Narcisismo, envidia y amor


“El que ama se vuelve humilde. Aquellos que amor tienen, por así decirlo, empeñaron una parte de su narcisismo”. (Sigmund Freud)

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De la frase de Freud ya podemos deducir que amor y narcisismo son conceptos opuestos: el amor (hacia otros) socava el amor propio por asi decir. En efecto el amor nos vincula con el otro, algo que tiene sus riesgos, mientras que el narcisismo es un repliegue sobre nosotros mismos.

El narcisismo es efectivamente un espejo, como lo es la mirada del que nos mira y lo es el oído del que nos habla y escucha. A través de la mirada ese otro nos sostiene y nos transforma: mirar es pues nutritivo, tan nutritivo como mamar o alimentar.

La mirada rebota en el espejo del otro y le incita a través de la seducción a abandonar esa especie de nihilismo que es el amor encapsulado en uno mismo (narcisismo) y que no tiene más resultado que un engorde sistemático del Yo, que pierde así su condición reparadora y se transforma en una especie de cáncer emocional.

Y es por eso que los narcisistas no puede amar, el amor no les interesa, más que eso: han renegado del amor. Pero el narcisismo tiene otros efecto secundarios y que dependen de la grandiosidad del Yo narcisista. Uno de ellos es la envidia.

Usualmente solemos pensar que la envidia es un sentimiento que afecta sobre todo a los deprivados de afecto. Identificamos la deprivación afectiva con la comprensión de la envidia.

La envidia es un sentimiento muy complejo y mal comprendido, se trata de algo retorcido y que afecta tanto al envidioso como al envidiado.

La primera confusión procede del hecho de confundir envidia con codicia. El codicioso anhela lo que el otro posee y trata de robárselo para apropiárselo. Tanto la codicia como la envidia son comparativas, es decir necesitan un principio de realidad que dirija el deseo hacia aquello que no tenemos o que tememos perder.

Efectivamente la envidia afecta sobre todo a los narcisistas, a los egocéntricos, a los orgullosos o a los soberbios. ¿Cómo es posible que algunas personas que parecen que vayan “sobrados” sean a la vez tan envidiosos? Lo cierto es que todos tenemos ejemplos en nuestro entorno para ponerles cara a este tipo de personas que combinan el orgullo con la envidia. Voy a retomar aqui el texto de Isabel, un comentario que dejó aqui despues de visionar el video de mi ultimo post:

¿De qué tiene envidia Cain?

Caín mató a Abel por envidia, porque aún siendo Caín el primogénito y el que heredaría la autoridad de ser el cabeza de familia junto con el legado patrimonial … llevaba realmente mal que el padre tuviera predilección por su hermano, por Abel. Y la envidia, a veces, más que una carencia o falta sufrida por algo que no se tiene y que conocemos como codicia, contiene otros elementos más subterráneos y quizás más poderosos como influencias que empujan mucho más que esa carencia o falta observada. Y estos elementos bien pudieran ser la soberbia y la codicia, pues el orgullo del que se estima grandioso, que lo quiere todo para sí, llega a desear incluso lo que no tiene o concibe como estimable o apreciable, y de esa soberbia nace la envidia, la acaparación, el goce de sustraerle a ese otro que sí sabe apreciarlo, sólo por el goce de arrebatárselo para seguramente repudiarlo y despreciarlo una vez obtenido. Es el goce en el robo, en la sustracción, y ojo, en un robo con violencia, y cuando no se puede robar el cariño, se quita del horizonte al sujeto que era ese objeto de predilección, y el hecho está consumado.

Dicho de otro modo: la envidia de Cain se parece mucho a la codicia, puesto que en ella puede observarse una carencia: el amor del padre se ha decantado definitivamente por Abel. Cain odia y mata a Abel precisamente por esta razón: cambia muerte por un cariño, el del padre al que no puede acceder.

La envidia de Kevin.-

La envidia de Kevin no tiene nada que ver con la envidia de Cain. Kevin asesina a Celia porque a sus ojos es un ser débil, porque tiene afectos, sentimientos, todo eso que él no tiene ni desea de lejos tener, pero que sí envidia, no para poseerlos él subjetivamente, porque si los deseara por si mismos, haría o lucharía por ellos … sino que por el efecto del orgullo y la codicia no tolera que otros a quienes considera inferiores, disfruten de algo que él no puede disfrutar, y por eso comienza con la manipulación y el sadismo con su hermana, que es una aniquilación cotidiana, como a plazos y que tendrá una consumación final.

