Platón, el amor y los qualia


Portada de “Sombras en la mente”, de Roger Penrose, uno de los pocos cientificos neoplatónicos que existen hoy.

Abordé los qualia en un par de post anteriores y los definí advirtiendo que se trataba de uno de los problemas más espinosos de la neurociencia por tratarse de eventos cualitativos. Bien es sabido que la ciencia tiene muchas dificultades cuando se mete a tratar de explicar lo subjetivo: los éxitos de la ciencia proceden más bien de lo cuantitativo, de lo estadístico.

De modo que los qualias han de ser por definición una de las patatas calientes de la neurociencia pues ellos son los eventos cualitativos y subjetivos de la mente, en este post propuse una definición y explicación de qué cosa son los qualia. Y para abordarlos o tenemos más remedio que sumergirnos en aquel que inventó los qualia  al menos el que mejor estudió este fenómeno de la subjetivación de la experiencia que no es otro sino Platón. Para ello pedí ayuda a Jose Carlos Aguirre filósofo y propietario de este blog, entre ambos escribimos este post que trata de arrojar luz (o quizá más sombras, pues de sombras se compone la mente) a esa misteriosa experiencia inefable e intransmisible que constituye -en relación con la felicidad-, un estado felicitario individual, en relación con el amor el enamoramiento concreto o en relación con la belleza el rapto estético.

El misterio de los qualia procede del hecho de que se trata de universales, de ideas platónicas o abstracciones que en cada persona tienen, una manifestación individual, de tal modo que podemos considerar a los qualia tanto como abstracciones como hechos concretos, o bien eventos que ocupan a medio camino el tránsito desde lo concreto a lo abstracto.

Platón no les llamaba qualia sino eidés, es decir Ideas, pero para Platón un eidé no es una idea tal y como la conceptualizamos hoy, un complejo cogntivo tejido con la razón. Para Platón una eidé es algo que preexiste al pensamiento concreto e incluso a la experiencia consciente humana. De la eidé no podemos percibir más que su sombra o reflejo, algo bien explicado en el mito de la caverna, pero lo más importante es que para Platón la eidé es algo de caracter ontológico, es decir es algo con existencia real a diferencia de nuestros conceptos que no confieren a las ideas mas que una existencia virtual aunque con significado real.

Y que no sólo preexiste sino que mantiene conexiones  de influencia sobre lo material de este modo en que aparece en el esquema:

La idea realmente misteriosa de esta concepción es que ese mundo platónico, inmaterial, de absolutos o ideas perfectos es el que se vincula con la materia tal y como podemos ver en este esquema de arriba. Resulta incomprensible e inquietante del mismo modo en todo su recorrido: obsérvese la flecha que señala desde la materia hasta lo mental, ¿cómo es posible que de algo material brote algo intangible e inmaterial como una mente?

En este sentido lo que hoy llamamos qualia seria un concepto a la sombra de la eidé, ¿por qué nos enamoramos de esa persona y no de aquella?¿Es el mismo amor el del que ama a alguien distinto a quien yo amo? ¿se trata del mismo amor? ¿Es el amor (Eros) un qualia y si lo es qué relaciones tiene Eros con lo concreto? ¿Existe un Eros abstracto, un Eros eidé?.

Para Platón como he dicho más atrás los eidé son tanto las formas del conocimiento humano -algo que le viene dado-como modos de plenitud del orden ontológico que el hombre puede conocer. El vínculo con los qualia existiría en un determinado nivel pero no en otro: dar o no a los qualia una relevancia ontológica a la experiencia sensible y existencial. Pero hay más diferencias: Los eidé, en principio son las formas plenas, -la expresión múltiple y plena de una potencia creadora- aunque su nivel de realidad tiene cierta evanescencia ya que todo quedaría remitido a un nivel de realidad más fuerte. A ese más allá del ser que dice Platón (teología negativa: remisión a la nada).

Con lo que los eidé aludirían básicamente al modo humano de conocer y a la intensidad ontológica de la que el hombre es capaz. A cómo conoce el hombre y a cómo la vida o lo real se brinda o “es” en la conciencia humana. Al modo en que esa potencia creadora -olvidar la noción de Dios personal- se expresa en la percepción humana (a la sazón otra creación suya). En realidad estaríamos ante un ejercicio de autocontemplación en el que lo real -la vida en potencia- se contemplaría a sí misma -la vida en acto-en la plenitud de sus potencias creadoras.

