La macedonia psicopatológica


“Pathos” es el conjunto de todo lo que se siente, percibe, piensa sea en un tono emocional, pasional o lúcido, cuerdo., De ahí viene la raíz “pathos” que nosotros solemos relacionar con lo patológico, con lo pasional. “Pathos” son el origen de los síntomas que configuran un síndrome completo en nuestras conceptualizaciones clínicas y que se identifican con la locura. Nosotros los psiquiatras (y también los psicólogos) nos ocupamos del “pathos”.

Lo contrario de “pathos” no es “la salud mental” o la lucidez (que también es pathos) pues toda nuestra vida psíquica, incluyendo los contenidos cuerdos es fundamentalmente “pathos”, de ahí la dificultad de separar locura y cordura, pues hasta en las intenciones más nobles y más elevadas surgen del “pathos”. Lo contrario de “pathos” es “ethos”, que alude al componente ético o nuestra parte moral que se encuentra a su vez enredada en el “pathos” de una forma tal que son imposibles de separar. El “pathos” y el “ethos” se encuentran profundamente enredadas en las psicopatías por ejemplo. Discriminar lo que es “pathos” de lo que es “ethos” ha sido la tarea que desde la Ilustración ocupó a la psiquiatría. No se trata de una tarea fácil de acometer y ya Sócrates avisó:

“Cuando Dios trató de separar “ethos” y “pathos” se hizo un lío y desde entonces ambos se encuentran enredados en la mente del hombre”. Un acto puede ser pático al tiempo que es inmoral o profundamente ético. La psiquiatría es la disciplina encargada de separar -a veces convencional o arbitrariamente- ambos campos de modo que una parte de ellos caen bajo la denominación de enfermedad mental mientras que otros caen dentro del campo del crimen..

La macedonia del pathos.-

El “pathos” es como una macedonia de frutas donde cada trocito de fruta es distinto al vecino. El gastrónomo sabe diferenciar el melón de la uva o el melocotón pero lo que aparece al gusto es una mezcla de sabores. Del mismo modo el psiquiatra conoce cada uno de los síintomas que componen esa retícula de especies: su labor es agruparlos y dotarles de una significación heurística. Más abajo volveré sobre esta habilidad heurística que llamamos diagnóstico. Es cierto que los síntomas -algunos de ellos- vienen en ciertos packs que les hace reconocibles y fácilmente identificables. Por ejemplo en la depresión, la anorexia, la fatiga, y la desgana suelen venir en un mismo paquete, pero en la psicopatología las cosas no son tan fáciles. Muchas veces un síntoma o un síndrome completo pueden aparecer en otras estructuras o categorías bien diferentes. Así un síndrome depresivo puede ser orgánico y responder al uso de ciertos medicamentos como los corticosteroides. Los síntomas y síndromes son ubicuos y pueden participar de distintas categorías o estructuras.

De manera que diagnosticar es la habilidad de reconocer e identificar las estructuras clinicas. Una estructura clínica no es simplemente la sumatoria de ciertas agrupaciones de síntomas, sino la construcción de un abstracción que abarque una amplia gama de posibilidades sintomáticas y que resulte en si misma explicativa.

Pero no se trata de construir un abstracción nueva o arbitraria sino que esa abstracción debe respetar ciertas reglas: 1) Estar justficada clásicamente por la psicopatología clínica, dicho de otra manera: una estructura debe venir avalada por la tradición psiquiátrica: el síntoma debe tener historia, inventar nuevos síntomas o nuevas denominaciones no hacen sino emborronar la episteme psiquiátrica. 2) No deben haber contradicciones epistémicas entre las observaciones y nuestras proposiciones, el psicopatólogo no trabaja tratando de encajar su caso en una estructura sino que debe ser guiado en todo momento por: 3) La observación clínica es la madre de todas nuestras proposiciones evitando el error más común entre los clasificadores: tomar como estructuras algo que es sindrómico, algo que el DSM ha consagrado hasta el paroxismo.

Una estructura contiene como “clase” a otros tipos, del mismo modo que la clase “vertebrados” incluye el tipo “mamíferos”.En psiquiatría cuando decimos “depresión” en realidad estamos hablando de un tipo leve de “melancolía”. Curiosamente en el DSM nos encontramos de hecho en una inversión metonimica cuando habla de que la melancolía es un sub-tipo de depresión (cuando contiene síntomas psicóticos). El DSM (clasificación de la APA americana) es un ejemplo de fragmentación de las entidades con sentido histórico y heurístico. Sacrificar el sentido informativo que ciertas etiquetas como “histeria” llevaban consigo ha llevado a fraccionar y separar las partes que le eran constituyentes, hasta el punto de que hoy resultan incomprensibles. Esta es una de las criticas que algunos de nosotros haceos al DSM y a las clasificaciones con intención operativa.La operatividad ha logrado oscurecer el hecho de que la conversión, la somatización (el lenguaje del cuerpo), la disociación y otros síntomas y síndromes aislados en las clasificaciones internacionales son en realidad histerias.