A su padre lo asesina por pusilánime, pues estos guerreros odian lo tibio, y en cambio admira sin que lo sepa a su madre, porque sólo se ama lo semejante, y la falta de afectividad de Eva, por afinidad, es para él admirable, alguien a quien considera un igual y a quien desde que nace va a configurar con ella un círculo interesante de lucha de poder, pero de poder en términos de fuerza, como dos machos alfas escorándose ….Fíjense que es Kevin quien gana, pues en esos asesinatos difusos, anónimos y masivos, él está matando a su madre, pues en sí mismo, realmente consigue con esos asesinatos en masa, matar a su contrincante, la deja estigmatizada, muerta en vida, muerta socialmente y no sé si ya profesionalmente, y así puede que ya no viaje tanto … La maza, el tiro con arco ha alcanzado el centro de la persona, ha hecho diana, pues es un garrotazo, un mazazo en todos los ámbitos del ser, pues asesina y rompe el vínculo familiar, pues no sólo la deja viuda, sino también la despoja de la maternidad del segundo hijo, de la niña, y ya sólo quedan ellos dos, ya para siempre estará disponible. La aferra a él, pues su vida pasará a girar sólo en torno a esas visitas de los sábados como la de algunas viudas que sólo viven y respiran para visitar el cementerio una vez a la semana. y después pasar a off hasta el sábado siguiente …

La envidia para San Agustín.-

“La “Superbia”, la “arrogantia” tiene su consecuencia en la “invidia”, que es la aniquilación de los éxitos y alegrías de los demás, eran casi sinónimos en la antigüedad, y se oponían a su antídoto la “humilitate”, que no implicaba la anulación de la propia personalidad, sino respeto por la ajena.

En absoluto la envidia es hija del fracaso o deficiencia, de un sentimiento carencial, sino todo lo contrario, de ahí que sea tan difícil identificarla, tanto en uno mismo como en el prójimo. La envidia parte de la excelencia, de un elevado estatus (intelectual, social) cuya exclusividad el envidioso está dispuesto a sostener a casi cualquier precio, porque en ella radica su esencia, su ego, el origen inconfesable de su oscura felicidad. Sin tener esto presente es imposible acercarse al retorcido sentimiento de la envidia.

El envidioso no está contento con lo que tiene, que es mucho o bastante, quiere que el otro no tenga, eso forma parte de su placer. En cierto modo el envidioso es un sádico al que le divierte ser envidiado.

Lo que resulta abominable, y no estamos hablando de un simple pecado de catálogo de moralista cristiano, es interponerse, actuar para mantener forzadamente en la perpetua tiniebla a todos para así aumentar nuestro brillo, no querer el progreso ajeno porque atenuaría nuestra luz.

Con su “chinchate”- el afortunado envidioso siente alegría por la desgracia ajena, o lo que es lo mismo, tristeza por la alegría de otros, por su progreso, por la simple razón de que disminuye su gloria y excelencia al acortar la distancia que los separa de él.

Era este el parecer de San Agustín, que sabía muy bien lo difícil que es sustraerse del innoble sentimiento de soberbia que suelen experimentar las personalidades que destacan y son excelentes; pero mucho más grave que la soberbia consideraba a su hija la envidia, pues con ella el soberbio daba un paso hacia el abismo, pues comenzaba a medir su gloria por la infelicidad de los demás. “Cum igitur superbia sit amor por excellentiae propiae, invidia sit odium felicitatis alienae”.

El soberbio, amando su propia excelencia, envidia a sus iguales, porque se alinean con él, o a los inferiores, temiendo que se puedan equiparar con él, o a los superiores, viendo que no se puede equiparar con ellos. De este modo, siendo soberbio se convierte en envidioso.

De todo esto se puede deducir facilmente que los envidiosos fueran aquellos afortunados con dones y habilidades que tendían a exhibir y a complacerse al máximo y en esa situación de crédito ajeno temían ser desplazados por otros de igual o mayores dones y esplendores”.

Dicho de otra forma: la envidia es hija de la soberbia. Su subproducto.

envidia y gratitud

La envidia según Melanie Klein.-

La envidia, según la analista de niños Melanie Klein, se desarrolla durante el período que va desde el nacimiento hasta el primer año de vida y es una respuesta a la dependencia e indefensión totales del niño respecto de la madre. “Desde el comienzo de su vida el niño acude a la madre para satisfacer todas sus necesidades”, escribió Melanie Klein. El pecho materno, hacia el cual están dirigidos los deseos del niño, es sentido instintivamente no sólo como una fuente de nutrición sino como la fuente de la vida misma.

