Síntoma y fantasma


fantasma

La fantasia es uno de los registros de nuestra mente, un lugar donde nos dedicamos a simular una realidad que no existe. En cierto modo es posible definir la fantasía como lo opuesto la realidad. Ya Freud habló de la Phantasie como de uno de los registros potenciales de nuestro psiquismo. Pero no conviene confundir la fantasía con el “fantasma”.

Más abajo veremos como el fantasma tiene una función bien distinta a la fantasía pues el que está habitado por él, no sabe que lo está, mientras que de alguna forma la fantasía siempre es algo consciente y voluntario, si bien de menor definición que la realidad pero siempre atendiendo a esa función de simulador intencional que es a veces nuestra mente.

Este concepto psicológico de fantasma al que voy a referirme y que en griego significa “aparición” está tomado de la propia definición que da la wiki sobre el fenómeno:  “seres muertos (más raramente aún vivos) que se manifiestan entre los vivos de forma perceptible (por ejemplo; visual, a través de sonidos, aromas o desplazando objetos —poltergeist—), principalmente en lugares que frecuentaban en vida, o en asociación con sus personas cercanas”. El fantasma habita en la intersección entre los vivos y los muertos. Es de alguna manera un vinculo relacional.

Es una de las prestaciones de nuestra imaginación pero en este post voy a ir un poco más lejos y voy a referirme al sinthome, una palabra que es en realidad una fusión entre síntoma y fantasma, una conceptualización lacaniana que otros autores procedentes del psicoanálisis han tomado para explicarse ciertos síntomas que son inanalizables y que caen fuera de la secuencia verbal que construye sentido y que en consecuencia puede desvelarse a través de la interpretación. El sinthome es pues un síntoma sin sentido.

Personalmente he escarbado mucho en internet para encontrar una definición del “sinthome” que me resonara personalmente a fin de poderla explicar a mis lectores. Ya en su día escribe un post sobre una novela “La soledad de los números primos” donde escarbé e interpreté los desencuentros de sus protagonistas en esta clave. Hablé para entender mejor esta idea del sinthome de “la suplencia”:

La mente humana es un vacío con conciencia.

Un vacío que existe tanto en la mente normal como en la mente patológica. Es por eso que existe el deseo.

El deseo es la consecuencia de la vacuidad y es la suplencia que utiliza la mente normal.

Las personas comunes -todos nosotros- construimos una suplencia para obturar ese vacío insoportable que es nuestra existencia, el amor, los hijos, la carrera profesional, el éxito, el dinero, el coche, nuestros bienes o colecciones de sellos, nuestra misión en el mundo, nuestras gestas diversas y las causas que abrazamos proceden de ese deseo de ser a que nos impulsa nuestra conciencia de vacío.

La diferencia que existe entre las suplencias más o menos neuróticas que todos construimos para saciar ese apetito insaciable de ser y las suplencias de aquellos que han sido golpeados por un evento del tipo que aparece en la novela arriba señalada es que aquellas suplencias: las de Mattia y las de Alice carecen de sentido.

Se trata de reemplazos que no taponan ni obturan esta necesidad de ser sino que son simples significantes en estado puro, sin relación alguna de contigüidad con ningún sentido otorgado, sin significado. Se trata de un intento de anudamiento destinado al fracaso: hablamos entonces de sinthome, una palabra acuñada por Jacques Lacan para señalar la confluencia entre síntoma y fantasma. El síntoma-fantasma, es decir el síntoma que no comunica de nada más allá de sí mismo (significante vacío) es un sinthome que sigue sin anudarse a lo simbólico.

