Perversos y perversas


Yocasta

Probablemente mis lectores no sepan que las mujeres también pueden presentar clínicas perversas, sólo que son bastante distintas a las perversiones que presentan los hombres, tanto clínica como fenomenológicamente.

La razón mas importante de que a la mujer no se le suponga perversion alguna es interpretarla como una forma de resistencia, nuestra defensa de la madre. Todo el mito psicoanalítico se fundó sobre un crimen, el de Edipo. Pero se pasó por alto el crimen más espantoso que puede imaginarse: el infanticidio, el crimen de Yocasta, el crimen de la madre.

Es por eso que hoy consideramos el “sindrome de Munchausen por poderes” como el paradigma de perversión de la madre.

El mito de Edipo tal y como nos lo contaron.-

Probablemente el mito de Edipo sea el más conocido de la mitología griega y parte de esa fama se deba a que Freud le tomó como piedra angular de su teoría de la líbido. Para Freud, el niño pasaba por una fase que llamó “complejo de Edipo” donde real y fácticamente deseaba poseer a su madre y albergaba deseos de asesinar a su padre, razón por la que se sentía en peligro de castración.

El niño desarrollaba en esta etapa un miedo-deseo de ser como el padre para poder así poseer a la madre, un miedo-deseo que implicaba fuertes componentes de agresión y sexuales, que se saldaban con la identificación con el padre y la renuncia a la madre. En realidad, mi primera crítica a esta idea está relacionada con una lectura inexacta del mito: lo que sucede en el mito de Edipo nada tiene que ver con lo que Freud especula. En primer lugar, es Layo, el padre de Edipo, el que se deshace de su hijo cuando es advertido por el oráculo con la predicción de que su hijo le dará muerte.

En segundo lugar se oculta la connivencia con la madre, ¿Dónde estaba Yocasta?¿Sabía o no sabía que su marido pretendía dar muerte a su primogénito?

Edipo, alcanzada la madurez, abandona la casa de sus padres adoptivos y asesina en un cruce de caminos a Layo, sin saber que está dando muerte a su padre verdadero al que sigue sin conocer. En tercer lugar, cuando entra triunfante en Tebas después de haber dado muerte a la Esfinge y se casa con Yocasta, no sabe que es su madre. Cuesta entender por qué Freud utilizó el mito de Edipo para ilustrar lo que según él acaecía en el interior de un infante desde los 4 a los 8 años. Más relevante o comprensible me parece si hubiera echado mano del mito de Cronos y Zeus: efectivamente en este mito es Zeus el hijo el que da muerte y castra a su padre Cronos con la ayuda de su madre Rea. Creo que esta historia se ajusta mejor a la intención de Freud de dar a entender que los niños pasan por una fase donde se dan cita en ellos este tipo de anhelos y afectos divididos.

El mito de Edipo señala en una primera lectura en otra dirección un poco más sutil: en primer lugar Edipo es un huérfano que ha sido abandonado a su suerte por su padre –que en el último momento no se atreve a darle muerte- y que es rescatado por Pólibo creyendo que es hijo suyo en unas versiones, y a sabiendas de que no es su padre verdadero en otras. Sin embargo, lo cierto es que Edipo al llegar a la adolescencia, como todos los héroes griegos, parte en busca de aventuras. Esta salida del hogar es interpretada por autores diversos como una búsqueda del principio paterno: la masculinidad. Del mismo modo Parsifal, que sabe que es huérfano de padre y vive con su madre, también parte en busca del Grial en un periplo similar. Lo hace Teseo y Perseo, Heraclés y Orestes, Jasón y Ulises, el héroe siempre sale, vuelve, da vueltas perdido, combate monstruos, acaba con una plaga o pone fin a una maldición; su misión es siempre la redención de algo que ha sido maldito por el pecado de alguien anterior. Los héroes del mito o de la leyenda parten siempre abandonando a sus madres, hermanas o padres adoptivos en busca de algo que al parecer no pueden encontrar permaneciendo en su hogar, pero añaden una novedad respecto a las aventuras de sus predecesores: en estos dos casos (Edipo o Parsifal) no hay aventuras bélicas, ni lucha contra el monstruo a brazo partido, ni fuerza bruta como método para enfrentarse a la desgracia, sino preguntas, conocimiento y sabiduría. Así, la Esfinge sólo puede ser vencida si el héroe resuelve los dilemas que le plantea y Parsifal sólo podrá acceder al Grial si hace la pregunta correcta al anciano guardián del castillo.

