La infidelidad


La suprema voluptuosidad del amor es la certeza de estar haciendo al mal (Baudelaire)

La infidelidad en la pareja es una de las causas más frecuentes de rupturas dramáticas, desavenencias y divorcios y no deja de ser curioso que sea -al mismo tiempo- una conducta tan frecuente entre los hombres como entre las mujeres. Cómo es posible que una conducta tan frecuente tenga resultados tan nefastos en cuanto a la continuidad de la pareja es el propósito de este post.

sexualidad

Para lo cual voy a echar mano de un texto de Mario Marrone. un psicoanalista argentino pero afincado en Londres y uno de los seguidores de Bowlby y de su teoría del apego, concepto que ha utilizado para entender cuestiones que escapan a la propia teoría como la sexualidad adulta y que acaba de publicar en la editorial Psimática este libro que preside este post. En uno de los capítulos del libro aborda este asunto si bien yo voy a añadir otros elementos de mi licuadora (léase red neuronal por defecto) particular.

Monogamia y amor romántico.-

No cabe ninguna duda de que si analizamos esa conducta que llamamos “infidelidad” es porque pensamos que en ella hay algo “desviado”, algo que necesita explicación, de lo contrario hablaríamos de la “fidelidad como fenómeno a explicar” y ¿cómo explicar que una pareja no haya tenido después de muchos años de convivencia alguna escaramuza o aventura extramatrimonial?  Se da por supuesto que la fidelidad es lo normal y por tanto es la infidelidad la que necesita una explicación.

Probablemente porque las personas somos muy vulnerables a las infidelidades de nuestras parejas y quizá por eso y por el sufrimiento que provocan estas conductas, nosotros los psicoterapeutas tratamos a estas personas victimizadas por la infidelidad y casi nunca vemos a los perpetradores que por lo visto no acuden a consulta y si lo hacen es movidos por la culpa o el desasosiego. Lo cierto es que las infidelidades provocan sufrimientos mentales en las personas que las sufren pasivamente. Mario Marrone recorre en su capítulo sobre esta cuestión todos los aspectos -conscientes e inconscientes- que pueden llevar a una persona a cometer infidelidad, pero también los mecanismos -usualmente narcisistas por las que una infidelidad se convierte en algo imperdonable.

Lo cierto es que apego y sexualidad son aspectos de la personalidad que empastan mal, el apego puede ser un potente disuasor de la sexualidad (Eibl-Eibensfeldt,1995) Todos sabemos ese rechazo que sentimos con las personas con las que hemos convivido durante nuestra infancia y como la excesiva familiaridad opera como un inhibidor de las apetencias sexuales. Bueno, lo mismo sucede con nuestras parejas, después de 20 años de convivencia ¿quién mantiene el nivel de excitación del primer día?

Nuestra idea de que la infidelidad es algo imperdonable procede de nuestra idealización de la monogamia y posteriormente del amor romántico que vino a instalarse entre nosotros muy recientemente coincidiendo con la desaparición de la familia extensa y ese repliegue de la subjetividad que llamamos narcisismo. Hay que arreglárselas uno mismo ya que no podemos confiar en nadie más y dos siempre son más potentes que uno solo para sobrevivir y medrar socialmente. En realidad la monogamia ha tenido mucho éxito en nuestra especie pero no nos viene de serie, nuestra especie es polígama y promiscua. No cabe ninguna duda de que la monogamia es un invento del Neolítico y corre paralela a la evolución de la propiedad privada tal y como ya supuso Engels.  Nuestra sexualidad es parecida a la de los gorriones.

La monogamia es una estrategia reproductiva estable que ha llegado a nuestros días porque ha sido seleccionada positivamente por la Evolución, pues posee ventajas tanto para los hombres, como para las mujeres y sobre todo para los niños. Representa ventajas para las mujeres porque les hace contar con ayudas suplementarias para criar a sus hijos y también para los hombres porque nos permite filiar a nuestros hijos y obtener apoyos para nuestra senectud o ayudas para la invalidez o la enfermedad. Dicho de otra manera la monogamia es un invento ligado al reconocimiento de la paternidad: “es porque se que mis hijos son míos por lo que les voy a proveer de recursos”. Es bien sabido que los hombres no están demasiado dispuestos a criar hijos de otros. Las mujeres tampoco, acordaros de Cenicienta.

Es por eso que el primer mandato de la monogamia sea la fidelidad, pues sin fidelidad se rompe el contrato reproductivo. Ni los hombres pueden saber quienes son sus hijos ni las mujeres pueden obtener recursos de un padre falso. Pero el que inventó la fidelidad inventó al mismo tiempo la contraestrategia: el engaño.

Y es por eso que existen los engaños que existen los celos. Los celos son una emoción destinada a disuadir a los intrusos y a ejercer una vigilancia sobre las hembras. Aquí un post sobre las diferencias entre los celos de hombres y mujeres y sus aspectos evolucionistas.

De manera que la infidelidad no debe considerarse una patología aunque es cierto que se puede ser infiel por muchas razones, sin ánimo de ser exhaustivo nombraré algunas:

  • Muchas personas suponen que deberían ser más felices de lo que son y sienten que se están perdiendo algo.
  • Otras personas han decidido separarse de sus parejas y buscan un/a sustituto/a, es algo así como lanzarse al vacío pero con red.
  • Otras personas utilizan el sexo como autoafirmación.
  • Otras “tocan y salen” es decir no buscan nada más que un pequeño desfogue sexual de vez en cuando sin compromisos de ningún tipo.