Más adelante encontré este mismo concepto en Maria Torok una psicoanalista de origen húngaro que estudió sobre todo los duelos y la melancolía. Así mismo construyó una conceptualización similar a la de sinthome, habló del “fantasma en la cripta” para referirse a esos duelos eternos generalmente infiltrados por síntomas depresivos que son refractarios a cualquier tratamiento :

¿Incorporar o introyectar?.-

Se trata de dos mecanismos bien distintos, el primero descrito por Melanie Klein y el segundo por Sandor Ferenczi y son los precursores ontogenéticos de la identificación. Mientras la introyección consiste en apropiarse de un rasgo, habilidad, una conducta, una manera de hablar, una profesión de alguno de nuestros modelos de referencia, la incorporación es un mecanismo que implica la boca y que está relacionado con comer, tragar o hablar. La incorporación tiene un pálpito canibalístico y tiene como resultado una apropiación indebida, bien distinta a la introyección que es algo muy cercano a la imitación simbólica de algo. La incorporación es literal (en realidad una anti-metáfora) mientras que la introyección es una metáfora.

Mediante la incorporación lo que hacemos es mantener vivo al muerto, y lo hacemos enterrándolo en una cripta, es por eso que Abraham y Torök han hablado del fantasma en la cripta.

A veces no enterramos a nuestros muertos sino que los escondemos. Y sucede con más frecuencias cuando los sentimientos de deuda o de culpa nos fijan a objeto perdido.

Es por eso que:

“Cuando alguien muere sin que un trabajo o duelo le haga llegar a las puertas de la Gran Luz, entonces se crea, entre el muerto y los vivos, esta entidad relacional denominada fantasma, que les permite, a los dos, seguir viviendo juntos, aunque ilusoriamente. Sin embargo transmitirse de generación en generación, esta entidad relacional se va convirtiendo en patógena, porque no está al servicio de los proyectos de los vivos, sino de los que el muerto no ha podido realizar.

”Pasaje de: Patrice Van Eersel & Catherine Maillard. “Mis antepasados me duelen.”

De modo que entre la imaginación y la realidad se abre un campo nuevo y a ese campo nuevo le podríamos llamar “fantasma” a falta de algo mejor. Algo así como lo que Winnicott llamó “objeto transicional“, ese peluche que el niño necesita para irse a dormir y que no es la madre pero la representa en su ausencia. Dicho de otra forma “el fantasma” es una prótesis (una suplencia) a la que el individuo se adhiere para minimizar -en este caso- el miedo a la oscuridad o a la separación. En este caso aun es posible encontrar sentido para esta costumbre infantil por otra parte omnipresente en los niños pequeños y sobre todo en los muy miedosos.

En un post anterior puse un ejemplo clínico de eta imposibilidad para resolver un duelo y que nos permite hablar de duelo traumático.

Para ilustrar mejor este concepto de sinthome me referiré a continuación a dos patologías emergentes en los últimos tiempos, me refiero a las autolesiones y a la anorexia mental.

Las autolesiones representan un dilema clínico, nadie sabe porque algunos adolescentes recurren a hacerse heridas a propósito o a hacerse daño a si mismos cuando están atravesando épocas de estrés que están relacionadas casi siempre con la adolescencia y sus volcanes interiores. La psicología cognitiva habla de “conductas de escape” pero lo cierto es que nadie ha dado una explicación causal y definitiva a estas conductas que efectivamente son incomprensibles y muy tórpidas evolutivamente a la vez que son bastante refractarias al tratamiento.

Uno de los paradigmas empleados para esta comprensión de lo incomprensible es la regulación emocional:

La regulación emocional quiere decir que podemos llegar a aprender a manejar nuestras emociones de una forma adaptativa, lo que significa: 1) admitirlas a trámite (saber que tenemos una emoción determinada, aprender a nombrarla), lo que es lo mismo aceptar y reconocer. 2) Saber quién o qué nos provoca tal emoción y 3) la proporcionalidad de la respuesta emocional al estimulo que la generó. Dicho de otra manera, para regular nuestras emociones hemos de aprender algo sobre nosotros mismos. Si estamos enfadados, saber con quién y por qué. Además hemos de procurar que este enfado sea proporcional al agravio que lo provocó y mantener -además- la integridad de nuestra personalidad es decir evitar la desorganización conductual.

Regular las emociones supone un compromiso con los demás y con nosotros mismos. Dicho de otra forma: los muchachos que recurren a estas maniobras sería muchachos disregulados, sin que sepamos muy bien qué significa tal cosa.

