¿Quién teme a las putas?


Antes o después de leer este articulo rogaría a mis lectores que con fines absolutamente cientificos contestarán la siguiente encuesta:

Recientemente mi colega Pablo Malo ha iniciado una serie de post abordando el tema de la prostitución y añadiendo sentido común a ese debate sobre si la prostitución debe ser legalizada, prohibida o regularizada de alguna manera.

El debate que mantiene ocupados a buena parte del parlamento europeo se ha reactivado a partir de una ley sueca mediante la cual los hombres que utilizan estos servicios pueden ser multados. Los suecos dicen que esta medida ha logrado hacer disminuir la prostitución.

No sabemos como lo han medido, si por prostitución se refieren a la prostitución visible (la que se ejerce en la calle) o la que se refugia en lupanares. Tampoco sabemos las cifras de prostitución que había antes de ponerse en marcha la ley por lo que  es difícil saber si ha disminuido. Por otra parte tampoco sabemos si las putas suecas han emigrado ni dónde.

Todo parece encuadrarse dentro de la atmósfera moralizante en que vivimos de inspiración ginecocéntrica y que supone que la prostitución existe porque los hombres (malos muy malos) explotan a las mujeres (buenas muy buenas o pobres muy pobres) que no tienen más remedio que prostituirse para subsistir.

Dicho de una forma más clara: que las mujeres se hacen putas por necesidad. Naturalmente los hombresno compran sexo por necesidad sino por vicio machista.

Naturalmente que existe ese tipo de prostitución y también la trata de blancas o el rapto de personas más o menos sutil a las que después se las obliga a prostituirse. Pero el fenómeno de la prostitución es mucho más complejo, se solapa con el tráfico de personas o con la pobreza, tambien con la ignorancia o los traumas infantiles (crianzas descuidadas o con apegos inseguros), pero no puede reducirse a esta serie de hechos que en cualquier caso representan solo a una minoria de las mujeres que ejercen la prostitución.

Por otra parte siempre que pensamos en la prostitución pensamos en mujeres que se venden a cambio de dinero y aunque este es el fenómeno más frecuente, no hay que olvidar que también existen putos, (conocidos como chaperos), es decir hombres que se venden a cambio de dinero a otros hombres y el más minoritario mercado de los escorts masculinos para su clientela de mujeres liberadas y ricas, un fenómeno aun minoritario que no encaja demasiado bien en la concepción que tienen las feministas y las autoridades suecas sobre el asunto.

Lo cierto es que la idea de que la prostitución responde a la explotación de las mujeres por los hombres lleva mucha ventaja en el imaginario común de nuestra sociedad y se enfrenta con la evidencia de que la gran mayoria de los hombres han usado alguna vez los servicios de una prostituta y cerca del 32% de los españoles (según las encuestas que maneja el parlamento europeo) la usan regularmente.

No voy a repetir los argumentos evolucionistas que Pablo Malo ha recalcado en sus post sino para añadir otro punto de vista más relacionado con lo psicoanalítico.

El sexo, la mujer y el dinero.-

¿Conoces alguna cultura donde las mujeres hayan ido a la guerra para conseguir hombres? (Pablo Malo en twitter)

No cabe ninguna duda de que la mujer ha sido siempre un bien social, una especie de valor intangible por el que los hombres han pagado dinero o especies para poseerlas, bien fuera por su valor de trabajo, su valor para el placer o por el valor por su potencial genésico. Fuera como fuere la mujer llevaba adosado ancestralmente un valor por el que los hombres pagaban y pagan para hacerse con “sus servicios”.

Todo parece proceder según Freud dejó escrito en “Tótem y tabú” de una historieta similar a ésta: en las tribus primigenias, clanes más bien, había un hombre dominante que se encargaba de todas las hembras y acaparaba todos los recursos, en un momento determinado todos los machos del clan eran hijos del mismo padre, pero los hijos guardaban secretamente un enorme rencor hacia él, un buen dia decidieron darle muerte y quedarse con sus bienes y prebendas, tanto alimentarios como de hembras  Después del parricidio aquellos homínidos tuvieron un  arrebato de culpabilidad y se unieron más si cabe entre sí, propiciando las primeras cohesiones humanas que se fundaron así, sobre un crimen. La comunión y la sensación de “ir en un mismo barco” procede, en los humanos, de un crimen ritual perpetrado sobre un padre tiránico que acaparaba demasiados beneficios. Sea o no cierta la idea freudiana de cómo debieron suceder estas cosas algo de verdad nos queda de ellas por el rastro que todas las religiones han dejado en nuestro imaginario. Basta contemplar el acto de la eucaristía católica -que es en definitiva un acto de “comunión”- es decir de cohesión social que se perpetra sobre un ritual canibalistico. Comerse al padre es desde el punto de vista animista una forma de religarse, de comprometerse o de redimir un pecado, una falta anterior.

