El sexo de nuestro cerebro

curioso

Nuestro cerebro es un órgano viscoso y graso que reposa en un caldo compuesto por hormonas. Hormonas que son al fin y a la postre las que determinan el sexo cerebral. Este post va especialmente dedicado a aquellos que, aun hoy no saben que el sexo no es algo que nos venga de serie impuesto por ciertos cromosomas, el sexo no es algo que sucede de una pieza, es por eso que es necesario distinguir entre:

  • Sexo cromosómico, o se es macho o se es hembra dependiendo del cromosoma X o Y, incluyendo a las averias como el sindrome de Turner (una sola X) que da como resultado una niña o el sindrome de Klinefelter (XXY) que fenotípicamente es un hombre.
  • Sexo gonadal, a veces se corresponde con el sexo cromosomico y a veces no, por ejemplo en algunas enfermedades como las que citan aqui, la más frecuente de las cuales es la hiperplasia suprarenal congénita y que da lugar a genitales ambigüos en niñas cromosómicas.
  • Sexo fenotípico, que a su vez se desglosa en dos: el sexo cerebral y el sexo conductual.

Voy a ocuparme sobre todo del sexo cerebral, que puede o no corresponderse con el sexo cromosómico y/o gonadal.

¿Como saber si un cerebro es de macho o de hembra?

Aparentemente los dos son iguales, al menos a escala macroscópica, pero sin embargo existen diferencias sutiles, tanto en el cableado (cualitativas) como en el número de neuronas (cuantitativas) según que tramos del cerebro o del SN observemos. Pero no voy a hablar de estas diferencias salvo para señalar que en ciertos nucleos nerviosos del sistema nervioso extracerebral, existen diferencias dimórficas entre niños y niñas, por ejemplo el nucleo del bulbocavernoso que inerva el pene y el elevador del ano y que se encarga de la erección, es un núcleo que contiene un número elevado de neuronas en los hombres y ninguna en las mujeres. Esta diferencia dimórfica, no viene de serie sino que las niñas sufren una perdida neuronal selectiva (apoptosis) durante la infancia.

Me gustaria en este momento hacer notar una paradoja muy interesante a mi modo de ver y que tiene que ver con dos hormonas muy parecidas: la testosterona y el estradiol, ambas procedentes de una misma matriz biologica: el colesterol. Tan parecidas como aparece en esta figura:

Testosterone_estradiol_conversion

Como es bien sabido la testosterona es la hormona mas importante de la masculinidad, y que por asi decir es la que pone en juego las diferencias psicológicas y conductuales más importantes tanto en la mente como en los cuerpos masculinos. La consecuencia de su acción es que existe un dimorfismo entre hombres y mujeres, dimorfismos que rotulamos con el nombre de carácteres sexuales secundarios y otras diferencias más sutiles.

Todo el mundo sabe y admite de buen grado que los hombres tenemos más peso y altura, más masa muscular, más vello, una voz más grave y otras diferencias que no voy a enunciar porque no generan problema en su reconocimiento. Voy a ceñirme a aquellas diferencias que si generan controversias y aun: son negadas o ignoradas activamente por la población general.

Me refiero pues a la masculinizacion del cerebro.

Y que no sigue las mismas vias que la masculinización del resto del cuerpo como puede observarse en este esquema:

reductasa

Nótese que existen dos vias metabólicas para la testosterona, una, la de la aromatasa que transforma la testosterona en estradiol y otra, la via de las alfareductasas que transforma la testosterona en dihidroandrosterona. Es esta ultima la hormona responsable de la masculinizacion del cuerpo.

Lo interesante de la masculinización del cerebro es que se lleva a cabo en periodo fetal, mientras que las masculinización del cuerpo se lleva a cabo en la pubertad. Más aun, la masculinización del cerebro tiene lugar en un periodo crítico que oscila entre el 3er y 4º mes de gestación. Si un cerebro ha de masculinizarse ha de ser en ese periodo de tiempo y no en otro.

Lo paradójico es que la hormona que masculiniza el cuerpo y la hormona que masculiniza el cerebro, es la misma: la testosterona siguiendo dos vias metabólicas distintas.

De manera que podriamos decir que un cerebro masculino es aquel que ha estado expuesto, en ese periodo critico, a la testosterona y un cerebro femenino es aquel que ha tenido una deprivación de testosterona.

La testosterona procede del testiculo del bebé y de las cápsulas suprarenales y los ovarios de la madre. Pero recordemos algo: solo importa aquel baño de testosterona que sucede en el periodo critico, fuera de él la testosterona carece de función alguna en el cerebro del bebé.

¿Y qué sucede en las niñas?

La pregunta que el lector sagaz podria hacer en este momento es la siguiente ¿Por qué las niñas no se masculinizan con su propio estradiol?

Sucede por una razón fundamental: el estradiol circulante en el cuerpo de la niña queda fijado por la alfafetoproteina impidiendo asi su paso al cerebro.

Y por dos razones suplementarias: la primera es que mientras el niño comienza a segregar testosterona de forma precoz, aun en periodo fetal, la niña no comienza a sintetizar estradiol sino en la primera semana posterior al parto.

Y una última válvula de seguridad: la aromatasa, es decir el enzima que cataliza el paso de testosterona a estradiol, es, a su vez, dimórfica es decir es más activa en el cerebro de un niño que en el de la niña.

Bibliografia.-

S. Segovia y A. Guillamón: «Cerebro, hormonas y orientación sexual», en «El cerebro intimo: ensayos sobre neurociencia» de Francisco Mora. Ariel neurociencia, Barcelona 1996.