¿Una doble conciencia? (XI)


Nuestra tarea no es otra sino socavar el poder de la Gran Madre

Erich Neumann

Hasta ahora hemos hablado de una consciencia prepersonal y una consciencia personal. A la primera nos hemos referido con distintos nombres pero lo importante es quedarse con la idea de que eso que venimos en llamar “inconsciente” pertenece a esta categoría de consciencias arcaicas que se conservan en nuestro rastro filogenético como vestigios de otro tiempo. Es importante también señalar que nuestro inconsciente -en palabras de Whitehead- no deja de crecer pues ha de dejar sitio a nuestra mente consciente a fin de seguir aprendiendo. No cabe duda de que una de las características de nuestra época es la celeridad -el aumento de la complejidad- de los cambios y la enorme cantidad de información con la que hemos de traficar. Ganamos inconsciente a fin de mantener el consciente preparado para recibir nuevas informaciones. Algo que se sustantiviza a través de los sueños, la forma que tiene nuestra memoria de “dejar sitio libre”.

También hemos hablado de que los humanos guardamos no pocas nostalgias de aquellos tiempos pasados, donde fuimos uno con la naturaleza, se trata de una idea muy importante de retener para explicar las “regresiones” es decir las cabriolas que llegamos  a ejecutar cuando la vida o la realidad de aquí y ahora nos resultan invivibles. Las calamidades de la vida nos impulsan hacia la búsqueda de esos edénes donde quizá fuimos dioses, o al menos gozábamos de una total ignorancia sobre nuestra propia subjetividad.

Una subjetividad que podemos contabilizar como una carga suplementaria para gran parte de la humanidad y que explica el porqué el hombre ha buscado, busca y buscará evasiones en los paraísos artificiales que procuran las drogas o el refugio de la locura y la ruptura con la realidad como ultimo recurso ante las dificultades.

Lo que vale la pena recordar de este despliegue evolutivo de la consciencia es que el Origen siempre está presente en el Presente, es decir las consciencias anteriores ejercen una función de imán frente a la consciencia personal y tironean de ella como mecanismo de escape pero también como mecanismo de sublime integración.

La consciencia personal es como he dicho repetidamente aquí, recursiva, autoconsciente y dual. Disoció el mundo y desde entonces hemos de transitarlo con ciertos mapas que llamamos símbolos . A través de ellos nos abrimos paso en la complejidad de la realidad que hemos construido y de ahí nuestra vulnerabilidad. Somos muy frágiles cuando el repertorio simbólico se tambalea.

El símbolo nos separó definitivamente del determinismo puro y es esta la razón por la que la capacidad simbólica del cerebro humano fue seleccionada positivamente por la evolución: representa un avance, un ahorro de energía y una discriminación más detallada y sutil de la realidad externa. La simbolización es un hito que nos hizo más adaptativos y adaptables a la realidad, a nuestro medio ambiente.

Pero a cambio de esta ganancia hubo algunos inconvenientes: el principal de ellos es que algunas personas pueden confundir al participante con lo participado, “al oso con su huella”, sobre todo cuando la simbolización llega al paroxismo a través de la casi continua generatividad simbólica de los humanos modernos, mucho más después de la introducción del lenguaje y la escritura. A partir de ese momento -en que el símbolo se hace arbitrario- la simbolización precisó de enormes inversiones de discriminación, algunas personas sucumbieron y sucumben a esta confusión, les llamamos esquizofrénicos.

La esquizofrenia puede definirse como una avería en la capacidad de simbolización, puede pensarse desde el lado de la avería biológica a partir de un cerebro con hándicaps innatos o también puede verse como un fracaso en el proceso donde el intercambio de símbolos tiene lugar: la familia. La familia y sus herramientas de crianza como intermediario entre la complejidad social y el individuo concreto.

Una especie de interface social donde tienen lugar los aprendizajes más importantes de nuestra vida y sobre todo el lugar donde se efectúan esos tránsitos desde una consciencia arcaica -urobórica al decir de Neumann- hasta una consciencia formal y recursiva. La nuestra.

De los tránsitos de la consciencia.-

Los niños recorren durante su crianza y crecimiento todas las etapas que Gebser ha descrito como precursoras de la consciencia formal. De manera que vamos a describir sucintamente estos estadíos que para Gebser son:

1.- La consciencia arcaica.