No obstante, en la primera relación del bebé con la madre se introduce inevitablemente un elemento de frustración, porque “aun en el caso de que se sienta satisfactoriamente alimentado, ello de ninguna manera reemplaza la unidad prenatal con la madre”. La frustración e indefensión que el niño hambriento experimenta son las raíces de la envidia. El bebé “envidia” a su madre por el poder que ella tiene de alimentarlo o privarlo del alimento. En su frustración, quiere devorar la fuente de su alimento y del poder de ella: el pecho.

Aun en el caso de que no aceptemos la idea de Melanie Klein de que el bebé “envidia” el poder que su madre tiene de alimentarlo, podemos sí aceptar la idea de que ese primer vínculo con la madre contiene los elementos fundamentales de la futura relación del bebé con el mundo. Si el vínculo es amoroso y satisfactorio, el bebé desarrollará un sentido básico de seguridad y confianza hacia la gente. Si el vínculo no es ni amoroso ni satisfactorio, se desarrollarán una inseguridad y una envidia profundamente arraigadas y el bebé se convertirá con el tiempo en un adulto envidioso. Cada vez que la envidia se desencadena en un adulto de esas características, las heridas de la primera infancia se reabren con todo su poder destructivo.

Melanie Klein piensa que los celos se basan en la envidia, pero que de todos modos son muy diferentes de ella. La distinción que ella establece entre ambos es similar a la que planteamos aquí: “La envidia es el sentimiento de enfado porque otra persona posee y disfruta algo deseable, y el impulso envidioso apunta a despojarla de ese algo o echarlo a perder”. Los celos, por su parte, conciernen a la relación de la persona con por lo menos otras dos personas, “y se relacionan principalmente con un amor que el individuo siente que le corresponde y le ha sido arrebatado, o bien está a punto de serle arrebatado”.

La envidia, según la describe Melanie Klein, es una emoción anterior, más primitiva y más destructiva que los celos. Es diferente del deseo que impulsa a los celos, en el que se trata de proteger la relación o de recuperar al ser ama do. Cuando en una situación de celos hay un componente de envidia éste se manifiesta como impulso de destruir a la persona que goza de la ventaja envidiada, sea ésta el rival o el amado, que tiene el poder de hacernos felices y prefiere no ejercerlo. (Ultimo epígrafe extraido de esta web)

Personalmente no creo demasiado en la hipótesis de Melanie Klein en el sentido de una envidia primaria por parte del bebé, de existir algo asi no mereceria la pena llamarlo envidia sino más bien ” una consciencia de dependencia por parte del bebé” y que está bastante bien explicada en el concepto de narcisismo, esa etapa donde el niño ya reconoce a la madre pero no sabe que la madre es un individuo diferente y separado de él mismo. Si la vivencia del bebé narcisista es esa es muy poco probable que podamos hablar aqui de envidia.

En realidad el niño comienza a darse cuenta de que su madre es un sujeto disferente a él mismo cuando supera la fase de angustia de separación. Antes de eso el niño sigue suponiendo que él y su madre son un único organismo.

Del mismo modo me resulta discutible el pensar la gratitud como un derivado del rencor o la admiración como un derivado de la envidia. La envidia sería primaria y la admiración como resto afectivo seria un derivado sublimatorio. Pero por experiencia profesional creo que la gratitud puede ser primaria con más frecuencia que el rencor. Ambas, envidia y admiración seria los subproductos de esa escisión original con la que venimos los humanos de serie, unos -los humildes- suprimirían la envidia mientras los envidiosos suprimirían la capacidad de admirar (sublimar).

Lo que es cierto es que algunas personas en la clinica nos han enseñado que las pulsiones de devaluación (envidia) y las de idealización configuran dos polos bien definidos de la fluctuación en determinados sujetos. Los TLPs por ejemplo son personas que ahora devaluan y después idealizan, señalando con su fluctuación la incapacidad para integrar las dos pulsiones en una. La envidia seria el sentimiento que neutralizaría la excesiva idealización del otro siempre y cuando ambas pulsiones puedan vivirse en una nueva síntesis. Una imposibilidad que se conoce con el nombre de difusión de la identidad.

Para mi la envidia es un sentimiento muy complejo y abigarrado, de origen arcaico ciertamente pero no necesariamente primario. Más bien lo veo como un subproducto de la grandiosidad narcisista y de la rabia y miedo vivenciados en las primeras experiencias.

No hay envidia sin maledicencia y sin erosión de los logros del otro y tampoco podemos hablar de envidia sin grandiosidad (soberbia). Dicho de una manera más fácil de entender: yo puedo sentirme mal con los éxitos del otro y puedo sentirme alegre por sus fracasos. Se trata de dos clases distintas de envidia.

el-hijo-del-hombre-1964-renc3a9-magritteHay algo en la manzana que impide ver el rostro de este hombre.

