Empatía y culpa (XXVIII)


Empathy is key to the functioning of high-trust cultures. If everyone is empathic toward each other, there is no need to waste energy on self-protection or on double-checking every single transaction. (P. Frost)

Peter Frost es un antropólogo evolucionista que mantiene uno de los blogs más interesantes y documentados de su especialidad en Internet. La cita de arriba hace referencia a su visión de la empatía. Para Frost la empatía y la culpa van en el mismo pack, también la vergüenza, aunque discrimina entre culturas de la vergüenza (mayoritarias) y culturas de la culpa (mucho más minoritarias). Ambas, vergüenza y culpa están relacionadas con el control que el grupo social mantiene sobre las conductas individuales: así cuando alguien transgrede una norma social se siente avergonzado y la vergüenza es en este sentido pública, también su castigo. 

En las culturas occidentales sucedió algo más complejo: el nacimiento de la culpa que es un sentimiento interiorizado mucho más compatible con nuestro individualismo y nuestra noción de pecado. En este sentido el pecado solo se comete contra Dios pero en el cristianismo existe también el perdón y la redención. Es la secularización la que amputó esta posibilidad y dejó al hombre a solas con su culpa que no es sino el castigo interorizado una vez que Dios hubiera desaparecido del mapa moral del mundo tal y como ya advirtió Dovstoievsky. La culpa moderna es hoy impía  y es una forma de autocastigo, y no es pública sino privada y vinculada a la interioridad de cada cual. Y que cada cual gestiona como puede. Algo a lo que no es ajeno la enorme cantidad de depresiones que pueblan nuestras consultas.

Y no cabe duda de que tanto la vergüenza como la culpa son buenos inhibidores de las trampas y que ponen límites al egoísmo y a la agresividad. Sin embargo la culpa es más impersonal mientras que la vergüenza es más social.

Una de las razones por las que las que la vergüenza y la culpa son subproductos de la empatía es que el paso de una vida con un vecindario de sujetos emparentados al trajín de sujetos no emparentados precisaba de una extensión de la empatía, una extensión que fue seleccionada positivamente por la evolución debido a sus ventajas. Como dice el mismo Frost si todos somos empáticos con todos y no solo con nuestro grupo de pertenencia entonces el gasto de energía en la autoprotección y en las transacciones interpersonales disminuirían exponencialmente. Efectivamente si todos fuéramos empáticos confiaríamos unos en otros y no serían necesario consumir recursos en averiguar quien nos va a engañar o a traicionar. Es por eso que la empatía fue seleccionada positivamente por la evolución y fue apareciendo a medida de que se ampliaba el perímetro de transacciones entre individuos desconocidos. Dicho de otra forma:  la bondad cooperativa y confiada da puntos evolutivos.

Ahora bien, una vez inventada tal estrategia sucedió que alguien inventó una contraestrategia que también dió buenos puntajes evolutivos: la trampa, el hurto, la holgazanería o la violencia como método para solucionar problemas. Estos «mutantes» aparecieron con menos sensibilidad para la empatía y por tanto para la culpa, hoy les llamamos psicópatas, pero lo cierto es que estos sujetos poco empáticos tuvieron mucho éxito reproductivo y sus genes aún medran entre nosotros. Y lo hacen porque dan premio sobre todo en una sociedad abierta donde los desconocidos con los que nos relacionamos son la regla. El mentiroso es detectado inmediatamente en un entorno regulado y predecible pero es indetectable en una gran urbe o en un grupo ajeno al propio de origen, al menos durante un tiempo.

