Santa Teresa: el kindling y el misticismo.


jamison

Ahora que ya sabemos qué es el kindling, sobre todo aquellos de ustedes que hayan leido el post anterior, vamos a ver el caso concreto de Santa Teresa.

Para lo cual y para no repetir mis argumentos ruego al lector que lea este post donde hablé de los antecedentes personales de la santa, a la vez que me alineo entre aquellos especialistas que piensan que los estados extáticos o místicos no son exactamente iguales a los estados patológicos que se ven a veces en las enfermedades mentales, si bien tienen algo en común.

Son muchos los autores que han buceado en la idea sobre si la creatividad, el arte, las invenciones, la literatura, la ciencia en general, en cualquier caso el genio creador tiene algo que ver con los dinamismos que a veces encontramos en la locura. Escribí hace tiempo un post y este otro sobre esta cuestión y del mismo modo apelé a unas ciertas diferencias entre los estados místico-noéticos y la enfermedad mental. La idea fundamental que resuelve esta paradoja es que la enfermedad seria el resultado extremo de un fisiología de base que en mi anterior post nombré como hiperia.

Pero lo cierto es que las enfermedades mentales son devastadoras y empobrecen tanto el psíquismo del que la padece que la paradoja – a pesar de las similitudes y las concomitancias- procede de este hecho: ¿Cómo es posible que creatividad y locura participen de un mecanismo común? ¿Significa eso que todas las personas creativas están locas? ¿Y si es así por qué esto no se cumple salvo en una minoría de casos? ¿Por qué Aristoteles  e Hipócrates identificaban melancolía y genio?

Shelling, Van Gogh, Dovstoiesky, Blake, Walt Whitman, San Pablo de Tarso, Hidegarda de Bingen, Schumann, Edgar Allan Poe, Virgina Wolf, Silvia Plath, Emily Dickinson, Rimbaud, Holderlin, Syd Barret, Socrates, Joyce, Dalí y tantos y tantos lograron hacer coexistir un talento prodigioso con su locura, fuera esta maniaco-depresiva, alcoholismo o esquizofrenia. Reformadores religiosos, artistas plásticos, poetas o músicos en los que su genio parece andar sobre los lomos de su locura.

Pero justo al lado aparecen otros genios sin ni pizca de excentricidad: Bach, Picasso, Cervantes, Shakespeare, Lorca, Velazquez, Goethe, Aristoteles, Paul Mc Cartney, Wagner, Mahler y tantos otros, la mayoría.

Se trata pues de datos contradictorios, a veces parece que la locura es condición y otras veces parece que no. Y sabemos que además, siempre es un handicap.

Una mujer, Kay R. Jamison que era doctora en literatura se hizo psiquiatra para saber más sobre sí misma que padecía un trastorno bipolar. Se trata de una de las más reputadas expertas mundiales en trastorno bipolar y extendió el estudio de Andreasen sobre genios creadores pero lo circunscribió a los poetas. Sus conclusiones son las mismas, existe una relación entre la creatividad poética y la posibilidad de padecer una enfermedad de este tipo y además existe un acúmulo familiar que indica que la creatividad y la enfermedad comparten algo en el fenotipo, hoy sabemos que se transmiten a través de distintos genes pero que existe un segmento de encuentro o solapamiento entre ambos fenómenos en el fenotipo.

Algo parecido se ha replicado con musicos de Jazz.

Y además de todo eso existe la impresión de que la creatividad artística (plástica, musical, poética o literaria) no es el mismo fenómeno ni acontece en el mismo tipo de personalidades que ostentan niveles de excelencia científica. Probablemente el pensamiento lateral y el aspecto transgresor del artista -necesario para ir contra corriente e inventar algo nuevo- es negativo para la mente cientifica que debe apoyarse siempre en lo comprobable. Probablemente ambos ámbitos de creatividad tengan rasgos en común como la curiosidad, el fuerte sentido de identidad o la intuición, pero los buenos poetas resultan malos cientificos y probablemente tambien es cierto lo contrario excepto en contados casos de combinaciones de polimorfismos poco frecuentes.

La conclusión:

La creatividad y las enfermedades del espectro afectivo comparten algo, ¿pero qué es?

