El coste de los machos


Pablo Malo es un psiquiatra bien conocido en nuestro mundo 2.0 por haber sido uno de los impulsores de una web, -por desgracia desparecida- llamada txorri-herri, en la que abordaba temas psiquiátricos en clave de humor y de rigor bibliográfico. Desde la desaparición de txorri-herri no tenemos mas remedio que acudir a los archivos de “Psiquiatria insólita” para volver a leer los deliciosos articulos escritos en colaboración con J.J Uriarte y Juan Medrano.

En la actualidad Malo tiene un blog dedicado a la neurociencia en clave evolutiva del que me he hecho seguidor hace pocos dias. El propio Malo escribió un post que tituló “El doble coste del sexo” en el que aborda el efecto parsimonia de la reproducción sexual comparándola con el éxito de la partenogénesis de la que hablé aqui en este post acerca de las lagartijas lesbianas y donde planteaba que la ventaja de la reproducción sexual (con dos sexos) procedía de la meiosis y del vigor híbrido. Hablé tambien de la “cruel atadura” y de las desventajas de la reproducción sexual para las hembras, y hoy voy a hablar del coste para los machos.

No cabe duda de que la reproducción sexual tiene muchas desventajas para los organismos individuales,  que consume muchos recursos  y obliga a variadas estrategias para conseguir emparejarse y lograr pasar nuestros genes a la generación siguiente, de todo ello he hablado en este Blog hasta la saciedad.

Me gustaria hablar aqui del coste específico que la reproducción sexual tiene para los machos y las contraestrategias que estos han desarrollado evolutivamente para eludir las “cargas” de la reproducción mientras se mantenían las ventajas. No cabe ninguna duda de que los machos -tal y como hacen los etólogos- pueden dividirse en dos grandes grupos: los domésticos y los merodeadores. Domésticos son aquellos que cargan a cuestas con su “responsabilidad” (inversión parental) , los merodeadores son los que tratan de conseguir la menor inversión parental posible. Ambas poblaciones parece que se encuentran en un equilibrio relacionado con una oscilación critica: la disminución de uno de ellos se ve afectada por una abundancia de los otros,

Si la “cruel atadura” es la desventaja y la carga más importante para las hembras (la fecundación y desarrollo del feto en el interior de su cuerpo y el vinculo prolongado que las crías necesitan en su crianza), para los hombres la desventaja más obvia es la dificultad del macho para lograr encontrar una pareja para reproducirse. hasta tal punto llega esta dificultad que mientras las mujeres se reproducen en un 80%, los hombres sólo llegan a reproducirse en un 40% (Baumeister 2000) dicho de otra forma: el éxito reproductivo de las mujeres es el doble que el de los hombres. Sucede por las siguientes razones:

  1. Las mujeres no tienen que hacer nada para reproducirse sino sólo esperar, no necesitan poner en marcha ninguna iniciativa especial, mientras que el macho ha de competir con el resto de congéneres y esperar que alguna mujer encuentre en él algo atractivo , diferente al resto de los machos (se trata de la selección sexual), pero asi y todo es predecible que al menos un 40% de machos de nuestra especie se encuentren deprivados sexualmente, tengan relaciones con menos parejas y con menos frecuencia de lo que desearían e incluso que: muchos se pasen la vida en un casto celibato no electivo.
  2. La poligamia es el peor escenario para el macho beta, puesto que si un hombre o grupo de hombres acaparan a un numeroso grupo de hembras, habrá siempre un numero de machos deprivados, tal y como sucede en varias especies desde el elefante hasta el gorila. En nuestra especie no existe apenas poligamia oficial pero si monogamias sucesivas que son en realidad poligamias disfrazadas: la mayor parte de individuos alfa (aquellos que ostentan mayor poder o algun rasgo que les hace atractivos) tienen hembras variadas a su disposición durante toda su vida, mientras otros miran de reojo acumulando rencor y odio.
  3. La infidelidad femenina muy parecida a la de los gorriones e introduce un elemento más a tener en cuenta en este juego no-lineal que parece presidir la conducta sexual humana en función de las adaptaciones que nos precedieron: la mayor parte de nuestros antepasados fueron mujeres que copularon y quedaron embarazadas de hombres que no son necesariamente nuestros ancestros “politicos” lo que podria explicar las contradicciones encontradas en la coexistencia entre la Eva mitocondrial y el Adán Y-cromosmal primordial. Se supone que el 10 % de nosotros no tenemos el padre biológico que nos atribuimos. O dicho de otra forma: aunque todos los hombres portamos un cromosma Y este cromosoma no necesariamente indica la paternidad de nuestro padre, mientras que en las mujeres el ADN mitocondrial señala en la dirección de una linealidad madre-hija irrefutable.

