La hiper-reflexividad (XXXVIII)


En el post anterior vimos como la identidad se forma desde un suelo (la ipseidad) hasta un techo (la autoconciencia). La ipseidad o mismidad es un termino que tiene mucho que ver con la esquizofrenia y ya vimos como sus “averias”, explicaban gran parte de sus síntomas. Este concepto de ipseidad se considera hoy una de las raíces de la psicopatología y le debemos a Louis Sass su estudio y conceptualización en clave  fenomenológica más que a su descriptor original -Jean Paul Sartre-.

Una idea que el lector interesado puede perseguir en un libro que se titula “Locura y modernismo” donde el autor se sitúa entre los que creen que la esquizofrenia es un subproducto de la modernidad, una idea que otros autores también han formulado, citaré sobre todo a Antonio Colina, entre nosotros pero también y sobre todo a E. Hare que ya se hacia estas preguntas antes de nadie, y como no a Stanguellini entre otros. También a los estudios que ha llevado a cabo Enric Novella sobre esta cuestión. y que podemos resumir en esta sentencia:

“El individualismo nos legó el genio creador y la melancolía, la reflexividad nos dejó la vida interior y la esquizofrenia y la búsqueda de una identidad propia nos legó la emancipación y el vacío.

Sobre la hiper-reflexividad y su relación con la esquizofrenia ya habían escrito otros autores como Stanguellini, así:

“Me experimento a mi mismo como el origen de mis experiencias. Esta forma de acceso a mí mismo es una forma primitiva de egocentrismo que es preverbal y prereflexiva, se trata de una experiencia inmediata en tanto que resulta una evidencia que no se da a manera de inferencia o criterio, no es un pensamiento, ni una emoción ni una cognición, es una experiencia de contacto primordial con uno mismo o autoafecto. A esta experiencia algunos autores le han llamado ipseidad y otros mismidad. No solamente se trata de una experiencia previa a toda experiencia sino una condición de la misma”.

Una vez hemos definido al “cuerpo vivido” desde el punto de vista fenomenológico ya estamos en condiciones de entender que este constructo es el embrión de la corporeidad y la intersubjetividad puesto que el vinculo perceptivo entre el sí mismo y otra persona se basa en la posibilidad de identificarme con el cuerpo de la otra persona por medio de un vinculo de percepción primario del mismo estilo que me relacionó con mi propio cuerpo.

Lo anormal no es la reflexión en sí misma como parece indicar la palabra “hiper-reflexividad”, no se trata de pensar demasiado sobre algo, o de darle muchas vueltas a alguna cosa -como sucede en la rumiación o preocupación- sino sobre lo inefable, es decir sobre aquello que no podemos nombrar y que interfiere, al desautomatizarse con el “Yo soy”, la experiencia en primera persona que es prelógica y presimbólica.

Para Sass la esquizofrenia, es fundamentalmente un trastorno del yo o una alteración de la ipseidad (ipse en latín significa “yo” o “sí mismo”) que se caracteriza por distorsiones complementarias del acto de conciencia: hiper-reflexividad y disminución del afecto propio. La hiper-reflexividad se refiere a formas de autoconciencia exagerada en las que aspectos de uno mismo se experimentan como similares a los objetos externos. La disminución del afecto o presencia de uno mismo se refiere a un sentido debilitado de existir como una fuente vital y autocoincidente de conciencia y acción. Sass integra en este articulo la investigación psiquiátrica reciente y la psiquiatría fenomenológica europea con algunos trabajos actuales en ciencia cognitiva y filosofía fenomenológica.

Después de introducir el enfoque fenomenológico junto con una explicación teórica de la conciencia normal y la autoconciencia, pasamos a una variedad de síndromes esquizofrénicos. Examina los síntomas positivos, luego negativos y finalmente de la desorganización, intentando en cada caso iluminar las distorsiones compartidas de la conciencia y el sentido del yo. Concluye discutiendo la posible relevancia de este enfoque para identificar síntomas esquizofrénicos tempranos. Después de introducir el enfoque fenomenológico junto con una explicación teórica de la conciencia normal y la autoconciencia, pasamos a una variedad de síndromes esquizofrénicos.

La hiper-reflexividad es ubicua y aparece en casi todos los trastornos mentales presididos por el “Yo pienso” que incluye también el “Yo siento” pues toda experiencia sensible ha de transformarse en inteligible.

Tiene además un alcance histórico-cultural que nos permite indagar cuando y porqué surge a partir de la reflexividad -que es común a nuestra especie junto con nuestra autoconciencia- la patología mental, es el resultado metacognitivo (cognición sobre cognición) de la misma versión de la hiper-reflexividad mientras que en la esquizofrenia ese repliegue de la conciencia metacognitivo- se lleva a cabo en el suelo de la identidad (en la ipseidad). El concepto es atractivo porque señala afinidades constitutivas entre los trastornos psicológicos y la modernidad y más allá de ellos con la postmodernidad donde el TLP (trastorno limite de la personalidad) y los trastornos alimentarios brillan con luz propia.

