Empoderamiento, estrés e indefensión (III)


El pensamiento complejo es un tipo de pensamiento que relaciona, se opone al aislamiento de los objetos de su conocimiento, los restituye a su contexto y los reinserta en la globalidad a la que pertenecen.

Edgar Morin

El lector de los anteriores capítulos de esta serie que haya llegado hasta aquí, seguramente habrá compuesto una idea más o menos acertada acerca del concepto de somatización, que por otra parte es un concepto que tiene mucha base empírica  e incluso se trata de un sustantivo que usa la gente para explicar su tendencia a los padecimientos fisicos.

Y seguramente habrá llegado a la conclusión de que la paciente de las neumonías repetidas estaba somatizando algún tipo de malestar psíquico. La pregunta que viene a continuación sería la siguiente ¿Si alguien tiene un malestar psíquico porque no lo manifiesta a nivel psíquico?

¿Por qué esa derivación hacia lo somático?

Antes de contestar esta pregunta me gustaria disolver una idea muy new age que circula ampliamente por la red y que es en realidad una tabla (ilusoria) de equivalencias entre las cualidades de un estrés psicológico y una enfermedad somática con un órgano-diana predominante que manifiesta el malestar.

Antes de nada, me gustaria oponerme a esta idea: no hay una tabla de equivalencias entre los malestares psíquicos y las enfermedades somáticas, pues la caracteristica central de la no-linealidad es la incertidumbre. Dicho de otra manera: no es posible predecir ni dónde, ni cuando ni con qué intensidad va  a surgir una enfermedad fisica (somatización) ni qué sistema (endocrino, inmunitario o nervioso) se verá afectado, ni tampoco qué portal de manifiesto va a resultar estimulado. Las relaciones entre el estrés y sus órganos no son dosis-dependientes y carecen de localidad.

Pero lo que si podemos saber es que cuando una enfermedad es ciclica y se repite no cabe duda de que existe una  estructura disipativa (en adelante ED) pues precisamente las ED son islas de orden. El orden está implicito en la predicción de que hay algo que se repetirá, aunque no sabemos cuando, ni cómo ni qué gravedad tendrá. Algo asi sucede en un trastorno bipolar, una vez establecido que existe esta enfermedad sabemos que el individuo necesariamente recaerá, pero no sabemos si el próximo episodio será depresivo, maníaco o qué intensidad tendrá, hasta que la ED se bifurque de nuevo en cuyo caso puede incluso desaparecer..

Pero volviendo a la pregunta que mas arriba realicé, la primera opción que se presenta a una persona cuando sufre un estrés lo suficientemente intenso-significativo para conformar una ED es que el individuo ha de colapsar una opción: o se convierte en un sufrimiento psíquico o se deja pasar hacia abajo. Y aqui es donde aparece la causación descendente descrita por William Stern y que discurre por los circuitos nerviosos, endocrinos e inmunológicos (NEI).

Ahora bien, entre un estrés cualquiera y una neumonía hay varios pasos que recorrer. ¿Cómo se convierte un estrés cualquiera en una enfermedad infecciosa?

Para entender bien este fenómeno hemos de comprender antes qué es un fractal y algunos fenómenos de la matemática fractal como son los de autosemejanza y la iteración.

Un fractal es una forma que se repite en los distintos niveles de definición a través de una iteración (repetición en distintos niveles de escala) de un patrón determinado. Desde lo más grande hasta lo más diminuto, el fractal conserva su forma y se recobra sobre todo en aquellos portales que añaden una mayor relevancia de contexto, entiéndase como semántica: sentido y significado. El significado del pulmón como portal de manifiesto solo puede entenderse desde dentro de la medicina tradicional china (MTC) y está relacionada con la experiencia de la tristeza y la perdida, tal y como conté en este post.

El caso de la paciente con neumonias repetidas.-

En mi post anterior di algunas claves sobre las heridas arquetipicas que mi paciente habia sufrido durante su crianza, pero es ahora el momento de desvelar algunas cuestiones de su personalidad y otras de sus estresores.

