La promiscuidad


jagger

Debemos a Esquirol la primera codificación acerca de los excesos de la actividad sexual, que él llamó “ninfomanía” si se daba en las mujeres o “satiriasis” si se daba en los hombres. Para Esquirol la promiscuidad era una “monomanía” es decir algo próximo a lo que hoy entendemos como compulsión. Se era promiscuo por la misma razón que se bebía en exceso -dipsomanía-, una especie de impulso irresistible. Es interesante observar que Esquirol arrancó las “manías” de lo vicios o pecados al otorgarles una condición constitucional del impulso mórbido.

Pero hoy ya no consideramos a las monomanías esquirolianas como entidades discretas o trastornos mentales, aunque seguimos considerando a la promiscuidad como un rasgo de personalidad, no necesariamente patológico.

Desde el punto de vista evolutivo, tanto la monogamia como la poligamia o la promiscuidad se consideran estrategias evolutivamente estables (EEE). Significa que las tres formas de emparejamiento se han mantenido porque representan ventajas reproductivas. Asi cada especie de simio presenta una particular adaptación conductual en su organización sexual: el gorila, es polígamo, el chimpancé es promiscuo y la monogamia se encuentra tan representada en la naturaleza que me disculpo por no aportar más datos sobre sus ventajas.

Nosotros los humanos tenemos una organización sexual mixta, donde las tres estrategias se encuentran representadas. Somos fundamentalmente monógamos, pero existen sociedades culturalmente polígamas (usualmente culturas del desierto) y somos fuertemente promiscuos, tanto los hombres como las mujeres, si bien la promiscuidad ofrece más ventajas (reproductivas) para los hombres que para las mujeres. Es por eso que se considera -según algunos datos estadísticos de los que disponemos- que la frecuencia de la promiscuidad de los hombres dobla a los de la mujer.

Los etólogos utilizan un método para calcular la promiscuidad de las distintas especies, miden el número de parejas por embarazo, de modo que el gorila que es polígamo se le daria una puntuacion de 1, (una unica pareja por embarazo) mientras que en los chimpancés rondaria los 3.2. Lo interesante es que nuestra especie está alrededor de 1.2 parejas por embarazo. Claro que esta manera de puntuar no sirve para nuestros intercambios sexuales puesto que las hembras de nuestra especie no quedan fecundadas con tanta facilidad sobre todo desde que existen metodos anticonceptivos. Es necesario señalar además que los etólogos con este método pueden medir la promiscuidad de las hembras pero no la de los machos de modo que nos quedamos un poco cojos a fin de contestarnos a las siguientes preguntas:

1.- ¿Que es la promiscuidad?¿Cual es el punto de corte, entre una actividad normal y la promiscua?

2.-¿Son más promiscuos los hombres que las mujeres?

3.- ¿Es la promiscuidad un rasgo disadaptativo?

4.-¿Es más disadaptativo en un sexo que en el otro?

5.- ¿Tiene algo que ver con la patología?

¿Qué es la promiscuidad?.-

Después de hacer una busqueda por Internet he de decir que no he encontrado una definición satisfactoria de la misma. Todo parece remitirse a una cuestión relativa al numero de parejas/año. O dicho de otra manera la definición de promiscuidad está relacionada con el número de partenaires sexuales que una persona tiene en una determinada unidad de tiempo, incluso algunos estudios escogen el número de parejas/vida que es a mi juicio aun más oscuro.

Asi, para la OMS es promiscua cualquier actividad sexual que reuna dos o más parejas cada seis meses lo que no deja de contener un cierto tufillo moralista y resulta poco operativa porque podria incluir a casi toda la población al menos en ciertos rangos de edad. Los americanos han estudiado grandes cohortes de población que puedes ver aqui tanto a través del (NHSLS) como del (NSFG) con resultados bastante similares.

Otra forma de medirlo es a través del constructo “one night stand” es decir parejas de una sola noche, o sexo casual. Lo cierto es que a pesar de que responder a la pregunta qué es y qué no es una actividad promiscua tropieza con grandes dificultades operativas, la principal es la arbitrariedad de las cifras, 2, 3, 8, 10 parejas al año? donde poner el punto de corte?

