No es violencia machista, es violencia (I)


maldad

Hace un par de días tuve acceso a un catálogo de tuits que “el Diario” coleccionó (haciéndose eco de algún propagandista) a un magistrado del Supremo llamado Antonio Salas Carceller (@salascarceller1) que me llamó la atención y que desencadenó un aluvión de críticas, y no se hicieron esperar criticas del mismo estamento jurídico pero también de adhesiones en las redes sociales. Al día siguiente el citado magistrado concedió una entrevista en la sexta donde fue crucificado de nuevo por el lobby feminista y sus agitadores profesionales. ¿Pero qué es lo que dijo el citado juez para resultar tan criticado?

Lo que vino a decir es que la violencia de género no puede atribuirse al machismo, sino a la maldad, a la mayor fuerza física de los hombres y a los conflictos de convivencia entre las personas. En su entrevista se mostraba además partidario de aplicar las mismas penas a las mujeres ante igual delito y al mismo tiempo subrayó que ya en el código penal existían suficientes recursos para castigar a los hombres cuando usaban el agravante de “mayor fuerza”, no era necesaria una nueva ley, la LVG para luchar contra esta lacra de los crímenes de género. La violencia de género no es un tipo de violencia especial, sino una versión más de la violencia entre personas. Y desde luego no puede atribuirse al “machismo” como causa de la misma.

Pero qué es el machismo.-

El machismo a juicio de algunas feministas es algo que impregna la vida, la educación, los valores, una especie de miasma homeopático que induce la violencia de los hombres contra las mujeres y que  también explica la mayoritaria proporción de hombres en ciertas escalas y magistraturas, al decir de algunas:

El machismo que mata se engendra en una mullida base social históricamente subestimada.
Una base que se genera y regenera a través de cada anuncio sexista y de cada acto de violencia machista amplificado con unas tecnologías que son dúctiles canales de propagación, hasta extremos inquietantes. Se regenera en cada hogar donde imperan los roles de género, a pesar de la integración de las mujeres en un mercado laboral, que también las discrimina. Y se regenera en unas herramientas educativas con un lenguaje y una historia donde sólo habitan hombres.

La carrera judicial no es un estamento estanco, aislado o inmune a los prejuicios machistas. Los jueces y juezas nacen, se educan y opositan en la misma sociedad patriarcal que el resto de profesiones. Por tanto, el machismo también impera en la justicia, donde se extiende bidireccionalmente, de forma endógena (hacia dentro), o exógena (hacia fuera). Esta última es, quizás, la más peligrosa por el impacto negativo que tiene sobre la ciudadanía. Una justicia machista es incompatible con una justicia equitativa.

La constatación del machismo endógeno está en la escasa representación femenina en la cúpula judicial y también en la fotografía de la justicia que cada año ilustra la apertura del año judicial, en la que no hay ni rastro de las mujeres, a pesar de que en la actualidad, las féminas rubrican más de la mitad de las sentencias que se dictan en este país, donde ocupan el 52’4% de la totalidad de las plazas judiciales y el 62’5% , en la franja de edad inferior a 51 años, de acuerdo con las estadísticas del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). (2). Esta imagen, símbolo del techo de cristal judicial, es un insulto a la dignidad de las juezas, porque las invisibiliza con un mensaje de negación de su importante aportación a la justicia española.

Resultaría interesante preguntar si el feminismo es también otro miasma, algo que impregna las creencias o por el contrario es algo bueno en si mismo, una especie de antídoto o de solución final.

Como corolario final el juez Salas añadió que la violencia de género no tenia solución ya que se encontraba inscrita -como toda violencia- entre los recursos que los humanos usamos para salirnos con la nuestra.

En realidad el magistrado recurre a una etiqueta moral (maldad) para neutralizar otra etiqueta política “machismo”, aunque probablemente el término “maldad” explica mejor la violencia (de hecho los libros que suelen escribirse por neurocientíficos hablan de la maldad o evil en inglés) que el termino “machismo” que es más bien una entelequia usada por ciertas ideologías para achacar a la virilidad todos los males del mundo, algo parecido a identificar Islam con terrorismo. Ni todos los musulmanes son terroristas ni todos los hombres son violentos, lo son una pequeña minoría.

