La enfermedad sagrada (I)


epilepsia

La epilepsia es probablemente la enfermedad más conocida -a juzgar por los documentos escritos que nos han legado sus observadores- y también la mas misteriosa según esos mismos documentos. La razón de su misterio procede de su carácter paroxístico, y su presentación inesperada y brutal que sobrecoge al espectador de tal manera que tradicionalmente se pensaba que el individuo epiléptico había sido “raptado” por una extraña fuerza que se suponía próxima a la divinidad.

De ahí el nombre de enfermedad sagrada.

Hasta que Hipócrates no enunció su celebre aforismo en el que declaraba que “todas las enfermedades tienen un origen natural”, la causa de la epilepsia fue interpretada como una especie de sortilegio, de una especie de dialogo entre los dioses y los elegidos por ellos para ser sometidos a sus designios. Y lo cierto es que la epilepsia aun hoy se nos presenta como una enfermedad insólita.

Y lo es por varias razones:

1.- El enfermo epiléptico es una persona aparentemente normal (con algunos rasgos de personalidad críticos), una normalidad que solo es perturbada por el ataque. Un ataque durante el cual el sujeto pierde el tono muscular y cae al suelo, pierde la conciencia y es sometido a una tormenta muscular en forma de contracciones tónicas primero y clónicas después. Al cabo de algunos minutos el individuo recupera la conciencia y no recuerda lo que pasó.

2.- Es una enfermedad insólita porque a menos de que el individuo se haga daño al caer, nadie muere por su causa. se trata de una enfermedad crónica que puede comprometer más o menos la vida corriente pero no es una enfermedad mortal si no hay complicaciones.

3.- El epiléptico suele tener un carácter especial, una religiosidad profunda, un erotismo excesivo y una tendencia a la cabezonería que ha recibido varios nombres en medicina y no vale la pena recordar aquí.

Pero el mayor misterio que rodea a esta enfermedad es este: donde ha ido el individuo cuando es “raptado” en lo que pareciera ser un sueño y que a diferencia del sueño procura una tempestad de movimientos dramática junto con una amnesia del episodio. ¿Quién o qué ha raptado al sujeto?¿Dónde se lo llevó?

Aun hoy no sabemos cual es la causa de la epilepsia, aunque sabemos algunas cosas sobre ella: La epilepsia es una descarga hipersíncrona que se generaliza de un grupo neuronal a otro, de tal forma que grandes ondas secuestran los potenciales de acción de otras neuronas y que generalizan la descarga a todo el cerebro. El ataque epiléptico es una descarga eléctrica de carácter espontáneo, algo así como un seísmo.

Vale la pena recordar ahora que la característica principal de nuestro cerebro es que funciona desincronizado, con actividad aquí y allá según la tarea que andemos desempeñando y que la hipersincronía neuronal es un fenómeno epiléptico con convulsiones o sin ellas. A este fenómeno le ha llamado Javier Alvarez hiperia de la que ya hablé aqui. La novedad es que para Alvarez la hiperia no sería patológica en sí misma.

La primera cosa que sabemos es que hay dos clases de epilepsias, las primarias o idiopáticas y las secundarias.

En medicina “idiopático” es lo mismo que decir “causa desconocida”, esta es la epilepsia que nos interesa ahora, porque el resto de epilepsias son secundarias es decir sintomáticas a una enfermedad cerebral, sea tóxica, infecciosa o traumática.

Pero hay más: no todas las formas de epilepsia poseen crisis generalizadas con perdida de conciencia y convulsiones tónico-clónicas. Algunas de ellas son formas recortadas, lo que es lo mismo que decir que estos ataques o raptos no llevan consigo todo el cortejo sintomático de la epilepsia clásica (gran mal) sino que se manifiestan de otra forma: usualmente a través de episodios paroxísticos de poca duración en los que predominan los síntomas psíquicos.

Dicho de otra manera: la epilepsia y las enfermedades mentales están de alguna manera relacionadas o al menos ciertas formas de epilepsia reproducen síntomas de otras enfermedades, en este caso mentales.

