Tres en uno, todos para uno y uno contra todos


Paul McLean fue un médico norteamericano que hizo una aportación muy importante a las neurociencias, a la psiquiatria y a la psicología, a través de su conceptualización del cerebro triuno.

Dicha teoria viene a decir que nuestro cerebro es en realidad el fruto de tres evoluciones diferentes en tiempos bien distintos y que corre paralela a la propia filogénesis en cuanto a la coexistencia de un cerebro reptiliano o Paleocortex, nuestro cerebro más antiguo, el sistema limbico como repreentante de un cerebro mamifero y el Neocortex o cerebro propiamante humano con todas sus prestaciones de abstracción, pensamiento y raciocinio.

La formulación de McLean parece algo teórico, algo que sólo contiene un interés descriptivo o anatómico, pero en realidad sus teorias no han sido lo suficientemente exploradas y aplicadas a la clinica. La mayor parte de los cientificos asumen que el cerebro reptiliano lee patrones relacionados con la supervivencia o el apareamiento, el sistema limbico procesa emociones y la corteza cerebral pensamientos. En realidad todos tenemos la idea -la ilusión- de que somos uno y que eso que hemos venido a llamar Yo garantiza una eficaz síntesis entre los tres cerebros, sin embargo no caemos nunca en la cuenta de que sí es verdad que cada uno de esos cerebros procesa la información en términos de sus propios intereses, es lógico que se produzcan interferencias o desajustes entre los “intereses” de cada uno de ellos, lo que hemos llamado conflictos organismo-individuo. Un ejemplo propuesto por Price es el tema del frío. ¿Qué hacemos cuando tenemos frio?

Si tenemos frio nuestro paleocortex nos avisa y se pone a temblar, pero temblar no es una buena solución en términos racionales y se impone una mejor solución: abrigarse. Abrigarse es buena solución si uno anda por la calle pero al llegar a casa hay que quitarse el abrigo, si aun así tenemos frio nuestro neocortex nos dirá: “enciende la calefacción”.
Pero encender la calefacción -que es la mejor solución- entra en conflicto con otras cuestiones, la calefacción cuesta dinero y quizá nosotros seamos tacaños o pensemos que viviendo solos no vale la pena encenderla o quizá no disponemos de calefacción.

Cada uno de nuestros tres cerebros plantea una solución unos en términos de escalada (abrigarse, temblar, encender la calefacción) y otros en términos de desescalada (ahorrar , carecer de calefacción, ser pobre).
Este es el conflicto que aparece en todas y cada una de las decisiones en nuestra vida. hay que poner de acuerdo lo reptiliano (temblar/no temblar) con nuestra parte mamifera (ahorrar/gastar) y nuestra parte racional (abrigarse o poner la calefacción).
John Price tomó prestadas estas ideas de McLean para explorar este tipo de conflictos en nuestro cerebro, de modo que les dejo aqui el articulo completo de Price y que tituló: “la función adaptativa del cambio en el estado de ánimo”, un articulo esencial para entender por qué nos deprimimos y lo que podemos hacer para curarnos. Traducido por cortesía de Antonio Murillo.

British Journal of Medical Psychology, 71, 465-477, 1998

La función adaptativa del cambio del estado de ánimo

por John Price

 

Resumen

Es útil imaginar un “conjunto de estrategias agonístico”, que contienen las dos estrategias alternativas y mutuamente incompatibles de escalada y desescalada. Se accede a este conjunto de estrategias por la pérdida, la amenaza, o alguna otra forma de (“baremo de estrés”). Se sugiere además que este baremo se aborda de forma relativamente independiente en tres niveles del cerebro/mente, de modo que se despliega un conjunto de estrategias agonísticas en cada uno de los tres niveles. Normalmente, en los tres niveles se escala o desescala al unísono, pero a veces un nivel bajo de desescalada se asocia con niveles medios o altos de escalada, y así la resolución de situaciones agonísticas se retrasa y puede aparecer la psicopatología.

La depresión se basa en una estrategia de desescalada

En trabajos anteriores, se ha sugerido que el valor adaptativo de los estados depresivo y maníaco pueden estar relacionados con la transferencia de poder entre los individuos de una díada o grupo (Price et al, 1994.; Price y Gardner, 1995). Un estado de ánimo elevado proporciona los recursos psicológicos necesarios para el ejercicio del poder: confianza en uno mismo, energía, optimismo y sociabilidad. El estado de ánimo depresivo ayuda a la persona a aceptar la pérdida o ausencia de poder y los honores que lo acompañan: falta de confianza, pérdida de interés e insociabilidad permiten que la persona pueda retirarse de la arena y dejar que otros tomen el control; en particular, el pensamiento depresivo elimina la idea de que los logros anteriores podrían ser recuperados por medio de una lucha posterior.

Con el fin de probar nuestra conexión entre la depresión y la pérdida (o la falta) de control, habría que relacionarla con el comportamiento normal de perder. Sin embargo, no hay una psicología normal del perder. Tal vez, en un mundo de académicos de “ganadores”, no ha sido o no se ha creído correcto estudiar la mecánica del perder.

Afortunadamente, existen dos áreas de investigación científica que se relacionan con nuestras necesidades. Una de ellas es el estudio etológico del comportamiento en la lucha (ritual agonístico). La otra es el análisis matemático de los concursos por parejas en términos de teoría de juegos. Ambos campos han desarrollado los conceptos de estrategias de escalada y desescalada.

En etología comparada (Alcock, 1979), aluden a la pelea como un encuentro agonístico (o encuentro ritual agonístico, para remarcar el aspecto simbólico de la conducta). Para que la lucha cumpla su función, tiene que haber un ganador y un perdedor. Cada concursante querría ser el ganador, y en esto ellos tienen objetivos opuestos; pero sí comparten el objetivo de que la lucha termine pronto, porque es un desperdicio de tiempo y esfuerzo, y hace a los animales muy visibles para los depredadores dará lugar a otro tipo de resultado. Este segundo deseo en uno de los dos contendientes puede favorecer que  terminar la pelea prevalezca sobre el deseo de ganar, y ese individuo adopta entonces, o cambia, a una estrategia de desescalada, mientras que se puede decir que el ganador adopta, o mantiene, una estrategia de escalada. La estrategia de escalada aumenta las posibilidades de ganar la pelea a costa de aumentar los costos potenciales de perder. Esto lo manifiesta el individuo porque continúa la lucha, y posiblemente al mismo tiempo amenaza o ataca al adversario, o cambia de una intensidad menor a una mayor en el ritual (por ejemplo, en los ciervos, cambiando de caminar en paralelo a un bloqueo de cuernas). La estrategia de desescalada reduce las posibilidades de ganar y al mismo tiempo reduce los costos potenciales de perder. Se manifiesta por la retirada de la posición o postura ofensiva, y posiblemente por uno o más actos de sumisión.

