Freud y la metafísica


placerPersonalmente creo que la obra más profunda que escribiera Freud fue la que preside este post, el “Más allá del principio del placer” escrito en 1920 y que por alguna razón se la considera una obra metapsicológica. Es interesante este termino de metapsicología aunque uno no acaba de entender porque no se dice claramente que se trata de una obra metafísica pues efectivamente va más allá del mundo físico, del mundo tangible, de lo material.

La metafisica tal y como cuenta la wiki es una rama de la filosofía que se ocupa de la naturaleza, estructura, componentes y principios propios de la realidad junto con la finalidad (la causa última) o telos de cada ser.

La psicología en sus inicios como disciplina formal (William James) era metafísica hasta que se separó de esta manera de ver lo humano por considerarla anticientífica, ahora la psicología es científica lo que es lo mismo que decir que se ha separado de lo humano, pues lo humano no puede entenderse desgajado de la metafísica. La psicología es el estudio de sí mismo en relación con la realidad y el mundo que nos circunda. No hay psicología sin metafísica.

Espero que el lector termine por darme la razón en cuanto les presente mis argumentos. Por seguir con las descripciones de Freud en este post hablaré de Eros y cómo no de Tanatos y daré mi punto de vista sobre estos conceptos.

La idea fundamental de Freud es que lo que orienta del deseo humano -al que se le oponen otras instancias de carácter moral y de carácter adaptativo (la realidad)- es fundamentalmente lo que llamó “el principio del placer”. Nos orientamos hacia la consecución del placer y tenemos por esta razón que despejar “balones fuera” cuando algo se le opone. Los síntomas neuróticos serian soluciones de compromiso, disfraces para que el deseo se consume siguiendo esa senda del principio del placer.

Pero Freud no tardó en caer en la cuenta de que en el humano había algo que no seguía esta dirección finalista: el suicidio, los autolesiones, los gastos excesivos, la repetición de las conductas fracasadas, los amores “locos”, el autoatentado, poner en riesgo la propia vida, el abuso de drogas, y sobre todo el concepto acuñado por él como la compulsión repetitiva. En definitiva, los humanos llevamos a cabo conductas destructivas que van contra nuestra economía, nuestra reputación, nuestra salud, nuestro placer e incluso contra nuestra vida.

Este hecho por sí mismo parece desmentir el “principio del placer” como lo desmiente para la neurociencia-actual el modelo recompensa-placer. Algo que se opone a nuestro concepto de principio o instinto de conservación (o instinto reproductivo) que damos por supuesto que existe sin caer en la cuenta de que no siempre los humanos seguimos esta senda de autopreservación y/o que muchas veces no tenemos descendencia de forma electiva. ¿Cómo explicar este fenómeno desde la teoría del instinto? ¿Cómo queda el fitness de los biólogos una vez comprobado que algunas instancias psíquicas nos llevan en el sentido opuesto al que cabría esperar si el instinto fuera finalista?

¿Qué hay más allá del placer?.-

Se trata de un concepto bien fácil de entender y al alcance de todos_

Comer es un placer pero vomitar o darse atracones no lo es. Copular es placentero pero la promiscuidad es peligrosa para nuestra salud, beber vino es un buen complemento alimentario pero emborracharse ya no lo es tanto. Todo parece indicar que hay un más allá donde el placer se convierte en displacer, en tormento, enfermedad o en condena.

Dicho de otra forma: cuando rebasamos ciertos limites aparece lo tanático, la enfermedad, el vicio, la adicción, el crimen, la locura, en definitiva el exceso o frenesí de cualquier placer termina por convertirse en todo lo contrario. Más allá del placer existe la muerte.

Todo parece señalar en la dirección de que Eros y Tanatos (que eran hermanos en el mito) van siempre de la mano y viajan en el mismo paquete. No podemos de ninguna forma favorecer al uno sin perjudicar al otro. Pero antes de meternos en ese berenjenal es necesario decir algunas cosas sobre Eros.

Eros no es el amor, ni el placer, ni el deseo. Eros no es el sexo.

