Acosadores: repensando la igualdad sexual


igualdadCuando yo andaba en edad escolar y más tarde en el instituto ya había acosadores, se trataba de los gallitos de pelea que existen en todas las aulas y en todos los entornos educativos. La diferencia con los de hoy es que entonces no habían chicas en clase y es por eso que los acosadores nos acosaban a los demás chicos, a la buena gente por así decir, a los que cumplíamos las reglas y no nos metíamos con nadie.

Y además en aquel entorno había una serie de reglas no escritas que se cumplían a rajatabla, cuando alguien maltrataba a otro niño habia siempre un fuerte protector que nos salvaba y que solia decir:

– ¿Por qué no te metes conmigo, valiente?

Dando a entender que el tamaño, la fuerza y la edad debían medirse siempre en igualdad de condiciones con alguien de similares fuerzas. Es así que se inhibía el natural impulso biológico de los chicos a abusar de los más pequeños, los más débiles o vulnerables, los diferentes, los gordos o simplemente de aquellos que despreciábamos la bronca.

Había otra regla no escrita que nunca vi ser violada: las chicas eran intocables. En aquel tiempo éramos así de discriminadores, no estaba bien visto abusar de las chicas.

Aunque chicos y chicas andábamos en distintas aulas, participábamos del mismo edificio y lugares de ocio fuera colegio o instituto, de modo que había espacios para encontrarse fuera y dentro del propio colegio, pero en mi vida de colegial o bachiller no vi nunca a ningún chico abusar de ninguna chica. Era simplemente impensable, algo de poca hombría como se decía entonces.

El panorama en la actualidad ha cambiado desde que hemos terminado con la “segregación” de chicos y chicas. Aquellos acosadores ahora espian a las chicas en el retrete, les dan balonazos, les bajan las bragas en el patio o en cualquier pasillo, les pegan, empujan o muerden por no hablar del acoso que sufren en Internet y que conocemos bien por la prensa. Dicho de otra manera: las tratan como iguales más débiles, es decir como a hombres. Hemos terminado con la discriminación.

Antes de seguir con mis argumentos me gustaría intercalar un axioma sobre la conducta masculina: “El abuso, la intimidación y la amenaza son parte del repertorio de tácticas empleadas en situaciones competitivas de los hombres”. Dicho de otra manera el cerebro masculino está cableado para la rivalidad con otros machos, es decir para la rivalidad intrasexual.

Algo que podemos ver crudamente en las interacciones de los chicos en la escuela y luego más sutilmente en otras escalas como en el mundo del trabajo, del deporte o explicitamente en la guerra. La pregunta que viene a continuación es ésta: ¿por qué los hombres desvían hacia las mujeres esa hostilidad cableada para lograr un puesto en la jerarquía de los hombres? ¿Qué ha sucedido para que las rivalidades intrasexuales se proyecten en rivalidades extrasexuales y se conviertan en ese acoso detestable que algunos hombres llevan a cabo son sus parejas?.

Necesitaríamos ahora un pequeña lección de etología y  ver como se las arreglan otros animales para ahuyentar a sus competidores y conseguir reproducirse, es por eso que les recomiendo lean este post sobre “Violencia de género en el acuario”.

Decía allí que:

El viejo mecanismo de transformación de la agresión intrasexual en agresión extrasexual parece haberse debilitado en nuestra especie, como casi todas las inhibiciones parecen haberse transformado en prescripciones sociales, si atendemos a los casi diarias noticias sobre agresiones en el hogar con resultado de muerte.
Una de las razones de este debilitamiento es que ya no existen depredadores  específicos de nuestra especie que puedan ritualizar la defensa común del territorio que es al parecer uno de los mecanismos que hacen de las parejas de pececillos de Lorenz una parejas fieles y eternos compañeros, la reorientación de la agresión (Tinbergen 1969) o su desplazamiento es uno de los rituales que amortiguan la agresión sexual.

