La mente es un escritorio


Conócete a ti mismo

ordenador

Aquellos de ustedes que leyeran el post anterior pueden ahora seguir mi exposición destinada a proponer una serie de actividades mentales para protegerse de su optimismo vital, ese optimismo ingenuo que parece ser muy relevante para que una depresión se haga clínica, se introduzca en nuestro cerebro y active el botón inmunológico, una especie de botón nuclear que esta ahí como última y carísima defensa para lidiar con gérmenes, virus y parásitos pero no con eventos de la vida.

Recapitularé algunas de las ideas que vertí en ese post:

Lo que yo planteaba era señalar que las depresiones no afectan a la mente sino al cerebro y al cuerpo, después de penetrar en el cerebro que tiene tres sistemas de neurodefensa: uno bastante eficiente, el sistema emocional, y otros dos menos eficientes como el eje endocrino y el eje inmune. La mente no puede enfermar porque es un intangible que tiene como objetivo filtrar los acontecimientos vitales y los que proceden de nuestro interior más intimo incluyendo lo inconsciente (que es fundamentalmente memoria). Las cogniciones (pensamientos) depresivos son un subproducto de esta disfunción subcortical (emocional) de manera que cuando un depresivo dice: “nunca volveré a ser el mismo” o “no soy capaz de”, en realidad está haciendo lo que su cerebro/cuerpo les ordena decir, ahí no hay nada de albedrío.

La mente percibe y sabe pero el cerebro se percata aunque no sabe.

Lo que yo planteo en el post es que no importa de donde proceda la depresión, tanto si es exógena o endógena, reactiva o bipolar, recurrente o resistente. Si la depresión ya es clínica es porque el estrés ha logrado saltar por encima de las vallas de la mente y ha penetrado en tu cerebro: lo puntual puede hacerse crónico porque el cerebro subcortical se rige por la atemporalidad. Solo tiene tiempo la cognición, es decir la corteza cerebral. 

Antes de meterme en esas recomendaciones me gustaría señalar que la idea de la mente como interface o escritorio no es mía sino de un señor que se llama Donald Hoffman. En este post podeís leer algo sobre “la teoría de la interface” que viene a decir algo así como que la mente es algo parecido a la pantalla de apertura de nuestro ordenador, donde hay una serie de iconos y que pinchando sobre ellos accedemos al contenido vinculado con cada tema, o bien que no vemos el mundo como es, sino como aparece en esa pantalla que es, por cierto como conviene a nuestra especie. La realidad que percibimos no es la verdadera realidad sino que lo que percibimos es una especie de escritorio de Windows donde interactuamos con los objetos de una manera conveniente para nosotros. El sol , las montañas y los planetas son iconos en ese escritorio. Pero la verdadera realidad no la conocemos, está detrás y sería el equivalente al lenguaje de máquina y al hardware y a todos los componentes internos del ordenador.

Hoffman se ha ocupado sobre todo de la percepción visual para dotar de contenido argumentativo a su teoría que va más allá de este breve resumen que hago, pero la metáfora de la pantalla, me sirve para ilustrar lo que quiero decir: a nadie se nos ocurre pensar que lo que sale por la pantalla de un ordenador o de una televisión, esté realmente ahí, sino que es el resultado de interacciones entre la maquinaria interna, la alimentación eléctrica y la recepción de imágenes a través de una antena.

Para mi la mente es precisamente eso: un interface que nos permite relacionarnos tanto con la realidad (de un modo que le conviene a nuestra especie) y con nuestro mundo interno. Mientras estamos despiertos claro, si estamos en coma o durmiendo la mente sufre un apagón (hablaríamos de una avería de la pantalla siguiendo la metáfora). Durante los sueños por ejemplo no hay mente, los sueños son un subproducto de la actividad intrínseca de nuestro cerebro, es decir de nuestra memoria, es la actividad de un cerebro sin mente.

Pero la mente tiene también una función protectora.

La función protectora de la mente es separarnos del determinismo puro a partir de nuestra capacidad para construir relatos (con el lenguaje), símbolos a partir de nuestra capacidad de abstracción o imágenes (imaginación) que nos ayuden a compensar las deficiencias de la realidad o a construir mundos paralelos. También podemos formar quistes en nuestra memoria (traumas) a partir de una prestación extraordinaria de nuestra mente: la disociación, es como la partición de la interface, un trozo para Mac y otro para Windows.