Lo cierto es que la pregunta debería extenderse un poco más y llegar hasta esa enfermedad puente entre el cerebro y la mente, me refiero a la epilepsia, a la que pienso dedicar mi próxima entrada para contarle al lector las relaciones que existen entre las enfermedades mentales y la epilepsia.

Lo que comparten es algo comicial. Y comicial es algo ligado a los comicios (ir juntos), es decir la hora de la verdad, donde las encuestas ya no valen y hay que hacer recuento en las urnas y tomar decisiones.

La enfermedad de Santa Teresa.-

A Santa Teresa se la ha diagnosticado de casi todo, no sólo de depresión, catatonia (Novoa Santos) o histeria por el mismísimo Charcot sino sobre todo de epilepsia. Para algunos autores sus estados de éxtasis, alucinatorios y sobrecogimientos (que ella llama “arrobamientos”) eran sobre todo un subproducto de su epilepsia o dicho de otro modo: se trataba de fenómenos patológicos.

Pero no todos los autores médicos que han revisado su vida han llegado a un acuerdo sobre estos fenómenos tan bien descrito en “El libro de su vida”. En lo que parece haber un acuerdo es que Santa Teresa estuvo en coma durante tres días a causa de una meningo-encefalitis de probable etiología brucelósica (fiebre de Malta) que le dejó tanto secuelas cardiacas (una pericarditis) junto a otras secuelas neurológicas. Pero de lo que podemos estar seguros es de que su coma no fue un coma histérico, según Senra Varela porque:

Se trató de un estado de coma y jamás un ataque de histeria por varias razones:
1)Se mordió la lengua al inicio, lo cual nunca le sucedería a una histérica.
2)Le pusieron durante esos cuatro días la cera derretida en los párpados, sin que ella la sintiera por ser un coma profundo, con la finalidad de amortajarla y de saber si estaba muerta.
3) Se inició un fuego accidental en su cama, por caída de un velón encendido, y el humo fue percibido en el otro extremo de la casa, ella lo supo a posteriori. Si fuese histérica no habría calles suficientes en Ávila para su huida.
4) Hablaban delante de ella de enterrarla, sin miedo a que se enterase, con la oposición de su Padre que entendía de pulsos.
5) Le rezaban en sus proximidades el credo y otras oraciones de moribundos,sin que ella se enterase. (Senra Varela).
Dicho de otro modo su epilepsia de haber existido fue secundaria a esta meningo-encefalitis y no una enfermedad primaria. de tal forma que tales convulsiones no volvieron a presentársele aunque si una polineuritis posterior a este coma, tal y como dice Senra Varela:
Esta es la única posibilidad diagnóstica incontrovertible: Convulsiones, coma profundo, encogida como un ovillo y polineuritis motora y sensitiva, fiebre intermitente de bajo perfil; los demás diagnósticos que se le han atribuido son elucubraciones carentes de  fundamento científico.
Los arrobamientos.-
·”Veíale en sus manos un dardo de oro largo y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces y que me llegaba a las entrañas; al sacarle me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. Era tan grande el dolor, que me parecía dar aquellos quejidos, y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor, que no hay que desear que se quite ni se contenta el alma con menos que Dios. No es dolor corporal, sino espiritual, aunque no deja de participar el cuerpo algo y aun harto. Es un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico a su Bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento”. (Santa Teresa de Avila: “El libro de su vida”)
Nótese que esta descripción es una alucinación visual hablando en términos psicopatológicos y está acompañada además de sensaciones cenestésicas “un requiebro tan suave”, “abrasada”, “era grande el dolor”, un estado disociativo donde la santa parece levitar y con acompañamiento noético, es decir que proporciona un concomiento sobre algo.. Sin embargo este fenómeno siendo como es anormal en el sentido de poco frecuente no es patológico en sí mismo. Las alucinaciones visuales suelen presentarse en ciertos casos de abstinenecia a drogas (sobre todo alcohol) pero no forman parte de ninguna enfermedad mental grave. Sin embargo las alucinaciones visuales, olfativas o cenestésicas sobre todo cuando se dan en forma paroxísticas son frecuentes en la epilepsia temporal.
La descripción del paroxismo, del rapto de lo que acaece sin esperarlo.
“Acá las más veces ningún remedio hay, sino que muchas veces sin prevenir el pensamiento ni ayuda alguna viene un ímpetu tan acelerado y fuerte, que veis y sentís levantarse esa nube o esa águila caudalosa y cogeros con sus alas”.
Una especie de abducción.
¿Pero entonces que relación hay entre la epilepsia y estos paroxismos visual-cenestésicos?
Es un rapto, una fascinación, un paroxismo noético o una captura icónica. Es eso que es imposible de trasmitir salvo con analogías..
Antes de contestar a esta pregunta me gustaria recordar que los paroxismos pueden ser sensoriales pero también cognitivos, pueden afectar a la memoria (dejà vu o jamais vu). a la afectividad (estados de júbilo o de felicidad) De tal manera que para que el lector vaya haciendo boca le propongo que lea algo de estas experiencias que llamé Eso.
Y es eso porque no tiene nombre, es inefable.
Bibliografia.-
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16 pensamientos en “Santa Teresa: el kindling y el misticismo.