Otra razón es que las mujeres han dejado de ser consideradas “intocables” y han pasado a verse como rivales intrasexuales en una especie de ceguera sexual  De hecho la mayor parte de agresiones de hombres hacia mujeres se realizan por hombres que ocupan un bajo lugar en la jerarquía social, los vencidos o perdedores en la competencia agonística con otros hombres son los adultos más peligrosos para las mujeres.

Tratan a las mujeres como si fueran hombres más débiles que ellos y ejercen con ellas la particular venganza de su derrota masculina.

Del mismo modo sucede en la escuela, los niños acosan a las niñas porque son mas debiles que ellos. No hace falta decir que la violencia siempre se ejerce de arriba abajo, del fuerte al débil, del grande al pequeño, del macho a la hembra, del igual al diferente.

Kingsley Browne es un profesor de leyes que además de eso incorpora ciertas intenciones de psicólogo evolucionista en sus trabajos y que ha escrito una serie de artículos y de libros esenciales para comprender el tema del acoso, sobre todo en el ambiente laboral del que es, por su profesión, experto.

He traducido (de mala manera y del inglés) estos párrafos del trabajo abajo citado para que el lector tenga noticia de las ideas del tal Browne:

Y que comienza con una declaración polémica y en cierto modo provocadora: “Los hombres acosan sexualmente a las mujeres, porque ya no son sexistas”.

Una desafortunada consecuencia del número cada vez mayor de mujeres que se incorporan a la fuerza laboral y trabajando codo a codo con los hombres es el creciente número de casos de acoso sexual. ¿Por qué el acoso sexual es una consecuencia necesaria de la integración sexual de los lugares de trabajo?

Kingsley R. Browne identifica dos tipos de casos de acoso sexual: el quid pro quo (“Tienes que dormir conmigo si quieres mantener su trabajo o ser promovida”) y el “ambiente hostil” (el lugar de trabajo se considera demasiado sexualizado para que los hombres se  sientan seguros y cómodos). Mientras que las feministas y los científicos sociales tienden a explicar el acoso sexual en términos de “patriarcado” y otras ideologías, Browne localiza la causa última de los dos tipos de acoso sexual en las diferencias de sexo en las estrategias de apareamiento.

Los estudios demuestran inequívocamente que los hombres están mucho más interesados ​​en el sexo ocasional a corto plazo que las mujeres. En un estudio ya clásico, el 75 por ciento de los hombres universitarios abordados por una atractiva mujer extraña acordaron tener relaciones sexuales con ella, algo que ninguna de las mujeres que fuera abordada por un extraño , hizo.

El quid pro quo (el pago en especies laborales) son manifestaciones de un mayor deseo de los hombres para el sexo ocasional a corto plazo y su disposición a utilizar todos los medios disponibles para lograr ese objetivo. Las feministas afirman con frecuencia que el acoso sexual  “no se trata de sexo, sino de poder,” Browne sostiene que ambas cosas se dan a la vez: los hombres usan el poder para asegurarse el sexo y las mujeres usan el sexo para adquirir poder.  Pero decir que es sólo cuestión de poder no tiene más sentido que decir que la causa de un robo de un banco es a causa de las armas, no por el dinero.

Casos de acoso sexual de la variedad “entorno hostil” de las diferencias de sexo en lo que los hombres y las mujeres perciben como “demasiado sexual” u “hostil” de comportamiento. Muchas mujeres se quejan de que  han sido sometidas a malos tratos, intimidación y trato degradante por parte de sus compañeros masculinos. Browne señala que mucho antes de que las mujeres entraran en la fuerza laboral, los hombres se sometían unos a otros para ese trato abusivo, intimidatorio y degradante. No se trata pues de un fenómeno nuevo sino de una fusión entre dos programas atávicos el de la dominancia y el sexual.

Abuso, la intimidación y la degradación son parte del repertorio de tácticas empleadas en situaciones competitivas de los hombres. En otras palabras, los hombres no están tratando a las mujeres de manera diferente a como tratan a otros hombres  pero legalmente sucede lo contrario: los hombres acosan a las mujeres precisamente porque no hay discriminación entre hombres y mujeres.