Y no cabe duda de que el argumento de una mayor fuerza por parte del hombre explica aun mejor porque la mayor parte de las veces las víctimas son mujeres. Las mujeres, los niños, los ancianos u otros hombres son generalmente víctimas de los hombres violentos, si bien es cierto que el uso de armas ha dejado la “fuerza física” en un plano secundario. Con un revólver en la mano todos somos más fuertes que aquellos que van desarmados.

Sin embargo pertenecemos a una especie dimórfica, es decir una especie en la que hombres y mujeres, no sólo nos diferenciamos en el tamaño, sino en la fuerza, agresividad,   velocidad e intereses de lo que ya hablé en sucesivos post, de manera que no voy a repetir los argumentos en clave evolucionista que podeís encontrar a lo largo y ancho de este blog. Simplemente señalar que ese dimorfismo entre hombres y mujeres es una adaptación ancestral de nuestra especie, los hombres somos más grandes, altos y fuertes porque hemos tenido que competir con otros hombres por los recursos y el sexo. Las especies dimórficas señalan hacia una fuerte competencia intrasexual (sea de machos o hembras) en tiempo ancestral.

La iniciativa.-

Pero a mi me gustaría añadir otras cuestiones a lo expuesto por el juez Salas. Me gustaría aportar algunos datos de psicología evolucionista y también otros datos procedentes de la clínica de personas maltratadas. La primera cuestión que me gustaría abordar es para añadir, otra variable a la ecuación que propone Salas, me refiero a que los hombres somos y tenemos una mayor iniciativa en la tarea de obtener y buscar parejas, de tal modo que un hombre sin iniciativa es muy probable que se quede sin ella. La mujer por su parte solo tiene que esperar a verlas venir, no necesita hacer nada, los merodeadores intentarán seducirla a poco atractivo que tenga.

Esta es la razón por la que la depresión es mucho más frecuente en las mujeres que en los hombres, un hombre jóven y deprimido no alcanzaría a obtener ninguna pareja, mientras que la depresión en la mujer no interfiere en su fitness reproductivo. Por contra, es de esperar que los hombres empleen más drogas, más conductas de riesgo o utilicen el alarde como medio de seducción, es decir que pongan en riesgo su vida a fin de obtener parejas.

Los celos.-

En los crímenes de género se habla muy poco de los celos, demasiado poco, a pesar de que la mayor parte de los agresores son o bien parejas actuales o bien ex-parejas pero en ambos casos se comparte una cuestión: el deseo por parte de la mujer de romper la relación, de denunciar malos tratos si los hubiere o de comenzar una nueva relación con una tercera persona. Y parece que los hombres viven muy mal ser abandonados por sus parejas, tan mal que muchos de ellos recurren al crimen como mecanismo de venganza ante la ofensa -para ellos intolerable- de ser abandonados.

Pero lo cierto es que los hombres pueden ser tan celosos como las mujeres y tan posesivos como ellas. Por alguna extraña razón tanto las mujeres como los hombres pensamos en nuestras parejas como posesiones personales, como la tierra o el ganado. Se trata de un error cognitivo común a nuestra especie solo que:

Los celos no provocan las mismas reacciones en hombres y en mujeres. Se sabe (Wilson y Daly, 1982) que los celos masculinos evolucionaron como una conducta de intimidación hacia otros machos, mientras que los celos de las mujeres están mayormente relacionados con la defensa del nido, es decir del macho como recurso para asegurar la vida de los hijos en común.  Las patologías y las explosiones emocionales que causan los celos son bien distintas según el sexo. Los hombres sufren con más frecuencia de delirios de celos, mientras que las mujeres no suelen llegar a delirar casi nunca si bien pueden padecer obsesiones de celos aunque no paranoias.

Para saber más sobre esa emoción tan compleja que llamamos celos.

La fascinación de algunas mujeres por los malvados.-

Suele decirse desde algunos lugares del pensamiento políticamente correcto que si no hubieran clientes no habría prostitutas y por supuesto tampoco habría trata de personas. Efectivamente muerto el perro se acabó la rabia, un tipo de pensamiento Hécate. Por la misma razón podríamos decir que si no hubiera mujeres fascinadas por los malos no habría malos. El mal desaparecería del mundo sólo con extinguir los incentivos que llevan a algunas personas a emparejarse o simplemente tener tratos con determinados individuos. El problema es que los incentivos existen, es verdad que la inexperiencia o la ignorancia también juegan algún papel en esta ecuación.

