Memoria e identidad (y 2)


 Quien pierde sus orígenes pierde su identidad (Raimon)

Aquellos de ustedes que hayan leído el post anterior ya tendrán formada una idea aproximada de las clases de memoria y como estas van siguiendo una secuencia relacionada con el neurodesarrollo y donde van apareciendo nuevas memorias a las más antiguas solapándose con ellas.

Para entender mejor las ideas de Russell Meares en esta cuestión relativa a las relaciones entre la memoria y la identidad recurriremos a su propuesta de  una división tripartita de la memoria-identidad a través de los pronombres I (yo) me (soy) y myself (Yo mismo)..

Recordaremos además dos conceptos, uno es la memoria autobiográfica:

6) Memoria autobiográfica

Se desarrolla en el quinto año de la vida. Es episódica, altamente selectiva, duradera y frecuentemente remota. Provee el fundamento para el sentido personal de la identidad que hace posible que la gente diga “esta es mi vida, esta soy yo”. Es consciente y verbal. Contribuye y es dependiente de la capacidad reflexiva, capacidad que hace posible “Esta soy yo”, “déjame que te cuente de mí”, “esta es mi vida”. Y hace posible declarar: “estos son mis pensamientos, mi memoria”. “estas son mis reflexiones” “Esta es mi historia” “esta es mi vida”.

Si se afecta por la experiencia traumática las personas tendrán dificultad en juntar un considerable trayecto de su vida a través del tiempo y esta sensación de “esta soy yo” se vuelve evasiva.

Dicho de otro modo la memoria autobiográfica es aquella que construye relatos en primera persona. Estos relatos pueden ser verdaderos o falsos pues requieren sobre todo una memoria semántica y episódica sin grietas, por ejemplo es necesario contabilizar hechos (lo que realmente sucedió) como hechos (los hechos pueden ser parásitos injertados en la memoria por alguien) y es necesario además que estos relatos pertenezcan al pasado y no estén ocurriendo actualmente, es decir necesitamos que el recuerdo sea considerado como algo que pasó.

Pero además de esto necesitamos incluir otro tipo de memoria: lo que Henry James llamó la memoria continua que permite ese dialogo interno que mantenemos de forma recursiva:

Es un sistema de memoria que provee el desarrollo de un sentido particular de “si mismo”, (no es el “Yo”, ni el “mío”) que no es exactamente el mismo que procede de la memoria autobiográfica. Contribuye al desarrollo de la continuidad de un sentido familiar de quien es uno en el flujo de las experiencias internas de la vida. Da la capacidad de acomodar aspectos de las experiencias vividas en un tipo de secuencia que provee a la persona con la sensación de que su vida se desarrolla a través del tiempo y con un sentido de coherencia personal. Aparece en una forma de narración. En el flujo de la consciencia muchos aspectos de las experiencia de la persona se organizan de acuerdo a una secuencia de forma progresiva y asociativa no lineal, que es un rasgo de la estructura narrativa.

La imaginación y la agenticidad caracterizan fuertemente en este flujo, así como la analogía, la metáfora y similares. Hace posible para las personas tejan diversas piezas de diversas experiencias y desconectar eventos en temas coherentes. Se nos presenta como el lenguaje de la vida interna. Está siempre presente, para la mayoría de nosotros como un telón de fondo a nuestro diario encuentro con la vida y a veces, si estamos ocupados con la realización de tareas importantes apenas si se siente.

Cuando nos separamos de las tareas cotidianas, y de nuestros contextos inmediatos sociales y relacionales como en la meditación, la ensoñación o soñar despiertos nos sumergimos en esta consciencia continua o flujo de la consciencia. Este flujo de la conciencia tiene prioridad en el trabajo con personas que han vivido experiencias traumáticas y está relacionado con los trabajos de William James, Lev Vigotsky y Gastón Bachelard.

La sensación familiar de quien es uno, en el flujo de la experiencia interna es el resultado de la colaboración social. Se forma a través de la internalización de una conversación especial que está presente de manera significativa en la vida de los niños alrededor de los 18 meses de edad. Es una conversación que caracteriza el lenguaje que no es lineal y es asociativo, y aparentemente no está al servicio de un propósito externo – no es el lenguaje que caracteriza los esfuerzos del niño para relacionarse con los objetos de su mundo. Este tipo de conversación frecuentemente llamada egocéntrica (egocentric speech) porque su propósito no parece ser de comunicación, más bien está asociada con el desarrollo del juego simbólico, y el juego con símbolos. Este juego simbólico y este juego con símbolos es un alcance social o relacional, es decir social.