Algunos incluso han encontrado una fórmula de promiscuidad como la que cuentan aqui. Eres promiscuo si has tenido más parejas sexuales que tu edad.

Lo cierto es que es imposible desvincular el rasgo “promiscuidad” de otras variables como la edad, la cultura, la orientación sexual, la patología mental u otras conductas de riesgo. y sus consecuencias médicas que suele ser la razón por la que se investiga esta variable al margen de sus consecuencias psicologicas: las enfermedades de transmision sexual o el cáncer de cuello de utero, patologias que guardan una evidente relación con ella, asi como los embarazos no deseados y el IVE (interrupcion voluntaria del embarazo).

A pesar de las dificultades en su definición, la promiscuidad como la inteligencia son rasgos muy intuitivos a la hora de identificarlos, sobre todo en la patología (en los extremos), pero más complicada es identificarla cerca de los valores promedio, lo que parece indicar que estamos hablando de una variable continua. Ciertos sindromes como el TLP o trastorno limite de la personalidad sin embargo la tratan como una variable continua que o está presente o no lo está y cuentan a “la promiscuidad” como uno de los items mayores para el diagnóstico, si bien los incluyen dentro del cluster de la impulsividad, algo sobre lo que volveré más abajo.

De manera que tendremos que seguir explorando otras variables y olvidarnos del número de parejas/unidad de tiempo si queremos apresar mejor este rasgo.

2.- ¿Son más promiscuos los hombres que las mujeres?.-

La respuesta es si, lo son, y además por razones evolutivas. Los hombres aumentan su eficacia reproductiva en cada coito, además la testosterona les impulsa hacia situaciones de riesgo, exploratorias y a buscar sexo ocasional, algo que está muy bien estudiado (sobre todo por David Buss y otros) y que se conoce y con el nombre de emparejamientos a corto plazo: la disponibilidad de mujeres para el corto plazo es siempre menor que la de los hombres. Las mujeres no obtienen las mismas ventajas que los hombres en los contactos ocasionales salvo la diversidad genética, es por eso que existen las infidelidades femeninas en todas las especies monógamas. Es posible afirmar que la monogamia contiene el peaje evolutivo de la infidelidad y de los celos.

Tambien hay ciertas evidencias de que los hombres homosexuales son más promiscuos que los hombres o mujeres heterosexuales y que las mujeres homosexuales. Sin embargo Pinker en este post promueve una idea diferente: los hombres son todos promiscuos incluso si son homosexuales, incluso existe una relación entre el digit ratio y la predicción de la promiscuidad (exposición fetal a la testosterona)

¿Es disadaptativa la promiscuidad?.-

Es posible afirmar que la promiscuidad no es necesariamente disadaptativa. Existen al menos dos tipos de promiscuidad: una hedonística (el poliamor) y otra impulsiva.

La promiscuidad impulsiva se ha estudiado sobre todo en los TLPs y relacionando el “sexo casual” y la promiscuidad (alto número de parejas) con este trastorno. Los resultados dan a entender que ambos estilos correlacionan con el TLP a pesar de que en él no solo la impulsividad sexual se encuentra presente en la mayor parte de los casos.

Tampoco existen estudios que correlacionen por sexos la supuesta disadaptación de la promiscuidad con la patologia mental, si bien la frecuencia del TLP es 4:1 veces superior en mujeres lo que permite pensar en que estos desórdenes de la personalidad pueden resultar mas disadaptativos genéricamente en las mujeres que en los hombres.

Hacia una definición operativa de la promiscuidad.-

La promiscuidad es un rasgo de personalidad que por sí mismo no es necesariamente disadaptativo y puede coexistir con personalidades bien adaptadas e incluso con altos rendimientos, si bien en algún tramo de su recorrido se solapa con bajos perfiles de funcionamiento psicológico y social, más concretamente del TLP.

De manera que no tenemos más remedio que indagar hasta que punto la promiscuidad interfiere en la adaptación normal de una persona. Pensamos que este rasgo es además un rasgo continuo que sigue una sucesión continua (parejas/año) de números (2, 3, 6, 8) o secuencias en los que no es posible encontrar puntos de corte entre la normalidad y la patología y donde el sujeto puede combinarla con la monogamia e incluso con la castidad.