Dice Pablo Malo en este post:

“La Psicología Evolucionista ha estudiado bastante el tema de las estrategias y preferencias sexuales de hombres y mujeres a partir de teorías como la de la Inversión Parental de Trivers. En estos estudios aparece una constante, una idea que se repite en muchos autores, y es que las mujeres necesitan dos cosas de los hombres: los mejores genes posibles, y que ayuden en la crianza de los hijos. Estas dos cosas son incompatibles hasta cierto punto y sólo confluyen en el príncipe azul, algo muy difícil de encontrar. Si la mujer escoge un hombre muy testosterónico y atractivo físicamente este hombre probablemente no se va a quedar en casa a colaborar, entre otras cosas porque las mujeres se lo van a rifar y va a tenerlo muy fácil irse con otras. Hay muchos estudios en esta línea, como los que encuentran una atracción por hombres más masculinos en periodos fértiles del ciclo menstrual y por hombres más “femeninos” en períodos no fértiles. En inglés llaman “dads” y “cads” a estos dos tipos de hombres. Los cads serían los que nosotros estamos llamando “malotes”.

Es decir, la atracción por los malotes es la atracción por los buenos genes. ¿Buenos genes asesinos como los citados? Lo que estoy planteando es que la mujer está respondiendo a unas claves que ancestralmente indicaban buenos genes, aunque ahora indiquen que te vas a ir a la cárcel. Las claves a las que la mujer está respondiendo serían claves de dominancia. Me explico. Hay muchos estudios donde se ha encontrado que los buenos cazadores y los buenos guerreros tienen más éxito reproductivo que los que no lo son tanto. Estos guerreros y cazadores tienen que correr más que sus presas o víctimas, tienen que saber encontrarlas, enfrentarse a ellas y darles muerte. Tener un hombre de estos como pareja puede significar que tu prole va a tener recursos y más probabilidades de supervivencia. El individuo que es capaz de hacer su voluntad, de imponerse a los demás (incluso matando) indica que es un hombre superior que probablemente va a subir en el escalafón, va a ser un líder o jefe, y por lo tanto un buen partido. Los individuos que he mencionado al principio (Carcaño y Manson) eran jefecillos de un grupete (el primero) o líderes de un grupo más amplio (el segundo). Ahora acaban en la cárcel, pero tenemos un sistema legal decente (concededme que tenemos un sistema legal decente a los efectos de mi argumentación :)), desde hace cuatro días, hablando en tiempo evolucionista. Lo que estoy planteando es que lo mismo que respondemos a las grasas y el azúcar con un gran apetito por ellas porque en tiempos ancestrales indicaban calorías y algo deseable, las mujeres pueden estar respondiendo erróneamente a unas claves que en tiempos ancestrales sí podían indicar buenos genes.

Resumiendo, la atracción por hombres peligrosos incluso en casos extremos se explicaría por la tecla que tienen las mujeres de buscar buenos genes en su pareja. Las claves para detectar esos buenos genes son dobles: el aspecto físico y la conducta de esa posible pareja. Una conducta agresiva y dominante, puede haber indicado buenos genes en tiempos remotos. Sin embargo, no hay mucha literatura que haya tratado este tema directamente. Los únicos estudios que he encontrado al respecto son los que hablan de que las mujeres encuentran atractivos a los hombres que puntúan alto en la llamada Triada Oscura (psicopatía, narcisismo y maquiavelismo). También hay estudios que encuentran que las mujeres se ven atraídas por rasgos de orgullo, seguridad y poder. Pero , en conjunto, la visión evolucionista nos pone en camino de entender esa zona oscura de la psicología femenina muy difícil de entender de otra manera.

La agresividad oculta de las mujeres y el tema de la igualdad, son dos de los temas que abordaré en mi próxima entrada, que comenzará con la siguiente pregunta ¿Son crímenes de género los crímenes donde un homosexual asesina a su pareja?

Pues parece que:  los impulsos violentos o agresivos entre parejas que conviven o convivieron pueden tener su origen en algo diferente al sexo de la pareja.

Bibliografia.-

Daly M, Wilson MI, Weghorst SJ (1982) Male sexual jealousy. Ethology & Sociobiology 3: 11-27.

