Defragmentando la ansiedad según la MTC (XLII)


Cada etapa de la vida se corresponde con una tarea relacionada con un tipo distinto de separación, un trabajo de duelo constante que incluye el reconocimiento del vinculo y la necesidad de expandirlo hacia otros impulsándose en las energías obtenidas de los vínculos anteriores cuya misión no es sino la de ampliar los antiguos apegos transformándolos en nuevos afectos expandidos sobre otros objetos amorosos, otros intereses cada vez más complejos y nuevos planes que recorren irremediablemente un camino preestablecido por la especie, desde el nacimiento hasta la muerte, teñido por las zozobras, habilidades y rupturas que cada cual tiene que afrontar por sus propios medios energéticos muchos de los cuales proceden de nuestros recursos genéticos, sin olvidar lo que pudimos perder o ganar en nuestra vida intrauterina y a lo largo de la vida merced al intercambio energético con los demás y con nuestro medio ambiente.

En este sentido los fracasos en las primeras etapas de las separaciones son acumulativos y representan hándicaps para elaborar exitosamente etapas más complejas de la vida posterior.

En todas las transiciones el elemento Tierra es central a diferencia de las ansiedades que proceden del exterior. El lector tendrá que hacer un esfuerzo para colocar a la Tierra (final del verano) en el centro de cada transformación en el sentido de que la Tierra proporciona su energía primitiva (la que se utilizó en la creación del primer vinculo) en la transformación de cualquier otro proporcionando al Metal su fuerza vital. La MTC llama a esta situación el Cielo Posterior.

Siguiendo a  las etapas relacionadas a continuación correlacionan con aspectos cualitativos de la ansiedad. Son las siguientes:

Ansiedad de aniquilación.-

Las ansiedades prenatales, natales e inmediatamente postnatales han sido muy poco investigadas en Psiquiatría debido a la convicción de que el SNC del niño nace inmaduro y no puede registrar choques emocionales. Naturalmente esta teoría ha sido muy contestada desde el psicoanálisis a través de la obra de O. Rank y de otros como Winnicot, Melanie Klein, Anna Freud o Spitz. Sin embargo la carencia de datos empíricos ha sido siempre un obstáculo a la hora de sistematizar las ansiedades que pueden apresar a un niño de tan corta edad. Desde que Bowlby formulara su teoría del apego, estas impresiones prenatales han vuelto a la primera línea de consideración siempre envueltas en una cierta penumbra, algo natural si de lo que se trata es de obtener datos experimentales que de ninguna manera pueden establecerse sino observando niños deprivados o los entornos que hacen a los niños vulnerables a las enfermedades mentales precoces como la esquizofrenia.

Con todo se admite que el apego es una fuerza anti-entrópica que sirve al propósito de vencer un terror primigenio innato, se admite también que el ambiente maternal inicial proporciona sobre todo al niño certidumbres y sincronías y que este ambiente de “confianza” es suficiente para crear en el niño la «confianza básica» para que desde allí se desarrolle todo el despliegue de sus facultades de apego y vínculos.

Desde la tesis de Crow de que la esquizofrenia podría estar causada por un virus que infectaría a la madre durante su embarazo (virogen) y posteriormente se integraría en el genoma del niño, las suposiciones de un daño connatal vuelven a estar de nuevo en la misma línea que la medicina china que siempre ha supuesto que los daños en la formación de vínculos representan las insuficiencias de la Tierra. La MTC cree y se  representa el ciclo de los 5 elementos de manera diferente durante el embarazo (cielo anterior) y después del parto (cielo posterior). La diferencia es que durante el embarazo el Agua tendría una posición central, es decir ocuparía el lugar de las transiciones que después del parto ocupa la Tierra. De este modo conceptualizan los chinos que es el agua, el lugar desde donde  puede afectarse el desarrollo ulterior del niño a partir de una insuficiencia de energías innatas (Qi), o por el miedo intenso sufrido por el niño que terminaría afectando al riñón (distribuidor de la energía a todo el cuerpo incluyendo el sistema nervioso central)

Las ansiedades que presiden esta transición entre el útero y el nacimiento son disgregadoras y aniquiladoras y pertenecen a un tipo de horror prehumano, primordial. Su versión más profunda es aquella – la hebefrenia- que carece de integración entre las distintas partes que unen y separan al cuerpo del exterior, los limites del propio Yo y la unidad de sus partes, las más leves – las paranoides- procederían de una inversión entre lo que está dentro y lo que está afuera mediante un balanceo constante de la proyección y la introyección.

 Ansiedades de sustento.-

Las deprivaciones o toxicidades en la etapa oral a veces son tan sutiles que resultan difícilmente comunicables verbalmente, quedando inaccesibles a la conciencia e incluso a una potencial recriminación del hijo hacia la madre. A veces incluso se complican con pseudoexplicaciones y mitos que se aceptan sin crítica acerca de las razones por las que una madre abandona a una hija como sucedió en el caso 3 anteriormente presentado. Cuando un niño o niña pierde a uno de sus progenitores bien sea por divorcio, abandono o negligencia práctica ve interrumpido de alguna manera sus energías Tierra que gobiernan los vínculos, otras veces no se trata de una deprivación sino de una toxicidad probablemente derivada de un defecto con las energías Tierra de la propia madre y eventualmente se trata de un problema de vinculación del niño que nace con una insuficiencia connatal de sus energías Tierra o Agua.

Este tipo de problemas derivan en personalidades dependientes u orales tal y como se las conoce en la jerga psicoanalítica clásica. Tanto el caso 2 como el caso 3 presentan diversos grados de deprivación materna defendida mediante la disociación de esas necesidades y transformadas en un síntoma mental en una y en un síntoma psicosomático en la otra. En el caso 3 este síntoma se presentifica en la relación terapéutica haciendo necesarias las hospitalizaciones como medida restitutiva de la madre. El vómito, un síntoma de alarma repetitivo, compulsivo, es un síntoma que procede del estomago (Tierra) que es gobernada por la reflexión (compulsividad en la jerga actual sería su exceso e impulsividad su defecto), se vomita la comida que es precisamente el símbolo de lo que se necesita, alimento materno, cuidados, nutrición y contacto físico procedentes del amor. Lo realmente curioso de esta deprivación es que emerge no en el tiempo en que se produjo sino a raíz de otro acontecimiento que hace de amplificador del anterior, un evento genital , un desengaño sentimental que agota las provisiones del corazón y del pericardio (propósito y dirección del amor). Parece ser usual que las energías que no se completaron en una etapa anterior resulten en desastres acumulativos cuando la persona tiene que pasar de etapa y en una de esas transiciones queda bloqueado por una catástrofe psicosomática o mental, dicho de una manera energética, el impulso vital no es suficiente para vencer la entropía enquistada en cada enigma que la vida va presentando, cada vez más complejo y más y más difícil de desenredar.

Ansiedad de humillación.-

El elemento Madera controla las energías que tienen que ver con la asertividad y con la agresión de defensa, es decir con la autoafirmación. Aparece precozmente en el desarrollo individual en lo que se conoce con la etapa del No, o fase sádico-anal según la teoría freudiana. La insuficiencia de estas energías se manifiesta clínicamente por un amplio espectro de trastornos que van desde la paranoia hasta la fobia social, pasando por lo que conocemos como trastorno evitativo de la personalidad. En suma correlaciona dinámicamente con el espectro de la hipersensibilidad social o con lo que Kretchsmer llamó delirio sensitivo de referencia, un espectro clínico que recorre desde psicosis breves en situaciones de estrés hasta rasgos de personalidad presididos por el temor a la humillación en situaciones de exposición. Esta clase de personas evitan activamente el escrutinio ajeno, los exámenes, hablar en público y todas aquellas situaciones donde pudieran resultar heridos ante la evaluación de otro.

El agua, el lugar donde reside la fuerza vital transmitida por herencia, el Qi, es el lugar además donde reside el riñón (y la vejiga) responsables de la distribución de la energía hacia todo el cuerpo. La insuficiencia de las energías bien genéticamente transmitidas a través del Qi como de las energías propias del riñón terminará por no nutrir adecuadamente las energías madera del sujeto lo que dará lugar a una falta de solidez de la madera. El sujeto aparece como timorato, pusilánime, poco asertivo y rencoroso. Además podrá presentar patologías de madera por supresión de la ira, estas patologías pueden dañar al hígado o vesícula biliar o a los músculos y tendones que son nutridos por energías madera.

Las ansiedades de este tipo de personas y su máxima preocupación se dirigen hacia la evitación de la humillación por lo que son de esperar maniobras contradefensivas como la escasa implicación, la tangencialidad y una cierta morosidad o indeterminación afectiva. El individuo puede parecer preparado para hacer frente a sus temores paranoides, sin embargo se encuentra muy mal dotado cuando es objeto de atenciones en un medio aceptador y acrítico. Sus descompensaciones pueden proceder de este tipo de ansiedades que ponen a prueba sus energías restantes como por ejemplo las del corazón. He observado que muchas de estas personas se descompensan cuando tienen que lidiar con afectos sexuales y amar o aceptar el amor de otros, una tarea que siempre viene complicada por ansiedades primitivas y probablemente persecutorias.

Ansiedad de exclusión.-

El complejo de Edipo se caracteriza por presentar evolutivamente el dilema de la sexuación. El niño o niña tiene que identificarse (introyectar aspectos parciales) del progenitor del mismo sexo a partir del amor hacia el progenitor de distinto sexo. Un amor que está destinado al fracaso y que sin embargo es el punto de partida de todas las transformaciones posteriores. Del complejo de Edipo siempre se sale de alguna forma herido, en tanto que el amor de padre-hija o de madre-hijo está protegido por un fuerte tabú cultural. Para un hombre, amar física y emocionalmente a una hija, demostrarle que es merecedora de toda clase de bienes afectivos y al mismo tiempo hacerlo simultáneamente con su mujer sin que ninguna salga herida en la comparación es una tarea sutil y delicada, que no obstante instalará definitivamente en la niña un sentimiento definitivo de autoestima o en su defecto una sensación permanente de incapacidad, inutilidad y fracaso. Del mismo modo para una mujer demostrar su admiración por su héroe niño sin que su marido salga lastimado es una tarea formidable que del mismo modo instalará en el jovencito una semilla de autoeficacia y amor propio.

Del complejo de Edipo como de toda etapa anterior se sale pues a partir del empuje de la fuerza vital, una fuerza antientrópica que milagrosamente extiende y expande los vínculos hacia delante y que compromete a las energías del fuego, corazón como materia prima del amor, y a las del pericardio, como amplificador de dichas energías dirigidas en un entorno de continencia y justa medida. La Tierra, depositaria de los límites también ejerce un poderoso influjo en esta etapa donde el amor que debe ser expresado, con palabras y hechos no debe comprometer el desarrollo posterior del niño o niña con actitudes excesivamente seductoras por no hablar de otras más nocivas como los abusos sexuales que comprometen definitivamente el desarrollo de los niños.

Las ansiedades de esta etapa están fundamentalmente relacionadas con la autovalía, la autoestima, la percepción de ser bella o eficaz y además de merecer la felicidad. La insuficiencia de estas energías correlaciona con defectos de la autoimagen, con actitudes masoquistas, la excesiva complacencia con los demás a quienes se rodea de un exceso de amor, seducción, atenciones o manipulación a fin de evitar las consecuencias fantasmales de la derrota que se anticipa. Si es una mujer la que presenta este cuadro su historia afectiva estará presidida por un desfile de hombres inadecuados, explotadores o egoístas incapaces de un mínimo de mutualidad. La abnegación con que estas personas parecen tratar a sus parejas no parece suficiente para contener las continuas rupturas con que su vida aparece sembrada, hasta que el agotamiento del Yang de su corazón aparece en primer plano en forma de depresión o de una enfermedad psicosomática o física.

