Alcohol, tabaco y Parkinson


parkinson

He dudado mucho antes de escribir este post. Y lo he hecho precisamente por una razón: la de ser malinterpretado. Pero recientemente he encontrado un post que habla de la “ciencia del pensar” de Henry Hazlitt que tiene un libro titulado “El pensar como ciencia“. Este post es pues una refundición de otros dos que sin duda podrían haber sido escritos por separado.

La razón de haber unido estos conceptos, es que después de haber leído el capitulo del libro de Rafael Gonzalez Maldonado, jefe de servicio de Neurología del Hospital Clínico de Granada  (que preside este post) y donde habla del alcohol, tabaco y otras drogas ilegales como profilácticas del Parkinson, me pregunté ¿como podrían ser interpretadas estas ideas por la gente en general?. Lo cierto es que los periodistas suelen lanzar ideas que aun no han sido contrastadas como por ejemplo esta noticia que dice que “el cannabis puede curar el cáncer”. Lo cierto es que nadie en su sano juicio lanzaría esta idea al consumo periodístico. Aqui por ejemplo nos alertan sobre cómo contamos las cosas en relación con esta noticia. El cannabis no cura el cáncer, si bien existen algunos tipos de cáncer con alguna relación experimental con los receptores cannabinoides. De hecho el cannabis no cura nada pero posee pistas para la curación de muchas patologías. Es lógico la planta evolucionó al mismo tiempo de nuestro cerebro.

Del dicho al hecho, hay pues, mucho trecho.

O sea que ser malinterpretado no es una opción, es la regla. Y todo porque no sabemos pensar. Y si no sabemos pensar no sabremos tampoco interpretar los que nos dicen. La información contiene en sí misma el germen de la desinformación, de manera que voy a contarles algo sobre por qué las personas que fuman tienen menos riesgo de desarrollar un Parkinson que aquellas que no lo hacen.

Y lo diré por ultima vez: no estoy aconsejando a nadie que fume.

En el capitulo 26 del libro “Tratamientos heterodoxos del Parkinson” el Dr Gonzalez Maldonado recoge la evidencia científica sobre este tema: tanto el alcohol como el tabaco parece que previenen el Parkinson. Y comienza con esta pregunta, ¿cuantos alcohólicos parkinsonianos conoce usted?. Yo ninguno, desde luego. Es raro que coexistan alcohol y Parkinson, algunos autores dicen que es a causa del salsolilol, una sustancia que produce nuestro organismo y que se encuentra en el chocolate junto con otras bebidas. Lo cierto es que hay menos parkinsonianos entre los que toman vino, cerveza y licores, algo que se atribuye a la vitamina B3 (niacina). Aquellos que beben más de 50 gramos de alcohol al dia tienen menos riesgo de padecer la enfermedad.

De manera inversa lo que vemos en la clínica es que los alcohólicos abstinentes desarollan un tipo de parkinsonismo: temblor, pero también hipocinesia y rigidez que suele mejorar espontáneamente. Al retirar el alcohol se produce una disfunción transitoria de los ganglios de la base, una disfunción de la neurotransmisión nigroestriada.

Del mismo modo, el tabaco se comporta de un modo similar. Los pacientes mentales sometidos a tratamientos que generan parkinsonismo, como los antipsicóticos son muy susceptibles de ser grandes fumadores. Lo cierto es que aquellos que fuman tienen menos síntomas extrapiramidales que aquellos que no lo hacen. La nicotina refuerza la transmisión dopaminérgica central de una manera indirecta al actuar sobre los receptores nicotínicos que sabemos que son escasos tanto en el Parkinson como en el Alzheimer.