Los componentes de la estrategia de desescalada se pueden predecir a partir del hecho de que es una alternativa a estar muerto; siendo el resultado de la conducta ritual agonística, es un ritual o una forma simbólica de la muerte. El individuo que adopta la estrategia de desescalada se siente “muerto” ya que se encuentra subjetivamente desmoralizado e incapacitado; se siente demasiado “muerto” para continuar la lucha, y por lo tanto deja de luchar. También le parece “muerto” a su oponente, que por lo tanto lo trata como “muerto” y no como amenaza y deja de luchar, porque uno no continúa la lucha contra un oponente “muerto”.

La escalada y desescalada son los dos “movimientos” básicos de la Teoría del Juegos en el análisis del comportamiento en la lucha (Krebs y Davies, 1993; Archer y Huntingford, 1994). Un “halcón” escala. Una “paloma” desescala. Un “burgués” escala en su propio territorio y desescala en suelo extranjero. Si una paloma se encuentra con un halcón, el halcón gana. Si dos halcones se encuentran, ambos habrán de pagar un costo terrible. Al igualar la recompensa en el juego a la aptitud en un sentido evolutivo, ha sido posible determinar qué estrategias pueden ser “evolutivamente estables” en el sentido de que son resistentes a la infiltración de estrategias alternativas. Un hallazgo importante ha sido que una estrategia mezcla de halcón y paloma tiende a ser estable, y no importa si la población está compuesta por halcones y palomas, o si cada individuo juega como halcón o paloma en diferentes ocasiones, en una proporción halcón/paloma que es constante para ese individuo, pero definida aleatoriamente en cada ocasión específica. Así, cada proporción individual halcón/paloma se convierte en un importante carácter hereditario.

Aparte de la diferencia entre halcón y paloma, y si el lugar del conflicto es en casa o fuera, sólo hay dos variables que influyen en la elección entre una estrategia de escalada y desescalada (Krebs y Davies, 1993; Hack, 1997). Una es el Potencial de Retención del Recurso (RHP, “Resource-Holding Potential”), que es la estimación que un individuo hace de su capacidad de lucha (y le permite compararse a sí mismo con la RHP estimada de un rival), y la otra es el Valor del Recurso, que es una estimación que hace el individuo acerca de lo valioso que es, o cuánto merece la pena luchar por el objeto en cualquier conflicto. Evidentemente, cuantas más probabilidades crea un individuo que tiene de ganar, más probable será que escale. Y cuanto más valioso sea el recurso por el que está peleando, más probable será que escale. Al igual que la propiedad del territorio, el RHP y el Valor del Recurso tienden a anular la actitud básica de “halcón” o “paloma” de un individuo, de modo que un modesto “halcón” de babuino hamadryas cederá (desescalará) ante otro más grande, a menos que esté defendiendo a un miembro de su propio harén contra un extraño, en cuyo caso lo más probable será que escale. Cuando RHP y el Valor del Recurso se igualan el diferencial halcón/paloma [del individuo] determinará la decisión de escalar o desescalar.

El problema de la  sumisión “activa”

El componente del perder que la persona -ritualmente muerta no manifiesta- es el proceso activo de sumisión. La mayoría de las especies tienen un ritual de comportamiento sumiso que requiere alguna demostración activa de habilidades sociales. En nuestra propia especie, puede elaborarse un discurso de sumisión, incluyendo halagos y promesas de obediencia en el futuro. Esto no es apropiado para la persona ritualmente muerta, y no es el tipo de comportamiento que se ve en los pacientes deprimidos. Los pacientes con depresión no muestran sumisión activa, ni su depresión está dirigida a una o más personas dominantes o “ganadores”. En este sentido, no se comportan como los “perdedores”. Por lo tanto, llegamos a la conclusión de que hay por lo menos dos componentes o “niveles” de sumisión ―uno activo o nivel “voluntario” y un nivel pasivo o involuntario (inducido). Por lo tanto, hacemos hincapié en que nuestra teoría relaciona la depresión sólo a la sumisión pasiva, involuntaria ―lo que hemos llamado la “Estrategia del Subordinado Involuntario” (ISS, “Involuntary Subordinate Strategy”) (Price et al, 1994.; Sloman et al., 1994).

La depresión se basa en una estrategia de desescalada de bajo nivel

Fue en esta etapa de nuestra forma de pensar cuando nos encontramos con la Teoría del Cerebro Triple (“Theory of the Triune Brain”) de Paul MacLean (MacLean, 1985, 1990). MacLean sugiere que a medida que nuestro prosencéfalo [cerebro primitivo anterior] creció en los últimos 300 millones de años, las nuevas partes no sustituyeron a las antiguas, sino que se convirtieron en injertos, modificándolas y complementándolas; y también, que este proceso de modificación no fue continuo, sino que ocurrió en tres etapas principales, lo que nos deja con tres “conjuntos de centrales de procesamiento” en las que la información es coordinada y las decisiones se toman en respuesta a los cambios en el medio ambiente. Sugiere que estos tres conjuntos se influyen entre sí, pero que son relativamente independientes.

Esta teoría nos presentó la desafiante posibilidad de que una elección entre las estrategias de escalada y desescalada no se hiciera en un solo nivel del cerebro, sino en tres niveles separados, posiblemente al mismo tiempo. E incluía la posibilidad de que la opción elegida en cada nivel pudiera no ser la misma, por lo que uno podría tener un cerebro que está escalando en un nivel y desescalando en otro.

 

El conjunto de más bajo nivel del cerebro anterior de MacLean ―lo que él llama el cerebro reptiliano o complejo R― se encuentra en los ganglios basales (sobre todo el cuerpo estriado). Se ocupa de los problemas encontrados durante la etapa de la existencia que compartimos con los antepasados de los actuales reptiles. Se trataba principalmente del comportamiento ritual agonístico y el cortejo. Nuestros antepasados reptiles necesitaban una estrategia de desescalada, por tanto parece apropiado asignar a este nivel el comportamiento normal de pasivo subordinado que describimos como la ISS. La ISS cambia así su nombre por el de estrategia de desescalada reptiliana.

El conjunto del nivel medio de MacLean ―el cerebro paleomamífero― está situado en el sistema límbico, que está aceptado que se relaciona con el comportamiento emocional. ¿Cómo se pone de manifiesto la elección de una estrategia de escalada o desescalada a este nivel? Es evidente que la estrategia de escalada debe estar relacionada con la expresión de la ira. La ira es la emoción del ataque, que es la manifestación del comportamiento de escalada. De forma análoga, la estrategia de desescalada a este nivel deberá involucrar las emociones disfóricas como sentirse castigado (escarmentado), ansiedad social, vergüenza, culpa y humillación. También se incluye aquí la emoción “deprimido” que se diferencia del estado de ánimo depresivo en que se centra en un objeto (Davidson y Ekman, 1994), y en que es reactivo a las circunstancias cambiantes del objeto (mientras que el estado de ánimo depresivo no está focalizado o está auto-focalizado).