Al librar Edipo del monstruo a los tebanos, éstos le demostraron su favor y es cuando Edipo desposa a Yocasta, la viuda de Layo, al que el propio Edipo ha dado muerte en un enfrentamiento anterior a su encuentro con la Esfinge. Con Yocasta tiene una hija famosa: Antígona, una heroína a la que Sófocles eternizó en una de sus tragedias. Sucede entonces que se declara una peste en Tebas y, consultados los oráculos, predicen que la peste no cesará hasta que se encuentre al asesino de Layo. Edipo interroga al sabio Tiresias después de lanzar una maldición sobre su asesino (sin saber que está derramando su maldición sobre su propia cabeza). Tiresias, que por su condición de “ver más allá y más profundamente” conoce todo el drama, aunque trata de disimular sus conocimientos no puede evitar que Edipo comience a relacionar la manera en que murió Layo con su propio incidente en el camino. Comienza dudando sobre si él será el responsable del crimen, pero poco a poco van apareciendo las pruebas de que no es hijo de Pólibo sino de Layo. Edipo es culpable del parricidio y del incesto con Yocasta y, una vez desvelada la verdad, ella se precipita desde una almena de su palacio y él se perfora los ojos con una aguja quedando ciego.

Después Edipo es desterrado de la ciudad y comienza una existencia errante. Lo acompaña Antígona, su hija, porque sus otros hijos – Eteocles y Polinices– no han intervenido en su favor y él les ha maldecido. En este errar llega hasta el Atica, donde permanecerá hasta la muerte gozando de la bendición de los dioses.

En este mito se halla visible el complejo de Edipo y su castigo siempre en clave masculina, pero qué sucede con las mujeres, que sucede con Electra y sobre todo qué sucedió con Yocasta.

(En el mito Yocasta acaba suicidándose cuando conoce la verdad sobre el linaje de su hijo). Nótese el énfasis (las negritas) en cuanto al no saber de Edipo o de Yocasta.

El Edipo en las niñas: el complejo de Electra.-

Freud pensaba que el complejo de Edipo que se daba en las niñas era simétrico al de los niños, sin embargo autores más recientes han aportado otros puntos de vista, no sólo en relación a la situación edipica de niños y niñas sino en relación a la causalidad de las perversiones. En realidad la perversión no es el resultado de un enredo edipico, sino pre-edipico. La perversión va con  la madre primigenia y no con el padre.

La situación de la niña es un poco más complicada pues ha de abandonar el objeto original para dedicar su atención al padre. Aquí ya encontramos una diferencia con respecto a los niños que no han de abandonar al objeto de amor: la madre sigue siendo la madre aunque se modifique como objeto de pulsión.

La niña ha de conseguir identificarse con la madre en su función más representativa: la capacidad para tener bebés. Se trata de una identificación con un vacío que puede llenarse y que define la femineidad.

La perversión va contra la madre generadora de vida, es un ataque o profanación del cuerpo de la madre, tanto en los hombres como en las mujeres: la principal diferencia entre la perversión masculina y la femenina es que en esta el ataque es contra sí misma o contra sus hijos. Es por eso que las perversiones femeninas han pasado tanto tiempo sin identificar, al fin y al cabo el “ataque hacia el propio cuerpo” como sucede en las autolesiones, la anorexia-bulimia o los sindromes psicosomáticos no han sido identificados como ataques contra si mismo a diferencia de los ataques contra el objeto que llevan a cabo los hombres y que llevan el marchamo de crimen..

Una noticia muy urbana acerca de la profanación.-

Un amigo mio que vive con su familia en un chalet algo apartado de la ciudad me contó hace poco que estando ausentes del mismo alguien había entrado en la casa, cuando llegaron a la misma y tras el primer susto por todos los desperfectos encontrados se dieron cuenta de que paradójicamente no habían robado nada, sino que se habían dedicado a ensuciar, consumir víveres, beber alcohol, romper algunos enseres y sobre todo: orinar y defecar en el suelo.