Esto se vuelve el lenguaje de la vida interna o lo que William James refiere como “flujo de conciencia”. Este flujo de la conciencia o conciencia continua está siempre presente en un telón de fondo en nuestro encuentro diario con la vida y es muy parecido a lo que otros autores han llamado mismidad o ipseidad, una especie de intimidad consigo mismo. Aparece cuando nos retiramos de la vida cotidiana o en la ensoñación o el soñar despiertos, cuando estamos en piloto automático. En estos momentos nos damos cuenta de este lenguaje interno, de sus flujos tan característicos y de imágenes y temas que son asociados con éste. Podemos, por esta razón experienciar la resonancia de algunas memorias de nuestro pasado. Estas memorias se toman en cuenta en la historia personal de nuestra vida resultando el sentido resaltado de mí mismo (myself). Todo esto es experienciado mientras que al mismo tiempo uno se da cuenta de que soy “yo” (I) quién está recordando.

Es el desarrollo de esta realidad personal a través de la internalización de este lenguaje de la vida interna que nos da la sensación de intimidad e identidad personal. Y es esto lo que da el fundamento para alcanzar el sentido de intimidad personal con otros. Esta es una intimidad que depende de la habilidad de uno para expresar una experiencia interna que puede compartirse con otros y que tendrá resonancia con la experiencia interna de otros.

Esto contribuye a la sensación de familiarización interpersonal y a la sensación de entendimiento mutuo que es la clave para relacionarse íntimamente con otros. En este sentido, el sentido de mí mismo, que tiene su origen en la colaboración social, continua siendo significativamente un fenómeno relacional – “sentirse yo” o “sentirse mi mismo” es significativamente una experiencia de movimientos de resonancia en nuestras relaciones íntimas. La internalización de este lenguaje de la vida interna, hace posible también una relación “empática” con aspectos de un mundo familiar y entendible, que de otra manera sería ajeno y rudimentario. Este es el resultado de experienciar una resonancia entre los temas de orientación, propósitos y planes de nuestra vida interna con el desarrollo de eventos de la realidad externa – una continuidad entre la experiencia interna y el mundo de afuera. Lo que lleva a la coherencia afectiva.

Meares concluye lo que James hablaba de dos experiencias del self relativamente distintas, una que provee la experiencia de un “yo” en relación a “soy” (“I” in relation to “me”) y otra que provee un “yo” en relación a “mi mismo/a” (I in relation to myself). De acuerdo a esto, el “yo” en relación con “soy” es relativamente invariable, mientras que el “yo” en relación a “mí misma/o” es variable y está en constante cambio.

La relación de “soy” (me, en inglés) se funda en el saber de hechos (factual) que se guarda en la memoria autobiográfica, mientras que la versión de “si mismo/a” (myself) es relativamente plástica, consistentemente se visualiza y re-visualiza en respuesta a nuestro encuentro con la vida, continuamente se construye y se reconstruye.

De manera que existen al menos dos formas en las que el I (yo) se relaciona con el resto de instancias, el me y el myself. Se trata de dos experiencias del sujeto relativamente distintas, una que provee la experiencia de un “yo” en relación a “soy” (“I” in relation to “me”) y que proporciona coherencia y otra que provee un “yo” en relación a “mi mismo/a” (I in relation to myself) que es la base de la congruencia. De acuerdo a esto, el yo en relación con soy es relativamente invariable, mientras que el yo en relación a mí misma/o es variable y está en constante cambio.

Por ejemplo mi Yo (I) se relaciona con muchos roles de mi myself y no solo con mi actividad de médico sino con otras identidades accesorias o situacionales.  La característica que tienen estas actividades accesorias es que no son siempre autobiográficas. Sin embargo la relación de Yo (I) con “soy” (me,) se funda en un saber de hechos (factual) que se guarda en la memoria autobiográfica, mientras que la versión de “si mismo/a” (myself) es relativamente plástica, consistentemente se visualiza y re-visualiza en respuesta a nuestro encuentro con la vida, continuamente se construye y se reconstruye.

En este post puede usted seguir los efectos que tiene el trauma en las distintas memorias, de manera que le remito a él si quiere profundizar en ello. Lo importante es recordar que el trauma tiene diferentes efectos en la memoria-identidad según la época  del desarrollo en que el trauma acaeció. Cuanto más tempranos más graves.

¿Es la identidad un concepto robusto?.