Para mi, un hallazgo que me ha permitido sacar el polvo a una idea de que me venia rondando hace mucho por la cabeza y que puede  resumirse así: “Si quieres saber por qué enferman los hombres de tu tiempo, intenta perseguir los síntomas, los síndromes y las supuestas enfermedades desde atrás. Historifica tu sufrimiento y lo manejarás mejor”.

Usualmente suelo preguntarme “¿si este paciente hubiera vivido en la antigua Grecia, en el Renacimiento o en el siglo XVII o XIX ¿qué diagnostico tendría”?. Más que eso: qué síntomas, qué sufrimiento exhibiría?

Las más de las veces me he sorprendido a mi mismo con una respuesta negativa: sencillamente no habría ningún diagnóstico y este hombre o mujer tendría una vida sencilla, aburrida o insignificante pero lejos de la insania. No sentiría que es el centro de gravedad del mundo y no se detendría a pensar demasiado en cuestiones metafísicas y sobre todo: vivir en un mundo predecible donde Dios y su voluntad están en el origen causal de todas las cosas debió ser muy tranquilizador. Contrariamente el hombre moderno individualista, secularizado y desconectado de su tradición y su linaje, condenado a competir en un mundo donde solo cuenta el consumo y el estatus que pueda alcanzarse a través de su voracidad, quiere explicar y conseguir todo con sus propios medios y fracasa en el intento.

No cabe duda de que vivimos en un mundo demasiado complejo para la mayor parte de la población. Es por eso que suelo recomendar a mis pacientes que simplifiquen su vida, aunque pocos siguen mi consejo pues el apetito faústico preside nuestras vidas y la derrota o el vacío suele ser su consecuencia.

No cabe duda de que la cultura en que vivimos es patógena. Expectativas, valores, formas de vivir, creencias compartidas, el papel de la ciencia, el papel de la política, el papel del deseo y la inflación de capacidades subjetivas por parte del discurso social forman parte de los factores implicados en la debacle.

 

 

3 pensamientos en “La hiper-reflexividad (XXXVIII)

  1. Me sigue pareciendo asombrosa tu capacidad de abarcar numerosos temas y tratarlos de manera tan brillante. Lo cierto es que me cuesta bastante esfuerzo asimilar tantos conceptos y reflexiones nuevas. Yo sin embargo soy monotemático y para colmo me he transtornado. Soy un zombie que camina como alma en pena, el polo opuesto del hombre común que mas que un zombie es mas parecido a un autómata. Exceso de introspección vs carencia de introspección, resumiría.

    Lleno de interrogantes, sin saber nada con certeza, sabiendo que tengo poca autoridad para hablar de temas tan complejos, puesto que nada he resuelto, tengo el atrevimiento de comentar.

    Creo que existe la posibilidad de que haya casos justificados en donde la hiperreflexividad y la hiperconsciencia tengan su razón de existir, y que, aunque causen estragos, puede que conduzcan a algo que tenga sentido.

    Tambien creo que en España tenemos pruebas de que este tipo de problemas existían y se conocían desde hace varios siglos.

    En el siglo XVI San Juan de la Cruz escribió los comentarios en prosa de sus poemas.
    La Noche Oscura del Sentido (de los sentidos) la equiparo con una regresión prepersonal de la función Sensación. Esta regresión iría acompañada de la progresión transpersonal de la función Intuición, pienso que es fundamental ser consciente de la característica retroprogresiva de esta mega crisis.

    Las descripciones que hace San Juan de la Cruz, las considero inequívocas.

    Entre otras cosas habla de que (es español del siglo XVI, algo dificultoso, pero se entiende):

    “A lo menos lo que de presente el alma podía alcanzar a sentir es una enajenación y extrañez, unas veces mas que otras, acerca de todas las cosas, con inclinación a soledad y tedio de todas las criaturas del siglo…”

    “…el primer provecho (para el alma) que causa esta seca y oscura noche de contemplación es conocimiento de sí y de su miseria.”

    “…se le da (al alma) otro abominable espíritu que llama Isaías Spiritus vertiginis no porque caigan, sino porque los ejercite; el cual de tal manera les oscurece el sentido, que los llena de mil escrúpulos y perplejidades tan entrincadas al juicio de ellos, que nunca pueden satisfacer con nada, ni arrimar al juicio a consejo ni concepto; el cual es uno de los más graves estímulos y horrores de esta noche…”

    “Las aflicciones de la voluntad y aprietos son también aquí inmensos y de manera que algunas veces traspasan al alma con la súbita memoria de los males en que se ve, y con la incertidumbre del remedio”.