Una de las formas de chequear las funciones energéticas del corazón es la observación de cómo reacciona una persona tras una perdida sentimental. Muchas niñas de las que hoy presentan trastornos alimentarios tienen este conocido antecedente como desencadenante de un desorden alimentario. Tras él siempre hay una insuficiencia en las energías del corazón debida a una débil salida de ese nudo gordiano evolutivo que es el complejo de Edipo. Muchas de estas niñas tienen dificultades en mantener relaciones entre sus iguales que comprometen las energías asertivas (de rivalidad)  Madera al mismo tiempo que coquetean con alguien del sexo opuesto. Las energías del corazón (hijo de la madera) comprometen a las energías de “la madre” pudiendo llegar a enfermarla. Se impone un periodo largo de amistad y camaradería entre los iguales que no debe verse comprometido por la emergencia demasiado temprana de las energías amorosas que inevitablemente despertarán rivalidad y competencia entre los niños. Algunas muchachas border-line se caracterizan precisamente por saltarse esta etapa esencial de la amistad entre iguales y demasiado pronto ingresan en una relación pasional, tormentosa y sexual sin haber solidificado previamente la etapa del “compadreo”, una etapa esencial donde probar las propias fuerzas y atractivos, la competencia y el perdón.

Considero al perfeccionismo compulsivo como una medida restitutiva del amor edípico. La niña o niño perfeccionista es un niño que trata de merecer el amor del progenitor del sexo opuesto a través de la excelencia. Desde el punto de vista energético el perfeccionismo se debe a un exceso de Yang de metal bien primario o bien a partir de un exceso de Yang de Tierra. La consecuencia de este exceso de Yang de metal es la debilidad de la Madera (el Metal corta la madera) es decir un déficit de asertividad en alguna área que puede circunscribirse a lo afectivo o emocional: la dificultad de establecer relaciones estables con alguien y conseguir amar y ser amado. Probablemente este estado es muy frecuente en mujeres actuales, liberadas y profesionales que  esconden detrás de sus rendimientos sus incapacidades instrumentales de tipo afectivo. Este estado es también frecuente en niñas anoréxicas que frecuentemente se refugian en la enfermedad como maniobra para no confrontarse con sus iguales con las que no pueden confrontarse debido a la debilidad de su madera (asertividad o rivalidad intrasexual).

Ansiedad de emancipación.-

Este periodo de compadreo que Sullivan llamaba “compincheo” lleva aparejadas ansiedades que ponen a prueba también los nudos energéticos de los padres. Se trata de la conocida rebelión adolescente donde la autoridad es o bien negada o bien atacada desde posiciones anárquicas, excesivamente idealistas o marginales. Las ansiedades de esta etapa están relacionadas con la posición en el grupo y por el ensayo y el error destinados a chequear el rango social que el individuo ha alcanzado o puede llegar a alcanzar comparándose con su familia y su grupo. El lugar que uno ocupa en la jerarquía social y los instrumentos disponibles coinciden en la época que usualmente se caracteriza por dudas sobre el futuro, indecisiones profesionales y donde el niño tiene que dejar la niñez para incorporarse al mundo del trabajo o los estudios electivos.

Los padres sufren en estas circunstancias porque advierten en sus hijos los peligros de cualquier desviación pero otras veces lo que hacen es temer por su perdida  a partir de la autonomía o emancipación ganadas que sienten como una amenaza. Para algunos padres determinadas habilidades de sus hijos pueden ser consideradas peligrosas, así como determinadas formas de creatividad lo que no hace sino añadir nuevos obstáculos a la expansión de los vínculos y energías necesarios para la separación afectiva consiguiente. Probablemente el caso expuesto como nº 2 es uno de los casos donde las necesidades de expansión de la madre interfieren con las necesidades de expansión de la hija, la codicia comparativa de la madre enferma a la hija que queda decepcionada de la actitud de la madre al contemplar como su discurso no iba dirigido hacia su bienestar sino destinado a disimular su envidia.

Las ansiedades en esta transición vienen determinadas por la restricción que procede de los antiguos vínculos y la necesidad de liberarse de ellos a pesar de la seguridad del nido a la que siempre -por regresión- se podrá volver. La claustrofobia es un buen paradigma de este tipo de ansiedades, un tipo de fobia donde el individuo desplaza el propio nudo de su asfixia existencial hacia una situación que se pueda evitar, de ahí el carácter económico de esta conducta que permite al individuo disociarse del temor a su propia autonomía.

Las ansiedades restrictivas y las ansiedades expansivas están muy próximas unas de otras y muchas veces aparecen en los mismos individuos, no es infrecuente que un paciente presente ataques de pánico en situaciones de compromiso de sus movimientos de escape como en una aglomeración de gente o en una situación de conmovedora soledad o en otra donde se vea expuesto a un espacio demasiado abierto, metáfora de la posibilidad de escapar. El miedo a la libertad de Eric Fromm podría explicar esta paradoja. En realidad restricción y expansión son aspectos Yin o Yang de la misma situación de expansión de vínculos que compromete sobre todo a las energías Agua, donde residen los temores a la muerte o a la locura o perdida de control que representan los aspectos cognitivos más frecuentes en las situaciones de ansiedad.

La etapa termina cuando el sujeto consigue introyectar dentro de si la autoridad y construir un diferenciado amor propio que posteriormente expandirá hacia otros.

En el otro extremo del continuo nos encontramos al líder carismático, religioso o político, el fanático en suma es el extremo de los desarrollos que puede llegar a alcanzar a partir de insuficientes energías en esta etapa, el poder y la intimidación de los otros como medida de la autovalía se acompaña de  temores contrafóbicos similares: la perdida del mismo a causa de un rival activa los temores paranoides, mientras que las personas que blanden limites claros en su autoconcepto son los principales enemigos de este tipo de personas que suelen morir igual que han vivido, de una forma despótica y sin amor, con un buen número de enemigos que acudirán a llorar a su entierro.

Ansiedades sexuales.-

Enamorarse es la próxima etapa de la vida que se encuentra agazapada y aparece inexorable cuando se ha completado con mayor o menor éxito la etapa anterior, en la que el individuo discrimina su lugar social. Es cierto que pueden existir amoríos y escarceos en una etapa anterior, pero esta clasificación, lo es de un modo heurístico, ideal. También lo es el concepto de enamoramiento que de ser verdadero y reciproco alcanza una permutación casi perfecta en la transferencia de afectos desde la madre Tierra original hasta el amor reproductivo.

Entiendo que el amor es sobre todo aquel que permite al individuo seguir con la marca de la especie humana, en este sentido entiendo que el amor verdadero es reproductivo, destinado a tener hijos y después nietos que permitan al individuo transformar los propios vínculos que proceden del amor sexual en otros expandidos y probablemente más solidarios y desinteresados.

El amor y el sexo pueden ir unidos o disociados como cualquier otra actividad humana. Para determinadas personas que ambos viajen en un mismo vagón de ese tren de la vida es definitivamente imposible, para otros el amor idealizado que se espera operará como un obstáculo para realizar incursiones de ida y vuelta. Otros, sienten que el amor es un sinónimo de poder, rango, afirmación del Yo o dominio. Estas personas están sometidas a múltiples problemas relacionados con ansiedades sexuales: el temor al fracaso, a la evaluación, a “quedar mal” a las enfermedades venéreas, la culpa derivada de los excesos aparecerá siempre exigiendo peaje.

Las ansiedades de esta etapa son casi siempre culpógenas y considero a la culpa como una forma de ansiedad que ha venido a suplantar a los rituales que gobiernan la relación del hombre con Dios, del mismo modo que considero a la neurosis obsesiva una forma mágica y sin sentido cultural de protegerse y de restituir energías insuficientes relacionadas con el sentimiento de deuda, culpabilidad o incapacidad para el perdón.

Sentirse uno con Dios o ser Dios son aspectos distintos del manejo y resolución que puede hacerse con el problema de la culpa que desembocará en una neurosis obsesiva o en la exaltación maniaca. Sentirse culpable devuelve al individuo un cierto control y poder sobre sus actos y siempre será mejor sentir culpa que ansiedad por las mismas razones que es preferible un dolor de espalda que una depresión. Para Hammer la ansiedad:

Se trata de una adaptación para la inseguridad atávica que ha sido nuestra compañera habitual desde el alba de los tiempos a la que hemos apaciguado mediante una serie de rituales destinados a protegernos de la desaprobación de nuestros dioses, padres, sacerdotes o clanes. La culpa representa el fracaso en el intento de incorporar la propia autoridad en la percepción de ser uno con Dios.

Las energías del corazón y del pericardio ejercen una notable influencia en este tipo de ansiedades que pueden oscilar desde las ansiedades ejecutivas, hasta el temor al abandono dependiendo de la integridad de las etapas anteriores y de la restitución que el amor genital o el sexo ejerzan sobre un individuo concreto.

La edad y también el alcohol, las drogas, el exceso de trabajo o embarazos así como una alimentación inadecuada agotan las energías constitucionales Qi y también las energías Agua que dependen del riñón. La edad seca a las personas que quedan así a expensas del Fuego de Agua. Determinados sujetos pueden resultar afectos de parafilias, perversiones o de actos impensables unos años antes y que proceden precisamente del miedo al fracaso o a la humillación que son ansiedades que proceden de etapas anteriores no exitosamente concluidas o cerradas en falso. Usualmente los pedófilos son personas que cumplen este perfil y que buscan en los niños una gratificación que no comprometa su frágil autoconcepto. Del mismo modo las celotipias que aparecen a esta edad nada tienen que ver con los celos posesivos usualmente apasionados de la edad juvenil. Este tipo de celos son absolutamente paranoides y se explican mediante una inversión absoluta de lo que está dentro y lo que está afuera. La proyección de la infidelidad es sin duda una confusión entre la incapacidad de amar (corazón cerrado) que procede del Yo y la discriminación errónea de las intenciones del esposo/a que opera como pantalla de la proyección.

Ansiedad de individuación.-

Los dos grandes desconocidos para el Yo son el Si-mismo y la muerte que analizaremos a continuación. La búsqueda e identificación del Yo con el Si-mismo es el penúltimo viaje que espera a algunas personas, aquellas que son capaces de discriminar que su Ego no coincide exactamente con él y que son capaces de entrever que el Yo está edificado sobre una base social que en gran parte responde a las exigencias de la vida y que por tanto es en gran parte un Yo fingido (falso Yo de Winnicot). Es cierto que muchas personas jamás alcanzan este grado de autenticidad y se pasan la vida creyendo que la persona o máscara que adoptan es equivalente a su Yo verdadero o si mismo. A este viaje de identificación entre uno y otro les llamó Jung proceso de individuación.

Se trata de una etapa que usualmente comienza a entreverse a edad madura cuando los compromisos con la vida, la crianza de los hijos, la rivalidad en el trabajo ya han cesado o han dejado el primer plano en la existencia, es entonces cuando el hombre puede volver su mirada hacia dentro y la considero una nueva etapa de transición. Se trata de una emergencia espiritual que algunas personas pueden sentir muy jóvenes en forma de llamada, vocación o deseo de escindirse del grupo al que pertenecen o que aparece en formas de creatividad artística, inspiración literaria, deseos de reforma política o religiosa o de solidaridad universal En mi opinión muchas personas jóvenes bien dotadas espiritualmente pueden fracasar en su deseo genuino de búsqueda de su propio Si-mismo si no han alcanzado la suficiente madurez y estabilidad en sus equilibrios energéticos para protegerse de las ilusiones de una vida contemplativa (metal) que sólo podrá llevarse a cabo cuando las energías del Fuego lleguen a su culminación creativa, algo que en mi opinión solo puede lograrse en la madurez sin el riesgo añadido de la locura o de la instalación permanente en una secta a las ordenes de un líder carismático.

