¿Habría que legalizar las drogas? (I)


drogas

Hace mucho tiempo que pienso en escribir este post y mucho tiempo más que pienso sobre esta cuestión, pero no he querido dar mi opinión hasta ahora porque no tenia las ideas claras.

No es que ahora las tenga más claras que ayer, pero me he  propuesto a mi mismo escribir sobre ello, y quizá a recibir alguna idea en los comentarios que me permita cambiar de opinión. Yo soy de los que cambia de opinión cuando los hechos lo aconsejan. Y lo soy a pesar de un sesgo profesional: soy psiquiatra y por eso he contemplado muy de cerca los efectos crónicos de la droga en pacientes psiquiátricos y en pacientes no-psiquiátricos. Pero ya he dicho que esa contemplación puede ser un sesgo y por eso escribo este post, pues yo personalmente escribo para aprender, para saber lo que sé y para aprender de lo que no sé.

Me he leído entero el libro de Antonio Escohotado sobre la historia de las drogas porque creo que es una de las obras que todo especialista en estos temas ha de leer. Una obra erudita, universal y completa sobre el tema con las que se puede estar de acuerdo o no en sus conclusiones, pero a la que no se puede contradecir en cuanto a los datos y al argumentario. Se trata de un verdadero tratado sobre las drogas y solo un panfleto en cuanto a la proclama anti-prohibicionista que declara en sus conclusiones que le acompañan a lo largo de su descripción como una especie de sesgo de confirmación. Una obra que fue escrita para denunciar lo que Escohotado llama “la cruzada contra las drogas” que obviamente ha fracasado.

Escohotado es una persona arrogante, exhibicionista y provocadora que ha construido su carrera en torno a esta obra monumental sobre las drogas pero es un pensador profundo al que le falta lo que a mi me sobra: la experiencia clínica, baste leer su último libro sobre “Los enemigos del comercio” para notar la diferencia entre su pensamiento actual y el Escohotado de hace 20 años: su discurso ha cambiado y se ha hecho mucho más humano y más cercano a la verdad, un hito que demuestra su validez intelectual. Pero estoy de acuerdo con él en que este tema de las drogas necesita un debate social, largo y prolongado que no debemos dejar a los políticos, sino un debate en el que todas las voces puedan oírse para llegar a conclusiones consensuadas sobre qué debemos hacer. Algo difícil en nuestro entorno y más en nuestro país, pero es un debate que tendrá que hacerse si no queremos que la ingeniería social nos lo imponga pronto o tarde.

Pues las drogas son necesarias para el hombre y es cierto que no hay ningún sistema prohibicionista que acabe con ellas. Pasa lo mismo con el sexo: el sexo no admite regulaciones por más que algunos hayan destinado gran parte de recursos económicos a regularlo desde distintas agendas, cada una de ellas destinada a un objetivo común: aumentar o disminuir la población del mundo, primero la occidental. Prohibir o castigar la homosexualidad es tan absurdo como castigar el uso de drogas.

Hay quien está a favor de mantener el statu quo actual (de prohibición) y hay quien está de acuerdo en abolirlo. Pero las razones que unos y otros esgrimen me parecen poco sensatas y es por eso que voy a dedicar un par de entradas a decir porqué.

