El efecto Flynn moral


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En la década de los 80 James Flynn un sociólogo neozelandés descubrió que el coeficiente intelectual (IQ) estaba aumentando unos tres puntos cada diez años desde principios del siglo XX. A este fenómeno se le conoce con el nombre de efecto Flynn y se trata, como no, de algo muy polémico de lo que ya hablé en este post que titulé “Cerebros jibarizados”, como siempre sucede, hay quien piensa que el efecto Flynn es cierto mientras que otros han desarrollado otras teorías como la de la autodomesticación o la gracilización para explicar las paradojas de ese crecimiento supuesto del IQ en la población.

Lo cierto es que el efecto Flynn contiene no pocas paradojas, como por ejemplo la evidencia de que efectivamente la gente joven de hoy día parece muy inteligente pero emocionalmente padece severos déficits no solo para gestionar sus emociones sino para mantener relaciones interpersonales solidas y duraderas. Dicho de otra forma: la gente parece muy inteligente para unas cosas y bastante idiota para otras, algo que ha merecido el nombre de smarts idiots.

Es verdad que vivimos en un mundo muy complejo y hacerse un mapa del mismo que sea coherente con la realidad es una tarea bastante complicada y que muchas veces se resuelve con un fracaso. Nos equivocamos con frecuencia porque no hemos sido capaces de discriminar adecuadamente los enlaces ocultos con que la realidad se muestra, en una malla de sobreentendidos y de confusiones que tomamos como realidades, como hechos, cuando no como axiomas o creencias fijas.

Tal y como conté en mi post sobre “cerebros jibarizados”, lo más probable es que siendo cierto que parecemos más inteligentes. esta inteligencia no afecta a todos los factores que componen eso que entendemos como inteligencia sino solo a alguno de ellos. Se trataría de un desarrollo asimétrico de la inteligencia que privilegiaria algunas pruebas como la de matrices y las similitudes.

¿En qué se parecen un perro y un conejo?

Si le hubiéramos hecho está pregunta a mi abuelo seguramente hubiera contestado algo asi como que “el perro persigue al conejo”, puesto que en su mundo el perro seria un depredador y el conejo su presa. Su contestación seria coherente con el entorno en que aprendió observando perros y conejos. El pensamiento de mi abuelo seria concreto y enroscado en su experiencia personal.

Hoy la respuesta correcta a esta pregunta: la que denota un pensamiento científico, abstracto y elevado seria esta otra: “Ambos son mamíferos”

Pero hay otras posibilidades de menor rango cognitivo, “tienen cuatro patas”, “ambos poseen cola”, etc.

Es muy posible pues que nuestro cerebro haya aprendido a abstraer de dos categorías algo que las abarque desde una posición de elevación.

Dicho de otra manera: nuestro cerebro ha ido evolucionando desde lo robusto a lo grácil. Robusta es la guerra y la tiranía, grácil la democracia y la tolerancia con lo diferente, la xenofobia es robusta, la integración grácil y no cabe duda de que estos cambios en los cerebro, las conductas y las instituciones politicas, culturales tienen que ver con este proceso de gracilización que Hood ha correlacionado con un empequeñecimiento cerebral.

Para Hood la variable critica de este empequeñecimiento cerebral, los cambios corporales y los cambios del comportamiento mental hemos de ir a buscarlos a la domesticación de nuestra especie: cada vez más los humanos estamos más adaptados a vivir en grupos de los que obtenemos recursos que por nuestra propia cuenta no sabríamos obtener (ni sabemos como funcionan). Somos dependientes no sólo en materia energética, servicios, abastecimientos, etc sino también en nuestra necesidad gregaria y de contacto social. Simultáneamente con esa idea nuestra vida en las ciudades nos individualiza más y nos separa de nuestros semejantes y los ideales de autonomía y de emancipación nos enfrentan a una contradicción: ¿Como ser autonómos si somos tan dependientes?¿Como ser fuertes y asertivos si somos tan vulnerables?

Ahora Michael Shermer vuelve a la carga con una nueva vuelta de tuerca a este concepto en este articulo: ¿Es posible hablar de un efecto Flynn moral? ¿Somos mas morales que nuestros abuelos? ¿Nos planteamos más dilemas morales que ellos? 