El caso es que estos clanes primigenios protegidos por un tótem -que era en realidad la victima propiciatoria de este crimen organizado por las bases- tuvieron que llegar a ciertos arreglos con respecto a los bienes que codiciaban: comida, poder y mujeres. Segun Freud, el Tótem -el antecedente y precursor de la familia tal y como la entendemos hoy- fue el que organizó el cotarro que hoy llamamos “tabú del incesto”. Los humanoides primigenios llegaron a un acuerdo entre caballeros y ungieron como intocables a las mujeres como manera de protegerse frente a las rivalidades que necesariamente emergerian de un totem poblado de buena carnes de jovenes hembras y de deseosos machos. La idea fue ésta: hay que conseguir mujeres de otros clanes a fin de mantener a las comunidades cohesionadas.

El problema -visto de esta manera- es que conseguir mujeres de otros clanes no era tarea fácil pues todos los clanes sentian a sus mujeres como dones de valor y se imponía comprarlas o cambiarlas por comida, pieles, adornos, o ganado. Se trata de una práctica ancestral que ha llegado a nuestros dias, conseguir una mujer no es tarea fácil y desde luego nada barata, una mujer vista desde esta perspectiva tiene un valor y ese valor es equiparable a lo que hoy entendemos como dinero.

El dinero es desde luego un gran invento porque sustituía a los incontables manojos de ganado, tierras, pieles u otros objetos que para pagar estos bienes hacian dificil el tránsito de cualquier viaje. Es por eso que el dinero como sustituto del trueque puede considerarse un hallazgo, pero el dinero tiene un inconveniente fundamental: alguien debe decidir qué dinero es de curso legal (es válido) y qué dinero es falso, se hizo necesaria pues una instancia que decidiera darle valor al dinero en sí, pues las monedas por sí mismas carecen de valor extra mas allá de su aleación, por eso se inventaron los Estados más recientemente o los Templos mas antiguamente para tratar de validar el valor del dinero. El oro era seguramente la matriz (como es hoy) de todos los dineros, lo que es lo mismo que decir que el Estado (en la modernidad) es quien valida todas las operaciones y canjes de dinero o de trueque entre unas personas y otras.

El asunto funciona bien mientras hay compradores y vendedores, hombres que buscan esposas y doncellas, amos y esclavos, trabajadores y empresarios. Dicho de otro modo el asunto funciona mientras hay dos polaridades en tensión y un tercero (el Estado o el Templo) que dan cuenta, median y salvaguardan estos mecanismos a través de una reserva de valor usualmente medida en oro o en capacidad de endeudamiento.

La mujer, el dinero y el incesto que prohibe el acceso a ciertas mujeres (niñas, o procedentes de la misma familia real o simbólica) se encuentran pues unidas por vinculos evolutivos y semánticos y perviven hasta nuestros dias. Del mismo modo la fascinación de la mujer por vender sus encantos al mejor postor sigue siendo uno de los motivos mejor conocidos y que gozan de mayor popularidad en todas las culturas. Todo el mundo sabe que las mujeres más bellas o consideradas más valiosas son “propiedad” de un hombre adinerado. Todo el mundo sabe tambien que la prostitución es un oficio muy antiguo y que sigue en nuestros dias tan vigente como cualquier otra cosa que ha logrado escapar a la vigilancia del Estado o al contrato social.

La mujer ha sido pues un objeto de intercambio mediado por el dinero y las costumbres que llevaba añadido un IVA, es decir un valor añadido al valor de las cosas en sí, era por asi decir un objeto de intercambio y de algo más: un intangible según que habilidades supiera desempeñar en la cama, en el campo, en el hogar, en la crianza de los hijos o en la fábrica.