Para empezar Eros es un concepto metafísico, mientras que el amor es un sentimiento que puede estudiarse desde la Psicología al menos en su parte mas ligada a la personalidad, y el placer es una condición fisiológica de descarga. Se trata de tres idiomas bien distintos que hablan de realidades -próximas- pero no similares. ¿Pero entonces qué es Eros?

Existen dos versiones sobre Eros, una que procede de Hesíodo (La Teogonia) y otra de Platón (El banquete). En ambas versiones Eros se situa como una deidad primordial (en el caso de Hesíodo) o como un semi-dios en la versión de Platón.

Aquellos de ustedes que leyeron este post ya conocerán el origen de Eros, hijo de Poros, un Dios y Penia, una mendiga. O dicho de otra manera Eros es el hijo de un inmortal y de una mortal, del Recurso y la Necesidad, del exceso y la privación. Esa es su condición y lo que le otorga esa cualidad de psicopompo, de mediador entre el mundo de los hombres y los dioses, algo parecido al caso de Prometeo o del propio Narciso.

Vale la pena detenerse ahora en el viejo mito del hermafrodita, dónde Platón nos cuenta cual es la finalidad del amor: al principio los hombres estábamos completos, algo que enlaza con el mito bíblico del Génesis y la idea del “Arbol de la vida”, allí transcurría nuestra vida sin tiempo hasta que la aparición de otro árbol “El árbol de la ciencia” aseguraba a quien comiera de él el conocimiento. Esta versión bíblica sitúa en este incidente, la Caída, la perdida de la ignorancia primordial de nuestra especie que a través de este acto de rebelión mordía la manzana de la discordia movida por su deseo de saber, una ganancia de libertad y de dominio sobre la naturaleza que tuvo sus costes: el coste de la dualidad y de la incompletud.

Desde entonces los seres humanos aspiramos a la reunión, movidos por el anhelo, en realidad el recuerdo (anamnesis) de aquella condición de plenitud. Esa es la fuerza que impulsa al hombre hacia la mujer que es eterna -dadora de vida- pero también siniestra pues fue ella la que resultó maldita por Dios.

eva

Hoy diríamos que la mujer es un atractor para el hombre del mismo modo que sucede al revés: dos polos en eterna atracción. Ese es el fin ultimo del amor: reunir los principios masculino y femenino en un solo ser: en un Absoluto (el hombre-hombre o la mujer-mujer), algo que podemos vislumbrar en el amor sexual, en determinados instantes que llamamos orgasmo o la “petite mort“, pues efectivamente hay algo que muere en ese instante: la conciencia de sí. La conciencia de la dualidad.

Pero Eros ha de discurrir dentro de ciertos limites: por una parte ha de limitar con el bienestar y por otra parte ha de rozar la trascendencia sin caerse del otro lado. De lo contrario y debido a la fuerza de su manifestación Eros puede arrastrarnos hacia la condena del mismo modo que puede llevarnos hacia la redención.

No es necesario contar aquí lo trágico que anida en todo amor, la historia de la literatura y la historia oficial de las personas que han sucumbido a sus encantos perdiendo haciendas, poder, dinero, salud o toda clase de bienestar: reyes que han renunciado a sus tronos por amor, amantes decepcionados que han terminado sus días en la cárcel condenados por asesinato, enfermedades venusianas derivadas del exceso, mujeres victimizadas o maltrechas por delincuentes sexuales de todo linaje, violencia y hedonismo rabioso a partes iguales pueden convivir con el amor en su más baja octava. Hay algo en el amor que se derrama por el lado de lo tanático cuando excede ciertos limites, cuando se aparta del bienestar y se recurre a él sin tener en cuenta otros condicionantes, pues en el amor existen dos condiciones a controlar: su Fuerza y su desconsideración social.

Eros no es pues el sexo, sino algo que le contiene, una especie de fuerza explosiva que anida en cada uno de nosotros y que precisa de ciertos controles para poderse modular. No es de extrañar que la mayor parte de las enfermedades mentales exploten en la pubertad, en ese momento en que un incendio colosal amenaza con demoler todos los diques de un edificio aun no acabado del todo para soportar la expansión del fuego interior que lleva Eros consigo.