¿Violencia machista? por Pablo Malo

21 pensamientos en “No es violencia machista, es violencia (I)

  1. Lo que no se menta nunca es que los que sufren la inmensa mayoría de la violencia machista son otros hombres. Pero eso no importa gran cosa. Digamos que el feminismo radical es un mejunje cuyos principales ingredientes son el odio, la búsqueda de poder y un buen chorro de ansias de venganza.

  2. Este post me parece impresionante y da mucho que pensar. Si entendemos que cierta dosis de violencia pueda resultar atractiva en determinados momentos. Se habla por ejemplo de la triada oscura, eso me lleva a pensar. ¿Y si en ciertas prácticas o juegos se llevara a cabo cierta dosis de violencia y digamos se pudiera dar rienda sueltas a esos deseos ancestrales de hombres y mujeres de forma controlada?. ¿La cuadratura del círculo?.

  3. No lo voy a discutir en líneas generales porque la argumentación es sólida y basada en principios de nuestra evolución como especie. Y sí, creo que todo lo que cuentas está en la base. Lo que no veo tan claro es que eso excluya la otro. Me explico. El ser humano no es solo un organismo biológicamente determinado. Hay una serie de constructos sociales que pesan sobre nosotros. Un ejemplo claro sería que aquí tengamos a los perros de mascota y en algunas partes de China se los coman. Del mismo modo, aunque haya una violencia implícita en la especie y más marcada en el hombre que en la mujer, dónde y cómo se ejerce está muy influido por esa percepción de lo socialmente aceptable. Una cultura machista implica que la mujer es vista como inferior al hombre en múltiples aspectos: fuerza física, capacidades, inteligencia, derechos, etc. En cada una predomina un aspecto. O directamente es una posesión del hombre, del padre primero y del marido después que puede incluso matarla sin ir a la cárcel por ello. Esa impregnación social está para mí también en la llamada violencia de género. Ejerzo la violencia contra mi pareja porque culturalmente siento que puedo, que ahí me está permitido hacerlo. Si se me va la mano y la mato, iré a la cárcel, pero ese irse la mano es una espiral final que empieza mucho antes con violencia mucho menor. Tal vez ese final es biológico. Pero en todo el proceso anterior hay influencia cultural. Y el machismo, está dentro de esa influencia.
    Mertxe Pasamontes

  4. “podríamos decir que si no hubiera mujeres fascinadas por los malos no habría malos. El mal desaparecería del mundo sólo con extinguir los incentivos que llevan a algunas personas a emparejarse o simplemente tener tratos con determinados individuos”

    Los malos no solo fascinan a ciertas mujeres, también al conjunto de la sociedad creada por y para los hombres. He estado leyendo un libro con los recuerdos de un gangster norteamericano que narra cómo se lucraban los clubs dirigidos por la mafia porque a muchos tipos de clase alta les gustaba alternar en esos ambientes “duros” y “masculinos”. A muchos hombres les gusta presumir de que tienen amigos malos, y todos los políticos presumen de haber sido atrevidos en su juventud (¿qué político va a decir públicamente que de joven él era un buen chico que se pasaba el tiempo estudiando?). A nivel de cultura de masas consumimos historias sobre tipos duros y violentos, a los que, eso sí, siempre se les añade un toque de viril humanidad (personajes improbables como el Rick de “Casablanca” o el Rhett Butler de “Lo que el viento se llevó”), aunque todos sabemos en el fondo que un rufián es solo un rufián, igual que todos sabemos que Dios no existe, pero el caso es que todavía nos quedan por dar algunos pasos en la escala civilizatoria… y no solo las mujeres…

    • No estoy muy de acuerdo contigo Francisco, yo no veo una fascinacion en los hombres por las chicas malotas, si acaso por las perdidas, por aquellas que se pueden “salvar” o como mucho por las traviesas, pero con el objeto de “domarlas”. Por cierto esa fantasia de chica salvaje que necesita ser domada si es muy frecuente en el imaginario femenino, lo reconoce la propia Simone de Beauvoir en el segundo sexo. El endurecimento del hombre se debe en gran parte a la necesidad de carne de cañon para las guerras, que durante siglos hemos sufrido, a los hombres se le preparaba desde niño para la guerra, “los hombres no lloran”, creando hombres asentimentales y carentes de compasion, que no dudasen en el campo de batalla. Puedes estar seguro que durante siglos, en todos los niveles educativos, tanto familiar como docente, se han llevado muchos mas “palos” los niños que las niñas, con el objeto de tirar de ellos, en la proxima guerra de intereses del poder. En el primer mes de I guerra mundial hubieron mas bajas en el ejercito frances por ejecuciones a desertores que en el campo de batalla. Lo que conocemos como patriarcado no es un complot del hombre contra la mujer, sino una estrategia de dominio del pueblo por parte del poder, por cierto del cual siempre ha habido un numero similar de mujeres a hombres que han vivido muy bien a costa del pueblo.