Las cosas funcionaron así hasta la explosión de la modernidad (en realidad la hegemonía de las ideas románticas sobre la vida), algo se gestaba en el siglo XIX cuando las mujeres parecían no conformarse ya con este lugar a que las condenaba este estado mercantil de las cosas a través de la prescripción del matrimonio o el celibato. La histeria por ejemplo es un buen concepto para explorar como andaban las cosas en aquel siglo pues la histeria no es más que la condición de lo femenino en perfomance reivindicativa, una queja que lleva implícita una protesta. No deja de ser curiosa la historia de esta enfermedad y los vericuetos que Freud mismo trazó para eludir el problema (más que evidente) de que sus pacientes enfermaban de histeria cuando eran obligadas y señaladas por sus padres para cuidarles ancianos y enfermos. Es sorprendente que Freud no cayera en la cuenta -inventando trayectorias intrapsíquicas exóticas como la envidia del pene- de que en realidad todas sus pacientes no eran sino feministas precoces en pos de la reividicación de un papel más activo en el mundo que el que sus progenitores habían señalado para ellas, algo a todas luces injusto para la mentalidad moderna. Dicho de otra manera: aquellas mujeres querían dejar de ser objetos mercantiles para ser sujetos, sujetos de su propio goce sexual y sujeto de sus elecciones, de sus vidas. Como los hombres.

La cosa no estalló hasta los sesenta con aquello que vino en llamarse la “revolución sexual” algo que vino de la mano de la farmacología (el invento de la píldora antibaby) y no tanto de las opciones políticas o sociales. La pildora anticonceptiva puso en manos de la mujer una herramienta revolucionaria: ya no quedarian embarazadas al azar sino siempre y cuando ellas mismas lo eligieran. Esta elección de cuando y con quién cambió el mundo de una manera sutil, no tanto porque sus consecuencias fueran inmediatas sino porque la causas, sus efectos previsibles y sus efectos no deseados o colaterales (como siempre sucede con los fármacos) tuvo consecuencias a largo plazo sobre el imaginario de hombres, mujeres, niños , padres y abuelos. Porque ¿qué puede esperarse cuando el objeto pasa a ser sujeto? ¿Qué sucede cuando el trabajador no tiene empresario que le contrate? ¿Que le sucede al amo cuando el esclavo no le obedece? ¿Qué pasa cuando el deudor no paga su deuda?

Lo que sucede es que el sistema colapsa. Y en este caso lo que ha colapsado es la masculinidad. Ya no existen hombres-hombres pues ya no existen mujeres-mujeres salvo las putas que son las guardianas de la fantasía. La perdida de tirantez entre los contrarios ha dado lugar a una masculinización de las mujeres y a una feminización de los hombres que no se manifiesta sólo en gustos depilatorios y en la mentalidad más o menos isosexual, sino también en lo somático, lo hormonal y la caída de la fertilidad. Metidas en esta contradicción las mujeres han sido las peor paradas puesto que no tienen más remedio (lo hayan elegido o no) que cargar con las prescripciones sociales que les vienen impuestas por la sociedad en la que viven. Asi deben compatibilizar sus tareas de esposas con las de madres y trabajadoras, hijas y ciudadanas en una cuadruple jornada que dejaría agotados a un regimiento de personas esclavizadas en campos de algodón, mientras sus maridos poco influidos por estos cambios sociales y solo de rebote se escabullen todo lo que pueden de sus quejas que vuelven a ser protestas ya no histéricas sino psicosomáticas. Han dejado de ser putas lo que legitima a las profesionales.

En su tránsito de objeto hacia sujeto la mujer ha perdido el valor que la sostenía como objeto de intercambio y esa perdida -cuya causalidad las mujeres desconocen- tiene consecuencias dolorosas que, ellas en su extravío, atribuyen a los hombres que como pajes castrados asumen sus tareas con displicencia y distancia notoria. Se ha forjado un abismo de sobreentendidos entre hombres y mujeres del que sólo salen bien parados algunos: aquellos que aun son capaces de seducir a una mujer eficiente a causa de su dinero o probidad y algunas: las que son capaces de encontrar un hombre que financie su posición de sujeto social con ciertas garantías, algo que pueda hacer creíble un simulacro de emancipación. El resto de la sociedad de términos medios hemos salido malparados en esta demolición y aun suspiramos por una imposible síntesis de contrarios que con arreglo a los ideales de igualdad equipare a hombres y mujeres como si de un sexo gemelar se tratara.