Eros es eso que explota en la manía, y que nos hace sentirnos seguros, fuertes ,poderosos, que nos impide el sueño y nos hace ser promiscuos, jactanciosos y osados. Eros es una embriaguez, pero no todas las embriagueces son iguales como el lector ya sabrá.

Hay una embriaguez que nos asciende (anagógica) y una embriaguez que nos hace descender (catagógica). Eros cuando se incendia en el interior de una persona no debilitada por cualquier causa nos lleva hacia la excelencia a través de la trascendencia y del bienestar en su limite de abajo en favor de la seguridad.

Ahora bien, no todo el mundo es capaz de ascender en esa especie de embriaguez anagógica que he llamado trascendencia. la mayor parte de la gente educada en los mitos de la Psicología o la Sexología cree que Eros es una cuestión de técnicas amatorias, de expurgación de inhibiciones o de culpas y sobre todo de atracción por una pareja concreta o de gestión de emociones o de dilemas de la vida diaria. Todo esto es verdad pero es una verdad superficial.

Hoy a través de la publicidad sexual que procede de la pornografía cualquier persona puede acceder a ciertos conocimientos relativos a la Sexología, una disciplina mecánica que no sabe nada de la metafísica de la que estoy hablando, donde lo que se persigue en la cópula no es la posesión de la hembra sino la captura de la hembridad, la persecución de un absoluto. Un absoluto que es eterno, la mujer es eterna, es la vida, de ahí su enorme empuje y de ahí la maldición de su estirpe.

De manera que en el amor existen al menos tres octavas bien definidas: la más baja donde el amor puede coexistir con el odio, una media donde usualmente el amor coexiste con el orgullo y los celos y se adapta a ciertas condiciones de acoplamiento de la personalidad de los amantes y una tercera octava donde se han resuelto los opuestos.

Decimos entonces que hemos alcanzado la trascendencia, ese ir más allá de uno mismo y que uno ha logrado, aun a tientas, rozar ese absoluto anhelado. Uno ya sabe que tiene un gemelo en alguna parte, un gemelo invisible que es simétrico a nuestro Ser y que es ese No-Ser, sin Forma pero que precisamente por eso puede adoptar cualquier forma.

Pero no hay que echar las campanas al vuelo. La reproducción no es necesaria para alcanzar esta octava alta, pero el embarazo es un subproducto del amor sexual. Y aquí vuelve a aparecer la condena de nuestra especie a través del señuelo de la serpiente. Nuestros hijos son también mortales, un premio de consolación de nuestro anhelo de reunión, pero ellos no reúnen en sí nuestras dos mitades, no al menos las mitades a las que Platón se refirió en su mito del andrógino.

Es por eso que Aristófanes declara que:

 Aunque todos los amores son verdaderos, el amor de un hombre por una mujer (el amor heterosexual) es siempre de menor calidad que el amor homosexual.

Pues en realidad si seguimos el argumento de Platón hasta sus ultimas consecuencias en la cópula heterosexual el hombre (su mitad masculina) busca la mitad masculina de la mujer para completar un hombre absoluto. Del mismo modo la mujer heterosexual busca la mitad de la mujer que reside en el hombre para atisbar la mujer absoluta (el eterno femenino). Dicho de otro modo en el coito no se busca -metafísicamente hablando- la complementariedad del hombre y la mujer, sino que lo que se persigue es un Absoluto de hombre o de mujer, lo que nos Falta para estar completos.

Es por eso que en el coito hay un juego de cuatro personajes tal y como nos contó Lacan y los que se más se buscan son los del mismo sexo.

Un texto relacionado.-

Os dejo aquí un texto de mucho interés para aquellos que quieran seguir escarbando en este tema: se trata de la metafísica del sexo de Julius Evola.

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8 pensamientos en “Freud y la metafísica

  1. La palabra “Anamnesis” se traduce generalmente como “recordar”, y precisamente me gustaría recordar, que la semántica, aunque ahora se restringe al estudio de las significaciones de las palabras, es realmente el estudio de su iconografía, lo que es lo mismo que el estudio de las intenciones de los símbolos.