La personalidad de mi paciente (en realidad cualquier personalidad) puede entenderse como un aprendizaje de creencias, conductas, actitudes y emociones que se solidifican con intención de oponerse a otras y resultar asi una especie de compensación de las heridas arquetípicas, Mi paciente optó por la solución del control que es un estado de la mente muy socorrido por personas que han sufrido privaciones en su infancia.

La personalidad (el rasgo de carácter) es en realidad una ES antiepistemofilica, algo que se opone al cambio y que favorece la homeostasis, en el sentido de que se opone a cualquier tipo de revisión de sí misma: lo que uno cree, siente o piensa es “para siempre” al menos porque ofrece un colchón de seguridad acerca de los nuevos aprendizajes que se opondrán o confirmarán casi siempre estas primigenias ES que llamamos carácter.

El problema que tienen estas ED precoces es que codifican el mundo en relación con ellas, todo lo nuevo ha de comparase con lo establecido, y sucede que a menudo cuando se crece y aumenta la complejidad de la vida y de los sucesos todo queda bajo el manto de un aprendizaje antiguo que probablemente ya ha perdido vigencia.

Mi paciente desarrolló un conjunto de rasgos de carácter destinados (como sucede con todo el mundo) para no sufrir, es decir para no vivenciar su indefensión original. Desarrolló una personalidad dominante, segura de si misma, competente, fría y en cierto modo interesada. Asi llegó al matrimonio y se empeñó en contraerlo con alguien que le pareció todo lo contrario, es decir alguien necesitado de amor, dirección y maternaje.

Naturalmente no se trataba de un matrimonio por amor sino tal y como sucede en la mayor parte de las ocasiones como un encaje de necesidades más o menos visibles y complementarias.

Pero lo que suele suceder con la complementariedad es que se rompe cuando uno de los miembros de la relación se cansa de ser el subordinado. Esto fue lo que le sucedió al marido de mi paciente.

El carácter se hace para enfrentar el dolor, para no saber,  de manera que es muy posible que el cuerpo somatice solo lo que el psiquismo no ha querido saber. Y lo que mi paciente no quiso saber fueron sus necesidades propias, lo que sabia era cuidar de otros como manifestación de su formación reactiva. Ese era su estrés crónico y esa era su ED, una estructura disipativa que se habia conformado alrededor del eje de la nagación de sus propias necesidades para acudir al rescate de otros. En  la medida que operaba como complementaria del otro su ED no superaba un nueva bifurcación, no podia crecer (aprender nada nuevo) sobre el asunto.

Y esa falta de crecimiento es lo que provocaba que se repitiera la somatización de sus neumonías. Dado que una ED no puede volver atrás (salvo al punto de la última bifurcación) mi paciente estaba presa de ese orden que se configura en los océanos de desorden y que llamamos ED.

Mi paciente no podía manifestar este dolor psíquico como un dolor psíquico porque ignoraba absolutamente las razones de su malestar. En este sentido, un estrés se comporta como lineal cuando es aceptado como genuino pero no lo es cuando se niega su naturaleza por ser contraría a las ED del carácter.

Y es entonces, cuando se colapsan las soluciones psíquicas, que entra en función el “fusible” del cuerpo (Ana Di Zacco, 2011).

Y enfermamos somáticamente.

Cómo resolvió mi paciente este asunto será la materia del próximo post.

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36 pensamientos en “Empoderamiento, estrés e indefensión (III)