Recientemente me encontré con un articulo de Gabriel Albiach que se publicó en abc y que se titula “Contra lo correcto”. En él Albiach propone algo con lo que estoy de acuerdo: la identidad no existe o dicho de otro modo es un constructo personal que está relacionado con el pasado y los recuerdos. Así y todo y tal y como sucede con el “libre albedrio”, todos creemos poseer una identidad o nos afanamos en diferenciarnos del común. Muchos de nuestros conciudadanos no se conforman con eso sino que la inventan conscientemente, construyéndola desde sus deseos y ajustándola a placer. Esto es desde luego posible porque la identidad es en gran parte una creencia. Sucede por una razón: la identidad tal y como hemos visto es una coherencia y una congruencia entre memorias y para ello es necesario que el mayor peso recaiga en el pasado.

Pasado es tradición, familia, nación, etnia, la historia de nuestro padres, la historia de nuestros abuelos, oficios, profesiones, viajes, huidas o desapariciones, asesinatos, suicidios, enfermedades, todos esos eventos que conforman la historia o el mito familiar. Si la tradición desaparece o la familia se vuelve incapaz de transmitir esos hechos compartidos el individuo queda mermado con respecto a la posibilidad de trascender sus orígenes.

Los griegos llamaban a este hecho anagnorisis, se trata de la búsqueda de una narración que de continuidad a la propia existencia pues la memoria tiene un aspecto inmanente (recuerdo) y un aspecto trascendente (anticipación). Es por eso que nuestra filiación, nuestra estirpe es tan importante hasta el punto de que podemos llegar a creer en hechos falsos solo por el hecho de poder llegar a construir una narrativa con sentido.

El sentido tiene más importancia que los hechos y la memoria puede ser parasitada por el deseo. Como esa mujer que sostenía que había sido separada al nacer de su hermana a la que se dio en adopción.

El ADN dirá lo que quiera pero es mi hermana.

 

 

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16 pensamientos en “Memoria e identidad (y 2)

  1. Parece evidente que la identidad es un constructo personal que está relacionado con el pasado (los orígenes) y los recuerdos. El pasado parece permanecer invariable, pero los recuerdos y la memoria autobiográfica, pueden ser parasitados tanto por el deseo, como también ser modificados por el relato social o de los otros. Se diría que el pasado inclina pero no obliga, sería algo así como el tándem del genotipo y el fenotipo, asimilable al binomio orígenes (fijo) y recuerdos (variables).
    Ciertamente la identidad tiene un aspecto inmanente (recuerdo de origen y memorias) y un aspecto trascendente (respecto a la vida misma y la necesaria anticipación para continuarla). El origen es algo no consciente, pero cuando se ilumina (mediante la anagnórisis), el origen invariable se convierte en memoria modificable. De este modo la identidad se establecería como un delicado equilibrio entre coherencia y congruencia, a caballo entre pasado (origen y memorias), y presente (ambiente), para construir un determinado futuro.
    Toda identidad procede de unos orígenes, y se encuentra permanentemente cuestionada por unas memorias que pueden variar según el ambiente en que se desenvuelve. Quizás su robustez dependa de la relación entre su coherencia con el pasado y su congruencia con el presente.

  2. La primera frontera de la identidad es diferenciarse entre yo/nosotros de los otros, eso lo produce una serie de constelaciones de formas culturales que acaban interiorizándose, parece ser un buen medio para ayudar a sobrevivir; sin embargo el evolutivo juego de la vida parece estar pensado no para el mas fuerte ni el mas inteligente, si no para aquellos que mejor se adaptan a los cambios; es decir a las reglas del juego dictadas en nuestro caso por el espíritu de la época que nos ha tocado vivir. Cual es por tanto la cualidad mas importante si no la resiliencia?. Lo interesante es que resiliencia e identidad van de la mano, en tanto unas fuerte raíces culturales proveen una buen base para afrontar las adversidades. Que ocurre por tanto cuando es el mismo zeitgeist el que con sus reglas del juego disemina, empobrece, difumina a la identidad volviéndola mas light, mas liquida; pues que acaba afectando a la capacidad de resiliencia tanto para atajar un trauma, como para afrontar las dificultades. Ahora bien puede que no sea mas que una paradoja, cabe la posibilidad que estemos pasando de una etapa localista y egocéntrica a otra, globalista e igualitaria sin fronteras; donde tanto los actores o poderes que insuflan el cambio como el resto de actores intentan seguir la estela, donde ambos están inconscientemente inclinados a adueñarse por identificación con su zeigeist. Una identidad primaria que se ve modificada con tanto multiculturalismo, también la que hace referencia a su status y, sus ya no tan claras clase sociales, a la identidad civil con sus abstracciones ideológicas cada vez mas subjetivas, donde el pasado con sus propias constelaciones mas originales son una especie de freno conservador. !Bueno podemos ver el vaso medio lleno o vacío, puede simplemente que estemos evolucionando a una sociedad planetaria mas amplia, donde lo común a todos es la mejor forma de integración, pasando de un estado nación a un estado mundo, de una identidad cerrada a otra abierta, eso si a un coste altísimo. Al fin y al cabo la evolución nunca ha sido muy compasiva y todo emerge desde lo Inconsciente colectivo. No podemos por tanto encontrar culpables ni tan siquiera en los poderes facticos que son la punta de lanza y, a lo lejos parece vislumbrarse una orientación hacia la unidad identitaria de la especie humana donde la diferenciación siempre ha sido la excusa para tantas guerras y agresiones, creadora por tanto de grandes traumas. Nuestra identidad son nuestros orígenes, pero resulta que nuestro origen es toda la humanidad.