Conductas de escape.-

Sin embargo las personas podemos estar en situaciones tempestuosas con nuestras emociones y no saber o poder regularlas de una forma adaptativa, entonces es cuando recurrimos a una conducta de escape.

Darse cabezazos contra la pared es desde luego un buen sedante para la rabia, pero es una mala solución a corto plazo. Se trata de una conducta disadaptativa que suelen llevar a cabo personas que en un acceso de rabia no saben modular esta emoción y sufren por tanto una desorganización conductual que les lleva a la autoagresión.

Es verdad que las autolesiones generan un buen baño de endorfinas y esta es la explicación neurobiologica determinista de la cuestión, pero si es así ¿por qué no recurrimos todos a procurarnos de este modo placer y tranquilización? ¿por qué no nos autolesionamos en lugar de masturbarnos o copular?

Es obvio que los argumentos neurobiológicos no sirven para explicar el fondo de la cuestión, pues las autolesiones son un sinthome, no tienen ningún significado ni sentido, salvo el de constituir una especie de gremio de autolesionables que obviamente se conocen y compiten entre sí. Las autolesiones son inmanejables e ininterpretables, tan solo algunas maniobras conductuales pueden mitigarlas pues se trata de un sinthome identitario. Algo que construye una identidad y sostiene un nudo entre lo imaginario y la realidad.

Algo parecido sucede en algunos casos de anorexia mental. Personalmente creo que esta patología es inespecífica, es decir representa un “escape” a múltiples problemas que las adolescentes han de tramitar, por eso decimos que es policausal. ¿Pero por qué dejar de comer?. Es obvio que la delgadez y su búsqueda forman parte de la vida de una mujer (de todas las mujeres) pero en mi opinión, no se trata tanto de la búsqueda de la delgadez por sí misma sino de la juventud. Las mujeres hacen dieta para parecer más jóvenes de lo que son, pero esto no explica el por qué son precisamente las más jóvenes las que pueden llegar a convertirse en anoréxicas. Si la búsqueda de la delgadez fuera la causa de la anorexia la enfermedad seria mas prevalente de lo que es y a todas las edades. Muchas mujeres hacen dieta y les supone un enorme sacrificio mantener la linea, pero para la anoréxica lo que es un sacrificio es lo opuesto: comer. La dieta hipocalórica no es la causa de la anorexia sino el mimetismo competitivo entre las muchachas adolescentes.

Dicho de otra manera, ser anorexica construye una identidad y la identidad es uno de esos nudos que sujetan lo imaginario con la realidad.

La anorexia es un sinthome, sobre todo en esos casos donde la muchachas se presenta diciendo:

-“Soy anoréxica”

 

Bibliografia.-

O duelo o melancolia, de Abraham y Torrok

Un articulo lo suficientemente hermético entre las relaciones entre síntoma y fantasma.

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Un pensamiento en “Síntoma y fantasma

  1. A lo mejor la mejor forma de regular las emociones es aprender de nosotros mismos que emergen la mas de las veces mas allá de nuestro control, donde las reacciones son por simpatía. Toda situación es circunstancial y son tanto los elementos que intervienen frente a nuestra herencia genética y condicionamientos, que es imposible tener una estrategia o prever mi próxima reacción emotiva y su reactividad posterior. Una de las emociones mas impertinente es el resentimiento, que es la presunción de que el otro tiene el deber de accionar haciendo un buen uso de su libre albedrio. Es lo mismo que la culpa o el debería haber Yo actuado a la par de mis convicciones morales. Esta es la fantasía del agravio que liga lo imaginario de creer en nuestra excelencia, con la realidad de nuestras migajas de libertad frente a las situaciones.

    Existen dos tipos de sabios nada valorados. Los primeros son los obsesivos compulsivos, los segundos los que sufren una adicción. Solo ellos ven a través del velo de la ilusión de que el ego tiene el control. La realidad y sus circunstancias sorprendentes son todo un misterio, en realidad es esa incongruencia lo que hace que el mundo ordinario sea una buena peli para Sherlock Holmes.

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