Las psicosis del hambre y otros bichos


pelagraLa historia de la psiquiatría es la historia de las observaciones clinicas de patologías diversas extirpadas del magma de lo indiferenciado, alguna de las cuales no son patologías concretas del cerebro sino sistémicas, es decir patologias del cuerpo entero o de distintos sistemas u órganos bien alejados en principio de las patologias cerebrales o psíquicas.

Es precisamente la observación detallada de algunos geniales observadores quienes a lo largo de la historia de las ideas y las conceptualizaciones han logrado deslindar los territorios de lo endógeno o funcional de lo orgánico u exógeno, que serian las patologias extracerebrales y que en cierto modo -sin la sutilidad de ls psicopatología- podrían parecer indistinguibles de las psicosis funcionales.

El término psicosis exógena es pues un punto de encuentro entre distintas conceptualizaciones que tendían a englobar el onirismo, la alucinosis, la confusión mental, los estados crepusculares, el delirio agudo y que Bonhoeffer a partir de la revisión que llevó a cabo sobre el asunto terminó conceptualizando como “reacciones exógenas”, una manera de decir psicosis orgánicas.

Hoy les llamamos delirium, para distinguirlas de los delirios paranoides que son fundamentalmente lúcidos. Lo que diferencia a unos de otros es el nivel de conciencia, lucido en los delirios funcionales y fluctuante en los orgánicos (delirium).

El mas conocido de los cuales es el delirium tremens que se caracteriza principalmente por la prolijidad de sus manifestaciones delirantes (alucinaciones de pequeños animales y delirios ocupacionales) todo ello enmedio de una catástrofe psicosomática presidida por la confusión, la agitación y signos neurológicos como el temblor,omnipresente en las abstinencias al alcohol junto con una intensa deshidratación.

La psicosis pelagrosa.-

Solo hay dos psicosis de origen orgánico que se parecen y se solapan con los delirios funcionales, una de ellas es la neurosífilis y su delirio megalomaníaco de pertenencias materiales y rango social inexistente. Otra, la psicosis pelagrosa (de matices depresivos) una rareza hoy en nuestro entorno,pero que fue identificada por uno de los psiquiatras mas importantes que hemos tenido en nuestro país, un gran desconocido Bartolomé Llopis, el principal valedor en nuestro pais de la psicosis única.

Se trata de dos hallazgos con hueso para la psiquiatría, en la neurosifilis porque se demostró que la afeccion psíquica se debia a una causa infecciosa: la infección por el treponema sifilitico. En la otra porque se demostró que la psicosis pelagrosa era debida a una enfermedad carencial.

La pelagra ya se conocia desde la antigüedad y fue investigada y descrita por Goldberger que pasó su vida defendiendo la hipótesis carencial para esta enfermedad mientras que los poderes oficiales defendían un origen infeccioso. Navegó a contracorriente toda su vida hasta que Bartolomé Llopis (60 años mas tarde) publicó los resultados de su investigación después de observar múltiples casos entre la población civil sometida a sitio en la ciudad de Madrid durante la guerra civil.

Observó que las victimas de pelagra eran más frecuentes entre la población sana que entre la enferma. Curiosamente los pacientes hospitalizados en psiquiátricos no desarrollaron la enfermedad e intuyó que se debía a recibir una mejor alimentación. Paradójicamente durante el sitio de Madrid el lugar más seguro era vivir en un manicomio. Una observación similar habia hecho Lasègue en Paris durante las revueltas de la Comuna y observando que las pacientes anoréxicas eran mas resistentes a la inanición que el resto de enfermas.

Aqui hay un artículo muy interesante para el que quiera profundizar sobre las relaciones entre enfermedades carenciales y la psicosis. La pelagra es un paradigma interesante, una atalaya de observación puesto que las carencias vitaminicas no van solas sino que viajan en un paquete de deficiencias múltiples.

Naturalmente la epidemia de pelagra se prolongó durante la postguerra y desde entonces (años 40) no se ha vuelto a dar ni un solo caso en España salvo en concomitancia con algun caso aislado de alcoholismo crónico.

Desde entonces no ha vuelto a encontrarse en psiquiatría ningún “hallazgo con hueso”, probablemente porque el cerebro no es un melocotón sino una cebolla. Es procedente pues buscar el corazón.

Es muy posible que el próximo hallazgo deshuesado sea la relación del toxoplasma gondii con ciertas enfermedades mentales o el papel de los virus en las modificaciones del genoma. Me apunto pues a la idea defendida por Sapolsky (nada menos)  sobre el papel -aun mal conocido- sobre el papel de ciertas parasitosis en la conducta.

Una entrevista a Sapolsky sobre el toxoplasma (en inglés):

Bibliografía.-

El articulo de Sapolsky sobre ratas, gatos y toxoplasmas.

La utopia toxoplasmatica de la vida

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