    • Yo diría que en nuestra identidad, nuestros orígenes no se limitan a la exigua humanidad anterior a nuestro tiempo y zeigeist, sino a toda la historia evolutiva de la Tierra entendida como el simbionte Gaia.
      Hablar de identidades cerradas o abiertas es algo muy relativo, pues una identidad tribal que crea en el gran espíritu (el Todo), será necesariamente mucho más abierta y empática que una identidad globalista que solo tenga en cuenta sus propios intereses.
      El pasar de un estado nación a un estado mundo no cambia absolutamente nada si seguimos despreciando a nuestros orígenes como parte de Gaia, pues lo que hacemos es despreciar al ente de nuestra identidad original.
      Quizás, cuando el zeitgeist impuesto por la propaganda de los poderes económicos, con no se sabe que oscuros intereses, nos induce a modificar la resiliencia de nuestras memorias rememorando según el antojo de la ingeniería social, lo verdaderamente revolucionario sea ser conservador, actualizando el sentido de la sacralidad de la tierra y los ancestros entendido como formando parte de Gaia.
      Al fin y al cabo, los humanos tan solo somos unos extraordinariamente vulgares simbiontes, como todo ser vivo: “Las Personas Son Híbridos de Humanos y Bacterias”:

      «Somos mejor vistos como “súper-organismos” que caminan, conglomeraciones altamente complejas de células humanas, bacterias, hongos y virus… Más de 500 especies diferentes de bacterias existen en nuestros cuerpos, sumando más de 100 billones de células. Por cuanto nuestros cuerpos están hechos de sólo algunos cuantos billones de células humanas, somos de algún modo superados en número por las foráneas. De eso se sigue que la mayor parte de los genes en nuestros cuerpos son de bacterias también»

      Rowan Hooper, “People Are Human-Bacteria Hybrid”, Wired News, 11 Oct. 2004, https://www.wired.com/2004/10/people-are-human-bacteria-hybrid/

      Nuestra identidad ¿Es realmente nuestra?

      A lo lejos, al otro lado del túnel, parece vislumbrarse una orientación, una luz, hacia la unidad identitaria de la especie humana. Pero esta unidad identitaria, bien podría ser la luz del tren que viene en sentido contrario para colisionar y eliminar la maravillosa biodiversidad humana.

      • El debate no es si tenemos una identidad en propiedad?. Nada es personal en este mundo excepto lo que una se cuente, es decir la historia que desde la memoria y la interpretación imaginaria que tejemos bajos infinidad de influencias nos permita sumar/restar identidad. Incluso la imaginación es impersonal, la tienen en mayor o menor grado todos los humanos. Se estropea el cerebro cuenta cuentos y que queda?, un cuerpo impersonal. Lo que intento expresar es que las historias que se añaden como parte de nuestra identidad constructo narrativo se sostienen en el enfrentamiento, por que el perdedor sale debilitado en su identidad y, el ganador la fortalece. Toda identificación necesita su opuesto para existir. Lo que parece observarse en la modalidad de nuestra época es un debilitamiento de la identidad, se están incorporando narrativas subjetivas y liquidas. Todo es tan vaporoso que un joven con 30 años bien puede estar viviendo en casa de los padres sin muchas perspectivas de futuro, o un anciano preguntarse donde esta el clan familiar?, o un señor de 50 años ya esta excluido laboralmente. Es decir se cortan los lazos identitarios con la sociedad a través de la falta de trabajo y se cortan los vínculos afectivos familiares. !Es tremendamente devastador pulular bajo identidades vaporosas. Solo argumento que todo juego tiene sus reglas, las que impone la modalidad de la época que nos ha tocado vivir; tradicionalmente el alma creaba un cuerpo bacteria, ahora es el cuerpo bacteria el que crea un alma; esa es la potencia desbastadora del nuestro zeisgeist. Me cuestiono como alma en pena “risas”, si hemos pasado del Alma que engendraba materia a la materia que engendra Alma, por que no deducir que el fin ultimo es el equilibrio?. !Al fin y al cabo acaso se algo sobre el fin ultimo de las cosas?, pero sin embargo puedo ver un patrón.