Desde la Ilustración, los seres humanos han demostrado un progreso moral constante y dramático. Casi todo el mundo en el mundo occidental de hoy disfruta del derecho a la vida, a la libertad, la propiedad, el matrimonio, la reproducción, la votación, el idioma, la religión, la protesta, la autonomía y la búsqueda de la felicidad. Las democracias liberales son ahora la forma dominante de la gobernabilidad, reemplazando sistemáticamente las autocracias y teocracias de los siglos pasados. La esclavitud y la tortura están prohibidas en todas partes del mundo (aunque sea de vez en cuando todavía se practica). La pena de muerte está en declive en este mundo occidental y es probable que se extinga en algún momento de la década de 2020. La violencia y el crimen están en mínimos históricos, y hemos ampliado la esfera moral para incluir a más personas como miembros de la comunidad humana merecedora de derechos y del respeto. Incluso algunos animales ahora están siendo considerados como seres sensibles dignos de consideración moral.

Hoy en día, el arco moral del universo puede ser inclinado en la dirección correcta, en parte debido a algo así como un “efecto Flynn moral”, un término acuñado por el psicólogo Steven Pinker que en “Los ángeles de nuestra naturaleza” dijo que “la idea -un efecto Flynn moral- no es una locura”, y es posible que nuestra mejora en el razonamiento abstracto en general se haya traducido en una mejora específica en el razonamiento moral abstracto, sobre todo acerca de otras personas que no son nuestra familia, vecinos o conocidos.

Pensamiento abstracto y rotación mental o empatía (ponerse en el lugar de otro) son pues las condiciones para que seamos más morales que nuestros abuelos, sin embargo en este momento me gustaría introducir una pregunta.

¿Es necesariamente bueno ser moral? y cuando digo bueno me estoy refiriendo a adaptativo. ¿Es compatible un alto sentimiento moral con la vida en un mundo que sigue manteniendo su presión sobre las conductas gráciles y que muchas veces nos hacen sucumbir ante la rivalidad o la competencia de otros?

¿Existe un limite a la moralidad? ¿O nuestra especie está condenada a una especie de pusilanimidad que haga que hasta matar una mosca plantee un dilema moral?

Afortunadamente no todas las ideas morales sobrevivirán, pues las ideas han de competir con otras y además tienen que competir con la supervivencia de la especie y la reproducción, dos de las fuerzas vitales de mayor intensidad que conocemos y además existen enfermedades causadas precisamente por una sobrecarga moral, la depresión y el TOC. La depresión es una mezcla de de sumisión, culpabilidad, empatía, baja autoestima y sobrecarga moral (O´Connor 1999) , de manera que ser más morales no nos hará necesariamente mejores.

Sólo sobrevivirán aquellas que encajen con nuestra herencia robusta y ancestral y voy a poner un ejemplo para que el lector me entienda mejor: la moralidad no nos viene de una pieza sino que tiene según Haidt al menos cinco dimensiones:

Vamos a ocuparnos pues de la sobrecarga moral para lo cual no tenemos más remedio que recurrir a Jonathan Haidt que ha identificado 5 pilares de la moral en clave evolutiva.

Basándose en Durkheim y Shweder, Haidt clasifica los sistemas psicológicos sobre los que se fundamenta la moralidad en cinco campos en lugar de los tres grandes que utiliza Shweder, pero ambas clasificaciones son en realidad muy similares. Son los siguientes:

  1. Daño/Cuidado
  2. Imparcialidad/Reciprocidad.
  3. Endogrupo/Lealtad ( implica mecanismos que evolucionaron durante nuestra larga historia de tribalismo)
  4. Autoridad/Respeto.(implica antiguos mecanismos primates para manejar el rango social, el estatus, matizados por la obligación de los superiores de proteger a los subordinados, función que cumplen los machos alfa en los chimpancés, por ejemplo)
  5. Pureza/Santidad

Pero para el tema que nos ocupa vamos a ver sobre todo el primero de estos pilares: el de daño-cuidado.

Se trata de una de las dimensiones de la moralidad que mayor consenso agrupa entre los humanos con independencia de la procedencia geográfica, la ideología política o la religión que se profese. Existe un amplio consenso sobre el hecho de que es malo provocar daños a las personas y aun a los animales, que es bueno cuidar a los necesitados, a los enfermos y a los niños. Y tambien que: estas actitudes evolucionaron para favorecer la cohesión de los grupos al tiempo que sirven para detectar a los tramposos o a los que violan estas conductas.