El problema es que no existe síntesis posible en lo femenino y lo masculino de no ser que emergiera la utopia feminista de un tercer sexo.

En realidad las politicas de Igualdad han sido  paradójicamente las responsables del actual sistema de desorden sexual en el que vivimos. Pues la subjetivación de la mujer no ha hecho sino fragmentarla en distintas parcelas de sujetos diversos: de una parte la mujer puede ser una magnifica trabajadora o profesional igual que un hombre o incluso en ciertas profesiones mucho mejor que ellos, pero ¿cómo compatibilizar esta eficacia con el resto de sus pulsiones arcaicas de cuando era solo un objeto con valor de intercambio? ¿Como ser una buena profesional y desarrollar una carrera con hijos, marido y esa incansable pulsión hacia el atractivo, algo tan ancestral que parece abrumar a las mujeres de por vida? ¿Cómo dejar de sentirse insatisfecha si renuncia a su vida profesional por dedicarse a su familia o a la carrera de su marido?

Afortunadamente, la mayor parte de las mujeres no tienen una carrera que defender y el trabajo para ellas no es central a pesar de haber realizado ya el tránsito de objetos a sujetos deseantes con algunos peajes sobreañadidos en forma de insatisfacciones corporales, con los hijos, el marido o pareja o esa eterna pelea con la báscula, el rencor o los remordimientos por haber dejado de hacer esto o aquello, por las oportunidades perdidas. La mayor parte de las mujeres trabajan para aportar un segundo sueldo a casa con el fin de conseguir ciertos bienes materiales que con sólo un sueldo serian dificiles de conseguir, otras simplemente deciden no tener hijos y no vincularse a ningún hombre de forma definitiva, otras se consagran a alguna tarea masculina y adoptan algún hombre “femenino” que les haga de acompañantes, otras se dedican en cuerpo y alma a sus familias y renuncian a ser sujetos sin caer demasiado en la cuenta de que están reproduciendo un rol ancestral. Cada cual elige segun sus posibilidades de comprensión de este oscuro fenómeno que emparenta el valor añadido o intangible de lo femenino con el sexo, el dinero y las prohibiciones ancestrales que arrastramos desde la época de la caverna.

La crisis económica que vivimos en la actualidad puede ser definida como el pecado -la purga- por la realización de una transgresión incestuosa. El dinero sólo se emparenta con el dinero, lo similar (la mujer) con lo similar (el hombre). Gratis o pagando.

En resumen: la prostitución no es un problema y da igual lo que se haga con ella o su clientela, seguirá existiendo porque para resolver un problema no hay que inventarse soluciones, lo importante es saber por qué lo rotulamos como tal.

¿Para quien es un problema que existan las putas?

Un buen articulo sobre “prostitución femenina” de Maria Teresa Gimenez Barbat, aunque he de decir que no estoy de acuerdo conla conclusión. ¿En qué mejoraria el mundo si no hubiera putas?

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20 pensamientos en “¿Quién teme a las putas?

  1. En los siete años (2000- 07) en que trabajé como psiquiatra y psicoterapeuta en la Unidad Psicosocial de la D. General de la Mujer de la Comunidad de Madrid, centro especializado en el tratamiento psicoterapèutico y psicosocial de mujeres que padecian estrés postraumático como consecuencia de haber sufrido violencia de genero, conocí a varias mujeres que habian ejercido la prostitución.

    Alguna de ellas se atrevió a referirme con detalle su recorrido y avatares. No hubo ninguna que no me hablara de violencia máxima, de explotación absoluta, de terror ante las palizas de los proxénetas y de un embrutecimiento progresivo espantoso. Por otro lado, muchas de ellas habian sido víctimas de incesto en primer grado. De hecho, se sabe en ese ambiente que los proxénetas en su busqueda de nuevas prostitutas a las que explotar, comienzan buscando a chicas jovencitas que hayan sido víctimas de incesto. En este contexto no es de extrañar que la edad media mundial de entrada a la prostitución sean los 14 años. El incesto “normaliza” la prostitución al destruir previamente la intimidad de la niña y hacer de la genitalidad un lugar de ejercicio de la amedrentación manipuladora y, en general, del poder de los adult@s sobre los niñ@s.