La policia diagnosticó que el ataque era cosa de jóvenes gamberros, pero nunca se llegó a saber quienes eran, sin duda alguien cercano, algún vecino, alguien en el que nunca se pensaría. Si la policía tuviera formación psicoanalítica (la tienen algunos agentes dedicados a homicidios) sabría de que se trataba: una profanación en toda regla del cuerpo de la madre.

Esto es precisamente la perversión, nótese que aquí no hay afán de lucro, ni discusión, ni venganza, o nada personal contra mis conocidos, simplemente un ataque al azar en una casa (cuerpo) que se encontraba en ese momento desnudo. Las razones de este acto vandálico hay que ir a buscarlas al inconsciente de cada cual, pero si pongo este ejemplo es para que el lector se familiarice con el concepto de perversión, que es etimológicamente un “poner del revés”, un acto en cierta manera inexplicable. la gente suele decir y pensar que este tipo de actos se hacen por el placer de hacer daño, de hacer el mal. Es precisamente eso aunque sus autores es poco probable que los sientan de ese modo.

Criterios fenomenológicos diferenciales entre perversiones de hombres y mujeres.-

Hombres Mujeres
Dirección Hacia un objeto externo Hacia sí misma o hijos
 Sexo Genitalidad  Pre-genitalidad
 Edad Temprana  Variable
 Descarga  Deseo de dañar Deseo de herirse a sí misma
 Duración Persistente Se desvanecen
 Pronostico Malo Variable
 Vinculo No hay vinculo Cierto grado de vinculo
 Comorbilidad Sin relación con estrés Relación con estrés

Criterios operativos para un diagnóstico de perversión

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24 pensamientos en “Perversos y perversas

  1. que mania de pretender ser el Prometeo del saber ante tus lectores, a quienes irrespetuosamente los saludas tachandolos de ignorantes… la persona que escribe este Blog sin duda es una persona megalomaniaca y perversa, que más que investigar o divulgar información, intenta impregnar con su ego todo lo que puede.. la verdad es un blog asqueroso, leí varios articulos y en todos ellos muestras conocimiento conocido en el psicoanalisis como algo nuevo o como algo que has descubierto tu,.. mezclandolo con extrañas creencias tuyas…

    • Jorge todo aquel que escribe tiene un punto de megalomania, más que nada es que para escribir uno suele basarse en su conocimiento y experiencia. No es mi estilo ejercer de abogado de nadie, pero hace tiempo que conozco y comparto impresiones con el autor de este blog y te puedo asegurar que no solo ha sido siempre humilde, sino que además ha tenido la paciencia de sin tener porque, responder a mis dudas o preguntas, siempre que lo he requerido. Pero eso es lo de menos, lo que me molesta profundamente es lo estúpido de tu comentario, ya que no aporta nada, se trata simplemente de hacer daño gratuitamente (lo cual si podria considerarse una perversión), se puede discrepar del contenido del artículo, pero al menos intenta argumentar. Tu comentario es simplemente eso tan fácil de desacreditar y caer en el insulto sin aportar nada más que eso. Y como yo no tengo vocación de diplomático te lo voy a decir bien claro: aqui lo único asqueros que hay es tu comentario y lo único preocupante tu inseguridad, representada en que tu única forma de debatir o rebatir sea el insulto.

      • Creo que lo de la megalomanía deberíamos dejarlo para los delirios sifilíticos. Los que escribimos un blog somos como los autores de ficciones, por así decir “una voz omnisciente”, y da igual que escribamos relatos o nos dediquemos a hacer pensar a la gente más allá de las convenciones. No se trata de divulgar el saber sino de ir un poco más allá, metiendo nuestra propia experiencia cosiendo con lo que se sabe y ampliando la distancia con lo que divulgan los medios convencionales. Este es el punto de omnisciencia, pues si el autor no cree en lo que dice quién lo creerá?

  2. Conozco de tiempo al doctor. He esperado dos días a responder al comentario de Jorge Pacheco.Anteayer me hubiera dominado la víscera, hoy, no. Soy un defensor de la libertad de expresión, por eso puedo decir que me parece totalmente inexacto, fuera de lugar y con un cierto “tufo” a descalificación gratuita el comentario de Jorge Pacheco. Es lo que pasa por tener un blog, como el doctor Traver, que se somete a comentarios sesgados y faltos de coherencia. En fin! Como le dijo Guerrita ( el torero) a Ortega y Gasset al comentarle éste que era filósofo…Hay gente pá tó!

