¿Cambia el cerebro de la mujer con la maternidad?


El problema de las mujeres es que se convierten en madres (Oscar Wilde).

mosaicismo gata

En un reciente articulo del blog de Gregory Cochran aborda el autor este fenómeno bien conocido, de cómo los sucesivos embarazos cambian el cerebro de las mujeres, algo que tiene base empírica pero que nunca hasta ahora se había demostrado científicamente al menos no se había construido una hipótesis sólida que lo sustentara. Se había tratado de explicar este fenómeno a partir de cambios hormonales y también a través de hipótesis sociales o culturalistas pero no se había abordado el problema desde el punto de vista del mosaicismo. Esto es lo que aparece en el citado articulo, si bien aunque existen algunas evidencias de su verosimilitud, aun faltan pruebas más robustas para darlo por cierto.

Mosaicismo significa que no todas las células de un individuo pertenecen al mismo linaje y por lo tanto no tienen la misma carga genética. Los gatos de más arriba sirven para ilustrara este fenómeno dado que el color del pelo de los gatos se encuentra ubicado en el cromosoma X, de tal modo que cada una de las células de la piel contienen instrucciones bien distintas sobre el color del pelo. De manera que podemos predecir que el gato de arriba es una hembra, pues lleva dos cromosomas X. ¿Puede un gato macho tener también este mosaicismo? Si, pero es necesario que su portador lleve dos cromosomas X junto al Y. En este caso podría tratarse de un Klinefelter gatuno.

La novedad que plantea Cochran, es que llama la atención sobre el hecho de que los fetos intercambian células con la madre. Estas células fetales (o placentarias, hay que recordar que la placenta es feto) se comportan como “células madre tutipotenciales” (son jóvenes y vigorosas) y puede colonizar la sangre de la madre llegando a cualquier órgano e incluso al cerebro puesto que son capaces de atravesar la barrera hematoencefálica y convertirse allí en neuronas. Ya tenemos pues una delegación del feto en el cerebro de la madre a través de células que no son propias de ella sino de su y sus fetos.

Una pista que se está investigando con frecuencia en los últimos años es la relación que existe entre la homosexualidad masculina y los sucesivos embarazos de fetos masculinos. Ray Blanchard (2017) es uno de los investigadores más fecundos en este tema. En este articulo (que vinculo más abajo) demuestra que esta “feminización” del cerebro del feto tiene lugar con más frecuencia en los hijos más jóvenes de una mujer que haya dado a luz anteriormente a otros hijos varones. Esto explicaría el hecho de que los hermanos menores (el orden de los nacimientos) incrementan sus posibilidades de ser homosexuales. El mecanismo sería inmunológico y estaría ligado a una proteina anti- cromosoma Y.

Como el feto femenino tiene una pareja de cromosomas X, y la madre también no produce anticuerpos contra las niñas, el linaje se mantiene del mismo modo que el ADN mitocondrial (de madres a hijas). Naturalmente este hecho se mantiene abierto a muchas interpretaciones de biología evolutiva y dinámicas de poblaciones reproductivas versus no-reproductivas.

El cromosoma Y es desde luego un cromosoma muy vulnerable pues no tiene pareja que le complemente, salta de padres a hijos de una forma patrilineal y se comporta en el cuerpo de la madre como un objeto extraño. No es de extrañar que la madre produzca anticuerpos contra él y que el resultado de estos anticuerpos sea acumulativo a lo largo de embarazos de varones hasta tal punto que acaban por atacar las estructuras de las que depende la masculinización, más concretamente el gen SRY.

Este trasiego de células del feto a la madre podría explicar también la mayor frecuencia de enfermedades autoinmunes en las mujeres pero también tiene efectos beneficiosos, por ejemplo la reparación de tejidos dañados, dado que persisten toda la vida.

Es como ser portadora de cemento tisular.

De manera que si es cierto que las mujeres cambian su cerebro con la maternidad y también puede ser cierto que Oscar Wilde tenía algún prejuicio contra las mujeres, lo que es lo mismo que decir contra su madre.

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Un pensamiento en “¿Cambia el cerebro de la mujer con la maternidad?

  1. Curiosamente, si añadimos el entrelazamiento quántico al comprobado mosaicismo de las madres, nos encontramos con un amplio campo en el que estudiar las premoniciones, o más bien certezas, que muchas madres ‘sienten’ sobre el estado de salud de sus hijos ubicados a grandes distancias.

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