La neotenia psicológica (y IV)


vendado

Hace cierto tiempo hablé en un post anterior de un fenómeno singular, me refiero a la evidencia de que a pesar de que somos cada vez más inteligentes parecemos más estúpidos. Decía entonces que:

Lo cierto es que el efecto Flynn contiene no pocas paradojas, como por ejemplo la evidencia de que efectivamente la gente joven de hoy día parece muy inteligente pero emocionalmente padece severos déficits no solo para gestionar sus emociones sino para mantener relaciones interpersonales solidas y duraderas. Dicho de otra forma: la gente parece muy inteligente para unas cosas y bastante idiota para otras, algo que ha merecido el nombre de smarts idiots.

Esta idea -el efecto Flynn- que algunos autores han relacionado con el proceso de domesticación humana o jibarización, tambien conocido como neotenia en relación a los rasgos fisicos – la gracilización de los mismos en nuestra especie- tambien tiene, al parecer correlatos con la personalidad.

Es por eso que algunos autores como Bruce Charlton suponen que la inteligencia (IQ) mantiene relaciones de vecindad (correlaciones) con “la apertura a la experiencia” pero tambien con una especie de “perdida del sentido común”, es decir la perdida de esa inteligencia práctica que guió a nuestra especie hacia una cumbre de adaptabilidad al medio ambiente cambiante que caracteriza nuestro mundo.

El sentido común fue definido por Jaime Balmes y tambien Henri Bergson se ha ocupado de ello a través del concepto de “lo razonable”; podemos definirlo como el don que nos permite saber distinguir todo lo que nos rodea: el bien, el mal, la razón y la ignorancia y nos permite agrupar lo similar con lo similar, lo diferente con lo diferente. Algo asi como un saber implícito, directo, concreto y no contaminado sobre las leyes que gobiernan el mundo, un saber compartido culturalmente y que representa un conjunto de axiomas que no precisan demostración.

La inteligencia general o factor G está probablemente relacionada con el sentido común o es en realidad el sentido comun. Según Charlton se afecta cuando ciertas variables de nuestra inteligencia -usualmente relacionadas con el pensamiento abstracto- interfieren y desvian ese potencial humano que es (probablemente) el factor G. Para Charlton es precisamente ” el contexto cognitivamente estratificado de comunicación casi exclusivamente con otros de similar inteligencia, el que genera opiniones y comportamientos carentes de sentido común sino tambien de ideas perversas”. Por ejemplo, el fenómeno de la “corrección política”; por el cual ciertas ideas tontas y falsas han llegado a dominar, y ser aplicadas moralmente por las elites dirigentes de naciones enteras.” (Charlton, 2009).

Dicho de otra forma: si usted es inteligente y solo se relaciona con personas tan inteligentes como usted corre el riesgo de perder el sentido común y de abrazar ideas falsas y estúpidas. Se trata del conocido caso “del profesor chiflado”, del “cientifico despistado”, del “politico buenista” o del “sabio idiota” que carecen de la mas mínima habilidad social o inteligencia práctica. Charlton le ha llamado “neotenia psicológica”, abriendo el melón de la idea de que la neotenia no solo afecta morfológicamente a nuestra especie sino tambien a las convicciones morales (efecto Flynn moral) y a las caracteristicas de la personalidad.

El caso Rafael.-

Rafael fue paciente mio en varias estaciones de su vida, le conocí cuando era un adolescente que buscaba una identidad desgajada del común a través de la música. Se debatía entre dos tendencias que parecian opuestas: la de seguir la profesión que su familia habia destinado para él, la de abogado o por el contrario seguir su tendencia natural a hacerse músico profesional.

La familia de Rafael era una familia conservadora que regentaba uno de los bufetes más prestigiosos de la ciudad, todo parecia dispuesto de manera que Rafael, -que por otra parte era un muchacho muy inteligente-, siguiera el rastro que su tradición familiar habia diseñado: primero estudiar Derecho y más tarde entrar como socio en el bufete y a la larga heredar el prestigioso despacho de su padre y otros familiares.

Pero Rafael no queria ser abogado (a pesar de que tampoco le disgustaba la profesión), queria dedicarse en cuerpo y alma a la música y emprender una carrera musical, después de terminar sus estudios.