    “…el alma en esta espesura e incomprehensibilidad de juicios desea entrar porque le mueve el deseo de entrar muy adentro en el conocimiento de ellos; porque el conocer en ellos es deleite inestimable que excede todo sentido”.

    No creo necesario poner mas estractos para que quede demostrado que esta problemática de la que estamos tratando ya estaba descrita en el siglo XVI. Descrita a la forma de la época y con la “hipótesis” de la existencia y de la acción de Dios, por supuesto.

    Considero muy necesario que se haga un estudio riguroso de los comentarios en prosa de San Juan de la Cruz.
    No puedo decir que fuera un santo, ni que lograra la unión mística con Dios, solamente puedo decir que lo considero como un maestro espiritual (terapeuta del alma) de primer orden.
    En mi caso lo he estudiado por mi cuenta y ha sido fundamental en mi formulación teórica.

    Pienso que la Noche Oscura del Sentido culmina con la reunificación transpersonal del sujeto consigo mismo convirtiéndose en individuo psicológico y que la segunda gran crisis, la Noche Oscura del Espíritu, culmina con la reunificación mística de ese sujeto convertido en individuo psicológico con el Todo.

    Tambien en el siglo XVI, aparece el tratado alquímico llamado “Rosarium Philosophorum” cuyo estudio lo utilizará Jung para escribir “La psicología de la tranferencia”. En el capítulo VII hablando de la “pérdida del alma” (entiendo este concepto como la forma que tenían en esa época de describir una situación de despersonalización-desrrealización fundamentalmente) Jung comenta:

    “La correspondencia psíquica es un oscuro estado de desorientación. La separación de los elementos significa una disociación y disolución de la consciencia del yo existente hasta entonces. La analogía con un estado esquizofrénico es evidente, y es un hecho que debe tormarse en serio cuanto es éste precisamente el instante de la conciencialización de lo inconsciente colectivo, del no-yo psíquico; es el momento en que pueden aguzarse psicosis latentes. Esta disolución que suele durar con frecuencia mucho tiempo, junto con la desorientación de la conciencia, pertenece a las etapas más difíciles del tratamiento analítico y pone a veces a prueba de la manera mas extrema la paciencia, el aliento y la fe en Dios del médico y del paciente. La disolución y la desorientación implican, pues, un estado no libre de impulsividad y falta de control, un estado sin alma, de abandono a los afectos y fantasías autoeróticas.”

    Tambien en el siglo XVI aparece el tratado alquímico llamado “Splendor Solis” donde en la lámina 10, aparece el alquimista descuartizado, con la cabeza, que es de oro, separada del cuerpo que yace muerto en el suelo. Desde mi punto de vista, esta lámima corresponde con la Unio Mentalis, el estadio del proceso donde se alcanza una mayor disociación mente-cuerpo y donde mayor hipertrofia filosófico-introspectiva tambien se alcanza. Solamente una persona con un gran conocimiento acerca de estos procesos y de sus consecuencias hubiera sido capaz de realizar dicho tratado y estamos hablando de hace alrededor de 450 años.

    No tengo pruebas, ni certezas absolutas, ni derecho a afirmar con contundencia nada, pero, como hipótesis de trabajo puedo decir que hay muchas similitudes entre las características clínicas de un sujeto en plena crisis alquímica de individuación y un sujeto con un trastorno grave psicológico.

    La progresión transpersonal de la Intuición y posterior desarrollo de la función Pensamiento, es lo que marca la diferencia. Por lo tanto, y utilizando la “Psicología Integral” de Ken Wilber, podría decir que el sujeto al que me estoy refiriendo, tendría que tener un mayor avance en el desarrollo del self y de sus capacidades y estructuras de la consciencia.

    Estaríamos hablando de la aparicion y progreso de la estructura número 5, la mente Reflexivo-Formal y de la estructura número 6, la mente Visión-Lógica.

    La mente reflexivo-formal, según Wilber, “se trata de la primera estructura que no sólo puede pensar sobre el mundo sino que también puede pensar sobre el pensamiento. Es, por consiguiente la primera estructura claramente autorreflexiva e introspectiva”.

    Comenta Wilber que esta estructura aparece en la adolescencia, pero, que no por ello aparecen en todas las personas (en mi opinión, quedando inmunizados por ello de los trastornos de los que estamos hablando, pero, por el contrario, generando muchos de los trastornos colectivos que vemos en la sociedad y que pueden tener como origen las carencias autorreflexivas e introspectivas de sus integrantes. Enfermedad personal vs enfermedad colectiva).

    La mente Visión-lógica o panorámica, según tambien Wilber, “aprehende una red masiva de ideas, y sus relaciones e interrelaciones mutuas. Esta estructura consituye, pues, el inicio de una capacidad verdaderamente superior de sintetizar, establecer conexiones, relacionar verdades, coordinar ideas e integrar conceptos”.