  1. Muy interesante. Entiendo que todo stress, al menos de este género, lo es en tanto situación enquistada que se padece; el carácter (la estructura psíquica corriente) no encuentra salida a una situación dada. Toda esas estrategias adaptativas que desarrollamos y que nos permiten lidiar con el dolor -nuestro carácter- no encuentran solución a esa situación. Evidentemente hay un no “poder/querer saber”, como dices, o, al menos, una escisión personal de calibre referida a ese problema enquistado (no poder/querer hacer, no poder/querer mirar -lo que ya se ve-, etc). Hay surge una ED fallida en tanto necesaria (y nueva) estructura de orden fallida, un conato que expresa precisamente que, siendo algo ineludible, no se está por acceder a una nueva estructura de orden ya que una nueva estructura de orden es lo que se precisa cuando el menú personal no da para más. De lo que se trata es de cambiar de piel, haciéndola más amplia, en un tema de relieve para poder resolverlo… La psiqe sabe esto de alguna manera y como ese cambio está abortado, pero es ineludible, -el stress lo impone como ineludible- aparece una ED fallida, non nata, enfermante. En suma un aborto de ED pero que como tal no permite ir atrás pues desde su punto de vista nada hay antes ya que lo que había era insoportable(caos, nada, noche)… Evidentemente todo síntoma anímico refleja una estrategia de adaptación fallida pero probablemtne en este caso de las ED lo que se exige es esa nueva piel en términos más amplios, ensanchar la capacidad de sentido desde otros parámetros ya que dentro de nuestro repertorio habitual nada queda. Como comentó Ana la somatización quizá sea una defensa de la psique que por una extraña mezcla de fortaleza(o mejor dureza) e incapacidad (incapacidad para el cambio) re-envía el desequilibrio al cuerpo. Hay quienes se deprimen, quienes se histerizan y quienes cronifican una enfermedad física. La mente no chasca ya que está sabe que está en una bifurcación y sabe del necesario cambio de piel. No se hace y el cuerpo recibe las tensiones.

    Saco una conclusión, la vida animica tiene una estructutra teleológica en que la finalidad es generación y reconocimiento de sentido; lo que presupone plasticidad anímica. Esa capaciad de sentido es una fuerza psíquica operante y tiene tanta fuerza como el inconsciente en su sentido clásico-freudiano. Por cierto Aristóteles y los estoicos decían que las funciones superirores del alma estaban compuestas por pneuma, la materia sutil y primigenia -materia espiritualizada- capaz de adoptar y recibir toda forma. Las potencias de esa parte superior del alma -el hegemonikon- quedaban veladas por nuestra configuración emocional -nuestros pathemata- y por las fijaciones de imágenes en el alma(podríamos decir neurosis). Estas la hacían perder su plasticidad originaria.

    • Estoy de acuerdo con tu conclusión. Aunque existe un dogma en evolucionismo que dice que “la evolución carece de planes y de proposito”, me encuentro mas cercano a las ideas de Margulis respecto a la idea de que el proposito de la evolución es el aumento de la complejidad. Y lo es porque:
      Para disminuir los gradientes que la propia biosfera genera continuamente. O dicho de otra forma: para conseguir que ese gran sistema llamado por algunos Gaia no se aleje demasiado del equilibrio, es por eso que existen fenómenos naturales terribles para el hombre pero benéficos para Gaia como huracanes, tempestades, erupciones volcánicas, terremotos o inundaciones. Es la forma que tiene Gaia de conseguir volver al equilibrio anterior: todo tiende al equilibrio, es decir a la ganancia de entropia, lo que entendemos como enfermedades sean atmosfericas, terrenas o humanas, no son sino estornudos de Gaia en busca de recuperar el equilibrio perdido, la simetria rota.

      • Se podrían integrar las tesis de Gould con cierta teleonomía. La ausencia de una propósito explícito no niega la existencia de tendencias y campos evolutivos marcados por los propios agentes de la evolución -el repertorio evolutivo de un hombre de los mamíferos en general o de los insectos no es el mismo-. En relación a esto las grandes catástrofes cambian el ciclo y lo orientan de otra manera; al triturar ciertas especies o familias de especies y dejar otras acaso hasta entonces menos protagonistas. Quizá una teleonomía no tan burdamente progresista como la de Darwin -más hojas en el arbol evolutivo, más variadas, etc- muy al molde de la mentalidad de su época. Con todo la complejidad creo que es una constante evolutiva ya que es la constante de toda forma biológica, Complejidad para ser, para adpatarse y para sobrevivir. El polo a atractor d ela vida. Léi hace poco al premino Nobel Erwin Schöredinger a propósito de las diferencias que traza entre los procesos biológicos y los físicos en relación a su noción de orden(complejidad), y me pareció muy revelador. Te dejo el link ya que lo trate en el blog.