Ahora estamos en condiciones de entender por qué el daño a alguien, la obligación de ofrecer cuidados y la culpabilidad van siempre de la mano. Evolucionaron juntos y ahi siguen.

La moralidad no es pues una categoría (un si o un no) sino un cluster de al menos 5 dimensiones, que explica las razones por las que una persona puede defender una cuestión moral y sin embargo violar otras. Por ejemplo una persona puede ser favorable al aborto (una violacion de daño-cuidado) y ser una defensora de las causas de los animales (pureza-santidad) o un protector de la fidelidad conyugal y un violador económico de los derechos públicos.

La moralidad evoluciona según un modelo de deriva evolutiva.

Cada persona aparece como un “especialista” en uno de esos pilares morales, asi nuestra ama de casa “padecedora” seria una persona que ha desarrollado hasta el paroxismo sus capacidades morales de cuidado y de protección del daño de los suyos, activando al mismo tiempo las emociones de culpa que van vinculadas con ellos. Excesos de empatía y excesos de “distribución moral” que terminan construyendo una matriz depresiva que se manifiesta como un rasgo permanente de personalidad.

De manera que siendo muy posible que las cuestiones morales hayan evolucionado a partir de nuestro pensamiento abstracto (grácil) esto no significa que vayamos en la dirección de una mayor perfectibilidad del hombre y eso sin contar las patologías mentales que están relacionadas con un exceso de empatía o de un exceso de abstracción.

Bibliografía:

El sindrome de domesticación de Wilkins, Wrangam y Fitch.

Empathy and depressión. O´ Connor 1999 -chapter-web

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15 pensamientos en “El efecto Flynn moral

  1. Pingback: El efecto Flynn moral | neurociencia neurocultura | tu angel humano informativo

  2. Es un post excelente, nos hace pensar en muchas cosas.. Recuerdo una frase que pienso que la tomé de un post de Paco o de un comentario del blog que dice: “Nunca permitas que la moral te impida hacer lo que está bien”.

  3. Sobre Jonathan Haidt y su teoría sobre las intuiciones morales, que Paco enumera aquí, yo escribí una reseña crítica de su libro “The righteous mind” http://unpocodesabiduria21.blogspot.com.es/2014/11/la-rectitud-de-la-mente-2012-jonathan.html

    Resumiendo, creo que claramente es tendenciosa la idea de que siempre necesitaremos las intuiciones morales de “autoridad” y “lealtad”. Mis conclusiones son:

    “partiendo de una visión fatalista de la condición humana (siempre predispuestos a actuar mal) se justifica que se coarte a los potenciales transgresores y se alienta a mantener el grupo unido mediante la garantía de la autoridad y la lealtad. Esto favorece a quienes detentan la jefatura dentro de la organización jerarquizada (la autoridad a la que los que obedecen han de ser leales)”

    “se nos ocurre que una confianza basada en las coacciones de la autoridad y de la lealtad quizá no sea tan deseable como lo sería una confianza basada en la mutua empatía y en creencias culturales del tipo “Cuidado” (o Altruismo) y “Juego Limpio”. Y estas también están arraigadas en los instintos. También podrían ser aceptables para un intuicionista.”

    (yo he traducido “fairness” por “juego limpio”, Paco ha puesto “reciprocidad”)

    “El izquierdismo tiene razón en el sentido de que los valores de Cuidado y Juego Limpio son necesarios por encima de los que son de tipo negativo: la libertad sirve para evitar que te opriman otros seres humanos, la lealtad sirve para que otros te ayuden a defenderte del ataque de otros seres humanos, la autoridad sirve porque también nos ayuda a defendernos de la misma amenaza de otros seres humanos y decretar la sacralidad de ciertas cosas nos defiende de la desconsideración por parte de otros seres humanos; es decir: se trata de valores importantes solo en la medida en que los otros seres humanos carecen de una fuerte implicación emocional con respecto a los valores positivos del “Cuidado” y el “Juego Limpio”. Si la cultura humana de nuestro entorno se guiara meramente por intuiciones de “Cuidado” y “Juego limpio”, no necesitaríamos para nada de sacralidad, autoridad, lealtad ni libertad.

    En los valores “liberales” el ser humano es la solución del otro ser humano. En los valores más “conservadores” el ser humano es el problema para el otro ser humano.”