O lo que es lo mismo: hay algo en la manzana que impide mirar y ver y ser visto.

Bibliografia.-

Melanie Klein (1957): “Envidia y gratitud” en pdf

Alfonso Fernandez Tresguerres (2003): “De la envidia”

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21 pensamientos en “Narcisismo, envidia y amor

  1. Como siempre, no deja hilo sin tocar y sin enhebrar eficazmente sintética. Cose y entrelaza que es un primor. Tiene algo de “hilandero” … 🙂

    Me gustaría apuntar algo, va como siempre en mi línea esotérica, y con algún pequeño apunte sobre los celos, de los que habla en el post.

    Antes de explayarme, sólo decir por encima que yo tampoco creo que el mal maternaje como dice Melanie Klein sea la explicación y justificación para todos los casos de narcisismo primario (creo que se dice así y corríjame porque ya sabe que no es mi jardín), y que sí puede ser explicación para algunos casos, pero no para todos.

    Pienso que es el caso de narcisismo maligno, para mí viene como de serie, pues sólo observando la vida, he visto niños y niñas que realmente nacen “atravesados”, con padres o con una madre solícita, atenta y cariñosa, y resultan desde que están en la cuna o en la silla, impermeables al amor y a los gestos y muestras de cariño, es como si trajeran en sus genes (es una forma de hablar) una disposición contraria y a la contra de la fuerza, o mejor dicho, a la influencia que es el amor y muy al contrario, orbitaran en la contraria, alrededor de un “sol negro” que no sé si es odio, o miedo como dicen algunos que es lo contrario al amo, pero sí que aman “la la lucha”, la lucha guerrera, que están “atravesados” a la paz, a la concordia, y a la buena disposición y sí están muy proclives, deseosos y gozosos de la guerra, de la contienda y sus calamidades.

    Hay una frase que a mí me inspira mucho en este ámbito y es la que dice que “la naturaleza, como dice Heráclito, es engendrada por la guerra y por eso es llamada por Homero “contienda”. Esto está dicho en un contexto de los amores de Venus con Marte, planeta guerrero en su esencial arquetipo … Y que asi, de este connubio, saldrían hijos de la naturaleza, que serán o bien venusinos o bien guerreros …Hay un dicho en mi tierra muy gracioso que dice “nas mans ou nos pes haste parecer a quén es”: en las manos o en los pies te has de parecer de quienes provienes”. 🙂

    Al grano:

    El narcisista, a falta de sentimientos, pasa su vida buscando sensaciones, pues son las únicas aguas que están a su alcance, dado que “las aguas mayores” (afectos y sentimientos) le están vetadas y así … sólo puede disolverse en las menores, que son las sensaciones, las aguas sensitivas, y aún dentro de éstas, las hay superiores e “inferiores”, pues haciendo una analogía con los tres campos de cinabrio del taoísmo, el ser de los narcisistas opera, digámoslo con mucha licencia, en el campo de cinabrio inferior, que es lo “intestino” y lo “sexual”, lo que se corresponde analogicamente con los tres primeros chakras hindúes (cuerpo inferior) pues el cuarto chakra, el que reside junto al corazón, es el puente, el armonizador, la “puerta estrecha” de transmuta lo inferior con lo superior (5º chakra hasta el 7º).

    Cada persona, en pié, con sus manos en las caderas debería probar a realizar el ejercicio de “afirmarse”, de “plantarse en tierra”, de jactarse y decir sintiendo la posición: “yo estoy, yo soy, aquí y ahora”. … y observar las sensaciones que esto provoca …

    Esta posición afirmativa que he indicado, la hace el cuerpo inferior, el ser móvil, el cuerpo motor, que no es para nada malo, al contrario, es indispensable para la afirmación de la propia individualidad. Pero, ¿qué ocurre con los narcisistas? …

    Pasa que viven enquistados o encarcelados en esa parte inferior, como si estuvieran desprovistos de la parte superior y sin posibilidades de arribar al cuarto chakra, que es el puente, la puerta estrecha, la que realiza “el empalme” energético, sensorial y emocional con el cuerpo superior, pues si ese eje o punto de cruce, el 4º chakra, está girando en sentido inverso, es decir, no centrifuga expandiéndose sino muy al contrario replegándose (como bien apunta) … pues sucede que ese punto de cruce resulta un eje centrípeto, y el ser sólo vive y vivirá para la satisfacción de sus instintos y pulsiones más elementales y groseros, los demás no existen ni existirán, puesto que no puede verlos ni considerarlos conforme a los órganos de conocimiento superior, que están arriba, en la azotea del intelecto, de la mirada, del diálogo, del corazón ….