  1. Tanto la prohibición como la legalización aumentaría el consumo. Esta es una de las ideas que mayor prevalencia tiene entre la población general. La gente admite de buen grado que lo prohibido tiene un atractivo especial, pero no hay ninguna prueba de ello. Que yo sepa no se ha hecho ningún ensayo riguroso de la relación entre prohibición y consumo, simplemente no podríamos contar con un grupo control con el que comparar: tampoco está demostrado que la legalización lo aumentara. Así y todo los intuitivo -aunque no demostrado- es que la prohibición aumenta y la legalización también aumentaría su consumo. Una contradicción por aclarar científicamente.
  2. La legalización acabaría con el narcotráfico por inanición. Es decir si el Estado acaparara el cultivo y la comercialización de las drogas terminaríamos con el narcotráfico y la delincuencia asociada a este gran negocio sobre el que han hablado muchos especialistas en el tema como Roberto Saviano. Y no cabe duda de que el narcotráfico en sí mismo -por el enorme volumen de dinero que maneja- es una amenaza no solo para la salud de muchas personas sino también para la supervivencia de ciertos Estados relacionados con él por la corrupción que arrastra consigo, una corrupción que socava a la Ley y a la democracia desde sus raíces.
  3. Aun suponiendo que el mundo entero estuviera de acuerdo en legalizar las drogas, cosa harto difícil hasta que haya un gobierno mundial, lo cierto es que tendríamos un problema nuevo ¿Qué drogas hay que legalizar y cuales no? ¿Deberíamos legalizar la heroína, el cannabis o la cocaína pero no las demás? ¿Qué pasaría con las drogas de síntesis, las que ya se conocen y las que han de llegar? Evidentemente esto crearía conflictos de intereses entre los distintos estados productores y no resolvería el problema de fondo que no es otro sino qué hacer con esa drogas sintéticas que son enormemente perjudiciales para la salud y muy baratas de obtener.
  4. Una idea que defiende tanto Escohotado como otros autores anti-prohibicionistas es la información. Hay quienes piensan que la prohibición oscurece la información que todos debemos poseer para llegar a un consumo sensato de drogas. Pero los datos demuestran que hoy disponemos de información universal sobre casi todo y no todo el mundo la aprovecha. Personalmente no creo que la información sea una panacea para alejarse del consumo de drogas o para hacer un uso sensato de las mismas. No hay que fiarlo todo a la educación y hay que esperar que sigan habiendo muchos consumidores que pasen del uso al abuso y la dependencia en poco tiempo tanto si las drogas son legales como ilegales.

Principio de Pareto.-

El principio de Pareto mas bien conocido con el principio de 80/20 predice que el 20% de la población es responsable del 80% de actividades de cualquier tipo que estemos estudiando. Así el 20% de la población son responsables del 80% de los crímenes de una comunidad cualquiera. Del mismo modo que el 20% de un campo de naranjos son responsables del 80% de la producción de naranjas de ese campo. Se trata de una cifra inamovvible y universal, de modo que podemos concluir diciendo que el 20% de la población consumirán el 80% de las drogas legales o no legales que circulen en su campo de actividad. Son precisamente ese 20% donde hay que buscar a los abusadores o dependientes de drogas, el resto (un 80% las consume ocasionalmente o no las consume)

El principio de Pareto me parece una buena manera de entender este tema y cualquier otro: aunque la droga se legalizara no todos consumiríamos drogas en el modo de abuso y la despenalización de las mismas apartaría a los criminales de ese mundo “cutre” de la drogadicción con sus chabolas, camellos y ambientes delincuenciales y antihigiénicos. Es una hipótesis bastante intuitiva.

Uso y abuso.-

Una de las ideas que Escohotado más repite en sus libros es la comparación que hace entre drogas legales e ilegales. Hay tres drogas legales muy introducidas en nuestra cultura: el alcohol. el tabaco y el café. Las tres son drogas con cierto efecto psicoactivo y todos tenemos noticia de sus efectos. El alcohol nos tranquiliza y anima, tiene un efecto paradójico y dependiente de la personalidad de base. Nosotros vivimos en una cultura vinícola y estamos acostumbrados al vino desde nuestra infancia y sabemos beber como caballeros, hemos aprendido a un uso que  queda más acá de la embriaguez. Con el tabaco pasa lo mismo, se puede usar sin abusar del mismo aunque los limites entre uso y abuso no sean demasiado nítidos. Y del café qué voy a decir, salvo que todos lo usamos para espabilarnos por las mañanas o después de comer. Estas tres drogas tan familiares nos demuestran que el uso sensato y prudente de drogas es posible aunque las tres sean capaces de provocar adicción cuando se superan determinados limites o puedan generar enfermedades físicas como el cáncer en el caso del tabaco o de la cirrosis en el caso del alcohol. Lo que nos lleva a una primera conclusión: la adicción, la patología del cuerpo o la patología mental secundaria a las drogas van aparte.