En el conjunto de nivel más alto, en el cerebro neomamífero, situado en la neocorteza, disponemos de una elección racional, consciente y voluntaria entre escalada y desescalada. Todo el complejo de información disponible como conocimiento se utiliza en este nivel de toma de decisiones. El resultado es o bien una decisión de continuar la lucha y luchar; o la decisión de dar marcha atrás, escapar, inclinarse, pedir disculpas, tragarse sus palabras (el orgullo), admitir que uno estaba equivocado, y/o comprometerse a llevar a cabo las reparaciones exigidas por el ganador.

El trabajo de MacLean ha sido criticado (Butler y Hodos, 1996), aunque no está claro si estas críticas invalidan su concepto de tres conjuntos centrales de procesamiento en niveles cerebrales diferentes. En cualquier caso, no estamos atados a un modelo del cerebro triple. Un modelo de mente triple es más que suficiente, y este modelo ha estado presente desde que Platón en La República propuso una división “del alma en tres partes, correspondientes a los tres órdenes en el estado. Cada parte me parece que tienen su propia forma de placer y su deseo particular; y cualquiera de los tres niveles pueden gobernar el alma “.

Los primeros estudiosos del esta cuestión (los filósofos helenos) compararon el cuerpo a un carro, cuyo avance está dirigido por un Maestro (que sabe a dónde quiere ir) y guiados por un Conductor (que sabe cómo llegar) y tirado por un caballo, que proporciona la energía. Y los pensadores posteriores también especularon acerca de niveles de la mente para tener en cuenta los diversos grados de control de la conciencia que atienden a las operaciones de las diferentes funciones humanas. Yo diría que el cerebro triple no sólo concuerda con lo que sabemos acerca de la mente triple, sino que ayuda a clarificar las ideas acerca de este complejo campo, acosado como está por los problemas del dualismo mente/cuerpo, y por el uso de un lenguaje técnico (por ejemplo, “consciente” y “voluntario”), que se deriva del lenguaje utilizado por los actores en el drama de atribuir cualidades a los demás, en lugar de un lenguaje apropiado para un observador científico.

Con los tres niveles independientes son posibles ocho combinaciones de escalada y desescalada, y si nos centramos en la depresión, nos interesarán las cuatro que incluyen una desescalada de más bajo nivel. Antes de analizar las implicaciones clínicas, podría ser útil dar un ejemplo de un sistema más sencillo, que ilustre el principio general implicado y las relaciones posibles entre los niveles.

La analogía de lidiar con el frío

Si hay un problema de frío, el conjunto superior lo soluciona utilizando más ropa o encendiendo la calefacción central, mientras que a un nivel inferior se escoje entre tiritar o una vasoconstricción a nivel cutáneo. En el caso del frío, tenemos dos niveles principales, y está claro que en cada nivel se utiliza información diferente para la toma de decisiones. Por ejemplo, la información sobre la integridad del sistema de calefacción central se utiliza para decidir si ponerse más ropa, pero no se utiliza en la decisión de tiritar. Del mismo modo, la información sobre la temperatura interna del cuerpo es probablemente usada en la decisión de tiritar, pero no se utiliza en la decisión de encender la calefacción central. Ambos niveles tienen esencialmente que tomar una decisión sobre si se debe aumentar la producción de calor (o reducir la pérdida de calor), y por lo general van a tomar la misma decisión, el individuo expuesto al frío encenderá la calefacción central y tiritará. Pero en algunos casos, pueden tomar decisiones diferentes. En alguien que es demasiado orgulloso para encender la calefacción central (viéndose a sí mismo como un “tipo duro”) la decisión en el nivel superior puede entrar en conflicto con el del nivel inferor, que decide tiritar. Se debe tener en cuenta que el nivel más alto puede adelantarse o rescindir la decisión en el nivel más bajo: encender la calefacción central puede adelantarse a, o acabar con, la tiritona. Esto representa la tendencia evolutiva, el nivel más alto asume la toma de decisiones en detrimento del nivel más bajo. El nivel inferior se mantiene como un mecanismo a prueba de fallos en caso de que los niveles superiores no hagan frente adecuadamente al problema.

Baremo de stress

En el caso de la conducta agonística, voy a utilizar el término “baremos (ranking) de estrés” para indicar la percepción de una situación que constituye una amenaza al rango actual. Esta podría tomar la forma de la aparición de un rival con intenciones agonísticas o la desaparición o la deserción de un aliado. El “ranking stress” permite que el individuo “acceda” a su “conjunto de estrategias agonísticas”, que, por supuesto, consiste, en cada nivel, en las dos estrategias de escalada y desescalada. No sabemos si los mismos tipos de “ranking stress” son eficaces en todos los niveles ―este es un tema para estudiar empíricamente. Tampoco sabemos la información precisa utilizada en cada nivel para decidir entre escalada y desescalada. Tampoco sabemos si hay algún solapamiento entre la información que se utiliza para activar el acceso al conjunto de estrategias y la información utilizada para decidir entre las dos estrategias en dicho conjunto.

Los componentes de la estrategia de desescalada de bajo nivel.-

Si tratamos de reducir el nivel más bajo de la estrategia de desescalada a sus componentes básicos, tenemos una prueba más de que la capacidad de cambio del estado de ánimo se desarrolló en el contexto de la conducta agonística (Stevens & Price, 1996).

Hay tres constructos básicos hipotéticos que se consideran esenciales por los ecólogos del comportamiento para el desarrollo de modelos matemáticos del comportamiento de lucha (Krebs y Davies, 1993; Hack, 1997). Estos son:

1. Potencial de Retención del  Recurso (RHP), que es una estimación de la capacidad de lucha de un individuo, o más en general, la capacidad de controlar el resultado de las situaciones interpersonales conflictivas. Se utiliza en el cálculo del RHP relativo, que es la evaluación  que hace el individuo de si es más poderoso que un competidor. Con el cambio parcial en los enfrentamientos (durante la evolución reciente de los homínidos) de la competencia agónística por la intimidación a la competencia hedónica por la atracción, RHP está siendo reemplazado por el autoconcepto del poder de retención de la atención social (SAHP, “self-concept of social attention holding power”) que se refiere a la capacidad de un individuo para atraer la atención y la aportación de otros miembros del grupo (Gilbert et al., 1995). Considerando que la RHP determina el equilibrio entre el ataque y el sometimiento, SAHP determina el equilibrio entre la presunción y la modestia en los eventos socials importantes.

La disminución del RHP explica la baja autoestima, la inferioridad y otras formas de auto-percepción negativa que son características comunes de la depresión; y bajos valores de SAHP explican características tales como la culpa, la vergüenza, la ansiedad social y el sentimiento de culpa.

