Del 68 al 18


amor

Cincuenta años ya han pasado desde la revuelta de Paris, de Mayo de aquel año en que nos hicimos mayores de edad los de mi generación (los boomers que alcanzamos esa  edad en aquella prodigiosa década). Somos la ultima generación con padre, después de nosotros las sucesivas generaciones ya asistieron al declive de la figura paterna y a la perdida de su autoridad. Fuimos nosotros los que les desorejamos y este fue nuestro pecado y en ese pecado está la penitencia.

minifaldas paris 68

En aquella época evidentemente había más libertad que ahora y en Paris conocimos a aquellas heroínas con minifalda que tanto nos atraían, nada de feminismos recalcitrantes ni de marxismo cultural: Marx en vena. Los estudiantes, sobre todo de la Sorbonne, montaron una asonada que no tuvo capitalización política más allá de la emergencia de algunos líderes que hoy trabajan para la UE: los obreros de tan comunistas no se sumaron a la algarada, no había dirección política, ni tampoco había un propósito revolucionario claro. Se trataba de una rebelión en toda regla contra la autoridad y contra el viejo mundo que sobrevivía en nuestros aburridos y encorbatados padres y en unas costumbres detestables y reaccionarias, ni el pelo largo nos dejaban llevar.

Nosotros lo que queríamos era el amor libre y no hubo entonces ningún “Podemos” que se hiciera cargo de la refriega. Ya he dicho que aquel movimiento fue espontáneo no como la “Spanish revolution que anduvo totalmente planificada por Bildelberg. En realidad los motivos de la indignación eran bastante distintos entre nosotros y los que acamparon en la Plaza mayor de Madrid. En el 68 no había ninguna crisis y solo Vietnam era un tótem lo suficientemente atractivo para unir todos nuestros corazones, pues ¿quién va a estar a favor de la guerra?. Nosotros queríamos hacer el amor y pas la guerre. Nosotros estábamos por el amor libre. Y lo queríamos ya: allí aprendimos a besar como toca: a la francesa. Avec la langue.

La falacia del amor libre.-

Lo que no sabíamos entonces era que el amor libre era imposible, en realidad tardamos mucho tiempo en averiguarlo. habíamos mal leído a Marx que ya lo había advertido en sus Manuscritos:

“Oponer a la propiedad privada la propiedad general, puede expresarse también en la forma animal que busca oponer al matrimonio, la comunidad de las mujeres. Este es un comunismo tosco e irreflexivo. La envidia general constituida en poder no es sino la forma escondida en que la codicia se establece o se satisface de otra manera“.

Tampoco habíamos oído hablar de Robert Trivers y la teoría de la “inversión parental”. que dice más o menos que en una especie determinada el sexo que lleva la peor parte de las cargas reproductivas es en suma el más selectivo. Solo intuíamos que nosotros los hombres teníamos más necesidades sexuales que las mujeres pero creímos que era la consecuencia de -como se decía entonces- la represión y el doble estandard. Dicho de otra manera, que en cuanto las mujeres se liberaran de sus ataduras patriarcales el mundo devendría un escenario de orgía continua como veíamos que pasaba en San Francisco, el paraíso hippye. Power flower.

Y en realidad la revolución sexual vino a hacer aparecer otro problema: como las mujeres son más selectivas para fornicar según con quién y lo que las pone es el estatus de los hombres en cuanto terminó el jolgorio y la cosa volvió a normalizarse, pasó lo de siempre: unos pocos machos se llevaban casi todos los coitos y la mayor parte de los hombres pasaban la mano por la pared. Naturalmente fue un fenómeno gradual que no asomó su hocico hasta muchos años después de haberse consolidado la idea de la “libertad sexual”. Mientras fuimos jóvenes y andábamos por el mercado reproductivo no escaseaban las oportunidades siempre muy trabajadas. Fue entonces cuando comprendí que la psicología evolucionista tenia razón: podemos copular por placer pero en realidad la causa ultima del “folleteo” es la reproducción, podemos engañar al cerebro pero no del todo. Y cada sexo está cableado para lo que está.

Con píldora antibaby o sin ella. Es obvio que los métodos anticonceptivos trazaron una linea divisoria muy potente en el imaginario de muchas mujeres, pero lo cierto es que las mujeres siguen hoy siendo igual de selectivas que sus abuelas con hormonas o sin ellas, a pesar de haberse liberado de la “represión”, que suponíamos en el eje de esas inhibiciones femeninas. Los cierto es que las mujeres de hoy tienen un breve periodo de tiempo (unos años) en el que investigan cual es su papel en la jerarquía del atractivo y pueden parecer más sexuadas que sus abuelas.