    Propongo la siguiente práctica: Pronúnciese muchas veces seguidas la palabra “recordar” … pero muchas …llegará a un instante en que la palabra se vaciará de su significado, y comenzaremos a dudar de estarla pronunciado correctamente, dudaremos si es recordar o acordar … dudaremos incluso que tal palabra exista …. hasta que de pronto emerja el símbolo y evoque espontáneamente una imagen, a mí me surgió una cuerda, y de una cuerda rapidamente asocié en “caída” libre con la frase “tirar del hilo” … Este ejercicio es muy interesante, lo recomiendo hacer con las palabras que se os ocurran.

    En este punto, sorprendida con los resultados que había arrojado mi juego tonto me voy a la etimología de “recordar. Y leeo esto, que “recordari”, re- (de nuevo) y cordis (corazón). Volver a pasar por el corazón. Que la sede de la memoria para los antiguos se creía que estaba en el corazón, mientras que cuando pasa para la mente tienes el olvido, de ahí la palabra italiana actual “dimenticarete”. Que la etimología de la palabra “acordar” es similar: “accordare”, a- (proximidad), cordis (corazón); unir los corazones.

    !!!!!!!

    Entonces comienzo a entender un poco más esta frase que me tenía un poco confusa: “Los dioses caen del cielo solamente cuando su «memoria falla” y ellos son de memoria confusa».

    Le parecerá una tontería pero … ¿ha visto el anuncio de un producto de limpieza llamado “K-7”?. Me tiene fascinada a partir del tiempo 0.58 en adelante. Su final es glorioso, chocante, con Chus Lampreave como una “demiurga” de andar por casa. Buenísimo!!!. … Me fascinan las esferas dentro de otras esferas y así “ad infinitum …”. Esta iconografía, esta imagen fascinante de infinita pequeñez, es la que quiero usar como escenario para lo que viene a continuación. Ahí queda el enlace al anuncio.

    Platón dice que “todo aquello que el hombre aprende ya está en él”. Que todas las experiencias y todo lo que lo circunda no son sino ocasiones para ayudarle a tomar conocimiento de aquello que ya está dentro de sí. Este recordar, este despertar es llamado por Platón anamnesis, que precisamente significa “reminiscencia”», pues el buscar y el recordar no son otra cosa, en suma, que una reminiscencia. Y a mí, reminiscencia me resulta más evocador que recordar…

    Copio un breve fragmento de Menón:
    SÓC. –– […] Y ahora, «qué es la virtud», tampoco yo lo sé; pero tú, en cambio, tal vez sí lo sabías antes de ponerte en contacto conmigo, aunque en este momento asemejes a quien no lo sabe. No obstante, quiero investigar contigo e indagar qué es ella.

    MEN. ––¿Y de qué manera buscarás, Sócrates, aquello que ignoras totalmente qué es? ¿Cuál de las cosas que ignoras vas a proponerte como objeto de tu búsqueda? Porque si dieras efectiva y ciertamente con ella, ¿cómo advertirás, en efecto, que es ésa que buscas, desde el momento que no la conocías?

    SÓC. ––Comprendo lo que quieres decir, Menón. ¿Te das cuenta del argumento erístico que empiezas a entretejer: que no le es posible a nadie buscar ni lo que sabe ni lo que no sabe? Pues ni podría buscar lo que sabe ––puesto que ya lo sabe, y no hay necesidad alguna entonces de búsqueda––, ni tampoco lo que no sabe ––puesto que, en tal caso, ni sabe lo que ha de buscar––.

    Para Platón es precisamente un fallo en el recuerdo lo que arrastra al alma hacia abajo desde las alturas y que si bien alguna visión de las verdades con-tendría, no puede retenerlas y que por ello el proceso del recuerdo sería una recognición de las visiones almacenadas en ella.

    Pero puede que no sea con el alma (psiké) con lo que será posible acceder a esos supuestos archivos, porque algo hay de cierto en que “agarrar la mente con la mente … ¿no es esto errar grandemente?”. Sen Ts’an. 🙂

    Todo conocimiento quizá sea esencialmente una identificación, en el sentido en que si aceptamos que nosotros somos lo que conocemos, y en que ser y conocer son lo mismo, la recordación es la vida misma y el olvido un brebaje letal.