2. Valor del Recurso, que es una estimación del valor de lo que sea por lo que se está luchando. El valor del recurso expresa la inversión del individuo en los objetivos y los incentivos a los que tendría que renunciar al rendirse. Estos pueden ser objetivos particulares tales como conseguir un beneficio o ventaja concreto en algún asunto, o pueden ser más generales, tales como la ambición y el deseo de mejorar socialmente, o pueden ser simbólicos, tales como el logro de una filosofía significativa o religión. En la medida en que las recompensas dependen de la situación social, el valor del recurso representa la ambición y todas las formas de búsqueda de estatus.

La reducción del valor del recurso de los pacientes deprimidos explica la pérdida global de interés, la apatía y la disminución de la eficacia de los refuerzos.

3. La propiedad, que es una convención muy extendida en el mundo animal por la cual un propietario o residente gana una competición y un intruso la pierde. Se aplica a los territorios y en los seres humanos también a las posesiones, y en algunos babuinos se aplica a la posesión de una consorte femenina. Un no-propietario tiene que ser mucho más poderoso para ganar en una competición contra un propietario. La propiedad es un componente de la estrategia evolutivamente estable Burgués en el juego Halcón-Paloma-Burgués (Krebs y Davies, 1993).

El sentido de propiedad se ve afectado en la depresión, y en casos extremos los pacientes sienten que no tienen derecho a existir, a diferencia del paciente con estado de ánimo elevado, para quien “el mundo es su ostra”. Un golfista deprimido lo expresaba con la frase, “no tengo parada en el camino de la vida”. La propiedad ofrece un sentido de derecho, y en la depresión el sentido de derecho se encuentra dañado.

Los mayores índices de estos tres valores se dan cuando el individuo es más proclive a atacar que a retroceder, o a estar muy seguro de sí mismo en vez de ser modesto. Por lo tanto, podemos esperar que todos ellos se reduzcan en la estrategia de desescalada de más bajo nivel, y con mayor razón se reducirán cuando la estrategia es intensa o prolongada y se manifiesta como enfermedad depresiva. El único componente importante del estado de ánimo depresivo que no está directamente relacionado con una disminución de RHP es el Valor del Recurso o Propiedad es Energía. Pero hemos atribuido la pérdida notable de energía del estado de ánimo deprimido a una interacción entre RHP y Valor del Recurso (Stevens & Price, 1996). RHP representa el “ser capaz de” en el conflicto, o la capacidad para superar la oposición; Valor del Recurso representa la “voluntad” en el conflicto, o la disposición a luchar. Cuando ambos ” ser capaz de ” y “voluntad” están presentes en suficiente medida, entonces parece probable que los sistemas motivacionales de la psique proporcionarán la Energía; pero si uno o ambos, “ser capaz de” o “voluntad”, falta, los ingredientes para el combate exitoso estarán ausentes, entonces los recursos de Energía no se proporcionan.

La reducción de estas tres variables básicas puede explicar una gran parte de los síntomas de los estados depresivos.

Una ilustración de la vida en el campo inglés

Permítanme ilustrar el funcionamiento normal de estos mecanismos a través de un ejemplo típicamente inglés. La Señora Turvey, nuestra heroína, está casada con Sir Topsy, y vive en una bonita casa solariega en algún lugar de los Shires. Un día Sir Topsy muere en un accidente de caza. Este es un Baremo de Stress para Lady Turvey, que se ha convertido en la Señora Viuda de Turvey. Sabe que ahora se espera de ella que se mude de la mansión para dejarsela a su hijo y a su nuera, la nueva Señora Turvey. Ella debería irse a vivir a la casa ganancial[1], que es considerablemente más pequeña que la casa solariega.

En el nivel superior, racional, la viuda tiene opciones sobre qué hacer. Su estrategia de desescalada es aceptar lo inevitable y pasar a la casa ganancial. Su estrategia de escalada es quedarse donde está. Ella puede reforzar esta estrategia con muchas justificaciones: su hijo aún no tiene edad suficiente para asumir la responsabilidad de la mansión; su nuera no es lo suficientemente madura para manejar tanta servidumbre; ella tiene que quedarse a supervisar algunos trabajos en la casa llevados a cabo recientemente; y así sucesivamente usaría su fértil mente. En verdad, a pesar de la tradición, ella no quiere dejar la casa en la que ha vivido durante tantos años.

Después de algunas semanas, empieza a estar claro para la familia y amigos que ella no está haciendo ningún plan para mudarse. Ella hace oídos sordos a los argumentos racionales sobre los precedentes. En esta etapa, se accede al nivel medio, o conjunto de estrategias emocionales. El detonante de esto puede ser la crítica a su conducta, o un intento deliberado de inducir el nivel medio de desescalada con preguntas como: “¿No te da vergüenza desafiar las tradiciones de esta manera?” y “¿No te hace sentirte culpable vivir en esa casa enorme por capricho?” Si estos comentarios tienen éxito, e inducen un nivel medio en la estrategia de desescalada, caracterizada por la culpa y la vergüenza, el pensamiento de la viuda en el nivel superior puede verse afectado por estas emociones, y una de estas dos cosas puede suceder: ella puede pasar a un nivel superior en la estrategia de desescalada y mudarse a la casa ganancial; o, la vergüenza y la culpa son insuficientes para superar su deseo de permanecer donde está, y se queda aunque se siente mal por ello. Por otra parte, su conjunto de nivel medio puede seleccionar la estrategia de escalada, y entonces se enoja con estos entrometidos que se tomn la libertad de decirle lo que debe hacer, y en el furor de su ira los tacha de su lista de visitas y da rienda suelta a otros castigos similares sobre ellos. Está impulsada por un sentimiento de superioridad moral.

Después de algunos meses, podemos imaginar que la nueva Señora Turvey está perdiendo la paciencia con su suegra, ya que no puede hacer planes definitivos para gestionar la casa solariega. Luego de unas conversaciones con el abogado de la familia, envía a unos arquitectos a la mansión para hacer los planos provisionales de ciertas reformas que desea hacer.

Esta intrusión en su territorio trastorna a la Viuda, y podemos suponer que también activa el conjunto de nivel inferior de la estrategia agonística. Si ella implementa la estrategia de desescalada (que también hemos llamado ISS), sufre un descenso de RHP/SAHP, del Valor del Recursos y la Propiedad. Todo esto efecta profundamente a su pensamiento de alto nivel. Su descenso en RHP/SAHP o concepto de sí misma, es probable que la haga sentirse inadecuada para llevar toda la responsabilidad de la mansión sin el apoyo de su esposo. El descenso en Valor del Recursos debilita su apego por la casa solariega, que ahora le parece mucho menos atractiva, y que no vale la pena montar tanto escándalo por ella. La caída en Propiedad remarca su conocimiento de que es su nuera, y no ella, la que ahora tiene derecho a la casa solariega. Este “depresivo” cambio de pensamiento puede cambiar su conjunto de nivel alto a desescalada. O tal vez no, y ella puede quedarse en la casa solariega como una persona deprimida, tal vez asumiendo el papel de un inválido crónico, y bien puede ser que finalmente, por razones de salud, sea sacada de su casa de campo en una camilla para ser cuidada en otro lugar. En tal caso, su nivel más bajo de desescalada estaría expresado a través de la metáfora de la enfermedad física (Price y Gardner, 1997).