Sucede por una razón: no todas las drogas tienen la misma intensidad a la hora de provocarnos placer. El tabaco es placentero pero el placer de su uso está más relacionado con la abstinencia que con su potencialidad para generar placer por sí mismo. El alcohol nos pone alegres y nos tranquiliza o nos hace más sociables y parlanchines pero no parece capaz de disparar por sí mismo el circuito del placer. El café nos gusta porque nos excita y nos hace estar más despiertos pero no es placentero en sí mismo a no ser que nos guste su amargo sabor. Las tres son adictivas pero no son drogas especialmente placenteras, para que provoquen placer hay que aprender algo acerca de su consumo. ¿Te acuerdas de tu primer cigarrillo? Es muy posible que vomitaras de asco pero así y todo si seguiste fumando tardarías poco en hacerte adicto. La nicotina es tan adictiva como la cocaína, pero ah!, no tan buena.

El sistema de recompensa-placer.-

En las profundidades de nuestro sistema límbico existe ciertas estructuras como el núcleo accumbens que están especializadas en lograr un equilibrio -siempre inestable- en nuestra percepción del placer-displacer. Un equilibrio inestable dado que nuestro sistema de recompensa-placer es muy vulnerable pues emergió -evolucionó- en un contexto muy distinto al que habitamos hoy en día. Vale la pena recordar este concepto: nuestro sistema de recompensa-placer es muy delicado y puede convertirse fácilmente en un sistema de aversión-dolor. Es muy posible que emergiera como una compensación a una vida destinada al dolor.

Y es muy vulnerable porque estamos sometidos a estimulos supernormales.

Un estimulo supernormal es aquel que excede la capacidad de adaptación de nuestro sistema de recompensa-placer y las drogas psicoactivas tienen esta capacidad de hackear nuestro cerebro para ponerse al mando de nuestra voluntad. Todas las drogas que tienen actividad cerebral tienen potencialmente esta capacidad de hackeo pero es cierto que algunas más que otras y más rápidamente. Sucede por una cuestión que viene implícita en la capacidad hedonística: En el placer hay un componente de búsqueda o craving, de aproximación a la fuente de placer y otra de consumación o de reacción fisiológica de voluptuosidad. De manera que no todas las drogas son iguales desde el punto de vista cuantitativo de hackeo de este sistema de recompensa-placer. Obviamente la heroína o la cocaína son dos drogas especialmente activas en la construcción artificial de sueño-bienestar o de excitación-bienestar.

De manera que es posible decir que las drogas ilegales son precisamente ilegales porque están mas relacionadas con el secuestro de este sistema recompensa-placer de un modo más eficiente que el tabaco, el alcohol o el café, de modo que la comparación que hace Escohotado con el uso y abuso de estas sustancias (que también existe) no es ni cuantitativa ni cualitativamente comparable.

Yo soy fumador. Desde que ando escribiendo este post me he fumado tres cigarrillos intercalados entre sucesivas paradas a pensar. El tabaco que fumo cuesta unos 4 euros la cajetilla. Muchas veces me he preguntado qué sucedería si la cajetilla costara 20 auros? ¿Seguiria fumando?. Es muy posible que no por una razón: el placer que me proporciona el tabaco no cuesta esos 20 euros, no me compensaría. Simplemente dejaría de fumar con el Champix y en paz. ¿Puede hacer lo mismo un adicto a la cocaína o la heroína? Claro que no, no es una cuestión de voluntad, es una cuestión de cambios permanentes en el cerebro de tal forma que se han incrementado del tal forma los receptores ad hoc de cada sustancia necesarios para lidiar con esos estímulos supernormales que haría falta un programa de varios meses solo para superar la abstinencia física. Luego viene lo peor: superar los mapas cognitivos que vinculan cualquier circunstancia de la vida corriente con el uso de la droga. Los estímulos y respuestas condicionadas a las que somos también muy vulnerables.

Y es cierto que gran parte del drama de los adictos es la ruina económica que supone ser adicto a la cocaína o la heroína, un vicio que no está al alcance de todos y de ahí la relación que existe entre el consumo individual y la delincuencia al menos la relacionada con el tráfico a pequeña escala. El adicto pobre suele ser -a su vez traficante- solo el adicto rico puede eludir el estigma del tráfico que curiosamente en casi todo el mundo está penado por la ley, no así el consumo.

Obviamente el control por parte del Estado de la comercialización de las drogas tendría dos efectos rápidamente visibles: la mayor pureza y dosificación segura y por otra parte al abaratamiento de la mercancía y quizá la desaparición del mercado negro.