        http://phantastikablog.blogspot.com.es/2012/03/ordenes-y-geometrias-visionarias.html

      • Como matiz al otro comentario con el link sobre Schrödinger. Sus tesis, a primera vista, no parecen muy conciliables con las de Prygogine. Parece lejano en una primera impresión a Prygogine pero sus posturas las veo completamente conciliables. El orden y la generación de nuevas formas de orden -necesariamente una contecimiento que implica basicamente la complejidad y que sabe del emerger del caos- ante circunstancias cambiantes es lo que caracteriza los procesos vivos para Schrödinger. Tiene la expresión que la vida es “orden a partir de orden” o podría decirse “complejidad a partir de complejidad” y re-elaboraciones de la misma a golpe de ese caos entrópico que siempre está ahí dinamizando el proceso.Por cierto, no he parado de soñar esta noche con todo esto.

  2. Entiendo que esa nueva piel o esa nueva estructura disipativa fecunda si tiene algún perfil es el del cambio en la estructura básica de la libido; un modo de sublimación fuerte de eros. Como dice Hesiodo: Eros hace nacer el mundo a partir del Caos. En realidad todo este asunto remite a una cosmogonía, a un nuevo cosmos privado. Recuerdo haber leido en Eliade como muchas tribus recitan los mitos cosmogónicas para sanar. Animan a esa construcción/reconstrución del orden desde el caos.

      • Voy a empezar un libro de Karl Kerenyi que se llama “El médico divino”, Kerenyi, uno de los mejores estudiosos de la cultura de la Grecia antigua junto a Walter Otto. El libro habla de todo esto de los templos de incubación de sueños y de las recitaciones cosmogónicas. ya os contaré. La obra de estos dos autores es un punto y aparte en los estudios sobre mitología y la Grecia Antigua. Echar un ojo en google. Son bastante mejores que Harpur, por ejemplo… Sin restarle su mérito…

  3. Como dice J. Carlos, yo tb tengo la sensación de que la “ampliación” de la piel metafórica es de vital relevancia. Intentamos meter dentro de la mente todo un mundo objetivo y sobre todo subjetivo, demasiado para una bolsa de tamaño pequeño a menos que esa “piel” mental se expanda elásticamente.
    Una maravilla esta serie, sin duda, e inspirada.

  4. Hola. He estado leyendo varios post en tu blog dedicados a este tema de las somatizaciones, medicina energética y demás. Muy interesantes todos. Te felicto y veo que si, que pensamos en paralelo con cierta recurrencia. Yo siempre había pensado que estudiar las interactuación cuerpo-mente exigía estar más al tanto del estudio de lo que serían las corrientes energéticas del organismo como quicio que engarza lo emocional con lo físico atendiendo, por ejemplo, a paradigmas como el de la medicina china. Veo que estás metido en esas veredas de un modo muy lúcido y te felicito por ello ya que es investigación de verdadera vanguardia. Hablas en un post del campo energético corporal. Esta investigación, lejos de imaginaciones literarias-a veces psicoanalíticas-, exige estar al tanto de la existencia un ámbito sutil (energético) que no percibe la conciencia ordinaria ni las técnicas de medición biomédicas -tipo tomografías o radiografias, etc- pero que se hace evidente -se siente- en, por ejemplo, estados meditativos algo avanzados o en experiencias con sustancias visionarias. De hecho hay técnicas de meditación centradas en la atención a ciertas vibraciones o energías corporales que sólo se llegan a sentir en esos estados meditativos algo avanzados. De ahí sale lo de los chacras u otras geografías sutiles del cuerpo, lo del hara del zen y también la acupuntura, etc. Siglos y milenios de meditadores escuchando su cuerpo en estados de enorme silencio interior. .. En fin. La pregunta es la siguiente- ¿Conoces algún libro o algún texto que hable con seriedad de ese campo energético sutil de corte electromagnético?. Ahí está la madre del cordero. Poder detectarlo con nitidez, desde el punto de vista biomédico, revolucionaria la medicina y los complejos y no lineales puentes entre lo mental y lo corporal

