La traumática historia del trauma (XXIII)


El sindrome borderline o trastorno limite de la personalidad

El trastorno límite de la personalidad es una enfermedad relativamente nueva, fue descrita en 1934 por una psicoanalista llamada Helene Deutcsht con el nombre de “personalidad como si”, que hacia referencia a una clínica bien distinta a aquella que clasificaba los malestares mentales en  tres grandes grupos de la psicopatologia clásica: neurosis, psicosis y perversiones.

El Trastorno limite de la personalidad (en adelante TLP) no era ni una cosa ni otra y sin embargo poseía y posee elementos de todas las series, síntomas depresivos que no son depresiones, ataques de rabia que no son proporcionales a los estimulos recibidos, una tendencia a la inconsistencia y una incapacidad de formular proyectos a largo plazo y otros síntomas nuevos como el sentimiento crónico de vacío, o la incapacidad para estar solos. Aqui puedes ver los criterios diagnósticos para el TLP según DSM.

Dicho de otro modo, se supuso que el TLP seria una forma de transición entre neurosis y psicosis. Para entender mejor qué es una forma de transición, el lector puede visitar este post sobre dialécticas subcontrarias.

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Se trataría pues de una forma de transición dialéctica entre la histeria y la esquizofrenia, entre el vértice I y el vértice A. O dicho de otra forma: se trata de una forma “evolucionada” de la histeria, una histeria desbordada, es decir una forma adaptada a las sociedades opulentas y que se caracteriza por una agravación de la clínica clásica.

Del mismo modo, otros autores han hablado de neoconversión para explicar certos síndromes clínicos alejados de la histeria clasica como lo que sucede en el dolor neuropático.

Todo parece indicar que la histeria se oculta cada vez en distintos y mas complejos nichos donde la sospecha médica de engaño quede por fin eliminada.

Se trata de una expresión más de la plasticidad con la que los cerebros individuales enfrentan las contradicciones de su tiempo y es obvio que si la histeria emergió en tiempos de la represión sexual, hoy ya se encuentren en franca retirada, pues como decía Foucault:

“El poder ya no opera a través de la restricción del deseo sino a través de la diseminación y la legitimación de todos los goces” .

Sobre esta frase de Foucault volveré mas abajo cuando hable de la identidad.

El TLP es un trastorno muy prevalente en las sociedades actuales y muy difícil de tratar, y además un trastorno que afecta mas a las mujeres que a los hombres y que conlleva un enorme riesgo de suicidio. Con todo se acepta que el TLP tiene una causa traumática, si bien se trataría de traumas precoces vividos durante los primeros años de vida y que afectaría -al contrario de la histeria clásica, no al cuerpo- sino a la identidad y del mismo modo a través de esa “chica para todo” que es la disociación.

El principal factor ambiental considerado en todos los estudios es siempre el trasfondo familiar, aunque se ha visto que no existe conexión entre estas condiciones familiares y las que se dan entre las capas socioeconómicas más bajas (París, 2001). Se darían dos tipologías de familias en las que aparecen casos de TLP (Cierpka, Reich, 2001) aunque existen combinaciones: de una parte, familias «caótico-inestables» y, por otra, «familias negligentes y practicantes del abuso emocional». Las familias caótico-inestables se caracterizan por constantes crisis matrimoniales y disputas familiares, escenarios impulsivos, alcohol o dependencias y utilización de los hijos como chivo expiatorio. El otro tipo de familia tiene como rasgos característicos la frialdad con los niños, desmoralización o invalidación, negligencia, separación temprana de los padres, o fases largas de depresión por parte de los padres (Ruiz-Sancho y Gunderson, 2001).