  1. * MAGIA INFINITA (“ESO”)
    * AMOR INFINITO (COHESIÓN MÁGICA)
    * INTELIGENCIA INFINITA (ORDEN DE TODO)

    1.- Nadie puede negar la existencia del infinito y sus posibilidades. La magia es solo una rama, en la cual existimos.
    2.- No se puede estudiar y entender la magia, “eso”, porque no es lineal, excede nuestra mente, y está de espalda cuando la queremos ver. Ninguna ciencia puede “encerrarla”.
    3.- Podemos meditar sobre el amor infinito, porque es el lugar de encuentro entre la magia y la inteligencia.
    4.- Podemos desarrollar la inteligencia, que es el soporte del amor.

    “Los ladrones también duermen, casi siempre cuando brilla el sol (“eso”)”.

    🙂

  2. “Pero lo cierto es que las enfermedades mentales son devastadoras y empobrecen tanto el psiquismo del que la padece que la paradoja”. Consulta: ¿Esto lo dice Ud.? Quizás agregándole un “suelen”, me parecería mas atinado.

    No es cierto, al menos no es mi caso. ¿Como me iba a curar si no me terminaba de enfermar? Estoy mucho mejor ahora que antes del diagnostico. Que la pasas muy mal …… bueno, eso es harina de otro costal.

    • Lo mejor es que la enfermedad no aparezca, eso desde luego. La hipersincronia en sí no es patologica sino cuando s egeneraliza, mas allá de los bordes que la separan del resto de las estructuras psiquicas. Yo esta noche he tenido una pesadilla, que seguramente es una de estas situacione shipéricas que se dan durante el sueño y no pasa nada porque te despiertas y ya está. Pero que duda cabe que vivir en esa pesadilla durante horas, dias, semanas o meses seria invivible.

      • Gracias por tu respuesta.

        Si, ciertas instancias propias de los desordenes mentales, y también de estos fenómenos mencionados en este post, pueden ser una pesadilla, más allá de la más fecunda imaginación.

        Lo que es importante es encontrarle sentido al sufrimiento porque de esta manera el dolor se re-significa. Se convierte así en un proceso de curación y de maduración de la persona. No ha sido un tiempo desperdiciado.

        Aunque, quizás, no todas las enfermedades mentales sean iguales en este sentido. Estimo que debe ser mas difícil encontrarle algo positivo a algunas enfermedades mentales.
        Una enfermedad como una depresión puede ser re significada como algo positivo. La depresión, por sus necesaria introversión, suele conducir a la terapia y la reflexión. que en momentos posteriores pueden ser usadas como herramientas vitales.

      • Efectivamente, no todas las enfermedades mentales son iguales ni los enfermos lo son, algunos pueden llegar a trascender su sufrimiento y encontrarle sentido a la enfermedad, es cierto, pero esos son los que tienen mejor pronostico. Por desgracia esos son excepciones, al menos por lo que yo veo que suelen ser pacientes hospitalizados, graves y dependientes.

  3. Paco un post, que además de bello me resultó tremendamente conmovedor. Como me faltan palabras para expresar lo que quiero decir recurro a la poesía.