  3. “Probablemente mis lectores no sepan que las mujeres también pueden presentar clínicas perversas”

    Hombre, los lectores de este blog no se supone que seamos tan ingenuos. Todos sabemos que las mujeres tienen casi todos los problemas de conducta que tienen los varones (hay mujeres psicópatas y hombres anoréxicos),en lo que se diferencian es en el grado y la frecuencia estadística (y desde ese punto de vista está claro que los hombres son malos y las mujeres son buenas, no hay vuelta de hoja), y ahí son de lo más interesantes los “criterios fenomenológicos” que se incluyen en el artículo, que está muy bien.

    Añadir siempre que, en el comportamiento de las mujeres, su condición social de sometimiento en una civilización hecha por y para el hombre siempre nos afecta a la hora de observar y juzgar.

    En cuanto al caso del señor Jorge Pacheco y su comentario, lo más lamentable de este tipo de raras intervenciones es que casi nunca acompañan sus “críticas” de argumentos ni ejemplos… Eso es lo más lamentable. Lo demás -la mala educación- es lamentable también.

    • Bueno, la perversión en la mujer es un concepto muy poco usado en nuestra disciplina, a la mujer se le supone siempre buena y armada de buenas intenciones. Por ejemplo en la maternidad que es el lugar donde se manifiestan casi todas las perversiones femeninas. En cuanto a tu apreciación sobre el sometimiento de las mujeres como explicación de sus perversiones desviaciones me parece poco riguroso. Todo se enrosca en la maternidad o en el cuerpo incluyendo a la rebelión histérica de las mismas. Es histérica porque se enrosca en el cuerpo con o sin razón o bien se proyecta en los hijos que al fin y al cabo son suyos, no?

      • “En cuanto a tu apreciación sobre el sometimiento de las mujeres como explicación de sus perversiones desviaciones me parece poco riguroso. ”

        Yo no he hecho tal apreciación. Solo que es un factor a tener en cuenta en general, que no se puede comparar la vida libre del varón con la de la mujer que hasta hace poco se la trataba más o menos como a un animal doméstico. Lo mismo se puede decir sobre los varones que viven su infancia en ghettos o en entornos antisociales.

        La “bondad” de las mujeres yo la entiendo como algo estadístico. La literatura -y su mala conciencia- nos ofrece muchas vampiresas, brujas y mujeres malvadas, pero la estadística criminal y lo que llevo leído de psicología social indica que, estadísticamente, la mujer es menos agresiva, menos egoísta y más empática. Mi teoría personal es que la mujer es marcadamente así porque ha sido seleccionada para ello igual que las vacas a lo largo de generaciones (mujeres dóciles, sumisas, castas y buenas madres), con lo cual tendríamos una explicación de lo más materialista y nada sentimental.

    • Como solía decirme una amiga psiquiatra,a la mujer le gusta que todo esté limpiecito y ordenado, así que mejor con veneno que con guerras. Que con lo último todo se vuelve un caos. Como mujer y más allá de cualquier teoría, estoy convencida de que el problema de pensar a una mujer “angélica” ha radicado en que la perversión y la agresividad femenina son un pelín más sutiles… no generan estropicios rimbombantes y claramente visibles, suelen avanzar en silencio, sin trompetas, banderines ni ruido de escudos. Parece que no pasa nada, pero está pasando… como sucede con los venenos. Se descubre el veneno por síntomas, que incluso a veces son confusos, no por la contundencia de una declaración de guerra. Quizás sea que a lo largo de nuestra historia, esas “agresividad y perversiones pasivas” fueron fructificando como conductas adaptativas frente a unas “agresividad y perversión manifiestas” masculina tan potentes y poderosas. Por otra parte, me halaga que por fin se nos tome como parte de la especie con todo lo que ello implica. Que, como los varones, seamos capaces, a nuestra manera, tanto de lo más sublime como de lo más deplorable. A mí, eso de la mujer como más buenita, amantísima, abnegada, entregada, ángel del hogar, me ha tenido hasta los ovarios. También podemos llegar a ser perversas, maldita o agresivas, y a mucha honra, como cualquier otro Homo sapiens.

