Empoderamiento, estrés e indefensión (I)


Una causa es el evento que ocurre entre los horizontes externos cuando los contextos coemergen para lograr relevancia. (M. Martinez)

Recientemente he tenido ocasión de tratar a una mujer de 40 años casada, con dos hijos, competente, profesional, asertiva y con una gran firmeza pisquica aparente que consultó conmigo por una razón muy poco psiquiátrica. Era la quinta vez que tenia una neumonía que en ocasiones habia tenido un pronóstico grave e incluso habia sido diagnosticada en dos ocasiones de sepsis e ingresada en una UVI. Afortunadamente esta ultima vez el brote habia sido mucho mas leve y el tratamiento antibiótico pudo ser administrado ambulatoriamente.

La razón por la que consultaba conmigo nacía de una pregunta que se hacía a sí misma acerca de la posibilidad de que sus continuas recaidas -que habian sido etiquetadas como inmunosupresión, sin causa conocida- tuvieran alguna explicación psicológica. Naturalmente, sé lo que las personas comunes entienden como psicológico, lo que entienden es algo asi, como “porque yo quiero” o algo asi como “me lo hago yo”. “debe haber algo mal en mi cabeza puesto que atento gravemente contra mi vida”. Asi que le dije una media mentira cuando redefiní su pregunta en el sentido de que no habia causa psicológica que provocara neumonías.

Y digo media mentira porque está demostrado que el estrés puede provocar toda clase de enfermedades fisicas y psíquicas a través del sistema inmunológico, nervioso y endocrino, y este era precisamente el caso: sus neumonías obedecían a un estado de inmunosupresión crónica que se manifestaba por infecciones sin ningun foco detectable.

En un post anterior hablé de estas enfermedades que vuelven y vuelven y las llamé circulares, (como manda la tradición) decía alli que:

La circularidad es su caracteristica más visible. Con circularidad quiero señalar que suponemos que hay algo que hace volver los sintomas, como si la causa y el efecto tomaran el relevo, lo que ayer fue causa hoy es efecto y más aun: el efecto puede preceder a la causa. La similitud sintomática entre episodio y episodio es una de sus señas de identidad: la vuelta de lo mismo.

Lo que caracteriza causalmente a las enfermedades circulares es su no linealidad, sean cuales sean sus causas,  su evolución indica una morfologia caótica, no lineal y por tanto impredecible. La iteración es el proceso que caracteriza este tipo de enfermedades y que repiten la autosemejanza de una forma en un espacio fractal.

Y a veces -como sucede en el trastorno bipolar- la primera enfermedad que fue caracterizada como circular, lo que viene es todo lo contrario de lo que se fue. En el sentido de que lo que nos viene es el remedio de lo que hubo, la cura de la depresión es la manía y la cura de la mania es la depresión. ¿Por qué sucede algo asi?. Más abajo podremos comprender el problema de las neumonías de mi paciente: la vuelta de lo mismo, pero ahora me limitaré a señalar que la cadena causal, los enlaces entre causas y efectos pueden ser lineales o no-lineales, en el sentido de que una A puede llegar a ser B sin perder nada en el trayecto (causalidad lineal) o bien A puede llegar a ser B solo a través de un fragmento de A (no-lineal), pues en todo fragmento de A se encuentra contenida por iteración la totalidad de A.

Pero antes deberemos repasar algo sobre el estrés, el legado de Hans Selye.

El estrés es una sobredemanda o una amenaza percibida que desencadena una serie de reacciones fisiológicas que conocemos como síndrome general de adaptación. Debemos a Selye el conocimiento lineal de tres etapas en la reacción de alarma con sus correspondientes correlatos neuro-hormonales. De todos ellos el estrés (visto de forma lineal y secuencial seria una sucesión de estas tres etapas:

  1. alarma de reacción: cuando el cuerpo detecta el estímulo externo y reacciona a través de la lucha o la huida.
  2. adaptación: cuando el cuerpo toma contramedidas defensivas hacia la agresión.
  3. agotamiento: cuando comienzan a agotarse las defensas del cuerpo y que se caracteriza por la indefensión.

Sin embargo esta reacción de alarma no sucede siemprey sólo de forma lineal sino que combina ciertas propiedades lineales con otras no-lineales, asi M. Martinez dice en su artículo (citado a pie de página) que:

Cuando un evento se interpreta como alarma, se gatilla con linealidad una cascada de
hormonas (CRF, ACTH, cortisol etc.) a través de los conductos neuro-hormonales que se manifiestan con localidad en los diferentes portales físicos (tensión muscular, cambios respiratorios, digestivos ,etc.), y simultáneamente sin linealidad, esa interpretación también se impresa instantáneamente sin localidad como un potencial de alarma en la totalidad del campo bioinformaciónal (ej. en todas las células). El potencial de alarma que se archiva en la totalidad del campo bioinformaciónal (sin linealidad y sin localidad) se gatilla hacia la expresión cuando otros contextos de alarma coemergen en un proceso que intenta máxima relevancia de contexto (con linealidad y con localidad).

Todo campo biocognitivo además busca sobre todo la concordancia es decir la “máxima relevancia conceptual”, significa que cualquier suceso tiende a ser procesado para encajar con la totalidad histórica individual, cultural y sobre todo en consonancia mentecorporal para un individuo dado. La totalidad biocognitiva se dirige hacia una búsqueda de sentido individual de cualquier suceso. Para ello el modulo pionero amplifica, delimita y permeabiliza sus bordes constantemente -como una membrana celular- de manera que se prioriza sobre todo la relevancia contextual que siempre está por encima del principio de la realidad.