Un punto adicional es que los investigadores asumen que en las familias en las que se dan casos de TLP y otros trastornos de la personalidad, los síntomas se pueden trasmitir por la conducta (Cierpka, Reich, 2001). Por tanto, la impulsividad de los padres con TLP puede afectar negativamente a la descendencia, que sufre de ese modo un daño similar al que tuvieron sus padres. Dicho de otra forma: la genética no es la única forma de transmitirse enfermedades o patologías, sino que -como decían nuestros abuelos- el ejemplo es lo más importante (“haz lo que hago y no lo que digo”).

La idea de transmisión de rasgos a través de la conducta observada pertenece a dos autoras, Jablonka y Lamb, el lector puede perseguir su idea de “evolución en cuatro dimensiones” en el vinculo que añado:

La idea de que una especie posea un rasgo determinado lleva consigo la idea de que este rasgo debe tener cierto soporte hereditario que lo transmita de generación en generación. Desde hace poco se está empezando a dejar atrás el error de pensar que el soporte es exclusivamente genético. Sin embargo, se está estableciendo la idea de que existen otras formas de transmisión hereditaria. Según Eva Jablonka y Marion Lamb, existen otras tres vías de evolución además de la genética:la vía epigenética, la vía conductual y la vía simbólica [Así, los rasgos no son genéticos o adquiridos, o genéticos al X% y adquiridos al (100-X)%, sino el resultado la interacción continua de dos tipos de información, la genética y la del entorno, donde el entorno se compone del entorno de cada célula del organismo (epigenético), el entorno del embrión, y el hábitat y el entorno social.

Aqui hay un buen artículo sobre el libro de Jablonka y Lamb.

No es raro pues que ya Eric Erickson hablara de la difusión de la identidad. Una explicación de qué es lo que sucede en estos desarrollos anómalos de la personalidad.

La inflación de la identidad.-

No cabe duda de que la proliferación de casos está relacionado con el modelo de sociedad en que vivimos. Creo que soy el primero en decirlo pero si existen tantos TLPs es -como advirtió Foucault- porque existen muchas personalidades, es decir muchas maneras de ser y todas son legítimas.

El TLP no podría existir en un tipo de sociedad que restringiera ciertas formas de ser o que mantuviera operativos ciertos mecanismos represivos sobre sus ciudadanos. Es por eso que el TLP no existía en el siglo XIX, simplemente no existía la subjetividad superindividualista que se encuentra en su origen,

Hubo un tiempo en que la mayor parte de las enfermedades mentales dependían solamente para su proliferación de los replicantes genéticos. Pero a medida que las comunidades humanas fueron creciendo en número de  individuos y densidad poblacional se acumularon otro tipo de replicantes, los memes. Hasta llegar a nuestros dias, donde es posible afirmar que los memes le han ganado la batalla a los genes. Copiar una enfermedad mental (la copia fenotípica) es hoy más fácil que padecerla por causa genética a causa de la enorme cantidad de trasiegos interpersonales que realizamos, así como la cantidad de medios disponibles para la dispersión de memes más allá de la familia, email, TV, webs y blogs, teléfono, cine, periódicos, etc.

El meme le ha ganado la batalla al gen y es hoy más probable encontrarse con enfermedades “copiadas” por la via memética que por la genética, asi sucede con el “meme de la delgadez” por ejemplo, el responsable de grandes bolsas de sufrimiento según grupos de edad y sexo. La epidemia de trastornos alimentarios que sufrimos hoy en las sociedades avanzadas y opulentas no puede explicarse a través de la via genética pero puede hacerse si consideramos al meme como un replicante cultural que parasita los cerebros individual y se trasmite por imitación.

No cabe duda de que existen correlaciones entre el tipo de sociedad en el que vivimos y las expresión de cierto tipo de enfermedades que en cierta manera remedan enfermedades ya conocidas (y las hacen más frecuentes) mientras que en otros casos estas enfermedades aparecen ex novo.

Una forma de definir la identidad es esta: es la relación que toda entidad mantiene consigo misma. Y será en el próximo post cuando exploraré como se forma la identidad y que relaciones mantiene esta construcción con el TLP y el traumatismo psíquico que se le supone.

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