    En fín, comencemos por estas cosas, dejemos que los que consumen prostitución conozcan las historias previas de las que van a prostituirse con ellos y una vez “resueltas” seguimos con el resto de los problemas referidos en este post. Hay que “despejar esta variable” oportunamente antes de poder seguir con el análisis…

    A mi juicio, la cuestión principal no es el intercambio de sexo por bienes sino cómo l@s que lo ofrecen entran o, mejor, son obligad@s a entrar en ese mundo.

    • Bueno Paco, no me negarás que la consulta de un psiquiatra no es el lugar idóneo para observar un fenómeno universal como es la prostitución. Yo también he visto muchas prostitutas alcohólicas, suicidas e incluso psicóticas pero se trata de casos extremos, el “efecto cola”, del que abajo te dejo un vinculo. La mayor parte de las prostitutas no están enfermas.
      Es cierto que entre los antecedentes del personal que ejerce la prostitución y tiene problemas psiquiátricos existe una amplia muestra de abusos infantiles, sean sexuales o no, de manera que lo que habría que hacer es meter en la cárcel a los abusadores pero no multar a los usuarios.
      depende desde donde observes un fenómeno introduces un sesgo:
      http://ilevolucionista.blogspot.com.es/2014/12/el-efecto-cola-de-la-distribucion.html?showComment=1419584389920

    • Pobres, pobres los argumentos. Lo peor es que no hay nada de ciencia detrás de ellos. Al menos no ciencia del 2014.

      No sé ni por donde empezar…

      1- “…pero no puede reducirse a esta serie de hechos que en cualquier caso representan solo a una minoría de las mujeres que ejercen la prostitución”.

      Me encantaría saber en que estudio te basas para decir eso. Me parece que con todas las razones que dabas antes sobra para meter a la mayoría de prostitución en la historia de la humanidad. Razones que si puede ser documentadas.

      2- “ginecocéntrica”. Ajá… Entonces nuestra sociedad es genicocentrica. que forma más reduccionista para entender los fenómenos políticos y sociales que han hecho que las sociedades occidentales hagan que las mujeres traten de igualar derechos con los hombres. Algo que es completamente racional, no hay objetivamente diferencias entre unos y otros que pongan a genero sobre otro.

      3- “No cabe ninguna duda de que la mujer ha sido siempre un bien social, una especie de valor intangible por el que los hombres han pagado dinero o especies para poseerlas, bien fuera por su valor de trabajo, su valor para el placer o por el valor por su potencial genésico. Fuera como fuere la mujer llevaba adosado ancestralmente un valor por el que los hombres pagaban y pagan para hacerse con “sus servicios”.”

      Siempre no. Eso tiene una fecha especifica, y es con la fundación de las primeras ciudades, donde las mujeres fueron convertidas en objetos que se heredaban. Hay un buen documental sobre ese tema.

      4- Cualquiera cosa que uses de argumento desde Freud está ampliamente superado por la neurociencia. Eso no vale la pena ni discutirlo.

      5- “Afortunadamente, la mayor parte de las mujeres no tienen una carrera que defender y el trabajo para ellas no es central a pesar de haber realizado ya el tránsito de objetos a sujetos deseantes con algunos peajes sobreañadidos en forma de insatisfacciones corporales, con los hijos, el marido o pareja o esa eterna pelea con la báscula…”

      Todo esa párrafo está lleno de prejuicios y es bastante misogino.

      Dicho todo eso. La prostitución es un acto de libertad para unos y para otros. Ya que el cuerpo es de cada quién, y cada quién puede hacer lo que desee con él.

  2. Que un insignificante sujeto en medio de un gigantesco mar de otros sujetos “descubra” por qué “verdaderamente” hay hombres que se acuestan con putas y se proponga difundir su descubrimiento “quién sabe con qué intención” (¿quizás coser y cantar?) y que otro insignificante sujeto a la luz de ésto “”decida”” comprometerse a jamás pagar por sexo porque entre otras cosas lo hace sentirse culpable y un cómplice de tamaña injusticia… no dejan de ser un sólo hecho que podría definirse como “Dos insignificantes sujetos trataron de contener el dique con sus dedos ésta madrugada. Obviamente esta mañana el dique rebalsó y sus aguas reclamaron nuevamente para sí la tierra por la que desde siempre transitaron”.