Bibliografía.-

http://general.utpb.edu/FAC/hughes_j/Browne_2002.PDF

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33 pensamientos en “Acosadores: repensando la igualdad sexual

  1. ¿Hay muy pocas mujeres que acosan a los hombres? ¿No crees que el acoso de los homosexuales es más hostil? Es muy complejo que un hombre se resista ante el acoso de las mujeres. “Los hombres acosan sexualmente a las mujeres, porque ya no son sexistas”, ¿ es por qué se jactan de ser feministas, se sienten al nivel del hombre?, ¿o a qué se refiere?

    • Lo que quiere decir Browne es que la rivalidad y la hostilidad intrasexual ha sido desplazada al ámbito extrasexual y es por eso por lo que los hombres ven a las mujeres como rivales. Naturalmente también algunas mujeres lo hacen con los hombres aunque no están cableadas para ello

  2. “no están cableadas para ello”,¡bonita metáfora! Tienes razón: hay mucho empleo en el cual le han dado preferencia a las mujeres y por ende muchos hombres han sido desplazados. Y como usted dice: ¡las mujeres no van a la guerra! ¿dónde está la equidad? =D

  3. “Abuso, la intimidación y la degradación son parte del repertorio de tácticas empleadas en situaciones competitivas de los hombres. En otras palabras, los hombres no están tratando a las mujeres de manera diferente a como tratan a otros hombres pero legalmente sucede lo contrario: los hombres acosan a las mujeres precisamente porque no hay discriminación entre hombres y mujeres”.

    Sí, existía en aquel entonces el protector del “niño débil”, expresado años más tarde en España en el simpático anuncio del Primo de Zumosol. Pero en la ‘tabula rasa’ (interesada) de las relaciones sociales actuales, ya no es ‘correcta’ la intimidación, basada en la fuerza física, según dicta la ideología de la clase dominante. Pretenden engatusar a los ilusos haciéndoles creer en la igualdad sin tener en cuenta el bolsillo (= el poder real) de cada uno. De ilusiones viven quienes no las tienen… Cierto que “los hombres no están tratando a las mujeres de manera diferente a como tratan a otros hombres”. Lo preconizaba (y deseaba) Marx; y aunque no en aquel contexto decimonónico, se ha cumplido: “La inmediata, natural, necesaria relación del hombre con el hombre es la relación del hombre con la mujer”.* Pues quienes poseen los medios materiales son los mismos que poseen y expanden los ‘bienes espirituales’… Y no es menos cierto que “las ideas dominantes de una época han sido siempre y sólo las ideas de la clase dominante”.** No importa en absoluto que se presenten con máscara “marxista” o “capitalista”. Lo importante, tras la consecución del poder, es mantenerse en él… e indefinidamente. De que la economía no se hunda se encargan por medio de sus dictados y proclamas; especialmente los segundos. Los primeros, hasta ahora, sólo han ensayado una economía basada en el trueque. Pero cuando la entropía se caotice y retroalimente, cada vez con más fuerza y de tal forma que sólo pueda ya estallar, serán los primeros, unos y otros, en abandonar el barco. Pero ¿hacia dónde remarán las lanchas de salvamento?
    _____
    * “Das unmittelbare, natürliche, notwendige Verhältnis des Menschen zum Menschen ist das Verhältnis des Mannes zum Weibe. K. Marx, “Ökonomisch-philosophische Manuskripte” en ‘Marx-Engels-Werke’, Band. 40, s. 535.
    ** “Die herrschenden Ideen einer Zeit waren stets nur die Ideen der herrschenden Klasse” (‘Manifest der kommunistischen Partei’ von 1848).

  4. Noruega es el pais mas igualitario del mundo y ahora han aprobado una ley para que hombres y mujeres se alisten obligatoriamente en el ejercito, alli la mili no es profesional. Se acabó la discriminación positiva.