2.-La consciencia mágica.

3.- La consciencia mitica

La consciencia arcaica es la más antigua y muy probablemente la que presentaban los homínidos precursores de nuestra especie como los Australopitecus, es decir una mente no muy distinta a la animal, muy cerca del Origen y al decir de Mavromatis una consciencia sinestésica donde las percepciones aparecerían amalgamadas sin todavía una diferenciación clara entre ellas. Es la consciencia del recién nacido, una consciencia unitaria, sin rastros del Yo o subjetividad y sin la capacidad de establecer enlaces perceptivos concretos entre los sistemas perceptuales y donde cualquier sensación corporal debe de ser sentida a través de todo el cuerpo, por ejemplo el hambre para un recién nacido es muy probable que se sienta como dolor o la soledad como asfixia. Por supuesto el espacio y el tiempo aparecerían completamente distintos a lo que nos acostumbra nuestra mente actual, es posible incluso que los colores del cielo y la tierra carecieran de contrastes entre sí y aparecieran como una continuidad.

La consciencia mágica supone la hegemonía del grupo sobre el Yo y se manifiesta aun hoy en el hombre moderno por la sugestión que ejercen sobre nosotros los rituales de masas, lo fácilmente que somos arrastrados por los demás, renunciar a nuestra subjetividad es una solución que ciertas personas buscan activamente, sumergirse en el grupo diluye la responsabilidad individual y es un potente tranquilizante de consciencias personales. La cognición está sumergida en las leyes de la magia que Frazer describió tan brillantemente en su “Rama dorada” que podeís ver aqui.

La cultura es oral, la memoria colectiva y probablemente la religión animista que dotaba a todos los seres de un “anima” o espíritu que anima al cuerpo o a la materia (tiene intencionalidad) procede de este periodo de tiempo. Los neanderthales muy probablemente según lo que dije en otros capítulos de esta serie (Gooch op cit) transitaron esta etapa fundamental de la consciencia humana, hasta que el mito viniera a inventar o constituir una nueva emergencia.

la principal característica de la consciencia mítica es la invención de dioses que presentan particularidades de los hombres, es decir representan aspectos bien humanos, de ese modo -conociendo la descripción de aquellos dioses- podemos comprender mejor las características de aquellos hombres primitivos que se prolongaron hasta la cultura griega (1200 a.c. según Gebser). La mitología en este sentido es una antropología y una psicología del hombre mítico.

La poesía es la principal forma de expresión de la mente humana en esta etapa del desarrollo de la consciencia, no tanto porque los hombres de entonces fueran poetas sino porque tal y como ha dicho Barfield parece que la consciencia mítica es una consciencia “como si”, una consciencia que hoy nos parece metafórica pero que expresaba la realidad tal y como la percibían aquellos hombres.

Bien entrado el neolítico, parece que la alianza entre religión, poderes fácticos y ejércitos tuvo lugar dando lugar a una nueva forma de pensar en torno a la guerra y la depredación.

Cabe recordar que según Jared Diamond la agricultura fue un mal invento que propició la emergencia de las armas y de la guerra a partir de las reservas de excedentes y la invención de las ciudades y las élites económicas.

Bibliografía:

Andres Schuchsny: La Red y el futuro de las organizaciones. Más conectados … ¿Más integrados?

Un pensamiento en “¿Una doble conciencia? (XI)

  1. No sé si conoce la doctrina india de los ciclos cósmicos, le dejo un breve resumen, vía wikipedia y un enlace que amplía la información. A mi entender, me ha parecido ver ciertas conexiones con la llamada “conciencia urobórica” y los tránsitos de la consciencia que usted recoge.
    http://miguelgoitizolo.com/Capitulo4.htm
    “En la tradición hinduista, el mundo pasa por un continuo ciclo de épocas. Cada satyá-iugá se va degradando hasta convertirse en kali-iugá; luego viene una etapa de renacimiento que comienza con otro satiá-iugá seguida de otra fase descendente y así continuamente.
    El descenso de satiá-iugá a kali-iugá está asociado a un progresivo deterioro del dharma (“ley natural”). En el hinduismo, el dharma es la ley universal de la naturaleza, ley que se encuentra en cada individuo lo mismo que en todo el universo. A nivel cósmico esta ley se concibe manifestada por movimientos regulares y cíclicos. Por este motivo se simboliza al dharma como una rueda (dharma-chakra: ☸) que torna o gira sobre sí misma
    Satya yuga. Edad de Oro o Edad de la Verdad

