Te llamaré futuro (X)


Entiendo que a estas horas todo el mundo conoce la división tripartita de la mente propuesta por Freud en su segunda tópica, más claro me refiero a esa división entre Ello, Yo y Superyó, otra vez una división trinitaria que ya Platón había adelantando (en otra interpretación bien distinta) pero siguiendo ese numero mágico, el 3.

La mente tripartita.-

La idea de que el alma humana se compone de tres partes podemos rastrearla hasta Platón, que habló del Logos, Ephythimia y Thymos. La primera seria la parte racional o mejor la palabra o pensamiento, la segunda la parte apetitiva o instintiva y la tercera la parte emocional-pasional o afectiva por decirlo en términos comprensibles para los ciudadanos actuales.

Otros autores han profundizado sobre este asunto que se ha venido a representar casi siempre con caballos, carros y aurigas (el mito del carro alado) o carruajes en el caso de Gurjdieff y otros autores metafísicos que hablan de cuatro cuerpos, o cinco energías en el caso de Goswami que habla de una conciencia quíntuple.

En cualquier caso la intuición de que el psiquismo humano no es unitario, es una idea que ha recorrido la historia de la filosofia, la metafísica, la teología y de la ciencia desde tiempos remotos. Y asi hasta llegar a Freud que describe en la segunda tópica (la primera fue la simple división entre consciente e inconsciente) su teoria tripartita: el Ello, el Yo, y el Superyó, que son -con distinto nombre- las mismas ideas platónicas sobre el alma, sólo que Freud no creia que el alma racional el Yo o Logos (según Platón) fuera inmortal.

El resto es muy parecido: el Yo es la parte racional, sintética, organizadora y planificadora de nuestra mente, el Superyó es nuestra parte moral y punitiva y el Ello la parte instintiva o pulsional.

Pero lo cierto es que en todos estas conceptualizaciones falta algo, pues solo se refieren a la consciencia o bien en el caso del inconsciente (del que solo habló Freud) a su estructura, pero siempre en términos de presente-pasado.

Los desarrollos mas modernos de la fisica sin embargo nos proponen otro modo de pensar las cosas tal y como las podemos ver en este esquema: pasado-presente y futuro.

Aqui un poco más esquematizado:

Estamos ubicados en el presente, en una superficie denominada “horizonte de sucesos” todo lo que percibimos, pensamos, hacemos sucede en esta superficie, pero mirando el esquema anterior veremos que desde este presente nos relacionamos -ya sabemos como- con nuestro inconsciente a través de la memoria, de los automatismos y del sistema de defensa, pero también con nuestro supraconsciente y lo hacemos a través de un agujero que comunica nuestro presente y nuestro pasado con nuestro futuro. Lo interesante es que esa flecha que atraviesa el gráfico de arriba a abajo es la flecha del tiempo que acostumbramos a pensar desde el pasado hacia el futuro, pero como puede verse en el mismo gráfico esa flecha está señalando hacia el futuro y hacia el pasado simultáneamente.

Jean Pierre Garnier Malet es un fisico especializado en mecánica de fluidos que recientemente ha estado en nuestro país. Su teoíia acerca del desdoblamiento del tiempo, algo que ya conocíamos a través de la física tanto de lo diminuto (cuántica) como de lo colosal (nivel cosmológico). Las ideas de Garnier Malet vienen a decir que este desdoblamiento del tiempo sucede también a escala de nuestro cerebro y que nuestra vida psíquica se encuentra influida por este hecho del desdoblamiento algo que los psiquiatras y psicólogos ya estábamos acostumbrados a observar en la clínica a través de las múltiples formas de la disociación: heautoscopia, vivencias cercanas a la muerte, despersonalización, estados crepusculares, la desrealización o las personalidades múltiples.

Este desdoblamiento del tiempo significa que podemos anticipar un suceso futuro, modificarlo y volver para inscribirlo en nuestra memoria en tiempo realeso es lo que hacemos durante el sueño a través de una memoria del futuro que reescribe cada noche la memoria con la que abordaremos el día siguiente.

Garnier propone la hipótesis del doble con amplios ecos literarios, míticos y psiquiátricos para explicar las relaciones que debemos mantener con ese futuro o con esa parte nuestra que viaja hacia adelante y que es capaz de arreglar o preparar las cosas para que no se avecinen desastres. Anticipar algo es en realidad una forma de modificar ese algo.

Para Garnier es el pensamiento y no las acciones los que contienen los potenciales para modificar el mundo, así propone un pensamiento positivo y “no desear a nadie lo que no quisiéramos que nos sucediera a nosotros” como guía de positividad y de cambio. Mantener diálogos con nuestro doble (doble cuántico) y dejarle el mando un minuto antes de acometer el sueño modificará de forma positiva el despertar y las condiciones del mañana. Se trata de un ejercicio como beber o comer que ha de hacerse a diario y casi siempre en la intimidad cercana al sueño.

Dicho de otro modo: es posible viajar en el tiempo, hacia el pasado cuando recordamos y hacia el futuro cuando intuimos, creamos o elegimos una de esas lineas de tiempo para acercarnos a nuestro destino.

En el hombre su carácter es igual a su destino (Heráclito)

Y es importante comprender que el destino puede estar determinado pero no los distintos futuros (en realidad un multiverso de posibilidades) que se abren ante nosotros. Dicho de otra manera: podemos elegir una linea de futuro equivocada en el sentido de elegir una linea que no nos lleve a contactar con nuestro Yo arquetipico.

Lo cierto es que hay algo llamado destino que nos apela y que nos actualiza continuamente a través de descargas desde la nube donde reside el futuro, es como un atractor que ejerce un magnetismo especial sobre nuestras decisiones que podemos seguir o no y que de alguna manera permite varias direcciones para llegar al mismo lugar, pero en cualquier caso esta idea que se opone parcialmente a nuestra idea de libre albedrío tiene mucho que ver con lo que Jung llamó “el proceso de individuación”, es decir conseguir identificar nuestro Yo con nuestro Yo arquetípico que en otro lugar hemos llamado “gemelo cuántico” o “ángel de la guarda”, en cualquier caso, el tema del doble del que hablaba Garnier-Malet y que está relacionado con el amigo invisible o imaginario de los niños. Se trata también del arquetipo de Geminis, el doble: la identificación.

Esta es nuestra misión como seres humanos, llegar a contactar con ese Yo arquetípico que Jung llamaba Si- mismo, y superar así la dualidad a través de la identificación del Ego con ese Yo arquetípico.

Como llegar a hacerlo es una pregunta que va más allá del propósito de este post, pero obviamente adelantaré que la intuición, la creatividad y la autorealización en el sentido de Maslow son otras formas de llamar a ese proceso que Jung llamó individuación.

Ahora que ya sabemos que el supraconsciente contiene elementos que hasta ahora conocíamos con el nombre de futuro y que siempre pensamos como algo desconocido que no podemos llegar a conocer, es muy importante que conozcamos la naturaleza del tiempo, algo que abordaré en el próximo post.

Bibliografía.-

La trioría del todo: Nacho Lopez-Cabanas