  3. El mensaje anterior fue el ocioso intento de otro insignificante espécimen por alumbrar en algo lo que otro insignificante espécimen humano cree él que ignora. Ahora, ésto va para Paco, digo para el Paco que además de recibir consultas y reflexionar, pone en palabras frecuentemente sus reflexiones. ¿Será que resistirnos a ser un torquemada es otro insignificante intento motivado en gran parte por otra “revolución cultural” made in occidente? Porque, no sé tú, es bien complicado transmitir sentido (comunicarse, expresarse) arrancando del propio verbo un componente primordial de éste: transmitir e-mociones, suscitar movimiento, “exigir a otro qué hacer”.

  4. ¿Para quien es un problema que existan las putas?
    Pues para la inmensa cantidad de mujeres que no quieren serlo y lo son por diversos motivos, en ellas el impacto hacia su salud, en el sentido lato del término, es muy negativo e intenso (http://www.mujeresparalasalud.org/spip.php?article140 )
    Por otra parte, como lo dice en el artículo que has señalado de Maria Teresa Gimenez, el hecho que sea milenario no lo valida, al igual que es milenario el asesinato o la violación y nadie se le ocurriría “reglamentarla”, sino educar a la gente para su drástica reducción. No obstante ello, considero que coincidimos en que reducirla a cero no es posible porque admito una predisposición evolutiva en la ecuación “tener ventajosamente algo que ofertar = conseguir objetivos” en el campo de la sexualidad.
    Creo que en el caso de las mujeres que sí desean ser putas, ahí se tendría que reglamentar con la finalidad de evitar la presencia de rufianes que lucran manipulando a mujeres que desean trabajar en esto.
    No es un tema fácil, pero convendría darle una mirada lo más ecuánime y científica posible, hacerlo desde la más patriarcal visión que existe en occidente, es decir, desde el psicoanálisis, no creo que sea una buena idea.
    Gracias por el intercambio, saludos.

  5. Buenos días, antes de nada … si quiere puede borrar mi comentario, no es mi intención ser grosera.

    1) ¿Qué opina, desde el punto de vista evolucionista, de la Plataforma “Hombres abolicionistas de la prostitución”? Tienen un blog en WordPress.

    2) Como la necesidad de sexo existe y es más acentuada en el caso de los hombres ¿qué necesidad hay de justificar algo que para la gran mayoría de hombres es natural? ¿porqué justificar algo que es incuestionable?

    3) Dado que la prostitución existe desde que el mundo es mundo y es algo de lo que hacen uso prácticamente todos los hombres, casados, solteros jóvenes, mayores ¿qué pensaría si su hija o mujer decidieran libremente ejercerla? La necesidad de obtener unos ingresos extra también existe, incluso entre personas que tienen un nivel de vida más que aceptable.

    4) Un mundo imaginario en el que las mujeres hicieran un uso regular de la prostitución masculina teniendo en cuenta, sobre todo, que para algunas mujeres trabajar por la igualdad significa comportarse igual que un hombre. ¿Le gustaría que su mujer hiciera un uso regular de la prostitución? Se supone que la vida en pareja a largo larguísimo implica una menor vida sexual ¿no es así?. Sin embargo, imagínese a usted mismo hace 30 años. ¿Acaso no es normal sentir pudor, miedo a que le comparen con otros “cientos”, escrúpulos, vergüenza? El sentimiento de sentirse sucio, incluso violado después de que la pareja haya estado con otros.

    • Claro que no lo voy a borrar, usted no ha sido grosera simplemente no sabe debatir, un mal que aqueja a muchos españoles. La gente está acostumbrada a contradecir para defender su opinión, pero verá aqui estoy hablando d eideas y usted no habla de ideas sino de sentimientos. Es por eso que no podremos debatir y solo discrepar. Usa usted argumentos “ad personam” ¿Le gustaria que…..?¿Que pensaria si su hija….?
      Suba un poco el nivel si quiere aprender a debatir.

