¿Cómo nos regulamos afectivamente?


Escalera escheriana e imposible, donde subir y bajar se confunden, no importa si subes o bajas, siempre estas en el mismo lugar.

Antes de empezar este post donde pretendo llevar a cabo una taxonomía de las emociones, me gustaría diferenciar esta idea, la de las emociones con el concepto de estado afectivo. Un estado afectivo es el resultado de incoherencias entre emocionaes, por ejemplo la depresión contiene pena pero tambien rabia y miedo. Como veremos más abajo esta mezcla es muy explosiva puesto que la rabia y la pena son contradictorias, una es de escalada (rabia) y la otra de desescalada (pena) Obviamente un estado afectivo es sobre todo un estado mental emocional que puede ser congruente o no con la vivencia referente o bien contener interferencias de otras entidades mentales. En este sentido no se trata de que haya emociones normales o anormales o positivas y negativas sino que hay que atender a la dinámica de estas emociones y sobre todo a los tres niveles de definición: el cortical, el límbico o mamífero y el reptiliano.

Existe -por así decir- una tópica de las emociones (en tres cerebros), una dinámica (relaciones entre sí) y una economía (cuantitativa) de las mismas.

En este post del blog de Pablo Malo podemos observar para qué sirven las emociones, es decir se trata de una hipótesis darwinista acerca de su funcionalidad, cada una de estas emociones: la idea es:

Que nuestras emociones evolucionaron con nosotros y sufrieron una selección positiva, lo que significa que todas las emociones, incluso aquellas que consideramos menos deseables cumplen algún tipo de función en nuestras interacciones sociales. Las emociones son movimientos plegados destinados a mostrarse, una señal y sirven para manejar desafíos y obtener oportunidades sociales, así cada emoción está diseñada para responder a un desafío concreto para la supervivencia o la reproducción que se ha presentado en situaciones específicas que han sido recurrentes a lo largo de la evolución del hombre (.Tooby & Cosmides, 1990).

Las emociones pretenden pues resolver conflictos relacionados con el estatus, la reproducción, la supervivencia y la cooperación. Dicho de otra forma, las emociones pretenden resolver los problemas derivados de la supervivencia y el mundo social. Su función remota es maximizar el fitness y su función próxima: medrar.

Así, -desde el punto de vista evolucionista- cada una contiene una funcionalidad:

Algunos ejemplos de señalización provistos por las emociones (Keltner y Haidt, 2001).-

El miedo: esta destinado a evitar las amenazas.

La rabia: está destinada a suprimir la amenaza.

El asco: evitar los animales o los alimentos ponzoñosos.

El deseo sexual: encontrar pareja.

El amor: mantenimiento de una pareja o compromiso para una relación a largo plazo.

La curiosidad: aprender sobre lo nuevo.

La simpatía o compasión: reducir el malestar de los individuos vulnerables.

La culpa: una forma de reparar el daño hecho a través de una transgresión.

La ira: motivar a alguien para que repare el daño causado.

La gratitud: señalar y reconocer el vinculo de cooperación.

La envidia: para reducir las diferencias de estatus excesivas.

La vergüenza: manifestar bajo estatus para pacificar a un probable agresor.

El desprecio: reducir el estatus inmerecido de otro.

El orgullo: demostrar un alto estatus.

La admiración o respeto: reconocer un mayor estatus (merecido) en el otro.

Los celos: intimidar a la pareja o a los rivales a fin de alejarles y mantener la pareja.

La pena: reconocer una perdida significativa y retirar de ella los esfuerzos destinados al fracaso.

Extraido de esta web.

Bueno, esta es una manera de verlo pero en este post quiero abordar otra clasificación: las emociones y las escaladas. Existe emociones destinadas a escalar y emociones destinadas a desescalar. Escalar significa luchar, confrontar, pelear y desescalar significa rendirse, huir, retirarse o replegarse. Dicho de otra forma, escalada y desescalada están relacionadas con operaciones de confrontación con otro individuo, conflictos de intereses con otros o bien conflictos de rango o competencia por los recursos.

Emociones de escalada son por ejemplo, la rabia, la alegría, los celos y la presunción y emociones de desescalada son por ejemplo, el miedo, la culpa, la humildad (modestia) o la vergüenza.

El concepto de escalada/desescalada es una idea de John Price que elaboró “la teoria de la competencia social en la depresión”. Según Price las emociones de escalada y de desescalada utilizadas de forma coherente son las que regulan el humor y los afectos, hay personas bien reguladas y otras disreguladas en estado basal y otras que se disregulan ante las contrariedades de la vida. El lector interesado puede visionar el video sobre esta cuestión que cuelgo aquí.

En este video -que trata de un caso del mismo Price- y que tituló “Por qué nos deprimimos: la depresión de la Sra Turbey” analiza precisamente esta cuestión de escalar/ desescalar en el contexto de una herencia y explica además los antagonismos de escalar/desescalar en función de la teoría de los tres cerebros de Mc Lean.

Destino de las emociones.-

Como hemos visto las emociones evolucionaron en entornos bien distintos a nuestra ubicación actual. El hombre moderno no sólo ha modificado la expresión de ciertas emociones, sino que las ha transformado, censurado, reprimido o disfrazado a fin de hacerlas compatibles con nuestra concepción democrática de la vida en común y también del autoconcepto. Así hay ciertas emociones más censurables que otras, la envidia o los celos son emociones mal vistas, la compasión o la admiración bien vistas, mientras que otras han sido incorporadas al discurso médico y son vistas como enfermedades o disfunciones, como sucede con la pena, el miedo, la rabia o el asco.