      • No solamente es por la sutilidad de los estragos femeninos sino por una defensa u oscurecimiento u ocultamiento masculino de la maldad materna. El tabú mas poderoso que existe es el de la madre y somos los hombres los principales defensores del mismo y si es necesario lo defendemos con nuestra vida. “Madre no hay más que una y a ti te encontré en la calle”, Menos mal quesólo hay una.

      • “me halaga que por fin se nos tome como parte de la especie con todo lo que ello implica. Que, como los varones, seamos capaces, a nuestra manera, tanto de lo más sublime como de lo más deplorable. A mí, eso de la mujer como más buenita, amantísima, abnegada, entregada, ángel del hogar, me ha tenido hasta los ovarios. También podemos llegar a ser perversas, maldita o agresivas, y a mucha honra”

        Me parece que no estás bien informada acerca de las tradiciones sobre la malignidad femenina en la historia de la civilización, porque lo de la mujer perversa y maldita no supone novedad alguna. Eva pervirtió al inocente Adán y la lujuria de Helena causó la guerra de Troya. La tradición está llena de brujas, vampiresas y pérfidas Esfinges, Medusas, arpías, sirenas y otros portentos. Las mujeres eran tan malditas que en la mayoría de las tradiciones primitivas se las consideraba contaminantes y corruptoras (una mujer que menstrúa puede arruinar la cosecha).

        El cristianismo es verdad que cambió eso. Pero parece que a algunos/algunas les gustaría retornar al neolítico.

        Hoy tenemos la ciencia, y la ciencia dice lo que dice, ni más ni menos.

  4. “La belleza atroz, no es un invento machista, es un invento del matriarcado”

    Sería muy interesante que se aportara información acerca del matriarcado, ya que el “conocimiento general” asegura que tal cosa nunca ha existido.

    “No hay evidencia de sociedades en las que existiendo una distribución desigual del poder entre hombres y mujeres, las mujeres tuvieran preeminencia sobre los varones; al contrario de lo que sucede en el patriarcado, donde los hombres son los que poseen preeminencia respecto de las mujeres.”

    https://es.wikipedia.org/wiki/Matriarcado

  5. “Hoy tenemos la ciencia y la ciencia dice lo que dice, ni más ni menos”. Dime qué dice la Ciencia. No entiendo qué defiendes y qué no. Tú hablas de creencias…¿Eva? ¿Existió Eva? Helena de Troya, puede que haya existido… ¿Medusas, sirenas, arpías? ¿Que debates con Paco si puede o o no haber existido el matriarcado? Es que cada cual tendrá su teoría, y yo seguro, tendré la mía. La Historia vive dándonos sorpresas, así que creerse que uno tiene la verdad en las manos, es un acto de arrogancia… Añades la palabra tradición y rematas con que la ciencia ha hablado. ¡Albricias!, claro que por fin ha hablado con contundencia de ley: “la mujer es humana como el varón”… ¡Que somos Homo sapiens!
    Cuando yo escribo lo que escribo, lo hago desde mi realidad de mujer. No de las de los mitos y tratados de algún exaltado erudito. Y como mujer que soy te puedo asegurar que somos tan capaces de los actos más nobles como de lo más deplorable, sencillamente porque somos tan humanas como vosotros. Negarle a la mujer su capacidad para el daño es una forma más de arrebatarle su condición humana imperfecta pero perfectible… la misma que ostenta el varón.
    Si para ti esto significa desear volver al neolítico…eres libre de pensar lo que quieras.

      • “Es difícil saber que piensa Francisco martin, yo no me aclaro con él y eso que soy psiquiatra, es decir experto en rarezas.”

        Lo más raro es que se considere la honradez y el juicio ecuánime como rareza. A lo de Paco se le llama “ponerse estupendo”, me parece. Y si quiere saber qué pienso, que Paco lea mi blog y sospecho que aprenderá algo.
        http://unpocodesabiduria21.blogspot.com.es/2016/05/una-voz-diferente-1983-carol-gilligan.html

        Veamos: la ciencia dice que los hombres y las mujeres no son iguales en personalidad. Los hombres son mucho más agresivos que las mujeres y no más inteligentes. En el Paleolítico está claro que el ser agresivo era una ventaja dada la lucha constante por los escasos recursos.