  5. Por cierto, acabo de leer el comienzo del libro de Kerenyi “El médico divino” y se refiere a Asclepio como al dios de los médicos. Así que ya sabes Paco a celebrar su onomástica… Es curioso pero todo eso de ensanchar la piel que decíamos, etc. Tiene mucho paralelismo con el nacimiento de Asclepio. Hijo de Apolo su madre es Ariadna una divinidad del inframundo o que se va al inframundo al nacer él (Vamos que muere pero es allí divinidad).
    Según Kerenyi Asclepio repite el mismo mitologema que Dionisios (su madre Semele que muere en su nacimiento y va directita a lo no manifiesto) o que Perséfone y el niño al que amamanta Demeter la madre de Perséfone. El mismo mitologema: Dios que nace y diosa-madre ctónica del inframundo o Hades… Mitologema donde los haya de renovación y renacimiento en la muerte como parte del ciclo de la vida; o de la vida indestructibkle que comenta Walter Otto sobre Dionisos… Algo muere y se va al Hades. La diosa madre, diosa en lo no manifestado, en la no forma; no es pues precisamente la diosa lo que en realidad muere ya que se va al Hades como diosa… Pensando esto imaginaba la correspondencia de todo esto de renovarse y ensanchar la piel que hablábamos a propósito de las estructuras disipativas con un mito sobre eso mismo, es decir, sobre la necesidad de saber renovarse, cambiando de piel, dejando atras lo que haya que dejar atrás. Entiendo que la diosa se corresponde con la estructura disipativa que exige al hijo para nacer una nueva definición que se manifiesta (1)en el desequilibrio del que no se decida a nacer de nuevo y (2) en la salud de quien renace en una nueva forma, una nueva piel. En fin, según leia el libro me venían estos pensamientos a la cabeza.

    • Si, los mitos son una buena forma de comprender procesos que s eintuian cuando aun nadie sabia una palabra de procesos disipativos ni de nada. El mismo mito de desprendimiento de algo es una variación.

  6. PACO, DE ACUERDO CON QUE NO HAY UN “CORTACIRCUITO” DETERMINISTA EN LAS OPERACIONES CUERPO > MENTE Y VUELTA PERO, ¿QUE HAY DEL VIEJO CONCEPTO LATINO DE “LOCUS MINORIS RESISTENTIAE” DE LOS TRASTORNOS DE CONVERSIÓN? NO DICES NADA AL RESPECTO…

      • Se habla de que los trastornos / síntomas conversivos cristalizan o se tienden a fijar en “lugares de menor resistencia” corporal. Es un concepto de origen latino y se emplea mucho en el ámbito de las infecciones o traumatológico en el sentido literal de un lugar en el cuerpo donde se ha perdido la natural continuidad y hay una ruptura que debilita en lugar de entrada de la noxa. Sería un “agujero en la anatomia” que lleva una inervación discontinua donde se han redistribuido las zonas e incluso los tipos de inervación.

        Aparece una “confusión receptorial” y donde antes habia un receptor de presión o tacto ahora lo es de frio o de dolor. También se hiper / hipo sensibilizan las areas afectadas. Es la esencia del trauma histérico: está la zona central con el llamado “clavo histérico” (que ya buscaban los señores de la Inquisición, en las que luego quemaban por brujas los muy bestias) y en torno a ella zonas de hiposensibilidad e hipersensibilidad o, incluso, de anestesia total (anestesia histérica la llaman).

        Ya dijo Freud (además) que, de por si, los lugares preferidos para “convertir” en la anatomia humana son aquellos donde en el cuerpo se pasa de musculatura estriada a lisa y viceversa (esfinteres, por ejemplo).