Drogas y medicamentos.-

En el próximo post espero poder hablar más en profundidad sobre esta diferencia y daré mi opinión al respecto en defensa de una medicalización del uso de las drogas psicoactivas, pero quiero adelantar algo relacionado con eso que Escohotado ha llamado “educación para un consumo sensato” Nunca en toda la historia de la humanidad ha habido más información que ahora gracias al fenómeno de Internet pero tampoco nunca han habido tantas informaciones falsas o sesgadas. Nunca ha habido tanta desinformación y sobre todo prejuicios. Lo cierto es que después de tener una conversación a través de las redes con un consumidor de cannabis he llegado a la conclusión de que la información por sí misma no va a resolver el problema mientras exista el estigma de la prohibición. Un interlocutor me decía ayer que “la marihuana no es una droga porque es una planta (sic) y que por tanto no es química”. Es decir alguna gente cree que “lo natural” es inocuo y que el peligro está en la química, como si el THC (tetracanabinol) no fuera química sino geografía.

El juicio establecido opera como una verdad irreductible y mis esfuerzos por llevarlo hacia la verdad fueron infructuosos, pero para mi hay alguna enseñanza que aprender: para la mayor parte de la población consumir cannabis no es peligroso, ni adictivo, debe ser por eso que es la droga más consumida entre todas las demás y lo cierto es que el cannabis es muy peligroso para los jóvenes y no tanto para los adultos por razones de las que hablaré en el próximo post.

De manera que tendré que hablar de otro tema muy importante: las drogas no son solo peligrosas por su capacidad de causar adicción sino por sus efectos directos sobre el cerebro: por su neurotoxicidad.

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31 pensamientos en “¿Habría que legalizar las drogas? (I)

  1. Los desafíos para vivir equilibradamente suelen ser mayores que nuestras capacidades de adaptación; sobretodo bajo el neoliberalismo actual, debido a que no son únicamente los que imprime el mundo natural; además ha de bregar con un mundo de narrativas ideológicas socializadoras que tienden ha alienar a los individuos. El malestar psicológico esta servido. Es lógico el uso y abuso de cualquier droga para respirar un ratito. «Risas». Calmar ansiedades. Escapar de una realidad artificial profesor, por tanto las drogas son una necesidad de servicio publico. Todas sin excepción, hasta las neurotóxicas. Lo mas inteligente es formar chamanes urbanos para enseñar los procedimientos mas adecuados. Instruir en el como y por que se consumen, además de velar por su pureza. Como decía no se que sabio. Lo preocupante es encontrar individuos bien adaptados a estas sociedades enfermas. Las drogas son los síntomas, no la enfermedad. El Patriarcado es el mundo ideológico que siempre anda jodiendo la vida a nuestra Madre naturaleza corporal y mundo emocional asociado. Necesitamos aturdirlo, por tanto legalización completa.

  2. Eres fumador….pero ¿eres adicto? Yo fui adicta durante 40 años, de los cuales los últimos 15 detestaba fumar y sin embargo no podía dejar de hacerlo. Para mi, todo era motivo para ser asociado a un cigarrillo…ver tele, cocinar, salir de compras, regresar, ir a acostarme a dormir, levantarme, almorzar, tomar un café, conversar, estudiar, tejer, coser, ¡todo! Traté de dejarlo con el método de ir disminuyendo la cantidad día a día, pero eso me generó un estrés intolerable cuando ya iba en cuatro al día…fue horrible, así que seguí fumando con tutti…Si eso no es adicción….¿qué es? Cuando tuve una crisis hipertensiva y no podía respirar, decidí dejarlo así…sin anestesia…Fue un calvario, y ese calvario duró más de un año, hasta que poco a poco ya pensaba menos en el cigarrillo, pero ese año lo pasé fatal…eran ganas insoportables, y entonces salía a la calle sin rumbo, o me iba a la cama y me tapaba hasta la cabeza…y zzzzz….

    Pienso que mi bioquímica me hace adicta, y eso sucedió con los primeros diez cigarrillos que me fumé! Así de rápido, por lo que basada en mi experiencia , pienso que con cualquier droga como la cannabis o la cocaína me pasaría exactamente lo mismo, y que hay gente que no puede hacer uso responsable de ellas, porque cae en adicción y luego no la para nadie! Y tal como sucede con un alcohólico, diría “yo fumo mariguana cuando quiero, y cuando quiero la dejo”…y no es verdad.

