Psicología del derrumbe


derrumbe

“Rendirse” es una palabra fea. con muy poco prestigio y que no aparece entre las posibilidades conductuales que usamos en psicología o en Medicina. Rendirse está mal visto, es por eso que se prioriza la lucha. “Es una luchadora” se dice de las mujeres que han sufrido un cáncer de mama. Hasta Johan Cruyff que recientemente ha sido diagnosticado de un cáncer declara el siguiente mantra:

“Venceré al cáncer”

“O no me rendiré jamás”. Suelen decir algunos pacientes recalcitrantes ignorando que ese es precisamente el origen de su mal.

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Dicho de otra manera, resistir, luchar, vencer son modelos sociales que se suponen deseables a fin de enfrentar una enfermedad. Se dice que “tener un buen ánimo” es positivo para enfrentarse a la adversidad.

Por el contrario el sometimiento, la resignación, la claudicación,  la renuncia o conformidad son vistos como debilidades del espíritu..

¿Pero es esto cierto?

Elogio de la rendición.-

Lo cierto es que “rendirse” se confunde con cierta frecuencia con el sometimiento (la esclavitud) o algo peor: con el masoquismo. Nuestras sociedades sobrevaloran la capacidad humana para enfrentarse a la desdicha sin valorar la cualidad de esta misma desdicha. Tener un cáncer (ser diagnosticado de cáncer) no es ya una sentencia de muerte segura y puede tener sentido favorecer el empoderamiento de los pacientes a fin de enfrentar, no ya la enfermedad sino los tratamientos consiguientes que por sí mismos pueden ser tan dolorosos como la enfermedad misma, pero no cabe ninguna duda de que siguen existiendo acontecimientos irremediables, por ejemplo la muerte de un ser querido, una perdida afectiva aniquiladora o la propia muerte, algo inexorable que tarde o temprano todos tendremos que afrontar con o sin buen ánimo.

“Rendirse” es una palabra que contienen cierto sesgo militar, del mismo modo que “retirada” (yielding) en el modelo de Price, pero en este caso no es necesario decir que “levantar una bandera blanca” no es el tipo de rendición del que estoy hablando. Más bien me refiero al concepto de John Price “sumisión voluntaria” del que hablé aqui.

price

Vale la pena recordar el esquema de Price en dos dimensiones donde pueden verse las estrategias intepersonales que se ponen en juego teniendo en cuenta dos ejes: el eje del apego y el eje del rango. Existen cuatro estrategias segun el cuadrante que ocupemos en nuestras relaciones con los demás, asi, la lucha es una manera de resolver las cuestiones agonisticas, pero tambien la seducción es una forma de obetener ventajas en nuestras relaciones si optamos por el apego en lugar de la confrontación. En los cuadrantes de la derecha podemos observar otras dos estrategias de aquellos que optan o bien por la huida o el aislamiento social o bien por la retirada (yielding).

Esta estrategia de retirada es lo que aqui llamamos rendirse. Rendirse es pues una estrategia evolutivamente estable, muy adaptativa y que impide que la sangre llegue al rio en una competencia agonística. Lo saben bien los niños cuando juegan a pelearse, el perdedor ha de rendirse si quiere evitar la escalada de agresión en el vencedor. Rendirse, desactiva la agresión. En toda la escala animal podemos observar esta estrategia, las peleas casi nunca terminan con la muerte de uno de los contendientes, al fin y al cabo una herida grave en la estepa es un signo de mal agüero. Más vale rendirse y no salir herido de una confrontación.

Pero en los humanos rendirse no es fácil, sobre todo en una cultura que demoniza la debilidad y la subyugación de unos por los otros. Es por eso que la mayor parte de la gente no saben rendirse y es por eso que existe el masoquismo.

El masoquismo, tanto el sexual como el caracterológico puede definirse como la cara oculta de la rendición, su opuesto (Ghent, 2014). El equivalente inconsciente, concreto y fáctico del acto de rendirse. Y es por eso que ningún otro mamifero puede ser masoquista, es decir ningun otro mamifero puede obtener un goce añadido al hecho de sufrir.

Diferencias entre rendición y sumisión.-

Voy a utilizar las ideas de Ghent para alumbrar ests diferentes fenómenos, unas ideas que proceden de este articulo titulado, “Masoquismo, sumisión, rendición”.

Las caracteristicas diferenciales entre rendición y sumisión en humanos son las siguientes:

1.- La rendición puede llevarse a cabo a solas, no necesita ningun otro (salvo a veces un testigo), la sumisión sin embargo siempre supone la existencia de un otro, de alguien a cuya voluntad doblegarse.

2.- La rendición es involuntaria, la sumisión voluntaria.

3.- La rendición puede estar acompañada de un sentimiento de catástrofe o muerte pero tambien de alivio, claridad y éxtasis.

4.- En la rendición no hay dominación, ni control, ni coerción. Elementos que forman parte de la sumisión.