    • ¿Y cuándo llegará esa honda a estos sureños andurriales? ¿La notaremos nosotros en lo corto de nuestras vidas? Protones y neutrones danzarán más y más de prisa por el achique de espacio, pero mientras no arrase la longitud de honda seguirán comiendo y bebiendo ellos…

  5. Siempre es un gusto leerle.
    Sólo algo ¿cómo se adaptado la mujer a esta agresión extra sexual, propia de la competencia intrasexual masculina? No cree que se ha creado una especie “de varón débil”.
    Han cambiado muchas cosas por ejemplo las amenazas verbales traducidas en groserias, eran más propias de los hombres y ahora parece no ser así.
    La femineidad? concepto que antes traía a la mente “delicadeza” por ende necesidad de “protección”, ya no sigue vigente ¿qué es la femineidad ahora?
    Creo que eso me falto leer.

  6. Muchas mujeres quieren ir a la guerra y, sin embargo, encuentran muchísimas dificultades para acceder a la vida castrense. Varios estudios realizados en Estados Unidos han desatado recientemente una gran polémica porque han descubierto que más de dos tercios de las mujeres soldados en el ejército de ese país son víctimas de abusos sexuales y sería una irresponsabilidad desdeñar estos resultados porque se refieran a mujeres de otro país. Ya sabíamos que el abuso siempre se comete, como bien se dice, de abajo hacia arriba y que los acosadores más peligrosos suelen haber sido antes víctimas. Pero el acoso hacia las mujeres tiene la particularidad de sexo -no del género- que lo afea especialmente. Sin desdeñar en absoluto las especificidades de otros tipos de abuso, como el homófobo, el racista, etc. pues cualquier forma es reprobable. En mi opinión, no es que los hombres ejerzan ahora el abuso contra las mujeres porque hayan dejado de ser sexistas sino que la naturaleza del sexismo ha cambiado, incluyéndonos ahora en el grupo de seres débiles susceptibles de ser víctimas de ese abuso intrasexual masculino, mientras que hasta hace poco éramos seres débiles inútiles a los que había que proteger.
    En cuanto a la discriminación positiva, ésta deja de serlo cuando es discriminatoria para otras personas. En “El siglo de las mujeres”, de Victoria Camps, se propone que la igualdad no debe ser sexista sino universal, procurando que las dificultades a las que cualquier ser humano pueda enfrentarse en función de su sexo, raza, religión, etc. sean subsanadas atendiéndolas específicamente. No sé a ustedes, pero a mí me gusta mucho más esta idea que la discriminación positiva (que, en mi humilde opinión, no es más que otro tipo de discriminación que manda un mensaje equivocado sobre la valía y las capacidades de las mujeres).
    Y la feminidad no está reñida con el feminismo del siglo XXI, como tampoco la masculinidad debería estarlo con la sensibilidad.

    • Cuando dices “muchas mujeres quieren ir a la guerra” de dónde has sacado ese dato? ¿Quieres decir que la carrera militar es una de las opciones preferidas por las mujeres? Si es eso lo que quieres decir estás equivocada, las mujeres lo que quieren ser cuando tienen opciones de decidir (como en entornos igaulitarios) son enfermeras, psicologas, medicas y la carrera judicial. Eso dicen los datos.