  5. Mertxe,
    sabes mi preferencia por la visión evolucionista de la naturaleza humana pero no descarto que el machismo pueda jugar un papel en la violencia íntima de pareja (no me gusta llamarla machista). El problema es saber qué papel juega y la versión oficial dice que el machismo es la única y principal causa.

    A la explicación en base al machismo le veo varios problemas. Por ejemplo, ¿cómo me explicas con el machismo la violencia entre parejas homosexuales? ¿Qué tiene que ver que un gay mate a su pareja gay con que tenga ideas de que las mujeres son inferiores a los hombres? ¿O entre lesbianas? Y sin embargo el mecanismo y los móviles en estos casos son prácticamente los mismos: control de la pareja, celos… Me tendrías que argumentar que la violencia entre gays y lesbianas no tiene nada que ver con la que hay entre hombres y mujeres, cosa que veo muy difícil que me puedas demostrar. Otro problema que le veo es que no parece haber correlación entre machismo y tasa de violencia de género. En España parece que somos muy machistas y hay menos homicidios de mujeres que en países nórdicos donde hay más igualdad de género…

    Tenemos que entender un punto muy, muy importante: Todo lo que un hombre hace a una mujer no es por el hecho de ser mujer. Te hago un paralelismo. Imagina que a un trabajador negro va su jefe y le despide. Eso puede ser racismo pero puede muy bien también no serlo. Puede que el trabajador negro llegara todo los días tarde al trabajo y fuera un mal trabajador. Racismo es cuando lo que hago se debe exclusivamente a su raza. Pero un negro o una mujer, además de ser negros o mujeres son personas…una mujer no es sólo su sexo, y es curioso que las feministas cometan este error. Un marido puede tener problemas con su mujer por razones que tiene que ver con que es la persona con la que convive. Y ocurre que la mayoría de los hombres son heterosexuales y conviven con mujeres.

    No sé si has visto la Guerra de los Rose. Es una caricatura de la “escalada guerrera” en la que se cae en los divorcios. Al final mueren los dos. Ya no me acuerdo bien de la película pero creo recordar que la causa no es el sexismo de uno contra el otro sino la actitud: “te vas a joder pero no te vas a salir con la tuya”…Quiero decir que las personas nos ponemos muy agresivos cuando alguien nos humilla, cuando “pasa por encima nuestro”, cuando nos sentimos injustamente tratados, etc. Todas esas son comunes a todas las personas sean del sexo que sean. Y podemos matarnos por 5 céntimos, pero no son los céntimos, es la honra…

    Simplemente es un ejemplo y puede que un hombre al que no le dejan ver a sus hijos, se ha quedado sin casa, etc., piense que “le han jodido la vida” y que la persona que lo ha hecho “lo tiene que pagar”. Esa persona puede ser su mujer o puede ser su marido si es homosexual.

    Si me sigues hasta aquí, me concederás entonces que puede haber por lo menos 3 razones que se me ocurran para la violencia entre hombre y mujer:
    1- Machismo
    2- Violencia humana, que es lo que dijo el juez y dice Paco
    3- Patología mental

    Tenemos que dejar a los científicos investigar, ver tipos de agresores, estudiar las parejas, sus personalidades, su economía , sus genes, todo lo que podamos, para aprender todo lo posible e intentar disminuir lo más posible esta violencia. Pero no podemos empezar a investigar sabiendo ya las conclusiones: que todo se debe a la violencia machista y punto. El clima generado por el feminismo no ayuda a ello, en mi humilde opinión, y es totalmente perjudicial para que avancemos.

    Un saludo.

  6. No puedo discutir contigo Pablo, y mira que tenía ganas ;), porque está perfectamente argumentado. Hay que estudiar más y mejor ese fenómeno, sin ideas preconcebidas y tratar de entenderlo desde todos sus ángulos.