Las relaciones entre la epilepsia y la enfermedad mental.-

Cuando yo era joven apenas había neurólogos en nuestro país y la asistencia ambulatoria que prestaba el Insalud de entonces era a través de consultas de Neuropsiquiatría. Los especialistas de estas consultas éramos casi siempre psiquiatras debido a la escasez de neurólogos (que solían trabajar en entornos hospitalarios). de manera que las epilepsias las tratábamos nosotros los psiquiatras hasta que la Neurología y la Psiquiatría se separaron definitivamente (una desgracia para la medicina).

Entonces y ahora el EEG era el único instrumento que teníamos a nuestra disposición para diagnosticar una epilepsia. EL EEG y la clínica claro, pero la clínica de la epilepsia siempre se mostró esquiva cuando no era un ataque en toda regla. El EEG es un instrumento de diagnostico bastante tosco porque solo recoge el voltaje cerebral a través de la calota craneal de modo que solo puede registrar la actividad eléctrica mas gruesa, la más evidente. Es así como diagosticábamos (y se diagnostica aun le epilepsia) si hay clínica y el EEG es positivo entonces está justificado dar anticonvulsivantes. ¿Pero qué sucede si había clínica pero el EEG era inespecífico o negativo?

En aquella época todavía había muchas personas diagnosticadas de epilepsia que no lo eran. Los falsos positivos eran más frecuentes que los negativos, por una razón fundamental: equivocarse en un falso negativo era peor que equivocarse en un falso positivo. Existían convulsiones que eran dudosamente epilépticas pues estaban influídas por las emociones, por la luz intermitente, o bien eran demasiado aparatosas para ser orgánicas aunque la linea roja que separaba lo histérico (funcional) de lo orgánico nunca estuvo del todo clara. Parecía haber un terreno de nadie donde los dos diagnósticos podían coexistir. La histero-epilepsia era una etiqueta que permitía establecer los dos diagnósticos, pero lo más sorprendente es que los antiepilépticos mejoraban a estas personas fueran epilépticas verdaderas o no.

Lo cierto es que epilepsia (convulsiones verdaderas) e histeria (pseudoconvulsiones) han coexistido siempre mostrándose muy resistentes al diagnóstico diferencial. Un diagnóstico que para nosotros en aquella época era esencial a fin de instaurar un tratamiento que en el caso de la epilepsia es de por vida.

Pero no es solo con la gran histeria que la epillepsia mantiene relaciones de parentesco. Es por eso que se han descrito las psicosis epilépticas, una entidad clínica que es la gran extraviada de la Neuropsiquiatría. Este es un ejemplo muy claro de cómo las conceptualizaciones que hacemos de las enfermedades influyen en las clasificaciones y en lo observable, algo que sucede desde que se separaron las especialidades de Neurología y Psiquiatría: las psicosis epilépticas han desaparecido de los manuales (igual que por cierto sucedió con la histeria). Pero haberlas haylas.

La normalización forzada de Landolt.-

  • Landolt en 1950 publicó un articulo donde describía a ciertos pacientes que tenían epilepsia y que se psicotizaron cuando sus crisis se controlaron. Definió la NORMALIZACION FORZADA así: “Es el fenómeno caracterizado por el hecho de que con la conversión a un estado psicótico el Electroencefalograma se hace más normal o enteramente normal, cuando es comparado a electroencefalogramas previos”. La normalización forzada era considerado un fenómeno electroencefalográfico. .
  • Tellenbach (1965) describió la contrapartida clínica de la normalización forzada, que él llamó PSICOSIS ALTERNATIVA: pacientes que se psicotizaban cuando sus crisis se ponían bajo control y su psicosis se resolvía cuando reaparecían las crisis epilépticas.

Observaciones clásicas que dieron lugar a la idea de que epilepsia y psicosis eran fenómenos opuestos, algo que dio lugar a una serie de tratamientos que pretendieron curar las psicosis y fundamentalmente a esquizofrenia provocando convulsiones.

El primero que se atrevió con ello fue Von Meduna. De lo que se trataba era de provocar convulsiones en un paciente esquizofrénico con el fin de mejorar su sintomatología psicótica. Se hizo con  insulina, cafeína, malarioterapia (Von Jauregg) y con corrientes eléctricas (Cerletti y Bini), hoy conocidas como electrochoque. El resultado de todas estas técnicas es aun mal conocido por su alta letalidad. Von Jauregg que obtuvo el premio Nobel por su malarioterapia no tuvo todo el éxito que pretendía pues la mitad de sus pacientes morían, si bien es cierto que el resto parecía mejorar. Al final todas estas técnicas se proscribieron por sus efectos secundarios y sus riesgos, y la idea de que las convulsiones mejoran las psicosis no ha llegado a establecerse como una evidencia médica.