      • No es eso lo que quiero decir, pero también hay vocación militar entre las mujeres aunque no sea la carrera más escogida, pero es un mundo tan hermético que encuentran muchísimas dificultades para desarrollar sus carreras en el ejército. La semana pasada, sin ir más lejos, se publicó una noticia a propósito de esta cuestión que mostraba cómo la crisis ha afectado negativamente a las mujeres soldado, dificultando todavía más su situación. Yo también manejo datos y sé que revelan tanto como esconden. No sería justo afirmar que las mujeres nos sentimos más atraídas hacia una serie de carreras sin apuntar que, aunque sea de manera inconsciente, llevamos a nuestras espaldas cientos de años de “elección dirigida” hacia carreras heredadas de labores de tipo doméstico, como el cuidado de las personas (efectivamente, maestras, psicólogas, enfermeras…). Esto no implica, por un lado, que no haya mujeres que quieran ser ingenieras, científicas, barrenderas o mecánicas; ni, por otro, que algunos hombres se formen en puericultura, asistente de vuelo (recordemos que hasta que los hombres no se incorporaron a esta profesión, las mujeres que la desempeñaban eran, simplemente, azafatas) o enfermería.
        Aprovecho para añadir algo que antes se me ha pasado. No podemos obviar que en épocas pasadas también existía el abuso contra las mujeres. Cuando dices que en tu círculo quienes se metían con las chicas eran tildados de “poco hombres”, no lo dudo, pero es similar a lo que ocurre ahora: defender a un abusador está mal visto en prácticamente cualquier sector social. Sin embargo, el abuso existe y existió mucho antes de que se le diese visibilidad que tiene en la actualidad y se convirtiese en asunto político. Solo que estaba considerado como asunto doméstico. En la literatura encontramos muchísimos testimonios de abuso contra las mujeres. Y también contra los niños, ambos considerados seres inferiores y susceptibles de dominar.

      • Con respecto a la atracción que sienten las mujeres en la elección de carreras, hay una cosa clara: cuanto mas igualitaria es una sociedad con mas libertad podemos elegir lo que mas nos gusta. Y entonces resulta que las mujeres elegen lo que antes he dicho: se llama la paradoja noruega.
        http://carmesi.wordpress.com/2013/03/12/la-paradoja-noruega/
        Naturalmente me refiero a la elección de carreras no de empleos, es obvio que la gente trabaja por necesidad y ahí nadie elige ni los hombres ni las mujeres. Por otro lado se sabe que estas elecciones no están mediadas por estereotipos tal y como sostienes sino por talentos especiales. Las mujeres son más empáticas por lo que es razonable que elijan estas profesiones de “ayuda”. Hay una cosa que también se sabe, las mujeres están menos interesadas en la ciencia en general, en la ingeniería y en improvisar jazz.

      • Estoy de acuerdo contigo en que en la elección libre es la habilidad específica de cada persona, sea hombre o mujer, la que le guiará. También en que las mujeres parecemos ser mejores en las relaciones sociales por razones que todavía están por estudiar en profundidad. Lo que no significa necesariamente que a ninguna nos interesen las ciencias, la investigación, las ingenierías y la improvisación jazzística. Sin embargo, discrepo en el grado de influencia que tienen los agentes externos en nuestras decisiones: educación, ambiente, condición social y económica… Muchos jóvenes, hombres y mujeres, escogen carrera (que no profesión, como bien dices) guiados por factores que poco a nada tienen que ver con sus verdaderos intereses y, al contrario, sí están motivados por razones como la herencia o el negocio familiar, los campos laborales más necesitados, la dificultad o el compromiso exigido por dicha carrera…
        Con respecto a la improvisación jazzística, hemos de tener en cuenta que, por un lado, los instrumentos tradicionalmente utilizados en este estilo musical, salvo el piano, han sido considerados (y todavía siguen siéndolo en muchos círculos) como masculinos: trompeta, saxofón, trombón, batería… Por lo que las mujeres, de entrada, ya tenían el campo “minado”. Por otro lado, la improvisación no es otra cosa que una forma de composición momentánea, que no se escribe; y la composición ha sido otra de las disciplinas musicales vetadas a las mujeres durante mucho tiempo. Aquellas que se atrevían o que incluso eran animadas en ciertas épocas de su vida, también se encontraban disuadidas por quienes anteriormente les habían apoyado (viajo tiempo atrás, pero por dar dos ejemplos universalmente conocidos: Nannerl Mozart y Fanny Mendelssohn; Clara Schumann también se dedicó a la composición pero es conocida solamente en su faceta de intérprete y ya esa carrera constituyó una excepción en su época). Diversos estudios han demostrado que el jazz es un “mundo de hombres” al que las mujeres pueden acceder difícilmente, y todavía lo tienen peor para hacerse respetar. Así que deberíamos preguntarnos si ese desinterés que desmuestran no estará también en cierto grado motivado por esta situación. Afortunadamente, la implantación de la especialidad Jazz en algunos Conservatorios Superiores Españoles está demostrando que las mujeres también se interesan por esta estilo, si bien la mayoría de ellas todavía se decanta por la formación clásica. Si te interesa este tema, te recomiendo los trabajos de Howard Becker, Marc Perrenaud, Hyacinthe Ravet y Catherine Rudent. En España, y con cierto retraso con respecto a los países de nuestro entorno, también se han realizado estudios de música y género: Mujeres en la Música trabaja principalmente sobre las mujeres compositoras y el grupo Musyca, de la Universidad Complutense, tiene algunos estudios de género en marcha.
        Agradezco la oportunidad de mantener este debate contigo.