Un mapa actualizado del mundo.-

La primera recomendación que quiero hacerles como profilaxis depresiva es tener un mapa actualizado del mundo en el que vive, lo más realista posible. No se trata de satisfacerse moralmente a través de lo que seria deseable, sino de lo que es. Conocer el mundo como funciona, cuales son sus vicios y sus virtudes y sobre todo conocer a los demás. Comience por conocerse a sí mismo claro, pero también a su parentela. ¿Cómo son mis padres y mis hermanos, cómo son mis amigos y mi pareja, como son mis hijos?

¿Cómo soy yo, qué quiero, qué busco, qué espero? Un poco de metafísica existencial es necesaria para no vivir enjaulado en Matrix.

Cartografíe bien todas aquellas relaciones que puedan dañarle más y más profundamente. La mayor parte de las decepciones proceden del trabajo y los compañeros, pero también de la familia y la pareja. Saber quién es quién y que puede esperar de ellos (aceptar sus defectos e incapacidades) es fundamental para no decepcionarse. Hágalo de un modo honesto, para si mismo, no se trata de que haga una profesión de fe publica, sino disponer de un mapa del territorio que ha de actualizarse constantemente y procure también no eludir sus propias responsabilidades si las cosas funcionan mal. Recuerde que todos hemos cometido maldades, abusos, errores que dañaron a personas sin que nos diéramos cuenta apenas, abandonos y exclusiones. No ahorre en ser objetivo cuando cuantifique estos recuerdos, dése la culpa solo si fue su responsabilidad y no olvide las omisiones que también son responsabilidad suya. Eluda también el excesivo castigo o el catastrofismo, aunque lo más probable es que si no está ya deprimido no lo haga. Recuerde que estamos regulados al alza en cuanto  a optimismo. No sea perfeccionista ni masoquista, asuma solo la responsabilidad que le toca y no la de otros, no sea excesivamente empático para cargar con la culpa de otros. No importa si vuelve a recaer en el mismo vicio de origen, recuerde que nuestra mente tolera fallos tanto en nosotros mismos como en los demás, una cosa es el propósito de enmienda y otra cosa es que funcione. No estamos cableados ni para ser felices ni para ser perfectos, basta con que seamos sensatos y aprendamos a no mentir a ese observador escondido que vive en nuestro cerebro y que se percata pero no sabe, solo puede saber si una mente le guía.

Hacer este examen de conciencia de vez en cuando tiene unos efectos extraordinarios en la salud mental. Al menos una vez al año llévela a cabo. A eso llamo yo actualizar nuestras deudas, no en el sentido teológico sino en una especie de limpieza de mente. Es una forma científica de rezar el padrenuestro. Un ritual con sentido psicológico.

¿Cuales son los peligros?

direccion

Aprenda a valorar objetivamente los riesgos y no olvide que todos somos muy optimistas con respecto a nuestra valía, nuestra formación, nuestra suerte o nuestro atractivo. No sobreactue con respecto a las posibilidades que la vida le abrirá de vez en cuando, atraviese el umbral, si pero mantenga los ojos abiertos. Existen muchas razones para deprimirse, algunas de ellas son imprevisibles (como la muerte de alguien querido) pero otras se pueden prever a través de una valoración de riesgos y amenazas, para eso tenemos un detector de humos que en algunas personas funciona en exceso y en otras en defectos. Aprenda a regular su propio detector de humos. Es interesante poner el ejemplo de cómo aprendimos a conducir: si usted recuerda cómo lo hizo recordará que primero aprendió las prohibiciones y las prescripciones, luego la dinámica propia de la conducción pero nadie le enseñó dónde estaban los peligros. Los ha ido aprendiendo sobre la marcha, con la experiencia y los sustos. Anticipar los riesgos es una buena manera de eludirlos. Conducir con precaución es el mejor consejo que podamos dar a un conductor y también a un peatón de la vida.

El miedo es muy adaptativo, no lo olvide siempre y cuando no sea paralizante o irracional. Los sujetos hipofóbicos viven menos tiempo que los miedosos, esa es la verdad.

