Personalidad y eneatipo (XII)

Ya hemos visto las diferencias que existen entre temperamento (una dimensión binaria) y el carácter que añade una segunda dimensión y que queda completado alrededor de los 6-7 años. A partir de ese momento comienza a consolidarse la personalidad.

La personalidad -al añadir esa tercera y cuarta dimensión- aumenta la complejidad del carácter y sobre todo la hace dependiente del tiempo, pues solo el tiempo es movimiento. Básicamente la personalidad añade -entre otras- tres cuestiones muy importantes como son la inteligencia (el CI) , la instrucción-educación y las relaciones interpersonales, es decir una maraña de identificaciones y de influencias ajenas al núcleo familiar. Sin olvidar otra variable muy importante que es el lugar por orden de nacimiento. No es lo mismo ser el primogénito o hijo único que el ultimo de una fratria de 5 hermanos, donde el recién llegado se encuentra con todos los nichos afectivos ocupados por sus hermanos.

Esta es una segunda llamada de atención al hecho de que la personalidad no es equivalente al eneatipo y explica las razones por las que dentro de un mismo eneatipo pueden coexistir distintas personalidades. Naturalmente no es lo mismo un E1 con estudios primarios que un E1 con estudios universitarios. La deprivación cultural proceda de donde proceda tiñe y destiñe la presentación de las principales características de un eneatipo.

En realidad el eneatipo señala hacia un factor común que comparten desde un analfabeto hasta un dirigente financiero. Es el enatipo el que colorea la personalidad, por tanto para entender bien el eneagrama debemos olvidar todo lo que aprendimos del carácter o las clasificaciones clásicas de la psicología, si bien aquellas que proceden del psicoanálisis tienen mucha más robustez que las propiamente descriptivas pues contienen una teoría ontogenética, el resto son ateóricas.

Huir de las descripciones es una tarea que he propuesto para entender mejor las características de cada eneatipo, en este sentido aquellas personas que no sepan nada de psicología estarán mejor dotadas para entender lo que caracteriza a cada eneatipo.

Sin embargo no tenemos que olvidar que algunas características de las personalidades clásicas muestran correlaciones con el eneatipo, así los introvertidos suelen agruparse en la tríada de los mentales y los extravertidos en la de los emocionales, aunque introvertidos o extravertidos radicales son una minoría. Por la misma razón, los eneatipos 3 son más frecuentes entre las mujeres que son más vanidosas que los hombres que por el contrario están más interesados en los placeres sexuales (E8). Así y todo existen hombres E3 y mujeres E8, no hay exclusividades en el género.

El efecto Forer.-

Es seguro que a usted le han hecho alguna vez una lectura de su carta astral y es seguro que después de haberla leído, haya usted manifestado con sorpresa ¿cómo es posible que me lo hayan acertado todo si esta persona no me conoce? A mi me han hecho esa lectura al menos tres veces y aunque no me he guardado ninguna de estas interpretaciones debo decir que también me sorprendí mucho de que una persona a la que no conozco de nada pueda conocer tanto de mi personalidad solo con saber el lugar, el día y la hora de mi nacimiento.

Se trata de una ilusión que se explica a partir del efecto Forer, que es el fenómeno o evento que ocurre cuando los individuos dan altos índices de acierto a descripciones de su personalidad que supuestamente se adaptan específicamente para ellos, pero en realidad son vagas y lo suficientemente genéricas como para aplicarse a una amplia gama de personas.1​ Este efecto puede proporcionar una explicación parcial de la aceptación generalizada de algunas creencias y prácticas, tales como la astrología, la adivinación, la lectura del aura y algunos tipos de tests de personalidad.

Sucede porque las descripciones son siempre ambiguas pero son muy intuitivas, pues contienen un relato que suele ser compatible con todo el mundo porque no se mete en profundidades y se limita a decirnos cosas agradables, al menos al principio. Es posible que en letra pequeña aparezca algunas no-cualidades que al ser secundarias al texto principal ni siquiera sean procesadas.

Saber la personalidad de una persona a través de la fecha de nacimiento es imposible o tan posible como conocerla a través de cualquier otro método. La personalidad no solamente es compleja y resbaladiza pues representa la complejidad misma y la complejidad se desvanece apenas la pretendemos definir, pues el lenguaje con sus categorizaciones de opuestos imposibilitan la percepción de lo sutil al no admitir las excepciones. Las leyes de la causalidad funcionan de un modo mucho más complicado de lo que creemos, pues las variables que la definen están ocultas en las relaciones que establecen unas con otras.

Es por eso que la personalidad no predice nada. Significa que a partir de su estudio no podemos saber la evolución de un sujeto, si bien en los extremos -es decir los trastornos de personalidad- estamos más cerca – pues estamos más lejos del equilibrio- para predecir cualquier accidente psiquiátrico.

De manera que las descripciones por sí mismas no aclaran nada salvo para jugar a adivinar como somos, un juego de mesa o un pasatiempo más. la mejor manera de saber o conocer algo es utilizar la heurística del experto, esto es combinar descripciones con teorías sobre el origen de cada cosa, eso es lo que hace el psicoanálisis.

Es por eso que a partir del próximo post vamos a meternos en esas descripciones-interpretaciones. Comenzaré por los eneatipos mentales (E5, E6, y E/), los que viven en el futuro, después abordaré los eneatipos emocionales (E, E3, y E4) los que viven en el pasado. Y después con los instintivos, que viven en el presente (E8, E9 y E1).

Triadas que corresponden a los tres cerebros, el cerebral, el corazón y el de las tripas (el del intestino). No hay que olvidar que el numero 3 es un numero dialéctico en el sentido de que combina aspectos destructivos, aspectos unitivos y aspectos que favorecen la transición o el equilibrio. En ese sentido no somos duales sino trinitarios.

Cada eneatipo tiene un numero, una herida emocional, una pasión, un talento, una estrategia, una sombra, un arquetipo Luz, un ayudante, un destino y un color (matiz) que determina la visibilidad de cada cosa y le añade matices.

El lector que haya llegado hasta aqui puede considerar que el constructo que conocemos con el nombre de eneatipo se parece mucho a un homúnculo independiente, como un módulo de adicción (en el sentido de Luis P. Villareal) que puede coexistir con cualquier tipo de constelación psíquica.

Módulos de adicción.