    Su autoafirmación ya no es saludable entonces, se vuelve jactanciosa, tóxica, envenenada, nociva para sí mismo y los demás, pues no sólo acarrean destrucción en su ambiente sino que también es imposible evitar las conductas y actitudes autodestructivas, y entonces … todo es veneno: jactancia que ya es sólo orgullo y soberbia, y no amor propio, gula y codicia, pues son seres devoradores, cuasi-vampíricos, y envidia, mucha envidia que arranca de esa gula y codicia y finalmente, celos, muchos celos … Porque estos sólo surgen cuando están acompañados de un sentido de propiedad, teñidos de “territorialismo”, y es que el narcisista maligno es depredador, porque cuando se está bajo el influjo de la grandiosidad de una soberbia casi sobrehumana (y estos seres así se perciben), el observar que existe algo que no está bajo su celo, bajo su garra (que no mano) todo es rapiña y sabotaje, envidia, codicia, celos …

    Celos …sí, pues hay aquí todo un triunvirato de fuerzas solidarias, fuerzas e influencias de Soberbia, Envidia y Celos, como una tríada maligna, un eje del mal como un gran agujero negro, obscuro y devorador …

    Sobre este cuerpo inferior no está de más recordar cómo es visto por el esoterismo, algo así como un horno, un atanor, donde las influencias y fuerzas que provienen de lo telúrico, inferior por provenir del “mundo de abajo”,y en el caso del narcisismo sólo produce carbón y pesados metales pues no ingresan “elementos áereos” o celestes provenientes del cuerpo o mundo superior. Hay que tener muy presente que el carbón y el metal son todos frutos de la tierra, como petróleo, que es llamado el oro negro de la tierra subterránea … y si bien son frutos de la tierra y contienen aspectos positivos, también los tiene negativos, pues sin los frutos proveniente de “arriba”, estos atanores narcisistas tienden a producir un calor que más bien quema y no calienta, que no es capaz de calentar, o bien produce una fuego cuya llama no puede iluminar más allá de su cuarto obscuro, resultando un tibio y lejano resplandor, propio de la luz entre tinieblas …

    Las sensaciones y experiencias que el narcisista “sin remedio” busca, están más próximas al Kaos, (Principio Erístico) definido éste como ausencia de delimitaciones, frente a sensaciones y experiencias más cercanas al llamado Kosmos (Principio Anerístico, Orden), a las que estos aborrecen por tibias, predecibles y ordenadas.

    Las personalidades predominantemente narcisistas, que son de las que estoy hablando, gustan de navegar en ese mar del Kaos, pues en realidad este navegar con esa orientación ayuda (y mucho) a la disgregación, a la fragmentación y disolución, que es lo que en el fondo buscan … pues la integración o fusión sin confusión en el Kosmos del Orden, no está contenida como fuerza predominante en su naturaleza … Así que, siendo como son, no hacen más que ser fieles a sí mismos, a su naturaleza … Y esto, aunque resulte chocante, es dharma, pues el desorden que está implícito en todos ellos, como desorden parcial se integra perfectamente en el Orden Principal precisamente por seguir y por tender a la realización y consumación de su propia naturaleza. Son agentes perfectos del Kaos …¿Que arrasan cual caballo de Atila por donde pasan …?. ¿Que su camino está sembrado de cadáveres, reales y metafóricos …? … Pues sí, tal cual, pero es que el guerrero si no hay guerra, la crean, por eso son llamados “los agitadores del juego”. Su naturaleza es titánica, huelen a titán. Mueren matando. Y ojo, también hay narcisos cobardes, pues en esto, hay matices, aunque más que matices, yo diría graduaciones, como en el ejército, y muchos son todavía soldados rasos haciendo pruebas de su “naturaleza”. Pero cuando se da con un comandante, por ejemplo, ahí hay toda una energía obscura que ejerce la misma fascinación y atracción que contemplar de frente a un inmenso agujero negro del espacio, hay que tener mucha fuerza para no dejarse engullir por ese inmenso atractor. 🙂

    Volviendo a los celos …

    El narcisismo maligno, como narcisismo perverso tal y como yo lo entiendo, erige precisamente esta defensa perversa contra los celos que lo atormentan, pues los celos lo pican en carne viva, los celos están basados en esa envidia de la que hablaba antes. Y como guerrero especial que es, gusta de dominarlos curiosa y paradojicamente … intensificando precisamente los aspectos que aparentemente los despiertan …. Sólo se están ejercitando, puro adiestramiento … 🙂