    La patología de la mente reflexivo-formal sería la “neurosis de identidad”, equivalente a la “confusión de identidad grave” de Erikson, con sus mismos síntomas, pero, sin acuerdo en las razones de su origen. Es una patología caracterizada por una adolescencia (psicológica) no resuelta y prolongada en el tiempo. El sujeto se convertiría por consiguiente en un puer aeternus, puer aeternus como promotor del héroe, en contraposición con la otra adolescencia crónica mas común que daría lugar al síndrome de Peter Pan.

    Soy, por tanto, de la opinión que ante tantas similitudes psicopatológicas la mejor forma de diferenciar casos de hiperconsciencia e hiperreflexividad “justificadas” de las que no lo son, sería acudir al estudio y comprobación del grado de desarrollo del self y de las estructuras de la consciencia que presente cada caso.

    La solución solamente estaría en la culminación del proceso, que consistiría en la progresión de las funciones en regresión. Tambien en adecuar el grado de narcisismo y egocentrismo al nivel correspondiente a las funciones en progresión. Se tendría que dar un milagro para que la resolución pueda tener lugar. Según los diferentes tratados esto puede tener lugar una vez alcanzada la Unio Mentalis, pero, nada de esto se sabe con certeza, ni siquiera de la mera existencia de estos procesos reunificadores.

    Para finalizar me hago la pregunta de que si estas personas pudieran ser desde el punto de vista evolutivo puntas de lanza de la sociedad, que fueran corderos sacrificiales sin que nadie lo supiese, ni siquiera ellos mismos.

    • Yo creo que la dualidad tiene mala prensa pero no está superada y no lo está porque en mi opinión fue una mala idea prescindir del alma como ese principio animado que infiltra la materia. Personalmente pienso de manera contraria a los gnósticos, no creo que vayamos en pos de un reunificación. ¿Qué es lo que habría que reunificar y para qué? Yo creo que es al revés: la tarea es separar el Yo de la conciencia de forma que cada una de estas entidades se ocupen de lo suyo. Que podamos pensar en términos lógico-racionales hoy y mañana dejar de pensar y capturar la presencia de ese “daimon” que no sabe pero se percata y que llamamos autoncociencia. Aqui hay un articulo mio ya antiguo sobre esta cuestión. Y aqui un post sobre el gnosticismo:
      https://pacotraver.wordpress.com/2015/12/26/la-fe-del-automata/
      https://www.academia.edu/8525777/Una_doble_conciencia

  2. El tema del alma es bastante controvertido, sobre todo porque no hay un concepto unitario de lo que es.
    Me gusta el concepto del alma como lo que vincula el cuerpo y el espíritu (siempre dentro de una hipótesis de trabajo, puesto que al espíritu nunca lo he visto).

    A modo de potro de las torturas, el espíritu tira hacia arriba del alma, mientras el cuerpo tira hacia abajo, eso en pocas palabras sería la lucha dentro de la trascendencia religiosa, esta terminaría positivamente si se consigue la reunificación de estas tres entidades. Dicen que religión viene de religare. Tampoco me gusta hablar mucho de Dios porque no se que es lo que es, y hasta que no lo sepa, no lo quiero incluir, tampoco lo veo necesario dentro de mi problemática actual.

    Hay otro concepto de reunificar que sería el de asociar las partes disociadas de la psique que, según algunos modelos psicológicos, es origen de trastornos mentales.

    En cuanto al Yo, es cierto lo que comentas, incluso Jung hablaba de que el Yo había que fortalecerlo y diferenciarlo del No-Yo. Según su modelo, el ponerse en contacto o el ser inundado por el inconsciente colectivo y apropiarse de sus contenidos, por ejemplo, tendría como consecuencia que los límites del Yo quedaran confusos o incluso destruidos.

    Es el solve et coagula alquímico, el Yo disuelto en la psique colectiva tiene que volver a ser reunificado, coagulado, mediante, fundamentalmente, un proceso de diferenciación. Creo que individuación alquímica, diferenciación y reunificación, formarían parte del mismo proceso.

    En cuanto a los gnósticos, creo que estudian mapas de un territorio en el que no están. En este sentido se anticipan intentando adquirir un conocimiento que no necesitan realmente, buscando una solución a un problema que no tienen todavía, quizás para hacerse creer a si mismos que están dentro de un camino de transformación “espiritual”, desconozco a ciencia cierta la razón.

    A propósito de los ilustrados oscuros, ciertamente me siento muchísimo mas cerca de ellos que de los otros dos grupos de pensadores. Por supuesto que no creo en la Humanidad en su conjunto, aunque si creo en determinadas personas a nivel individual.

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