    Pero que en la sociedad sigue habiendo machismo no creo que me lo puedas negar. Aunque es obvio que eso sería otro tema que se escapa al contenido del post de Paco. Y tal vez, yo como mujer, lo he vivido más y por eso subjetivamente me molesta más. Y eso puede enturbiar mi punto de vista. Tal vez sean sólo reminiscencias de esas conductas cazadoras del hombre, biológicamente impuestas. Pero como soy un poco naif, me gusta creer que algo de libre albedrío tenemos, aunque sea poco.

    • El machismo es una ideología -dicen- que presupone que hay quienes piensan que el hombre es superior a la mujer, yo no digo que no exista esa abstracción pero conozco a muy poca gente que sostenga esa teoría en su vida personal. Aquí lo que sostenemos es que ese tipo de creencias no tienen nada que ver con la violencia, que es otra cosa, mas relacionada con el pathos que con la ideología. El problema es que ese tema de la superioridad está mal contado y mal entendido. Las mujeres y los hombres tenemos en cuanto a inteligencia similares registros, el problema es que no la aplicamos del mismo modo, hay diferencias funcionales. Aptitud no es actitud y es por eso que existe un negacionista en esas diferencias que tratan de borrarse con argumentos de tipo “culturalista”. Ninguna igualdad podrá conseguirse sin entender esa desigualdad biológica.
      Por otra parte hay datos que nos llevan a pensar que las cosas pueden ir a peor con la implementación de ciertas políticas. ¿Como puede explicarse que después de tantos años en vigor esa LVG, las cifras de crímenes domésticos (56 el año pasado- no disminuyan?
      ¿Y si fueran precisamente esas políticas y la constante publicidad las que están enquistando el problema?

  7. Disculparas mi intervención, no tengo ninguna autoridad en el tema, pero me parece que: No es violencia machista, son relaciones de poder (dominación-sumisión), estas no distinguen de género.

  8. El quid de la cuestión machista tal vez se halle en que la gran mayoría de los hombres que matan a su pareja intentan suicidarse después. ¿Se debe a que el hombre es menos capaz de dominar el arranque emocional de la pasión-obsesión que le embarga que la mujer?¿Se debe también a que la mujer en disputa con el hombre posee mayor capacidad psíquica para herir y romper las defensas enemigas que éste?, ¿no interviene también el hecho de que en un enfrentamiento entre dos semejantes el que posee la fuerza física y no la puede utilizar se encuentra automáticamente en desventaja (debe emplear gran parte de su potencia mental en controlarse para no utilizar su fuerza física)con el oponente? En todo caso, hay algo que llama la atención. En 2015 hubo casi la mitad de muertes de hombres a manos de su pareja mujer, lo cual se esconde, pero, además, dicho número se pone también en la cuenta de la violencia machista (¡la mujer no practica la violencia, únicamente se defiende!)