Todos estos hechos evolutivos hacen predecir que los machos de nuestra especie:

  1. Sufrirán celos mas devoradores que las hembras y que provocarán una mayor psicopatologia que en las mujeres (Wilson y Daly, 1982). Las caracteristicas de estos celos delirantes serán de temática sexual (de infidelidad), mientras que en las mujeres son siempre de caracter emocional y no invocan patologias tan severas.
  2. Implemantarán estrategias destinadas al engaño y destinadas al merodeo, es decir a eludir las cargas de la progenie o los compromisos emocionales de por vida. Las mujeres por su parte pueden “desear ser engañadas” (autoengaño) como una estrategia de diversificación genética.
  3. La monogamia sin embargo puede ser tan ventajosa para los hombres como para las mujeres, pues favorece tanto a los machos beta como a las mujeres beta, es decir a aquellos que no acumulan atractivos suficientes para la hipergamia.
  4. También predice que la violencia sexual será siempre más intensa desde el hombre hacia la mujer y que en cierto modo procederá de los hombres más deprivados de nuestra especie.
  5. Mayor número de mujeres especializadas en el sexo a corto plazo de carácter mercantil (prostitutas) y mayor número de homosexuales varones (que mujeres homosexuales).
  6. Los humanos serían esencialmente monógamos pero facultativamente polígamos y con una cierta dosis de apareamientos extraconyugales oportunistas a semejanza de las aves monógamas. Pero otra posibilidad seria una poliginandría restringida, un matrimonio múltiple entre las hembras y los machos más cotizados como parejas sexuales presumiblemente combinadas con una monogamia marginal en el rango social más bajo y en torno a aquel nucleo poliginándrico dominante. La promiscuidad tolerada en torno a este núcleo y su consiguiente competencia espermática podria haber creado las condiciones evolutivas para construir penes grandes y emboliformes en coexistencia con testiculos pequeños, dado que el humano no precisaria la producción de espermatozoides supernumerarios como los chimpancés. (Ambrosio Garcia Leal 2005).

En conclusión: hasta en la evolución parece haber clases sexuales.

17 pensamientos en “El coste de los machos

  1. Aquí pienso que dependiendo del trayecto del individuo tendrá que optar por una forma u otra pero muy limitada por su contexto. La actitud que una persona aprenda y desarrolle será la que le ayude a soportar la vida. Es como el lema de “la roja”,( para mal o para bien seguiremos jugando nuestro juego), es un actitud despues de pasarse décadas sin obtener ningun campeonato, han obtenido algo seguro algo en que confiar y ahora a echarle narices. A veces no es asi, sino que saltamos de un lado para otro, decimos a ésto mente de mono. Cuando uno está solo decide él mismo, cuando es una pareja deciden dos , es cosa de dos, cuando son tres, deciden tres. La mente es muy complicada. Creo que es mejor a fin de cuentas una mente entrenada, disciplinada y que actue en consecuencia. Y para el tema sexual, en ls seres humanos ese tipo de mente es fundamental, sino su existencia puede ser todo lo lastimosa que su disertacion apunta, la cual creo que es asi, en realidad como está presentado. En mi experiencia he sido macho alfa algún momento de mi vida, he sido merodeador, he sido mirado con recelo, me he arrepentido de mis malos comportamientos por falta de mano firme con mi comportamiento. He sido desconfiado, he visto cosas que me han tocado las narices. He sido calvo, gordito, con dinerito, sin él, siempre sin un gran estatus, osea macho beta en medio de otros que eran machos alfas en esos momentos. Sin una autovigilancia firme me comen las tendencias sexuales que se mencionan. Asi que esta mente requiere sabiduria, firmeza, perseverancia. Si no viviremos como los monos. Las clases son un constructo mental, por eso existen.

