Infancias atroces (I)


perro

Voy a dedicar esta entrada y la próxima a hablar de un libro de  Bruce Perry que es un psiquiatra infantil americano y que me ha parecido extraordinario, no solo por los casos que presenta en su casuística-casos atroces y probablemente extremos- sino también por la teorización sobre los distintos mecanismos adaptativos que pone en marcha el traumatizado y que servirán de eje de rotación donde síntomas posteriores vendrán a enredarse, poniendo especial énfasis en la disociación asi como los distintos itinerarios que siguen estos mismos traumas en la edad adulta. Asi el lector podrá seguir distintos tipos de abuso y maltrato, el sexual, pero tambien los efectos del abandono,de presenciar escenas atroces, el trauma alimentario de aquellos que son alimentados de una manera mecánica o vacía por cuidadores sin empatía o despersonalizados, los entornos inciertos o los cuidados discontinuos. Aprenderá el lector algunas cosas sobre la crianza: que la predictibilidad, la repetición y las sincronías son la base de sustentación del despliegue fisiológico de todos los recursos mentales que llamamos crecimiento y maduración.

Verán también -los que lean el libro- que el “trauma” no sigue una dirección causal y se comporta como un sistema complejo próximo a eso que entendemos como “efecto mariposa”. Un pequeño aleteo de mariposa aqui puede conformar una tormenta allá, algo que no sucede en un solo paso lo que hace incomprensible la conducta actual. O dicho más psicológicamente: el desarrollo posterior de un efecto postraumático tiene que ver con una ventana plástica y un pequeño empujón (más abajo veremos el pequeño empujón que sufrió un paciente llamado Leon). Ventana plástica significa que dependiendo del momento es que suceda el evento traumático seguirá un camino u otro que además no podemos predecir puesto que depende tambien de los mecanismos que ponga en marcha el traumatizado, mecanismos diferentes para enfrentar el estrés presididos casi siempre por la disociación.

El caso de Leon.-

Leon es el nombre ficticio que Perry puso a uno de sus pacientes más graves, un muchacho de 18 años al que tuvo que visitar en una cárcel de máxima seguridad por haber asesinado y violado a dos adolescentes, una casi una niña de 12 años y otra de 15. La labor de Perry consistía en averiguar el estado mental de Leon para asesorar al tribunal desde el punto de vista médico-legal. Se trató de un peritaje psiquiátrico.

Naturalmente Leon era un psicópata y no padecia ninguna enfermedad mental de modo que era completamente responsable de sus actos, sin embargo Perry intentó responder a la pregunta del por qué lo hizo y nos dió algunas pistas para saber qué habia sucedido en los antecedentes precoces de Leon para haber conseguido construir un cerebro desalmado, un cerebro sin compasión.

Para ello diseñó una serie de entrevistas con los padres y el hermano mayor de Leon, después de haberle visitado en la cárcel. Lo que extrajo fue de un interés máximo que viene a demostrar que eso que Judith Harris ha llamado el ambiente compartido es una entelequia. Ningún niño comparte del todo el mismo ambiente que sus hermanos como podremos ver a continuación.

Lo primero que llamó la atención de Perry es que la madre era una mujer bastante limitada intelectualmente y que tanto el marido como el hijo la sobreprotegian. Se conocian desde pequeños, vivian en el mismo barrio y fueron a la misma escuela. Estuvieron siempre rodeados de una red social densa, con abuelos, tios, primos y vecinos que asistian a la pareja continuamente quedándose con el hermano de Leon cuando eran requeridos para ello. Pero la fábrica en la que trabajaba el padre hizo suspensión de pagos y quedaron todos los trabajadores en el paro, la familia se empobreció pero aun habia algo peor: tuvieron que cambiar de ciudad porque el padre encontró un empleo en otra parte. cambio de ciudad y de barrio y sobre todo perdida de la red social de la madre.

Fue entonces cuando quedó embarazada de Leon.

No habia en la familia de Leon ningún antecedente mórbido de tipo psiquiátrico, ni suicidios, ni alcoholismo. El hermano era completamente normal y bien adaptado. los padres no se explicaban la conducta criminal de Leon, si bien admitieron que siempre fue un niño dificil y que mostró ya en la escuela cierta tendencia al vandalismo, al robo o a pequeñas gamberradas que incluso habian llegado a manos de la policia. Leon estaba fichado por este tipo de conductas antisociales pero eso no era suficiente para Perry.¿Qué habia hecho que traspasara esa frontera entre lo antisocial y el crimen de las dos adolescentes.