Para el hombre percibir el nivel de realidad de los eidé es un modo pleno de percibir -la percepción sensible es una intelección borrosa y la intelección una percepción sensible refinada dice Plotino. Por tanto estamos ante la culminación de las potencias perceptivas del hombre y así es por expresar plenitud, plenitud de ser, plenitud ontológica, exaltación de la forma en tanto totalidad integrada (que integra diversos elementos sensibles).Esta potencia tendría en su envés un alma ordenada, en un modo de conocer que integra el Eros y el Logos y en la propia plenitud vital del hombre. La percepción de la belleza sería lo más obvio que podemos decir de los eidé según Platón. El mundo de las ideas sería este mismo pero visto con otra disposición perceptiva –la ebriedad en el sufismo- atendiendo a la intensidad y unidad sintética de cada forma y a la Unidad y armonía del cosmos entero.
La plenitud de ser sería una finalidad pre-existente y una posibilidad que el hombre puede alcanzar a través de un proceso de refinamiento d ela percepción Lo que establece una correspondencia entre niveles o umbrales perceptivos (o estados de conciencia) y la estructura ontológica de lo real (cadena del ser-niveles de realidad).

Los qualia de la neurociencia son conceptos un poco más humildes que renuncian de entrada a poseer un estatuto ontologico propio pero vistos de otra manera suponen la continuidadad del debate aristotélico y escolástico, debate también recogido por los filosófos empiristas. En el Ferrater Mora no figura el neologismo qualia y todo esto queda recogido en la voz cualidad –entrada, por cierto, bastante compleja- y ahí quedan referidas la reflexión aristotélica, escolástica y empirista sobre lo cualitativo de la experiencia sensible. Qualia seria hoy lo que ahora se llama subjetivo por no considerar el método científico lo cualitativo sino sólo lo cuantitativo. Lo dulce, la sensación de lo rojo, etc).

Para Aristóteles -sin embargo- son categorías del ser que, junto a las demás categorías-incluidas las cuantitativas-, quedarían integradas en esa percepción eidética. No se considera que por no ser cuantitativas no sean relevantes; ni ontológicamente ni epistemológicamente. En realidad integrar en una perspectiva epistemológica las sensaciones y los diversos qualia dependerá siempre de una perspectiva ontológica, como diría Heidegger, (siguiendo en una linea fenomenológica y hermeneutica) de una ontología del acontecer. Esto es, cómo el acontecimiento, afirma desde modos de plenitud del ser desde la propia plenitud humana.

La vida que se expresa y llega dialécticamente a modos de plenitud.

Me da la impresión de que cualquier qualia, desde la perspectiva de la plenitud ontológica de los eidé (y de la propia plenitud perceptiva y existencial humana), sería algo que encontraría su plenitud y sentido en esa percepción eidética que integra en el alma humana cualquier experiencia.
El qualia sería algo asi como un rastro que nos habla del eidé, una instancia perceptiva previa y más desdibujada pero que, en potencia, acoge ese eidé. En el eidé, eidé y qualia son uno y lo mismo. En la conciencia el qualia sería formateado con precisión por el eidé, percepcion eidética. O lo sería igualmente pero de un modo borroso y bloqueado por pasiones y distorsiones perceptivas. Por eso, platónicamente se trataría de rememorar esa percepcion eidetica de la que ya somos capaces.

El qualia en este sentido seria el eidé en acto. La parte íntima pero tambien la más superficial de la percepción del eidé.

Un ejemplo en relación con el amor (Eros) para hacer este post más inteligible.-

Hay sin duda varias clases de amor, desde el más abstracto al más concreto, desde el más utilitario al mas altruista, desde el más comodo al más incomodo, del másconveniente hasta el más inconveniente, pero es necesario conocer que Eros es evolutivamente más moderno que Ananké (La Necesidad), se trata en ambos casos de principios primordiales, deidades antiguas, mucho más antiguas que los dioses olimpicos. La diferencia fudamental entre ambas es que Ananké es una diosa vengativa, sin culto y sin imagenes, madre del destino. Ananké es abstracta mientras Eros es concreto, nos enamoramos de alguien con el mismo tipo de amor (Eros) que todos amamos con ciertas diferencias individuales en la profundidad de consciencia de esa percepción. El amor en este sentido es concreto y es abstracto, del mismo modo puede ser desgraciado, malevolo, o feliz.