Como última posibilidad, la intromisión de los arquitectos de su nuera puede implicar, no la depresión, sino la elevación del estado de ánimo. Esto aumentará su autoestima, al hacer que parezca que merece aún más la pena defender la casa solariega y fortalecerá su sentido de propiedad. Entonces ella aumentará el nivel de energía para ejercer presión sobre los miembros de la familia para que se pasen a su bando, para consultar a las firmas de abogados para llevar el asunto a los tribunales si es necesario, y para difundir calumnias viles de su nuera, por lo que todas las demás damas de los Shires se unirán a ella en la condena de la prisa indecente con la que la nuera parece estar usurpando su posición. Tal vez tenga éxito, y entonces la nuera desescalará, y ella seguirá siendo feliz al verse pasando sus días fuera de la casita del jardinero. Pero lo más probable es que la nuera está hecha de “otra pasta”, e insistirá en sus derechos. Este último escenario es la materia con la que se construyen las disputas familiares.

Comentario

Para la viuda, mudarse a la casa ganancial era el equivalente de encender la calefacción central. En cualquier momento, podía terminar con la dolorosa experiencia de su medio y bajo nivel de desescalada simplemente desescalando del nivel superior. Pero era demasiado orgullosa, o demasiado terca. Si uno hubiera sido llamado a tratarla en cualquiera de las etapas, no habría tenido mucho éxito tratando la “depresión” o sus equivalentes somáticos; la única manera lógica de proceder hubiera sido preguntar: “¿Por qué no se mudó a la casa ganancial?”

Podemos apuntar otra similitud con la analogía “del frío”. De la misma forma que el malestar de tiritar puede aumentar la sensación de frío y por lo tanto disponer a la persona a encender la calefacción, así el pensamiento depresivo de medio y bajo nivel de desescalada, aumenta la sensación de perder y por lo tanto dispone a la persona para una sumisión voluntaria. La culpa facilita la aceptación del castigo. La vergüenza facilita la aceptación del rango inferior. El abatimiento facilita el abandono de metas inalcanzables. Del mismo modo, el estado de ánimo deprimido facilita el cambio de la ira al abatimiento. La gente se enoja cuando son insultados por una persona de menor rango (como señaló Aristóteles); el sentido de inferioridad que se produce en la depresión ayuda a la persona a ver al insultador como de rango superior, en respuesta a lo cual la emoción apropiada es sentirse humillado. En una sociedad igualitaria, nos enojamos cuando sentimos que tenemos razón y humillados cuando nos damos cuenta de que no tenemos razón, y el estado de ánimo depresivo nos hace sentir que no tenemos razón ― sentimos que nos equivocamos, y por lo tanto nos sentimos culpables. Nos enojamos cuando alguien coje algo que nos pertenece, y el estado de ánimo depresivo elimina el sentido de propiedad, o de tener derecho a las cosas. El estado de ánimo depresivo también favorece la desescalada en el nivel más alto ―nos quita la esperanza de victoria, nos quita la confianza en nuestras propias habilidades, nos quita el sentido de la importancia que tiene lo que sea por lo que estemos luchando y nos hace sentir demasiado cansados y enfermos como para querer seguir haciéndolo.

Así, el diagrama de flujo se lee: al entrar en una situación de conflicto, o luchas o cedes. Si luchas y aún no ganas, te enojas y luchas más duramente, o te siente humillado y cedes. Si luchas más duramente y aún no ganas, elevas el estado de ánimo y luchas todavía más duramente, o deprimes el estado de ánimo y cedes. En la mayoría de los casos en el EEA este algoritmo probablemente permitió la rápida solución de las controversias. Pero en nuestra sociedad compleja, hay una serie de motivos de “bloqueo de la sumisión voluntaria” que impiden que el agonismo sea funcional, y las disputas sean resueltas.

A veces el bloqueo de la resolución del conflicto no se encuentra en la persona sumisa (el que cede, el perdedor), sino en el “ganador”, cuya función es la de aceptar la sumisión y pasar a la reconciliación. A veces no hay suficiente cantidad de sumisión en cualquiera de los niveles para inducir al otro a ejercer la “misericordia” del ganador (Weisfeld, 1977). Suponga que la nuera siente un odio imperecedero hacia la Señora Viuda de Turvey, posiblemente porque se oponía a su matrimonio con su hijo por su insuficiente nivel social. Entonces, con la viuda expuesta a la venganza al faltarle el apoyo de su marido, puede ser que por muy sumisa que sea la viuda la nueva Señora Turvey continuará castigándola con un trato frío y distante o humillándola por otros medios, y por eso la viuda nunca podrá remitir del nivel más bajo de su estrategia de desescalada. Esto ocurre en situaciones de tortura y otras formas de intimidación. Pero por lo general, el bloqueo de la resolución recae en el perdedor, que es demasiado orgulloso o terco para hacer la apropiada desescalada en el nivel superior. En otras palabras, en el tratamiento de la depresión a menudo estamos manejando “bloqueos de desescalada en el nivel superior”.

Las manifestaciones de la estrategia de desescalada de bajo nivel

Es el nivel más bajo de la estrategia de desescalada con la que estamos clínicamente más interesados, ya que es ésta estrategia, si es demasiado intensa o prolongada, lo que reconocemos como la depresión clínica. En el pasado la hemos llamado por diferentes nombres, tales como “la subrutina de la rendición” (Price y Sloman, 1987; Sloman & Price, 1987) o “la estrategia del subordinado involuntario (ISS)” (Price et al., 1994). Cualquiera que sea su nombre, esta estrategia tiene cuatro funciones principales:

1. Evidencia que no existe “ninguna amenaza” para el ganador, y por lo tanto enfatiza cualquier sumisión de alto nivel que se esté efectuando; o, si no se está hacienda una sumisión de alto nivel, se le asegura al ganador que la víctima no es una amenaza real, digan lo que digan, porque se es demasiado viejo o enfermo o incapacitado para ser eficaz.

2. Señala “fuera de combate” a los amigos y partidarios, dándoles el mensaje “no me empujen a la arena para luchar en su nombre” (Price & Gardner, 1995).

3. Facilita el cambio de escalada a desescalada en los niveles medio y superior, induciendo culpabilidad, vergüenza e inferioridad, y una sensación generalizada de pesimismo.

4. Sitúa al individuo en una camisa de fuerza depresiva, quitándole energía, interés, esperanza, decisión y fuerza de voluntad. De este modo, obliga al individuo a someterse, incluso si en el nivel superior es demasiado orgulloso o terco (o corajudo) para rendirse. En tal caso, la razón social aparente para la sumisión es probable que sea una enfermedad física o debilidad (Price & Gardner, 1995).