Lo curioso que tienen las relaciones infieles es que son mucho más divertidas que las convencionales y que convocan una enorme excitación sexual. Lo que la mayor parte de la gente no sabe es que esa excitación sexual procede de la clandestinidad y que una vez desaparecida ésta, la relación vuelve a estabilizarse en ese plácido sosiego lleno de quehaceres que llamamos monogamia. Algunas personas caen en la trampa de cambiar una relación monogámica por otra. Algunos conozco que incluso se casan tres o cuatro veces y dicen: “yo nunca he sido infiel a mi pareja”. La monogamia sucesiva es el sustituto políticamente correcto de la infidelidad aunque seguramente más caro.

La infidelidad es el low cost del sexo aunque también tiene efectos secundarios: la infidelidad deja rastros en los móviles, en los emails y en la cuenta bancaria, también en las excusas que hay que inventar y que poco a poco caen por su peso. El infiel convencional siempre acaba siendo descubierto y probablemente es la mejor forma de purgar su culpabilidad.

¿Pero de qué es culpable el infiel? ¿Por qué damos por supuesta la idea de que ser infiel es algo “pecaminoso” o “inmoral”, algo que hay que mantener en secreto y evitar en la medida en que seamos capaces de sortear la tentación?

La monogamia ha de ser preservada para continuar el orden social, hay algo en la monogamia de carcelario, de imposición y si a ello le añadimos el amor romántico que es una especie de invento humano (en realidad un subproducto social de la monogamia) tenemos servida la receta para que la gente sufra si es “engañado” o sufra al “engañar”, en cualquier caso no cabe ninguna duda de que el proceso de ser infiel se ha moralizado hasta sus ultimas consecuencias en las sociedades opulentas y narcisistas.

Las expectativas de intimidad que tienen entre sí las parejas corrientes son imposibles de colmar: cualquier persona tiene intereses profesionales, intelectuales, estéticos, artísticos que nuestra pareja no puede atender, es por eso que tenemos amigos y amigas que nos corresponden en esa búsqueda. ¿Es esto una forma de infidelidad o solo llamamos infidelidad si hay sexo? Lo cierto es que hoy las parejas se exigen demasiado el uno al otro y no se dejan espacio para que florezcan otros entendimientos más allá de lo doméstico. ¿Es infidelidad mantener chats privados de carácter erótico con otras personas?¿Es infidelidad visionar pornografía a solas?¿Es infidelidad masturbarse sin que nuestra pareja lo sepa?

Algunas personas pueden sentirse “engañadas” también a través de estas actividades de su pareja, hablamos entonces de una utopía, una fidelidad impuesta que es insostenible como lo es también una relación de amistad muy íntima o una hermana de nuestra pareja con la que parece que haya más confianza que con nosotros mismos.

El apego y el sexo empastan muy mal y tenemos necesidades de apego y necesidades de sexo, también tenemos necesidades narcisistas o de autoafirmación y por último tenemos necesidades de preservación. Estas necesidades pueden entrar en conflicto unas con otras y de hecho lo hacen: la mayor parte de los hombres infieles no suelen dejar a sus parejas por una nueva pareja sexual por más estimulante que sea. La razón es que los intereses de apego suelen ser más intensos que los intereses sexuales. también puede suceder al revés y muchas personas intentan a través del sexo conseguir un tipo de apego que no pudieron alcanzar en su infancia. Los individuos cuya crianza fue presidida por un apego inseguro tienen mas posibilidades de meterse en líos con el sexo aunque hoy la facilidad moral con que se obtiene el divorcio ha camuflado perfectamente esta vía de desagüe: una persona puede en efecto divorciarse varias veces sin que ninguna pareja se le acomode y no lo hace precisamente porque no ha logrado establecer con ella un vinculo de confianza y seguridad.

Dicen que Alcibiades le planteó un día a Platón este dilema entre apego y sexo y lo hizo tratando de saber la opinión del maestro en esta disyuntiva. ¿Qué debo hacer, abandonar a mi esposa e irme con mi amante o bien abandonar a mi amante por mi esposa?

Y dicen que Platón le respondió

-Hagas lo que hagas te equivocarás.

amor1

Véase como el circulo de dentro (social y el núcleo de fuera (intrapsiquicol) tienen puntos de contacto y fricción pero solo hay una entidad que puede atravesar de parte a parte sus conexiones sin rozarlas ni confrontarlas.

Lo único que puede atravesar sin rozar y evitar que estas dimensiones entre en conflicto es el amor verdadero: el tetradimensional.

 

Anuncios

Un pensamiento en “La infidelidad

  1. Estudiando el fenómeno de la habituación a estímulos me ha parecido que este fenómeno puede explicar de una manera más sencilla el tema de la perdida de atracción mutua.
    También el fenómeno de la “deshabituación” puede explicar por qué cuando muchas personas, cuando son infieles, vuelven a su relación con energías renovadas y vuelven a encontrar atractiva a su pareja.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s