  3. Ciertamente el debate versa sobre la identidad y su construcción a partir de las memorias, y entre ellas encontramos nuestros orígenes no conscientes. Toda identidad personal está basada en diferenciar el yo respecto a lo otro como toda identidad grupal lo está en diferenciar el nosotros del ellos. La diferencia, pero, no presupone, a priori, un enfrentamiento, la diferencia de la diversidad también puede ser una suma que favorezca la evolución.
    El problema se encuentra cuando el zeisgeist contiene propaganda manipulada con historias para añadir a nuestra identidad constructo narrativa con la finalidad de favorecer el enfrentamiento. Entonces lo que uno se cuenta, aunque sea personal, es impropio, es algo parasitado por la propaganda interesada en la máxima del ‘divide y vencerás’. De hecho lo que denominamos identidad podría ser perfectamente ‘una conspiración’; un constructo ingeniado para autoenfrentar el simbionte que somos, a modo de una especie de cáncer para autodestruirnos, o al menos debilitarnos. Si estas son las reglas, yo no juego. Como pequeño y egoísta componente de Gaia no quiero participar en la destrucción de partes de mí ser.
    Seguramente la materia de la inteligencia artificial llegará a engendrar un Alma, y esta también será parte del Todo. El equilibrio es necesario para desequilibrarse, no sabemos la finalidad última, ni tan siquiera si esta existe, pero el patrón es claramente cíclico, o más bien espiral, vorticial, como el spín.
    Quizás la identidad sea tan solo un cuento construida a base de cuentos.

  4. No logro comprender tu premisa principal Epi. La diferencia de la diversidad puede que favorezca la evolución, !sip; pero la evolución natural. Por el contrario cuando hablamos de diferencias en el ámbito psicológico de la identidad solo engendra comparaciones. Este pensar comparativo base de nuestro progreso, funciona en la relación con una misma y con los otros. Envuelve nuestras conductas morales, éticas, personales, sociales y profesionales. Todo se transforma en una pugna comparativa por el éxito, la propiedad, el reconocimiento en todo lo que sea posible abarcar; incluso el éxito espiritual. La gente quiere diferenciarse en ser mas, mejor y crecer en una competencia sin fin por que engrandece su identidad comparativa. Tu éxito es mi fracaso, no lo olvidemos. Una vez instalado este dualismo psicológico en una misma, entro en una rueda infinita de pretensiones que luchan interiormente y exteriormente por cumplirse. Un psiquismo, un cuerpo y un mundo a mi medida que suele ser sospechosamente el mismo que la sociedad aplaude. Esta perpetua lucha por ser un alguien especial, me crea temor a fallar; miedo, aparece la envidia, los celos, el odio, y pego a diestro y siniestro a todo aquello o aquel que entorpezca mis pretensiones. Esa es la realidad que yo observo. La identidad como constructo diferenciado no puede amar, no puede abrirse por su propia naturaleza al amor; quiere esto y quiere aquello; por que el primer principio de toda guerra es la acción de defenderse.
    !Ahora bien en todo cumplimiento de un deseo, de éxito, de reconocimiento, de sentirse una especial, siempre emerge una profunda satisfacción, una cierta relajación y una profunda alegría. Por supuesto dura lo que dura, la identidad siempre vuelve a la carga; pero tenemos la visión de lo que significa por un tiempo variable que la identidad y sus comparaciones se hallan retirado a descansar. Una daga de doble filo, por un lado nos enseña la apertura al amor cuando la identidad descansa y, por otra se convierte en un juego adictivo por obtener este chute pasajero que apunta al amor que no ve diferencias..

    • No me extraña la incomprensión de mi premisa principal, pues como funciono con el programa de cultura occidental, me resulta muy difícil salirme de él para explicar lo que tan solo es una especie de sentimiento (¿o memoria?).

      ‘La identidad como constructo diferenciado no puede amar’. Yo no sería tan drástico, podríamos dejarlo en que le es difícil, pues podemos llegar a ser empáticos con niños, mascotas, etc…

      Intento explicarme: No sé si es mi premisa principal, pero a mi modo de ver, nuestro problema con la identidad podría proceder de la antropocéntrica creencia occidental de superioridad sobre el resto del planeta, ‘para ser mas, mejor y crecer en una competencia sin fin’ con el resto de la naturaleza, según el supuesto mandato divino del Génesis 1:28.
      Esta identidad colectiva de dominio sobre lo otro, seguramente la extrapolamos a nuestras identidades personales con la individualista finalidad de someter también a los otros humanos. Normalmente conseguimos un frustrante mix entre dominación y sometimiento en el que debemos malvivir en una autoreprimida lucha constante con nosotros mismos y los otros. A partir de aquí, ‘todo se transforma en una pugna comparativa por el éxito, la propiedad, el reconocimiento en todo lo que sea posible abarcar; incluso el éxito espiritual’.