      • Una golondrina no hace verano, ni dos. Siempre que digo lo del jazz me sacan a Diana Krall y yo hablo de la mujer media igual que en los hombres. Por otra parte lo que dices de los instrumentos musicales negados a las mujeres es bastante arbitrario por tu parte. De donde has sacado esa idea?

      • Si mis comentarios te parecen arbitrarios o poco fundamentados a pesar de las referencias que te he proporcionado más arriba, aquí te escribo unas pocas más. Supongo que las de estos autores te merecerán más respeto:
        Alfred Willener, Philippe Coulangeon, Pauline Adenot, Cécile Prévost-Thomas, Bernard Lehmann, Laurent Cugny, Olivier Julien, Javier Noya, María Setuain Belzunegui…
        Saxofón, como tú dices, trompeta, trompa, trombón, tuba, oboe y, aunque te parezca increíble, violoncello y otros muchos estaban mal considerados como instrumentos femeninos por diferentes razones. ¿Prohibidos? En el Conservatorio madrileño de principios de siglo las mujeres tenían prohibido acceder a enseñanzas distintas a las de piano y canto. En la esfera privada, cada una practicaría el que le diese la gana, siempre y cuando su padre/marido/tutor hombre le diese el permiso.
        Terminaré con esto mis comentarios en esta entrada. Sólo espero que tengas el tiempo y el interés de contrastar estos datos para que puedas comprobar que, al igual que tú, no hablo por hablar.
        Un saludo.

      • Los primeros negros que comenzaron no solo a tocar el saxo, sino a crear e improvisar jazz procedian directamente de la esclavitud, de modo que no lo tuvieron nada facil y asi y todo crearon una musica nueva. Supongo que la explicación habitual para tal diferencia es a que las mujeres no se las animó, o no se las apreció, o se las desanimó de ser creativas. Pero no creo que esta explicación habitual encaje muy bien en los hechos. En el siglo XIX en los Estados Unidos, las chicas y mujeres de clase media tocaban el piano mucho más que los hombres. Y sin embargo todo ese piano pasó sin producir ningún resultado creativo. No hubo grandes mujeres compositoras, ni direcciones nuevas en estilo musical o técnica, ni nada de eso. Todas esas pianistas femeninas entretenían a sus familiares e invitados a cenar pero no parecían motivadas para crear nada nuevo.

        Mientras tanto, al mismo tiempo más o menos, los negros estadounidenses crearon el blues y luego el jazz, los cuales cambiaron la forma en que el mundo vive la música. Por cualquier medida, esos negros, la mayoría recién salidos de la esclavitud, tenían muchas más desventajas que las blancas de clase media. Incluso conseguir un instrumento musical debe de haber sido considerablemente más difícil. Y digo que la capacidad creativa entre hombres y mujeres es probablemente casi igual. Pero de alguna manera los hombres sintieron el impulso de crear algo nuevo, más que las mujeres.
        O dicho de otro modo, las mujeres estan poco motivadas para la creación musical y mucho menos para el jazz.