Decir “histeria” siempre es mas informativo que decir ·”depresión” pertenece a un nivel superior, es una clase o meta-entidad. Y aunque haya sido suprimida de las clasificaciones, la histeria sigue existiendo con otros nombres. Debemos a un ponente del DSM-III llamado Elliot Slater (1965) ese repudio y su consiguiente fragmentación en sub-entidades dispersas. La razón por la que Slater propuso la desaparición del término era que se había constituido en un insulto, una forma de descalificación sexista. Para Slater la histeria era un mito. Ya veremos que sucede en el futuro con otras etiquetas que apelan directamente a las mujeres, como la anorexia o el TLP: es posible que también desaparezcan y con ellas todo el conocimiento que arrastran en la tradición.

Por ejemplo: pocos profesionales saben hoy que la anorexia mental fue considerada desde 1876 y a través de sus descriptores Lasègue y Gull como una forma de histeria (gástrica para mas señas). Posteriormente Janet le adscribió otro origen: el psicasténico (hoy diríamos obsesivo), si bien para Janet la psicastenia era también la etiología común de todas las neurosis, una especie de flojedad en las asociaciones. Es casi seguro que  Pierre Janet era un defensor de la neurosis única, pero en cualquier caso, la anorexia mental sería un síndrome no una enfermedad (o categoria) y podría participar de otras categorías de orden superior, como la histeria, la neurosis obsesiva, pero también con la melancolía, la paranoia o la psicosis en general. En este sentido la anorexia mental seria un tipo y no una clase.

Antes de concluir este post me gustaría dejar apuntadas cuales son esas categorías y como se relacionan entre sí. Probablemente en próximos post vaya desgranando uno a uno esos pares de significantes o como dice Alvarez binomios significantes que es otra manera de hablar de los opuestos. Como humanos no tenemos más remedio que recurrir a estas categorías de contrarios para tratarnos de explicar la realidad que observamos. Si podemos hablar de locura es porque podemos hablar de cordura, si clasificamos como inmorales ciertas conductas es obvio que hemos de construir representaciones sobre lo moral. Y así sucesivamente. Uno de los pares más estudiados y más recurrido en nuestra especialidad es el par neurosis-psicosis que delimita y propone un perímetro sobre el “pathos” a estudiar. En el post anterior ya hice una cierta indagación sobre ello, de manera que en esta ocasión voy simplemente a nombrar los otros pares.

  1. Histeria-obsesión
  2. Paranoia-melancolia
  3. Depresión-manía.

El resto de estructuras clínicas como la angustia o la esquizofrenia que es a mi parecer la entidad que mejor se aviene al modelo de la discontinuidad, puede estar compartiendo binomio con otras estructuras o síndromes, la depresión, la obsesión y la melancolía, también con la histeria (psicosis histérica). Es por eso que en Psiquiatria existe tanta comorbilidad, en realidad la mezcla de frutas en esa macedonia es siempre posible, lo que no justifica de ninguna manera la descripción de nuevas entidades como el trastorno esquizoafectivo por ejemplo como si se tratara de una entidad nueva. Es más sencillo que eso: la esquizofrenia puede estar contaminada con otras entidades, prácticamente por todas o ser -en la psicosis- un punto de ruptura de otras categorías.

De manera que entre los dos modelos explicativos de nuestra macedonia: el de la continuidad entre entidades y el de la discontinuidad que sostiene que las entidades psiquiátricas son discontinuas (discretas) como las enfermedades físicas, lo mejor es fluctuar entre ambos: sencillamente algunas entidades se explican mejor con un modelo que con otro.

Y eso mismo vamos a encontrar en casi todas, con una excepción: los psicópatas no padecen depresión ni se angustian. Nunca encontrareís a un psicópata hipocondriaco.

Nota liminar.-

Este post ha sido escrito bajo la influencia de una lectura apasionante a la que me referí en el post anterior, un libro de Jose Maria Alvarez con el que concuerdo en casi todas sus hipótesis clasificatorias aun con todas las contradicciones que es necesario resolver.

Anuncios

Un pensamiento en “La macedonia psicopatológica

  1. Pingback: La macedonia psicopatológica — neurociencia neurocultura | IMAGINA QUE ESCRIBES

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s