Tribus morales


feminismo

Joshua Greene es un filósofo, psicólogo y pensador muy interesado en los temas de neurociencia moral. Ha escrito un libro, que ya colgué en mi anterior post acerca de sus ideas que tienen que ver con los conflictos morales que se presentan en entornos multiculturales y que ha desarrollado una teoría muy interesante sobre las formas en que estos conflictos pueden resolverse. Y la primera tarea de aquel que quiere resolver algo es comprenderlo bien.

La pregunta a la que trata de responder Greene es ésta: ¿es posible encontrar una moral universal o estamos condenados a oasis de micromoralidades encerradas en el cajón de lo etnocéntrico? ¿Podemos aspirar a una metamoral?

Encontrar una moral universal para todo el mundo es el reto de nuestro tiempo. Greene es experto en una cosa llamada en inglés Trolleyology, que podríamos traducir por Tranviología. Se trata de una serie de problemas morales planteados con la ayuda de tranvías que van a atropellar a personas y del que ya hablé aquí.

Seguro que los dos problemas más famosos os los habéis encontrado porque son muy conocidos, pero los resumo brevemente. En un caso se trata de un tranvía que va a atropellar a 5 personas y nosotros estamos en un lugar desde el que podemos cambiar una aguja para que el tranvía pase a otra vía donde sólo hay una persona. La pregunta es si cambiarías la aguja provocando que el tranvía atropelle a una persona en lugar de a cinco. Si eres como todo el mundo sí lo harías. En el otro caso, estás en un puente encima de la vía y el tranvía va a atropellar de nuevo a 5 personas. A tu lado hay una persona con un mochila (en otras versiones es un gordo) y puedes empujarla a la vía y que pare el tranvía salvando así a las 5 personas. La pregunta es si le empujarías y, si eres como todo el mundo, en este caso no lo harías.

“El problema moral al que nos enfrentamos lo resume Greene de la siguiente manera. Nosotros tenemos una moral que ha sido diseñada por la evolución para tratar con el problema YO/ NOSOTROS, a fin de cuentas la moral va de sujetar al individuo por medio de normas para que pueda funcionar el grupo, es decir, de poner la colectividad por encima del individuo. Pero el problema con el que nos enfrentamos en los tiempos modernos es el de grupos con morales diferentes conviviendo en el mismo mundo. Esto no había ocurrido nunca antes y por eso no tenemos una solución diseñada por la evolución. Tradicionalmente, la moral ha llegado hasta los límites de nuestro grupo y no era aplicable a los demás. No tenemos “instintos morales” para guiarnos en este problema que es el ELLOS/NOSOTROS y, según Greene, aquí necesitamos una metamoral, algo que permita que diferentes moralidades “locales” puedan convivir”.

“Para explicar el problema Greene recurre a una metáfora que es la de la cámara de fotos. Una cámara de fotos tiene un modo automático, en el que la propia cámara decide los parámetros según programas precargados (paisaje, retrato…) y un modo manual para que nosotros decidamos la exposición que queremos, etc. Según Greene en el problema YO/NOSOTROS podemos seguir funcionando en automático porque los programas que nos ha cargado la evolución funcionan razonablemente bien. Pero para abordar el problema ELLOS/ NOSOTROS tenemos que pasar a modo manual, es decir, a usar la razón”.

Para ilustrar este problema Greene utiliza en su libro el ejemplo del aborto. Como es sabido el aborto divide el mundo moral en dos grupos, los que están a favor de la vida (y en contra del aborto) y los que están a favor del derecho de la mujer a interrumpir su embarazo libremente. Frente a este dilema caben dos opciones: una es la opción moralista (que en este caso son ambas) que dice más o menos que la vida no se puede interrumpir en ningún momento, puesto que existe una continuidad embriológica entre la concepción y el parto. Los que así piensan lo equiparan a un asesinato. Por otro lado están los que tienen una concepción utiliitarista del problema, así muchos piensan que el aborto libre protege a la mujer, usualmente a las mujeres pobres de abortos clandestinos en condiciones poco higiénicas y peligrosas para la salud y más allá de eso el derecho de cualquier mujer a decidir libremente (aquí vuelve a aparecer el argumento moral).

Lo cierto es que este dilema no tiene solución y no lo tiene porque se ha politizado.

¿Qué significa que un dilema moral se haya politizado?