Lo asimétrico de la contracepción es que se deja al control de la mujer la descendencia de los hombres, como veremos más abajo esta hegemonía femenina en cuanto a la voluntariedad de tener o no hijos y con quién tiene secuelas sociales.

Por otra parte la incorporación de la mujer al mundo del trabajo, no hubiera sido posible en una sociedad tradicional, fuere agricola o industrial, sencillamente en un mundo sin anticonceptivos la mujer no hubiera podido incorporarse de un modo tan generalizado no ya a los trabajos más devaluados o manuales sino a las carreras y estudios complejos que exigen mucha más postergación en la edad de tener el primer hijo. Naturalmente la familia se resintió, con independencia de aquellas mujeres que supieron acumular o retener apoyos familiares suficientes para ayudar en la crianza de los hijos, lo cierto es que la mayor parte de los hogares donde la mujer trabaja fuera de casa tienen unos estandares de vida mucho peores en tanto a presencia y calidad, cuidados de los niños y tiempo dedicado a sus miembros.

Pero lo más paradójico de esta incorporación de la mujer al mundo del trabajo y por tanto de la autosuficiencia económica es que ha dado a los hombres más oportunidades para financiarse una segunda esposa al abaratar -por así decir- el despido. Y en el otro extremo como dije más arriba una multitud de hombres deprivados.

La revolución sexual no tuvo los efectos que pretendíamos los jóvenes de entonces sino -tal y como podemos observar hoy- una fragmentación de las formas de vida que coexisten con bolsas de soledad, familas desestructuradas, anomia social, patología mental y sobre todo, otra cuestión que llama la atención: hogares monoparentales presididos por mujeres que viven solas, que tienen hijos a su cargo y con la ausencia de la figura paterna.

Cad o dad.-

“Cad” y “dad” es la forma de llamar en inglés a dos estrategias sexuales de apareamiento en humanos y que implican tanto a los hombres como a las mujeres. “Dad” en inglés significa “papá” de modo que la estrategia “papá” representa el emparejamiento monógamo tradicional (biparental), mientras que la estrategia “cad” viene a referirse a la promiscuidad sexual, con o sin compromisos reproductivos tanto en hombres como en mujeres.

De manera que podemos decir que las sociedades avanzadas, occidentales y opulentas, donde los controles sociales acerca de la sexualidad son débiles son estrategias “cad”, mientras que las sociedades tradicionales con cerrazón sexual, ordenadas y pulcras representan estrategias “dad”.

Vamos ahora a obervar un fenómeno concreto: la tasa reproductiva de hombres y mujeres en una sociedad u otra. Es sabido que desde el punto de vista evolutivo las mujeres en todos los tiempos se reproducen más que los hombres (el éxito reproductivo de las mujeres es superior al de los hombres), Baumeister (2007) ha publicado ciertos porcentajes abrumadores a este respecto, pero lo que interesa señalar es que el éxito reproductivo de las mujeres es el doble que el de los hombres, pero ahora vamos a ver las consecuencias sobre esta variable respecto a las sociedades “cad” y “dad”.

libertadsexual

Como el lector puede observar una de las características de las elecciones parejiles en todas las sociedades es el rango o valor de emparejamiento del que ya hablé aqui. Significa que no todas las personas tenemos el mismo valor de atractivo en el mercado del emparejamiento. Cada individuo tiene un valor objetivo (y también uno subjetivo sobrevalorado casi siempre), lo curioso es que en las sociedades tradicionales las personas suelen emparejarse buscando su medida de valor reflejada en la pareja. Pero en las sociedades “cad” sucede un fenómeno curioso, la rivalidad de las mujeres por los hombres con mayores puntuaciones es feroz, lo que produce un asombroso efecto similar al de las sociedades poligámicas: muchos hombres se quedan solteros y no se reproducen, mientras que los hombres (o mujeres) más solicitados acaparan más de una pareja. Dado que las mujeres solo pueden quedar embarazadas de un hombre y los hombres pueden fecundar a varias mujeres, lo que sucede en la práctica es que se acumulan más linajes de descendencia en los hombres solicitados que en los poco atractivos.

Este es desde luego un fenómeno nuevo, no hay que olvidar que en nuestra especie nuestro dimorfismo sexual procede de un linaje de simios, donde los machos competían con otros machos por todas las hembras. Esta situación parece haberse invertido, ahora son las mujeres las que compiten entre sí por los hombres más cotizados, signifique esto lo que signifique.

Un corolario que se desprende de ello es que la libertad sexual ha dejado a amplias capas de la población masculina deprivada sexualmente, viviendo sola y sin descendencia (singles y solos). Efectivamente no ha habido en toda la historia reciente y quizá tampoco en toda la historia de la humanidad tantos hombres “pasando la mano por la pared”.

solterossegunpaises

Grafico de hombres solteros segun paises. Notese que es Francia el que lleva ventaja sobre los demás paises del tercer mundo.