Lo que viene a significar que el amor (Eros) es el qualia de algo más abstracto aun que él mismo y cuya distancia no sucede en dos pasos sino en múltiples estados de conciencia, algunos de los cuales nos llevan por una peligrosa senda de perversidad mientras otros acaecen en una senda de beatitud. Si hay estas dos posibilidades es por la razón de que Ananké es la Gran abstracta y se constela en cada cual de una manera dual.

Hablemos ahora del Eros abstracto:

Aristóteles habla de él al enlazarlo con el Logos (el sentido que todo lo enlaza) y proyectarlo sobre el cosmos. Los sufies lo glosan poéticamente en su ebriedad (el vino). Verdad o mentira, pocas cosas movilizan más al hombre y le revisten de más capacidad de sublimación que Eros. El tema es que ese amor abstracto por la Unidad se declinaría en todo suceso y en lo más concreto.

Y daria lugar a la pasión: La pasion por la unidad- ese Eros ebrio que intenta sublimar el dolor y la dualidad -lo que se nos confronta- conecta con esferas concretas del psiquismo humano receptivas a ese discurso. Una pasión que sirve grandes recursos de salud y vigor, por eso ha sido tan glosada, pero esa pasión o Eros tan abstracto se declina en cada suceso y así se hace concreto, se ensombrece.

¿Cómo vincular Eros con su Ananké?

En la vida anímica hay una instancia capaz de plantearse vincular Eros y Ananké. De eso se trata. No nos referimos a amar lo que no nos gusta sino de sublimar el dolor en esa determinación erótica hacia la armonia, el sentido y unidad de la vida. Por eso a Ananké le sucede Eros evolutivamente pero no hay que olvidar que Ananké es nudo y es beso. Nos consta que en esto se puede llegar muy lejos. Creo que es un juego del imaginario que libera enormes dosis de salud y por eso lo más abstracto sublima lo más concreto, es decir, cada suceso. En la sensación de belleza y en la medida en que el qualia en cuestión facilite la salud y la integración de las escisiones del alma, esas que obturan la percepción con escotomas, lo eidético acontece.

Se trataria de un Eros de totalidad que consideraría cada suceso que acontece como expresión de la armonía y de la plenitud exaltada del cosmos. Lo que induciría modos de exaltación y ebriedad; jarana y jolgorio dice Rumi. Se desplazaría la propia opinión o gusto sobre las cosas basada en las codificaciones particulares del deseo y la psicobiografía de cada cual por un Eros volcado hacia ese sentido de totalidad y hacia la expresión de ese sentido en cada suceso. Ese Eros más alla de sí, del psiquismo particular, pero asentado en el sentido de la totalidad induciría una enorme exaltación de la conciencia, capaz de suturar toda herida y escisión. Esta tendría como condición que el hombre fuera capaz de un estado de conciencia de tal calibre, un estado que deja de lado la centralidad del yo en la actividad mente para arraigarse en su silencio; de tal modo que así irrumpiría esa plenitud de la que sería capaz la conciencia humana. Precisamente por ser capaz la conciencia humana de acoger esa vivencia y de transformarse en ella.

En palabras de Rumi:

¿Qué puedo hacer, oh musulmanes?,
pues no me reconozco a mi mismo.
No soy cristiano, ni judío,
ni mago, ni musulmán.
No soy del Este, ni del Oeste,
ni de la tierra, ni del mar.
No soy de la mina de la Naturaleza,
ni de los cielos giratorios.
No soy de la tierra, ni del agua,
ni del aire, ni del fuego.
No soy del empíreo, ni del polvo,
ni de la existencia, ni de la entidad.
No soy de India, ni de China,
ni de Bulgaria, ni de Grecia.
No soy del reino de Irak,
ni del país de Jurasán.
No soy de este mundo,
ni del próximo,
ni del Paraíso,
ni del Infierno.
No soy de Adán, ni de Eva,
ni del Edén,
ni Rizwán.
Mi lugar es el sin lugar,
mi señal es la sin señal.
No tengo cuerpo ni alma,
pues pertenezco al alma del Amado.
He desechado la dualidad,
he visto que los dos mundos son uno;
Uno busco,
Uno conozco,
Uno veo,
Uno llamo.
Estoy embriagado con la copa del Amor,
los dos mundos han desaparecido de mi vida;
no tengo otra cosa que hacer
más que el jolgorio y la jarana.