Creatividad y locura han ido siempre de la mano y la nómina de personajes ilustres que han sucumbido a sus propios incendios interiores es demasiado larga y conocida por los lectores para que aparezca en este articulo un catálogo exhaustivo de todos ellos. Baste decir que el «genio» que no sucumbe a la locura (usualmente una locura maníaco-depresiva) suele ser el genio maduro o aquel que comienza su carrera creativa lejos de las turbulencias del Fuego de la juventud que siempre precisa acaparar estas energías para otros menesteres. Debussy es el prototipo de genio que comenzó tarde sus éxitos en comparación con Mozart que estalló pronto. Bach es el prototipo de genio práctico, funcionarial que crió 12 hijos en comparación a las vidas turbulentas y pasionales de Schubert o Beethoven genios precoces y malparados, incluso genéticamente.

La individuación supone un cierto abandono de la tradición, un distanciamiento de los hábitos convencionales y un refugiarse en la introspección, la contemplación y la búsqueda de ese verdadero Si-mismo que durante toda la vida se encontraba agazapado, indefenso y débil tras la sombra de un Yo siempre falseado, inflado, disfrazado y fingido que nos permitió quizá sobrevivir a un medio hostil, una alimentación insuficiente, un aire viciado, unos hábitos dañinos y unas relaciones interesadas, basadas en la codicia comparativa o en el amor falseado o interesado.

Si he considerado en este articulo a la ansiedad como el resultado de la autopreservación en equilibrio con las necesidades de apego y dependencia he de decir ahora que considero la individuación como el eje desde donde se despliegan en relación con el rango y la posición todas las formas clínicas de que examinaré en un articulo próximo, en relación con las vicisitudes del proceso de individuación.

Probablemente la individuación no es una etapa sino un camino que comienza ya con la primera separación (el parto) y que continúa durante toda la vida a partir de las energías del Fuego cuya máxima culminación es como he dicho la creatividad, una forma de autotrascendencia. Algunas personas simplemente no sienten esta llama en toda su vida o bien la emplean en otras tareas lo que implica una carencia de experiencias espirituales que probablemente ni desean o añoran; en el otro extremo existen otros, quizá los más dotados genéticamente para explorar los limites de su propia trascendencia y también para transmitirnos su energía mediante sus transformaciones que inevitablemente pondrán a prueba sus energías Fuego con dos resultados bien distintos; unos pueden legar a la humanidad sus propias transformaciones energéticas y otros pueden terminar dando con sus huesos en cualquier institución mental si las energías de su pericardio no son capaces de administrar en conjunto con su energías esta llama que conocemos con el nombre de inspiración algo que sin talento y habilidades aprendidas se convierte en un fuerza desatada e inmanejable de la naturaleza..

Ansiedad ante la muerte.-

El temor a lo desconocido es probablemente el eje donde se enroscan todas las ansiedades que pueden afectar a los humanos desde la ansiedad de las transiciones hasta la ansiedad que tiene como consecuencia directa una agresión externa; Todas las ansiedades descritas hasta ahora están de alguna manera teñidas de ese miedo atávico al supremo desconocido que es la muerte, la transición suprema. Sin embargo la muerte por si misma no es solo una amenaza ubicua sino también puede ser considerada como la última transición. Nuestras sociedades opulentas temen y niegan la muerte, la combaten desde posiciones beligerantes del mismo modo que combaten toda enfermedad, como un enemigo al que combatir y vencer. La soberbia racionalista del hombre habita en las UVIS, en los Hospitales, en las camas de los moribundos alimentando la fantasía de inmortalidad e imposibilitando de esta manera la redención del ser humano, una oportunidad que se pierden la mayoría de los que transitan este último viaje, demasiado sedados o inconscientes para asumir su cambio de estado.

No solamente carecemos de una tecnología espiritual que nos permita autoredimirnos a través de la muerte sino que hemos quebrado los pocos rituales con sentido cultural que hacían de este transito algo protector y lo hemos sustituido por atenciones sofisticadas y tecnológicas que carecen de sentido cultural y son además atenciones que bordean la inhumanidad y la despersonalización. Por esta razón la gente muere en los Hospitales, y nadie sabe ni quiere acompañar a sus parientes en una dolorosa espera que pone a prueba la ansiedad que sobre la muerte alberga también el acompañante. Una ansiedad que traspasa a unos y a otros y llega también a los médicos y a las enfermeras que entre su actividad diaria tienen que lidiar con esta importante y desconocida ansiedad que pone a prueba su propia resistencia al dolor. La negación y el miedo del personal tratante puede devolverse en forma de actitudes cada vez más agresivas en una continua lucha por mantener al paciente con vida llevado la vida misma al esperpento.

La muerte sobreviene cuando se ha quemado toda la madera y el metal puede dedicar sus energías yacentes a la contemplación, es entonces el momento de acompañar al paciente en ese penoso inicio de una vida nueva, algo que sólo sin miedo a la propia muerte puede llegar a realizarse.

La ansiedad hacia la muerte se caracteriza por miedos hipocondríacos, somatizaciones digestivas usualmente relacionadas con la excreción y el catabolismo. Si el nacimiento está marcado por la maduración del aparato digestivo, la muerte se caracteriza por la deserción del propio aparato digestivo en realizar las tareas energéticas de asimilación y disociación de lo puro de lo impuro. Es posible predecir que la muerte está cerca cuando el aparato digestivo se niega a seguir trabajando para esa unidad que llamamos vida.

 

7 comentarios en “Defragmentando la ansiedad según la MTC (XLII)

  1. Me parecen muy necesarios todos estos post dedicados a la integración y síntesis entre diferentes conocimientos, en este caso entre el oriental y el occidental. Este dedicado a los diferentes tipos de ansiedad es interesantísimo, aportando, como hace todo el blog, una muy buena y rigurosa aclaración de conceptos, sobre todo para personas como yo que no tenemos estudios académicos y que debemos de ser conscientes de los numerosos errores conceptuales que podemos llegar a tener.

    A diferencia de los New Age, no desprecio el conocimiento convencional, sino, todo lo contrario, pero, si es cierto que veo imprescindible su integración con conocimientos de otras escuelas, disciplinas, culturas y épocas, siendo esta una de las razones por las que sigo este blog.

    Occidente, aunque no tenga el desarrollo de Oriente en lo relativo a los elementos, también aporta su grano de arena. Habiendo, por ejemplo, una correspondencia directa entre los elementos, las funciones junguianas y los arcanos menores:

    Tierra – Sensación – Oros (el oro sale de la Tierra)
    Fuego – Sentimiento – Bastos (el basto se quema y produce Fuego)
    Aire – Pensamiento – Espadas (la espada se mueve por el Aire)
    Agua – Intuición – Copas (la copa sirve para contener el Agua)

    Queda el Éter como quinto elemento, la quintaesencia, pero, todavía no se ubicarlo correctamente. Por otro lado, el acuerdo general consiste en equiparar Fuego con Intuición y Agua con Sentimiento, pero, no soy de esa opinión. A su vez, la Sensación y el Sentimiento las entiendo como funciones corporales, mientras que el Pensamiento y la Intuición, como mentales.

    Intentaré expresar mi punto de vista en cuanto al sujeto que inicia el proceso alquímico de individuación en su juventud.

    Para poder entender en lo posible el proceso alquímico de individuación, he visto que estudiar el comportamiento y la dinámica de las funciones (elementos) durante el mismo, sirve de bastante ayuda.

    El proceso de individuación común empieza con el nacimiento y termina con la socialización. El sistema general de adaptación social, consiste principalmente en conseguir una identificación adecuada y funcional entre el Yo del sujeto y su persona – máscara.
    Para que esto pueda ocurrir, es necesario que llegado el momento, se produzca una paralización del desarrollo consciente, porque, lógicamente, una consciencia ampliada perjudicaría la consecución de esta engañifa.

    La identificación del Yo con la persona, que es en realidad un sucedáneo de la identidad real, tiene como objetivo facilitar o incluso asegurar el ingreso en la polis por parte del sujeto y por lo tanto intentar garantizar su supervivencia dentro de la misma lo antes posible.

    Es un sistema mediante el cual lo que se pretende es que el sujeto ya en los primeros años de su edad adulta esté bien encaminado principalmente en cuanto a la posibilidad de trabajar y formar una familia. El proceso alquímico de individuación al ser mucho mas duro y exigente en lo personal, y complicador en lo social, se dejará, en su caso, para mas adelante, cuando el sujeto se halla desarrollado o incluso realizado dentro de la sociedad. Esto ocurriría en la mediana edad (Nel mezzo del cammin di nostra vita).

    La psiconeurosis la consideraría también como sinónimo de identificación disfuncional del Yo con la persona-máscara. El grado de esta disfunción podría determinar el grado de incompatibilidad entre la neurosis personal y la neurosis colectiva y la correspondiente aparición de síntomas.

    Es cierto que el proceso alquímico de individuación se puede adelantar al principio de la edad adulta y desde mi punto de vista tienen que darse dos factores para este adelantamiento (aparte de otros que pueda desconocer):

    1. La presencia de una alta disfunción en la identificación Yo – máscara social.
    2. La presencia de un alto desarrollo consciente.

    Hay otros que cuentan con un acuerdo mas general, como el haberse dedicado en profundidad a la filosofía, a la teología, al psicoanálisis, a la meditación, quizás al uso de psicotrópicos, pero, pienso que los factores imprescindibles y claves, cuando se trata de un joven, son los dos primeros que he señalado, pudiéndose iniciar este proceso antes de tiempo, incluso sin que el sujeto se haya dedicado en absoluto a esas actividades, iniciándose a sus espaldas y sin ser percatado, siendo únicamente consciente de las grandes dificultades que tiene para la vida y del sufrimiento que está padeciendo, sin tener ni la mas remota idea de lo que le está realmente ocurriendo (Nigredo).

    Casi seguramente será pasto de intervenciones iatrogénicas cuando no negligentes por parte de la mayoría de los profesionales de la salud mental a los que acuda, sobre todo porque este problema se sale generalmente de su jurisdicción, siendo cierto que a estos profesionales les llegan casos, incluso de otra índole, que en justicia no les correspondería tratar.
    A propósito de este tipo de intervenciones, la bronca que pega San Juan de la Cruz a los maestros espirituales es monumental (Comentarios en prosa de «Llama de amor viva»)

    Considero imprescindible la alta disfunción en la identificación Yo – persona – máscara por lo siguiente:

    El joven con esta característica se verá impedido socialmente. Sentirá su identidad como no auténtica, no se creerá su personaje y tendrá una sintomatología neurótica de grandes proporciones. Esta alta disfunción le impedirá la realización de proyectos de vida. La energía no empleada en la vida, se introvierte, y en su caso, contribuirá a alimentar el proceso alquímico de individuación. En una edad tan temprana esta paralización vital tendrá consecuencias considerables, precisamente porque es una etapa muy importante y de gran exigencia, la del ingreso en la polis como adulto (por eso es siempre preferible iniciar la individuación alquímica en la mediana edad, pero, esto no está de la mano de nadie, aunque lo que si es cierto es que en el joven, hubo un fracaso en la individuación común, cosa que no ocurrió en el que emprende el proceso alquímico en la mediana edad, una vez desarrollado socialmente)

    Considero imprescindible la presencia de un alto desarrollo consciente por lo siguiente:

    La paralización del desarrollo consciente durante el proceso de individuación común que culmina con la identificación del Yo con la persona – máscara y la socialización, es absolutamente indispensable. El sujeto común paraliza su evolución en el nivel 3 de desarrollo de la estructura de la consciencia, siendo este el nivel medio de la sociedad. Esta estructura de la consciencia se llama Mente representativa y su patología es la psiconeurosis (Wilber).