En las mujeres el rasgo es más disadaptativo que en los hombres por la misma razón que la depresión es más disadaptativa en los hombres que en las mujeres, `por razones evolutivas. Es posible afirmar que con independencia del número de parejas, frecuencia, permuta o sexo casual, existe promiscuidad cuando:

  • Existe una impredictibilidad en las relaciones a largo plazo y el individuo es incapaz de mantener una relación, incluso cuando esta relación es beneficiosa para él.
  • Las relaciones suelen romperse a causa de la interferencia de otras relaciones.
  • La conducta sexual interfiere en el funcionamiento general del sujeto, en forma de preocupaciones obsesivas o victimización.
  • Existen conductas de riesgo que llevan al menos a embarazos no deseados o enfermedades de transmisión sexual y de repetición, pareciera como si el individuo no aprendiera de sus errores y donde el corto plazo se impone siempre al largo plazo.
  • No existe una relación hedónica con la actividad sexual sino culpabilización y/o victimización. Las relaciones suelen ser tormentosas, intensamente emotivas o aniquiladoras.

En el próximo post veremos más de cerca como la conducta promiscua se solapa con todas las patologias mentales en una especie de sopa genética común a través del estudio de una familia real con patología psiquiátrica y a propósito de una paciente de 31 años afecta de un TLP.

Bibliografía.-

Sexual behavior in borderline personality: a review. Innov Clin Neurosci. 2011 Feb;8(2):14-8.

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17 pensamientos en “La promiscuidad

  1. Hola,
    Me preguntaba, en general, debido a que siempre nos traes cuestiones relativas al punto de vista evolutivo/adaptativo, como podía hablarse de evolución a estas alturas del siglo, en las que se ha producido una ruptura cuasi total con costumbres de no hace tanto tiempo. Bueno… pienso mientras escribo, y bien es cierto que coexisten todo tipo de discursos en estos tiempos.
    Por otra parte, me preguntaba cual era el objeto de definir un perfil específico definido por el objeto de la compulsión y no simplemente en la actitud compulsiva. Quiero decir, que tal vez tengan más en común un alcohólico y un promiscuo que lo que les separa. O no.
    Por último, creo que no he encontrado la definición de TLP.
    Gracias por el artículo.

    • Bueno, nuestro cerebro es un producto de la evolución y nuestra cultura es un producto de nuestro cerebro social, lo que sucede es que la cultura avanza mas rapida (en tiempo historico) que la evolución que lo hace en eones de tiempo.
      Lo de definir un objeto distinto para las compulsiones es que probablemente no sigan las mismas leyes, las compulsiones sexuales (sexo causal) que la adicción al alcohol. No tienen porque compartir nada si exceptuamos su conceptualizacion o un mecanismo compartido de recompensa cerebral rapida.
      Aqui tienes el TLP:
      http://es.wikipedia.org/wiki/Trastorno_l%C3%ADmite_de_la_personalidad

      • Gracias, Paco.
        Permíteme que insista acerca de la cuestión de la definición basada en el objeto de la compulsión. Cuando te lo comentaba, pensaba en que una conducta compulsiva (sea cual sea), podía estar relacionada con un trastorno fóbico.
        Es decir, veo el objeto de la compulsión en el nivel del efecto. Es como si ante la rotura de un hueso, los clasificara en función del hueso que esté roto, en lugar de considerar que cada fractura puede originarse por causas diversas (accidente, degradación ósea, fractura voluntaria) .
        Eso te cuento…

  2. chuta, o sea que tendría que echarme como 5 polvos al año si no tengo pareja estable para que no me encuentren promiscua… no será muy poco?

  3. La evolución humana se dice que ya se detuvo como afirman los científicos. La evolución humana actual es la evolución cultural aquella que nos permitió llegar a la luna.

  4. En cuanto a la promiscuidad es algo más cultural. En determinadas tribus urbanas esta permitido ese actuar. Más que todo nos debemos preocupar de realizar dichas conductas de forma responsable. Se debe dejar el dialogo moralista.