    Lo inefable (Delmira Agustini)

    Yo muero extrañamente… No me mata la Vida,
    No me mata la Muerte, no me mata el Amor;
    Muero de un pensamiento mudo como una herida…
    ¿No habéis sentido nunca el extraño dolor

    De un pensamiento inmenso que se arraiga en la vida
    Devorando alma y carne, y no alcanza a dar flor?
    ¿Nunca llevasteis dentro una estrella dormida
    Que os abrasaba enteros y no daba un fulgor?…

    Cumbre de los Martirios!… Llevar eternamente,
    Desgarradora y árida, la trágica simiente
    Clavada en las entrañas como un diente feroz!…

    Pero arrancarla un día en una flor que abriera
    Milagrosa, inviolable!… Ah, más grande no fuera
    Tener entre las manos la cabeza de Dios!

    (De Cantos de la mañana, 1910)

    Gracias Paco

  4. Hola Sr. Traver …

    Coincido con su planteamiento inicial y también pienso que “los estados extáticos o místicos no son exactamente iguales a los estados patológicos que se ven a veces en las enfermedades mentales, si bien tienen algo en común”.

    Ni mi formación ni mi mente es científica por lo que yo no puedo ofrecer ningún argumento sólido y encadenado como hace usted. A mi lo que me gusta es desbarrar, y hacer bizarras relaciones de ideas entre sí, un poco sin ton ni son, así que si me permite una sugerencia, prepare una infusión o pille una cerveza, que voy a planear … 🙂

    A mi se me ocurre pensar en la Melancolía, que tan bien retrató Durero en el grabado del mismo nombre, como un símbolo de la primera fase de la Nigredo y pienso que el grabado que lleva por título “La Muerte, el Caballero y el Diablo” representa una de las subfases más chungas de aquella otra …

    Nigredo es el nombre alquímico de un estadio del alma que presenta clara analogía con los primeros estadios de la llamada Vía Purgativa y que refieren, ambos, una verdadera muerte que es a su vez una iniciación … por la que el alma “abatida” comienza su noche oscura del alma, toda una travesía por el desierto que es al mismo tiempo un infierno pues este penar y vagar por un mundo letárgico de sombras y de densa niebla se parece a la depresión, y puede que sea una depresión, pues como muy bien apuntó A. Solomon, lo opuesto a la depresión non es la felicidad sino la vitalidad … y el infierno y el desierto, todo junto, que es la depresión, comparte notas, colores y sabores con otros infiernos y desiertos que subyacen en muchas enfermedades mentales …

    No sé, la travesía puede que sea la misma pero no tengo claro que iguales sean las alforjas de los que atraviesan esas aguas oceánicas, si bien todos, desde fuera pueden parecen náufragos y a la deriva, ¿verdad? … 🙂

    Hesse en “El lobo Estepario” conceptuaba este proceso como otro tipo de inmersión, y por algo lo llamó “Teatro sólo para locos” y muy atinadamente dijo que el precio de entrada “costaba la razón” … 🙂

    Tenemos entonces ante nosotros dos Caminos: una Vía de Peregrinaje Purgativa, de purga, purgatorio ….y una Vía de Peregrinaje hacia lo Disoluto, que es la Disolución …. Se parecen sí, pero no son lo mismo.

    Es cierto que ambos parecen compartir elementos: aguas pantanosas, arena y fuertes sirocos, laberintos, pozos y abismos, pero lo que los hermana más especialmente es que ambos son presos de un mismo señor, están presos en “la Cárcel del Yo” … 🙂

    Como en la serie “Juego de Tronos”, el Invierno ha llegado … y el frío y lúgubre manto de Obscuridad cubre los reinos … 🙂

    Toca hibernar aunque fuertes fricciones y luchas intestinas siguen teniendo lugar … y será aquí cuando intentar de-mentar la mente con la mente suponga errar grandemente … 🙂

    Del Valle de la Luna al Dorado hay toda una travesía que suma tres estados: Estado Purgativo, de Purga, Purgatorio …Iluminativo, donde tiene lugar la Metanoia y Transformación, y el Estado Unitivo donde Eso queTú Eres Soy Yo…

