La histeria del trauma (III)


Freud llegó a Viena en 1886 y se asoció con Josep Breuer un otorrinolaringólogo con mucho prestigio en la sociedad vienesa y que descubrió el papel del oido interno en el mantenimiento del equilibrio, y que puede considerarse su mentor al menos en una primera fase de su establecimiento como médico. Fue Breuer quien le inició en su teoria de la abreacción: la descarga de emociones y afectos ligados a recuerdos, generalmente de experiencias infantiles penosas o dolorosas y que por esta razón habian sido reprimidas. En el contexto terapéutico, el supuesto es que el sujeto, al revivir las situaciones originarias a través de la palabra y otras expresiones conductuales o gestuales adecuadas, se liberaría de la tensión afectiva ligada a esas representaciones.  La abreacción formaba parte del metodo catártico   y se llevaba a cabo en estado de trance hipnótico, recordaba a las primitivas ideas de Janet sobre su concepto de “herida psíquica” y una cura en segunda intención (de dentro afuera y favoreciendo el drenaje).

Pero las pacientes de Breuer poco tenian que ver con las pacientes de la Salpetrière. Se trataba de las hijas de la burguesia victoriana vienesa y no de muchachas analfabetas, abandonadas, maltratadas y asiladas que Freud habia conocido en Paris. Sin embargo sus cuadros histéricos eran muy parecidos a los que padecian aquellas, si bien sus síntomas parecian un poco más elaborados y no tan dramáticos.

El método catártico fue el embrión sobre el que se edificó el psicoanálisis y Anna O fue su madrina y la primera que le puso nombre a la técnica: “talking cure” (cura por la palabra).

El caso de Anna O. (Berta Pappenheim).-

El primer caso que compartieron Breuer y Freud fue el de Anna O, nombre ficticio con el que publicaron su caso. Anna O, de origen judío, no era una simple histérica sino que presentaba un cuadro clinico muy abigarrado y complejo, tanto es asi que mereceria hoy al menos tres diagnósticos, el trastorno somatomorfo, el trastorno por conversión y el trastorno disociativo múltiple. Lo que interesa saber en estos momentos es que entre Breuer y Anna se produjo un cierto “enamoramiento” debido a la atención que le prestaba Breuer con sus visitas casi diarias. Algo que llamó la atención de la esposa de Breuer que seria la responsable de que abandonara su tratamiento después de que Anna fuera divulgando por ahi la idea de que estaba embarazada de Breuer. Según todas las fuentes informadas la pseudociesis de Anna no fue interpretada correctamente por Breuer que probalemente supuso que se trataba de una especie de acoso cuando en realidad se trataba de un deseo de Anna que se manifestaba precisamente en esa forma histérica en que los deseos se manifiestan

Breuer se dio cuenta de que los sintomas de Anna desaparecían o mejoraban mucho cuando ella hablaba de ellos, sin embargo no fue capaz de darse cuenta de que los empeoramientos de Anna -que precisaban incluso ingresos periódicos en sanatorios- estaban relacionados con las ausencias del médico. Breuer no fue capaz de caer en la cuenta de que Anna mejoraba o empeoraba en función de la atención que le prestaba (lo que hoy conocemos como amor de transferencia) y probablemente tampoco  cayó en la cuenta que al abandonarla la estaba condenando a la cronicidad. Anna O tuvo una evolución tórpida con recidivas, nuevos ingresos y remisiones pero terminó sus dias ingresada en un sanatorio y adicta al láudano.

Oigamos brevemente la descripción que hace el mismo Breuer sobre Anna O. en “Estudios sobre la histeria”:

A) La señorita Anna O., de 21 años cuando contrajo la enfermedad en 1880, parece tener un moderado lastre neuropático a juzgar por algunas psicosis sobrevenidas en su familia extensa; los padres son sanos, pero nerviosos. Ella siempre fue sana antes, sin mostrar nerviosismo alguno en su periodo de desarrollo; tiene inteligencia sobresaliente, un poder de combinación asombrosamente agudo e intuición penetrante; su poderoso intelecto habría podido recibir un sólido alimento espiritual y lo requería, pero éste cesó tras abandonar la escuela. Ricas dotes poéticas y fantasía,controladas por un entendimiento tajante y crítico.