Significa que un dilema individual pasa a convertirse en algo que confiere identidad, ya no se trata de una dialéctica Yo-Tu sino de Nosotros- Ellos. Divide el mundo en dos, los partidarios del aborto y los partidarios de la vida. Y además parte al mundo en dos concepciones morales antagónicas, que no pueden nunca llegar a una confluencia.

Le propongo ahora un experimento mental, suponga que usted tiene una hija de 16 años y que se queda embarazada. Usted no está a favor del aborto (quien lo está?) a pesar de que usted no es ni demasiado conservador ni demasiado religioso. En este caso usted aconseja a su hija que atendiendo a su edad y a los problemas que le va a ocasionar semejante y extemporáneo embarazo, efectúe una interrupción voluntaria de su embarazo que en nuestro país puede llevarse a cabo merced a una ley de plazos. Significa que usted en las primeras semanas de embarazo puede llevar a cabo el aborto probablemente sin ningún tipo de secuela gracias a los avances de la ginecología en nuestro país.

Pero usted puede seguir pensando que está en contra del aborto y puede estarlo por diversas razones: 1) el bajo indice demográfico de nuestro país, 2) la trivialización de las relaciones sexuales que existe en las sociedades donde el aborto es legal, 3) allá en su interior usted opina que el aborto es inmoral y su hija también, 4) Usted sospecha que existen ingenierías sociales destinadas a propiciar abortos, 5) Usted sabe que el aborto no debe usarse como método anticonceptivo y sospecha que la existencia del mismo de forma legal disminuye las precauciones que los jóvenes deberían tomar para prevenir embarazos no deseados.

¿Se trata de una contradicción?

No, usted está utilizando un criterio moral para juzgar el aborto en general y un criterio utilitario para resolver el embarazo de su hija. No se trata de una doble moral, sino de un cambio de lo abstracto (el aborto en general) a lo concreto (el embarazo de su hija). El futuro de su hija le importa más que todas las abstracciones, creencias e ideologías.

Vale la pena recordar ahora que la moral evolucionó para castigar a los tramposos, que siempre son los otros. La moral individual es una identificación con las normas de una determinada cultura pero no es un órgano del cerebro: la moral siempre está afuera, puesto que la moral no emergió para controlar nuestros actos sino los actos de los demás. Nosotros siempre somos honestos, son los otros los que pueden ser inmorales y es por eso que debemos controlarlos para que no nos engañen.

Y también vale la pena recordar algunos éxitos que en materia de salud pública hemos obtenido por el hecho de desmoralizar determinadas conductas. Citaré el plan nacional de metadona que desde mi punto de vista ha sido un éxito y que consiguió apartar del consumo de jeringuillas a muchos drogadictos y alejarlos de la calle y de una violencia de bajo nivel pero muy disfuncional en ciertos barrios. La metadona no logró por si misma rehabilitar o apartar de las drogas a los heroinómanos de loa años 70-80, pero es que tampoco se propuso en ese sentido sino como una minimización de daños. En salud publica la minimización de daños es muy valiosa y sirve incluso para alargar la vida de un montón de drogadictos severos. Aun me parece estar oyendo a muchos médicos que le pronosticaban a la metadona un escaso éxito, obviamente aquellos médicos estaban pensando el tema desde un punto de vista moral y se planteaban. ¿Es moral hacer a alguien adicto a una sustancia química con tal de apartarle de otra?

Si hubieran usado el criterio utilitarista hubieran comprendido que: el objetivo era la jeringuilla (la metadona es de consumo oral) y sobre todo apartar a los drogadictos de esa pequeña delincuencia destinada a procurarse sus dosis diarias y sobre todo vincularles al sistema de salud. Por eso pienso que a veces es muy útil pensar los dilemas desde el punto de vista de la salud pública y no tanto desde el punto de vista moral que en cualquier caso no deja de ser algo abstracto. Si volvemos ahora al tema de los abortos podremos comprender -si lo vemos desde un punto de vista de salud publica- que el aborto ha sido también un éxito. ¿Queda abierto en España algún orfanato?. Aqui escribi sobre esta cuestión. con más profundidad.

De manera que estoy de acuerdo con Greene cuando habla de la cámara fotográfica y de su uso bien en modo automático, bien en modo manual. La mayor parte de los dilemas morales que nos planteamos los humanos lo hacemos como pertenecientes a un grupo y no de Yo-Tu, es decir no como individuos. Yo puedo ser amigo de un negro, de un homosexual, de una feminista radical, o de un votante de Podemos a pesar de no tener ninguna simpatía por la emigración ilegal, el orgullo gay, o las ideologías de genero o de izquierdas.