    • Este doble lenguaje que entra en oposición a saber, libertad del individuo de hacerse responsable junto a la posibilidad de evitar el dialogo moral frente a evolución donde prevalece la especie o grupo es muy significativo, un punto ciego, algo que no suscribiría ni el mismísimo Darwin.

      Promiscuidad tiene una segunda acepción, dícese de mezclar desordenadamente elementos diversos. Unos conscientes como asumir el evolucionismo junto a otro Inconsciente que es negarlo mediante la libertad individual.

      • Pere el ser humano tiene libertad mientras no dañe a otros. Tu estas llevando la conversación a un punto muerto.

  5. Paco, gracias por el post, me gustó mucho. ¿Podríamos pensar además, que la promiscuidad sexual puede definirse como tal cuan el sujeto deja de hacer otras actividades vitales o importantes para preferir la sexual, aun en decremento de su calidad de vida? Me parece que es algo de lo que mencionas en el últimopunto de tu definición operativa, y que coincide con la tendencia a definir una conducta como psicopatológica por su frecuencia y no por su presencia eventual 8o no tan eventual).

  6. Creo que la promiscuidad sexual, podria definirse como las actividades, que se reduzen a la genitalidad, donde no existe ningun interes por iniciar una relacion personal (persona a persona). La sexualidad tiene que ver con esta dimension personal, abarca mucho mas que la anatomia, incluye el cuerpo, la intimidad emocional y la psique (inteligencia, memoria, voluntad).
    Si la promiscuidad no es buena, es precisamente porque nuestro cuerpo, no es un abrigo o un cascaron, somo nosotros mismos es nuestro YO CORPORAL que tambien incluye el YO INTERPERSONAL y el YO PSIQUICO y todos deben de ser incluidos para tener una relacion lograda.
    Gracias.

    • Yo creo que la promiscuidad de los hombres es más así como tú dices: genital. Pero en el caso de las mujeres yo creo que “andan buscando el amor” y los hombres se aprobechan. Hay que hacerle caso a la mamá cuando dice, el hombre promete y promete hasta que lo mete. No es su culpa tampoco, es su instinto reproductivo no más. Aunque claro, después salen arrancando cuando queda embarazada la pobre “tonta” (porque era su instinto, pero no su idea); total, ella se va a encargar de la cría y vamos por la siguiente (y no se enojen conmigo las tontas que yo también soy tonta). Me refiero a que creo que no está en la naturaleza femenina andar con uno y otro, porque busca deseperadamente una pareja estable para reproducirse y criar, mira que la viene siguiendo el reloj biológico y si no lo ha conseguido a los 40 se queda sin descendencia. En cambio los hombres están más relajados en ese sentido… aunque nosotras sabemos que se les van echando a perder los espermios así que OJO, no se relajen tanto tampoco que a las jovencitas no les gustan los muy viejos a menos que les “falte padre”.

      • Claro, esta demostrado que las mujeres buscáis relaciones a largo plazo no porque seáis mas espirituales que los hombres sino porque os conviene mas, de ahí lo que comentas sobre el amor

      • Sí, yo también creo, por eso que las mujeres solteras que no han tenido hijos tiran más “olor a desesperación” (el más efectivo espanta-hombres) que las que sí han tenido. Si estás soltera, pero con hijos, tienes el problema de la soledad, pero no la urgencia de la reproducción.

  7. Michelle Langley ha escrito una interesante crítica de la conducta sexual moderna, sobre todo en lo que respecta a la infidelidad de la mujer, sostiene que:

    “…. muchas mujeres jóvenes están condicionadas a creer que son naturalmente monógamas y llevan esta creencia con ellas durante toda su vida. Así que cuando las mujeres experimentan sentimientos que se desvían de esta creencia, sobre todo después de casarse, esos sentimientos pueden causar un conflicto interno enorme. Muchas mujeres resuelven el dilema mediante la disolución de su matrimonio”.

    Algunas mujeres les resulta más fácil pensar que se casaron con el hombre equivocado que verse a sí mismas como una especie de monstruo antinatural. Su creencia errónea en una predisposición monógama les impide darse cuenta de sus verdaderas tendencias naturales sexuales. Este desconocimiento puede causar una reacción en cadena que en última instancia, destruye su matrimonio.