5.- La sumisión es pesada y lugubre, la rendición es jubilosa y si es exitosa provoca autoconocimiento y favorece el sentimiento de identidad.

En este sentido podemos ya entender como la sumisión es la forma neurótica de la rendición, el resultado de ciertas operaciones defensivas que relegan al inconsciente la actitud de rendirse haciendola equivaler a una “derrota”. Una equivalencia tipicamente occidental puesto que para un oriental, rendirse es equivalente a trascender.

No es de extrañar que una sociedad que pone el enfásis en la libertad individual, la subjetividad o la autonomía personales propicie el rechazo del acto de rendirse. Lo cual señala en la dirección de que en nuestras sociedades la sumisión estará bien disfrazada para no hacerse reconocible. Nuestra principal sumisión está relacionada con ese otro que llamamos “capital”, es decir con el consumo, la acaparación de bienes materiales. Aquel que no sabe rendirse está condenado a someterse al mercado, al menos por el mercado, pero tambien por las ideas “politicamente correctas” que comparten nuestros conciudadanos y que se transforman en verdades aceptadas sin critica o por aquiescencia.

La rendición no necesita un gurú, pero si la sumisión.

Pues lo que queda reprimido o silenciado en el inconsciente es ese anhelo de rendición.

La sumisión es el aspecto de apego seductor que se pone en juego en lugar de la rendición, uno se convierte en esclavo de otro y de su poder emana su voluntad simbiotica que ofrece a cambio la seguridad del cautiverio. En este sentido la sumisión es el falso semblante del apego, su mascarada, su teatralización.

El masoquismo.-

El masoquismo en este sentido es la cara opuesta de la rendición, su cara perversa, más allá de la neurosis.

En un principio el masoquismo fue visto como el resultado de conflictos pulsionales (Freud, Reich, Horney) como una defensa del Yo. Sin embargo hoy y siguiendo a Brenam (1952), el masoquismo ha pasado a ser considerado como la solución a varios conflictos psiquicos y Lachman (1980) considera que el masoquismo es una solucion abortada y sexualizada para mantener una estructura cohesionada en el contexto de un Yo fuertmente debilitado o erosionado. El masoquismo apuntalaria al Yo y tal y como dice Winnicot en su libro “El miedo al derrumbe“, el masoquista apela a los actos masoquistas porque no sabe otra forma de rendirse. El masoquismo es todo lo que ha podido aprender sobre ese dejarse llevar, ese fluir que es la rendición, otra forma de llamar a la entrega si estamos hablando de rendición sexual.

Pues rendirse a la Belleza es lo mismo que rendirse al Terror, tal y como dice RIlke:

Porque la belleza no es nada

sino el principio del terror

que apenas somos capaces de soportar

y porque la adoramos tanto

es por lo que serenamente planea destruirnos.

Para que el lector comprenda las similitudes entre el concepto de “retirada” que es un concepto evolucionista y el concepto de rendición-masoquismo que es psicoanalítico es bueno que lea este post que escribí a propósito de un caso clinico del propio John Price, el de la Sra Turvey cuya depresión explicíta precisamente como el masoquismo, en este caso moral es la otra cara de la rendición.

Bibliografia.-

D. Winnicot. (1963) El miedo al derrumbe

 

 

10 pensamientos en “Psicología del derrumbe

  1. Me ha parecido muy interesante el concepto de rendición masoquista como apuntalador del “yo”.Es reveladora la idea de cómo para una persona aceptar el rol “submissive”puede ser liberador y excitante.

    • Exactamente, la rendición-entrega es algo muy parecido al arrobamiento teresiano, aunque tambien puede llevar al extremo opuesto. La sexualización es una estrategia de seducción cargada de excitación y es por eso que tiene tanto éxito, de alguna manera es reparadora, aunque no es demasiado aceptada por las personas que nunca se rinden. Hay otra manera de repararse y es a través del baile, dejarse llevar es una buena metáfora de entrega. Hace poco me lo decía una paciente: “me gusta mucho ir a bailar porque ahí es el único lugar donde mandan los hombres”

  2. “Para el iniciado ya no caben las quejas contra el cielo (mediador despiadado y fatal), ni resentimientos contra los hombres, ni preocupaciones respecto de las cosas del mundo (que no merecen la pena).

    La acción del iniciado se confunde con la actividad del cielo, su quietud con la quietud de la tierra; su espíritu imperturbable domina el mundo; después de la muerte, su alma inferior [residuos psíquicos] no será nociva (se disolverá tranquilamente), su alma superior no vagará famélica (será transformada).

    *Capítulo XIII de la única obra de Chuang-Tzu llegada hasta nosotros: se trata del Nan-Hoa-Sheng-King que, traducido literalmente, significa: «El texto sagrado (King) del (Maestro) Trascendente (Sheng) de Nan-Hoa».