Causas de la estrategia desajustada

De acuerdo con nuestro modelo, la causa de la enfermedad depresiva no es la adversidad social, o perder, o un defecto, porque lo normal es que los seres humanos pierdan y fracasen y sean confrontados con la adversidad. Más bien, la causa de la enfermedad depresiva es el fracaso del cerebro triple al coordinar su respuesta a la adversidad social. Una respuesta coordinada asegura el éxito o la retirada exitosa/sumisión. A menudo se encuentra que el nivel más alto de desescalada está siendo bloqueado por alguna razón, ya sea en el paciente o por un tercero. Por ejemplo:

1.El nivel más alto de desescalada está bloqueado por escrúpulos morales.

Cuando alguien trata de mantener una posición imposible, o se aferra a un objetivo irrealizable, lo llamamos valor o terquedad, dependiendo de si simpatizamos o no con el intento. Orgullo, honor y escrúpulos morales son razones para seguir escalando en el nivel más alto a pesar de la agobiante desescalada en el nivel inferior. Milton la tomó con la monarquía, Darwin con la iglesia, y muchos son los mártires que se han negado a doblar la rodilla. La salud se sacrifica a los principios. Hemos descrito un caso en el que el paciente se negó a unirse a sus compañeros de trabajo en un fraude, fue castigado por ellos y sufrió la enfermedad depresiva como resultado (Stevens y Price, 1996). Anthony Trollope proporciona un paradigma de la terquedad auto-destructiva en su novela He Knew He Was Right (Sabia que tenia razón). En estos casos, el terapeuta está en la posición de un médico que atiende a un boxeador que insiste en luchar contra los contrincantes más poderosos.

2.El nivel más alto de desescalada es bloqueado por ignorancia o incomprensión.

La sumisión humana (a diferencia de la sumisión de los animales) implica obediencia, o hacer activamente lo que la otra persona quiere. A veces esto es imposible. Un marido dominante puede insistir en recibir una respuesta sexual entusiasta, una esposa dominante puede exigir que su esposo corrija un tic involuntario. A veces el paciente no sabe qué hacer para complacer al otro: un marido no quería que su esposa trabajara porque tenía miedo de que se relacionase con hombres atractivos, pero le daba vergüenza confesar ese miedo, y por eso la criticó por su pereza y su estupidez hasta que la depresión la volvió incapaz para el trabajo.

3.El nivel más alto de desescalada es bloqueado por un tercero.

Una esposa quería complacer a su marido, que insistió en que estuviera en casa el sábado; pero su madre, que era aún más poderosa que su marido, insistió en que la visitara e hiciera unas tareas para ella el sábado. La sumisión a uno implica resistirse al otro. Ella deseaba desescalar en las dos relaciones más importantes en su vida, pero no la dejaron. En este caso la enfermedad depresiva remitido cuando su madre murió.

4.El nivel medio de desescalada es bloqueado por un sentimiento de injusticia.

Muchos pacientes sufren insultos y agravios que no puede dejar pasar por resentimiento o enojo por la injusticia que ello conlleva. Recientes casos de este tipo en mi experiencia incluyen a personas injustamente despedidas de sus puestos de trabajo, un padre acusado de agredir sexualmente a su hija, y padres que sienten que la autoridad educativa les ha fallado a sus hijos de alguna manera. Estas personas se sienten fuera de sí de rabia, hirviendo de rabia asesina. Incluso si deciden desescalar en el nivel superior, siguen escalando en el nivel medio de las reacciones emocionales, y esto impide la resolución de desescalada de bajo nivel.

Identificar el conflicto

En el nivel superior hay muchas áreas de la vida en que las estrategias de escalada y desescalada se llevan a cabo de forma independiente; por ejemplo, uno puede escalar en su vida amorosa buscándose un ligue, mientras que en su relación parental desescala al aceptar dejar de fumar. En el nivel medio de la respuesta emocional, todavía hay aún más variedad, en el que uno puede estar deprimido por un problema a la vez que está enojado por otro―incluso se puede estar enojado y deprimido a causa del mismo tema. Pero en el nivel más bajo la estrategia es infocalizable, es una cuestión de todo o nada, y afecta a todas las actividades y estrategias. El estado de ánimo depresivo es un fenómeno generalizado. ¿Cómo se decide cuál de las escaladas del nivel superior está produciendo una situación que se extiende hacia este bajo nivel de desescalada? Esta es una de las habilidades del psicoterapeuta. Baste decir que por lo general se relaciona con una de las metas más destacadas del paciente o con sus relaciones.

Consideraciones terapéuticas

La tarea del terapéuta consiste en identificar el conflicto y ayudar al paciente a resolverlo en el nivel superior. A menudo, esto tomará la forma de ayudar al paciente a admitir la derrota, aceptar lo inevitable y renunciar a las aspiraciones poco realistas. A veces, sin embargo, el paciente puede ser ayudado a ganar ―a pesar del hecho de que él o ella estaba perdiendo al principio, por lo que se encuentra incapacitado por la depresión. A veces, el contexto adverso puede evitarse por completo, y lograr resultados mediante la negociación y el compromiso. A veces, los pacientes ven un conflicto donde no lo hay, otros son demasiado sensibles a las amenazas, o acceden a su conjunto de estrategias de bajo nivel agonístico muy fácilmente. Es difícil decir cuál es la proporción de los pacientes que tienen idea del conflicto que está causando la depresión. Sospecho que muy pocos. La mayoría de los pacientes achacan la depresión a factores biológicos tales como comenzar a tomar o pertenecer a la generación de “la píldora” o a los propios síntomas de la depresión, por ejemplo, “estoy deprimido porque no puedo dormir”. Si es necesario hacer comprender al paciente la verdadera causa de la depresión, la analogía de tiritar (ver más arriba) es útil; por ejemplo, el terapeuta dice: “No vamos a perder el tiempo frotando sus músculos temblorosos con pomada ―vamos a explorar la razón por la cual no han sido capaces de encender la calefacción central.”

El rival simbólico o interiorizado

El modelo se basa en un conflicto con un rival real. Esto explica por qué la depresión es tan incapacitante ―incapacita al individuo, mientras que el rival toma el control. Este tipo de incapacidad no tiene ninguna función en la gestión de los estresores impersonales, tales como las condiciones climáticas adversas.

Sin embargo, tal es la capacidad humana para personalizar el entorno que algunas formas de estrés impersonal son percibidos como procedentes de un rival. Job, por ejemplo, vio colmada las desgracias de su familia como actos de un Dios personal; se indignó con Dios y quería llevarlo a los tribunales. En este caso, Job se convirtió en depresivo ―el nivel más bajo de desescalada se asoció tanto con el nivel superior como con el de nivel medio. El remedio fue proporcionado por Eliú, quien señaló a Job que no era apropiado para un hombre entrar en una pugna agonística con Dios. Así Job se sometió a Dios y su depresión desapareció.

