El modelo PARCUVE


panksepp

La confianza básica es un concepto desarrollado por Eric Erickson y que es un resto de nuestra infancia en el caso en que hayamos podido establecer vínculos de seguridad con nuestro cuidador principal. Contiene tres artículos:

1.- Nadie me hará daño.

2.- Alguien me ayudará si lo necesito.

3.- Todo irá bien.

La confianza básica (vivir de espaldas al mal) es un supuesto útil pero muy optimista y que requiere no haber sufrido en la vida ningún percance que pueda dar al traste con esta suposición. Algunas personas como aquellas que han sufrido torturas, cautividad, han presenciado o cometido atrocidades, aquellos que han vivido circunstancias extraordinarias como una perdida devastadora, un desastre ecológico de proporciones colosales, aquellos que han estado cerca de la muerte pero han sobrevivido son los testigos que nos han contado en primera persona como se fractura la confianza en un antes y un después del acontecimiento traumático.

Estas personas toman conciencia de muchas cosas después de esa supervivencia, una de ellas es la conciencia de vulnerabilidad y otra muy importante es la dificultad para encajar de nuevo en la sociedad, adaptarse a las rutinas de una vida convencional, el aislamiento suele ser una pena sobreañadida al propio trauma. Una de las razones de este aislamiento es que los que han vivido estos acontecimientos tan extraordinarios no son capaces de comunicar su experiencia a los que le rodean. El soldado que vuelve de la guerra y sufre pesadillas o reexperimentación de sus batallas o de escenas atroces, sabe que es un desdichado y sabe que precisamente por eso los demás -aunque bien intencionadamente- no quieren saber nada de sus desdichas.

El desdichado es un apestado, todos quieren lo mejor para él: que olvide, que se cure y se rehabilite, pero un traumatizado no es un enfermo, es un superviviente y además no quiere, no puede olvidar, pues su vida sufrió un vuelco, ha accedido a una verdad instransmitible: la verdad de que la vida es una mierda y él mismo es también una mierda. Naturalmente nadie quiere oir esa queja y la incomprensión externa se añade pues al drama interior. Los desdichados solo puede ser comprendidos por desdichados, por eso funcionan los grupos de traumatizados mucho mejor que cualquier otra opción terapéutica.

Pues ha perdido la confianza básica.

Naturalmente no todas las personas han sido sometidos a esta durísima prueba (de un antes y un después), la mayor parte de la gente tiene desarrollos anómalos de su personalidad porque ha tenido otros traumas (rupturas menos dramáticas del apego) en su infancia, traumas que no dividen el mundo en dos, traumas menores por así decir, traumas difíciles de identificar pues no se vivieron con una conciencia capaz de discriminar los hechos reales de lo imaginario. Hablar de este tipo de traumas es hablar de apego. Solo puede traumatizarse psíquicamente el apego.

El apego es una consecuencia de nuestra naturaleza deficitaria, nos corresponde como mamíferos pero somos la especie mas vulnerable de todas las que pueblan la tierra. Nos apegamos a nuestros cuidadores porque les necesitamos, abandonados a nuestra suerte moriríamos de hambre, de sed o de frio, quizá fuéramos devorados por una alimaña. venimos de serie programados para apegarnos (para vincularnos) a un cuidador que será para nosotros aquel que nos cuidará, nos alimentará, nos protegerá y nos contará historias emitirá vocalizaciones para llamar nuestra atención, nos estimulará y nos enseñará muchas cosas útiles para sobrevivir. Pero no sólo eso: nos enseñará a autoregularnos sobre lo que Bowlby llamó, una base segura:

Debemos a John Bowlby (1958) una teoría observacional y científica que conocemos como teoria del apego  acerca de las modalidades de crianza y que podemos resumir diciendo que:

  1. Venimos de serie cableados para establecer vínculos de apego con nuestro cuidador principal (la madre), se trata de una variable que podemos observar en todos los mamíferos. es decir venimos con una predisposición genética a vincularnos con nuestro cuidador.
  2. El niño se sincroniza en relación con su medio ambiente y madura con ello su eje y la respuesta al estrés, mas tarde organiza su conducta y pensamiento con el objetivo de mantener esta relación de apego que es crucial para su supervivencia física y psicológica.
  3. Las distorsiones en los modos de sentir y de pensar que se originan en las perturbaciones tempranas en el apego,  a menudo ocurren como respuestas a la incapacidad de los padres de satisfacer las necesidades de: confort, seguridad y afirmación emocional del bebé.
  4. El cuidador es un “regulador oculto” de diversos mecanismos de regulación fisiológica, psicológica y social, en donde diversas acciones forman y desarrollan diversos tipos de mecanismos neurosecuenciales (primero las funciones relativas al tronco cerebral y meséncefalo, mas tarde las emociones y sistema limico y más tarde aun las relacionadas con la corteza cerebral).
  5. El legado del apego provee de un desarrollo desigual de estos mecanismos, generando una mayor o menor probabilidad de adaptación al estrés.
  6. Cuando la madre regula el estrés del niño lo que está haciendo es enseñándole a regular sus propios mecanismos internos.
  7. Las perturbaciones de la madre en el sentido de un apego distorsionado cuando fue bebé se trasmiten al apego con su hijo. Es por eso que el apego debe leerse siempre en clave trigeneracional.

El modelo Parcuve.-

modelo-parcuve2

PARCUVE es un acróstico de pánico, ansiedad, rabia, culpa y vergúenza, un modelo donde Manuel Hernández trata de establecer una jerarquía filo y ontotogenetica de las emociones. En su obra citada en la bibliografía. hay algunos hallazgos interesantes pero en este post voy a referirme sobre todo a esta jerarquía de las emociones que brotan de un denominador común: el sistema nociceptivo, es por eso que Hernandez cree que el pánico-separación brota precisamente de este fondo reptiliano bien acompañado de otros dos módulos que le flanquean, el miedo y la rabia. Lo interesante de esta propuesta es que el miedo y el pánico no pertenecen al mismo sistema sino que son independientes, si bien todas estas emociones primarias se retroalimentan entre si. esto explicaría porqué el miedo responde a las benzodiacepinas pero no el pánico. Se sabe desde los años 80 que el pánico responde mejor a los antidepresivos que a los tratamientos convencionales de la ansiedad, del mismo modo responde también a los opiáceos que son inoperantes en el miedo.

El panico-separación es la emoción que podemos observar en los niños cuando sienten que el apego se ha fracturado, bien por ausencia real de la madre o bien porque la madre presenta alguna patologia relacionada con su propio modulo de apego, sucede en madres deprimidas, ansiosas o evitativas. En estos casos y si el estimulo es crónico y no solo puntual el niño organizará sus modulos afectivos de otras formas, dando lugar a multiples  desarrollos clínicos.

Es interesante ver este video de Edward Tronick que se titula “el experimento de la cara inexpresiva”. Obsérvese como el niño, a través de ese llanto identificado como el “grito de apego” muestra su enfado por no poder sincronizarse con las emociones de la cara de la madre que han desaparecido.

Otras ideas interesantes de Hernández es el tratamiento que da a la culpa y a la vergúenza, dos emociones sociales que aparecen más tarde en el devenir del niño, la vergüenza es una emoción preconceptual y la culpa es verbal, ambas fueron seleccionadas positivamente por la evolución porque son formas de medir y modular aquellos actos que generan rechazo social y que son prescripciones en la crianza (la culpa) mientras que la vergüenza es una vivencia de inadecuación que se manifiesta sobre todo con extraños.

La culpa dará lugar a dos derivados -según Hernández-la actitud perfeccionista y la indolencia. La vergúenza por su parte dará lugar al narcisismo (no necesitar a nadie) o a su contraria, el estilo cuidador compulsivo.

Bibliografía.-

Manuel Hernandez Pacheco (2017): Apego y psicopatología: la ansiedad y su origen. Desclee de Bouwer. Coleccion Serendipia.

Anuncios

Un pensamiento en “El modelo PARCUVE

  1. Pingback: El modelo PARCUVE — neurociencia neurocultura – MaturínCoaching Gestionando el Cambio.

Los comentarios están cerrados.