Este último la volvía también por completo insugestionable; sólo argumentos, nunca afirmaciones influían sobre ella. Su voluntad era enérgica, tenaz y persistente; muchas veces llegaba a una testarudez que sólo resignaba sumeta por su bondad, por amor hacia los demás. Entre los rasgos más esenciales del carácter se contaba con una bondad compasiva; el cuidado y el amparo que les brindó a algunos pobresy enfermos le prestaron a ella misma señalados servicios en su enfermedad, pues por esa vía podía satisfacer una poderosa pulsión. Mostraba siempre controladas por un entendimiento tajante y crítico.

B)
La enfermedad manifiesta: durante el periodo de agravamiento del padre, con Anna O. en cama hasta el 1 de abril de 1881. El 5 de abril, cuatro días después, muere el padre de la paciente.
Presenta una psicosis peculiar, parafasia, estrabismo convergente, perturbaciones graves de la visión, parálisis por contractura, total en la extremidad superior derecha y en ambas inferiores, parcial en la extremidad superior izquierda, paresia de la musculatura cervical. Progresiva reducción de la contractura en las extremidades del lado derecho.Alguna mejoría interrumpida por un grave trauma psíquico (muerte del padre).
C)
Periodo de sonambulismo permanente, que luego alterna con estados más normales; continuación de una serie de síntomas duraderos hasta diciembre de 1881.
D)
Paulatina involución de estos estados y fenómenos hasta junio de 1882, fecha de la terminación definitiva de la enfermedad. En julio de 1880, el padre de la paciente, a quien ella amaba con pasión, contrajo un absceso de peripleuritis que no sanó y a consecuencia del cual murió en abril de 1881. Durante los primeros meses de esa enfermedad, Anna se consagró al cuidado del enfermo con toda energía, y a nadie sorprendió que se debilitara mucho. Pero poco
a poco empeoró tanto su estado de debilidad, anemia, asco ante los alimentos, que para su máximo dolor la alejaron del cuidado del enfermo. La ocasión par ello fue una tos intensísima, a raíz de la cual la examinó Breuer por primera vez:
Era una típica tussis nervosa.
De esta descripción señalaré lo siguiente:
1.- Antecedentes psiquiátricos en la familia.
2.- Un carácter intenso y una inteligencia superior.
3.- Una deprivación educativa precoz.
4.- Su padre padecia una tuberculosis.
5.- Estaba muy unida a su padre.
6.- Se dedica a cuidar a su padre.
7.- El comienzo de su enfermedad coincide con la muerte del padre.
Dicho de otra manera, parece que el desencadenante de la enfermedad de Anna estaba relacionada con la muerte del padre. Podríamos hablar pues de una perdida traumática.
Pero hay más y dejaré para el próximo capitulo la concepción del trauma en Freud, pero me parece oportuno señalar algunas cuestiones en relación con la situación de Anna y de la mujer en aquella época.
Niños y niñas eran educados en escuelas parecidas, pero las niñas salían de la escuela en la pubertad mientras los niños seguían estudiando para formarse y llevar los negocios de sus padres o bien dedicarse a otras profesiones. Pero esta deprivación educativa no era lo peor. Una mujer podía ser en aquella época de 4 formas diferentes: monja, prostituta, madre o solterona. Lo interesante es que los padres elegían una hija para que los cuidara en su vejez, mientras las demás eran entregadas en matrimonio. Usualmente la hija elegida solía ser la más espabilada.
Las pacientes que Freud y Breuer describen en su libro “Estudios sobre la histeria” pertenecen a esta clase de mujeres “sacrificadas” en la pira del cuidado de sus padres (excepto Miss Lucy). Llama mucho la atención que Freud no atendiera a esta circunstancia y la pasara por alto. El trauma de aquellas muchachas es que estaba condenadas a vestir santos, a no poder estudiar y a no poder elegir su propio destino. No podían tampoco enamorarse, de manera que vivían una vida de condena al celibato que no habían elegido. Dicho de otra manera estaban confinadas en el hogar paterno.
Histeria y trauma están pues relacionados de la siguiente manera:
“Hay algo de traumático en la histeria pero la historia del trauma es definitivamente histérica”.
Definitivamente amnésica.

 

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