      Toda identidad personal se construye a partir de la individualización. Émile Durkheim aborda la cuestión enfatizando que el individualismo es una forma de conciencia colectiva al modo de una “religión de la persona” que opera como fundamento de la identidad a partir de una moral sacralizada.
      El proceso de diferenciación y de individualización se vincula con la circulación del dinero. La utilización de piezas de metal cuyo peso y valor social se supone garantizado por un poder central originado por la intensificación de la división de funciones.

      La imagen de una identidad “humana y autárquica”, que presupone que los individuos dominan por sí mismos la totalidad de sus vidas, se contrapone constantemente a la experiencia cotidiana y a la mirada sociológica que no puede concebir al individuo sino es en sus relaciones con el mundo del consumo, la productividad y las redes e instituciones globales.

      ‘Tu éxito es mi fracaso’. Creer que todas las situaciones son de suma cero, se denomina falacia de suma cero. Esto puede ser verdad a nivel material, pero no a nivel psicológico; siempre se aprende algo, incluso de los fracasos. De todos modos, el éxito de las identidades personales de ciertos individuos puede ir contra el resto de los humanos, las especies y el planeta, pudiendo provocar el fracaso y colapso total.

      Los individuos de la humanidad occidental aprendemos desde edad temprana que debemos diferenciarnos, competir y destacar por nuestras propias cualidades para llegar a sentirnos orgullos, ser dignos de aplauso y encontrar satisfacción en “nuestros éxitos”. Sin embargo, también es cierto que, en sociedades de este tipo, los ámbitos en los que uno puede sobresalir están rigurosamente delimitados y en muchas circunstancias lo que se espera del individuo es precisamente lo contrario, la sumisión. Descollar por encima de otros puede provocar desaprobación. No es fácil mantener el equilibrio justo entre la capacidad de ser semejante a los demás y la facultad para ser único y distinto, por ende, los esfuerzos para lograr este balance generan conflictos.

      Del mismo modo que existen culturas y etnias sin territorio, existen grupos humanos sin identidades individuales que solo poseen una identidad colectiva. De este modo otro mundo es posible, como también es posible construir las identidades a partir de juegos y sociedades colaborativas en lugar de juegos y sociedades competitivas de suma 0.

      Si sabemos que la identidad es un constructo ensamblado (o programado) a partir de las distintas memorias, sabemos que tenemos un cierto grado de libertad para modificarla a nuestro antojo, el problema circular es que el sentido con el que rememoramos las memorias depende de nuestra identidad.

      Resumiendo: Estamos metidos en un contradictorio lio de memorias.
      Quizás una buena solución sería atenernos a la Teoría de juegos para poder rememorar las memorias, hasta conseguir identidades que favorezcan una sociedad global humana de suma no cero, junto al resto del planeta.

      • Hay que Ser muy única para abandonar una falsa identidad echa de palabras/conceptos que se transforman en imágenes con las que acabamos identificándonos y confundiéndolas con lo que en esencia somos, “Amor”. Ser única es lo que elimina el obstáculo para que nuestra propia luz ilumine por igual y sin diferencias al Nosotros sin excepciones. El Amor es la luz que anda prisionera en la gran torre. !Es cierto el bebe y la mascota tienen su propia luz mas evidente, toda la naturaleza carece de identidad falsa y, el don de noquear temporalmente a la nuestra tan preocupada de si misma y tan necesitada de todo, permitiendo esa rendición para que pase un poquito de la propia luz que andaba atascada, durante un ratito al menos. Luego tenemos la inclinación de proyectar ese Amor que somos y cargarle la responsabilidad al bebe, a la mascota, a la pareja, a Dios, al maestro, artista o deportista, pero es nuestra luz en propiedad. A mi personalmente el juego de ser únicos me parece lo mas. Imagino Ser totalmente sincera. Corporizar la verdad de lo que soy a cada instante; respetándome tal como soy, como siento y como pienso, sin la terrible neurosis de la mejora continua, de ser tenida en cuenta, respetada y amada con palmadita en la espalda. Ser una total Autocracia psicológica. !Eso es la bomba. “risas”.

        * Nota – Con permiso de la infinita paciencia del profesor, te acompaño con esta canción.