Los grupos son además de eso ilusorios: tratan a todos sus miembros como si fueran iguales, haciéndoles creer que por el hecho de tener algunas cosas en común (mayormente rechazo social) son por eso mismo homogéneos. Y no es cierto: cualquier grupo social es heterogéneo y no es más que una suma de descontentos, pues los contentos no se agrupan. Y cada individuo está descontento por sus propias razones. Es por eso que todos los individuos son respetables pero ningún grupo lo es y menos aun aquellos grupos que utilizan la “identidad” en lugar de la “necesidad”. Hubo un tiempo en que la izquierda se ocupó de las diferencias sociales (de oportunidades y de desigualdades) mientras que hoy ha pasado a ocuparse de la igualdad, pero tratando como iguales a los desiguales no se consigue sino mayor desigualdad. Y mayor rechazo de esas supuestas minorías oprimidas.

“Minorías oprimidas” que han inventado una nueva versión de la moralidad: eso que llamamos “lo políticamente correcto” no es más que la dictadura de las minorías con las que tratan de manipular las opiniones de las mayorías.

Personalmente y siguiendo el ejemplo del aborto, creo que este dilema no tiene solución viéndolo como un dilema moral, pero también creo que el aborto es menos inmoral y menos peligroso que seguir las instrucciones de políticas abortivas o anti abortivas.

En conclusión: no parece que la diversidad multicultural pueda resolverse más allá de individuos puntuales (teoría del contacto) y que viene a decir que los individuos suelen cooperar mejor entre ellos cuando se conocen y comparten contactos sociales, sin embargo esto no parece cumplirse si tomamos al grupo como unidad de intercambio y existen evidencias de que la multiculturalidad propicia muchos mas perjuicios que beneficios

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6 pensamientos en “Tribus morales

  1. No se?, yo lo que veo es que la moral parece lo que es, un tema de relación. Es decir existe una moral natural que intenta adaptarse al medio al otro/otros y, por supuesto tenemos instintos morales que se actualizan dependiendo de las variables circunstancias. La moral o verdadera moral por tanto no necesita argumentos, es inteligencia espontanea natural. Dicho de otro modo todo lo que contiene un argumento no es moral, es ideología y, toda ideología es arbitraria. En tanto es un tema identitario, la tesis o antítesis ideológica es cuestión de persuasión, influencias, adoctrinamiento. La moral no, no necesitamos ser persuadidos conceptualmente, cae por su propio peso a través del aprendizaje.

    Esto en el fondo se puede explicar en base al miedo. Todo aquello que incida en un miedo funcional y fisiológico es moral. Todo lo que se base en el miedo psicológico es ideología, ya que la identidad psicológica al ser una entelequia es lógico que todo lo que produzca este motivado por su miedo a no ser. Necesita apropiarse de cosas que le den la sensación de existir, de localizarse y de purificarse en una historia, en ideas que solo existen en la esfera mental.

    No existen tribus morales urbanas, son ideológicas, y su leiv motiv siempre…siempre es el miedo psicológico atribuido a la identidad que no puede metabolizar el No_Ser. El sentimiento de propiedad es su medicina.

  2. Independientemente de si se trata de una situación Yo-Tu o Nosotros-Ellos; la metamoral a seguir, probablemente debería ser tan inmoral como para estar acorde con el principio de no intervención ni injerencia basado en la benevolencia. Esto es, no entrometerse más allá de ofrecer la disposición para ayudar en caso de ser solicitado directamente por la o las personas interesadas. Solo en ese punto debería entrar nuestra moral para valorar nuestra posible intervención.
    Seguramente no deberíamos extrapolar nuestra moral a los demás, pues nuestra moral nos atañe exclusivamente a nosotros pero no a los otros. Ahí empieza el imperialismo.

  3. “Lo cierto es que este dilema no tiene solución y no lo tiene porque se ha politizado”

    Lo político es lo que tiene que ver con la coacción penal. Allí donde hay una autoridad que puede penalizar -con violencia directa, con sanción económica o incluso con reproche público solemnizado por la administración pública- tenemos un escenario político. Sin embargo, no es imposible que la sociedad humana pueda superar su dimensión política. La moralidad misma -la metamoralidad- nos da esa opción futura.