Lo cierto es que cuando menos estos tratamientos son inciertos, tanto que hoy la TEC (terapia electroconsulsiva) tiene una serie de indicaciones concretas. La depresión melancólica que no responde a los tratamientos convencionales, la manía aguda donde no sea conveniente el uso de fármacos (por ejemplo en una paciente embarazada), pero ha dejado de usarse como tratamiento antipsicótico general.

¿Pero qué tiene que ver la depresión con la epilepsia?

¿Es que también la depresión o la manía tienen algún parentesco por la epilepsia?

Seguiremos en el próximo post.

Saber más sobre Psicosis y epilepsia.

Histeria y epilepsia: pueden ver este post sobre “La mujer temblorosa”, basado en un libro de Siri Huvsted. Aqui la segunda parte.

9 pensamientos en “La enfermedad sagrada (I)

  1. En cuanto al enlace que pones de Sri, y el ejercicio que propones allí, sin leer el libro, ni conocerla personalmente, me parece aventurero y hasta salvaje de mi parte proponer explicaciones sobre su temblor, a la hora de pronunciar el discurso en honor a su padre. Pero aún así, y con estas disculpas por delante, aventuro la hipótesis de que quizá se trata de rabia contenida, como contrapartida de la admiración, respeto y amor que siente por él. Rabia y miedo. Miedo a dejar de reprimir, y verbalizar lo que también podría llamarse “su verdad” escondida. Su amor y respeto…, si,… bien… por supuesto… es una chica muy políticamente correcta, socialmente adaptada, que hace lo que se espera de una hija que admira a su padre, a la par que siente rabia, ira, frustración, sumisión, limitaciones a su expresión, sometimiento de algún tipo. Y un deseo inconsciente, (y confuso), de contar, hablar, frente a ese público, (que espera honores al padre), sobre la cara oculta, el lado desconocido de él. Sin perjuicio de que se trate de algo que no sea especialmente aparatoso, o grave…(me refireo incluso al lado oculto que todos tenemos quizá al convivir con nuestros semejantes, pero que en el caso de su padre calvinista, rígido, exitoso, y seguramente, con más de una semejanza con Paul Auster, podría tener un toque perverso en el sentido psicoanalítico del termino, no en el sentido coloquial). De cualquier modo, lo que dices del lenguaje polisémico y la histeria… son muchas cosas y significados simultáneos. Pero si lo que narra es sincero y no fuese ficción, y aunque tú dices que no hay rastros de trauma… bien,…no hay, rastros de trauma en la novela quizá, pero eso no significa que no los tenga, y profundamente negados. Al punto de temblar de esa manera por la tensión del conflicto entre lo que desea hacer inconscientemente y lo que debe hacer desde un punto de vista socialmente correcto.

    • Lo que propongo precisamente en el post es delimitar lo que es la narrativa de la realidad. Lo que le pasa a Siri es imposible de saber y tal como propongo en esos dos post, la solución al enigma está al final (del segundo post).

  2. Si, de acuerdo. Leí el segundo post, y lo sopesé.
    Por supuesto que sólo Siri sabe el motivo profundo de sus temblores. Es algo que siempre digo a las personas que emprenden una terapia.
    Y por supuesto, tomo total responsabilidad de mis “proyecciones”, y del hecho de que lo son, en alguna medida.
    Aún así, merced, como dices tú , a la empatía que tenemos los seres humanos entre nosotros, -algunos parecen tener más acceso a esa empatía que otros-, creo que algo de lo que comenté puede haber… Pero sólo ella podría confirmarlo.
    Cuando dices:
    ” Somos dos, una parte que ama al padre y le admira (y quiere ser como él) y otra parte que reniega del padre, en tanto el modelo no surte efecto en el original. Por más que admiremos a alguien y pretendamos ser como él nunca lo seremos si no poseemos al menos una parte del talento por el que brilló. Y es obvio que Siri quiere para sí, ese talento, algo que surge espontáneamente cuando conocemos que su marido es Paul Auster sustituto actual del padre. Siri no solo quiere ser escritora, quiere ser como su marido al que imita en sus novelas en estilo y temática. Siri quiere ser una gran escritora”,
    tú pareces decantarte por lo que dice Freud acerca de las mujeres que tenemos supuestamente “envidia al pene”.
    ( Perdonarán si escandalizo a los que no conozcan la obra de Freud, pero increiblemente, él estaba convencido de aquello: de que las mujeres “envidian el pene de los hombres”.)
    Por lo que dices, si no entiendo mal, todo se reduciría basicamente, a que Siri envidia a su padre “exitoso” y a su marido “exitoso”,y te preguntas:
    “Siri quiere ser una gran escritora. ¿Lo es?.La proximidad con Paul Auster puede desde luego facilitarle al camino tanto en oportunidades como en promoción, ¿pero es esto suficiente?”