  2. Hay otro coste para los machos que te has dejado y que es el peor:

    Al ser más prescindibles a la hora de la reproducción, la manada tiende a sacrificar más sus vidas (guerras, etc.) o a ver correcto que sean apartados o directamente aniquilados, tanto de la sociedad, como del hogar (leyes de divorcio y custodias para la madre), como de la narrativa literaria y cinematográfica (en el cine por ejemplo más del 90% de asesinados son varones). Hay una misandria de raíces biológicas (a diferencia de la misoginia que tendría raíces más culturales) soterrada en lo más profundo de todos nosotros que hace que a la hora de decir “aquí sobra gente”, siempre acaben pagando los machos.

    • Si hay una misandria de facto en nuestra especie, no puede ser al mismo tiempo biológica y cultural. La palabra misandria hace referencia a un odio de genero desde la mujer al hombre. Y yo no me creo que tal cosa exista, mas bien creo que nuestra especie es lo que es y que ser macho tiene sus costes como ser hembra. el problema entre machos y hembras no es evolucionista sino psicológico y cultural pues cada sexo va a la suya a efecto de aminorar sus costes y maximizar su inversión

      • La guerra por ejemplo es un lugar donde los machos pierden la vida pero no podemos olvidar que la guerra es un invento de los machos. No hay una conspiración de las mujeres para eliminar a los varones, sino que los varones se caen por los extremos de la curva de Gauss, tanto en lo mejor como en lo peor.

  3. Bueno, la misandria es simplemente odio hacia los varones, independientemente de que el odio sea de mujer a hombre o de hombre a hombre, del mismo modo que la misoginia puede ser de hombre a mujer o de mujer a mujer. De hecho, hay muchísima misoginia entre las propias mujeres. Y también hay una muchísima misandria entre los propios varones. Son esos odios intrasexuales los más difíciles de combatir, porque si todos los miembros de un sexo o género están de acuerdo en una cosa, el otro sexo o género no tiene más que claudicar y amoldarse. Pero cuando tienes enemigos en tu propio sexo o género, la lucha por la “libertad” (con todas las comillas que queráis) se hace prácticamente imposible.

    Y efectivamente, la guerra es un invento de varones inspirado por este instinto misándrico de eliminar la competencia de otros machos para acceder más fácilmente a recursos y hembras (porque a las mujeres de tribus enemigas no se las mataba sino que se las violaba, perpetuando así el legado genético de los machos ganadores).

    Ahora bien, admitir esta misandria biológica y estructural es algo muy difícil a día de hoy, porque todavía estamos enfrascados en la lucha feminista… Supongo que cuando el feminismo se haya pasado 4 pueblos en sus reivindicaciones, aparecerá una generación de hombres nuevos que empezarán también a reivindicar su liberación. De momento, sólo se están liberando ellas.

  4. Últimamente me gusta más el blog: se habla más de sexo 🙂

    El rol de la cultura me parece fundamental en este juego. No se podría entender de otra forma la predominancia de unas u otras formas de apareamiento en diferentes grupos humanos. Entiéndase cultura aquí como el resultado de la interacción entre el grupo y su hábitat durante varias generaciones que se ha decantado por unas soluciones estándar (más eficientes en ese contexto) ante unos problemas determinados.

    Lo interesante es que en las sociedades avanzadas la cultura puede reelaborarse individualmente por el mayor acceso a la información. Por ejemplo, a mí me dio siempre pavor (ahora soy monógamo) el sexo no seguro en los encuentros sexuales fortuítos, probablemente porque crecí en la época de las epidemias por contagio sexual (léase SIDA, hepatitis, o VPH), y también porque he tenido acceso a la información adecuada. De esta forma, muchos de mis encuentros erótico-festivos del pasado fueron abortados al comprobar que mi pareja no daba importancia a estos aspectos. De hecho, he visto como personas conocidas que se podrían considerar alfa se contagiaban por este motivo, lo que reforzó más si cabe mi postura ante la disyuntiva del placer con riesgo o la evitación.