En la vía del Zen, por ejemplo una vía no devocional, se trataría de llegar a ese estado de silencio interior a través de la práctica del zazen. Aunque el estado devenido sería bastante similar ya que tanto uno como otro llevarían al silencio. Al silencio progresivo del bullir de nuestro psiquismo y de sus proyecciones y fantasmas psíquicos. Lo que abriría a una vida renovada.
El sufismo a través de ese ejercicio de cebar permanente el corazón y la pasión –ebriedad- en una Unidad que todo lo integra y concilia (el deseo de todo deseo). El segundo a través de la promoción del silencio interior a través de la meditación.
El telón de fondo de ambos sería la capacidad que de suyo tiene la conciencia humana de dejar de centrarse en su psiquismo más particular y en sus condicionamientos para abrirse a estados perceptivos más unitivos y sublimados en los que Ananké dejaría de ser una diosa perversa.

Autores: Francisco Traver y Jose Carlos Aguirre para neurociencia-neurocultura.

25 pensamientos en “Platón, el amor y los qualia

  1. Hola:
    Una aclaración sobre qué es la ontología. Creo que aclara la relevancia de esos qualia en términos ontológicos.

    Una delimitación de la ontología como disciplina que hicen en su día en mi blog.

    (1) Ontología: Sumaria y apresuradamente; sabiduría primera, ciencia del ser. En la Grecia antigua la disciplina más general por centrarse en los seres en tanto que son. No en tanto que son seres particulares, algo en concreto –vegetales, animales, piedras, etc-, sino sencillamente en tanto que aparecen y se dan a la vida. Las ciencias particulares se centrarían desde este punto de vista en la naturaleza concreta y particular de cada ser (botánica, zoología, geología, etc). La ontología, en cambio, trataría, en términos generales y universales, la cuestión del Ser. Cuestiones como la de la Unidad del ser, su origen y finalidad o la cuestión de “por qué hay algo” serán todas ellas cuestiones ontológicas… En griego clásico esta apelación al Ser “to on” quedaba enunciada en participio. Así más que el Ser se hablaría de “lo siendo”. Tal matiz es importante ya que nos indica como el centro de atención de la ontología no aludiría a ser en concreto alguno separado de la vida sino al propio plano, -a la propia potencia-, que origina, vincula y enlaza los diversos seres particulares más allá de toda dualidad o diferencia. Así la ontología quedaría abierta, de suyo, a la cuestión de la Unidad del cosmos y al “eterno retorno de esa potencia creativa” en la propia diversidad de seres. De esta manera la ontología es la ciencia que trataría las cuestiones en relación a lo Uno –lo que origina, unifica e integra el cosmos- y lo Múltiple -la diversidad de los seres-. La influencia de la ontología en la historia de la filosofía occidental ha sido colosal, como colosal ha sido su crisis de la mano de sus lecturas más hueras y racionalistas. La mística especulativa y la teología mística encontraron en la ontología un permanente ámbito de referencia en su relación con el lenguaje y la palabra. La teología dogmática se sirvió políticamente de ella sellando su crisis. En la Grecia antigua la ontología, desde el cuadro general de disciplinas que esbozaba, fomentó sobremanera el desarrollo tanto de las ciencias como de la filosofía.
    ________________________________________________________

    Desde esta perspectiva ontológica todo ser, todo suceso o todo ente quedarían justificados en tanto expresión de una potencia creativa que esta en el proceso de alcanzar un modo de plenitud (por ejemplo la semilla(potencia) respecto de la rosal y sus rosas(plenitud-acto-). Ese proceso de “llegar a ser” -gygnomai- sería el devenir del ser hacia su propia plenitud y ese devenir o movimiento sería el tiempo cronológico. Esa plenitud que se expresa sería la finalidad o polo atractor que justificaría y otorga el contexto a todo ser(ente) e incluso al propio cosmos como totalidad integrada y armónica(que surge de una pura potencia o nada creadora). Esta noción de finalidad -telos-en la que la causa está al final y no al principio es muy importante para entender la ontología… Un polo atractor que organiza el proceso desde sus propias exigencias de plenitud de tal manera que todo venga a servir para la culminación de tal proceso (la evolución -organismos que buscan su superviviencia y plenitud natural- o los procesos de integración personal -evolución psicológica- no son muy diferentes a esto).