    En la iconografía de Shiva, el demonio sobre quien él se erige se llama «la persona de la amnesia», como si un guardián causase el olvido al nacer. La ignorancia, el olvido, es vista en la doctrina hindú como «sujeción al placer». Lo que encadena al Ser a la serie indefinida de los ciclos de manifestación es el vinculamiento a la multiplicidad, que es también, en un cierto sentido, la «tentación Bíblica» que usted ha comentado: que haciendo gustar al Ser el fruto del «Árbol de la Ciencia del bien y del mal», es decir, del conocimiento dual y distintivo de las cosas contingentes, esto mismo, la aleja de la unidad central original y le impide alcanzar el fruto del «Árbol de la Vida»; y que es por ahí, porque el Ser está sometido a la alternancia de las mutaciones cíclicas, queda sujeto al nacimiento y a la muerte. Es interesante saber que este recorrido indefinido y “sinuoso” … de la multiplicidad es figurado precisamente por las espirales de la serpiente enrollada alrededor del árbol que simboliza el «Eje del Mundo».

    Tendríamos entonces, que el «pecado» viene siendo definido como «una desviación del orden hacia el fin» y cómo “la pureza del alma” se puede entender como « la desconexión al deseo» y su impureza «por contaminación por el deseo», pues está sujeta a persuasión. El “pecado” como error, no sería estrictamente más que una desvíación, pues como desvíación vendría a ser la ignorancia de lo que es justo y lo que es injusto, y no “conocimiento del bien y del mal en un sentido moral” …. ya que nada es peor que pensar que uno sabe lo que uno realmente no sabe. 😦

    Lo esclarecedor de todo este pandemonium … es que al “pecado” hay que quitarle la carga de “culpa” dado que … «hasta que el alma no conoce todo lo que ha de ser conocido no puede pasar al bien inconocido»… 🙂

    En ese bien in-conocido todo es “virginal”, “inocente” y”simple”, todo es “nuevo” …. donde la idea de anterior y posterior queda anulada por un presente sin duración cronológica posible, dado que cuando la rueda ha cesado de girar, cuando se ha consumido-consumado por completo su impulso, lo sucesivo, el tiempo, se vuelve simultaneo …

    Y sí … “¿No está sujeta el alma a persuasión? … Pues claro que sí. La serpiente hechiza con su persuasión a Eva, principio femenino, pues con frecuencia las fuerzas masculinas ceden ante las femeninas (“robora femineis s(a)epe virilia cedunt”). Etimología de persuasión: http://etimologias.dechile.net/?persuasio.n

    Tras las diversas representaciones del mito de la “caida” se esconde a menudo la idea que el principio masculino se pierde en el principio femenino, hasta el punto de adoptar su modo de ser. En todo caso, cuando esto sucede, cuando lo que, por naturaleza, es principio en sí, sucumbe, abriéndose a las fuerzas del “deseo”, a la ley de lo que no tiene en sí mismo su propio principio, es precisamente de una caida de lo que hay que hablar. Y precisamente sobre esto, en el plano de la realidad humana, se funda la actitud de desconfianza y renuncia que atestiguan muchas tradiciones en relación a la mujer, a menudo considerada como un principio de “pecado”, de impureza y mal, de tentación y un peligro.

    Pero hay que ir más allá de la lectura simplista … El mal no es sucumbir a la mujer, a la tentación, al deseo tanto en un sentido macrocósmico como microcósmico. El “pecado” (error) es la inversión, la confusión de principios, tanto como confundir lo secundario con lo principal, los medios con el fin, lo inferior con lo superior, como lo abyecto con lo excelso …

    Toda Katabasis tiene su Anábasis. Si el alma no cayese en defectos, jamás llegaría a atravesar su miseria, y entonces el rey rojo y la reina blanca no tendrían un hijo llamado “philosofía” (amor a la sabiduría).