    El tabaco no produce ningún placer, y es causa de enfermedades gravísimas, como el cáncer y la EPOC, ambas sin cura. Esa es la gran verdad, y no hay más. Y ante esto, ¿acaso no vale la pena darle la guerra? Y del cigarrillo se pasa rapidito a la mariguana o a la coca…o a la pasta base…puro desastre. Y quien no lo crea, que le pregunte si no le cambió la vida a esa madre que tiene un hijo adolescente que se droga…Es horrible. O a esa esposa , cuyo marido vive drogado…o a ese adolescente que tiene una madre adicta…¿cómo es su vida después de la llegada de la droga a su hogar?

    Yo no puedo ser tolerante ante esto, es la verdad… Estamos viendo que los chicos y chicas adolescentes se drogan ya no sólo el fin de semana, como al principio, y que van al colegio bajo su influencia…no son capaces de entender ni de seguir una clase…su vida es un desastre, y ¿cómo los adultos no vamos a ser capaces de parar esto?

    • Todo esto es sumamente complejo. Sin embargo el verdadero problema no esta en que ciertas personas estén predispuestas genéticamente a ser victimas de las drogas, ya espabilaran. Ni en ese padre alcohólico que pega a su esposa, ni en el anciano con Epoc, ni la señora con cáncer de pulmón. Ni tan siquiera la destrucción de una unidad familiar, tampoco el joven con sida por compartir agujas. Eso estará siempre presente, y son desafíos personales e intransferibles que por supuesto impactan en la sociedad, pero eso es una minucia. Tristes anécdotas donde la sociedad e individuos, la ciencia puede ir mejorando sus respuestas.

      Hablemos del problema real en la sociedad de las cantidades y el neoliberalismo brutal con sus transformaciones que afectan cada vez mas a mayores poblaciones que se encuentran en un estado de vulnerabilidad permanente. Es decir que hacemos si no hay accesibilidad a una calidad de trabajo recompensado para muchísima gente?. Desempleo, trabajos precarios. Vínculos sociales cada vez mas individualistas. Reducción de las ayudas sociales y estimulo de lo privado. Criminalización de los mas pobres donde hay mas violencia estructural. Ese es el problema. La perdida de humanidad de la sociedad, donde las drogas pegan a nivel grupal no individual en las capas mas debiles de la sociedad que cada día son mas amplias.

      En el neoliberalismo no hay profundidad trascendente, por tanto no hay capacidad pedagógica para ayudar en la prevención en amplias capas de la población que ahora se han vuelto muy vulnerables.

      Este es el verdadero problema, pues es Global a una cantidad inmensa de la población.

  3. Opino como Isa belle que hay que legalizar todas las drogas. Como muchos animales, los humanos siempre nos hemos drogado si ha llegado la ocasión.
    Debido a la amplia variedad actual de drogas, debería educarse, como mínimo, sobre las distintas familias de ellas en las escuelas, y ciertamente, también debería establecerse algo así como cursos de iniciación para saber si quién piensa probar algo nuevo está bien “amueblado” antes de lanzarse a ensayos sin protección.

    Algunos artículos que dan motivos para legalizar las drogas:

    El narcotráfico, instrumento para desmantelar Estados
    http://www.contralinea.com.mx/archivo-revista/2016/04/06/el-narcotrafico-instrumento-para-desmantelar-estados-estulin/

    Capos de la droga internacionales dan las gracias a la ONU por 50 años de prohibir las drogas
    http://pijamasurf.com/2011/03/capos-de-la-droga-internacionales-dan-las-gracias-a-la-onu-por-50-anos-de-prohibir-las-drogas/

    El exitoso plan contra la drogadicción de Portugal y todo lo que nos enseña
    https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-12-18/portugal-guerra-drogas_1492720/

    Estos mapas y gráficos te harán revaluar el problema del narcotráfico
    http://pijamasurf.com/2015/12/estos-mapas-y-graficos-te-haran-revaluar-el-problema-del-narcotrafico/

    Opio y coca convierten a la C.I.A. en el mayor cártel de la droga a nivel mundial
    http://astillasderealidad.blogspot.com.es/2016/02/opio-y-coca-convierten-la-cia-en-el.html