    Para Platon la psique evoluciona dialecticamente confrontándose con contrarios que se le oponen accediendo a sintesis que los acogen e integran en un plano superior. Por eso toda dificultad sería un “emergente” que catalizaría un modo de conciencia capaz de integrar esa dificultad en un plano de sentido…

    LOS QUALIA: Desde esta perspectiva ontológica todo qualia que pudiera experimentar un hombre -experiencias cualitativas y no mensaurables (el color, el gusto, el dolor, el placer, la alegría, etc) quedaría remitido a esa llegar a ser de la plenitud de lo humano (el acceso a lo eidético) que se correspondería con la percepción exaltada de la vida y la plenitud unitiva del cosmos en una vida anímica integrada y no lastrada en sus potencias por escotomas o pathemata(pasiones desordenadas). Los qualia no serían pues meras “experiencias subjetivas” sino que serían motivos que encontrarían su propia plenitud y su propio ser en la plenitud perceptiva y de sentido de la que el hombre sea capaz. El qualia sería así una senda abierta a la propia plenitud del ser. Toda plenitud eidética y todo modo de plenitud humana quedaría enhebrada en los qualia.

    Lo que llama Plotino percepción eidética sería un estado de plenitud y exaltación de lo humano capaz de integrar toda escisión (los escotomas y los pathemata de la propia biografía psíquica) y que tendría como condición la integración de la vida anímica. Ese plano eidético llevaría los qualia a su máxima plenitud en tanto expresiones de una armonia, una exaltación y una belleza ubicua. Un Misterio que enamora

  2. Las lecturas ilustradas de Platón han decantado mucho sus lecturas hacia eso del dualismo platónico -lo que haría imposible esa innmanencia de los eide en los qualia-rompiendo con la propia tradición platónica y neoplatónica de corte unitarista. Gadamer o Giovanni Reale son los dos grandes críticos contemporaneos de ese Platón dualista inventado por los ilustrados. A quien le interese este tema le gustaría el libro “Por una nueva interpretación de
    Platón ” de Giovanni Reale.

  3. Consigues integrar platonismo, psicología transpersonal y evolucionismo teleológico en un discurso muy coherente, pero poco convincente. Y no porque descarte que las regularidades y los fenómenos de auotoorganización que observamos en la naturaleza persigan una finalidad, sino porque implica la aceptación de una ontología que yo prefiero tratar como literatura. Además es una explicación que alaga el oído del filósofo/místico. Una explicación a la medida que justifica su quehacer. A mí también me asombra y deleita la creatividad de la naturaleza, pero no la entiendo. No sé si la emergencia es recuerdo de un propósito o genuína novedad, pero prefiero quedarme con la duda a adoptar el platonismo como religión.

    P.D. José Carlos, el mundo es un “jardín de senderos que se bifurcan”. A dos mil kilómetros de distancia, hace tres o cuatro inviernos y un millón de años, nos saludamos en el local donde la Asociación Eleusis organiza sus conferencias.

      • Por otra parte la fusión ciencia-religion es la religion del futuro, una religión sin Dios y a la carta entronizando a la experiencia en el altar de lo Real. No me cabe ninguna duda de que el mundo cabalga en esa dirección.

  4. Añadiría Paco que ya, en el presente, la ciencia funciona como una religión cuando se entroniza utilizando el argumento “palabra de científico”. Supongo que es el germen de esa fusión ciencia-religión que vaticinas. Interesante punto de partida para otro post.