Lo que sugiere que:

Ha de existir una continua flexibilización de los bordes (horizontes) Los bordes pues, están sometidos a un bombardeo sísmico casi continuamente porque debemos encajar cualquier suceso -sobre todo los nuevos- con la totalidad del sistema. Esta caotización de los bordes (horizontes) es característica de todo proceso de aprendizaje, de crecimiento y de crisis, mientras que la estabilidad (orden) es el resultado de rechazar, ignorar o negar lo nuevo con un intento de llevar linealidad máxima al sistema.

Los estados crónicos de alarma mantienen una reacción de stress sin
resolución a través de los conductos psiconeuroendocrino y simultáneamente también mantienen una impresión de alarma sin resolución en la totalidad del campo bioinformaciónal. Cuando estos patrones de alarma crónica se impresan (archivan) en el campo de bioinformación, lo predisponen a superponer configuraciones de estres en las nuevas experiencias perpetuando inadvertidamente una relevancia de contexto patológica.

Para entender mejor porque se cronifican las enfermedades es necesario que veamos ahora otro concepto importante: el de las estructuras disipativas de Prigogyne.

La cronificación de una enfermedad sucede por el mismo tipo de lógica que aprendemos, crecemos o modificamos nuestro punto de vista sobre las cosas, sucede porque al aprender cambiamos, es decir se forman nuevas estructuras que se montan y emergen de las anteriores. Una de las características de estas estructuras -llamadas por Prigogine- disipativas es que son definitivas: una vez alcanzadas ya no hay marcha atrás salvo al mismo punto en que emergió tal estructura.

Las estructuras disipativas son un nuevo estado de la materia (ni gas, ni solido, ni liquido) y son dependientes de sus condiciones iniciales de las que se formaron, pero una estructura disipativa una vez formada ya no puede operar hacia atrás, solo puede volver a esa condición inicial. Por ejemplo si un enfermo esquizofrénico tiene una neumonia puede curarse la neumonia si recibe antibióticos y recuperar su estado inicial y su estado inicial es seguir siendo esquizofrénico. Es imposible pretender volver al momento en que aun no era esquizofrénico porque esa posibilidad se perdió con las sucesivas estructuras disipativas que ha ido creando hasta llegar a ese estado.

Dicho de otro modo: la repetición de las neumonías en el caso de mi paciente anterior nos está hablando de que existe una estructura disipativa patológica que periódicamente se transforma en una enfermedad aguda y que aparece sin estrés actual.

Las estructuras disipativas se forman a través de un salto de la linealidad a la no-linealidad. En un momento determinado mi paciente sufrió una bifurcación y creo una estructura disipativa patológica (su tendencia a hacer neumonias como resultado de un estrés que se hizo crónico y se manifestó linealmente en su sistema inmunológico)

Las estructuras disipativas aparecen en un momento critico que se conoce con el nombre de bifurcación. La bifurcación que equivale psicológicamente a un momento de crisis existencial, es un momento delicado porque existen dos alternativas predecibles: o bien se retorna al punto inicial con un itinerario predecible hasta la proxima crisis o bifurcación o bien se crea otra estructura disipativa que contenga la anterior pero por decirlo asi la trascienda, vaya mas allá de ella, siendo además impredecible su resultado. Una vez creada esta nueva estructura disipativa ya es intocable y coexistirá eimpregnará a  todos los sucesos lineales y con localidad (trazos) que vayan archivándose en el campo cognitivo, hasta la próxima bifurcación que inexorablemente sucederá si el sujeto sigue aprendiendo, es decir si su código pionero sigue expandiendo sus bordes.

De manera que como podrá observarse el proceso del conocer, el proceso de crecer o madurar y el de enfermar tienen el mismo origen termodinámico, la tendencia de las estructuras disipativas en bifurcarse e ir creando nuevas estructuras distintas que emergen (aunque no son causa) de la anterior.

La causa que despliega una estructura disipativa a través de una bifurcacion no es necesariamente un trauma (aunque los traumas crean constelaciones patológicas) La causa por la que se llega a esta bifurcación es un evento cualquiera, un suceso anodino y azaroso que pone en marcha el famoso “efecto mariposa” que gobierna la fractalidad. Ese pequeño suceso banal casi siempre termina por provocar una catástrofe que el sujeto tiende a manejar volviendo al punto de equilibrio, es decir negándose a crecer o aprender si estamos en el campo de la psicologia.

Una vez llegado a ese punto el sistema se estabiliza otra vez y el sujeto vuelve a ser insensible a cualquier argumento “que le obligue a ir mas allá de si mismo”, algo fundamental si estamos haciendo psicoterapia con un enfermo, la tendencia al “impasse” a ese punto -condición inicial- que representa la estabilidad pero también con la caracteristica de ser un bucle repetitivo: el lugar desde el que de nuevo habrá que comenzar, a este proceso se le llama resistencia en psicoterapia y es un fenómeno tan común que cualquier persona sabe a que me refiero, el ser humano , es en esencia “un animal que se resiste”.

Y es por eso que las nuevas técnicas de terapias psicológicas ya no ponen el acento en el insight o en la comprensión sino en el empoderamiento pero de eso hablaré en mi proximo post.

Bibliografia.-

La teoria biocognitiva de Mario Marinez en pdf

Hans Selye: The Stress of life. New York: McGraw-Hill, 1956

Manuel Almendro: “Psicología y caos”

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