La ipseidad (XXXVII)


Somos un cuerpo como sujeto y tenemos un cuerpo como objeto” @pacotraver,

La ipseidad no es un concepto psiquiátrico ni psicológico sino filosófico y fue Sartre en “El ser y la nada” el primero en hablar de este concepto en la dicotomía entre “el ser en sí y el ser para sí”. En realidad el concepto es asimilable al de “mismidad” y también al concepto de identidad. Consiste en un sentimiento básico, primordial y pre-reflexivo del Yo como centro y núcleo de la propia experiencia incluyendo el sentido de nosotros mismos diferenciado de los otros y de los objetos. Es la infraestructura de la conciencia como podemos ver en el gráfico de arriba, su suelo, el origen de nuestra identidad, a través de ella sabemos que nuestra mano es nuestra mano y no la mano de otro o la almohada que nos acoge al ir a dormir o el peluche que necesitamos para acompañarnos durante el sueño. Ipseidad es una especie de autoamor, de autoreconocimiento y responsable de las experiencias en primera persona. “Yo soy”.

Naturalmente la ipseidad forma parte de la identidad y de la autoconciencia y contiene a la conciencia del cuerpo: el cuerpo como sujeto y el cuerpo como objeto, dicho de una forma más psicológica al esquema corporal y a la imagen corporal o si se prefiere al cuerpo y su corporalidad. o entre lo que uno es y lo que uno aparenta ser.

Yo pienso.-

Efectivamente la imagen corporal es lo que mostramos a los demás pero el esquema corporal es algo que no necesitamos pensar ni vestir, es algo que nos viene de serie de forma natural, se trata de algo automático que nos preserva cuando nos damos un tropezón corrigiendo la postura del cuerpo de forma independiente a nuestra voluntad.

De manera que el esquema corporal es independiente de nuestra intención pero cuando nos miramos al espejo lo que estamos contemplando es nuestra imagen corporal a partir de la conciencia de contemplar el cuerpo, una imagen pensada y atencional. Es por eso que una persona puede verse gorda siendo delgada, puede verse monstruoso por un pequeño defecto en la cara o puede verse con un sexo distinto al suyo.

El esquema corporal tal y como dice Marino Perez es el estilo del cuerpo, un intangible que nos hace movernos, gesticular o andar de una determinada manera: una conciencia sin atención pero con intención. Se trata en cualquier caso de una intencionalidad operante en el sentido que le dieron Husserl o Merleau-Ponty aunque este ultimo piensa que el cuerpo es el lugar en que habitamos y no lo que somos. También Gustavo Bueno nos hablo de estas intencionalidades operatorias en su obra “el Ego trascendental” donde distingue dos tipos de Yo en esta misma linea:

Yo hago.-

“El concepto de sujeto operatorio sugiere «sujeción» a la realidad que media y «operación» entre y sobre unas y otras realidades (físico-corpóreas, ideas, conceptos, teorías). Porque es el cuerpo como un todo el que se mueve en el mundo (va de aquí para allá, hace esto y lo otro), es decir, el que opera en la realidad, etc., no el cerebro en el cráneo ni la mente pensando y procesando información. Si el sujeto humano se dedicara a pensar o procesar información no llegaría a homo faber.
En una escala evolutiva, sin la conducta de los organismos no se puede entender nada, incluyendo los mismos genes. Aun cuando los genes suponen el programa de vida de los organismos, la conducta es lo que mueve el mundo y así modifica y crea ambientes que pueden seleccionar los genes. Al final, los genes dependen de la conducta de los organismos que los ponen y pongan en juego y por lo demás el juego de la vida es tan contingente como necesario. Unos genes pueden ser seleccionados y otros no según el modo de vida y costumbres de los organismos.
El sujeto operatorio, sin dejar nunca de ser sujeto psicológico, con sus sentimientos, cogniciones, voliciones, es también dadas las circunstancias sujeto lógico, gnoseológico o trascendental, capaz de tratar de formas abstractas con y entre medias ideas generales, conceptos, entidades corpóreas, la materia física, etc. El sujeto operatorio se ofrece como alternativa al cerebro y a la mente. En este sentido el sujeto operatorio es un sujeto trascendental”.
Dicho de otra manera el sujeto operatorio es una parte del Yo que hace cosas sin dejar de pensar o de ser”.