      • Pues mira esa zona de “talon de aquiles” de la antomia encaja bien con la MTC (medicina tradicional china) y la inferioridad de órgano

  7. De la lectura de esta serie de entradas me queda la sensación de que coincidimos en la consideración del relato como instancia mundoconstituyente. A mí no se me ocurriría hablar de estructuras disipativas para tratar temas psicológicos como no se me ocurre hablar de mecánica cuántica. Cuando leo críticas a este tipo de macedonia de disciplinas, no puedo sino estar de acuerdo. Y no porque la psique no pueda entenderse finalmente como una estructura disipativa, sino porque hacemos un flaco favor a dos fenómenos que apenas entendemos pretendiendo que se explican mutuamente. Por eso, para este tipo de aproximaciones tan especulativas, el “como si” debería aparecer casi en cada frase. Si se trata de jugar a que a menudo nuestros hábitos nos dejan atascados de forma crónica en una encrucijada dolorosa de la que solo se sale mediante un relato que ayude a manejar mejor nuestras emociones, estupendo. Pero, ¿hasta qué punto resulta efectivo un relato cuando asumes que tu visión del mundo es un “como si”?.

    • Estoy de acuerdo con lo que dice Jose Carlos, no todos los “como sies” son iguales, estre la ficción y la hiperrealidad está la simulación que siempre es verdadera.
      Todo lo vivo está sometido a leyes de energia (termodinámicas) lo que yo preguntaría es ¿por qué la Psicología no ha adoptado estás “verdades” cientificas para hacer avanzar sus paradigmas?

  8. Yo creo que el “como si” al que apuntas es una auténtica puesta en cuestión de la racionalidad humana que además de incorporar una noción puramente filosófica de objetividad, discutida y discutible, la vende finalmente como obvia. Con ese “como si” entiendo que lo que apuntas es que lo dicho no sigue el método científico y que no está contrastado. El problema es que ni la racionalidad ni el ámbito disciplinar humano se agota en ese método; a la sazón un método de origen filosófico y construido no con obviedades para todos, que descienden del cielo de la ovbiedad, sino con mimbres y pilares filosóficos específicos, valorables y cuestionables. Hay una racionalidad analítica y objetivizadora -con un trato específico con muy específico con el lenguaje que acota signiicados y precisión en el lengauje- , de la cual el método científico es un buen ejemplo, y otra narrativa con un trato con el lenguaje muy diferente que abre significaciones y planos de sentido y que se dirige al concreto existencial humano. El texto de Traver, como no puede ser otra cosa por el tema que trata, está entre ambos usos del lenguaje. No se trata de “como si” se trata de un uso del lenguaje diferente al que tu reclamas. En realidad todo estudio sobre los procesos anímicos debe abrirse al pensamiento narrativo o permanecer en el paleolítico.

  9. “Con ese “como si” entiendo que lo que apuntas es que lo dicho no sigue el método científico y que no está contrastado.”

    No. Yo creo que también lo que sigue el método científico y está contrastado es un “como si”. Me refiero a que la “voluntad de ficción” que decía Vaihinger del último Nietzsche, esa reivindicación de la imaginación creadora (a la que me apunto sin reservas), se parece a la cosmovisión mítica de las culturas orales como un huevo a una castaña. Es un relato muy reciente. Al menos para la literatura occidental (el velo de Maya es el mismo tema para la literatura oriental, aunque generalmente tratado como un problema y no como una oportunidad).

    “El texto de Traver, como no puede ser otra cosa por el tema que trata, está entre ambos usos del lenguaje.”

    Ese es el problema. La facilidad con que, pese a la buena intención, la mezcla de léxicos tiende al “mambo jambo”.

      • Pacotraver, me alegra ver que no te he molestado. Si a mí me parece muy bien que te lances a la aventura de inventar una nueva manera de entender la psique. ¡Viva la elaboración teórica, por disparatada que sea! (no es sarcasmo). Y estás en tu derecho a escribir como te de la gana. Faltaría más. Pero permíteme discrepar respecto al estilo. Cuando me proponen una interpretación, me gusta más que me la vendan como tal: “Imagínate que la psique es algo así como las estructuras disipativas de las que habla Prigogine”. Y yo respondería: “Pues sí que se parecen. Tiene toda la pinta de que la conciencia es la emergencia de una nueva forma natural que precisa su propio nivel explicativo y es un candidato ideal para el nuevo paradigma de los sitemas complejos”. Pero de ahí a hablar, hoy, de las dolencias del corazón como fenómenos termodinámicos, va un trecho. Yo, desde luego, no me atrevería.