Naturalmente el móvil era sexual, habia subido al apartamento  de una de ellas con la intención de tener sexo y al final se arrepintieron. Fue entonces cuando ciego de ira las asesinó a golpes y las apuñaló, las violó una vez muertas y luego las pisoteó. Fue precisamente a través de las huellas de sus botas como la policia dió con él. Ahora estaba pendiente de juicio y Perry tenia que presentarse en el tribunal con alguna prueba que al menos pudiera salvarlo de la pena de muerte.

La conducta antisocial del adolescente por sí misma no podia explicar aquel crimen, tampoco las cervezas que tomó antes de subir a aquel apartamento.

De manera que indagó en el dia a dia de la madre mientras Leon era un bebé y lo que descubrió fue que después del tercer mes de vida la madre agobiada por los continuos y desconsolados llantos del niño habia decidido dejarle solo durante el dia y marcharse con su otro hijo a pasear por la ciudad. Solo cuando atardecia volvía a casa y el niño parecía haberse calmado, poco a poco dejó de llorar. La madre entendió que esa era una buena “terapia”: el abandono parecia haber funcionado. De modo que esta madre probablemente incompetente por algun déficit cognitivo o intelectual y deprivada de su entorno social más próximo fue incapaz de contener las demandas de su exigente vástago y decidió abandonarle a su suerte durante todo el dia.

El sistema de adaptación al estrés.-

¿Puedes imaginarte la situación de Leon bebé? ¿Cómo seria su vida estando solo la mayor parte del día? ¿Cómo sentiría el hambre, el miedo, el dolor de ir escocido prácticamente todo el día? ¿Cómo sentiría la sed o el aburrimiento?

Cuando un bebé es abandonado de esa manera durante horas y horas y nadie atiende sus llantos, en realidad sus llamadas de socorro, lo más probable es que se desconecte del mundo externo y decida algo así como “no confiar en nadie más que en sí mismo”. Los mecanismos de estrés se superan y entramos ya en el terreno de la traumático. Leon nunca aprendió a vincular el placer de comer por ejemplo con la compañía humana, no pudo asociar ambos sentimientos. las personas no eran vistas como sustentos de seguridad, tranquilización o sustentación sino que fueron tachadas de tales funciones precozmente. Más tarde en el tiempo aprendió a manejarlas, manipularlas, servirse de ellas como una habilidad secundaria pero en realidad el origen de la falta de empatía de Leon era su narcisismo maligno, ese repliegue que obliga a que uno haya de valerse por si mismo y que el resto de personas no sean sino cosas. En realidad el daño de Leon se llevó a cabo en sus neuronas espejo,  de ahí su falta de compasión que es algo independiente de la comprensión que los psicópatas llegan a tener de las vulnerabilidad de los demás.

Algo se rompió en Leon mientras anduvo abandonado por su madre, algo traumático rompió sus capacidades adaptativas al dolor y fueron precisamente esas capacidades adaptativas las que le llevaron a la desconexión emocional, ¿pues cuando se está al borde de la muerte para qué sirven las conexiones emocionales con lo exterior?. Y no cabe duda de que Leon pudo sentirse repetidamente al borde de la muerte.

La madre de León había causado estragos en el cerebro de su hijo lactante si bien de un modo involuntario o por incapacidad para reconocer las necesidades de un niño de esa edad, como demuestra el perfecto estado de su hermano.

El ambiente compartido de ambos hermanos había sido el mismo pero la pequeña variación que introdujo la perdida de la red social de la madre causó una gran tormenta en otro lugar.

Bibliografia.-

Ficha del libro “El chico a quien criaron como un perro”

2 pensamientos en “Infancias atroces (I)

  1. Esta entrada me recuerda que en “A sangre fria” Capote, si mal no recuerdo, habla de que la unica diferencia entre uno de los asesinos y él es que Capote salió de la casa por la entrada principal, y el asesino salió por la puerta de atrás. No sé si sería buen ejemplo para la entrada.

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