El ojo que todo lo ve o las paradojas de la autoconciencia.-

Como podemos ver en el gráfico la conciencia-identidad se despliega en forma piramidal hasta alcanzar una cúspide trascendente que a lo largo de este blog he llamado de distintas maneras: observador escondido, sujeto, Gran Otro, etc. En realidad es ese ojo el que se percata de todo pero no sabe de nada, en realidad es el Yo es que sabe y el que aprende; si pongo a la niña con el libro separada de la pirámide es para hacer más comprensible su relación con la identidad-autoconciencia aunque es muy posible que sean distintas zonas del cerebro las encargadas de procesar ambos procesos.

Pues nuestra conciencia es recursiva, es decir es capaz de volver la atención sobre nosotros mismos y así valorar y controlar nuestras vidas, aunque tiene su lado oscuro: por un lado nos hace racionales y conscientes pero por otro lado nos causa desasosiegos, rumiaciones, inquietudes y trastornos psiquiátricos. De hecho pensar demasiado en nosotros mismos es algo que tiene mala prensa aunque se diga que la autoevaluación, el conocimiento de uno mismo  o el insight sean muy positivos psicológicamente hablando.

Una de las contrariedades que podemos esperar de nuestra autoconciencia y que nos puede deparar grandes atolladeros en la vida  e incluso precipitarnos en la patología es la hiperreflexividad de la que hablaré en mi próximo post.

Pues  ahora me interesa más ahondar en el tema de las averías de la ipseidad, algo que esta presente en toda la psicopatología severa y fundamentalmente en la esquizofrenia.

Ipseidad y experiencias anómalas.-

La ipseidad puede ser considerada como un factor de vulnerabilidad o como una crisis psicótica franca. Incluso existe un instrumento dirigido a su evaluación, llamado EASE de Parnas y otros. Voy a limitarme a listar algunas consecuencias de una ipseidad anómala para que el que quiera profundizar lo haga a través del libro de Marino Perez citado en la bibliogafía, de dónde he extraído las ideas que me han servido para elaborar este post.

  1. Implicación en el mundo, el Yo no satura la experiencia y es por eso extrañada. Asi el sentido básico del Yo resulta vacio y carente de identidad, el mundo se desrealiza y la perspectiva de primera persona se ve distorsionada: el Yo y la experiencia se separan.
  2. Corporalidad, las actividades rutinarias de la vida se desautomatizan requiriendo ahora esfuerzo y atención consciente. El silencio del cuerpo que debiera presidir la escena se transforma en una especie de torbellinos sin sentido y a los que el individuo es incapaz de nombrar: pellizcos, ruido, tirones, cenestesias raras, posiciones corporales impuestas, etc.
  3. Corriente de la conciencia. El hilo de continuidad y contacto con el mundo se caracteriza por la ipseidad, la transparencia y la presencia (Marino Perez 2012)
  4. Autodemarcación. Se refiere ala delimitación y permeabilidad del Yo en relación con el no-Yo. Dicho de otra forma la delimitación de lo propio con lo ajeno, así funciona nuestro sistema inmunologico y así funciona nuestra mente: trazando fronteras en lo propio y lo ajeno (lo Otro). En este sentido es necesario recordar que la esquizofrenia se caracteriza por la intrusión del mundo en el Yo.
  5. Orientación existencial o la preocupación por el sentido de la vida, la libertad, la autonomía, la unicidad, la omnipotencia y la individuación son preocupaciones propias de la adolescencia y forma parte del proceso de identidad personal. Y hay que recordar que la esquizofrenia está relacionada con la adolescencia y sus crisis. De ahí puede surgir el solipsismo y de ideas sobre una especial conexión con el mundo que puede vivirse con un sentimiento de arrogancia y superioridad.

Como puede verse estas experiencias anómalas tienen mucho que ver con la esquizofrenia pero también cuando no vienen todas juntas nos pueden recordar a la sintomatología border-line y a otros trastornos de la personalidad incluyendo la psicopatía y la manía. En realidad podríamos hacer dos grupos: los sujetos vulnerables que solo enferman en circunstancias especiales o los psicóticos que puntuarían en todos y cada uno de esos items.