        “Y como mujer que soy te puedo asegurar que somos tan capaces de los actos más nobles como de lo más deplorable, sencillamente porque somos tan humanas como vosotros”

        No, no sois “tan capaces”, no es eso lo que dice la ciencia. Las mujeres cometéis ocho veces menos homicidios que los varones, así que no, no sois iguales al hombre en eso. Lo siento mucho sí te gustaría que fuera de otra manera.

        “Si es portador de una serie concreta de genes, la probabilidad de que cometa un delito violento aumenta en un ochocientos ochenta y dos por ciento [según el departamento de Justicia estadounidense]. (…) Más o menos la mitad de la población humana es portadora de esos genes, y la otra mitad no, con lo que la primera mitad es mucho más peligrosa. Es un dato incontestable. La abrumadora mayoría de los presos son portadores de esos genes, como por ejemplo el 98,4% de los que están en el corredor de la muerte. (…) Por lo que se refiere a esa peligrosa serie de genes, probablemente ha oído hablar de ellos. Se resumen en el cromosoma Y. Si es usted portador, lo llamamos varón.”
        http://unpocodesabiduria21.blogspot.com.es/2016/07/incognito-2011-david-eagleman.html

        Cuando llega la civilización resulta entonces que la agresividad es un handicap y que ésta tiene que controlarse de alguna forma “antinatural” mediante leyes, religiones y nuevas costumbres. Y ahí tenemos el origen de -entre otras muchas cosas- todos esos mitos contradictorios acerca de las perversiones femeninas. Paralelos a muchos otros mitos acerca de la vileza de los esclavos, la inferioridad de otros grupos raciales y muchas otras reacciones de los grupos sociales que se ven amenazados por el curso que están tomando los cambios de costumbres.

        Por mucho que Paco quiera resucitar teorías decimonónicas (y eso sí que es una “rareza”), el matriarcado nunca ha existido http://www.nytimes.com/books/first/e/eller-myth.html lo que sí ha existido es una extensa mitología sobre mujeres perversas, brujería, amazonas, etc.

        ¿La existencia de un mito implica la existencia de correspondientes realidades? Evidentemente no. Los mitos, mitos son y tienen que estudiarse con cuidado, pues son objetos valiosos.

        Y ya que Paco es psiquiatra, le recuerdo un mito muy conocido, como es que aparezca en cierta antigua literatura erótica (por ejemplo, en el “Decamerón”) el recurso de que cuando una virgen contempla por primera vez un pene erecto (exhibicionismo) queda extasiada de deseo. ¿Hay alguna evidencia de que este mito tiene una base real? Pues lo mismo sobre el matriarcado y los mitos sobre las mujeres perversas.

  6. A ver, Francisco. En mi primera intervención dije con cierto sarcasmo que las mujeres somos aficionadas al “veneno” aludiendo a que nuestra agresividad y perversión son más sutiles. Quizás por eso no aparecen en las estadística. Estoy totalmente de acuerdo con todo lo que dices, pero mi razonamiento no va por ahí.Ha sido tan destructivo a lo largo de la Historia para la mujer ser considera la “causa de todos los males de la tierra”, como ahora negarle la capacidad de causar “daño real”, no de esos, tipo “la menstruación afecta las cosechas”, por ejemplo.
    Yo defiendo, como mujer, nuestra condición humana de seres imperfectos pero perfectibles. Sin ese reconocimiento, la cosa seguiría igual: la mujer elevada a Virgen, derrumbada por bruja o puta, o destinada a parir hasta morir. Concepciones para nada erradicadas en totalidad del planeta, dicho sea de paso…
    Lo que yo creo que sigue siendo patriarcal es medir la agresión y perversión reales de las mujeres de carne y hueso con parámetros muy masculinos. Claro que hay menos mujeres en una cárcel, pero quisiera saber yo cuántas mujeres le han destruido la vida a alguno de sus hijos o seres queridos más débiles que ella. Cuántas hay que viven mintiendo, manipulando y desencadenando guerras cotidianas que terminan afectando la convivencia de en su núcleo social próximo. ¿Sabes que hay mucha violencia sin estadística? En mi familia tengo una mujer maltratadora a la que tuvimos que quitarle judicialmente sus hijos. Dudo que figure en las estadísticas. A la vez hay miles, millones de mujeres capaces de sacar un hogar adelante sin que nadie les eche una mano, luchar por su gente, de combatir por una causa digna; las hay brillantes científicas, grandes pensadoras… ¿Me hago entender mejor, ahora? Como seres humanos, por fin la ciencia nos ha reconocido la misma condición humana que el varón. Y el núcleo duro de cualquier ser humano es su imperfección junto con su posibilidad permanente de perfeccionamiento. Antes se nos negó todo esto. Éramos las reproductoras de la especie, nada más. No muy lejos de una vaca, como tu dijiste. Creo que sobre la situación histórica de la mujer y las barbaridades que se han asegurado sobre nosotras, no me vas a decir nada que ya no haya visto y hasta vivido a lo largo de mis casi 60 años.
    Y repito, por última vez y espero zanjar este desencuentro conceptual, que solo estoy defendiendo, como mujer, nuestra imperfecta pero perfectible condición humana. Aquella que se nos negó durante siglos.