  4. «El efecto “fruto prohibido”, obvio para el común de los mortales, tratado por innumerables filósofos y pensadores, evidente para cualquiera que conozca algo de la naturaleza humana, se convierte en algo nebuloso, excéntrico y despreciable para los llamados expertos en adicciones que, desde su púlpitos mediáticos, se empeñan en negarlo o minimizarlo. No tiene nada de extraño que la ortodoxia drogófoba evite cualquier indagación sobre los efectos adversos de la prohibición y que se centre obsesivamente en las sustancias diabólicas, pero algún dato se puede encontrar.»

    http://www.cannabiscafe.net/foros/showthread.php/270296-El-irresistible-encanto-de-la-prohibici%C3%B3n

      • Que uno sepa, ni la escopolamina ni la atropina ni las plantas que contienen estos principios activos han suscitado jamás el menor interés o preocupación por parte de la JIFE, de la UNODC o de cualquier agencia antidroga y ni siquiera figuran en las famosas listas de estupefacientes, así que no se me ocurriría proponer la legalización de lo que no está prohibido. Y lo cierto es que plantas como el estramonio crecen por todas partes en todas las ciudades y pueblos de España, así que están al alcance de cualquiera que incurra en la temeridad de probarlas.

        Por lo demás, mi artículo versaba sobre el incentivo que puede suponer el efecto fruto prohibido, y ahí vienen bastante ejemplos y citas sobre lo contraproducente de ciertas prohibiciones.

      • No está claro que el consumo aumente por una especie de atracción por lo prohibido sino por el placer-recompensa. Tampoco sería cierto decir lo contrario , simplemente no hay evidencia

      • La escopolamina se vendía hace años con receta de narcoticos pero su comercialización acabó hasta que ha vuelto a aparecer como droga de sumisión

      • Hace un tiempo me dieron buscapina para paliar el dolor de un cálculo renal que me obligó a pasar por el quirófano. Aparte de esto, los derivados de las solanáceas psicoactivas (o las propias plantas, o sus extractos) carecen del menor valor para los drogófilos experimentados por sus muchos y muy desagradables efectos secundarios, a los que habría que sumar sus escasísimos (por no decir “nulos”) efectos buscados y nadie que tenga dos dedos de frente suele pasar de la primera experiencia -en el caso de los dos chavales que murieron deshidratados en una rave hace unos años, su primera experiencia fue también la última.

  5. Este artículo de Escohotado podría haber sido un buen punto de partida para el debate.

    «En segundo lugar hay circularidad en la forma antigua y la moderna de exponer el argumento. En el inicio, se afirmó que ciertas substancias son muy útiles en manos de personas competentes -admitiéndose un uso médico y científico-, mientras que al mismo tiempo se creaban dificultades insuperables para que ese personal especializado dispusiese de ellas. Después, cuando terapeutas e investigadores reclamaron su derecho, se alegó que estas substancias eran inútiles para la medicina o la ciencia, porque ya existían productos sintéticos mucho mejores. Por último, cuando algún médico insiste hoy en obtener una explicación técnica sobre las ventajas de los fármacos sintéticos (por ejemplo por qué la metadona es mejor que el opio), se retorna a la premisa inicial, esto es, la de que los tradicionales serían muy útiles e inclusive mejores, si fuera posible prevenir los abusos en su prescripción. Como no existe un modo técnico de probar que son drogas inútiles, se alega que son peligrosas, y, como es imposible hacer valer la peligrosidad ante un diplomado en toxicología, se alega que son inútiles.

    En tercer lugar, el argumento objetivo prescinde del hecho de que una droga no es sólo un cierto cuerpo químico, sino algo esencialmente determinado por un rótulo ideológico y ciertas condiciones de acceso a su consumo. Hasta 1910, los usuarios norteamericanos de opiáceos (Pag. 52) naturales eran personas de la segunda y tercera edad, casi todas integradas en el plano familiar y profesional, ajenas a incidentes delictivos; en 1980, gran parte de estos usuarios son adolescentes, que dejan de cumplir todas las expectativas familiares y profesionales, cuyo vicio justifica un porcentaje muy alto de los delitos cometidos anualmente. ¿Será que los opiáceos cambiaron, o cambiaron los sistemas de acceso a estas sustancias? Cabe decir la misma cosa de las sobredosis involuntarias: ¿cuántos usuarios de heroína o cocaína murieron por intoxicación accidental cuando el fármaco era vendido libremente y cuántos murieron después de que se tornaran ilegales? ¿Puede atribuirse a cosa distinta del derecho vigente la inundación del mercado por sucedáneos mucho más baratos y tóxicos que los originales, como el crack?.»

