La fuga disociativa


voyaheurs

¿ Por qué te admiras de que los viajes no te aprovechan para nada si por todas partes vas contigo mismo? Va en pos de ti la misma causa que te empujaba a marcharte. ¿De qué puede servir la novedad de las tierras, el conocimiento de ciudades y países? Todos estos cambios son en vano. ¿Me preguntas por qué no has hallado consuelo en tu huida? Porque escapaste contigo mismo. Es el peso del alma lo que precisas abandonar; sin haber hecho esto no encontrarás agradable ningún lugar.

(Séneca, Cartas a Lucilio)

Los miércoles por la noche hacen desde hace poco en TV un programa que se llama “Desaparecidos” y que es un revival de otro ya antiguo que dirigía Paco Lobatón titulado ¿Quién sabe donde?. Es un programa que trata de visibilizar los muchos desaparecidos que se producen en nuestro país y de los cuales se ignora su paradero,

Cualquier psiquiatra que haya trabajado en un Hospital sabe que estos casos no son raros y que muchas veces hemos de atender personas indocumentadas y /o confusas que nos trae la policía en situaciones de abandono y de desnutrición. A veces estas personas tardan mucho en darnos noticia de su identidad y en ocasiones no lo hacen nunca. Recuerdo a una mujer que precisamente pudo devolvérsele a su familia a través de este programa de Lobatón. 

El caso es que en estos programas se mezclan todo tipo de casos y es necesario aclarar que la mayor parte de desapariciones son voluntarias, de lo contrario podríamos pensar que las desapariciones forzadas son la regla en nuestro país y no es cierto, solo que por lo general se desconoce este fenómeno de fuga disociativa.

La fuga disociativa es en realidad una amnesia disociativa combinada con una especie de manía de escapar, por lo que también se la conoce con el nombre de dromomania pero no se trata solo del viaje sino de un olvido de la identidad anterior que se combina con la capacidad para planear itinerarios y rutas. Se trata de un trastorno traumático pues el individuo que se fuga es muy probable que haya tenido en los meses anteriores algún tipo de traumatismo psíquico como una deuda impagable, la muerte de alguien significativo, la perdida del trabajo o haber dejado embarazada a una mujer, que le induce a escapar de una situación , un entorno o de sí mismo. La huida es una forma de afrontar un estrés determinado. Y muchas veces la familia ignora que le ha sucedido al reciente viajero.

Albert Dadas es el caso que aparece en el libro de Ian Hacking. Se trata del caso más documentado de la historia de las fugas disociativas y que comenzó su andadura desde Burdeos donde desempañaba labores en la compañía del gas en 1880. Un día desapareció de su casa y se puso a andar por media Europa, llegando a Rusia, Argelia y Estambul. Cuando atravesaba un país donde el vagabundeo estaba prohibido se le detenía o ingresaba en una institución psiquiátrica, al salir seguía viajando de forma obsesiva sin ningún objetivo y manteniendo un olvido absoluto de su identidad, Hasta que recalaba en algún lugar donde al parecer fue sometido a hipnosis y así se pudo reconstruir su historia. Dadas fue devuelto a su Burdeos original y fue tratado allí por un psiquiatra – Phillip Tissié- que utilizó su historia para hacer su tesis doctoral.

A través del informe del citado doctor comenzamos a ver que alrededor de 1887 hubo en Burdeos una verdadera explosión de casos que luego se extendieron a Paris y más tarde a toda Francia, a Italia y a Alemania. Lo cierto es que las fugas habían existido siempre, ¿no has sentido nunca la necesidad de escapar de tu pueblo, tu casa o de tu entorno inmediato?. Es comprensible que fugarse o escapar sea una conducta en cierta forma mimética, el problema es que cuando aparece rotulada como una enfermedad aparecen una plétora de casos y más tarde desaparecen. ¿Por qué hoy ya no se diagnostican fugas disociativas?

Pues porque ya no es necesario disociarse para escapar. Huir es algo que se hace contra la indefensión que es al parecer la emoción más insoportable para nosotros los humanos. Ese “hagas lo que hagas no podrás cambiar la situación”. Esa impotencia intolerable.

En aquella época solo viajaban los ricos y los fugitivos criminales. Las personas comunes no viajaban ni hacían escapadas de fin de semana, ni tenían vacaciones ni oportunidades de hacerlo más allá de su llamada a filas. Hoy siguen habiendo escapistas y “transeuntes” pero la mayor parte de ellos no están disociados y conservan su identidad, pues el vagabundeo se ha normalizado, es decir ya no es delito.

La hipótesis de Hacking es precisamente esta: la fuga disociativa ha dejado de existir en cuanto la gente ya no ha precisado disociarse para escapar de su realidad personal. Precisamente por esa razón ya apenas se diagnostica pero lo cierto es que Hacking confunde la manía viajera (dromomanía) con la fuga disociativa. La enfermedad no es el viaje sino la disociación, es decir la amnesia disociativa.

Hoy lo que vemos ya no son personas que no recuerdan su identidad sino personas que huyen y otros les siguen como a Forrest Gump. Le siguen precisamente porque parecen saber donde van.

 

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4 pensamientos en “La fuga disociativa

  1. Hola, tenia una duda sobre la amnesia disociativa, que tiene un parecido con la fuga disociativa.
    En este tipo de amnesia leí que hay ausencia de amnesia anterograda , y por otra parte pone que unos de los tipos de amnesia disociativa es la amnesia continua, y ahí esta mi duda, que la amnesia continua es una amnesia anterograda o ese entendí. Gracias

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