Naturalmente su padre no estaba dispuesto a financiar lo que suponía un “capricho infantil de su hijo”, “que no sabe como está el mundo” y ambos llegaron a una solución de compromiso en aquel entonces. Rafael estudiaria derecho al tiempo que seguiría estudiando música en el conservatorio de su ciudad. Después Dios diria. El padre suponia que con el tiempo este “capricho” se desvaneceria.

Pero no fue asi, Rafael terminó Derecho y entonces exigió el cumplimiento del trato. Seguía queriendo ser musico e impuso a su padre el pago de su deuda. Rafael prosiguió sus estudios musicales a otro nivel de complejidad y en otra ciudad lejana.

Lo interesante de Rafael era su adhesión a una identidad “a la contra”, con ese tufillo de grandiosidad que detectamos en las personalidades naricisistas. Llamaba la atención la certeza con la que suponia que iba a “triunfar en el mundo de la música”, estaba completamente seguro de sus capacidades. Lo cierto es que consiguió que su padre siguiera financiando sus estudios que parecian no tener fin.

Le seguí viendo de forma discontinua a lo largo de su vida y por varias razones que contenian un denominador comun: su aislamiento social. Rafael era uno de esos hombres de “un solo libro” esas personas que solo saben hablar de sí mismos y de lo que se llevan entre manos, es decir de música y aunque era bien parecido y soliía tener mucho éxito con las chicas (como todos los bohemios narcisistas), lo cierto es que todas terminaban por abandonarle. Ninguna podia soportar el “brillo” de su genialidad.

En realidad Rafael era uno de esos pacientes “levemente trastornados” por una construcción defectuosa de su identidad que no habia logrado integrar los aspectos sexuales, sociales y vocacionales de sus potencialidades innatas. En lugar de eso aparecia como una persona timida en exceso, con pocas habilidades e intereses sociales, poca resonancia emocional con los otros, pocos intereses intelectuales o de conocimiento a pesar de su enorme inteligencia y facultades. En suma Rafael era un niño, un sujeto infantilizado que efectivamente podria calificarse con el término de neotenia psicologica. A pesar de sus casi 40 años, la impresión que uno se lleva al hablar con él es que Rafael es un adolescente que ha quedado fijado en aquella posición.

La neotenia psicológica o la neotenia de identidad es un concepto que viene bien para hablar del caso de Rafael que es común en muchos hombres actuales que no han sido capaces de articular una identidad que de cuenta de todas y cada una de sus potencialidades y alumbrar una respuesta adaptativa a ese problema. Evidentemente no es un problema de inteligencia sino de personalidad, inteligencia le sobra a Rafael, ese es precisamente el problema.

Pues una persona con un CI alto (entre 130-135) no tiene más remedio, si quiere sobrevivir que compartir su vida con alguien de sentido común, necesariamente con un CI más bajo.

Bibliografia.-

¿Por qué la inteligencia alta disminuye el sentido comun?

El sabio idiota

9 pensamientos en “La neotenia psicológica (y IV)

  1. Pingback: La neotenia psicológica (y IV) | Parola di Hèlena

  2. Que cada vez parecemos más estúpidos es una evidencia, pero que cada vez seamos más inteligentes es discutible. El Coeficiente Intelectual puede haber bajado 14 puntos desde la época victoriana.
    http://www.politicadeestado.com/index.php/item/3271-se-est%C3%A1-constatando-que-la-inteligencia-de-los-humanos-est%C3%A1-bajando.html
    Como “smarts idiots”, sabemos cada vez mas de menos y por este camino podemos incluso llegar a saber todo de nada. Esta evidente contradicción con “lo razonable” seguramente nos encamina hacia una espiral de pérdida del sentido común que se autoalimenta.
    Quizás la domesticación humana este llegando a un punto de no retorno de unificación social. De recolectores pasamos paulatinamente a agricultores, luego masivamente a ciudadanos, después obligatoriamente a consumidores, para convertirnos finalmente en esclavos de la deuda. Próximamente, con la inteligencia artificial y los robots, probablemente seamos considerados simples estómagos inútiles prescindibles.
    Quizás esta sea la finalidad del actual proceso de neotenia psicológica que corre paralelo a la eliminación de los últimos individuos de las tribus libres.

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