    Se constata en su naturaleza una voracidad tal, que casi parece inhumana. Detrás de muchas de estas personas, late una gula y entonces una codicia que busca con odio y rabia sustraer “aspirando”, succionando, casi devorando, secando y vaciando al otro de todo lo que es, de lo que le envidia y de lo que incluso le es indiferente, pero no para tragárselo y hacerlo suyo, incorporarlo a sí, que es esa cosa que se hace en el amor caníval de querer comerse al otro para integrarlo a nosotros en busca de la fusión, sino que muy al contrario, aquí se engulle para triturarlo y escupirlo, sin masticación alguna, pues ese escupir es el último acto de devaluación, rechazo y repudio, como la guinda de una katana imaginaria.

    No mastican, no engullen, no “aprehenden” nada que provenga del amor y sus parientes… pues estos manjares, sea amor, afectos y consideración, no pueden ser tragados, literal y metaforicamente por los narcisistas, es más, les provocan arcadas, nauseas debido a un fuerte rechazo vibracional al ondular amoroso, ya que la ternura es rechazada por estas personas como algo femenino, débil y pasivo. No, ellos encarnan un fuego que arrasa, asola y destruye. No quieren ese equipamento para nada, piensan o consideran que no les beneficia y muy al contrario, los disminuye.

    Creo que fue Rumí el que dijo que allí donde despierta el amor muere el Yo, sombrío déspota ….y pienso que es verdad … 🙂

    El narcisista maligno no quiere perder su sentido ilusorio de omnipotencia que es en el que se asienta, come, vive y respira … pues el amor y todos su parentela trae consigo la vulnerabilidad, la dependencia, la necesidad … La intimidad la viven como agresión, como invasión, les causa tremenda angustia pues temen a la fusión y aman la confusión propia de las tinieblas primigenias, son más de anhelar el Kenoma que el Pleroma … 🙂

    Entonces, los celos, en este ámbito en el que se ha estado hablando, se nos presentan como una agresión y la codicia como unas flechas que suben, flechas que bajan interrelacionando y entrelazando todos estos elementos, toda esta triada obscura …

    Para terminar le dejo una frase que me gusta mucho, que tiene que ver con la desnudez, con el despojarse de elementos pesados que como los metales y demás cortezas impiden la circulación por carreteras más livianas pues …”el amor es una potencia capaz de hacer salir el espíritu de su posada y de hacerlo volar, desnudo y sin cortezas ….”.

    Para terminar, le dejo una canción cuya letra ilustra para mí la fuerza que tiene la guna Tamas, guna descendente y que fuerza al ser entre otras cosas al gusto por la inercia de lo decadente y sombrío … Una fuerza que ve a su fuerza contraria en signo, tattwas, lo ascendente, como algo que les disminuye y devora. Fíjese cómo ven al amor los influenciados primariamente por Tamas … y fíjese también en sus cuerpos de forjadores de metales que tienen y en sus disfraces de arlequines… Este ya es otro tema, emparentando con el carnaval del que le hablé hace tiempo. La estética nunca me parece banal.

    • El titulo de mejor hilandera del Olimpo era para Atenea, que era una diosa guerrera y por eso lleva casco, reina de las tejedoras y la hija del padre (Zeus). Y si no que se lo pregunten a Aracné a la que convirtió en araña por su presunción y la obligó a tejer redes para siempre.

      • Sí, sé que el arte y oficio de hilar es femenino, pero me reafirmo, usted tiene algo de hilandero. ¿Recuerda cómo eran los telares antiguos?, ¿ha contemplado a alguna mujer en el ejercicio del telar, o en el de coser y cantar …?. En el caso del telar y su rueca hay algo magnético, algo que atrapa la atención mientras se observa el panel de colores y líneas a trenzar, en el ruido que provocaban aquellas lanas gruesas, el roce de los hilos, ese run-run de fondo. ¿Ha contemplado el arte de la cestería? … Me resultan un poco semejantes. Dicen que el artista (y estos oficios son el ejercicio de un arte, y por lo tanto, artistas) imita la forma secreta de operar del Universo.

        Sobre el hilar, el coser y cantar, o el entrelazar de la cestería …tiene su punto de interés en la diferencia entre himno y canto. Lea, y engarce lo que voy a escribirle con mi afirmación de “hilandero” o de “cantor de palabras cosidas” 😉

        “Himno se dice en griego hymnos. Y canto se dice aoidé. Aoidés hymnos, es una expresión que reúne ambos términos: «himno de canto». «Himno de canto» designa materia heroica, no protagonizada por dioses sino por héroes.