Otra hipótesis es que el tabaco contiene una sustancia que se comporta como un IMAO (inhibidor de de la monoaminooxidasa) Esta sustancia operaría de un modo similar a la selegilina (Plurimen), un fármaco antiparkinsoniano que damos a los pacientes para evitar el progreso de la enfermedad. Estudios con ratas sugieren que el humo del tabaco protege del Pakinson porque reaccionan con ciertos precursores de neurotoxinas e impiden que se acumulen en el cerebro. Hoy creemos que estas neurotoxinas son en realidad proteínas que se comportan como priones.

El argumento definitivo de que el tabaco es un neuroprotector los dan los estudios con gemelos (93 parejas) de gemelos o mellizos (43/ 50) y que al menos uno tenia Parkinson. Entre los que fumaban hubo menos Parkinson (estadísticamente significativo) y estaba relacionado con el numero de cigarrillos y el numero de años como fumador. Esta relación era más clara en gemelos idénticos.

Es por eso que los chicles de nicotina han sido propuestos como tratamiento del Parkinson, aunque la mejoría es irregular y beneficia más a los antiguos fumadores que a los que nunca han fumado. Sin embargo no mejoran lo suficientemente a los pacientes para ser considerados fármacos de primera elección.

De manera que los receptores nicotínicos son una diana de futuro para encontrar nuevos tratamientos para el Parkinson, pero todo lo que podemos decir hoy es que prevenir no es curar. Todo parece indicar -si usted tiene Parkinson y se había planteado comenzar a fumar- que los efectos curativos no tienen nada que ver con los efectos preventivos.

Y ahora nos toca volver al principio del post: ¿Qué es lo que usted ha computado de lo que ha leido?

¿Espero que no haya concluido diciendo que hay que promocionar el tabaco o el alcohol?

Pero tampoco hay que demonizar ni al tabaco, ni al alcohol ni a las drogas ilegales. Es muy posible que a la larga podamos encontrar en ellas esos enlaces que nos hacen falta para unir ciertos mecanismos intrínsecos de ellas con las enfermedades mentales o neurológicas. Algo así está pasando ya con la ketamina: de droga de ocio del rave o anestésico a antidepresivo.

Y todo sucede porque no sabemos pensar tal y como nos cuenta en su libro Hazlitt.

Para Hazlitt los enemigos del pensar son fundamentalmente tres:

1.- Las creencias, no son ideas sino creodos por los que discurre nuestro pensamiento para evitar el pensar. Las creencias son mas estereotipias o plagios ( de lo que piensan los otros) que ideas propiamente dichas. Las creencias evitan la exclusión social  a la vez que configuran una identidad colectiva, pero no son ideas.

2.- Los prejuicios. tal y como sucede con las creencias, los prejuicios son atajos del pensamiento, pero siguen sin ser ideas sino tan solo pre-ideas o ideas preconcebidas que no se sostienen en la experiencia sino que son previas a ellas y sirven sobre todo a un amo: la evitación.

3.- La divagación, es ir de una cosa a otra, cambiar de nivel y dejarse cautivar por las leyes del lenguaje, para saltar de una cosa a otra sin necesidad de prestar atención a ninguna.

Para pensar hay que tener las herramientas precisas para hacerlo, la reflexión, la atención y no dejarse atrapar por esos vicios que tan fácil nos hacen la vida, al impedirnos pensar por nosotros mismos.

Y un corolario: las drogas no son malas por sí mismas sino por el uso que hacemos de ellas, y otra cuestión importante: venenos y remedios son la cara y la cruz de una misma realidad.

Eso es pensar.

2 pensamientos en “Alcohol, tabaco y Parkinson

  1. Certeros comentarios en la línea de la ciencia del pesar. No hay que seguir los caminos trazados, los pre-juicios al enfocar un tema. El pensamiento libre navega mejor, sin lastre, y la verdad suele ser sorprendente cuando la encuentras.
    Coincido contigo. Como Walt Withman: “Me aparto de las escuelas y de las sectas, las dejo atrás; me sirvieron, no las olvido” (Creeds ans shools in abeyance, retiring back a while sufficed at what they are, but never forgotten”.
    Un cordial saludo.

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