    El joven cuyo proceso alquímico de individuación, se adelantó, tiene que obligatoriamente haber alcanzado los niveles 5, Mente reflexivo-formal, 6, Mente visión-lógica y casi seguramente también, el nivel 7, Psíquico. Las «patologías» correspondientes a cada uno de los niveles serían: la neurosis de identidad (confusión de identidad grave), la neurosis existencialista, y la inflación psíquica, entre otros desórdenes. Desconozco el porqué y el como de esta aparición y desarrollo de estas estructuras de la consciencia, lo que si puedo decir es que en el joven del que estamos tratando, aparecen de forma espontánea sin causa necesaria aparente.

    Un desarrollo consciente como este, imposibilita la identificación del Yo con la persona, por lo que esta se terminará disolviendo. Esta disolución será la que ponga en marcha el proceso alquímico de individuación como un intento de resolver el grave problema psíquico que provoca. El objetivo de la Psique será entonces conseguir una identidad mas allá, de la identificación del Yo con la persona, una identidad transpersonal.

    Las funciones junguianas hacen el movimiento característico de esta fase (Nigredo) que consiste en la regresión prepersonal de la Sensación y en la progresión transpersonal de la Intuición, creo que mediante un trasvase de energía psíquica de la una a la otra, con estas consecuencias:

    1. La generación de una importante sintomatología
    2. La elevación del nivel de consciencia y del desarrollo del self

    La regresión de la Sensación, significaría una regresión a una etapa anterior a la identificación corporal-sensorial y el desarrollo de la Intuición será lo que determinará el nivel de consciencia que alcanzará el sujeto, si se produce una progresión transpersonal, este será el grado al que llegue. Las características del sujeto en estas circunstancias, serán las mismas que las del tipo intuitivo pensador introvertido (Jung), pero, exacerbadas al máximo, para lo bueno y para lo malo. Entre otras cosas y como ejemplo, presentará un superdesarrollo de la inteligencia intrapersonal al mismo tiempo que un infradesarrollo de la inteligencia emocional. A su vez acaparará todas o casi todas las características de la ipseidad, que están descritas en este blog, o lo que es casi lo mismo, todas las características descritas por Erik Erikson en su confusión de identidad grave.

    Consecuencias de este movimiento retroprogresivo:

    El sujeto desde el nivel 1, Físico-sensorial, hasta el nivel 7 de consciencia, acumulará con mayor o menor intensidad, todas las patologías correspondientes a cada uno de los niveles (de ahí las enormes dificultades que tendrán los profesionales de la salud mental para diagnosticarlo, además de que la sintomatología por ampliación consciente no es contemplada)

    Debido a la progresión de la Intuición, recibirá información y contenidos procedentes tanto del inconsciente personal como del colectivo causándole una gran confusión. Estos contenidos, obligatoriamente tendrán que ser debidamente procesados, verbalizados, diferenciados y asimilados, en primer lugar para eludir la psicosis, y en segundo lugar, para lograr el desarrollo transpersonal de la función Pensamiento (la función encargada de conseguir la asimilación de los contenidos) y obtener la Unio Mentalis, paso previo obligatorio para la culminación del proceso alquímico.

    Esta integración de las funciones mentales es imprescindible, el Pensamiento fue criado dentro del espíritu de la época, por lo que estará totalmente impregnado de lo cultural y lo temporal del lugar donde nació el sujeto, mientras que la Intuición en progresión, vive dentro del espíritu de la profundidad, que es universal y eterno, por lo que el conflicto está servido.

    Las consecuencias inmediatas de todo esto, es la aparición de un sentimiento de no pertenencia al mundo, una importante alejamiento de los demás debido a que no se comparte la misma realidad común. A su vez un gran malestar dentro de la cultura mucho mayor de lo normal al no compartir ni sus postulados ni sus objetivos y un gran conflicto interno debido al desesperado intento de saber con certeza quien tiene razón.

    Esta problemática la describe muy bien Stanislav Grof cuando habla de las consecuencias generadas en el sujeto cuando dentro de la Psique coexisten con fuerza similar el modo holotrópico (derivado de la progresión intuitiva) y el modo hilotrópico de consciencia (derivado del nacimiento en una época y cultura determinada). Este equilibrio de fuerzas y la lucha entre ellas, son absolutamente clásicas en el proceso del que estamos hablando. La única solución consistiría en un armisticio basado en la integración de estos dos modos.
    (Hay una gran correspondencia entre estas ideas de Grof con las descripciones que hace Jung en «Tipos psicológicos» en lo relativo a la actitud prometeica y la actitud epimeteica)

    Se debe considerar que un fuerte desequilibrio holotrópico frente a lo hilotrópico, podría provocar la aparición de una psicosis, por el contrario, un fuerte desequilibrio a favor de la conciencia hilotrópica sin apenas presencia de lo holotrópico, es característico del sujeto plenamente adaptado a su mundo, realista y con los pies en la tierra, y por lo tanto sin sentir necesidad alguna de evolucionar conscientemente (y es eso lo mejor que puede hacer, a mi juicio)

    En la Nigredo, el alquimista que no tenía la capacidad ni de balbucear en el intento de describir su situación, tras atravesar la Albedo, le ocurre todo lo contrario, ahora podrá hablar hasta por los codos de lo que le pasa, esta es la primera diferencia que el observador podrá percibir entre estas dos fases.

    En la Unio Mentalis, vemos entonces a ambas funciones mentales (Pensamiento e Intuición) asociadas en progresión transpersonal, a la Sensación que sigue en regresión y al Sentimiento, que a pesar de encontrarse mayoritariamente en situación personal, tiene una parte disociada en situación prepersonal. Esa parte es la que se quedó aislada para permitir que el resto de la psique pudiese seguir avanzando y llegar hasta el nivel personal, siendo esta mi forma de entender el procedimiento psiconeurótico.

    Estoy en la línea de pensar que la neurosis es un mal menor necesario, es un sistema mediante el cual el desgajo de una parte de la Psique, la parte donde se originó el conflicto, permite que el resto de la misma pueda seguir avanzando en su desarrollo (hasta alcanzar el nivel personal).
    A modo de ejemplo pondría el caso de un estudiante que suspende una asignatura, es mucho mejor pasar de curso y seguir avanzando, dejándola pendiente, que repetir el curso completo y quedar estancado.

    En el caso del proceso alquímico de Individuación, la función Sentimiento, una vez alcanzada la Unio Mentalis, hace de puente y vínculo entre las funciones en progresión y la Sensación en regresión, por lo que la salida de esta última de su situación regresiva solamente se podrá dar si la función Sentimiento, «sanando» su parte desgajada, logra a su vez conseguir «arrastrarla» fuera de la esfera prepersonal. Si esto se consigue, se podrá terminar con la disociación mente – cuerpo culminando el proceso alquímico de individuación con la consecución del individuo psicológico (el centauro famoso de Wilber).

    La dificultad es enorme, se dice que es muy común que tras la conclusión de la fase del Albedo y la obtención de la Unio Mentalis, el alquimista piense que ya está a punto de concluir la Gran Obra, cosa que está muy lejos de la realidad.

    La sanación de la función Sentimiento, no es ninguna tontería y la disminución obligatoria del narcisismo, el egocentrismo y la soberbia tampoco es una cosa fácil. El necesario «parar las máquinas» introspectivas es muy difícil también, puede incluso que el alquimista muera sin haberlo conseguido. Es obligatorio parar, si en la Nigredo el mandato decía: «Ora, lege, lege, lege, relege, labora et invenis», ahora en la Albedo toca «romper los libros».

    San Juan de la Cruz, en estas circunstancias, aboga por el quietismo (wu wei taoísta), opina que el sujeto no tiene la sabiduría para salir de esta encrucijada, pero, en cambio el Espíritu Santo si la tiene. Por lo que hay que dejarlo actuar libremente sin nuestras perjudiciales interferencias. Eso sí, habrá que sufrir, puesto que sin sufrimiento y sin fracaso vital, no se consigue el grado de humildad requerido. El milagro únicamente se podrá dar si renunciamos al control y nos entregamos, cosa difícil al máximo, creo que es casi imposible de conseguir, me da la impresión de que esto solamente ocurrirá cuando el ego esté absolutamente extenuado por el proceso.

    Vemos de partida entonces a un joven con una importante psiconeurosis, basada en el fracaso en la individuación común y por consiguiente en una disfuncional identificación con su máscara social. A su vez este joven tiene como característica principal un desarrollo mayor de lo normal en cuanto a las estructuras de la consciencia, me refiero a los niveles, 5 y 6, probablemente también el nivel 7 (Wilber). Este desarrollo consciente será el elemento principal diferenciador con respecto a otros casos similares en cuanto a sintomatología.

    Como consecuencia de todo esto, llegado el momento y tras una importante crisis personal, por no poder enfrentarse a las exigencias que la vida y no poder realizar proyectos, podrá disolverse su maltrecha identificación con su persona – máscara social.

    Si la Psique, de forma autónoma decide intervenir, entrará en proceso alquímico de individuación. Este proceso comienza con la Nigredo mediante un movimiento retroprogresivo. La regresión de la Sensación tendrá como consecuencia la aparición de síntomas pseudopsicóticos y la progresión de la Intuición, además de empeorar la disociación mente – cuerpo, también generará una segunda disociación, esta vez con la otra función mental, el Pensamiento. Esta nueva disociación y sus consecuencias, está bastante bien descrita por Stanislav Grof y sus modos holotrópicos e hilotrópicos de consciencia.

    Vemos entonces que la clínica del joven en estas circunstancias, es una clínica derivada de la suma de su importante psiconeurosis previa, mas los síntomas relativos al posterior movimiento retroprogresivo que hizo la Psique.

    Esta doble disociación, debe de ser resuelta de la manera siguiente:

    1º. Resolviendo la disociación entre las funciones mentales (Intuición y Pensamiento) esto ocurre durante la fase de la Albedo y culmina con la Unio Mentalis.
    2º. Resolviendo la disociación mente – cuerpo. Esta fase se llama la Rubedo y culmina con la consecución del individuo psicológico o centauro.

    Según vayan sucediéndose las fases del proceso, aparecerán sueños de tipo arquetípico y sincronicidades. En otro comentario posiblemente relate alguno de esos sueños. En cuanto a las sincronicidades, que suelen ser bastante pocas, es mejor dejarlas para uno mismo, solamente «sacuden» al que las experimentó, además de que posiblemente habría un riesgo innecesario de «acusación» esquizotípica.