  9. Parto de algo que me resulta indiscutible: el conocimiento a lo largo de la historia de la Humanidad y hasta hace muy poco tiempo, ha sido patrimonio masculino. Es más, aún hoy existen lugares en el mundo donde el acceso a la información y el conocimiento por parte de las mujeres está casi vetado o totalmente vetado. También he constatado que quienes se han dedicado a “definir” a la mujer, hasta la aparición de los movimientos feministas, han sido los varones. El varón se ha inventado lo femenino, quizás para inferir de ahí lo masculino, y esa entelequia se la ha aplicado incluso a una escoba con falda. Y las mujeres por temor, comodidad, conveniencia u otras razones, lo han perpetuado hasta que algunas lúcidas valientes comenzaron a cuestionarlo. ¿Es verdad que las mujeres no podemos ser violentas? Quizás no lo seamos como un hombre, pero somos organismos vivos que podemos llegar a sentirnos amenazados y reaccionar para mantenernos con vida. Tal vez las mujeres, evolutivamente hablando, nos dimos cuenta que en fuerza nos superaban e inventamos otros tipos de violencia que no lo parecen porque no rompen huesos. A veces vale más maña que fuerza dice el refrán. Que los varones no hayan querido verlo es porque se han dedicado a entelequias sobre “lo femenino” alejándose años luz de la mujer de carne y hueso. Y ojito con que alguna mujer lo cuestionara. Y ya aquí salto cualitativamente a lo que como humanos nos atañe: el poder, concepto que vuelve impune a la violencia. El gorila que defiende su harén, y que a las hembras les conviene, está respondiendo a un mandato reproductivo puro y duro… pero nosotros, nuestra especie, ya somos grandecitos para conformarnos con una respuesta tan estrecha, aunque válida en parte. Entre los animales no existe el concepto de poder como lo interpreta, lo vive y lo cultiva Homo sapiens. A lo que los entendidos llaman patriarcado, matriarcado, machismo, hembrismo, feminazismo,feminismo radical, etc, yo lo aglutino alrededor del poder verticalista, donde quien está en la cúspide goza de pingües privilegios, incluso el de la violencia por la violencia misma. Pero existe otra cara del poder, donde quienes lo aceptan cargan con pesadas responsabilidades. El famoso “esquema patriarcal”, (que no es muy diferente del matriarcal), donde el poder permite el goce de privilegios, impregna todo. A lo largo de la historia y aún hoy en más lugares de los que yo querría, el poder para obtener privilegios lo ha ostentado el varón. Hoy, en lugar de superar el esquema, se mueve el péndulo para el otro lado, (en algunos sitios y bien pocos), buscando favorecer a la mujer. ¿A quién le gusta que lo despojen de un poder que le permite grandes privilegios? A mi juicio, este es el problema actual rotulado como “violencia de género”: el varón siente que el poder de milenios cambia de manos. Y la mujer, que logra superar el esquema, comienza a comportarse como lo hace el varón con el poder a su favor. Pero este juego de poder se entabla, también, entre personas del mismo sexo, no solo entre héterosexuales. Repito, es lo que conocemos como patriarcado y que sería igual si se llamara matriarcado. O más gráfico: la ley del gallinero. El día que las sociedades humanas comiencen a entender y cultivar el poder como asunción de responsabilidades para con la sociedad misma y no como medio para obtener privilegios individuales y extender el nepotismo, tal vez las cosas comiencen a cambiar. Por ahora, estando el patio como está, no pasa de ser una utopía.

      • Si mal no entiendo “superfluo” equivaldría a prescindible, ¿verdad? Pues yo no lo veo así. Lo verán los varones. Yo, como mujer, jamás consideré al varón como un ser prescindible. Habría que entrevistar al 50% de la Humanidad para ver si el varón es prescindible. Y no creo que tuviera quorum la idea. Que los medios de comunicación no cumplan su verdadera labor es uno de los problemas propios del tipo de sociedad en la que vivimos. ¿Qué vende más? ¿La violencia contra la mujer o contra el varón? Sencillo. Estamos en la sociedad del amarillismo.
        Datos como los que publica el link, ya los conocía. Lo que no entiendo muy bien es la consigna ..”pero no es un problema de género”. Repito que para mí el problema es de poder. Por ejemplo, la contrapartida de mandar obligatoriamente al frente a varones se da en, pasada la contienda, procurar llevar la mujer al hogar para procrear. Las dos partes sufren una afección según lo que se espera socialmente de ellos. ¿Quién dispone lo que se espera de un varón o de una mujer? ¿De dónde salen esas concepciones? Pasó en Alemania y Estados Unidos. Por otra parte, sí que han habido varones sufragistas. Lo que muchas mujeres nos planteamos es ¿por qué la mujer tuvo que pelear derechos que le correspondían por su simple condición humana? Por el solo hecho de ser un ser humano y punto. De igual forma que un negro tuvo que luchar por la misma condición frente al blanco. Son contiendas de poder. Me parece una presentación del problema muy victimista. ¿Quién se aprovecha de tu hombría? ¿Y de tu color? ¿Y de tu etnia? ¿De tu desesperación? Decirle a una persona que es mejor tener un trabajo de ocho horas por cuatro duros es mejor que nada ¿no es aprovecharse? ¿No es un pulso de poder?
        Es inservible el planteamiento de violencia de género, es violencia a secas. Y vuelvo a plantear, que yo opino que esta reacción de violencia puede deberse a sentirse el varón despojado de un poder que ostentó por años… Y que tal despojo tampoco es muy real. Si bien la mujer en determinados puntos del globo y hasta cierto punto parece haber ganado poder, no es tan así. El poder sigue siendo mantenido más por los varones. Y a la vez voy observando que las mujeres que alcanzan el poder, reproducen exactamente comportamientos que siempre se consideraron masculinos. Llegan a ejercer violencia, también. Otro tipo de violencia, pero violencia al fin. Hay algo que termina afectando tanto a varones como a mujeres cuando son expuestos ante el poder. Ese concepto de poder es para mí lo preocupante porque tiene mil caras.