Si usted siguió al pie de la letra el mandamiento anterior ya está preparado para saber identificar esos riesgos. Si usted cree que “todo el mundo es bueno” o “que es bueno ser débil y víctima de algo” tiene todos los boletos para meterse en el pozo de la depresión a poco que las cosas rueden mal. Rechace los valores del victimismo y refúgiese en los de la dignidad. Las microagresiones no existen. Blíndese frente a esa ideología que nos venden desde Matrix.

Los propios valores.-

No cruce nunca la frontera de sus propios valores. Los valores morales son marcas que guían nuestro camino por la vida y el que transgrede una vez un valor importante y sale bien parado volverá a reincidir. El precio que se paga por esas trangresiones es demasiado alto cuando las cosas se tuercen, sin embargo las pequeñas transgresiones llevadas a cabo con intencionalidad homeopática y/o discreta nos inoculan un sentimiento de resiliencia muy útil para la vida. Hay que aprender también a regular el culpómetro que todos llevamos adosado a nuestra mente y que se vengará de nosotros si nos pasamos de frenada. No moralice demasiado la vida y no olvide jamás que ser demasiado auténtico consigo mismo es siempre una falacia que esconde un placer innominado. Algunas personas son tan moralistas que solo crean distorsiones a su alrededor.

Y para terminar me gustaría darles una última recomendación: no se aísle y piense que comer con un amigo genera la misma recompensa cerebral que un coito, hablar con personas es bueno para fortalecer el sentimiento de bienestar y valen las conversaciones por chat. Les dirán que lo virtual no puede sustituir a lo real pero quienes dicen eso mienten porque el cerebro es tonto y lo computa como presencial. Además, lo importante no es estar presente sino que se note nuestra ausencia.

Y luego y para finalizar, un consejo que dan muchos médicos: haga ejercicio. Pero no lo haga por estar en forma, competir o adelgazar. Hágalo porque el cerebro se pone muy contento cuando nos movemos y estimulamos con la deambulación los dos hemisferios. No olvide que andar o hacer ejercicio es conducta, lo que es lo mismo que decir “cuerpo”

Y luego encuentre tiempo para no hacer nada.

13 pensamientos en “La mente es un escritorio

  1. A mi modo de ver Profesor la alegría de vivir siempre es orgánica. Siempre esta presente y es ineludible, estamos condenados a ser felices aunque tengamos que esperar una vida a rendir nuestra narrativa cultural a esa evidencia. El sufrimiento o malestar que no el dolor fisiológico, por el contrario siempre es psicológico. Los animales, nuestras mascotas son la prueba de esta regla para mi universal. Por tanto si de algo sufrimos es de imaginación, de su lado oscuro. Si mi ideología del honor, de la dignidad o del victimismo me dice que estoy encarcelada, que no tengo suficiente, que no debería haberme pasado a mi; solo puedo imaginar y desear ser libre, sea por honor, por dignidad o por que me creo una victima. No puedo tener lo uno sin lo otro. Sin embargo la falsedad esta en la imaginación de lo que me cuento, no en la respuesta natural que es el síntoma llamado sufrimiento.

    Lo que parece agredir a mi ideología en la que se basa mi honor, mi victimismo o dignidad es un maravilloso regalo. Eso es Espiritualidad y la vida como un Guru, en tanto me muestra mis limites a la alegría de vivir orgánica, me muestra lo que se interpone, lo que necesita ser trascendido; simplemente por que todo esta bien siempre lo ha estado en términos generales. Los niños son felices de manera natural, no viven sumidos en ninguna narrativa. Viven on line. Es en la esfera mental de la historia que con los años se ha solidificado como un ente psicológico, lo que necesita sobrevivir a través de ocupar un lugar en el mundo y una localización identitaria que ha de defender. Una falsa identidad creada por la mente. Sufrimos de una identidad equivocada que pretende saber lo que es justo. Es como un Dios menor, pura arrogancia.

    Lo que imagino que es lo peor que me puede pasar, eso es lo que necesito afrontar. Por que es lo único que puede tumbar mis pretensiones de que la alegría esta mas allá de nuestra corporalidad. Lo que hace 10 años me sacaba de quicio, hoy me es indiferente. Mi corporalidad se ha librado de la sonatina de mi imaginación.

    La alegría como el amor siempre es sin razón.