    Saludos

  5. Hola,
    felicidades por el artículo. Querría hacer una puntualización, que sería mi punto de disensión principal con lo que escribes o escribís:

    decís El misterio de los qualia procede del hecho de que se trata de universales, de ideas platónicas o abstracciones que en cada persona tienen, una manifestación individual

    pero, a mi modo de ver (y, por cierto, al de Penrose), los qualia no son las ideas platónicas, sino la concepción mental o subjetiva que la mente tiene acerca de las cosas (sean ideas o sean fenómenos materiales). Los qualia habría que situarlos, pues, en ese mundo mental o mundo-2 popperiano, y no en el mundo ideal objetivo. Los qualia no son universales: hay qualia tan concretos como fenómenos materiales. Por ejemplo, mi sensación ahora de somnolencia es subjetiva, primopersonal, etc (es decir, no del ámbito físico tercio-personal, sino, a lo sumo, correlacionable), y es tan concreta como lo sea el evento neurológico o fisiológico en general con el que se correlacionaría.

    No entro en otras consideraciones, pero creo que la concepción que se llama convencionalmente platonismo no va al fondo del pensamiento de Platón. Me permito remitir a mi blog, donde intento dar una interpretación “dialéctico-analógica” de Platón: http://dialecticayanalogia.blogspot.com.es/
    Saludos

      • En cierto sentido puede decirse que están a medio camino, en el sentido de “a medio camino en el camino hacia la inmaterialidad” o algo así. Pero es importante ver que se trata, al tratarse de Ideas y de Qualia, de dos irreducibilidades distintas. Las Ideas son el mundo de “lo que es”, la auténtica realidad de las cosas, intemporal e inespacial; frente a ellas ,tanto los qualia como los objetos y eventos materiales son el mundo de “lo que (a)parece”, es decir, cómo se muestra lo que es cuando se implementa en una mente y en una materia. Tanto mente como cuerpo, tanto qualia como fenómeno físico son inmanentes, sujetos a tiempo y al espacio: las dos caras (subjetiva y “objetiva”, “interior” y “exterior”, de la misma moneda. La irreducibilidad de los qualia es la irreducibilidad de lo fenomenológico-subjetivo (de la mente) a fenómeno objetivo-externo (a cuerpo o evento físico). Es una irreducibilidad en el plano de lo óntico. La irreducibilidad de las Ideas es totalmente otra, es la irreducibilidad de lo en-sí a lo dado, de lo auténtico a lo aparente, etc. Es una irreducibilidad ontológica.
        Un cordial saludo

    • No conozco lo suficientemente a Lacan, pero sí equivale al Noúmero de Kant (todo gran pensador ha tenido que dar alguna versión de esta distinción, entre lo en-sí y lo que aparece). De hecho podemos entender mucho mejor a Kant si establecemos la siguiente comparación entre él y Platón: ambos distinguen entre lo-que-es-en-sí y cómo aparece. Los noumena de Kant es el mundo de las ideas de Platón, los fenómenos el de la apariencia… La diferencia está en que Kant rechaza que la Razón humana, en su uso teórico, tenga acceso a los noúmena, a lo que es. Según él no estamos tan bien dotados intelectualimente ,y dependemos siempre de un fenómeno material para representarnos lo en-sí. En cambio, la Razón en su uso moral sí es pura y nos remite, como postulado, a lo en-sí (Dios, Mente, Libertad), es decir, al mundo “arquetipo” (como lo llama Kant) del que “este” es mero “ectypo” o aparición.
      Por supuesto, Kant se equivoca al desconsiderar nuestra razón teórica. Su voluntarismo, poniendo a la moral por encima del saber, es nuestra tragedia: ahora no nos creemos poder permitir el intelectualismo socrático.-platónico que accede a las ideas, sobre todo a la idea de Bien o Perfección en sí. No me enrollo más.
      Saludos cordiales

      • A mí, como sabe Juan Antonio, me seduce más la propuesta nietzscheana de eliminar esa distinción.