    El satiá-iugá es la primera de las edades del mundo. En ella la humanidad apenas se ha separado de su estado original de inocencia y se encuentra completamente integrada a la divinidad. Comprende la vibración de la Energía Cósmica Creativa que produce Prakriti (manifestación).
    En este iugá más elevado, todas las personas puede experimentar el reino supramental por intuición directa. El velo entre los reinos de lo material y lo transcendental se vuelve casi transparente. De acuerdo con el Natia Shastra, no hay presentaciones de natiá (danza) en el satiá-iugá porque es un periodo libre de cualquier tipo de infelicidad o miseria.
    “Reina la Verdad y se mantiene firme la Justicia, y ningún beneficio reporta la iniquidad a los hombres”
    Tretā yuga. Edad de Plata

    La edad de oro va menguando, en ella el poder de la verdad comienza a velarse dejándola manifestarse solamente en un 75%. El ser humano se vuelve más frágil y se siente separado pero reconoce y desea volver a su identidad con lo Divino.

    Dvāpara yuga. Edad de Bronce

    El fin de esta era está relacionado con los sucesos descritos en el Majábharata. Las cualidades divinas se reducen al 50 %, disminuye la armonía, la paz, el bienestar, disminuyen también el promedio de vida humana en esta época.
    Kali yuga. Edad de Hierro o Edad Oscura

    En el Vishnú puraná, kali-iugá se describe así:
    En el kali-iugá, habrán numerosos gobernantes luchando por el poder entre ellos. Ellos no tendrán carácter. La violencia, las mentiras y la inmoralidad estarán a la orden del día. La piedad y la naturaleza del bien se desvanecerán lentamente. La pasión y la lujuria serán la única atracción entre los sexos. Las mujeres serán objetos de placer sexual. La mentira será la línea límite de subsistencia. La gente culta será ridiculizada y puesta en vergüenza; en el mundo la ley del más rico sera la única ley.
    Pero por otro lado en el mismo Vishnu Purana se lee: “¡Excelente, excelente el Kali-Yuga! Lo que en la Edad de Plata o la de Bronce costaba largo tiempo y penosos esfuerzos, en el Kali-Yuga se realiza en un día y una noche.”
    Literalmente kali significa ‘el lado del dado marcado con un uno’. En el Kali Yuga la vibración se ha vuelto muy sombría y la humanidad está forcejeando contra pesados obstáculos. La rectitud o dharma ha descendido hasta un escaso cuarto de su fuerza original.
    Mahā yuga

    Estos cuatro iugás juntos (satiá, treta, duapara y kali) completan un majā-iugá (‘gran era’).
    Una sucesión de 71 majaiugás completan un manvantara (‘intervalo de Manu’), la vida de un patriarca Manu. Al final de cada manvantara hay un periodo igual de tiempo (71 majáiugas) durante el cual el «mundo» (que puede ser este planeta o el universo entero) es inundado; entonces el ciclo comienza de nuevo.
    En la primera Maha Yuga, la humanidad está en un proceso de desarrollo ascendente hacia la luminosidad divina, mientras que en la siguiente Maha Yuga, la humanidad está en un proceso de involución descendente hacia el oscurantismo materialista.

    La humanidad por sus esfuerzos va progresivamente desarrollándose, hasta alcanzar una edad dorada en donde va a vivir por un largo periodo en un estado de divinidad, pues durante la edad de oro, el velo entre el mundo físico y el mundo divino se vuelve casi transparente. Es un periodo de profunda felicidad en donde la humanidad puede experimentar lo divino de manera directa.

    Después de alcanzar un cenit este periodo va a ir progresivamente decayendo. Entonces se va a producir el efecto contrario de involución hasta llegar al extremo de una edad de oscurantismo y materialismo en donde la humanidad va a estar muy separada de lo divino.

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