    En tierra de Pathos, el des-orden trenza y destrenza …

    Para acabar ya, me gustaría traer al comentario a un místico que me gustó mucho conocer, me refiero a Jacob Böhme. Se nos dice que para conocer Eso, o más bien, para Ser Eso, no hay una unica via. En la doctrina Hindú se recomiendan especialmente dos: la vía de la Devoción (Bhakti Yoga) la vía más sentimental y mística, y la Jñana Yoga, la vía más intelectual, la del Conocimiento …

    Quiero dejarle algún párrafo sobre la segunda vía, la Intelectual o de la Gnose, que fue la seguida por Böhme porque en estos párrafos se cuelan, desde mi punto de vista, alguna que otra idea presente a lo largo de su post y que me gustaría traer a cuenta aunque parezca que no viene a cuento. Esto va hacer algo largo este comentario pero son párrafos llenos de matices que van a resultar como una lluvia de lacasitos … 🙂

    Espero que le resulten interesantes. A mi me parecieron muy curiosas y muy significantes algunas ideas que aquí se apuntan. Y nada más. Un placer como siempre desbarrar en su página. 🙂

    “Su carácter (el de Böhme) fue peculiar e indicativo de su constitución psíquica anormal. Habiendo pasado de nuevo por un periodo depresivo y atormentado, un día él miraba los rayos del sol. Esto condujo a su mente a un estado tal de sugestibilidad, que la facultad mística tomó posesión abruptamente de su campo mental. Le pareció que percibía una visión interior del verdadero carácter y significado de todas las cosas creadas. Manteniendo este estado de lucidez, tan maravilloso en su sentido de renovación que él lo compara con la resurrección de los muertos, Boehme salió hacia el campo. Como Fox, poseído por la misma conciencia extática halló que “toda la creación despedía otro olor más allá de todo lo que las palabras puedan expresar”, así Boehme, miró dentro de lo profundo, dentro del corazón de las hierbas y el pasto, percibiendo que toda la naturaleza ardía con la luz interior de lo Divino.

    Era pura intuición, excediendo totalmente sus facultades de discurso y pensamiento; pero la caviló en secreto “laborando en el misterio como un niño que va a la escuela”, y sintió su significado “creciendo dentro de él” y desarrollándose “como una planta nueva”. La luz interior no era constante: su incontrolable naturaleza inferior persistía, y a menudo le impedía el acceso hacia la mente exterior. Este estado de desequilibrio psíquico y lucha moral, durante el cual él leyó y meditó profundamente, duró casi doce años. Por fin, en 1610, aquello se resolvió con otra experiencia, que coordinó todas sus intuiciones dispersas en una grande y única visión de la realidad.

    Boehme, como los antiguos profetas y muchos videntes menores, estaba poseído por un espíritu, el cual ya sea que elijamos considerarle un poder exterior a él o una fase de su propia y compleja naturaleza, estaba disociado del control de su propia voluntad e “iba y venía como una lluvia súbita”. Se manifestaba en chorros de extraña y turbia elocuencia, no controlada por la acción crítica del intelecto.

    Como muchos visionarios, él era anormalmente sensible al poder evocativo de las palabras, que usaba a menudo por su cualidad sugestiva tanto como por su sentido.Su temperamento inestable, con alternativas entre la depresión y la iluminación, su constante sentido de lucha, sus abruptas evasiones hacia la luz -“el poderoso contrarium” con el cual se mantenía en permanente combate- condicionan este cuadro del eterno conflicto entre la luz y las tinieblas en el
    corazón mismo de la creación; la materia prima de la naturaleza en pugna y el
    formativo Espíritu de Dios. La “corriente de fuego vivo” que él siente en su propio espíritu es su certeza de la fogosa energía creativa Divina”.

    Dice Boehme:

    “Hablo de lo que sé y he descubierto por experiencias; un soldado entiende de la guerra. Esto lo escribo por amor, como uno que dice en su espíritu cómo le han pasado las cosas a él, para que sirva de ejemplo a otros; para ver si alguno lo quiere seguir y descubra por sí mismo que ha dicho la verdad”.

    *(Aquí me recuerda a Santa Teresa).

    “Toda nuestra enseñanza” -dice Boehme- se reduce a mostrar al hombre cómo encender en sí mismo el divino mundo de la luz”, siendo “la vida humana una bisagra entre la luz y las tinieblas, y a cualquiera de ellas que se entregue, en esa arderá”.