    Los psicólogos evolutivos han asumido durante mucho tiempo que las mujeres están programadas para la monogamia. Los hombres presumiblemente aprendemos a ser monógamos. Pero hoy en día, ambos supuestos se encuentran en necesidad de reestructurarse. Como nos hemos despojado capa tras capa de contención cultural, la sexualidad femenina se aparta cada vez más de su patrón supuestamente innato.

    La verdad es que la cultura ha limitado tanto la conducta sexual masculina como la femenina, en concreto mediante la restricción de los impulsos que hasta ahora se consideraban normales. Este es el precio por vivir en sociedades más grandes y más complejas. Tales ambientes sociales funcionan mejor cuando los individuos pueden fácilmente colaborar con los demás, especialmente con los congéneres de su mismo sexo. Nadie confía en un rival sexual, y nada desestabiliza una la sociedad tanto como un gran número de hombres solteros. Para evitar esta situación, nuestros antepasados tuvieron que limitar la poligamia masculina y la hipergamia femenina.

    En parte, las circunstancias ya lo habían hecho por ellos. Y por otra parte, lo hicieron conscientemente ellos mismos. Este nuevo nicho estaba más explotado con éxito por los eurasiáticos del norte, que eran ya muy monógamos, puesto que los ambientes no-tropicales hicieron a las mujeres y los niños más dependientes de los hombres, sobre todo en invierno Luego nuestros antepasados impusieron restricciones culturales para limitar aún más la poligamia masculina y la hipergamia femenina por medio de la vergüenza, el ostracismo, y criminalizando a las personas “desviadas”.

    Y ahora, cuando las restricciones se han diluido, nos hemos dado cuenta que no somos el tipo de seres fieles y monógamos que pensábamos que éramos. Ha llegado el momento de abandonar la idea de que los hombres y las mujeres somos naturalmente buenos. Yo personalmente soy reacio al tipo de sociobiología ingenua que ve la cultura como un enemigo, una fuerza natural que nos impide ser verdaderamente humanos. En realidad, la cultura es la fuerza principal que nos ha hecho humanos. Nos ha ayudado a satisfacer las necesidades de los nuevos ambientes que son específicamente humanos y que nunca hubiéramos colonizado sin su ayuda. Ha sido parte de nuestras herramientas adaptativas, no lo es menos que el clima o el suministro de alimentos. Y, como tal, ha favorecido a los seres humanos con las predisposiciones adecuadas y rasgos de personalidad.

    Pero esta co-evolución nunca es completa. Nuestro ser biológico siempre está por detrás de nuestro ser cultural. En la medida que nos despojamos de este último, nos volvemos menos adaptados a nuestro medio ambiente. En lenguaje llano, perdemos parte de lo que somos.

    Por otra parte, apuntar una teoría microbiológica de la promiscuidad. Hay una relación entre el comportamiento sexual y algunas bacteriosis vaginales como la candidiasis vulvovaginal. La evidencia sugiere que una dirección de causalidad hace que algunas cepas de C. albicas puedan manipular el comportamiento del huésped por el debilitamiento de sus inhibiciones sexuales y de incitar a maximizar el contacto entre los fluidos vaginales y sitios colonizables en el cuerpo de una pareja sexual.

    Ha habido una co-evolución entre el entorno vaginal y ciertas cepas de bacterias vaginales. Esta co-evolución ha seguido trayectorias diferentes en diferentes poblaciones humanas. En una población monógama, las posibilidades de la transmisión sexual habrían sido esporádicas y difíciles de mantener. La situación es diferente en una población con una alta incidencia de la poligamia, sobre todo si los machos suelen heredar o robar algunos de las co-esposas de otros hombres. Este contexto habría favorecido a las bacterias la transmisibilidad de una co-esposa a otra y luego a otro conjunto de co-esposas cuando las circunstancias lo permitieran.

    Así mismo se cree que no es necesario para estos microorganismos esperar las circunstancias adecuadas, puesto que sería viable la manipulación de la conducta del anfitrión. Aunque la manipulación conductual puede parecerles a algunos algo de ciencia-ficción, se ha demostrado en una amplia variedad de especies animales, a menudo en formas sorprendentemente precisas.

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