    (Aprovecho este blog para difundir estas ideas, es un blog serio y profundo, donde aparecen conocimientos que parten de fuentes diferentes habiéndose Paco encargado del esfuerzo de integración y de síntesis, además de incorporar su propia visión. Como dije anteriormente las personas en mi situación, somos pasto de intervenciones iatrogénicas cuando no negligentes, por lo que únicamente, si alcanzamos una necesaria independencia de criterio bien argumentada y construida, podremos tener alguna oportunidad de sobrevivir a las mismas. Todo lo expresado en este comentario, por supuesto, es susceptible de corrección y de mejora, en busca de un mejor ajuste con la realidad y con el rigor conceptual)

  2. Para complementar el comentario anterior, relataré 4 sueños arquetípicos. El primer sueño es de hace 20 años, el segundo de unos 17, el tercero de unos 15 y el último lo tuve año pasado (fechas aproximadas)

    SUEÑO 1º
    Rescato a una mujer joven de una tribu de salvajes y huimos atravesando la selva. La tribu nos persigue hasta que llegamos a un acantilado. Estamos atrapados por lo que decidimos dar un gran salto cayendo en medio del océano. Debido al cansancio y tras el desesperado intento de mantenernos a flote, comenzamos a ahogarnos, pero antes del desenlace final, en un supremo esfuerzo alzo la mano y me agarro a una escalera de madera que apareció flotando. Nos subimos a ella y nos montamos a horcajadas. Miro alrededor y no veo nada más que agua por todas partes. Le pregunto a la chica que dirección tomar y me la señala con el dedo. Empezamos entonces a remar con las manos hasta que tiempo después llegamos a una playa totalmente rodeada por una escollera, no pudiendo por ello acceder a ella.

    Le vuelvo a preguntar a la chica, se tira al agua y comienza a bucear. Yo la sigo hasta que llegamos a lo que en principio parecía una cueva submarina, pero, que en realidad era un túnel que atravesaba la escollera.

    Llegamos a la playa que estaba repleta de gente, salimos del agua y cuando estábamos caminando por la arena, alguien me dice: ¡ Oye que vas desnudo !

    Efectivamente, me miro y veo que estoy completamente desnudo, pero, inmediatamente me percato de que no siento ningún tipo de vergüenza, invadiéndome entonces, un júbilo y una alegría absolutamente indescriptibles.

    SUEÑO 2º
    Iba con una chica por un camino en dirección a un pueblo. Llegando al mismo, vimos un bar y decidimos entrar a tomar algo, puesto que teníamos sed. Nada mas entrar, un hombre enorme de aspecto monstruoso que estaba al fondo, me vio y se dirigió hacia mi con un odio inmenso, tirando con extrema violencia las sillas y las mesas que estaban a su paso, me alcanzó cogiéndome del cuello con ambas manos, forcejeamos, y al ser mucho mas fuerte que yo, me tiró al suelo quedándome de espaldas y el encima de mi intentando ahogarme, cosa que hubiese conseguido de no ser por la chica, que cogiendo un cuadro de la pared, un cuadro con un marco grande de madera dura y puntiaguda, le clavó con fuerza una de las esquinas, precisamente en la misma zona lumbar donde yo había tenido una lesión, el gigante dio un gran alarido, me soltó y pude salvarme.

    SUEÑO 3º
    Me encontraba durmiendo cuando oigo golpear la puerta de mi casa de forma extremadamente violenta y persistente. Me asomo por la mirilla y vi un ser tan absolutamente abyecto que tuve que retirar la mirada al instante ya que me era imposible contemplarlo. Me vuelvo a acostar, me quedo dormido y de nuevo oigo golpear la puerta, esta vez, mas violentamente todavía, me asomo por la mirilla y estaba de nuevo el ser, igualmente tuve que retirar la mirada. El ser no tenía forma corporal, estaba constituido plenamente de energía, una energía negativa y repulsiva. Tanta impresión me causó, que decidí no seguir durmiendo, no sea que me volviese a tocar a la puerta.

    SUEÑO 4º
    Me encontraba en un inmenso arrozal asiático que estaba en una gran llanura, de repente veo aparecer un tsunami, intento encontrar un lugar elevado, pero, no había ninguno, así que una vez que el tsunami me alcanza, me pongo a surfearlo, sin tabla y sin miedo.

    COMENTARIOS

    SUEÑO 1º
    Este es el sueño mas importante y el primero de tipo arquetípico que recuerdo. Cuando lo tuve ya llevaba bastante tiempo de hiperanálisis y prácticamente con todos los síntomas de ipseidad anómala encima (hay un post en este blog donde se trata el tema).

    Acababa de empezar con Jung por mi cuenta y no había tenido tiempo de profundizar y tampoco tenía conocimiento de algunos de los símbolos que aparecen, por lo que creo que se puede descartar la autoinducción (aunque sabemos también que lo mas importante para descartar la inducción es la historia que se hace con los símbolos y las historias que he relatado son completamente inauditas por mi)

    Se trata de un sueño donde se describe un viaje por el Inconsciente hasta llegar a un renacimiento individuatorio. Muy importante la aparición de la chica que me ayuda (ha aparecido en varios de mis sueños) desde el punto de vista junguiano corresponde con el arquetipo del ánima de cuarto nivel y teóricamente aparece en los casos de individuación avanzada.

    Hay que tener presente, que en este tipo de procesos, el acercamiento hacia el mundo interno es directamente proporcional al alejamiento del mundo externo, y el ánima es al interior lo que la persona es al exterior.

    En cuanto a la escalera, era un símbolo totalmente desconocido por mi, hasta que pocos días después del sueño, ojeando libros en el Corte Inglés, vi uno pequeño acerca de la Alquimia en el que precisamente habían ilustraciones donde aparecía el mismo tipo de escalera. A partir de entonces, empecé a estudiar Alquimia, pero, siempre con la intención exclusiva de comprender mi proceso, nunca con intención de profundizar ni adquirir conocimientos alquímicos propiamente dichos.

    Estos son algunos ejemplos alquímicos de la escalera de madera:

    https://i1.wp.com/phileasdelmontesexto.com/wp-content/uploads/2017/08/mutus-liber.jpg?resize=892%2C1277&ssl=1

    La escalera simboliza la elevación del desarrollo personal nivel a nivel, peldaño a peldaño, también significa conexión con el Inconsciente Colectivo.

    Queda claro en el sueño que la escalera (el aumentar mi nivel de consciencia, fortaleciéndose a su vez el Yo) fue la que me salvó de morir ahogado en el océano del Inconsciente. También es la misma escalera la que me sirve de medio de transporte a través de él, hasta llegar al túnel que me lleva a la playa.

    Con este sueño me llevé un chasco monumental, me hizo pensar que mi proceso estaba cercano a resolverse y lejos de ser cierto, apenas 3 años después tuve una importante megacrisis de la que todavía estoy sufriendo las consecuencias.

    Este sueño, mas aún desde mi perspectiva actual que tengo mas conocimientos que entonces, si algo indica, es en lo que anda metida la Psique, en el proyecto que tiene, no indica en absoluto, que ese proyecto vaya a poder realizarse, o, menos aún, que se vaya a realizar pronto, como yo pensaba (falta total de experiencia). La megacrisis estaba larvada y el desencadenante fue una lesión en la espalda.

    Entre este sueño y la crisis, fueron unos años de extraordinaria creatividad y de intensísima actividad filosófico-introspectiva, donde profundicé muchísimo en el estudio de la psicología junguiana de forma absolutamente autodidacta y donde formulé todas mis hipótesis. Desde esa época hasta ahora no han habido incorporaciones tan relevantes.

    SUEÑO 2º
    Este es también un sueño donde también aparecen varios arquetipos. Importante como mi acompañante femenina me salva de perecer en el encuentro con mi Sombra. Después de tantos años, unos 17, todavía no capto el simbolismo del cuadro, podría haber utilizado otro objeto ¿porque un cuadro? ¿simbolizará la asociación de los 4 elementos-funciones? lo desconozco.

    Que precisamente se lo clavara en el mismo sitio de mi lesión, claramente se deduce que el monstruo soy yo mismo, indicando que mi Sombra está constituida preferentemente por sentimientos agresivos reprimidos.

    Este sueño lo tuve inmediatamente después de que la crisis pasara de aguda a cronificada. Fue y está siendo una experiencia durísima. Hay que tener en cuenta que se produjo un agravamiento importante de los síntomas previos, muchos, por supuesto, relacionados con el cuerpo, no podría ser de otra manera.

    Parece que en esa época la confrontación con la Sombra fue intensa. El problema de la Sombra es muy particular. Comenta Jung que: “un conocimiento mínimamente detallado de la Sombra puede bastar para desencadenar una confusión y un oscurecimiento considerables”.

    En esa época la cuestión de las consecuencias del hiperanálisis y de la ampliación de conciencia también lo encontré descrito por Marie-Louise von Franz en un libro donde aparecen conferencias suyas del año 1959, por lo que veo que es un tema que preocupa desde hace tiempo.

    En lo relativo a la Sombra, lo que parece es que es la propia Psique la que decide que «cantidad» de ese conocimiento es necesario, puesto que el conocimiento total es imposible. Se dice que su conocimiento previo es conditio sine qua non para su posible posterior integración, siendo dicha integración la única solución auténtica del conflicto.

    SUEÑO 3º
    En teoría parece que una vez conseguido tener el conocimiento de la Sombra necesario, existe en mi una total resistencia a su integración.

    El ser abyecto, por descontado que es mi propia Sombra. Mi reacción me hace pensar que me será imposible abrirle la puerta e integrarla y hasta ahora es lo que ha sucedido.

    SUEÑO 4º
    En los últimos 10-15 años, no creo haber tenido sueños tan importantes. Pero, si he soñado bastantes veces con tsunamis (simbolizan el poder destructor del inconsciente y por lo tanto, riesgo psicótico).

    En ninguna de las ocasiones ni siquiera me llegó a tocar el agua, siempre encontré un lugar elevado donde protegerme. Pero, el caso de este sueño es diferente, no había ningún sitio donde resguardarme por lo que no tengo otro remedio que surfearlo.

    Lo que queda claro es que me salvo yendo a favor del Inconsciente, adquiriendo bastante dominio, pero, nunca en contra de él. Es un sueño bastante positivo, eso espero.

    CONCLUSIONES
    Todo de lo que hablo son hipótesis de trabajo y lo máximo que puedo decir es eso de me veo reflejado en esto o en aquello, ya que no tengo pruebas de nada.

    He acudido a Jung porque su psicología es en la que mejor veo reflejada mi problemática. Es importantísimo adquirir un lenguaje, un vocabulario, con el que poder verbalizar unas experiencias internas tan proclives a la desorientación.

    Después de tantos años siguen habiendo tres posibilidades en forma de dudas sin resolver (aunque mi hipótesis trabaja con la tercera):

    1ª El proceso alquímico de individuación es un proceso que no existe realmente.
    2º Es un conflicto que existe, pero, yo no esto inmerso en el.
    3º Estoy inmerso en el proceso, pero, sigo estancado en una fase del mismo porque no se dan las condiciones personales necesarias para su resolución.

    Los sueños han sido interpretados exclusivamente por mi, creo que es fundamental con el tiempo, alcanzar la necesaria independencia de criterio, aunque sigo considerando que es muy necesario, a su vez, cotejar y consultar los problemas y las deducciones con alguien experto (sobre todo experto en no perjudicar mas aún al paciente)

    (Tengo la intención de terminar con esta serie de comentarios con uno en los que intentaré analizar cuatro ilustraciones alquímicas que considero representativas. Estas conclusiones, como casi todas, pertenecen a la etapa posterior al primer sueño y se basan en la toma de conciencia de como el sujeto no atraviesa el proceso de forma unitaria, sino, disociada, e intentaré explicar como este consiste en una serie de disociaciones y posteriores asociaciones que determinan las fases del mismo)

  3. Con el presente comentario, que dividiré en 2, termino con esta trilogía y también con la realización de largos comentarios en lo relativo a esta temática ya que habré expuesto prácticamente todo lo que conozco.