  5. Gracias por la canción, la música es un lenguaje más universal que la palabra, y gracias al profesor por permitir las empanadas mentales bizantinas alrededor de la memoria y la identidad.

    Estoy totalmente de acuerdo. Al igual que lo cortés no quita lo valiente, el hecho de ser únicos no nos quita el que formemos parte de un organismo superior. Del mismo modo que todas nuestras células son únicas, y forman nuestro cuerpo, nosotros formamos parte de una cultura y esta cultura, aunque nadie lo diría, forma parte de la biosfera y también de Gaia, etc., etc. Si nuestra identidad no respeta a lo otro ni a sus memorias, tampoco nos respeta a nosotros mismos ni a nuestras memorias. Seremos congruentes pero no coherentes.

    Podríamos decir que el Amor es la vibración o frecuencia que nos sintoniza e iguala en la diferencia con lo otro. Si todo el universo conocido procede de un mismo origen en el Big Bang, entonces el Amor sería algo así como el entrelazamiento cuántico que nos permite la conexión con todas sus partes, y también con la información contenida en la memoria original antes de que fuera transgiversada por los cuentos de los tiempos.

    • La hipótesis es que en realidad no podemos llegar a comprender quienes somos, por que aquello que comprende no esta separado ni un milímetro de lo que somos. Es una especie de circulo vicioso de la percepción, en tanto el sujeto que comprende se convierte en el objeto del sujeto que comprende. El sujeto acaba convertido ad infinitum en un objeto. No podemos ser conocidos, por que somos aquello que conoce y, por que el conocimiento no puede conocerse conociendo. Yo llamo mente a todo lo que conocemos y, la mente por tanto no es mas que el conocimiento de todo. Objetivamente por tanto la mente es el mundo percibido y, no puede ser otra cosa que el conocimiento directo que tengo de el. Así pues yo soy la mente que conoce y, lo que ya es conocido -Memoria- también es la mente que yo soy. En realidad este enredo intenta transmitir la teoría de que el observador es lo observado. Lo que se conoce como conocimiento por identidad. Es lo que nos lleva a la conclusión, que en verdad no existe el otro, lo otro; siempre nos relacionamos con nosotros mismos. Somos Todo objetivamente hablando, y subjetivamente nada. Este parece ser el descubrimiento del Amor entre el observador que se reconoce en lo observado. Solo el falso constructo de la identidad impide la revelación, por que el conocimiento directo de la no separación entre el observador y lo observado esta velado por la historia que asumimos como real, por que la mente no tiene prejuicios, se configura como esa realidad.

      • La hipótesis parece muy razonable y podría ser incorporada en el movimiento universal del vortex espiral. Es este caso no sería exactamente un circulo vicioso, aunque lo parecería, pues con cada vuelta avanzaríamos a la vez que reduciríamos el radio de giro.
        Aunque la mente sea el mundo percibido y, no pueda ser otra cosa que el conocimiento directo que tengo de él, la mente necesita valerse de mecanismos de percepción que bien pudieran estar sesgados psicológicamente o genéticamente por las distintas memorias. De todas formas parece que podemos percibir sin conocer. El conocimiento seria más bien algo accesorio a la percepción.
        Quizás el observador no sea exactamente lo observado sino una especie de reflejo que dependa de la escala mental a la que operemos. Podemos observarnos mirando hacia afuera, viéndonos como una partícula del universo, u observarnos hacia adentro, como un universo que observa las partículas de nuestro cuerpo. En cualquier caso podría decirse que somos Algo del Todo.
        La supuesta identidad del observador se construye con las memorias, y estas se configuran según los cuentos que nos han relatado a lo largo de los tiempos.