La ipseidad podría ser considerada como un factor común a toda la psicopatología, una especie de factor p. O dicho de otro modo: podríamos llamar “ipseidad” a un endofenotipo a medio camino entre el genoma y el fenotipo.

Bibliografía.-

Marino Perez Alvarez (2012) : “Las raíces de la psicopatología moderna: la melancolía y la esquizofrenia”

4 pensamientos en “La ipseidad (XXXVII)

  1. Otro gran post. El tema que tratas es apasionante y precisamente, y, desde mi óptica es el centro de todo el trabajo de Jung.

    Lo nuevo que aporta Jung, diferenciandose tanto de Freud como de Adler, por ejemplo, es que descubre una problemática psicológica muy específica cuyo origen no está ni en la infancia ni en la voluntad de poder, sino, en una autoconciencia ampliada.

    Ya en “Las relaciones entre el Yo y el Inconsciente”, seguramente mi libro jungiano favorito, y, mas concretamente en el capítulo “Los fenómenos consecutivos a la asimilación del inconsciente”, aborda claramente las graves consecuencias que tiene para la psique el pasarse de rosca con la introspección y el autoconocimiento.

    Habla de un desequilibrio psíquico análogo a la psicosis, de sobreanálisis, de semejanza divina, de disolución de la persona-máscara, tambien de inflación psíquica, donde diferencia dos tipos: la inflación pusilánime y la inflación megalómana (grandísimo descubrimiento para mi el conocer el concepto de inflación de carácter pusilánime).

    Muy importante tambien cuando comenta que en esta tesitura, la única manera de evitar una psicosis real es precisamente que el sujeto adquiera las condiciones para asimilar los contenidos que el inconsciente produce, comprenderlos y elaborarlos.

    Este sería un punto muy suceptible de controversia ya que este siente una necesidad absoluta, aunque en ese momento no sabe el porqué, de incrementar al máximo el estudio de si mismo y de las circunstacias que está atravesando.

    Busca tambien con ahínco la posibilidad de poder verbalizarlo todo de la forma mas precisa posible, tambien formulará teorías e hipótesis, para lo cual buscará sin pausa alguna, referencias externas en las que vea reflejadas sus experiencias internas.

    La controversia se fundamentaría en que toda esta intensísima actividad filosófica cuyo objeto y sujeto es uno mismo, disocia aún mas la psique empeorando todavía mas la sintomatología, ya que la hipertrofía de las funciones introspectivas alcanza su máximo, pero, ¿Y si con ello, a pesar de todo, se elude el caer en una psicosis real?.

    La massa confusa proveniente del inconsciente, si no se le da forma convenientemente, la provocaría, y, darle una forma coherente, compatible con el mundo real externo, es una tarea de enorme dificultad que requiere precisamente de esa hipertrofia.

    La honestidad intelectual de base escéptica, que benefició al sujeto librándole de un trastorno esquizoípico o incluso psicótico, ahora como implacable abogado del diablo, lo atormentará con numerosas e interminables dudas acerca de sus conclusiones, sin saber cuando acabará su suplicio o si este tendrá solución.

    Otra controversia, Jung en el libro anteriormente mencionado, postula que el proceso alquímico de indivicuación se pone en marcha de forma autónoma por la psique como un intento de resolver esta problemática, ve como imprescindible para que el proceso se inicie la existencia previa de una disolución de la persona-máscara originado por la ampliación consciente. ¿Puede que una situación tan negativa sea necesaria para que de lugar a algo tan supuestamente positivo? No creo que todo el mundo este de acuerdo.

    Al respecto desconozco si existen casos descritos de resolución satisfactoria de este tipo de inflación, de hipertrofia y de disolución. Desconozco tambien si esta problemática específica consecuencia directa de la hiperreflexividad y la hiperconsciencia está admitida, o si solamente lo están las generadoras de psiconeurosis y de psicosis reales. Desconozco a su vez, si el proceso alquímico de individuación como solución existe realmente.

    Aprender a coexistir razonablemente con la incertidumbre se convierte, en esta situación, en absolutamente imprescindible.