  7. Este artículo me ha llamado mucho la atención, y lleva dando vueltas en mi cabeza desde el día que se publicó.

    Al igual que @sweetmariquilla, encuentro que, a partir de este desplazamiento de lo intrasexual hacia lo extrasexual, bien podría explicarse el comportamiento abusivo hacia las mujeres en la actualidad. Sin embargo, la explicación se cae y pierde vigencia cuando tomamos en cuenta que el trato violento y abusivo hacia las mujeres ha existido siempre, incluso cuando las propuestas de igualdad femenina eran impensables.

    La única diferencia que percibo entre el “nuevo” abuso y el “viejo”, es que el “nuevo” se desarrolla en lo público (el ámbito laboral, por ejemplo), de modo que se hace más visible y palpable, mientras que el “viejo” ha pertenecido a lo privado, e incluso, en ciertas épocas, las mismas leyes lo consideraron una prerrogativa del hombre como jefe de hogar.

    • Desde luego, el abuso, maltrato y asesinato de mujeres por parte de hombres ha existido siempre pero no es nada si lo comparamos con el abuso, maltrato y asesinatos de hombres hacia hombres. En cualquier estadística de homicidios puedes comprobar ese dato y es a esa evidencia a la que se refiere Browne.

  8. También existe el “abuso, maltrato” e incluso “asesinato” de hombres por mujeres, aunque es obvio que muy inferior en la estadística. Parece cierto que las maltratadoras, a su vez, han sido maltratadas en su infancia o pubertad. Evidencia evolucionista denota, sin necesidad de argumento, que el asesinato de hombres a manos de mujeres sea mucho más raro que a la inversa. Interesante sería abordar el maltrato de mujeres hacia mujeres, entendiendo por tal no sólo la agresión física, sino el talento agresivo con que la evolución las ha dotado para compensar la menor fuerza.

    Una anécdota que, cual golondrina, no hace primavera: http://www.rtve.es/noticias/20130811/hombres-maltratados/729222.shtml

    • El maltrato más comun entre las mujeres se refiere a sus hijos y es lo que los psicoanalistas llaman el “estrago materno”, una forma más sutil de maltrato que tiene que ver con la resistencia de la madre hacia la emancipación de los hijos o bien el rechazo abierto.

  9. Sí, eso ya es sabido. Pero existe también agresividad (o “matrato”) de la mujer hacia la mujer por razones similares a las de la agresividad del hombre hacia el hombre, aunque no se manifieste la mayor parte de las veces en “violencia física”.

  10. Te faltó ilustrar cómo el cableado femenino para la violencia psicológica puede acabar con el más inteligente de los hombres en un entorno igualitarista. Y no te quiero contar si el hombre ha rechazado previamente los ofrecimientos de apareamiento de la hembra…

      • “Estragos”, muy justa palabra. A tenor de Nietzsche, “la mujer aprende a odiar en la medida en que ‘desaprende’ a encantar”, pues “en la venganza y en el amor la mujer es más salvaje”. Tanto el sentimiento de amor como el de odio parecen ser muy diferentes en uno y otro sexos. Nietzsche, que mantuvo unas relaciones muy particulares con su hermana y su madre, se consideraba a sí mismo como el primer psicólogo de la historia, además de un muy perspicaz conocedor del ‘alma’ femenina. Sobre esos sentimientos extremos, escribió: “Tema el hombre a la mujer cuando ésta ama: pues en tal caso, ella lo sacrifica todo, y cualquier otra cosa le parece carente de valor. Tema el hombre a la mujer cuando ésta odia: pues el hombre es, en lo más profundo de su alma, únicamente malo, pero la mujer, malísima”.* Ahí queda, sólo porque me he acordado de esas citas. Ojalá no sufra yo el enojo de alguna lectora -o de algún ‘troll’ enmascarado- por el hecho de traer a cuento a Nietzsche a propósito de los comentarios recientes.