    Después de dar, (como ya dije), mi arbitraria y quizá caprichosa opinión, que sólo Siri podría confirmar, solo me hago preguntas. Que se resumen en las siguientes:

    ¿Quiere realmente Siri ser como su padre, aunque le gusten algunas cosas similares?
    ¿Quiere realmente ser exitosa? ¿Quiere, y no quiere?
    ¿Tiene un conflicto con la fantasía de ser mejor o igual que el padre, a quién necesita tenerlo allí arriba, en un pedestal, como alguien superior y poderoso, y no simplemente una persona, con luces y sonbras igual que ella?
    Y suponiendo que quisiera el “éxito”, ¿que es, PARA ELLA, el “exito”?, porque esta pregunta tiene obligatoriamente, una respuesta muy diferente en cada persona.
    No olvidemos, que pese a lo que muchos digan, el verdadero “éxito”, no existe si uno no es feliz y pleno. Quizá ese sea el éxito en la vida.

    Me interesa esto que pones: “¿No es la histeria un oximoron?¿No se trataria de llevarnos al absurdo construyendo una hipótesis o interpretación sobre un síntoma que nunca existió llevándo el sufrimiento real de Siri hacia su invalidación como tal sufrimiento real?”

    Y me prgunto una cosa: tú dices : “llevando el sufrimiento real de Siri hacia su invalidación como tal sufrimiento real”, y me pregunto,¿ no será realmente ésta la clave , la pista más importante a seguir, y no tanto la “envidia”?.
    Para mí, si.
    No en el sentido de que sea “una mentirosa”. Se trata, tal como pones, de que “la realidad tiene estructura de ficción” (Lacán), y de que toda ficción, (en un punto), también la vuelves real para tí, y para otros, como también dices.
    Quizá el “sufrimiento real”, al que aludes tenga que ver en insistir buscar la felicidad imitando el modelo de su padre o su marido, y no el suyo propio, que es completamente diferente y único.
    Quizá necesitó más “validación” en su infancia adolescencia y en su vida en general.
    Quizás, sólo quizás…
    Validación: difícil de definir, pero ver al otro como un ser independiente, único, con sus propias necesidades, no justamente la que uno “calca” o “proyecta” sobre él. Con el deseo de que sea libre, feliz. En síntesis : darle la libertad que ya tiene. Verlo libre, porque realmente en esencia ya lo es. Nos guste o no. Así que darle al otro su libertad, no es más que estar en armonía con lo que ya es, así como es.
    Lo otro es ejercer una violencia sutil sobre los demás para que se ajusten a nuestras proyecciones.

    P.D :(Validación en el sentido que has explicado en el post del narcisismo malicioso).

    • Bueno,muchas gracias portu aportación o mejor dicho tus aportacionesy tus preguntas.Mi opinión personal acerca de Siri es que fuere como fuere, envidiara o no a su padre, lo cierto es que está casada con Paul Auster y no con un futbolista de tercera división. No puede envidiarse sino aquello que es más grande, mas valioso, mas poderoso, mas bello o más competente que nosotros mismos, humanos sometidos al deseo, y hay deseo porque hay Falta y hay falta porque estamos incompletos.