    http://www.escohotado.com/articles/laprohibicionprincipiosyconsecuencias.htm

  6. Hola Sr Alejo, me parece observar que usted maneja de manera ideológica por tanto interesada los conceptos de libertad y esclavitud. Es parte de una posición de las partes sin objetividad ninguna, se lo digo con todo el cariño. Observe que no hay libertad en escoger supuestamente la libre elección o no de tomar drogas. La tendencia al fruto prohibido ya viene de fabrica en el ser humano, por tanto no la fabrico Yo desde mi supuesta libertad. El gato no es libre de ser curioso, la curiosidad es innata a su naturaleza. No decide serlo o no serlo, por tanto esta abocado para bien o para mal a sus consecuencias. Donde esta la libertad?

    Visto lo cual estamos abocados si o si a la adicción biológica, psicológica y emocional en distintos grados, a cada cual las suyas. Es aquí en esta falta de libre albedrio donde el concepto de libertad y esclavitud comienza a tomar forma. Si soy empujada si o si al fruto prohibido, a sufrir la ley de la gravedad y a las inclemencias del desierto, solo pueden gozar de libertad en esos lares aquellos que logren trascender el malestar biológico, psicológico y emocional a lo que irremisiblemente se han visto empujados; es lo que tienen las adicciones. O a no tener acceso a las droga ni a pasear por el desierto. Ello también evitaría esos males.

    O usted conoce alguien feliz que viva en la inquietud y el malestar debido a sus adicciones, a la gravedad o al desierto?

    La verdadera libertad y esclavitud, lo son con respecto a las circunstancias; sea por que se trascienden o se evitan.

    !Miauuuu.

    • Usted habla de la adicción como esclavitud metafórica, cuyo final depende siempre de uno mismo, y yo prefiero hablar de la esclavitud real, por ejemplo la de los más de 500.000 presos por drogas en EE UU, la mayoría de ellos de raza negra, cuya privación de libertad (lejos de metáforas) se basa en unas leyes inicuas y, más que ineficaces, totalmente contraproducentes, pues causan muchos más daños de los que pretenden evitar -a este respecto, le recomendaría la película “13th”, de Ava Duvernay. El límite de la libertad para automedicarse debería estar en la minoría de edad y en el daño a terceros. Cualquier otra cortapisa será inevitablemente tiránica, por mucho que la vistamos con los ropajes de la filantropía o del bien común. No sé si recomendarle que vuelva a leer con más atención (o que lo lea por primera vez) el artículo antes enlazado, porque su respuesta me parece muy confusa. Aquí va el enlace otra vez.

      https://www.juandemariana.org/ijm-actualidad/analisis-diario/esclavos-de-la-droga

  7. El problema es de magnitud de neo liberalismo Sr Alejo. Aquí en Españistan no se pena el consumo ni la distribución de por ejemplo el cannabis, tabaco o el alcohol en locales autorizados. Sin embargo que es lo que mueve a la distribución de estas sustancias?; acaso es la ejemplaridad del concepto de libertad y, la seguridad de nuestra juventud a la que ha invadido la precariedad y la falta de futuro ?, o es el balance de resultados de negocio de los distribuidores?.

    Cree usted que la liberalización de todas las drogas en una sociedad de tintes neo liberales estarían auspiciadas por los valores de libertad, o solo seria otro nicho mas para obtener pingues beneficios?, donde su acceso no mejoraría la salud biológica, mental y emocional de los grupos mas desfavorecidos. Ahora ya no se criminaliza, eso es cierto y es un avance. Pero no deja de ser una posición ideológica dentro del sistema según su magnitud neo liberal. Usted no cambia el sistema, si no que intenta favorecer una posición a la que llama libertad dentro del mismo.