        Platón en el décimo de la República, distingue entre «himnos a los dioses» y «encomios a los héroes» (“Cantos”). Alguna de las propuestas etimológicas avanzadas para explicar hymnos apunta en una dirección de poema de elogio, de encomio. En cualquier caso, si himno quisiera decir elogio, podría igualmente aplicarse a dioses y héroes.

        Hay una propuesta estimológica bastante curiosa que relaciona el término “hymnos aoidés” con el verbo significando “hilar”, que tiene proximidad con un sustantivo que significa “membrana”, o sea, que uniendo lo uno con lo otro, el conjunto de hilos que forma un tejido flexible, hymnos aoidés, vendría a significar el conjunto de «hilos» que forma el ciertamente flexible tejido del canto.

        Himno es, pues, una metáfora del canto considerado como un tejido, como algo que el poeta va hilando. O sea, que la metáfora no ve el canto como algo acabado, concluso, sino como algo en curso: cantar es hilar y el resultado un tejido sutil, flexible.

        Originariamente la palabra himno parece responder a una etapa de oralidad fluida. Este sentido originario se diluyó posteriormente, para pasar a tener un rasgo más general, de celebración o celebración de un dios o héroe en concreto.

        Lo hilado entonces, el tejido resultante, la tela, puede coserse con otras telas para formar un conjunto más extenso o más amplio y quizá pueda entenderse esto cuando Píndaro, en la segunda de sus nemeas, llama a los Homéridas «cantores de palabras cosidas». Será por esto que el verbo que significa coser en griego se ha mantenido relacionado etimológicamente con el término rapsodo, que vendría a significar lo mismo que Píndaro llamaba a los Homéridas …”.

        ¿Hila o hila …? ¿Cose o no cose retales realizando un buen lienzo?, ¿entrelaza o no entrelaza las fibras vegetales a los pies de su taburete…?. Ahora, si prefiere “excelente divulgador” a “buen hilandero”, no se hable más. 🙂

        Por cierto, “Escuela de Arte y Oficios”, qué quiere que le diga, me suena fantásticamente bien. ¿No le evoca ecos lejanos …?.

        *Por cierto, gracias por el apunte, no había reparado en el casco guerrero de la susodicha. Interesante nota. Gracias. 🙂

      • Pues creo que tienes algun poder oculto para leerme el pensamiento. Muchas veces he pensado y reflexionado sobre esa especie de habilidad mia para “coser” cosas aparentemente dispares pero no sabia esa conexión sobre el poema, el himno y el canto. Lo cierto s que yo soy músico y he sido cantante, tambien he hecho poesia con poco o ningún éxito claro. La metáfora de la “cesteria” tambien la habia manejado en algún momento aunque no he visto nunca como se hace una cesta, pero la urdimbre de las relaciones afectivas es un metáfora muy usada por los psicoanalistas en relación con eso que construyen las madres y donde acogen a sus hijos, algo que va más allá del alimento y de los brazos o las palabras.
        También me has tocado cuando hablas de divulgación. Efectivamente yo no me considero un divulgador sino alguien que aprende cuando escribe y que necesita escribir para “coser”. Si no hubiera este telar que llamamos blog, yo no escribiria porque lo fascinante de este medio es la repentización, es decir la inmediatez. ¿Soy o no soy músico?
        Tu comentario por otra parte es magnifico y te felicito por las cosas que hay en tu jardin, eres además de una sabia una especie de “meiga” :-), un poco tímida pero meiga al fin.

    • Disculpen si interrumpo, pero quería agregar lo siguiente: La traducción literal de la palabra sánscrita tantra es ‘urdimbre’, ‘telar’ o ‘red’ y hace referencia a que todo en este universo está unido, o como explica el indólogo Georg Feuerstein, “tantra es continuidad… entre el proceso del mundo y el proceso de la iluminación”. Es decir, al contrario de otras escuelas más ‘ascéticas’, el tantrismo postula la sacralización de todos los aspectos de la vida, lo cual incluye, como dice el escritor Álvaro Enterría, la “divinización de los sentidos para controlarlos y acceder así a estados más elevados de consciencia”.

  2. Vencer al narcisismo

    Él/La narcisista solo acepta lo que interpreta parte de él, y ataca a la otredad, porque bajo su concepción de la realidad, no hay otra cosa que no sea él.