    Saludos.

  5. antes que nada felicitar a nacho vidal…digo paco traver por el blog. he caido aqui por casualidad con uno de estos telefonos inteligentes que piensan a solas y la verdad…pasaba de articulo en artiluculo y me quemaban los dedos al tocar la pantalla.

    lo de la guerra de sexos esta muy visto. habria
    que pensar mas en la guerra que mantenemos con npsotros mismos pasando por etapas de misoginia, misandria y lo que querais . dependiendo de nuestro propio estado sentimental. podemos tambien ser macho alfa beta y gamma segun nos interese y nos convenga.elpoder

  6. No tiene ninguna consistencia decir que 80% de las mujeres se reproducian, pero que tan solo el 40% de los hombres tenían la oportunidad de hacerlo (Baumeister). Esa no fué la situación real que aconteció en la europa paleolítica. Al menos si estudiamos la variación en los rasgos faciales humanos y hacemos un estudio comparativo de la morfología facial de los europeos y otras poblaciones. La forma de la cara presenta diferenciación entre las poblaciones humanas, en parte, a través de una fuerza selectiva que actuó principalmente en las mujeres, y no en ambos sexos. Esa proporción existente de éxito reproductivo de la que hablas, sería concordante en un escenario de equilibrio demográfico entre el género masculino y el femenino. Pero a mi modo de ver no corresponde al contexto exacto del Pleistoceno, epoca en la que se produce la genesis biologica del Homo sapiens europeo.

    Las distancias de varias medidas faciales difieren entre los sexos. Por ejemplo, la distancia desde la frente hasta el puente nasal es 5% mayor en las mujeres que en los hombres. Las mujeres tienen muchas correlaciones adicionales significativas que no se observan en los varones, mientras que los hombres tienen correlaciones inter étnicas mucho menores que las encontradas entre las mujeres. Los resultados de estos análisis sugieren que la selección de las hembras está impulsando la diferenciación en los rasgos faciales entre las poblaciones.

    En mi opinión la fuerza selectiva que actúa principalmente en la morfología femenina, y apenas interfiere en la masculina, es la selección sexual. Si es así, este hallazgo apoyaría la creencia de Darwin de que \”las razas humanas difieren una de otra y de sus poblaciones más cercanas, en ciertos caracteres que no son de utilidad, y que no son debidos a sus hábitos diarios de la vida. Es muy probable que hayan sido modificados por selección sexual \”(Darwin)

    Darwin se sorprendió no sólo por las diferencias físicas que separan a los humanos de los simios, sino también por las diferencias físicas entre las poblaciones humanas. Llegó a la conclusión de que la selección sexual era la más eficiente causa de esta diferenciación.

    Sin embargo, la selección sexual por lo general actúa sobre los machos en otros mamíferos. Las hembras son las que normalmente hacen la selección. Esto se debe a que tienen que permanecer un tiempo fuera del mercado sexual debido al embarazo, la lactancia y el cuidado infantil. Mientras tanto, los machos nunca abandonan el mercado de parejas, con el resultado de que también muchos de ellos están compitiendo por un número limitado de hembras disponibles.

    Esta ley de los mamíferos ha influido en muchos escritos acerca de la selección sexual en humanos. Según Naomi Wolf, autora de El mito de la belleza, si las mujeres compitieran con las demás mujeres a través de la belleza “sería una inversión de la manera en que la selección natural afecta a todos los demás mamíferos”. Ella señala a los pueblos indígenas en el África sub-sahariana, Australia y Nueva Guinea como prueba de que el estado humano original fue el de los hombres compitiendo por la atención de las hembras.

    Podría citar otros escritores, pero la esencia de su argumento es siempre el mismo. Según ellos la naturaleza humana auténtica está representada hoy en día por los pueblos indígenas tropicales. Ellos son lo que eran antaño. Por lo tanto, la naturaleza humana esta configurada por machos polígamos que dedican poco tiempo y energía para criar a su progenie y mucho para seducir a un número limitado de mujeres. Las mujeres son, pues, las que han sido sexualmente seleccionadas.