    Acaso los adolescentes de hoy en día con libertad para ser socios de un club cannabico, son mas felices y tienen menos problemas que los adolescentes que en el pasado no tenían acceso a esa liberación, a la vez que consumían?. Mutamos de la represión a la supuesta libertad individual, por que al capital le interesa mas el consumidor libre que el consumidor en la cárcel.

    Ese motor de supuesta libertad es liberalismo, su energía es el bussines.

    • Es precisamente el sistema liberal donde todos tienen derecho a todo el peor lugar para la legalización, en realidad tal legalización solo es posible en un régimen autoritario donde el consumo podría prescribirse por puntos ddl pArtido claro

    • Más allá de la satanización del liberalismo (sin prefijos), que es de donde suelen venir los mejores y más feroces ataques a la infamia prohibicionista (Friedman, Szasz, el propio Escohotado y muchos otros) lo que mueve desde un siglo a esta parte a la distribución de estas sustancias es el lucro puro y simple. lucro que ha experimentado un considerable aumento desde que a algunos puritanos locoides se les ocurrió encarecer artificialmente unos productos baratísimos de producir y, con ello, crearon una hidra de mil cabezas llamada narcotráfico internacional, inexistente cuando estas sustancias se vendían en farmacias. Se puede estar contra las drogas o se puede estar contra el narcotráfico, pero apoyar la prohibición en nombre de la lucha contra este último es un imposible metafísico. Y de verdad, lean algo sobre política de drogas que no es malo para la salud.

  8. Partiendo de que la humanidad siempre ha tomado drogas, puede suponerse que, de una manera u otra, siempre seguiremos tomándolas mientras existamos.
    Efectivamente las drogas pueden ser usadas para favorecer la esclavitud o la anulación de buena parte de una población, como hizo en su día el imperio británico con China y se hace actualmente en buena parte del mundo con ciertos colectivos y etnias. Sin embargo, creo que su total legalización permitiría una mayor transparencia tanto en cuanto a sus virtudes y peligros como a su utilidad de disimulada arma social para las guerras de baja intensidad por parte de los poderes de turno.
    Ciertamente las drogas pueden aumentar la violencia de los desfavorecidos, solo hay que ver las bestialidades de Daesch con el Captagón que les facilita la OTAN, pero también puede disminuirla volviendo a la gente más tranquila, más “Cool” y conformista.
    Como siempre el problema no es la cosa, en este caso las drogas, sino como y para qué es utilizada.

  9. El prohibicionismo y la represión es un paradigma fallido que a los que mas daña es a los mas vulnerables, por que ellos son el transporte y la distribución al por menor.; por tanto aquí nadie defiende la prohibición. Pero tampoco me creo a los intereses anti prohibicionismo que su fin ultimo es el nicho de beneficios. Es decir en el mejor de los casos todas las drogas alcanzarían el status del alcohol y el tabaco. Aquí por tanto encontramos el daño a terceros, por que quien sufraga los gastos médicos que ocasiona la total despenalización y regulación de las drogas?. Observe un ejemplo vivo Sr Alejo. En un club cannabico un adolescente puede retirar 60 gramos de marihuana al mes; una invitación a ser carne de psiquiatra. Es decir lo que trato de transmitir, es que en nuestras mentes neo liberales no caben los valores de libertad, solo la del beneficio. Yo le propongo a usted que lea esta entrevista, para salir del enfrentamiento entre prohibicionismo o anti prohibicionismo. Existen otros mundos y están en este.

    http://www.lavanguardia.com/lacontra/20180409/442361200635/la-vida-se-basa-en-el-equilibrio-y-no-en-el-crecimiento-sin-fin.html

      • “En un club cannabico un adolescente puede retirar 60 gramos de marihuana al mes; una invitación a ser carne de psiquiatra”

        De unos años a este parte, han surgido muchos clubs piratas/oportunistas que no miran el carnet de identidad de los compradores y que se saltan las normas por las que se rigen los otros clubs, esos que la autoridad competente se niega a regular. Soy tan partidario de permitir el acceso a las drogas de los mayores de edad como de castigar con la mayor dureza la venta o el suministro a menores. En cuanto a los gastos médicos, con el tabaco se recupera vía impuestos una buena proporción de su coste para la sanidad pública, y eso es lo que proponemos los partidarios de una política de drogas sensata, no el despilfarro actual (beneficios para los traficantes, perjuicios para todos los demás).

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