  2. voy a ver Matrix por segunda vez.
    Uno no se cansa de tener suficiente de lo que sea que le ponga…
    ¿será porque se nace para morir? Viva la vida.
    …y gracias, Maestro, una vez más.

  3. Un post fascinante, como es habitual.
    Personalmente también creo, como Hoffman, que tenemos múltiples interfaces en el cerebro, aunque quizás la principal interface humana bien pudiera ser la glándula pineal.
    A mi modo de ver, no existe una única y verdadera realidad, sino que más bien existen simultáneos multiversos por los que navegamos entre la vigilia y el sueño.
    La mente podría no ser el escritorio ni el sistema operativo, el escritorio quizás sería algo más parecido a nuestra conciencia. Los S.O. son lenguajes de máquina, y los lenguajes son tan solo conductas, por lo tanto lo que se disocia serian las conductas, serian los múltiples yoes que postulaba el armenio Georges Gurdjieff, pero no la mente. La mente sería algo compartido, algo como una resonancia, más parecida al inconsciente colectivo o los campos akásicos de memorias.
    Al igual que podemos interactuar mediante diversas lenguas (conductas), también podemos interactuar mediante diversos personajes (conductas), como de hecho lo hacemos al actuar con distintos roles según las circunstancias.
    De este modo, durante el sueño y la vigilia pueden apagarse, o alternarse temporalmente en la conciencia (escritorio de la pantalla del monitor), algunos de nuestros personajes, pero la mente sigue inmanente, todo funciona, aunque tan solo somos capaces de ver el monitor, el escritorio con la ínfima parte que nos permite nuestra conciencia.
    La mayoría de las personas solemos tener buenas intenciones, aunque no siempre, pero no todo el mundo juega con las mismas reglas.
    Sinceramente creo que es mejor no esperar nada de nadie ni de nada y procurar no intervenir en nada, a menos que nos sea solicitado. No intervenir, no significar pasar del otro u obviar su estado, sino respetar sus decisiones por encima de nuestros modelos (dogmas) morales. El bien o el mal, lo correcto o lo incorrecto no sirven para medir las intenciones de otros, para con nosotros o con su entorno aunque evidentemente nos afectan.
    Desde luego no hay que tomarse esta actitud como una especie de depresión intrínseca, sino como una manera de intentar estar el máximo tiempo posible con intención benevolente, compasiva, o amorosa, que para el caso viene a ser lo mismo, sin esperar nada a cambio. Esto puede tomarse como un tipo de egoísmo.
    La actitud o intención benevolente, es la que creo que debería guiar preferiblemente nuestros pensamientos, aunque también nuestras acciones, pues es la única manera de hacer frente a las adversidades. Evitando preocuparnos por las posibilidades adversas, es más fácil evitar su realidad por la profecía autocumplida.
    Al parecer la intención de benevolencia posee un efecto inhibidor frente a las adversidades que actúa de modo similar a las características infantiles de los cachorros que inhiben, en cierto grado, la violencia de los adultos.
    Aunque todo esto no nos sirva para evitar la depresión de manera inmediata, a larga pudiera disminuir muchas de sus causas. En el fondo la depresión es una conducta de algunos de nuestros personajes, aprovechemos pues la esquizofrenia que todos tenemos para pasarnos a personaje más joviales.
    El mayor estudio sobre la depresión muestra que está asociada al menos a 44 variantes genéticas de riesgo.
    https://www.tendencias21.net/La-identidad-no-esta-determinada-geneticamente_a44521.html

  4. La mente bien podría ser aquello que conoce la info que es entregada por los sentidos. La mente consciente esta constituida por lo tanto por aquella funcion que conoce y por lo que se esta conociendo. En la naturaleza y sus mentes naturales no parecen que encontremos ningún problema asociado al victimismo, al honor ni a la dignidad; por tanto la mente humana en concreto tiene la capacidad de crear a una pseudo identidad psicológica que se atribuye la función subjetiva de conocer y manejar la info, la que a través de su capacidad oratoria que es dual entona unas ideologías nacidas de su imaginación que lo abocan al victimismo, al surrealismo del honor y la arrogancia de la dignidad. La mente humana busca resolver los problemas que ella misma crea. Ella es el problema. Las terapia conceptuales van a perder terreno en pos de las terapias sensoriales en el escritorio, no hace falta adivinar que solo por el abandono de la mente y su atención al lenguaje y narrativa en toda crisis, ha de traer y lo trae un descanso al psico_soma humano por simpatia. Es la alquimia de la emoción, a la que la papiroflexia de las palabras ya no puede calmar.