    • “estoy defendiendo, como mujer, nuestra imperfecta pero perfectible condición humana. Aquella que se nos negó durante siglos.”

      No creo que nadie discuta eso hoy. Pero creo que sabes que existe aún una versión del feminismo que considera que
      “la mujer es exclusivamente producto de fuerzas económicas y sociales. (…) «no naces, sino que más bien te haces, mujer». Los tiempos han cambiado desde que Beauvoir escribió estas palabras.”
      http://unpocodesabiduria21.blogspot.com.es/2014/10/el-primer-sexo-1999-helen-fisher.html

      Esta tendencia está en la línea del marxismo y de la “tabla rasa”, según la cual el comportamiento social lo determina solo el entorno. Si alguien afirma que las mujeres son “moralmente” iguales a los hombres por su naturaleza innata puede decirse que se está equivocando en la medida en que equiparamos “moralidad” a comportamientos prosociales o antisociales. Los comportamientos prosociales son aquellos que generan confianza; como mínimo, los comportamientos menos agresivos.

      Dentro de nuestros convencionalismos culturales (en “Occidente”), hombres y mujeres son iguales perceptores de derechos y deberes, y eso está muy bien, es un gran avance, pero quienes nos interesamos por las posibilidades de mejora social no podemos perder de vista las posibilidades de incidir en algunas tendencias del comportamiento que son más prosociales. Pueden darse por igual en hombres y mujeres, pero estadísticamente parecen darse más en las mujeres. Eso creo que es de interés para todos.

      En cuanto a que la agresividad “sutil” no aparece en las estadísticas, puede ser, pero sí aparece en muchos estudios de psicología social, y el resultado suele ser similar a la estadística sobre homicidios. Aquí Paco mencionó una vez que “hay muchos tipos de agresión”, sin específicar más, claro. Pero parece que los mecanismos de la agresión no son tan complejos y el que las mujeres cometan menos homicidios coincide con que también son (estadísticamente, estadísticamente…) menos competitivas, menos asertivas, más empáticas, más benevolentes y menos egoístas.

      Por cierto, que una estadística sobre homicidios procedente de Estados Unidos es especialmente valiosa, porque quienes dicen que los hombres matan a más mujeres que mujeres a hombres solo por “la fuerza muscular” del varón que les da supremacía física en las reyertas no encaja mucho cuando la estadística se hace en un país en el que cualquiera puede ir a una tienda y comprar un arma…

  7. “Has dicho en este texto algunas mentiras que no voy a desmentir gratis.”

    Paco, es una vergüenza que te dediques a insultar a quien a ti no te ha insultado. En cuanto al precio de “desmentir”, tú sabes tan bien como yo que los que buscan la verdad con ponerla a la luz ya se dan por bien pagados. Y eso creo haberlo hecho yo, por lo menos.

    Lástima que hayas echado a perder lo que podía haber sido una discusión enriquecedora. Y me sigue gustando tu blog, a pesar de tus “rarezas” y alguna incoherencia que otra. El que sabe leer, sabe también separar la paja del grano.

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