Aun más: los cambios sociales y nuestra forma de vivir han arrinconado (al menos en teoría) ciertas emociones que han pasado a ser una especie de basura o lag emocional. Por ejemplo, los celos ¿Son hoy necesarios los celos para mantener una pareja a largo plazo si las parejas a largo plazo están en periodo de extinción? El caso es que la evolución no puede operar hacia atrás y procedemos de un linaje de homínidos celosos que usan distintas estrategias según el sexo (los hombres la intimidación, las mujeres el control), lo que significa que no podemos evitar sentir celos cuando somos expuestos a ellos (y a veces sin necesidad de exposición). de manera que aunque los celos ya no sirven a su propósito original no es probable que desaparezcan de nuestro catálogo conductual. Representan a nuestro cerebro reptiliano.

No cabe ninguna duda de que la expresividad emocional es innata, así los padres suelen identificar bien pronto las emociones predominantes en sus hijos, suele decirse que este bebé es miedoso, este otro “tiene muy mala uva”, aquel es muy celoso, etc. Dicho de otra manera cada niño trae en su patrimonio genético una paleta de emociones preferidas y son las que usará siempre que desee algo de los demás, pues al margen de sus ventajas evolutivas las emociones sirven para otras cosas: sirven para salirnos con la nuestra o para evitar ciertas experiencias temidas, pues a todos nosotros nos gusta ganar y tenemos un cerebro que refuerza a través del sistema de recompensa nuestros éxitos que muchas veces socavan el éxito de los demás o simplemente resultan o se dan por vencidos.

De manera que la causa próxima más importante de la expresividad de nuestras emociones es la maximización de nuestros deseos.

El problema que tienen nuestros deseos es que muchas veces entran en conflicto con los deseos de los demás, es frecuente que nuestras emociones colisionen con las emociones de algún otro y aun más: que surjan nuevas emociones como resultado de esta colisión. Los ejemplos más conocidos de conflictos son los que se derivan de la relación entre padres e hijos. Sucede que los adultos tienen más poder y autonomía que los hijos y los hijos tienen una dependencia muy importante de los padres lo que da lugar a fuertes focos de conflictos durante la crianza.

Pues cualquier emoción ha de confrontarse al fin y al cabo con otra emoción procedente de otro ser humano y a veces contra otro ser humano absolutamente dependiente de nosotros como es el caso de un bebé que puede convocar emociones antagónicas como la rabia, el miedo, la pena y la compasión.

Las emociones mal gestionadas pueden llegar a enfermar a los individuos concretos, la razón de esta disfunción hay que ir a buscarla a dos clases de actitudes:  las represoras y las facilitadoras. Ambas actitudes son errores en la crianza y cada niño debe de tener una intervención personalizada (me refiero a una intervención no profesional), una educación distinta, a unos hay que animarles y a otros desanimarles, aunque evitando siempre la censura de las mismas o identificando a la emoción concreta con el sujeto, entendiendo que las emociones deben modelarse, algo que se lleva a cabo estableciendo limites claros y firmes. Sobre todo es necesario comprender que de las emociones se extrae siempre algún tipo de aprendizaje, son resortes que nos impulsan a aprender. Y que ciertos aprendizajes una vez establecidos son muy difíciles de extinguir sobre todo los que confieren ventajas añadidas, beneficios o prebendas, Se aprende antes a manipular que a multiplicar.

Así y todo tenia razón Freud cuando nos advirtió que el coste de la civilización suponía una represión de lo instintivo. El coste de vivir en sociedad siempre supone un privilegio para todos, pero impone a cambio un peaje emocional.

Y de eso precisamente hablaré en mi próximo post donde abordaré -una vez más- las diferencias entre instintos y pulsiones, pues lo más paradójico de todo es que nosotros los humanos no tenemos instintos (o están muy debilitados a niveles corticales) pero tenemos por supuesto necesidades cuyo destino es convertirse merced a la simbolización en deseos.

Me propongo abordar en el próximo post una emoción con mala prensa como es la culpa: la primera emoción ética que aparece en los humanos.

Nota liminar.-

Y vale la pena discriminar las emociones de los sentimientos: por ejemplo el rencor o el deseo de venganza no son emociones sino que se encuentran a medio camino entre lo cognitivo, lo obsesivo y lo emocional. Para mantener el rencor hacia alguien es necesario un trabajo de elaboración que es fundamentalmente cognitivo y que excite nuestro sistema de recompensa. Dicho de otra manera: que procure placer por sí mismo. De modo que no debemos confundir las emociones con ciertos planes, pensamientos o montajes vengativos.

Las emociones son algo mas explosivo y primario que no invoca directamente lo cognitivo, se desvanecen apenas se formulan y no dejan rastros detrás de ellas, las emociones son como fuegos de artificio y lo importante de ellas es si son funcionales o disfuncionales, las emociones impregnan el hilo cognitivo pero no son el hilo cognitivo, excepto cuando se hacen disfuncionales.

 

Bibliografía.-

Tooby,J.,& Cosmides, L.(1990) The past explains the present: Emotional adaptations and the structure of ancestral environments. Ethology and Sociobiology,11,375-424.

Keltner, D.,&Haidt,J.(2001). Social functions of emotions. In T.Mayne & G.A. Bonnano (Eds.) Emotions: Current issues and future directions. New York:Guildford Press. (pp.192-213).

Gilbert P, Price J & S Allan (1995) La comparación social, atractivo social y evolución: ¿cómo podrían estar relacionados con las nuevas ideas en psicología?: La Revista Internacional de Teoría de la Innovación en Psicología, 13, 149-165.

3 pensamientos en “¿Cómo nos regulamos afectivamente?

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