      En relación con la envidia del pene, aqui mismo deje mi opinión sobre este concepto:
      https://carmesi.wordpress.com/2013/08/03/que-queda-de-la-envidia-del-pene/

  3. Gracias por el enlace.
    Si, pero quizá esa misma incompletud a la que te refieres arriba, es la principal falacia o ilusión que tenemos los seres humanos.
    En el sentido de que tenemos la ilusión, (ficción, autoengaño), de que alguien o algo nos va a completar.

    Quizá eso no sea exactamente así…

    No porque seamos perfectos, sinó porque la misma noción de que aquí estoy yo, “incompleto”, y allí afuera algo-alguien que me va a completar, proviene de un estado de conciencia de división, o separación que tiene un punto de irrealidad y ficción.
    Esto lo tratan bien el zen, el taoísmo, el budismo, y casi todas las filosofías orientales que son advaita: (no-duales).
    Ya que sostienen que detrás de una cierta apariencia contínua de dualidad, o pares de opuestos complementarios, a través de los cuales se mueve el universo, (masculino-femenino, positivo-negativo, día- noche, luz-oscuridad, placer-dolor, libertad-restricción, vida-muerte, salud-enfermedad, y un largo etc. de pares de opuestos, que se concentran en la noción de “yin y yan”), se encuentra inextricablemente, inseparablemente, algo que es uno y no dual. Uno en el sentido de 1. Y vacío.
    No en el sentido negativo que le damos normalmente, sino como un vacío que permite la plenitud y el despliegue de las dualidades. En ese sentido, lo que somos verdaderamente, es ese contenedor vacío donde se despliegan las dualidades.
    Y en la medida que te identificas más con el contenedor que con lo que ocurre dentro, te sitúas en un punto de mayor estabilidad, armonía.
    Aunque todo ese despliegue de opuestos, siempre cambiantes, siempre deviniendo y modificándose exige de tu parte una contínua no-resistencia al cambio.
    Es decir que cambies. Dándote cuenta a la vez, de qué es aquello que nunca cambia. Que permanece inmutable, íntimo a ti. Y con lo que tú te identificas.

    Como si fluyeras a través de los cambios sin resistencia.

    Y aunque parezca demasiado filosófico, es absolutamente práctico y concreto. De una observación directa e inmediata en la vida diaria.

    En cuanto a lo que decías de la envidia, en mi opinión, una cosa es el deseo, y otra la envidia.
    Yo creo que no pasa nada con los deseos. Pero cuando uno se apega demasiado a ellos, o a un determinado resultado, en ese agarre, viene el sufrimiento, la insatisfacción, la envidia, o las disfunciones varias (psicológicas, emocionales, físicas)

  4. Hola Dr Traver. Siento revivir este post, una pregunta que agradecería muchísimo respondiera (o me recomendara a QUIEN preguntar VÍA WEB):

    Sospecho que la acatisia provocada en el tratamiento con antipsicóticos puede remediarse con anti-convulsivos.

    Ud que está por kilómetros más leído en esto que yo: EN UN SUJETO DIAGNOSTICADO DE ESQUIZOFRENIA QUE NO HA EVIDENCIADO A LA FECHA SÍNTOMAS POSITIVOS, ¿Diría Ud que EXISTE UNA ALTA, MEDIANA O BAJA PROBABILIDAD DE QUE LA MEDICACIÓN ANTICONVULSIVA DESENCADENE SÍNTOMAS POSITIVOS EN ALGUIEN QUE NUNCA LOS HA EXPERIMENTADO?

  5. Interesante leer ésto:

    “El principal uso de los anticolinérgicos es para el control de los síntomas en pacientes con asma crónica y sintomatología persistente.

    Los anticolinérgicos que actúan sobre el sistema nervioso central en ocaiones se utiliza a bajas dosis para reducir el temblor muscular característico de la Enfermedad de Parkinson. No obstante el hecho de que el uso a largo plazo puede generar adicción y que al retirarlo se recupera el temblor muscular ha llevado a que cada vez se utilicen menos estos medicamentos en el tratamiento de la Enfermedad de Parkinson”

    SERÍA PRUDENTE RECETAR UN ANTICOLINÉRGICO A QUIEN PADECE EFECTOS EXTRAPIRAMIDALES (ACATISIA Y SENSACIÓN DE AHOGAMIENTO) EN SU TRATAMIENTO CON ANTIPISÓTICOS ?

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