    Dice el Corán (C. II.216): “Las pruebas, los dolores y las privaciones son secretos de beneficios ocultos que sólo penetran quienes están dotados de visión interior. ¿No ves cómo se apaga, se humilla y se constriñe el alma cuando aparecen las pruebas? Las pruebas producen un estado de humildad, pues el alma arroja su propio gobierno y se despoja de su propia determinación y elección. Siente la dulzura de la gracia de vivir y el descanso de no actuar por cuenta propia. ”

    Se ha dicho: “La gente del Conocimiento es la que no toma ninguna decisión propia”. El shaij Abû-l-Hasan as-Shadili, dijo: “Si hubiese que tomar una decisión, tomad la decisión de no tomar decisiones”; también dijo: “No elijas nada por ti mismo, elige no elegir y huye de esa elección, de tu misma huida y de cualquier cosa”.

    Cuando le preguntaron a Abû Yazid: “¿Qué quieres?” Respondió: “Quiero no querer”. Su deseo, fue perder su propia iniciativa, porque sabía que era ése el más excelente de los carismas. Alguien dijo que Abû Yazid ya quiso algo, al querer no querer, pero esas palabras son de quien carece del verdadero conocimiento.

    *A tener en cuenta:

    La palabra vacuidad está muy presente en las doctrinas de extremo-oriente, pero hay que entender que cuando se habla de ser vasijas, de vaciarse, se habla de estar vacíos (de todo apego). Es un matiz más que clarificador.

    «¡Oh vosotros que tenéis el intelecto sano,
    mirad la doctrina que se esconde
    bajo el velo de los versos extraños!»

    Dante, Divina Comedia, Inf. IX, 61

    *Espero que el comentario no haya resultado muy metafísico o descontextualizado, pero quería con estas palabras resaltar el tono transcendente de la rendición. Aunque en el sufismo a esto se la llama Sumisión. 😉

    • Tengo entendido que Islam significa sumisión, no? Es cierto que el Islam es la religión donde la sumisión tiene altar propio a diferencia del cristianismo (amor a Dios) o del judaismo (temor de Dios) es por eso que los musulmanes están a salvo de los derrumbes que nos aquejan a los occidentales, para ellos sumisión no es derrota sino trascendencia, para nosotros es socialmente indeseable que una persona renuncie desear algo, tal y como cuentas en tu texto, “No elijas nada por ti mismo” es lo mismo que decir sométete a la Voluntad.

      • Cierto, Islam significa Sumisión entendida como “entrega a Dios”.

        En el judaísmo el Árbol de la vida tiene dos columnas, el Rigor y la Misericordia. Es decir, temor del rigor de Dios y la Compasión de Dios. La columna izquierda es la femenina, la Misericordia y la derecha la del Rigor. Aclaro esto porque además de estas dos columnas hay una “columna del medio” que cual serpiente va subiendo de manera entrelazada por el Rigor y la Misericordia. Esta columna mediana se llama Justicia …. Así que “en rigor” el judaísmo no es el temor de Dios, como tampoco el cristianismo es el amor de Dios, ya que Aquel dijo:

        Mateo 10:34-36: “No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. 35 Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; 36 y los enemigos del hombre serán los de su casa.”
        Lucas 12:51-52: “¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: No, sino disensión. 52 Porque de aquí en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos, y dos contra tres.”

        Desde un punto de vista tradicional, la fuerza del Islam radica en que es el Sello de las profecías, es decir, la última revelación que cierra el círculo, y en su calidad de “sello” es como “sangre fresca, sangre joven” …Ahí radica su virulencia, aún no ha entrado en decadencia … 🙂

  3. “Aquel que no sabe rendirse está condenado a someterse al mercado, al menos por el mercado, pero tambien por las ideas “politicamente correctas” que comparten nuestros conciudadanos y que se transforman en verdades aceptadas sin critica o por aquiescencia”.

    Y tanto que sí. Rendirse remite siempre a uno mismo, a sí mismo; mientras que someterse exige la existencia de un prójimo.

  4. Frente a una situación conscientemente no deseada, cualquier cambio supone una posibilidad de mejora. En este sentido, ni la rendición, ni la sumisión, ni el sometimiento, ni la resignación, ni la claudicación, ni la renuncia, ni la conformidad o cualquier otra actitud tienen porque llegar necesariamente al derrumbe ni ser negativas, pueden ser resilientes y quedarse en un equivalente al nivel de modo de a prueba de fallos, al estilo de la depresión, a la espera de tiempos mejores; y en todo caso, si el derrumbe llega, significa también una oportunidad para un reset o reinicio dejando a un lado los fallos que causaron la situación no deseada inicial.
    Cualquier estrategia puede ser acertada para dar tiempo al tiempo, pero siempre es más recomendable seguir la ley natural del mínimo esfuerzo para fluir que el desgaste que supone una permanente lucha intelectual.

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