      • Admiro que no tengas pelos en la lengua para decir lo que piensas, Francisco. Sin embargo en esta ocasión creo que has sido duro con alguien que creo has juzgado erróneamente. La chica de arriba parece ser uno de esos raros especímenes que posee una inteligencia superior a la media (lo evidencia en su capacidad para elaborar enunciados sintácticamente complejos) pero no un vocabulario extenso ni un uso preciso del vocabulario que dispone. A las mujeres, creo que Baron Cohen estaría de acuerdo, les cuesta delimitar unidades semánticas unas con otras, pero fluyen libre y ágilmente a la hora de secuenciar una semántica por connotación. Tú, de seguro, también has logrado atisbarlo. Muy probablemente cuando ella preguntó sobre qué pensarías si tu hija en algún momento decidiera pagar por sexo, preguntó exactamente eso. Yo, creo, hubiera pensado en preguntarte lo mismo pero quizás hubiera elegido ENUNCIARLO de forma distinta: ¿Qué implicancias tiene respecto a tu teoría/hipótesis dar con el hecho de saber que una mujer, por fuentes fiables, ha pagado por sexo? ¿Sería un hecho aislado? ¿Cómo incorporarías este nuevo elemento a la idea global que sostienes sobre este fenómeno? Y en caso ya hayas contemplado esta posibilidad dentro del marco global de tu propuesta ¿Qué explicación tiene dentro de tu hipótesis/teoría? Bueno, ahora te lo pregunto yo. Espero no borres mi comentario, Francisco. Buenas tardes.

      • Que mania con que borre los comentarios, no, no. Respecto a esa chica que hizo ese comentario decirte que personalmente no me gustaría que mi hija fuera una prostituta, como no. Pero que tiene eso que ver con lo que estamos hablando aquí?. Yo hablo de ideas no de sentimientos personales y creo que la mayor parte de la gente confunde las ideas con sus emociones de lo contrario no haria esas preguntas que se contestan solas.
        Claro que hay mujeres que pagan por sexo, pero esa es otra deficiencia de nuestra manera de debatir. Son una minoria y de clases sociales muy determinadas, no pueden ponerse en el mismo paquete que la prostitución convencional que son mujeres que se venden a hombres. Es un fenomeno irrelevante.
        Y por cierto, cual crees que es mi teoría?

  6. Lo que intenté decir fue que esta chica, si preguntó lo que preguntó con los términos que usó, fue por carecer de vocabulario y no tanto por creer o experimentar que “ideas” son lo mismo que “sentimientos”. Mi mejor amiga y expareja cuando la conocí, al igual que esta chica, no conocía otra manera de formular en palabras su curiosidad (me refiero a que no conocía otra manera de preguntar algo a alguien que no sea a través de formular su verbo dirigiendose hacia el sujeto y no hacia el discurso racional que en ese momento dicho sujeto sostiene). Quizás me equivoque, no te voy a porfiar en que esta chica es un caso análogo a mi brillante y entrañable amiga. Y respecto a tu pregunta, Gracias por preguntar, creo que es la primera vez que formulas explícitamente tu interés por saber que pienso 🙂 Bueno, recuerdo claramente que en algún post anterior mencionaste el caso del turismo sexual por parte de mujeres adineradas en busca de experiencias nuevas quién sabe si para colmar esa hambre de sentido por medio de un goce perverso (en el sentido lacaniano del término). Lo curioso es que, esa hambre de sentido, ese “agujero negro” que hace ascos a regocijarse con ser amado y se empecina en existir indiferente al deseo del otro; se desata PORQUE el sujeto (en este caso, sujeto= mujeres que, forzadas o no en un inicio, menospreciaron ser objeto de deseo de algún otro) teme desquiciadamente saber que en uno es también real desear hacer feliz al otro. Si existen estas mujeres es porque se ha ido propiciando en los últimos decenios instituciones sociales que lo hagan factible y en el caso de Europa que le den legitimidad más que como derecho como deber. Lo extendido que está el discurso de igualdad de sexos lo posibilito, el corpus juridico vigente y los recursos excedentes de los que estas mujeres son propietarias lo hizo factible, y por último la “naturaleza humana” a través de los endofenotipos y los arquetipos puestos de manifiesto, hicieron todos juntos, hasta donde entiendo, que sucediera que en algún lado la hija del hombre pagara por experimentar una experiencia que puede o no, ella decidirá, incluirá sexo. Obviamente hago adrede estas últimas especificaciones, ya que aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

  7. Grosera… intelectualmente. Y lo de borrar el comentario, lo decía porque esta es su casa y, por tanto, puede limpiarla cuando quiera, sobre todo de los comentarios que no estén a su nivel.

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