  6. Hola
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    Sandra.

    • La ciencia no puede tomar partido en esta cuestión, pues la ciencia se define por su método, empírico en el caso de las ciencias naturales: la ciencia simplemente estudia el mundo natural (no puede, pues, ni estudiar el mundo mental -salvo si se aceptase el método de instrospección- ni, menos, la ontología.
      Otra cosa es la filosofía cientificista (que es filosofía, y no ciencia) que sostiene que todo l oque se puede estudiar es lo que estudia el método científrico.
      ¿Por qué creemos los platónicos y demás metafísicos que lo-en-sí es irreduciblemente no inmanente, es decir, no creación de la apariencia? El viejo argumento ya lo dio Platón, y Penrose y otros lo repiten a su modo: las Ideas (lo en sí) tiene como características esenciales la inmutabilidad, la independencia con respecto al espacio y el tiempo. Nadie puede creer que el Dos dependa de cómo sea este mundo, ni siquiera de si existe este mundo. Si este mundo existe, existe, entre otras cosas, en virtud de estructuras matemáticas (y formales en general) ajenas al tiempo y al espacio.
      Quien crea que el Dos es una creación de una mente como objeto temporal, tendrá que creer también que la matemática depende de la psicología y la neurología, es decir, cosa completamente absurda, a mi juicio, porque eso significaría, por ejemplo, que el Dos no es necesariamente Par, bastará que cambie la mente o el cerebro para que “produzca” que dos es impar. etc.
      Antes bien, las ciencias naturales (no digamos ya las “abstractas”) dependen, en cuanto ciencias, de la validez incondicional de los objetos abstractos (matemáticos, lógicos, etc.)
      Saludos

      • Lo cierto es que no sabemos nada de la existencia de esos Universales o Ideas, pero si sabemos que el cerebro humano es capaz de inventarlas. Por ejemplo no sabemos nada de la Felicidad pero todos podemos dar cuenta de un estado felicitario individual, suponemos luego -pues el lenguaje construye abstracciones- que existe una Felicidad abarcativa que da cuenta de todas las posibilidades felicitarias. El asunto de mi interés seria saber ¿como se relacionan las abtracciones con las experiencias concretas? ¿Son entidades discretas o continuas?. ¿Podemos llegar a vislumbrar aquellas abstracciones a través de nuestra experiencia individual? ¿O se trata de una esperanza vana? Y lo digo porque volviendo al tema del post si Eros y Ananké pudieran sentarse a charlar entre ellos, se desplegaria una enorme cantidad de salutogenesis.

  7. Estoy conmocionada por la elegancia con que unieron tantas disciplinas.. tal cual funciona el continuo espacio-tiempo, el continuo conceptual y la Vida.
    Como neurobióloga renegada, maldije la ciencia en su decadente camino tomado desde que Descartes nos metió en su crisis existencial (origen del racionalismo). Empecé a excavar en mi con todo ese saber abstracto que no podía comunicar a aquellos que no lo habían adquirido por vía intelectual, y entonces aprendí de “la Vida”, la calle y el día a día. Para entonces, mi enfado con la ciencia era considerable y diametralmente opuesto, mi amor por el teatro experimental y la poesía. Al poco llegó el Sufismo…
    y si con la neurociencia sentía que las piezas de lo visible empezaban a encajar, con el sufismo noté como el mar de lo invisible atravesaba cada fibra de mi piel para rezumar por mis poros con la certeza que tan solo la experiencia da, en carnes propias. La pasión fue determinante para que me volcase en esas disciplinas de la manera que lo hice y que lo hago. Y se que lo es para que cualquiera sea Libre. SIn amor profundo e intenso, la Unidad seguirá siendo una ilusión en forma de sombra.

    Gracias por informar desde la conexión de las diferencias, por trazar esos caminos vacíos que nos contienen transdisciplinarmente, Humanamente…

    En la actualidad dirijo proyectos que enlazan neurociencia con Reiki y Teatro. Si estuvieran interesados en mantener contacto, mi correo es raicestierra@gmail.com.

    Fuerza, paz y Alegría!

  8. Quería comentarle a Paco y a la otra persona que escribe el Post sobre el Zen y la vía no devocional, que trascender la mente conceptual y llegar a aquel lugar (no-lugar), del que habla Rumi, donde la mente de la comprensión se queda en silencio, debe ser todo un desafío para unas mentes tan intelectuales como las vuestras. Aunque es un deasafío para todas las mentes lo que en palabras de Meister Eckhart “es el lugar donde jamás se ve la diferencia, donde hasta la unidad también deja de tener sentido,donde la mente de la comprensión se queda en silencio,donde el corazón se calla, y lo único que existe es el descanso en la sencilla cuna del ser”.

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