La vibración fantasma


El nistagmus como ejemplo de descarga corolaria

Seguro que usted ha notado alguna vez la vibración de su movil en ausencia de este. Se trata de un fenómeno muy común que a algunas personas les asusta porque creen o asimilan esta sensación a una especie de alucinación.

Tampoco ayudan aquellas personas que dicen que la vibración fantasma es una consecuencia de la adicción al móvil, -una extraña figura nosográfica- que tanto les gusta para rellenar titulares a algunos periodistas. Lo cierto es que no existe ninguna adicción al móvil y en realidad tampoco existe una alucinación de su vibración sino una simple ilusion sensitiva.

Y para que exista esa ilusión es necesario que el móvil vibre (se encuentre en modo vibración) y que se encuentre en contacto con el cuerpo, y además que este contacto sea repetitivo. Debe ser por eso que la vibración fantasma es más frecuente en los hombres que en las mujeres, puesto que ellas lo llevan siempre en el bolso.

La razón de la persistencia de esta vibración que muchas veces se desencadena sin razón alguna hay que ir a buscarla en ciertas conceptualizaciones como las que conté en este post. La vibración fantasma es una descarga corolaria.

El cerebro se comunica con el órgano periférico de arriba a abajo a través de la via eferente que es la que se usa para mandar mensajes fundamentalmente motóricos: aquellos que están relacionados por ejemplo con el movimiento muscular. Y al revés el organo perfiferico utiliza la via ascendente para mandar mensajes de abajo-arriba, la via aferente.

Cuando un teléfono nos vibra (alli donde está, supongamos que en el bolsillo interior izquierdo de la chaqueta), la vibración estimula los receptores ad hoc (los de la vibracion) de la piel y se transmite la orden de abajo arriba, percibimos la vibración y descolgamos.

Pero el asunto no termina aqui porque además guardamos copia de todos los movimientos almacenados en la memoria de la via aferente y los guardamos en la via eferente.

Lo cierto es que esa memoria existe, pues los algoritmos de este movimiento que hemos aprendido por repetición se encuentran archivadas en la via eferente. Pero no en la via eferente principal que es por donde viaja la orden de teclear aqui y ahora, sino en una via paralela que conocemos con el nombre de copia eferente. Alli se encuentran los PAFs (patrones de acción fijos) que hemos ido archivando con el paso del tiempo y que nos permiten teclear sin apenas pensar donde están las letras, de este modo solo debemos concentrarnos en lo que queremos decir y olvidarnos casi del lugar que ocupan los símbolos del teclado, los conocemos de memoria, casi instantáneamente. Automáticamente.

De manera que la via eferente contiene como un resguardo de las acciones que ya hemos realizado, que hemos llevado a cabo millones de veces y que nos permite refinar y maximizar los resultados de cualquier acción al mismo tiempo que minimiza el “gasto” de esas mismas acciones. La función de la copia eferente es atenuar e inhibir a la propia via eferente refinando su perfomance.

Pero ya sabe usted lo que pasa con las copias con respecto a un original, una copia puede:

  • Perderse
  • Perder definición o contener borrones.
  • No haberse nunca realizado.
  • Contener errores o discrepancias con el original.

Es por esa razón que cuando usted quiere validar un documento le piden siempre el original. La administración pública por ejemplo no admite copias sino que exige el original a efectos de compulsar su veracidad. Las copias son poco de fiar, precisamente porque pueden estar falsificadas o no contener la misma información que sucede con los originales.

En el sistema nervioso sucede con bastante frecuencia que la copia eferente de un movimiento no sea fiel al propio original. En este post hablé precisamente de ciertos fenómenos muy conocidos como las cosquillas -que no pueden nunca ser autoinducidas- o el mareo del acompañante del conductor como ejemplos de distintas funciones de la copia eferente: si no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos es porque nuestro cerebro predice el movimiento que vamos a hacer y lo atribuye al Yo y a la intención voluntaria, para que pueda haber cosquillas tiene que haber un no-Yo, el efecto sorpresa, etc. Del mismo modo el conductor de un coche no se marea nunca a diferencia del copiloto porque aquel mantiene (o cree que tiene) el control sobre el movimiento del coche (al que siente como una prolongación de su propio Yo) mientras que el copiloto – sobre todo los niños o aquellos que aun no han tenido tiempo de congifurar una copia eferente del movimiento- creen que es el mundo quien se mueve y no ellos mismos con el vehículo.

Un corolario es una inferencia que se hace a partir de una verdad demostrada. Si es verdad que:

“La suma de los ángulos de un triángulo rectángulo son 180 º”, entonces se desprende un corolario:

“En un triángulo rectángulo la suma de los dos ángulos contiguos a la hipotenusa es igual a 90°”.

Un corolario es una verdad que no se encuentra manifiesta pero que se desprende de otra verdad de la que se puede inferir.

Como puede observarse en el esquema de arriba, la descarga corolario (Sperry, 1950) que describió Sperry como explicación de los movimientos oculares que se producen con la inmovilidad de la cabeza se produce cuando existen discrepancias entre la copia eferente y el movimiento eferente propiamente dicho (la orden cerebral) y donde puede observarse la función de realimentación de la copia eferente.

De manera que la vibración que sentimos en ausencia del móvil es una descarga corolaria destinada a resolver las disonancias entre lo que se espera que suceda y lo sucedido. Por decirlo de una manera comprensible: nuestro cerebro a través de la via eferente guarda copia de la vibración fantasma y la actualiza de vez en cuando para refinar su copia.

Pues si la via eferente no guardara memoria (copia) de los movimientos ya realizados o vibraciones o dolores percibidos tendria que aprender ex novo cada vez a realizar los movimientos que ya sabemos hacer, es por eso que no precisamos pensar para caminar, las copias eferentes que tenemos en nuestras piernas son suficientes para ello y aprenden a través de la repetición de un mismo movimiento.

Y el corolario que se desprende de este corolario es el siguiente: si quiere dejar de sentir la vibración fantasma, quitele al móvil la vibración. Poco a poco la copia eferente se extinguirá.

2 pensamientos en “La vibración fantasma

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