        * Las citas son de ‘Humano, demasiado humano’ y del ‘Zarathustra’.

  11. Un buen post, como casi siempre, Don Paco.

    Le he enlazado desde mi blog en http://unbosqueinterior.com/blog/de-sexo-a-sexo/

    Vayamos por partes (y sin bibliografía o documentación alguna).

    Si entiendo bien, se ha masculinizado la mujer en las relaciones de escuela/pandilla/trabajo, etc. Hasta ahí parece claro. Pero ¿qué porcentaje de niños y niñas iban juntos al colegio hace 50/100 años en relación a los tiempos actuales? El roce hace el cariño… y el maltrato. Esto también puede aplicarse al ambiente laboral. ¿Cómo se miden estas cosas?

    Leyendo los comentarios mi confusión ha ido en aumento. El intento de ‘dominio’ ha aumentado. Si es así, no creo que haya sido por parte de todos los hombres sino de algunos.

    En relación al tema del maltrato, para el macho puede ser mucho más difícil ahora ‘mantener’ a la hembra fuera del alcance de otros machos. Intimidar a la hembra es una manera de decirle que se la juega… y no pasará nada mientras la cosa no salga de ahí. La reacción de esos machotes parece más una medida desesperada que una verdadera relación de dominio. Asimismo al no haber tantas señales de sumisión por parte de la fémina en cuestión, el macho puede que todavía se encabrite más.

    Resumiendo veo dos fenómenos distintos: la entrada de la hembra en el universo del macho, buscando la gloria (poder, dinero y status) si que parece crear una ‘extensión de dominación hacia las féminas’ (¿pero hacia todas incluyendo las que no compiten?), y una respuesta exacerbada de algunos machos (pero no de todos).

    Hay otra cuestión que me intriga: ¿Podemos considerar las relaciones de dominio igual que hace cien años?” Hace tiempo llamar a alguien de usted o tratarle con extrema cortesía denotaba una relación de extremo respeto/sumisión hacia el agasajado. ¿No podríamos decir hoy en día que la chica que va con su falda corta o su escote está ‘dominando’ al macho? Le marca el territorio indicándole que a pesar de todo no es accesible para él… salvo si ella quiere. Se siente más segura de poder elegir al príncipe que desee. Después de todo, ¿no son ellas las que te cuentan los chistes verdes? Dudo que la mayor parte de las relaciones laborales sean de dominio-sumisión a la antigua usanza sino más sutiles y refinadas.

    • Bueno, lo que dice Browne no va tan lejos como tus comentarios y preguntas. Para empezar nadie ha dicho que la mujer se haya masculinizado, lo que dice Browne es que los niños están tan acostumbrados a vivir entre niñas que ya no distinguen al resto de machitos de ellas a la hora de competir. Tampoco nadie ha hablado de dominio lo que parece que sucede es que ha habido un desplazamiento de la agresion del fuerte al debil, algo que tambien sucede en los entornos de niños solos. Y es precisamente eso lo que ha cambiado tanto en la escuela como en los entornos laborales. Hace poco tiempo un vecino mio noruego iba con su mujer cargada como una mula (venian del mercado) e iban a coger el ascensor. Yo me ofrecí a ayudarla a cargar con la compra pero el marido me dijo que ella podia sola y que eso en Noruega no se hace. Me quedé d euna piedra porque él no la ayudó a pesar de llevar solo un brazo ocupado.
      Mi vecino al noruego no computa las diferencias de genero en el tema de llevar peso. Son iguales.

      • Tu ejemplo -precisamente- me indica que se ha ‘masculinizado’ a la mujer. ¿Y si fuera el hijo de diez años? Entonces seguro que cogería la bolsa.

        Reconozco que yo me he salido del temario del post. Visto lo visto, pronto pariremos los machos (léase en el sentido contrapuesto al de hembras y no al otro sentido tan denostado).

        Dejemoslo ahí.

  12. Pingback: De sexo a sexo | Un Bosque Interior

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