    En el primero quise hacer una exposición teórica acerca del proceso alquímico individuatorio cuando se presenta en el sujeto joven y por lo tanto, sin que este haya podido todavía haber ingresado en la polis como adulto.

    En el segundo, expongo y comento 4 sueños que considero extraordinariamente significativos en el intento o la posibilidad de conocer por donde van los tiros en cuanto a mi situación personal, que considero como hipótesis, como la de una situación de larguísimo estancamiento en una fase avanzada del proceso de individuación.

    Y en este tercer comentario (divido en 2), quisiera hablar de Alquimia. En la primera parte expondré algunas ideas generales de lo que yo entiendo acerca de la Gran Obra, y en la segunda, intentaré hacer un análisis de 4 ilustraciones que me parecen muy representativas de 4 momentos clave del desarrollo alquímico.

    La gran mayoría del contenido de estos 3 comentarios, pertenecen a la época posterior al primer sueño que relato en el comentario anterior, hace mas de 15 años y son el fruto de un enorme esfuerzo autodidacta. Tanto es así que en el intento de explicarme a mi mismo todo esto, he podido desarrollar, en ciertos aspectos, un punto de vista que podríamos decir que “nuevo”, con algunos elementos, que al menos, no he visto en ninguna parte tratados de la misma manera, aunque reconozco que puedo estar equivocado en esta apreciación.

    En cuanto a los profesionales de la salud mental a los que he acudido ninguno se ha manifestado de acuerdo con mis conclusiones. Alguno lo ha hecho en contra, otro no se ha posicionado, supongo que entre otras razones para no desmontar lo que puede considerar como el castillo de naipes, que de momento, me sostiene, y otro también por el reconocimiento de su imposibilidad de pronunciarse.

    ALQUIMIA. Primera parte.

    El objetivo de la Alquimia es restablecer la Totalidad parece que eso es cierto, una Totalidad que no es la totalidad aparente basada en la máscara, sino, una nueva Totalidad, esta vez con consciencia, basada en la esencia.

    «Solve et coagula», como mandato, Separatio y Conjunctio, como operaciones alquímicas. Disociar y asociar son el fundamento de la Alquimia.

    En la Alquimia, los elementos se separan en pares de opuestos para después, individualmente, ser purificados antes de volver a ser integrados. En este sentido, no veo a la Alquimia como método, lo veo como una minuciosa descripción de un proceso de desarrollo humano. Esta descripción se plasma en libros y tratados como mapas de dicho proceso con el fin de ayudar al buscador desorientado.

    Por eso tales descripciones se hacen en forma de fases y niveles, porque, es una manera de intentar conseguir que el sujeto pueda saber donde se encuentra, cosa bastante complicada, ya que este no es un proceso lineal, sino, como ya sabemos, un proceso en espiral y retroprogresivo.

    El Alquimista es un ser solitario que se busca la vida por si mismo y por eso recurre a los libros de los que extraerá su esencia, ya que ni existen academias, ni maestros que enseñen personalmente (que yo sepa).

    En este sentido, es importantísimo conocer la opinión de San Juan de La Cruz al respecto, puesto que el considera al Espíritu Santo como el único guía competente, instando a los maestros espirituales que se dedican a ayudar a las personas en situación de Noche Oscura, a que sean conscientes de ese hecho y no produzcan interferencias.

    Por otro lado, San Juan, comenta que la Noche Oscura es la única vía válida para el perfeccionamiento del alma, en el sentido de que la oración contemplativa, por ejemplo, no es eficaz para esa tarea, como se suele pensar.

    Por su propia experiencia personal y por verlo en las personas que tenía a su cargo, se dio cuenta de la imposibilidad de la práctica meditativa cuando se estaba en situación de Nigredo, incluso en sujetos que llevaban años de experiencia, solicitando a los superiores de en este caso, monjes, que entendieran la situación y de que en ningún caso se les obligara a estas ni a ningún otro tipo de práctica.

    Entiendo básicamente a la meditación como un sistema para mantener al Yo consciente en un lugar donde no moleste, donde no interfiera, donde no haga de las suyas, y por supuesto que la consecuencia de poder lograr esto es una experiencia de paz indescriptible, pero, ¿que es lo que ocurre en la Nigredo?, pues absolutamente todo lo contrario, el Yo consciente se infla, se hincha como un globo ocupando muchísimo mas espacio del que le corresponde. Cualquiera que lo haya experimentado sabrá perfectamente las penalidades que se llegan a soportar, no obstante, es la experiencia contraria de la que vive el meditador avanzado.

    Al respecto, el Alquimista es una persona que no escucha, ya que tiene un Yo inflado que ocupa todo el frontal de su psique, siendo esta otra característica de la inflación.

    Si el objetivo espiritual último es la integración con el Todo, lógicamente, antes es obligatorio que el sujeto esté integrado consigo mismo (individuación junguiana) y para que esta integración pueda tener lugar, es absolutamente imprescindible haber logrado previamente la Unio Mentalis, y esto supone el conocimiento de uno mismo, de la Sombra, del Inconsciente, del autoconocimiento funcional y necesario para que la integración mente-cuerpo pueda conseguirse, siempre que posteriormente se produzca la sanación emocional correspondiente, por supuesto.

    Desconozco si esto se puede efectuar solamente mediante la oración contemplativa, que de forma directa pueda integrarse el individuo con el Todo, pero, lo cierto es que no lo creo, aunque no estoy seguro de ello.

    El Alquimista es un ser extremadamente práctico en cuanto a su cometido, no acumulará conocimientos innecesarios, sus conocimientos son pocos, pero, profundos. En este sentido, el saber que libros elegir, es ya su primer signo de sabiduría, nadie los elige por el y los sabe escoger muy bien.

    Tiene un tipo de inteligencia caracterizada por la superespecialización, precisamente una inteligencia no superespecializada ni en «buscarse los garbanzos» ni tampoco superespecialidada en las relaciones humanas, ni en ninguna otra cosa, así que el fracaso y la paralización vital le estarán esperando, por ello, tendrá que intentar asumir la congoja y la gran frustración que harán acto de presencia.

    Su inteligencia se está superespecializando en la obtención la Unio Mentalis, y, precisamente la Unio Mentalis ni le va a dar de comer, ni le aportará prestigio, ni reputación (si acaso de bicho raro y de trabado), ni una rica vida social, ni nada de nada, solamente le aportará sufrimiento.

    La decisión de quitarse o no quitarse de en medio, será al fin y al cabo, de lo que dependa todo. La decisión última de no quitarse la vida será la base desde donde decida apechugar con lo que le viene encima.

    El proceso alquímico, no es un método que se aplica, es una experiencia de subjetividad máxima que se vive. Es un fenómeno que ocurre, caracterizado, entre otras cosas, porque el que está imbuido en el, no solamente se ve impelido al estudio de si mismo, sino, también se ve impulsado al estudio del propio proceso. Todo ello con la máxima profundidad, necesidad, honestidad y fascinación (deseo abisal)

    Acerca de esto comenta San Juan de La Cruz: «Pero el alma en esta espesura e incomprenhensibilidad de juicios desea entrar porque le mueve el deseo de entrar muy adentro en el conocimiento de ellos; porque el conocer en ellos es deleite inestimable que excede todo sentido».

    Máxima subjetividad, máxima hiperconscienciación, máximo hiperanálisis, por supuesto que todo esto hay que pagarlo. Todo en el desarrollo alquímico es hiperbólico, incluído el coste personal.

    El proceso es ante todo la puesta en marcha de un programa. Este programa está diseñado (supongo que es un diseño evolutivo) y lo inicia la propia Psique de forma autónoma cuando se dan las circunstancias necesarias.

    El Yo consciente, desde luego no tiene nada que ver en esto, puesto que nada sabe del tema. El Yo consciente, será el que padezca la crucifixión que le espera, y del saber del tema, será de lo que se ocupe a partir de ahora.

    El Yo consciente, no eligió la pastilla roja, fue la propia Psique la encargada de hacerlo, se dieron las condiciones y de inmediato se puso en marcha el programa individuatorio, viéndose el Alquimista arrastrado en contra suya.

    El primer objetivo innegociable es la Unio Mentalis, a la Psique le da igual lo que quiera el Alquimista, le obligará a que entre por el aro. Lo alejará del mundo exterior y se lo llevará a dar una vuelta por el Inframundo.

    Una vez dentro del Inframundo, el Yo consciente quedará fascinado con los tesoros que allí encuentre y a partir de ese momento, será él el que quiera profundizar aún mas todavía y cuando se de cuenta será demasiado tarde, se habrá perdido y le entrará la angustia por no saber como regresar al mundo de los vivos.

    El Alquimista necesitará transformar el plomo en oro, su personaje en su esencia y durante el proceso convertirá de forma sucesiva, la Tierra en Agua, el Agua en Aire y el Aire en Fuego.
    (Lo de forma sucesiva es una manera de describirlo. Soy de la opinión de que todas las operaciones alquímicas se hacen a la vez durante todo el tiempo, siendo característica de cada fase la preponderancia de unas operaciones sobre otras según vaya siendo necesario)

    1º La Tierra en Agua. En esta conversión está la génesis de la Nigredo. La energía de la Tierra-Sensación se transfiere al Agua-Intuición provocando la regresión de la primera y la progresión de la segunda.

    2º El Agua en Aire. Esto sucede durante la Albedo. La conversión del Agua-Intuición en Aire-Pensamiento, se produce a través de la transformación del conocimiento intuitivo en conocimiento verbalizado mediante un brutal esfuerzo filosófico-introspectivo. De esta forma se resuelve la disociación entre las funciones mentales como consecuencia de la equiparación evolutiva de las mismas, lo que dará lugar a la consecución de la primera conjunción alquímica, la Unio Mentalis, mediante el conocimiento funcional-necesario de la Sombra.

    3º El Aire en Fuego. Esto sucede durante la Rubedo. La intensa fase introspectiva-filosófica tiene que dejar paso a la sanación emocional. El Aire-Pensamiento deberá ceder el protagonismo al Fuego-Sentimiento, cosa harto difícil ya que el Alquimista no sabe hacer otra cosa que reflexionar y teorizar sobre si mismo.
    Ahora toca la integración funcional-necesaria de su Sombra. La consecución previa de la Unio Mentalis con el autoconocimiento de la misma que conlleva, ha provocado la máxima disociación cuerpo-mente de toda la Gran Obra y si esta disociación máxima no se ha producido, tendrá que esperar, soportando la tortura implícita, a que esto suceda, siendo la única manera de que la enantiodromía aparezca y pueda establecerse la segunda conjunción alquímica en forma de la integración corpomental que daría lugar al individuo psicológico.

    La unión del Centauro con el Todo no la comento por desconocer como se produce, pero, es importante saber que, según los tratados, el desarrollo alquímico no termina con la consecución de la individuación consciente, como si ocurre en la Psicología junguiana, por ejemplo, pero, no estoy a favor del estudio de mapas donde uno no se encuentra, ni de aprender respuestas a preguntas que uno, ni entiende ni se plantea, ni tampoco de la búsqueda de soluciones a problemas que uno no tiene.

    Pero, ¿Tiene esto algún sentido? El proceso puede durar décadas y con mucha probabilidad al Alquimista, si hipotética y milagrosamente logra algo, no le queden muchos años de vida para disfrutar de lo conseguido ¿Tanto esfuerzo para que?

    No tengo respuestas, desde luego si por mi hubiese sido, habría escogido la pastilla azul, después de lo vivido no tengo ninguna duda, pero, también soy conocedor de que hay instancias psíquicas superiores en fuerza al Yo consciente ante las que este no puede, sino, plegarse, aceptando lo mejor que pueda, una decisión que no fue suya.