En algunos casos el conflicto no es con una persona del exterior, sino con una entidad interiorizada (Weiss, 1993; O’Connor, 1997). Por ejemplo, algunas personas de éxito se ven atrapados entre su ambición y su adoctrinamiento infantil de no eclipsar a sus familiares inmediatos (especialmente a las hijas se les enseña a no eclipsar a sus hermanos). Entonces, cuando tienen éxito como adultos, se deprimen sin motivo aparente. Se ha sugerido que esta depresión es causada por “la culpa del superviviente”, debido a la gran diferencia entre su propio desempeño y el de los miembros de su familia. Pero perseguir el conflicto en las profundidades de la psique está más allá del ámbito de este trabajo.

Referencias

Alcock, J. (1979) Comportamiento Animal: Un Enfoque Evolutivo. Sunderland, Mass.: Sinauer.

Archer, J. & Huntingford, F. (1994) los modelos de la teoría de juegos y la progresividad de las peleas de animales. En: Potegal, M. & Knutson, JF (eds) (1994) Dinámica de la agresión: procesos biológicos y sociales en parejas y grupos. Hillsdale, Nueva Jersey: LEA. Pp. 3-32.

Bibring, E (1953) Los mecanismos de la depresión. En afectivo ed Trastornos P. Greenacre. Nueva York: Prensa Internacional. Pp. 309-316.

Butler, AB & Hodos, W. (1996) Vertebrados Neuroanatomía comparada. Nueva York: Wiley-Liss.

Epílogo Davidson, RJ & Ekman, P. (1994): ¿cómo se distinguen las emociones de los estados de ánimo, temperamentos afectivos y otras construcciones relacionadas. En: Eckman, P. & Davidson, RJ (eds) La naturaleza de la Emoción: Cuestiones Fundamentales. Pp. 94-96. Nueva York: Oxford University Press.

Gilbert, P. (1997) La evolución de atractivo social y rol en la vergüenza, la humillación, la culpa y la terapia. British Journal of Medical Psychology, 70, 113-148.

Gilbert P, Precio J & S Allan (1995) La comparación social atractivo, social y evolución: cómo podrían estar relacionados con las nuevas ideas en psicología?: La Revista Internacional de Teoría de la Innovación en Psicología, 13, 149-165.

Hack, MA (1997) Las estrategias de evaluación en los concursos de los grillos machos, Acheta domesticus. Animal Behaviour, 53, 733 = 747.

Krebs, JR & Davies, NB (1993) Una introducción a la Ecología del Comportamiento, 3 ª edición. Oxford: Blackwell Scientific Publications.

MacLean, PD (1985) psiquiatría evolutiva y el cerebro trino. Medicina Psicológica, 15, 219-221.

MacLean, PD (1990) El cerebro trino en su evolución. Nueva York: Plenum Press.

O’Connor, LE (1997) Culpa del sobreviviente, el comportamiento sumiso y la teoría de la evolución: la desventaja de ganar en la competencia social. Ponencia leída en la reunión HBES, Tucson, Arizona, junio de 1997.

Price, JS & Sloman, L. (1987) La depresión como un comportamiento obteniéndose: un modelo animal basado en el orden jerárquico de Schjelderup-Ebbe. etología y sociobiología, 8, 85S-98S.

Price, JS & Gardner, R. (1995) El poder paradójico de que el paciente deprimido: un problema para la teoría de clasificación de la depresión. British Journal of Medical Psychology, 68, 193-206.

Price, JS, Sloman, L., Gardner, R., Gilbert, P. & Rohde, P. (1994) La hipótesis de la competencia social de la depresión. British Journal of Psychiatry, 164, 309-135.

Sloman, L., Price, J., Gilbert, P., Gardner, R. (1994) Función adaptativa de la depresión: implicaciones psicoterapéuticas. American Journal of Psychotherapy, 148, 401-416.

Sloman, L. & Price, JS (1987) Bajar de comportamiento (subrutina rendimiento) y humano depresión: mecanismos próximos y selectiva y Etología. Sociobiología, 8, 99 (S) -109 (S).

Stevens, A. & Price, J. (1996) Psiquiatría evolutivo: Un nuevo comienzo. London: Routledge.

Swann, AC, Secunda, SK, Katz, MM, Croughan, J., Bowden, CL, Koslow, SH, Berman, N. & Stokes, PE (1993) Especificidad de los estados afectivos mixtos: comparación clínica de la manía y la depresión agitada disfórico. Journal of Affective Disorders, 28, 81-89.

Weisfeld, GE A base sociobiológica para la psicoterapia. En etológica Psiquiatría. MTMcGuire y LAFairbanks (Eds.). Nueva York: Grune y Stratton, 1977, pp 111-126.

Weiss, J. (1993) ¿Cómo funciona la psicoterapia: Proceso y Técnica. Nueva York: Guilford Press.


[1]  La “casa ganancial”, o Dower House, es, entre las clases altas británicas, una casa, más pequeña y modesta destinada a la viuda del Sir o Lord. Puede ser un antiguo pabellón de caza, la casita de invitados o, como se señala más abajo, la casita del jardinero. (n.d.t.)

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15 pensamientos en “Tres en uno, todos para uno y uno contra todos

  1. supongo, bueno…entiendo….en mi tosco entender,claro, que por ejemplo…alguien con sindrome de Estocolmo se quedaría enganchado al Rival Simbolico?

      • Mil gracias, aun no he encontrado el articulo, espero que no sea en ingles,jeej.
        Leo y releo esta entrada y bueno, me sugieren un monton de ideas y preguntas.
        Por ejemplo: un niño que sufre maltrato y abusos sexuales intrafamiliares se disocia; su cuerpo queda y su mente asciende hasta el techo. Hasta que punto esto sería una “sumision”? quiero decir, si es capaz de disociarse-….no puede ser una estrategia de escalada interna? Por otro lado…al crecer y salir de ese entorno por completo desarrolla una especie de sumision involuntaria como mecanismo de supervivencia aprendido,pero solo en terreno ajeno.
        A nivel interno todo lo contrario, la Ira dirigida contra sí mismo o su entorno menos amenazante se presenta rigida, como una incapacidad para esa desescalada que tan bien conoce.Una total incapacidad para deprimirse y una predisposicion constante para luchar.Un bloqueo en la desescalada?
        Ira que no consigue sentir hacia los causantes de todo este sufrimiento; hacia los que desarrolla un sindrome de Estocolmo, y por los que siente compasion;…. la compasion del que hubiera ascendido y ganado? Es complejo…seguiré leyendo y masticando estas ultimas entradas a ver si me hago con las respuestas.
        Me flipa lo que escribes; lástima que los conocimientos no me acompañen para entenderlo bien.