      • Durante un tiempo asistí a clases de yoga. El profesor siempre estaba diciendo cosas de este estilo: “En esta postura, la energía bloqueda de no se qué chakra abre un ojo del cuerpo astral”. Y yo, claro, estaba hasta las gónadas. Hasta que un día me salió del diafragma pedirle que tuviese la amabilidad de decir que en esta postura “es como si” me sube una energía de la rabadilla o me planta un geranio en la glándula pineal, pero “como si”.

      • Yo nunca he hablado de gonadas astrales que yo sepa, siempre ando por el borde de adentro, no se si te has fijado, es dificil pillarme en un renuncio astral.

      • “Yo nunca he hablado de gonadas astrales”

        Aunque te las toquen, como es mi estilo habitual. No te he acusado de vender esoterismo new-age. Solo de no presentar una metáfora como tal y dejar que el lector decida si le parece adecuada.

        Y creo que comprendo lo que dices de no atreverme a una interpretación arriesgada si no soy médico. Supongo que por dos motivos. Por no hablar de lo que no sé y porque un médico el dolor tiene que tratarlo, con los instrumentos que tenga o con los que se invente. Ambos me parecen legítimos. Como no soy médico, ya me callo.

      • No, no me has tocado las gonadas astrales, era por aclarar un poco los limites por los que me muevo. Y aunque no sea medico (pensaba que si) puedes hablar de lo que quieras, siempre serás bienvenido a este blog.

  10. “En realidad todo estudio sobre los procesos anímicos debe abrirse al pensamiento narrativo o permanecer en el paleolítico.”

    Lo que no puede es cerrarse. Ni el estudio de los procesos anímicos ni ningún otro. El pensamiento de los seres humanos daban barrigazos por estos andurriales durante el paleolítico era pensamiento narrativo y la ciencia contemporánea también.

  11. Ortega y Gasset lo explicaba muy bien:

    “Los huecos de nuestras creencias son, pues, el lugar vital donde insertan su intervención las ideas. En ellas se trata siempre de sustituir el mundo inestable, ambiguo, de la duda, por un mundo en que la ambigüedad desaparece. ¿Cómo se logra esto? Fantaseando, inventando mundos. La idea es imaginación. Al hombre no le es dado ningún mundo ya determinado. Sólo le son dadas las penalidades y las alegrías de su vida. Orientado por ellas, tiene que inventar el mundo. La mayor porción de él la ha heredado de sus mayores y actúa en su vida como sistema de creencias firmes. Pero cada cual tiene que habérselas por su cuenta con todo lo dudoso, con todo lo que es cuestión. A este fin ensaya figuras imaginaras de mundos y de su posible conducta en ellos. Entre ellas, una le parece idealmente más firme, y a eso llama verdad. Pero conste: lo verdadero, y aun lo científicamente verdadero, no es sino un caso particular de lo fantástico. Hay fantasías exactas. Más aún: sólo puede ser exacto lo fantástico. No hay modo de entender bien al hombre si no se repara en que la matemática brota de la misma raíz que la poesía, del don imaginativo.”

      • Más que su estructura yo diría que es su condición. La verdad es invención. Pero eso supone una orientación filosófica diametralmente opuesta al platonismo. “Mi filosofía es un platonismo invertido: Cuanto mas se aleja de la realidad verdadera, se torna más pura, más bella y más buena. Vivir en la ilusión como el ideal”, decía Nietzsche. Puede parecer contradictorio con la cancelación de la dicotomía realidad/ficción que anuncia en “Historia de un error” (el que inaugura Platón). Deja de serlo si entendemos que mundo e ilusión son una misma cosa. Pero no habiendo otra (eliminado el noúmeno), ni el mundo ni el sujeto solo son algo a descubrir, salvo en la medida en que descubrimos las realidades que instauran nuestras prácticas narrativas.