    Es decir, refiriéndome más en concreto a las propias conclusiones de Paco:

    “una persona que ha desarrollado hasta el paroxismo sus capacidades morales de cuidado y de protección del daño de los suyos, activando al mismo tiempo las emociones de culpa que van vinculadas con ellos. Excesos de empatía y excesos de “distribución moral” que terminan construyendo una matriz depresiva que se manifiesta como un rasgo permanente de personalidad.”

    Creo que el problema de una persona que se limita a los dos valores de “cuidado y protección del daño” (care y fairness) es simplemente de tipo cultural. Esa “matriz depresiva” y esas “emociones de culpa” son la consecuencia de vivir en una cultura represora, competitiva y agresiva. Digamos que una “ama de casa padecedora” quizá en otro tiempo hubiera sufrido menos, metiéndose a monja (por ejemplo… y dependiendo de qué convento).

    Por lo tanto, me parece, el problema no es de la naturaleza humana en sí, sino que se trata de un problema cultural. Una evolución cultural permitiría llevar el “efecto Flynn moral” hasta sus últimas consecuencias. La inadaptación de determinados temperamentos siempre ha sido variable de acuerdo con el entorno en el que se los incluyen.

    • Pues lamento mucho no estar de acuerdo contigo. La verdad es que cuando alguien me dice: “esto es cultural”, a mi me suena mucho a “esto es sobrenatural”, es como si a “lo cultural” le supusierámos un origen de más alto nivel que lo natural. Es como si creyéramos que “la cultura” es como la espuma a la cerveza, algo que se añade y que cambia por completo el sabor de la cerveza.
      No se de donde sacas que “la lealtad y la autoridad” son aspectos morales rechazables cuando en realidad son sentimientos que favorecen la coherencia de los grupos y están ahi porque han sufrido una selección positiva, tanto como las dimensiones de daño cuidado.
      Aqui hay un buen post sobre este asunto con una tabla que relaciona los sentimientos con alguna función biológica:
      http://evolucionyneurociencias.blogspot.com.es/2012/11/los-cinco-pilares-de-la-moralidad.html

  4. Paco: me parece normal que no estés de acuerdo conmigo, pero creo que sería valioso profundizar en el motivo del desacuerdo.

    “No se de donde sacas que “la lealtad y la autoridad” son aspectos morales rechazables cuando en realidad son sentimientos que favorecen la coherencia de los grupos y están ahi porque han sufrido una selección positiva, tanto como las dimensiones de daño cuidado.”

    En cuanto a los instintos humanos de tipo moral que están originados por la selección, hemos de recordar que el ser humano es, básicamente, un cazador-recolector de la sabana africana y es para ese entorno cultural (que se mantuvo invariable durante decenas de miles años, como poco) para el que fue seleccionado. En tanto que “hemos elegido” una forma de vida más prosocial y cooperativa, nos encontramos con que muchos de los instintos que en el remoto pasado sufrieron una selección positiva ahora se convierten en obstáculos para el fomento de nuestra cultura. Como dijo Freud: “La evolución cultural es un proceso por el que se imponen cambios a las conocidas disposiciones instintuales del hombre”

    Los valores de “autoridad” y “lealtad” (sean definidos exactamente como lo hace Haidt o no) son los mismos que se dan por igual tanto entre cazadores-recolectores como en las aventuras de “los Soprano”: para sobrevivir necesitamos elegir un jefe que nos mande y al que hemos de ser leales. Tanto cualquier seguidor del show televisivo como tanto para cualquier lector del relato de Margaret Mead entre los papués de 1930 http://unpocodesabiduria21.blogspot.com.es/2014/04/sexo-y-temperamento-1935-margaret-mead.html es evidente que, además de no cumplir siempre sus propias reglas, esta forma de vida nos resulta bastante indeseable. Pero sobreviven: cazan, recolectan, se reproducen y su cultura pervive…

    El “efecto Flynn moral” supone que las capacidades que harían prescindibles estos instintos necesarios “por defecto” están expandiéndose y pueden mejorar en el futuro. Está claro que es muy difícil ser un santo entre los papúes (aunque hasta Gengis Khan respetaba a los maestros de sabiduría…), pero las culturas modernas están aceptando cada vez más los comportamientos altruistas, antiagresivos y prosociales.