Paradójicamente la libertad sexual ha dejado a más hombres deprivados o dicho de otra manera la libertad sexual genera desigualdad, al menos en los escalones de abajo mientras que por arriba tiene un efecto absolutamente normalizador de las relaciones, es por eso que David Buss ha hablado de la precariedad y la escasez de parejas atractivas como causa de ciertos malestares en nuestra cultura.

Ya Garcia Leal en el 2005 había escrito que:

“Los humanos serían esencialmente monógamos pero facultativamente polígamos y con una cierta dosis de apareamientos extraconyugales oportunistas a semejanza de las aves monógamas. Pero otra posibilidad seria una poliginandría restringida, un matrimonio múltiple entre las hembras y los machos más cotizados como parejas sexuales presumiblemente combinadas con una monogamia marginal en el rango social más bajo y en torno a aquel nucleo poliginándrico dominante”.

Dicho de otra manera, somos monógamos oficialmente pero polígamos en la práctica, sobre todo los hombres y mujeres de mayor rango-atractivo. Sigue habiendo clases.

La consecuencia inmediata que tiene esta circunstancia es el resentimiento masculino respecto a los hombres más cotizados y tambien frente a las mujeres y es por eso que algunos autores hablan de “La conjura de los machos”, otros del desfallecimiento de la masculinidad (Zimbardo) y otros del declive de la masculinidad (Tiger).

De hecho el rechazo o la intención por parte de las mujeres de romper una pareja tiene en los hombres un efecto enloquecedor y como todo el mundo sabe es una de las causas identificadas con respecto a la llamada violencia machista.

Pero sin duda el efecto colateral y la paradoja de las paradojas es el incremento de madres solteras. ¿Cómo puede explicarse este fenómeno? ¿Como podemos relacionar la contracepción con el incremento de maternidades sin pareja?

Podemos ver como ha evolucionado en nuestro pais el numero de madres solteras.

madres solteras

En definitiva: la libertad sexual no existe salvo para el extremo de los más cotizados en los hombres, mientras que las mujeres siempre pueden conseguir una pareja si renuncian a sus estandares de elección. Esta situación genera una asimetría y una desigualdad que algunos autores han vinculado con el aumento de las agresiones sexuales y otros fenómenos de la postmodernidad.

Pues es difícil orientarse en un mundo donde los controles sexuales son inexistentes mientras que las leyes no escritas y sobreentendidas sobre el emparejamiento son silenciadas.

Ciertamente:

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Bibliografía.-

R. Baumeister ¿Qué hay sobre los hombres?, aqui traducido al español.

2 pensamientos en “Del 68 al 18

  1. Todo eso es cierto y es así. Pero vale sólo para sociedades desarrolladas en decadencia. Pero el mundo es mucho más que esas sociedades: está formado por millones de personas de países sub- o en vías de desarrollo, en expansión demográfica, que arrasarán a este mundo que muere, irremisiblemente, por falta de descendientes. “Podemos copular por placer pero en realidad la causa última del “folleteo” es la reproducción, podemos engañar al cerebro pero no del todo. Y cada sexo está cableado para lo que está”. Esto, que pareciera que necesita demostración, y precisamente por el aludido “cableado”, es e v i d e n t e para el 90% de la población del planeta. E igual el hundimiento se producirá sin esfuerzo, sin violencia: como del árbol cae la fruta podrida. “La violencia —asegura un pensador— no basta para destruir una civilización. Cada civilización muere de la indiferencia ante los valores peculiares que la fundan”. Nada más cierto. Basta repasar la Historia.

    • En ‘Otra historia’ el economista Santiago Niño Becerra nos augura un futuro, que ya es presente, con un colectivo diminuto: las y los insiders, con acceso a todo; y al otro lado una gran masa, los outsiders (o estómagos inútiles), como unos sujetos prescindibles preferiblemente a extinguir para lograr la sustentabilidad del planeta.
      https://sninobecerra.com/otra-historia/
      Con la fecundación seleccionada, la gestación in vitro y una vida cuasi inmortal; el ‘folleteo’, tal y como lo conocemos, probablemente pasará a la historia para convertirse más bien en un ejercicio lúdico realizado con androides, mucho mejores que los humanos a tal efecto, fabricados y programados según los gustos de cada insider.
      El control de población (léase exterminación) de los outsaiders y de las ‘sociedades primitivas’, será encomendado a robots autónomos con I.A. (Inteligencia Artificial), que quizás un día decidan prescindir también de los elementos biológicos de los insiders y sus extrañas gimnásticas sexuales con androides.

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