  6. En realidad no puedo desembarazarme de la experiencia por mas que lo intente “risas”. Esto es interesante por que en la experiencia no hay fronteras. Esto no tiene localización alguna. No puedo decir que existo Yo por un lado y la experiencia del jardín por otro. En la experiencia no hay mentes ni cerebros, ni yoes ni jardines, ni ayer ni mañana, es todo y se vive como una sola intimidad; esta existencia por si misma parece muy real, vital e intensa.
    Sin relato nadie puede saber lo que se esta experimentando. Ahora bien entre el relato de un árbol y la experiencia de árbol existe un abismo. Un abismo tan grande que hay quien cierra la brecha pensando que la palabra es la cosa y, lo que es mas fascinante que eso parece ayudar a creer que si nombramos algo ya lo conocemos y, si además lo dividimos en un millón de partes somos expertos. Pero me pregunto, que tendrá que ver todo eso con la experiencia árbol?. Vivimos un relato que se le ha subido a la chepa a la experiencia que ha pasado a segundo plano. Ese es el corpus de la falsa identidad “Yo”, que “Yo” es un relato, que nada tiene que ver con la experiencia de lo que es, ese supuesto Yo.
    Si vamos mas allá incluso hemos olvidado que vivimos un relato que nos es propio, con nuestras peculiares interpretaciones. Recuerdos, influencias, prejuicios, miedos, deseos, sueños e ilusiones. Vivimos una objetivación conceptual fruto de nuestra imaginación, que comienza con una identidad conceptual impostada; que nada tiene que ver con la experiencia real. Es un misterio irresoluble donde, incluso no puedo decir que Yo existo, solo hay existencia fugaz. Por supuesto esto no quiere decir que abogue por la eliminación de la palabra, del pensamiento y la imagen. Lo que digo es que Descartes le dio pábulo a la existencia de la falsa identidad “Yo” como real, cuando en realidad el pensamiento no es mas que la experiencia del pensamiento que solo puede producirse si anteriormente hay existencia; por tanto la posibilidad abierta es la orientación a invertir el peso de la experiencia pasándolo a primer plano. Igual hasta nos sorprendemos “Risas”.

    • Personalmente discrepo de que ‘sin relato nadie puede saber lo que se está experimentando’. Yo diría que las experiencias son percepciones y sensaciones que, a modo de qualias, nos proporcionan Insights o epifanías, que podemos ‘saborear’ sin precisar de relato alguno. Diria que el relato se construye posteriormente al rememorar y racionalizar las epifanías, al tiempo que se reconstruye cada vez que rememoramos el relato.
      De hecho creo que el pensamiento puede prescindir del relato y las palabras, pues podemos pensar perfectamente a base de qualias, conceptos e imágenes. La palabra sería tan solo una especie de interfaz de usuario. Más aún, una nueva teoría científica sostiene que la consciencia crea actividad neuronal y que el cerebro nos oculta la realidad para darnos una ventaja evolutiva. La percepción seria también entonces solo una interfaz de usuario.
      https://www.tendencias21.net/La-consciencia-crearia-actividad-neuronal_a45388.html

      No podemos saber ni tan siquiera si hay algo allí afuera, ni si existe un allí fuera ajeno a nuestra identidad. La conciencia es algo imprescindible para poder observar la experiencia de la existencia. Ahí nos encontramos con el pensamiento. Quizás la frase seria: Observo, luego existo.

      De este modo, manipulando, o rememorando las distintas memorias de la observación de la experiencia de nuestra existencia, interactuando mediante las interfaces, podemos cambiar o ser cambiados de identidad, como de hecho ya nos ocurre socialmente. Esto también podemos hacerlo nosotros mismos:

      Ya puedes convertirte en otro para explicarte tus problemas y pedirte consejo.
      https://www.elnacional.cat/es/cultura/desdoblamiento-consejo-realidad-virtual-ub_408202_102.html

      Quizás hemos perdido la identidad de la memoria, o quizás seamos el producto de un diseño inteligente, no muy optimizado; pero esto ya es harina de otro costal.

  7. Eso es correcto observo luego existo. Aunque también observo en un sueño y, creo que existo caminado por la arena de una extraña playa; pero si, Ser existencia lleva implícito el Ver en mayúsculas; a cada organismos sus frecuencias. Incluso en la metafísica oriental, están convencidos que el ojo que ve a través de Tu, es el mismo ojo que Ve a través de toda criatura. Solo un ojo, múltiples lentes.
    !Ahora bien el presentimiento global donde pasado/futuro se encuentran; ! a saber, en este instante fugaz, parece requerir otro nivel de observación. Una mayor intimidad con la experiencia del instante. Podemos adecuarla al momento de ir a dormir; !No se?, esta bien; pero me parece poco ambiciosa la propuesta, el día tiene muchas horas, oportunidades; máxime cuando nos adentramos en una forma de vida; !que digo, en una forma de Arte. Lo interesante es que la visión global donde se encuentran todos los tiempos no tiene por que ser una premonición de acontecimientos. A lo mejor simplemente el presentimiento en cortos vislumbres fugaces, nos habla que la vida es extraordinaria y, ver la naturaleza. Observar como estamos construidos, como nos hemos imaginado en cualquier sentido. Existe algo mas extraordinario que la vida?, y existe alguna vida en algún momento que no sea esta de ahora mismo?. A lo mejor el problema que arrastramos, hablo por mi; es que creemos necesitar algo mas que este regalo extraordinario.
    !Vamos que si tuviera la oportunidad de hablar con mi Doble Coach, le sugeriría con mi intención el colapso de la identidad comparativa, alias el relator intermediario “risas”. Muerto el perro, adiós a la rabia.

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