  2. A ver si encuentro quien me lo traduzca; un psicologo que lee este blog y que lee en inglés puede que me ayude a entenderlo. Volveré a leer tus entradas del 15 – 17 de octubre; que por ahí has traducido algo. Yo mezclo conceptos y pueden salir algunas absurdeces;TEPT, TLP, Depresion…supongo que es demasiado complejo.Con respecto a los farmacos, insisto en que si se pudiera medicar ( o drogar legalmente) para de forma controlada permitir liberar, llorar, emprender ese descenso…pues no haría falta tanto alcohol ni drogas, ni terapias locas que te llevan a la catarsis sin sentido.Es que todos pretenden el efecto contrario, bloquear, anular, animar, bloquear…y al final acaba la gente como acaba mezclandolos con alcohol y otras cosas.Gracias!!

  3. La teoría evolutiva de Price que yo desconocía pero que empiezo a entender gracias a Price y al blog, explica de una manera muy interesante el desarrollo de la depresión a través de la evolución humana, un concepto que jamás hubiera imaginado, pero supongo, siguiendo el comentario de sec, que cuando hablamos de depresión, la enfocamos desde muchos puntos de vista, algunos que ni siquiera están cerca de la psicología o la psiquiatría, así que no se trata de una mezcla de conceptos y mucho menos de ignorancia, más bien habrá que diferenciar desde qué óptica estamos entendiendo y definiendo la depresión. Por poner un ejemplo algo “light”, diré que las teorías “new age” proponen ahora que todas las psicopatologías derivan del “miedo”, sin embargo no se dan cuenta que el miedo es también una respuesta saludable para sobrevivir, y por supuesto no explica nada de lo que vemos en la práctica clínica. (Enfatizo mucho estas ideas, porque estas sí fomentan la ignorancia y las graves distorsiones en las ciencias humanísticas).

    Por otro lado, soy terapéuta y eso me lleva a querer indagar más acerca de el abordaje del conflicto. Price nos deja una probadita en los últimos renglones dle trabajo para luego remitirnos a Weiss para entender la manera de abordar el conflicto interiorizado en las profundidades de la psique. Desde esta visión evolucionista, ¿puede resolverse una depresión crónica cuando por otro lado esta resulta más que nada un mecanismo muy adaptativo para la especie y la sociedad?

    • Bueno Ety, la trampa está en la palabra “adaptativo”. Adaptativo significa que algo (un rasgo, una conducta, un organo) representó una ventaja en entornos ancestrales. El problema es que al cambiar nuestro entorno los rasgos o conductas devienen inadaptados. Por ejemplo en el caso de la depresión y siguiendo a Price, la depresion seria un mecanismo que dejaria a salvo al perdedor en el sentido de que podria obviar su derrota y tambien al ganador de un conflicto en el sentido de que no deberia albergar desconfianza del deprimido. Hoy este mecenismo ha devenido inadaptado teneindo en cuenta de que toda rivalidad agonistica puede resolverse desde instancias racionales, o sea llevando el conflicto hacia ell ugar donde puede ser resulto: la corteza cerebral. Tal y como decia Freud: hacer consciente lo inconsciente.

  4. Hola Paco, muy interesante la entrada y los comentarios, muy esclarecedor lo de que lo que fue una adaptación evolutiva puede ser una inadaptación en la actualidad. Tengo una duda: en el artículo de Price dice que en el nivel bajo, Reptil, se necesitan estrategias de desescalada. Y mi duda es, el reptil no tiene o desarrolla estrategia de escalada? No lucha para conseguir territorio o para reproducirse? No es eso una escalada? Muchas gracias, aprendo mucho leyendo tu blog.

    • El nivel reptiliano tiene pocas posibilidades de matizar: escalar o desescalar (la lucha escala y la huida desescala). Y si, ganar en una confrontación o reproducrise con esta o aquella hembra imponen escaladas a todo o nada. Luego intervienen los niveles superiores y hacen una especie de balance sobre las posibilidades emocionales y reales. Pero el nivel reptiliano está conectado a la corteza cerebral, es decir puede desescalarse a medida, siempre y cuando la corteza acepte la desescalada.

      • Buen día. Acabo de encontrar éste blog, y me gustó bastante la verdad. Con respecto al tema presentado aquí, digamos que estoy “bien informado”. Lo pongo entre comillas por dos razones, la primera es porque yo tan sólo soy un aficionado a todas las ciencias, pero entre mis temas favoritos, está el estudio de la mente, la cuestión es que no soy ningún experto. La segunda razón por la cual pongo esto entre comillas es porque, dudo un poco de esta teoría, a pesar de estar bien informado al respecto, y de que suena como algo bastante lógico. Dudo, no por cuestionamientos personales que me hayan surgido de la nada, sino debido a que ya he visto por ahí quienes no apoyan esta teoría. Y es más, (aunque no me guste andar buscando cosas ahí) el artículo referente al tema en Wikipedia dice al principio: “Aunque todavía popular entre algunos psiquiatras, el modelo del cerebro triúnico no es aceptado por investigadores en neuroanatomía evolutivo comparativo” dando al final de ésta línea una pequeña referencia al respecto.

        Es indudable que los cerebros van evolucionando. Mi pregunta es simplemente, qué tan correcta, o qué tan errónea, puede estar ésta teoría. Es decir, que sí ha habido una evolución en nuestro cerebro, que sí hay distintas secciones para ciertas cosas, pero que, qué tal si en realidad no ha sucedido literal y exactamente como lo dijo éste señor McLean.

        Agradecería mucho una respuesta al respecto, No me gustaría andar creyendo algo relativamente falso.

  5. Pingback: Fibromialgia y estrés | magmasalud

  6. Bueno, neuroanatómicamente todas las teorias “localizacionistas” son falsas, desde el triple cerebro de Mc Lean hasta la teoria modular de Fodor, hasta la teoria de la navaja suiza de Tooby y Cosmides
    https://pacotraver.wordpress.com/2013/02/05/la-teoria-de-la-navaja-suiza/
    por no hablar de la segunda topica freudiana. Lo que sucede es que desde el punto de vista funcional es que las cosas no suceden del mismo modo neuroanatomico y nos resultan muy explicativas a pesar de que sean falsas. En realidad hoy sabemos que el cerebro funciona como un todo a pesar de que sabemos que ciertas areas estan especializadas en ciertas tareas, por ejemplo los ganglios basales y el movimiento, de manera que a mi la teoria de Mc Lean me parece muy interesante aunque sabemos que el cerebro mamifero (lo que llamamos cerebro mamifero) es un constructo teorico y que es posible hallar ya en los reptiles estructuras mamiferas.

  7. Bueno, entonces, ¿podría decirse que aunque no todo sea tan literal como lo postule una teoría como ésta, a fin de cuentas nos ayuda a entender mejor del todo al verdadero funcionamiento del cerebro? Porque muy a pesar de la localización o división, todas las características mencionadas para cada “cerebro” son algo “real” ¿no?

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