    Si utilizamos este tipo de argumento para los ”pueblos de origen no tropical” particularmente los de ascendencia europea, concluiríamos que es claramente falso. Los europeos tienen una historia evolutiva que se remonta hace unos 35.000 años en el continente. Y ahí es cuando y donde se desarrolló su apariencia física actual: la forma de su cara, el color de su piel, el cabello y los ojos, etc. Para entender por qué los europeos tenemos la apariencia actual, debemos entender cómo el entorno de la selección sexual difiere de la de los humanos tropicales.

    Los seres humanos ancestrales fueron expuestos a las presiones de la selección sexual, que variaban a lo largo de un eje norte-sur. En la zona tropical, las mujeres podían recolectar el alimento todo el año, con lo que el costo de una segunda esposa era relativamente bajo. Con tantos hombres necesitados de seleccionar esposa, las compañeras femeninas eran un recurso limitado. Demasiados hombres tenían que competir por muy pocas mujeres. La presión de la selección sexual se produjo en los hombres, siendo las mujeres las que podía escoger y elegir pareja.

    Esta situación se revirtió cuando los seres humanos se alejaron de la zona tropical. En primer lugar, se hizo más costoso para un hombre proveer y sustentar a una segunda mujer, porque las mujeres contribuían menos a la fuente de alimentación de la familia, los inviernos eran más largos reduciendo las oportunidades para la recolección de alimentos. En segundo lugar estaba la mortalidad masculina, que aumentó en relación con la mortalidad de mujeres porque los hombres tenían que cazar caminando largas distancias. En conjunto, estas dos tendencias dieron lugar a un escenario donde muy pocos hombres competían por muchas mujeres. Esto fue particularmente estricto en la estepa-tundra continental, donde las mujeres no tuvieron casi oportunidades para la recolección de alimentos y donde los hombres tenían que cazar manadas errantes de herbívoros recorriendo distancias largas.

    Debido a un accidente geográfico, es decir, una masa glacial sobre Escandinavia, todo esto ocurrió en Europa durante la última glaciación (25.000 a 10.000 años atrás), específicamente en las llanuras del norte y del este, parte continental de estepa-tundra y cubriendo amplias zonas hacia el sur continental. De esta manera cubrió la mayor parte del territorio europeo durante la época de los humanos modernos. Los europeos no cambiaron en el aspecto físico debido a la adaptación climática. La causa fue un cambio en la dirección e intensidad de la selección sexual: los hombres estaban en disposición de seleccionar a las mujeres, y en un grado mucho mayor que en otros lugares. Las mujeres debían disminuir sus estandares de pareja si deseaban encontrar un compañero. Si tenemos un superávit de féminas y según dices, estas solo se habrían emparejado a través de un mecanismo hipérgamo con el 40 % de los hombres existentes, (que de por sí eran escasos) no se habría efectuado una presión sexual que hubiera podido operar en una mayor transformación morfológica de la mujer respecto al hombre. Tampoco encontraríamos la mayor diferenciación que se da entre mujeres caucásicas y las de origen mongoloide, africano, etc.

    En este enlace hay varias imágenes que ilustran la gran diferenciación morfológica entre los hominidos (mas parecidos a los simios) y los actuales Homo Sapiens, y el proceso de transformación facial y corporal que tuvo lugar. El proceso de neotenización y alejamiento de las formas ancestrales afectó mucho mas a las mujeres que a los hombres.

    http://www.femininebeauty.info/ape-to-human

    • Permítanme sugerir, que este período de caza en la tundra esteparia hizo alterar drásticamente el equilibrio de los sexos, los hombres no tienen que estar preocupados respecto a manifestar una preferencia para seleccionar una mujer, puesto que la pequeña minoría privilegiada de hombres supervivientes eran sexualmente muy exitosos y tenían una amplia disponibilidad de féminas. Un hombre debía ser capaz de sobrevivir a los rigores de la caza, y muchos no lo hicieron. (Y si los hombres europeos muestran algún tipo de rasgo fenotípico de selección sexual serán aquellos derivados de sobrevivir a la elevada mortandad ocasionada por desplazamientos a través de la tundra y la caza de grandes herbívoros)

      Esta mentalidad de baja preocupación por elección de mujeres, ya que no era necesario, produjo posteriormente que no existiera restricción de la libertad sexual de las mujeres cuando se nivelaron demográficamente las proporciones de ambos sexos, y se ha traducido en una menor disposición para la restricción de la libertad sexual femenina en Europa.