    Llevo mucho tiempo pensando en que esta problemática concreta de la que estoy hablando, es ciertamente de carácter adolescente, pero, referido a una adolescencia psíquica, diferenciándolo de la adolescencia social. De igual manera, pienso que el adulto común, el adulto social, no es mayoritamente un adulto psicológico, es una persona que imita y se comporta como si lo fuera, en el mejor de los casos.

  2. Gracias por las referencias. Estoy investigando esta cuestión en relación con la “memoria”. No conocía el concepto de ipseidad y me resultará útil. Estoy retraduciendo el Seminario 3 de Lacan a partir de la versión de staferla, ya que la de Paidos es incomprensible, y en la clase 7 (que con la compañera que la hago acordamos titular como La disolución identitaria, en lugar del título de Miller La disolución imaginaria) y allí alude a la función de dominio del yo, que aparte de sus connotaciones a la rivalidad, también nos lleva a esta función frente a las intrusiones que padece el paranoico (en este caso aludiendo al caso Schreber). También echaré un vistazo a la bibliografía del post siguiente, ya que sobre el tema, andaba todavía por Sartre!!!.

  3. Es muy cierto que el sujeto y la experiencia se separan. Si por ejemplo, uno está comiendo, la experiencia directa no es el comer, sino, verse a uno mismo comer. Tampoco la comida se saborea directamente, uno se percibe a si mismo saboreándola. Se pierde tambien la capacidad de al leer una novela, por ejemplo, imbuirte en la trama, ya que la conciencia está enfocada hacia uno mismo, uno está viéndose leer, no está leyendo.

    En cuanto al punto de la corporalidad, es verdad que se pierden los automatismos, pondría como ejemplo como si la persona que lleva años conduciendo, de repente al coger el coche, volviese a su primera etapa de conductor y tuviese que estar totalmente pendiente de todos los actos que conlleva conducir, perdiendo espontaneidad, disfrute y eficacia. Lo mismo ocurre en muchas otras ocasiones con actos banales y muy cotidianos, como por ejemplo el recoger algo del suelo, uno puede verse incluso parado antes de realizar la acción pensando en las fases de como debe realizarse, perdiendo naturalidad y por supuesto la mejor forma de hacerlo.
    Se pierde coordinación y espontaneidad en los movimientos y en los desplazamientos, aparece una especie de torpeza espacio-corporal.

    Las sensaciones se amplifican y llegan confusas, a veces de forma alucinatoria a la conciencia, por los que las molestias aumentan, así como los errores acerca del origen de los mismos y las defensas ante el miedo como el dolor crónico sin causa justificada.
    Cierto que tambien se pierde la capacidad de encontrar una postura cómoda, eso de desear llegar a casa y tumbarse en el sofá deja de pasar, ya sabes que estarás incómodo.

    Añadiría además de los problemas propioceptivos y espaciales, tambien los problemas relativos a la percepción del paso del tiempo. Este deja de ser una dimensión del transcurrir de la vida, quedándose el sujeto suspendido en un etéreo acontecer sin sentido. Hay que ser conscientes de las importantes consecuencias que esto conlleva, ya que los proyectos de vida se proyectan y se realizan en el tiempo, por ejemplo. Las referencias temporales tambien se difuminan.

    El punto de la autodemarcación se hace palpable claramente para el sujeto creo que la primera vez que se ve “difuminado” ante el espejo (esto tambien se extiende al verse en fotografías).
    O cuando mira su mano y la ve rara, diferente, tambien borrosa, como si no formara parte de el.
    Me da la impresión que ese verse borroso, desenfocado, tiene mucho que ver con la experiencia de autodelimitación confusa entre el yo y lo que no es el yo.
    A veces se tiene momentos de gran extrañeza y perplejidad al sentir que es absolutamente imposible que el mundo exista, que exista el Universo, pero, a la vez lo estás viendo, lo estás palpando.
    Tambien pueden aparecer “dudas” acerca de que si uno es una persona, un ser humano.

    Al respecto hay una película, “Desmontando a Harry”, donde lo que ocurre es que Robin Williams tambien es visto borroso por los demás. Me parece una genialidad de Woody Allen.

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