    Es lógico que la mente femenina proteste y este hasta el moño de la mente patriarcal del bla,bla, bla….. Todo es muy simbolico y todo refleja al todo. Se vislumbra el camino.

    • Bueno la mente efectivamente procesa datos de los sentidos pero tambien procesa datos sociales: el lugar que uno ocupa en la familia, en su pueblo, en la escuela, como le ven los otros, como ve él a los otros, etc. Esa mente social es fundamental para nosotros los humanos, una cuestión de supervivencia, por eso la exclusión social es tan negativa para nuestra especie. Pero organizar una sociedad con sentido y cohesión ha sido desde siempre una tarea inacabada pues los humanos sin cohesión seriamos poco más que simios.

      • La cohesión social la determina nuestra peculiar cognición social según el espíritu de la época. Una cognición viciada actualmente por una mente individualista, egoísta, neoliberal y tecnológica, donde precisamente se da el mayor índice de exclusión social por pura lógica. Como para tirar cohetes. Esto es una merienda de negros. Todos piden como victimas de este extraño juego, pero apenas nadie da. Este es el tablero de juego donde nos podemos pasar la vida jugando al ratón y al gato de la auto compasión, con una mente ocupada en encontrar un frágil equilibrio entre lo que cree es el éxito o el fracaso según la modalidad de la época.

        Somos lo que conocemos, lo somos por identidad con ello. Así es la cualidad de la Mente, siempre en unidad. Nada me es ajeno si no lo divido. !Eso si, a saber; o lo somos con la realidad factual a través de nuestra corporalidad vital o con las proyecciones de la misma mente que dice que no es tonta por que compra en Media Markt «Risas». En resumen otra cohesión social es posible, la que pasa por una Metanoesis del ideólogo pensar al sentir. Mi equilibrio no esta en pedir amor y respeto, si no en darlo por que lo tengo. Y lo que permite tal hazaña es la alegría de vivir que es orgánica, viene por derecho de nacimiento y se siente, excepto si la ideología me dice que tengo que tener y necesitar muchas cosas para ser feliz. Vivir esforzadamente, por que el éxito me relaja, me da seguridad psicológica. Esa es la prueba de que la alegría es orgánica, aparece por si misma cuando bajan las barreras. Si embargo en el fracaso me tenso, me causa ansiedad que no se manejar. Para entonces o soy según cognición ideológica socialmente atractiva o soy una victima y excluida.

  5. No es una idea, es una constatación. A la que obtengo lo que deseo por un tiempo indefinido entro en una especie de satisfacción. Suelo asociarlo a la idea del deseo cumplido, no es cierto; es que eso que llamamos ego se relaja psicológicamente, y aparece el programa por defecto al que muy bien apunta profesor; la alegría orgánica. Eso es el derecho de nacimiento de todo ser sensible. Los niños y animales nos lo muestran a cada instante. Todo el intríngulis radica en que rápidamente recuperamos nuestra tensión, y ahora quiero otra cosa. Otro deseo ocupa su lugar, no tiene fin. Es un circulo vicioso. No había comprendido que realmente lo que busco siempre es parar, relajarme, dejar de existir, ser nada. Lo que deseo es estar sin deseo, que el programa por defecto se haga cargo. Pero si lo desconozco, siempre estaré en la rueda de creer que mi extinción me la ha de procurar el mundo, las personas, los objetos, controlándolos y manejándolos para que me provea esa seguridad psicológica, necesito ser un alguien ahora neo liberal con poder para ello. Por supuesto esto solo retrasa lo inevitable, tarde o temprano todo se disuelve y aparece la depresión tal como yo la entiendo de manera mundanal.

  6. Dr.Paco esta logrando ordenar el complejo puzzle de la naturaleza humano.Extraordinaria sintesis de tanto tiempo buscando la verdad,alli donde esta,a gran profundidad y no en las pamplinas de los vagos que no quieren bucear.

  7. Pingback: Mi experiencia en Vipassana – Fenomenología de la Espiritualidad

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