    No sé dónde encontré el texto que va a continuación. Me pareció ocurrente aunque tiene un tono muy “castigador”, pero como todo “pinche tirano” suelta alguna que otra perla … 🙂

    “Mujer, has estado sometida a mi poder cruel
    durante siglos. Lo que ahora necesito para concluir mi plan en que digas ser
    libre y feliz bajo ese sometimiento. Durante milenios trabajaste como mujer,
    ahora te obligaré a que trabajes en las mismas corporaciones, fábricas y oficinas
    donde se embrutecen los hombres. A esta obligación la llamarás “inserción en el
    mercado laboral”. Estarás obligada a trabajar el doble para mi, y a esta
    obligación creerás elegirla libremente y la llamarás “tu derecho”. De la misma
    manera, durante siglos te traté como una mera hembra para tener
    descendencia; ahora ni para eso me servirás. Si antes te usaba para el fin de
    tener hijos, ahora te usaré para el mero medio de concebirlos. Sólo servirás para
    saciar mi sexo estéril, para satisfacer mi lujuria, para saciar mi hediondo deseo.

    A través de ese deseo, venderé mis productos por medios publicitarios. Te
    valoraré en la medida en la que me sirvas para mi placer, y te valorarás a ti
    misma en la medida en la que seas útil para ello: adelgaza, opérate, disfrázate,
    liposucciónate, silicónate, píntate, exponte, finge sonreír, finge placer, finge
    alegría… mientras seas apta para la fornicación, te valoraré. Después serás
    despreciada, y tan sólo podrás sobrevivir trabajando como un hombre, pensando
    como un hombre, siendo un hombre. A este final estadio de tu esclavitud le
    llamarás “liberación de la mujer” y llegarás a estar convencida de que es tu
    verdadera identidad conquistada por derecho propio…”.

    *El texto que recomienda de Évola, la sexualidad metafísica, lo conozco. 🙂 Es muy interesante, sobre todo cuando perfila los conceptos de “mujer absoluta” y “hombre absoluto”. Imprescindible si se quiere saber en qué consiste eso de ser una mujer y en qué consiste eso de ser un hombre. Como andamos con las identidades tan revueltas … 🙂

  2. No sé si conoce el libro “Amor líquido, acerca de la fragilidad de los vínculos humanos” de Zygmunt Bauman . Como no tengo claro si fue en este blog o en otro donde leí acerca de él, le dejo un enlace.

    Antes, la Wikipedia, para abrir boca:

    “Bauman explica como en las sociedades del capitalismo avanzado aparecen algunas tendencias que afectan a cómo se entienden las relaciones personales. La tendencia al individualismo hace ver las relaciones fuertes como un peligro para los valores de autonomía personal. A esto se une la generalización de la ideología consumista que provoca la mercantilización de varios ámbitos de la vida. En este sentido el resto de personas empieza a verse como mercancías para satisfacer alguna necesidad, y el amor se convierte en una suerte de consumo mutuo guiado por la racionalidad economicista donde el ethos económico invade las relaciones personales.

    En este contexto los vínculos afectivos estables se convierten en una hipoteca. La idea del matrimonio, el hasta que la muerte nos separe, deviene un plazo inasumible en una sociedad marcada por el eterno presente y el usar y tirar de la sociedad de consumo.

    Vivir juntos – por ejemplo— adquiere el atractivo del que carecen los vínculos de afinidad. Sus intenciones son modestas, no se hacen promesas, y las declaraciones, cuando existen, no son solemnes, ni están acompañadas por música de cuerda ni manos enlazadas. Casi nunca hay una congregación como testigo y tampoco ningún plenipotenciario del cielo para consagrar la unión. Uno pide menos, se conforma con menos y, por lo tanto, hay una hipoteca menor para pagar, y el plazo del pago es menos desalentador
    Z. Bauman (2005)
    Las relaciones por Internet se convierten en el modelo que se exporta al resto de relaciones de la vida real. De hecho más que relaciones se buscan conexiones, ya que estas no necesitan de implicación ni profundidad, en las conexiones cada uno decide cuándo y cómo conectarse, y siempre puede pulsar la tecla suprimir.