    Entiendo que Paco trabaja sobre los problemas psicológicos de los individuos dentro de la cultura de hoy y que no puede ofrecer alternativas a quienes viven en condiciones como las que se describen: “La depresión es una mezcla de de sumisión, culpabilidad, empatía, baja autoestima y sobrecarga moral “. Pero este empeño loable de aportar soluciones prácticas a los individuos de hoy no debe hacernos cerrar los ojos ante las posibilidades de la evolución cultural a partir del punto donde nos encontramos hoy.

    • Las capacidades morales del hombre no siguen el camino que tu imaginas, una especie de “telos” que camina hacia la perfección del hombre (sea lo que esto sea), sino un camino muy parecido a la “deriva genética”, un rasgo aparece y desaparece de la comunidad humana, unas veces se fija (cuando alcanza el 100% como el lenguaje) y otras veces desaparece. Dicho de otra forma: no nos dirigimos hacia ningún lado, pues no existe un plan de la especie para que lo que hoy entendemos como “bueno” acabe ganándole la batalla a lo que entendemos como “malo”. Te recomiendo leas este post:

      http://evolucionyneurociencias.blogspot.com.es/2012/11/el-proceso-de-moralizacion.html?spref=tw

  5. “no nos dirigimos hacia ningún lado, pues no existe un plan de la especie”

    Lógicamente, no puede haber ningún plan, porque para que haya un plan tendría que haber alguien para trazarlo y ya sabemos que no existe Dios ni Naturaleza “con mayúsculas”.

    Lo que sí hay es una tendencia reconocible de la especie humana hacia la mayor cooperación. El origen de la evolución de la especie humana fue, parece ya indudable, el desarrollo de la inteligencia social ERGO todo lo que fomente la interactuación social entre individuos y con ello la cooperación económica efectiva es “bueno”. En tanto que las llamadas “intuiciones morales” de “autoridad” y “lealtad” limitan ambas tendencias, entonces las considero “malas” (o “reaccionarias”, para ser más precisos).

    El “efecto Flynn moral” que menciona Pinker está también relacionado con la idea del “círculo expansivo” de Peter Singer, que también Pinker menciona en su libro http://unpocodesabiduria21.blogspot.com.es/2014/06/el-circulo-expansivo-1981-peter-singer.html

    En realidad, hoy en día no se está haciendo mucho a nivel social para conocer cuáles son los límites reales (no confundir con los que imponen los instintos de “autoridad” y “lealtad”) de la expansión de las tendencias cooperativas.

    Es posible que la humanidad aún esté traumatizada por el desastroso fracaso del “socialismo científico”… http://unpocodesabiduria21.blogspot.com.es/2014/06/el-pasado-de-una-ilusion-1995-francois.html

    Igual eso tiene algo que ver con lo de la “deriva genética” aplicada a la cultura que menciona Paco… En el proceso biológico de “deriva genética” también se dan muchos fracasos. Tanto evolución biológica como evolución cultural avanzan (no en base a un plan, sino siguiendo tendencias reconocibles a posteriori) a partir del lastimoso pero inevitable proceso de “prueba y error”…

    Ya llegarán tiempos mejores…

    • Efectivamente, deriva genética o “cultural” significa que no sabemos hacia donde evolucionarán ciertos genes como por ejemplo el gen de la lactasa que está representado en ciertas poblaciones pero no en otras. ¿Llegará un momento en que toda la población mundial poseerá ese gen o desaparecerá del genoma humano?
      Si pongo este ejemplo de este gen que apareció para metabolizar la leche es para llamar tu atención sobre un hecho: el gen apareció allí donde había ganado domesticado y no apareció donde la ganaderia tardó más tiempo. Lo mismo sucede con la moral o con las ideas morales. Tu crees que la cooperación es buena e incluso crees que hay una tendencia hacia ella, pero no caes en la cuenta de que esa idea tuya procede de una persona con ideales democráticos, europea, culta, etc.
      Claro que la cooperación está en todos sitios pero no es la misma cooperación en la que tu crees: se trata de una cooperación etnocéntrica que demoniza al otro, al extranjero, al disidente. No sabemos hacia donde irá esa tendencia que tu llamas cooperación y yo llamo lealtad al grupo.
      https://pacotraver.wordpress.com/2015/01/28/la-interaccion-gen-cultura-el-efecto-baldwin/

  6. “Claro que la cooperación está en todos sitios pero no es la misma cooperación en la que tu crees: se trata de una cooperación etnocéntrica que demoniza al otro, al extranjero, al disidente.”