      Los rostros gracilizados tienden a ir con un físico gracilizado en mi opinión. Por absurdo que pueda ser; la gracilización entendida como una adaptación a recorrer distancias muy largas por debajo de 15º C podría haber actuado originalmente sobre los hombres que tenían aún más masa ósea y la musculatura que los europeos actuales. Después de que el ambiente especial esa gracilización fue readaptada hasta la desaparición de la constitución mas robusta, y cuando el equilibrio de géneros se reestableció, pudo haberse producido, a través de selección sexual, una nueva tendencia a configuración de complexiones mas musculares de nuevo.

      • Pues la verdad es que yo me he perdido ya entre los sesudos comentarios de mis con tertulianos y ya no se que es lo que defiende cada cual 🙂

  7. Fran,
    Está claro que las condiciones climáticas de tundra esteparia tuvieron alguna significación en la selección sexual. En muchas partes del mundo la sexualidad de las mujeres y su capacidad para elegir una pareja masculina se restringe porque la norma establecida son los matrimonios concertados. El mecanismo en Europa es una notable excepción a este modelo, aquí nos encontramos que las mujeres han dispuesto, en gran medida, de la libertad de elegir a su pareja preferida. Ahora ¿por qué motivo los hombres europeos no han restringido la libertad sexual de las mujeres en la misma medida que lo hicieron los hombres de otras zonas?.
    La mayoría de los hombres europeos no tienen habilidades de cortejo muy superiores ni son excepcionalmente atractivo para las mujeres, de hecho, se deduce poco beneficio relativo para las mujeres que están en disposición de libertad sexual, puesto que unos pocos hombres no pueden fecundar a la gran mayoría de las mujeres. Además si una mujer está embarazada de otro hombre, eso la lleva fuera del mercado socio-sexual y la convierte en una compañera mucho menos atractiva. Partimos de la base de que algunos hombres tienen grandes dificultades para atraer a una sola mujer. Así que la restricción de selección para las mujeres está destinada a nivelar la situación, disminuyendo el éxito sexual de una minoría de hombres mas privilegiados y por otra parte aumentando el acceso a las hembras vírgenes para la mayoría de machos. (Aunque puede bajar la calidad general de la descendencia con el paso del tiempo).

  8. Muy bueno todo el artículo.
    La afirmación de que solo el 40% de los hombres del pasado lograban reproducirse contra el 80% de las mujeres me ha dejado anonadado. Casi sin dudas es verdadera.

    Pero desde que estoy estudiando cada vez más la evolución y la reproducción de los sexos, me siento cada vez peor emocionalmente. Soy un macho Beta total así que mis posibilidades de reproducirme en el pasado hubieran sido ínfimas, no por eso voy a llorar y culpar a la naturaleza, las cosas como son.

    Pero me pica la duda de que si el universo tiende al equilibrio, y la vida de un hombre y una mujer en realidad no puede ser mejor ni peor para uno u otro sexo, ¿Entonces porque la mayoría de los hombres están destinados a morir sin reproducirse? No me parece que la naturaleza haya sido justa con los hombres, es decir cual es la causa superior de su existencia? Morir solos? Creo que tiene que haber algún motivo espiritual muy grande en la vida de los hombres para que se compense el equilibrio de tener que morir mientras que la mayoría de las mujeres si logran reproducirse materialmente.

    Me gustaría que pudieras responder esta duda que me aqueja ultimamente, y de paso alegrarme un poco la existencia. Saludos

    • Pues porque la mayor parte de los hombres son reproductivamente superfluos. Si somos el 50% aproximadamente es para que haya de todo, una amplia diversidad de fenotipos, pero en realidad sobramos casi todos puesto que un hombre puede dejar embarazadas a 100 mujeres pero una mujer solo puede quedar embarazada de uno en uno.
      Afortunadamente somos mas inteligentes que nuestros genes.

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