    En una vida de continua emergencia, las relaciones virtuales superan fácilmente lo real. Aunque es ante todo el mundo offline el que impulsa a los jóvenes a estar constantemente en movimiento, tales presiones serían inútiles sin la capacidad electrónica de multiplicar los encuentros interpersonales, lo que les confiere un carácter fugaz, desechable y superficial. Las relaciones virtuales están provistas de las teclas suprimir y spam que protegen de las pesadas consecuencias (sobre todo, la pérdida de tiempo) de la interacción en profundidad.
    Z. Bauman (2011:23)

    Fragmentos del libro: http://www.teoriasdelaamistad.com.ar/pagina5/Unidad9/4Bauman.pdf

    El prólogo acerca del hombre sin atributos está bastante inspirado.

    • Si, he leido el librod e Bauman, como no. Por cierto quiero volver a agradecerte tus comentarios que me dan muchisimas ideas para nuevos posts. Eres como una especie de musa para mi. :-). Igual te pillo algunas ideas para nuevos post si puedo encadenarlas con lo que yo pienso, pero te citaré. Ahora caigo en que no se tu nombre completo.

    • Y me gusta mucho la metafora de la liquidez. Concretamente yo tengo escrito un articulo sobre la Sexualidad liquida, que no puedo colgar porque está dentro de los planes de estudio de un master sobre drogas.

  3. Sé que aparentemente puedo resultar mono-temática en mis comentarios, parece que siempre me remito a lo mismo, y en cierta forma, así es, sin duda alguna. Pero dentro de ese bloque temático “duro” hay muchos sub-temas “entrelazados” que son precisamente los que me animan a escribirle aunque parezca en mi desbarrar que discurro “a mi bola” sin tener en cuenta el tema del post. Para nada. Es precisamente la lectura del post la que me abre “ventanas” a los enlaces -conexiones- que asoman en mi mente. Esto es bi-direccional. 🙂

    Una anécdota: con la lectura de este post, el centrarme en cómo quería expresar que la anamnesis tenía, para mí, más que ver con la reminiscencia que con el recuerdo, provocó el ejercicio que le transcribí. Surgió sólo, de repente. Me quedé entusiasmada cómo emergió la imagen. Nunca antes lo había hecho. Y todo porque estaba musitando la palabra “recordar”. Entonces, y en ese momento, comprendí la función del “mantra”, que está emparentada aunque sea difícil de creer, con la práctica cristiana de rezar el rosario. Esa iteración musitadamente prolongada … tiene “su cosa”. Aprovecho ahora para contárselo, no lo hice antes para no extender más el comentario. 🙂

    De todo lo que he dicho, coja todo lo que le sirva e inspire, ni me cite, faltaría más. Nada me pertenece, en serio se lo digo, mis palabras sólo son el resultado de mis lecturas y de mi mente para relacionarlas y conectarlas. Las “musas”son todo eso con lo que resonamos, los chispazos que provocan son para todos aquellos que las recojan como una emisora que transmite por ondas, esa inspiración la recogerá quien las “aprehenda” con su antenita …¿verdad? 🙂

    Mi nombre completo es como la canción: “María Isabel”. Sólo utilizo el segundo en mi día a día, es realmente como me hago llamar, la “M.” es porque Google me obliga a rellenar dos campos y por eso tuve que introducirla. 🙂

    El tema de la sexualidad líquida. así concretada, tiene que ser muy interesante porque realmente es un tema angular y bastante complejo, del que creo que todavía, con todo lo que se ha dicho, sólo le hemos visto la punta al iceberg, pues la banalidad del sexo no es para nada un tema banal.

    Por cierto, sé que Reich es una figura controvertida dentro de la psiquiatría, como Évola dentro de la filosofía perenne (al que he leído y que tiene muchas cosas que decir pero no hay que olvidar que es un katriya, un guerrero, y los guerreros no disertan, hay ahí ya una inversión, pero éste es otro tema) …pero volviendo a lo que quería decirle, a mi me resultó tremendamente revelador, literalmente, leer el libro “La función del orgasmo”, de Willian Reich. Comencé a entender muchas cosas, no tanto de mi sexualidad, sino precisamente de la de otros. 🙂

    Aprovecho para disculparme por la extensión del primer comentario a este post y la de cualquiera de los otros que así resultaron, y darle las gracias por publicar mi desbarre entero sin emplear las tiejeras; intento sintetizar, pero me resulta difícil cuando hay tantos matices que abordar. Gracias,Paco! 🙂

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