    De momento, la moralidad política está sometida al imperio del “sentido común”, de las costumbres, un tema del que también habla el señor Greene. El aborto está bien y el infanticidio está mal, pero en la antigua Roma el infanticidio estaba tan tolerado -y tan mal visto- como el aborto hoy.

    La metamoralidad, la deontología a lo Kant es la gran aventura de la humanidad y solo se podrá llegar a esos límites mediante el “cambio de costumbres”, es decir, cuando los individuos autocontrolen sus instintos sin necesidad de que nos fuerce a ello la autoridad política. Hoy ya tenemos numerosos casos en los que no necesitamos control legal para ciertas cosas. Por ejemplo, no necesitamos una ley que condene la esclavitud o el canibalismo porque tales prácticas ya están excluidas de nuestras costumbres. Tampoco precisamos en Europa Occidental -como parece que sí sucede en otras culturas- de leyes que multen a quien escupa u orine en la vía pública. Puede existir el control moral no político, es decir, sin sanción penal. Llegará con el tiempo. Aunque no por sí solo.

    “el utilitarismo que defiende Joshua Greene, al ser “inherentemente práctico” y moderado por las costumbres del momento, es convencional e inmovilista, y queda estancado precisamente en la tragedia del sentido común (el mayor bien para el mayor número… dentro de lo aceptable por nuestras costumbres y gustos actuales). ¿Dónde está el error estructural del punto de vista de Joshua Greene?: en que no se da cuenta de que la metamoralidad no puede ser convencional. Aparentemente, si se promueve tal metamoralidad se está promoviendo un ideal deontológico que forzosamente ha de ser postconvencional y no muy atractivo hoy “para el mayor número” –vivir como santos… santos “metamorales”. Si por una parte se defiende la metamoralidad y al mismo tiempo se está defendiendo una vida convencional y conformista se está entrando en la contradicción de llevarnos, una vez más, a la tragedia del sentido común…”

    http://unpocodesabiduria21.blogspot.com.es/2016/06/tribus-morales-2013-joshua-greene.html

    • Bueno, comprendo tu punto de vista pero no lo comparto. Sugieres que hay que ir más allá del sentido común y que lo que hay que esperar es que los humanos nos dirijamos teleológicamente hacia un punto, que Greene llama metamoral. Algo que se alcanzará cuando podamos dominar nuestros instintos. ¿Qué quedaría de nosotros si pudiéramos dominar nuestros instintos? Ya Freud advirtió qie la neurosis era el precio que pagamos por la civilización. Otra vuelta de tuerca y nos convertiremos en mansos ciudadanos. No creo que eso suceda y creo que seria una verdadera desgracia que sucediera, solo con alguna droga, un mundo asi será tolerable.

      • Recordemos que ya hemos ido más allá del sentido común muchas veces. Hace cien años, hasta muchas pioneras feministas aceptaban que la mujer era menos inteligente que el hombre y veían el caso de Madame Curie como una excepción, no la norma. Estaba fuera del sentido común que la principal misión de la mujer fuera otra que ser esposa y madre. También estaba fuera del sentido común abolir la pena de muerte o prohibir que los padres golpeasen a sus hijos. ¿Con qué motivo hemos de creer que el “sentido común” de hoy será mucho más duradero que el de hace cien años?

        Freud mismo dijo que la civilización se basa en combatir el instinto y también aceptó que quizás generaciones futuras verían muchas de nuestras costumbres tan atroces como nosotros vemos las de los pueblos primitivos. Freud no era nada tonto.

        “Otra vuelta de tuerca y nos convertiremos en mansos ciudadanos. No creo que eso suceda y creo que seria una verdadera desgracia que sucediera, solo con alguna droga, un mundo asi será tolerable.”

        Sería una desgracia para tus gustos particulares, Paco, pero es poco probable que los mansos del futuro envidien los rasgos épicos de nuestra forma de vida actual. Y no creo que haga falta ninguna droga, igual que hasta ahora no han hecho falta drogas para los cambios culturales (han hecho falta, sí, construcciones simbólicas, ideologías, religiones, ideas morales interiorizadas… ése ha sido siempre el camino).
        https://unpocodesabiduria21.blogspot.com.es/2018/03/mapas-de-significado-1999-jordan-b.html

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