    Ésta es la cooperación que heredamos de nuestros antepasados prehistóricos, ninguna duda, pero las habilidades culturales pueden suponer para la evolución cultural más o menos lo mismo que la “exaptación” para la evolución biológica http://es.wikipedia.org/wiki/Exaptaci%C3%B3n

    Así sucede que la evolución cultural puede hacer que el desarrollo de las cualidades prosociales dentro del grupo se hagan universales. No es tan difícil, puede bastar, por ejemplo, con imaginar que el “demonizado” sea, por ejemplo, el Demonio o “la Ignorancia”. A eso yo lo llamo (por así decir) “tecnología de la mente”:abstracciones imaginarias que se incorporan a la cultura, nuevos memes. Por eso no veo límite en el desarrollo cultural de las habilidades prosociales que harían prescindibles (y reprimibles) viejos instintos como el de “lealtad al grupo”.

    “Tu crees que la cooperación es buena e incluso crees que hay una tendencia hacia ella, pero no caes en la cuenta de que esa idea tuya procede de una persona con ideales democráticos, europea, culta, etc.”

    En realidad, no es exactamente así, porque parece que existe una tendencia universal a desarrollar lo que la historiadora de las religiones Karen Armstrong llama las “religiones compasivas” http://unpocodesabiduria21.blogspot.com.es/2013/07/la-gran-transformacion-2006-karen.html que fueron apareciendo simultáneamente en todo el mundo de la antigüedad como consecuencia del desarrollo social. Los ideales democráticos tal como los conocemos hoy, son el desarrollo posterior de esa misma tendencia, por eso a mí me parece natural. Y ese desarrollo no veo por qué tendría que haber terminado.

    Repito que comprendo el punto de vista de que hay “enfermedades causadas precisamente por una sobrecarga moral”. Eso es lo mismo como si en una sociedad caníbal alguien desarrolla repugnancia a la carne humana. Sin duda se juzgaría como un tipo de enfermedad o alergia, algún tipo de “sobrecarga moral”.

    Por lo visto hay cierta literatura con títulos como “Mujeres que aman demasiado” o “Cuando digo no, me siento culpable” que me parece que van en ese sentido, contra la “codependencia” y por la “asertividad”. No me parece que se trate de resolver problemas psicológicos más que en la medida en que la cultura crea tales situaciones.

    Una cosa es vivir en una cultura dada (con sus valores, sus represiones, sus exigencias), y otra cosa es juzgar desapasionadamente las posibilidades de la evolución cultural y sus repercusiones morales a partir de lo que sabemos de la naturaleza humana.

    • Insisto en que me parece ver en tu posición un telos, una tendencia a mejorar. Eso no tiene nada que ver con la evolución ni con la deriva evolutiva que se lleva a cabo al azar. Es contingente vaya, independiente de la deseabilidad social.

  7. “la deriva evolutiva que se lleva a cabo al azar”

    El azar no es solo azar, en los seres vivos (y en las culturas vivas) es también “prueba y error” en la adaptabilidad al medio en el que se desarrollan. La estadística mide hacia donde acaba decantándose el azar. Y el ser humano es un ser social, cuya más notable capacidad es la inteligencia social.

    • Efectivamente, la selección natural no es una teoría de probabilidades. La perfección del ojo no es ni un accidente, ni un designio, sino un diseñoide.

      La diferencia entre designio y diseñoide es difícil de pillar. El diseñoide parece hecho a propósito, siguiendo algún plan, tal es su perfección y su eficiencia pero ya hemos descartado el azar. ¿Pero si no es fruto de azar entonces qué es?

      Para intentar entender mejor esta idea tenemos que volver a los dos mecanismos que intervienen en la evolución: la selección y la mutación.

      De estos dos procesos hay uno -la selección- que no se debe en absoluto al azar sino que se encuentra relacionada con las posibilidades de supervivencia y de adaptación a un ambiente dado. La mayor parte de los diseños inútiles se descartan y hay más diseños inútiles que útiles. Nosotros vemos el ojo que es un artilugio útil pero no sabemos cuantos intentos de construir ojos inútiles descartó la evolución en ese ascenso al monte improbable. En realidad solo unos cientos de ojos han probado su eficiencia, y son lo que quedan, pues estos diseños han sido seleccionados (seleccionados y no solamente eliminados) precisamente por su perfección.

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