    Continúa …

    “Las posibilidades de aventura son infinitas. El arco a través del cual oscila es tan ancho como la diferencia entre el cielo y el infierno. Del fuego -angustia, esfuerzo y conflicto- no puede escapar, ya que éste es la manifestación de esa voluntad que es la vida. Pero puede escoger entre el tormento de su propio y aislado “oscuro fuego” -el anhelo centrado en la propia voluntad que es la esencia del pecado- o el abandono de sí mismo al divino fuego de la incansable voluntad divina hacia la perfección. El uno eleva un vórtice dentro del eterno proceso: el otro contribuye con su reserva de energía y amor a ese trabajo universal que transmuta los elementos oscuros en luz, y supera la hendedura aparente entre “naturaleza” y “espíritu”.

    Este mundo exterior, dice él, es “tanto lo bueno como lo malo, lo terrible tanto como lo encantador” ya que en él el amor y la ira están siempre luchando recíprocamente.

    “La vida de la naturaleza se transforma en Fuego y la vida del Espíritu en Luz”. El problema permanente del universo tanto como de la vida humana, la esencia de su “salvación”, radica en extraer la Luz de su origen de Fuego, o sea extraer la belleza espiritual de la materia prima que abunda en la energía de la propia naturaleza. Esta permanente maduración de la vida desde la raíz oscura hacia la luz del espíritu es a veces llamada por Boehme “el crecimiento del lirio”. Ello está sucediendo todo el tiempo; es la triunfante autorealización de la perfección de Dios. Él ve el universo como un vasto proceso alquímico, una marmita, perpetuamente destilando los metales viles para transmutarlos en oro celestial.

    Cuando el ansia o inquietud del devenir, el desesperado anhelo, que debiera conducir tanto el destino individual como el cósmico hacia su límite; vuelve sobre sí mismo y se transforma en un fogoso deseo de autodestrucción, una “rueda de angustia”; eso significa que el proceso alquímico se echó a perder. Entonces se produce lo que Boehme llama “la turba”; y la turba es la esencia del infierno …”.

    🙂

    Sobre estos “fogonazos”, por así decirlo, Sri Ramakrisnha dice que:

    “Cuando la mente asciende al cuarto plano, el centro designado en el yoga
    como anáhata, ve al alma individual como una llama. Aparte, ve luz. A esto el aspirante exclama: ‘¡Ah! ¿Qué es esto? ¡Ah! ¿Qué es esto?’. ¿Sabéis cómo es la visión de la Divina Consciencia? Es como la súbita iluminación de un cuarto oscuro cuando se enciende un fósforo, es como una gran corriente espiritual que embiste hacia arriba por la espina dorsal y va hacia el cerebro mientras que de tu ombligo asciende simultaneamente la vibración del OM. Si después el devoto entra en samadhi, se une a Dios.”

    Iluminación y Unión no son pues lo mismo. Pues …

    “Lo que debe ser gradualmente sacrificado en la ascesis, son todas las contingencias de las que el ser debe llegar a desprenderse como de otras tantas ataduras u obstáculos que le impiden elevarse a un estado superior ; pero, si puede y debe sacrificar esas contingencias, es en tanto que éstas dependen de él y en cierto modo forman parte de él mismo a un título cualquiera . Como por otro lado la propia individualidad no es asimismo más que una contingencia, la ascesis, en su significación más completa y profunda, no es en definitiva otra cosa que el sacrificio del “yo” cumplido para realizar la conciencia del “Sí”.

    *Es decir, ninguna caña será quebrada ni se extinguirán aquellas mechas que todavía arden y humean en los deseos del Yo … 🙂

    Y ahora sí, ahora ya acabo, y me gustaría hacerlo con Miguel de Molinos para entender que según su ideario “quietista” hay que trabajar y abogar mucho en este estado de cosas por la “quietud” y la “nada”. No es un dejarse ir, ni un dejarse arrastrar, no es una belle indiference, ni una dejada indolencia … hay aquí un trabajo plenamente activo aunque la aniquilación desde fuera se vea pasiva …

    “El camino para llegar a aquel alto estado del ánimo reformado, por donde inmediatamente se llega al sumo bien, a nuestro primer origen y suma paz, es la nada. Procura estar siempre sepultada en esa miseria… Vístete de esa nada y de esa miseria y procura que esa nada y esa miseria sea tu continuo sustento y morada, hasta profundarte en ella… Entrate en la verdad de tu nada y de nada te inquietarás, antes bien te humillarás, te confundirás y perderás de vista tu propia reputación y estima.”