Dicho de otro modo: la empatía surgió como una manera de potente vínculo entre parientes, más concretamente del vínculo madre-hijo, probablemente el vínculo más robusto y duradero y al que llamamos apego y que incluye tanto a la madre como al hijo. De ahí se extendió a los hombres que cooperaban entre sí en labores de caza y peligrosas y posteriormente se generalizó en la población con exclusión de los desconocidos. En este momento el desconocido es siempre peligroso y de ahí deriva la xenofobia que es fundacional entre los humanos, lo cual no significa que las tribus primitivas fueran siempre belicosas y peligrosas para los extranjeros como algunas tribus indonesias (Nueva Guinea), sino que tal y como conté en un post anterior, la compasión (reconocer la humanidad del otro) fue previa a la aparición de la empatía. En este sentido la empatía sería una forma evolutiva de la compasión, entendiendo que la compasión no deriva necesariamente en empatía.

La empatía es un sentimiento fuertemente moral con sus correlatos ya nombrados de castigo para los transgresores y carece de sentido en una sociedad de cazadores recolectores donde el altruismo recíproco está siempre garantizado entre casi parientes.

Algo así podemos observar en los niños pequeños. Lo que llamamos «angustia ante el extraño» es en realidad una desconfianza que nos viene de serie. Hasta que el niño no desarrolle un vínculo con ese extraño que frecuentemente será un cuidador desconocido el niño evitará el contacto con él y celebrará la reunión con el cuidador principal o el conocido. Naturalmente no todos los niños desarrollan este sentimiento de confianza-desconfianza y todo depende del apego desarrollado con la madre. Algunos niños «se van con cualquiera» lo que es un indicador de un apego desorganizado o ambivalente, en cualquier caso un apego inseguro, lo normal (el apego seguro) es aquel donde el niño distingue perfectamente a sus figuras de referencia y las prefiere a cualquier otro.

Pero poco a poco el niño, en el jardín de infancia o la escuela irá ampliando ese horizonte de personas conocidas y confiables y abriéndose cada vez con menos temor a los desconocidos. Esta apertura es conocida como empatía, una empatía embrionaria en el sentido de que el niño no se pone en los zapatos del otro, pero basta ver cómo reacciona ante el dolor de los demás para entender que ese niño ya empatiza con el dolor o el daño ajeno. Naturalmente este fenómeno es más fácil de observar entre sus iguales, con otros niños, aunque muchos niños también desarrollan empatía con los adultos. Una empatía que les lleva a inhibir la agresividad pues el niño sabe que el otro también puede sentir dolor.

Ahora bien la empatía no debe contemplarse como una foto fija, como algo que se tiene o no se tiene y que permanece invariable. Ya vimos además en un post anterior que la empatía tenía al menos dos dimensiones la cognitiva y la afectiva. Y cada cual puntúa en ellas de un determinada forma. Existe un test llamado IRI (índice de reactividad personal)  donde el lector puede autoevaluar estas dos dimensiones en un cuestionario no demasiado complejo y medir además su respuesta ansiosa ante las emociones ajenas.

Pero hay un sinfín de circunstancias que afectan a la empatía, incluyendo la edad y el sexo (las mujeres suelen ser más empáticas que los hombres). Y de entre ellas me gustaría elegir una a propósito de un articulo que he leido hoy. Y que se titula «Por qué obedecemos órdenes para llevar a cabo actos atroces» . El articulo explora un misterio especial, algo que podemos observar en la guerra pero no solo en la guerra. existe por parte de los humanos una tendencia a obedecer a una autoridad tal y como observamos en ciertos experimentos psicológicos, (como el experimento Milgram) que vinieron a demostrar que los individuos pueden llevar a cabo actos que son contrarios a su moralidad cuando aceptan acatar u obedecer a una autoridad. Esto explica la frase de Hanna Arendt de «banalidad del mal», pero esta obediencia no se debe solo a una necesidad de someterse a esa autoridad sino a deshacerse de la culpa. Y obedecer órdenes es una forma de liberarse de la culpa y no solo la culpa de la agresion sino también en el sexo.

Dicho de otra manera: recibir una orden de una autoridad aun siendo contraria a nuestras inclinaciones morales tiende a ser obedecida por las personas corrientes. la razón es que la orden disuelve nuestra responsabilidad individual como parece derivarse de las imágenes de resonancia magnética que acompañan este post y que vienen explicadas en el articulo correspondiente.

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