  12. Creo Masgüel que en Nietzsche hay una referencia ontológica clara que encuentra su contexto en el eterno retorno y en la crítica del nihilismo. Atendiendo al propio Nietzsche no comparto tu visión de la imaginación creadora como apología del “como si” o de la ilusión o de la creencia y, finalmente, de la ficción y el simulacro –por decirlo a lo postmoderno- ya que esto imposibilita toda referencia ontológica y toda capacidad de discriminación entre los diversos relatos y su enlace con la afirmación de la vida. Por cierto, en esa manera de entender la imaginación creadora como generadora de ficciones –a la postre una manera tardoilustrada de entender el imaginario- sólo cabe una metafísica de la voluntad que tampoco comparto –nada más agujereado que la voluntad-.
    El tema de fondo es que la imaginación creadora no es el imperio de lo arbitrario o de la ilusión o de la ficción o de la voluntad sino una alquimia de la visión, por remontarnos a la fuentes clásicas de la imaginación creadora, en el que el telos o finalidad es la sublimación de la mirada y la afirmación de la vida que resulta de la misma. En definitiva, no todos los modos de imaginar llevan al mismo puerto. Tampoco todos los relatos son equiparables como ilusiones o ya que sus modo de usar el lenguaje son muy diversos. Y si bien es cierto que la ciencia no es ajena al imaginario y a la creencia, como bien nos recuerda Ortega -ni tampoco a la naturaleza y límites del lenguaje- esto no lo transforma todo en el mismo juego de ilusiones.
    Comparto tu visión de la ciencia como relato en un sentido muy laxo –el lenguaje solo habla de relatos- pero no responde a los modos y maneras del pensar narrativo. De ahí que no sea equiparable tan fácilmente con la imaginación creadora, ni con una apología de la ilusión, ni con el pensar narrativo en sentido estricto –la ciencia no es un género literario-. Resumiendo ni Nietzsche ni Ortega desconocían la ontología, ni la necesidad de epistemes que sean capaces de discriminar , ni eran apologetas del anarquismo epistémico a lo Feyerabend. Y claro, al final Platón, del que no se sale con tanta facilidad ya que ese quicio que separa el relato que afirma la vida del relato que la niega es esa misma distinción entre apariencia y realidad que hace Platón. Claro que con dar por válidas lo que los ilustrados nos han contado de Platón vale… Lo cierto es que Platón en el Parménides se ríe de quienes se creen su teoría de las ideas o en la República todo lo remite al desfondamiento de todo ser en la mera apariencia desde el primado ontológico del más allá del ser. Platón, el ilusionista… Fue el quien invento que toda realidad es ya una ilusión pero, claro, no todas las ilusiones son iguales. Por eso el “como si” no lleva a ningún puerto excepto al del parque temático del consumo.

    • Totalmente de acuerdo contigo Jose Carlos, los terapeutas solemos enfrentar ese tipo de dilemas cuando alguien -por ejemplo- nos cuenta un delirio (irreductible por la certeza) o una idea sobrevalorada (deliroide, donde no hay certeza absoluta), vemos que hay una narrativa que pone en marcha un sujeto a fin de explicarse sus vivencias o experiencias en términos cognitivos. Nosotros los terapeutas, ofrecemos a veces otras narrativas, pero sabemos que no podemos plantear una narrativa demasiado alejada de la que trae el paciente, pues de lo contrario el paciente no podrá disolver la suya. No se trata de que adopte la nuestra sino de llegar a un estado de cosas -un consenso- donde su ficción no conlleve sufrimiento y sea además consensuada.

      • Yo, por mi experiencia como analizando, la terapia no es más que bucear en la propia historia y re-elaborarla o reinterpretarla desde una óptica de salud que aporte sentido. No todos los relatos llevan al mismo puerto.

  13. Hay miles de maneras de ser un prófugo de sí mismo… Lo leí en un libro hace poco y me encantó… (cuidando a otros, o despistándose con miles de entretenimientos o excusas…)

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