    Esta nada, a lo que se ve, nada tiene que ver con La Nada, de Carmen Laforet, por ejemplo, ni con la de “Buenos días, Tristeza” de Françoise Sagan … y ambos, son excelentes libros. 🙂

  5. “Pero justo al lado aparecen otros genios sin ni pizca de excentricidad: Bach, Picasso, Cervantes, Shakespeare, Lorca, Velazquez, Goethe, Aristoteles, Paul Mc Cartney, Wagner, Mahler y tantos otros, la mayoría”.

    Pues ahí no estoy de acuerdo. Todos poseyeron bastante “excentricidad” y podrían añadirse a la lista que citas más arriba sin ninguna pega. Lo que diferenciaría a unos y a otros entre sí sería el grado de “excentricidad”, pero eso no es posible de cuantificar. ¿No era Wagner, por ejemplo, un completo excéntrico, de comportamiento “extraño e inusual”? Lo cierto es que no es cuantificable el grado de hiperia / patología, que además es fluctuante en el tiempo; o el grado de ‘desviación’ respecto a lo normal, a la norma. De los grandes músicos, ¿qué añadir?

    http://listverse.com/2013/12/27/10-classical-composers-with-secret-crazy-sides

    Cervantes y Shakespeare evidencian en sus obras un gran interés por lo excéntrico, por la locura. Porque ellos mismos se sentían y sabían excéntricos; y además estaban fascinados por cuanto oliese a excentricidad ajena porque la sentían como propia.

    http://www.academiaeditorial.com/web/colecciones/anuario-de-estudios-cervantinos/la-locura-en-la-literatura-de-cervantes/
    http://web.uvic.ca/~mbest1/ISShakespeare/Resources/WorldView/LearMadness.html

  6. “Para algunos autores sus estados de éxtasis, alucinatorios y sobrecogimientos (que ella llama “arrobamientos”).

    O sea, ‘arrebatamientos’ o ‘raptos’, que es lo que significa su tiempo. “Arrebatarse, trasponerse, elevarse en espíritu, y el tal arrebatamiento se llama por otro nombre rapto, lo mesmo que arrobarse, arrobamiento y arrobado” (Covarrubias). Rapto o abducción, de origen divino, para Teresa de Ávila. Aquella canción, supuestamente frívola, de “me robaste el corazón” posee raíces muy profundas.

  7. Al “ataque epiléptico” en mayor o en menor grado. Es el “ataque” (fogonazo neuronal hipersincrónico) que genera inspiración (‘afflatus’, soplo-aspiración [del dios]) y concento (‘concentus’, música acordada, melodía interior), propio de santos, pensadores y artistas. “Ataque” que produce frenesí, “una especie de locura causada accidentalmente de la gran calentura, la qual mitigándose cessa” (Cov.). Terrible (y devastador) sería si no cesara… 😐

  8. En cuanto a la relacion entre los desordenes mentales, la espiritualidad y la creatividad artistica:

    La espiritualidad habla recurrentemente acerca de la disolucion del Yo, acerca de la unidad de los seres, de la ilusion del mundo fenomenico.

    La no diferenciacion entre uno mismo y la otredad, el intento de ver la sincronizidad en todo lo que sucede, asi como ver señales, numeros, etc. de “fuerzas superiores” en el dia a dia, son todos elementos que pueden derivar en desvarios mentales.

    Asi mismo, los estados meditativos, estados de silencio, de profunda receptividad, hacen a la sensacion de union pueden generar estados extaticos. Asi tambien la actividad artisica se sirve de la conexion y el extasis que es el motor de la creatividad. Estos estados de union con el todo tan profundos, pueden generar quiebres en la cordura.

    El limite ente el yo y el tu, el limite entre lo que existe y lo que no, es contantemente desafiado en la senda espiritual. Y hay quienes que poseen mayor predisposicion a las enfermedades mentales, que estos juegos disparan desordenes que luego son irreversibles.

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