      • Pues parece que estamos bastante de acuerdo en que es violencia y punto.
        Vamos a ver, el varón es prescindible en términos reproductivos. Un hombre puede dejar embarazadas a 100 mujeres mientras que una mujer solo puede quedar embarazada de un hombre por vez. Es en ese sentido que los hombres somos superfluos, si hay 50/50 es para que haya de todo, diversidad se llama, aun sabiendo que no todos los hombres se reproducirán pero si casi todas las mujeres (las mujeres doblan en éxito reproductivo a los hombres). De ahí viene aquello de “las mujeres y los niños primero”. Las mujeres son las que ponen los huevos y son por tanto más valiosas desde ese punto de vista.
        La pelea de la que hablas es porque ser mujer y la reproducción os vienen de serie. De no haber sido por la píldora anticonceptiva nunca hubierais podido separar sexo de reproducción y por tanto nunca hubierais podido constituiros en un ser histórico como los hombres. De modo que no es por los sufragistas sino por la química. El problema es que la contracepción tiene efectos secundarios y uno de ellos bien patente hoy es que las mujeres quieren 1) vengarse de los hombres y 2) ser como ellos. Dos planes que son antagónicos. “Cuanto mas les odio mas me parezco a ellos”. Hablo de algunas mujeres no de la mayoría, claro. En suma, creo que esa posición de odio es el extremo opuesto al criminal que acuchilla a su novia en un portal.

      • Me tranquiliza que me aclare lo de superfluo en términos reproductivos. Ya me estaba asustando.
        Lo de vengarse, puede que sí se le pase a alguna por la cabeza. Ahora, en eso de pretender ser igual al varón quizás se esté refiriendo a tener sencillamente la oportunidad de desarrollarse, una, históricamente. Yo recuerdo haberle declarado a mi padre desde muy niña mi intención de “ser como los hombres”, cuando en realidad lo que le estaba diciendo era que no me atraía para nada casarme, tener hijos, restringir mi vida al hogar, Y así fue: me casé muy mayor, nunca me llamó la atención ser madre, estudié, trabajé, viajé, adquirí mis propios bienes… eso que yo veía más en varones que en mujeres. Mi hermano, sin embargo, es todo un padrazo y adora su vida de hogar. Al hilo de esto, me quedan mis dudas sobre el efecto determinante de la píldora. Hay mucho de cultural, de intereses personales y de proyectos de pareja. Recuerdo haber leído que ya en la Francia de fin del XIX muchas parejas de status social medio y alto procuraban ejercer un cierto control sobre la natalidad, mientras que en la actualidad escucho a mujeres decir que tendrán todos los hijos que “Dios les mande”. E incluso en muchas culturas aún, la maternidad es una forma de reafirmación familiar o de alcanzar la salvación eterna. En estos tipos de tema me gusta ver qué pasa más allá de Occidente y fuera de mi cultura. Por lo tanto, me parece que la historicidad de la mujer se peleó en el escenario de la aceptación por parte del varón de tal historicidad. Hoy ese derecho se está peleando en países musulmanes, por ejemplo. Adjunto como avales a mi tesis que una ex- presidenta de IBM para España, Amparo Moraleda, no dejó de lado la maternidad: fue madre de dos niñas, al menos; y que, en mi familia, una prima tuvo cinco hijos, fue maestra y a la vez estudió la licenciatura en Matemática y Cosmografía y hoy ejerce el profesorado. Parece que en ambos casos, no hubo reticencias masculinas. Es más, en el caso de mi prima “el proyecto” incumbía a la pareja, no a ella sola. En Argentina, Cristina Kirchner fue madre de dos hijos, y presidenta en dos periodos. Para algunos casi santa, para otros, lo peor. Nada que envidiarle a un varón. Y hoy sigue siendo una política con mucha influencia en ese país.
        En síntesis, me sigo sintiendo persuadida de pensar que al varón, en términos generales, le ha costado digerir los nuevos roles femeninos aunque estos se sumaran a los marcados por la naturaleza y no que los anulara.
        Y hasta aquí llego yo porque el tema da para mucho.Y un foro queda chico. Hasta la próxima, Paco. Ha sido un gusto.

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