    Pero el narcisista no es un demonio, es una persona, y hay que tratarla como tal. El narcisista es una persona que encuentra su fuerza en la fuerza bruta, que tiene una carencia de afecto, y ante todo, tiene un gran desorden interno.

    Se presentan dos alternativas ante un vinculo primario con un narcisista, que podría interpretarse como confronta o huye, y solo una es efectiva.

    Me recuerda a la película “The Truman Show”. El personaje vive dentro de la burbuja de su padre. Agobiado, su fantasía es huir a las islas Fiji. Al terminar la película, logra salir por una puerta oculta que encuentra, y logra huir.

    ¿Esta realmente huyendo? ¿Es la distancia lo que resuelve su vinculo con el narcisista? ¿La distancia no es esta en función del narcisista, un sometimiento sutil, pero a la vez real e intenso?

    La confrontación:
    Confrontar: ponerse una persona frente a otra.

    “Amar de verdad es transformarse, por eso a algunos les da tanto miedo”.
    Platón.

    Como todo sometimiento, y cuando la fuerza bruta esta presente, la pelea no es mas que una pelea de egos. No podrás acercarte a un narcisista a través de la pelea, porque él solo se escucha a si mismo.

    Si te encuentras dentro de su radio vital, él estará contento, sino, si te sales, echará su furia sobre ti.

    ¿Como se puede mejorar un vinculo con un narcisista, que tiene algo de autista, que parece no escuchar?

    Como el caballo de Troya, el ataque debe ser desde adentro, desde la cercanía.

    Truman solo piensa en huir. ¿Se le ocurre buscar donde esta aquella persona cuya voz parece estar en la Luna? No.

    Vencer al narcisista, como viajar a la Luna, es algo aparentemente imposible.

    Hay que bajar al narcisista de la luna, porque el narcisista es, en el fondo, un lunático.

    Entablar un dialogo. Quizás parecerá que uno habla solo al principio, pero el narcisista, que no es un demonio, tiene la misma necesidad de dialogo y afecto que uno, y tarde o temprano el dialogo, el afecto y el reconocimiento de la otredad florecerá. O, al menos, las cosas mejoraran.

    Como en la sanación de todo vinculo la paciencia es necesaria. Hay un paciente que curar. o dos: En tanto y en cuanto te encuentres en un radio de fuego, tu estas enfermo también.

    A través de la transformación del amor las paredes de la burbuja ceden y caen, y la libertad real surge, porque ahora no te alejas del demonio – que es implacable y sus brazos largos – sino que no hay mas demonio.

    Entonces … para vencer al narcisismo hay repetir las palabras hasta el cansancio, perdonar hasta el cansancio y amar hasta el cansancio.

  3. Es que se le da muy bien hilvanar muy bien retales dispersos, Sr. Traver. Es el mérito que observé y que quise hacerle notar hace tiempo cuando le dije que era un buen divulgador, y sí, medio intuí que “el palabro” no sería de su agrado, pero no encontré en aquel momento otro término que refiriese bien lo que quería decir. Por eso, ayer surgió lo de “hilandero” que me gusta más, porque hilvana y da cuerpo a lo disperso, por aquello de que hilando y entrelazando, teje … 🙂

    No, no soy meiga, y eso de leer pensamientos ajenos debe ser algo horrible, no quisiera ser yo por eso meiga. 🙂

    Ya sabía que era músico y poeta porque he visto alguna referencia a esto en algún post e incluso comenté alguna poesía suya, esa que me evocaba al collar de la paloma. Y precisamente por esto, por poeta y músico, pensé que le resultaría interesante la conexión entre lo de cantar y coser, ya que la música coral estaba muy presente en el ejercicio de antiguos oficios … como también me pareció interesante la conexión con los himnos y los recitadores, más tarde fueron llamados poetas latinos, pues con ello, unos y otros, realizan un trabajo de engarce y de costura, dando a los versos o a las notas sueltas un cuerpo, un tejido, o una estructura como se diría ahora.

    Así que … es músico, es poeta, es cestero (por aquello de su profesión entrelazando las múltiples ramificaciones de árboles ajenos) y también es hilandero por su blog. Si le disgusta este término, dígamelo, ya surgirá el adecuado. 🙂

    • No todo el mundo tiene el don o la maldicion de la empatia. Ese saber acerca del otro que es un juego anti narcisista, un juego compatible con el amor, y el reconocimiento, pero tambien con la idealización y la decepción.

  4. Hace algún tiempo, gracias a está página conocí “La sabiduría de las emociones” de Norberto Levy”. Traza una hipótesis sobre la envidia y sus fundamentos… Me interesaría conocer su opinión. Gracias

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