  4. Estas ilustraciones alquímicas son de los siglos XV y XVI y son de las pocas que soy capaz de comentar, pero, en cambio, son muy significativas con respecto a hitos importantes dentro de la Alquimia psicológica, desde el inicio de la crisis individuatoria, hasta su resolución.

    ALQUIMIA. Segunda parte.

    ILUSTRACIÓN Nº1

    Esta ilustración describe lo que a mi parecer es una «instantánea» del momento exacto inmediatamente anterior al inicio de la Nigredo, el momento exacto en que se produjo la disolución de la persona por ampliación de la consciencia.

    Vemos dentro de un recipiente que contiene agua a una pareja copulando, lo que simboliza la puesta en contacto profunda entre el Yo y el Inconsciente, esta sería la primera escena incluida en la misma ilustración.

    La segunda escena, representa a la disolución que trae consigo la ampliación de consciencia por dicho contacto y la consiguiente disociación de las funciones-elementos en pares de opuestos.

    En este caso, apreciamos dentro del agua (líquido amniótico) y viéndose solamente sus cabezas, a cuatro figuras, dos femeninas y dos masculinas. Simbolizan a los 4 elementos disociados (Tierra, Fuego, Aire y Agua) o lo que es lo mismo las 4 funciones junguianas, 2 Yin (Sentimiento e Intuición) y 2 Yang (Sensación y Pensamiento).

    Vemos que todo queda dentro del recipiente alquímico que representa el útero al que se ha regresado para poder volver a nacer de nuevo. Todo permanece dentro a excepción de un pequeño ángel al que vemos saliendo por el cuello del recipiente. He visto que se le confunde erróneamente con un homúnculo, en realidad representa al alma del Alquimista que se escapa, quedando su cuerpo como muerto en vida, zombificado, en una situación de cuerpo psicotizado y mente cuerda.

    La pérdida del Alma, a mi juicio, es una forma de describir la situación de disociación sintomática en la que el Alquimista se encuentra, una situación de despersonalización-desrealización, no obstante, la regresión de la Sensación se experimenta como un alejamiento y extrañamiento del cuerpo y de la realidad externa (enajenación y extrañeza dice San Juan de la Cruz)

    También se podría decir que el avance en el desarrollo consciente del Alma no ha sido correspondido, a su vez, por el Cuerpo, produciéndose una disociación entre ellos por acabar ambos situados en diferentes niveles conscientes. El Alma termina distanciándose del Cuerpo, muriéndo este, ya que el Alma es la que le da la vida, de la misma manera que ella la recibe del Espíritu.

    En próximas fases, el Alma detendrá su avance a la espera de que el Cuerpo también progrese pudiéndose producir entonces la integración consciente de ambos y la consecución del individuo psicológico.

    Los seres humanos estamos todos igualados en cuanto al Espíritu, cosa que no ocurre lo mismo con el Alma. El Alma presenta diferentes grados de desarrollo y se me ocurre, por ejemplo, que el grado mas ínfimo correpondería con el Alma de los psicópatas (desalmados) y el máximo con el de los místicos, pero, sin embargo, en cuanto al Espíritu, todos tenemos una equiparación absoluta.

    Esa sería mi forma de entender básicamente la tríada Cuerpo-Alma-Espíritu o el ser humano como entidad bio-psico-espiritual. Pareciera que el desarrollo del Alma (y del Cuerpo) fuera el único objetivo real común de todos los seres humanos, un objetivo que tiene al Espíritu como referente. Desde luego, son todo suposiciones de un agnóstico desconcertado como yo, que no sabe nada.

    Hay un concepto psicológico transpersonal llamado «Complejo de inadecuación esencial» que afecta al sujeto que al parecer tiene una especie de contacto mayor de lo normal con su esencia, lo que sería generador de grandes resistencias a la hora de adoptar una personalidad con la que ni se siente a gusto, ni se reconoce. Todo esto sería origen de un gran desacuerdo consigo mismo y dependiendo de la entidad de este, dependería la gravedad de la neurosis consecuente.

    Queda la incógnita de que si esta resistencia a la adaptación y a la identificación con la máscara social, se debe a un mayor desarrollo consciente, a una mayor conexión con la esencia, o, sin embargo, se debe a un una negativa inmadura, a un querer quedarse en permanente posibilidad, convirtiéndose el Yo, en un yo perplejo y escindido, carente de una genuína experiencia del mundo (Gomá Lanzón)

    En cuanto a la Nigredo, la confusión y la desorientación son las características fundamentales, debido a varios motivos, entre ellos:

    1º La propia despersonalización-desrealización y el problema de identidad que se plantea por la desidentificación con la máscara. El Alquimista, por tanto, ni tiene las ventajas del Yo-máscara, ni tampoco las del Yo-esencia, al que no ha accedido todavía. Está perdido en tierra de nadie.

    2º El avance consciente bastante mas allá del desarrollo medio hace que se viva en una realidad no compartida con el resto de seres humanos y por lo tanto se siente como irreal.

    3º El desarrollo consciente dificulta sobremanera la adopción de «ismos» ideológicos, filosóficos y religiosos prefabricados que tanto ayudan a la consciencia media a darle sensación de sentido y de orden.

    4º El sujeto, casi con total probabilidad, no sabrá lo que le está ocurriendo ya que nunca habrá tenido noticia alguna de algo parecido y en su sociedad lo mas probable es que se encuentre incomprendido y absolutamente solo.

    5º El choque entre lo cultural y temporal donde el Alquimista fue criado, contra lo universal y eterno proveniente de su progresión intuitiva.

    6º Este proceso significa un estado de adolescencia psíquica sin resolver prolongada en el tiempo. El sujeto común «resuelve» su adolescencia con la incorporación de roles de adulto al culminar su individuación social, no tratándose, a mi juicio, de una adultez psicológica auténtica, pero, si funcional (en el mejor de los casos)
    El Alquimista, sin embargo, presentará características adolescentes en edades que no correspondería, es un puer aeternus, la versión consciente del Peter Pan, a mi juicio.

    ILUSTRACIÓN Nº2

    En esta ilustración, vemos el recipiente alquímico completamente sellado y los cuerpos muertos por el «abandono» del alma, dentro de un agua totalmente negra. Estaríamos hablando ya de la Nigredo pura y dura y por tanto del grado de máxima desorientación dentro del proceso y de la máxima introversión y alejamiento del mundo exterior posible sin llegar a la psicosis.

    La argumentación que planteo, se basa en la hipótesis de que la Psique en plena individuación alquímica no va atravesando las diferentes fases del desarrollo del proceso de forma unitaria, sino, disociada.

    Pienso que las disociaciones alquímicas no tienen el carácter protector-defensivo que tienen las disociaciones neuróticas, siendo sus génesis diferentes, cosa que no elude que obligatoriamente, estas últimas también tengan que ser resueltas por el Alquimista.

    Vemos entonces que en la fase previa a la Nigredo se produce una ampliación de consciencia por puesta en contacto con el Inconsciente. Esta ampliación provoca la disolución de la persona y la Psique pondría en marcha la individuación alquímica como intento de solución mediante el movimiento retroprogresivo que formaría parte del programa que todos tenemos instalado.

    Para finalizar el comentario de esta primera ilustración, haría una correspondencia directa entre la Nigredo alquímica y la Noche Oscura del Sentido de San Juan de La Cruz, ya que la hipótesis retroprogresiva la adquirí principalmente leyendo a este último.

    Relativamente pronto me di cuenta de que la Noche del Sentido era accesible a mi comprensión, cosa que no ha ocurrido nunca con la Noche del Espíritu. Entiendo a la primera como una crisis que culmina con la integración del sujeto consigo mismo y a la segunda como una crisis que tiene como objetivo la integración con Dios, no considerando, por ello, a la del Sentido como una crisis propiamente mística, como si lo es claramente la del Espíritu.

    La psicología jungiana tiene jurisdicción sobre la primera, pero, no sobre la segunda. En «Psicología de la transferencia», por ejemplo, Jung solamente aborda las 10 primeras fases del «Rosarium Philosophorum», pero, no las segundas 10 fases, las que conducen a la integración con el Todo. Cosa que, por ejemplo, no ocurre con Ken Wilber, ya que aborda todo el espectro del desarrollo de la conciencia.

    Este exceso con que la Psique obliga a la introversión y seduce con el estudio de si mismo, conlleva, desde luego, un agravamiento muy importante de todo el cuadro clínico relacionado con el autoenfoque exagerado y con la autovigilancia permanente, donde la consciencia actúa agrandando de forma insoportable los síntomas como si fuera una lupa.

    ILUSTRACIÓN Nº3

    De esta ilustración he hecho bastantes referencias en este blog porque para mi fue fundamental en la comprensión de mi propio proceso y en llegar a la conclusión de que puedo llevar mas de 15 años estancado en esta fase (hipótesis por verme reflejado)

    En lo que yo puedo entender, esta lámina describe la situación del alquimista una vez culminada la fase de la Albedo y logrado la Unio Mentalis después de un durísimo proceso introspectivo y de confrontación con el Inconsciente.

    Vemos que su cuerpo esta muerto, desmembrado, fragmentado. Su cabeza es de oro y está separada del cuerpo. Simbolizando, primero, una situación de disociación cuerpo-mente y segundo, que las funciones mentales, Pensamiento e Intuición, han adquirido un gran valor en lo que la Alquimia requiere. El guerrero de tez oscura, representa a la Nigredo y la espada aparece como símbolo de la función Pensamiento y su capacidad disociativa.

    Hay que tener en cuenta, que la Intuición tuvo una progresión en la que el Alquimista no tuvo nada que ver y la Intuición será la que marque la pauta, ya que, hasta donde ella llegue, llegará el avance consciente. El proceso consistiría entonces en conseguir que el resto de funciones, al menos en teoría, puedan alcanzarla obteniendo el desarrollo funcional-necesario.

    El concepto funcional-necesario, lo aplico ante la imposibilidad real de que ni los conocimientos, ni las integraciones, ni los desarrollos, se puedan dar de forma completa, aunque, si, de forma suficiente como para que puedan establecerse resoluciones.

    Desde mi óptica, el Alquimista solamente puede llegar a comprender lo que necesita comprender, lo que no necesite comprender, quedará lejos de su alcance. Esto que parece un juego de palabras, no lo es tanto, y si se entiende bien, se podrá llegar a la conclusión de que el hecho de que el Alquimista tenga la capacidad de poder comprender solamente lo que sienta que necesite, se convertirá, finalmente, en una guía durante el proceso.

    Insisto en que el logro de la Unio Mentalis se presenta como el único objetivo de la Psique, todos los objetivos que el Alquimista pretenda conseguir, no cuentan y no podrán ser realizados. La Psique requiere y exige de toda su capacidad para la consecución de un logro que de otra forma no se podría alcanzar (de toda la capacidad y de toda la resistencia física y psíquica del Alquimista)

    Vemos entonces que mientras en la Nigredo teníamos únicamente a la Intuición en progresión transpersonal, «finalizada» la Albedo, el Pensamiento se ha equiparado suficientemente en desarrollo con la Intuición, estableciéndose por ello la Unio Mentalis.

    Por supuesto y como siempre ocurre en la Alquimia, todo tiene un carísimo coste personal. Vimos en la Nigredo, que la progresión de la Intuición, tuvo como pago la regresión de la Sensación con todas y cada una de las consecuencias que esto conlleva, ahora, sin embargo, «finalizada» la Albedo y a pesar de que la disociación entre las funciones mentales se ha «solucionado», la disociación corpomental ha aumentado de forma considerable.

    Esto tiene que ver con el concepto de ley de intercambio equivalente, en la Alquimia no se puede obtener nada sin pagar un precio proporcional al beneficio obtenido.

    La fase de la Albedo se trataría, en definitiva y resumiendo, de la fase donde se adquiere el conocimiento necesario de la Sombra que permita al Alquimista lograr la Unio Mentalis

    Comprendemos ahora mejor lo que vemos en la ilustración, una cabeza de oro decapitada, un cuerpo desmembrado en el suelo y el hombre de tez oscura con una espada en la mano como causante directo de tal destrozo.

    Si ya la Nigredo suponía un sufrimiento importante, ahora con la consecución de la Unio Mentalis y con la «vuelta de tuerca» que supone, el Alquimista se quedará absolutamente perplejo ante el agravamiento de su situación.

    Al menos en mi caso, la despersonalización-desrealización ha permanecido igual que desde la etapa de la Nigredo. Lo que si ha aumentado de forma muy importante al «concluir» la Albedo, han sido, sobre todo, los síntomas que tienen que ver con el movimiento y el dolor relacionado con el aparato locomotor, lo que se llamaría en Psiquiatría, dolor crónico somatomorfo y kinesiofobia.

    Me han diagnosticado, a su vez, dolor crónico complejo y sensibilización central, que supongo que es otra manera de definir el mismo problema.

    Esto concuerda con lo que dice Jung acerca del Intuitivo introvertido «que como síntomas presenta, en parte manifestaciones hipocondríacas, en parte hipersensibilidad de los órganos sensoriales»

    Esa hipersensibilidad puede sonar paradójica tratándose de esta tipología, pero, es cierta.

    A su vez, sobre los 40 años se me diagnosticó osteoporosis idiopática del varón joven. Aunque creo que de idiopática nada, la causa se debe seguramente al intenso sufrimiento durante el proceso, no tengo muchas dudas al respecto, siendo ejemplo claro y palpable de la extrema dureza que le caracteriza.

    Concluyo con la hipótesis de que la gran crisis que tuve pocos años después del primer sueño, tuvo como culminación lo simbolizado en esta 3ª ilustración y seguramente como consecuencia del sobresfuerzo introspectivo.

    ILUSTRACIÓN Nº4

    Esta ilustración representa el Rebis alquímico, equiparable al Centáuro y al individuo psicológico. Es la integración del Cuerpo con la Unio Mentalis, la integración de los 4 elementos-funciones, la integración de la Sombra.

    Lo primero que vemos es una integración entre lo demoníaco y lo angelical y una integración del principio masculino con el principio femenino.

    Para lograr esto, se ha tenido que vencer al Dragón, el Dragón del Ego, de la inflación, de la soberbia y de las fuerzas destructivas del Inconsciente.

    Vemos también que el Rebis tiene 7 coronas puestas. Cada una de ellas representa a cada uno de los pecados capitales, estando todos ellos integrados. En este sentido, si el Alquimista tuviese problemas previos con alguno de ellos, la solución que se plantea no estaría en la expulsión de dicho pecado, sino, en la incorporación del resto.

    Interesantísimo el planteamiento que hacían allá por el s.XV. De hecho, el que este Rebis incluyera a los pecado capitales, fue la razón principal del porque lo elegí de entre todos los que encontré en Internet. (Los pecados capitales los vemos escritos al lado de cada corona)

    Como pasa también con el conocimiento, cuando hablamos de la integración de la Sombra, nos referiremos siempre a una integración funcional, a la integración necesaria para que se produzcan resultados, entre otras razones, porque, como ocurre siempre, la integración total es imposible.

    CONCLUSION.

    Como gran escéptico que soy, califico de insuficiente la teorización que he hecho en estos comentarios. Por lo tanto, si ni siquiera yo estoy convencido, menos aún voy a pretender convencer a nadie de nada, pero, me parece que esta trilogía, no ha quedado mal del todo, teniendo también en cuenta mis problemas con la construcción de frases comprensibles y con el uso de los signos de puntuación.

    Ni siquiera Jung aporta pruebas, ni casos de este tipo resueltos. Como mucho dice conocer a pacientes que consiguieron la Unio Mentalis, pero, no dice absolutamente nada acerca de resoluciones centáuricas por parte de nadie. Incluso, creo que en una carta a Wolfgang Pauli, admite o reconoce, que él tampoco ha conseguido la integración de la Unio Mentalis con el Cuerpo, y por lo tanto, la individuación alquímica.

    No conozco casos solucionados descritos, ni tampoco conozco a nadie con un problema similar, dándome a pensar en la posibilidad de que todo esto no sea otra cosa que fabulaciones filosóficas acerca de un desarrollo humano que no se da en la realidad, hipótesis que no puede de ninguna manera descartarse, al menos yo no puedo hacerlo. No me parece mal, por tanto, la postura de los profesionales a los que he acudido, en cuanto a no pronunciarse o incluso manifestarse contrarios a lo que planteo.

    Lo curioso es que a pesar de todo el trabajo introspectivo y del estudio realizado, lo que mas me “convence” de que lo teorizado pueda ser cierto, o, de que puede haber una solución (milagrosa e hipotética, cierto), son los sueños y las sincronicidades, ya que, al fin y al cabo, han sido los únicos que han podido hacer algo de mella en mi intelecto escéptico.

    La pastilla azul es la correcta.

    • Hola Santiago. Supongo entonces que al igual que yo no tienes idea de cómo alcanzar la individuación junguiana en una situación excepcional como la que retratas, en donde se ha alcanzado la maximización del Pensamiento y la Intuición, en donde se ha conseguido «ver a través del velo», en donde el Yo no se ha identificado con la máscara y se ha dedicado a conocer su Sí-mismo, dejando de lado todos los demás procesos… Yo leo principalmente Psicoanálisis Lacaniano y me identificado como un sujeto en donde no se ha desencadenado una psicosis pero en sí alguien que habita una estructura subjetiva psicótica en donde el sujeto no ha conseguido llevar a cabo una identificación con el deseo del Otro, en donde se anhela profundamente poseer un «dispositivo psíquico» que ponga freno a un goce desmedido y sin control, pero en donde también coexiste una relación de profundo rechazo a «normar» su persona, vale decir, a someterse a una norma que lo nombre, le proporcione identidad con su propio Cuerpo. Allí lo que actualmente se plantea es trabajar en la invención de un relato que no se perciba como impuesto pero tampoco como máscara, es decir, como una narrativa creada con el único propósito de ser útil para dicho fin, que no se la perciba como algo generado por uno mismo y por tanto algo falso ya que sólo se puede creer en una verdad si se la descubre, no si uno se la inventa conscientemente a medida de sus necesidades.

      • Hola Sergio, no es que solamente ni tu ni yo no sepamos como alcanzar la individuación junguiana, es que ni siquiera el propio Jung lo sabía ¿Porqué? Porque ni el mismo la alcanzó.

        Jung si comenta, por ejemplo, acerca de un alquimista del S.XVI que se llamaba Gerhard Dorn el cual hablaba de la Unio Mentalis, de la Unio Corporalis y del Unus Mundus.

        Me da la impresión de que Jung no conoció ningún caso de realización centáurica individuatoria, y, entre otras razones, por eso menciona a Gerhard Dorn, porque él, al parecer si habla de la Unio Corporalis, de la unión del Cuerpo con la Unio Mentalis como un hecho fáctico.

        Igualmente que San Juan de la Cruz, fueron exploradores que regresaron de un largo y penoso viaje y cuentan como testigos directos lo que vieron. Nosotros, los que leemos sus escritos, podemos vernos identificados e incluso creer lo que cuentan, pero, hasta que no lo veamos con nuestros propios ojos, estaremos permanentemente dudando.

        Esas son las 3 conjunciones alquímicas, las 3 integraciones básicas, de las cuales únicamente siempre estoy permanentemente refiriéndome a la Unio Mentalis, porque, es la única de la que puedo hablar y de la que además veo que nadie habla.

        Se habla de integración cuerpo-mente sin saber que es preciso que antes tenga que haberse establecido la Unio Mentalis, o sea, la verbalización de lo intuido y el conocimiento necesario de lo que no conocemos y necesitamos conocer.

        El Centauro se puede formar únicamente integrando el Cuerpo con una Unio Mentalis previamente conformada.

        ¿Cómo se consigue esto? Ni idea, creo que nadie lo sabe. Lo que si puedo decir es que solamente puede darse en una situación de Unio Mentalis, o lo que es lo mismo, en un estado de gran disociación corpomental dentro de una situación de integración Intuición-Pensamiento de carácter transpersonal (la ilustración del descuartizado con la cabeza de oro decapitada es una radiografía perfecta del sujeto en esa tesitura) lo que significa que el Centauro, el Rebis, la individuación psicológica consciente, se podrá dar solamente en un contexto de extremo desequilibrio psíquico y personal, al borde mismo de la pérdida del juicio, sin llegar a perderlo.

        Por eso existen tantas defensas y filtros que protegen al sujeto común de la ampliación consciente (comenzando por la paralización del proceso de desarrollo de la conciencia) ya que el sujeto común no tiene las condiciones para sobrevivir dentro de la experiencia que he descrito en el párrafo anterior.

        El proceso alquímico de individuación se pone en marcha como solución a un problema muy concreto, que es el de la disolución de la persona dentro de una ampliación de conciencia, sin disolución de la persona, no puede haber individuación, simplemente porque el proceso no se inicia porque no es necesario que se inicie.

        Y mientras tic, tac, tic, tac, el tiempo pasa inexorablemente, nos vamos poniendo viejos sin resolver y sin saber nada, como Fausto,
        que se quejaba que después de una vida investigando, se encontraba igual de ignorante que al principio.

        Lo que si parece, es que toda esta problemática, es general a todo ser humano, pero, que precisamente esa identificación general del yo con la máscara, ese sucedáneo de identidad, protege o impide que el problema se manifieste de una forma tal que sea obligatoria una resolución.

        En cuanto a Lacan creo que no tengo las condiciones necesarias para entenderlo, y por eso nunca he hecho el intento.

        Hablas de estructura subjetiva psicótica. Pero hay que tener en cuenta que los que ven a través de velo, están en el límite de la psicosis y no por ellos son psicóticos.

        Digamos que vivir en esa frontera permeable, permite recibir información de más allá de la misma. Siendo entonces importantísimo, encontrar más acá, en el mundo compartido por todos, referencias con las que poder reconocer y poder dar nombre a lo que se ha percibido en el otro lado. En caso contrario, la psicosis está servida.

        Esa es la esencia de la tarea del buscador.

  5. Dos de las ilustraciones de la escalera alquímica que puse en el segundo comentario, no se ven, así que las pongo ahora de nuevo ya que me parecen muy interesantes.

    Este relieve repleto de símbolos se encuentra en la catedral de Notre Dame y representa a la Alquimia como ciencia.

    https://i1.wp.com/phileasdelmontesexto.com/wp-content/uploads/2017/08/mutus-liber.jpg?resize=892%2C1277&ssl=1

    Esta ilustración perteneciente al «Mutus Liber» representa la culminación individuatoria alquímica. La escalera ahora ya no es necesaria y se encuentra apartada. Vemos en la parte de abajo, tirado en el suelo, a un Hércules absolutamente agotado, señalando que el proceso alquímico es un Trabajo de Hércules extremadamente duro.

    En la parte superior, vemos que el Alquimista se ha convertido en un anciano, indicando lo enormemente largo que es el proceso.

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