Las leyes no-lineales del atractivo sexual (I)


Cuando a través de un estado caótico, una entidad o evento salta de la linealidad a la no-linealidad, se fragmenta su forma o información en trazos (fractales) donde se mantiene la forma o información original de la entidad o del evento en cada uno
de los trazos.(M. Martinez)

La mejor manera de explicar qué es la causalidad no-lineal es referirme a algo muy conocido por todos: nuestros hijos.

Mis hijos no son causa (lineal) ni mia ni de su madre, pero lo más importante es que tampoco son la resultante de una suma de ambos, a pesar de portar un 50% de genes de cada cual. Nuestros hijos no son pues una simple suma de progenitores sino que son algo más.

Ese algo más es lo que emerge de la simple suma que explicaría la causalidad lineal. Podriamos decir que la causalidad no lineal es aquella constelacion de causas desde las que emergen propiedades nuevas en los sistemas y que a la vez conservan trazas del orginal..

El emparejamiento es una conducta humana que puede ser abordada desde esta concepcion no-lineal de la causalidad y puede estudiarse porque es una conducta que emerge de los sistemas vivos, a través de una intencionalidad que suponemos voluntaria y consciente y que sin embargo posee propiedades ocultas: a estas propiedades le llamamos libre albedrío.

Pero la existencia de propiedades no lineales en un evento no significa -sin embargo- que no posea propiedades lineales, por ejemplo, una persona no puede emparejarse más que con aquellas otras personas que compartan tiempo cronológico. Nos emparejamos con nuestros contemporáneos y no con los que vivieron en el siglo XIX. he aqui una primera condición simple y lineal que nos determina en la elección, solo podemos elegir en lo que hay. Otra condición, (que cada vez mas pierde fuerza) es la condición espacial, nos solemos emparejar con personas que se encuentran en nuestro entorno, compañeros de trabajo, conocidos, vecinos, etc. Naturalmente esta condición en la actualidad sigue vigente pero con las desviaciones que han propiciado las comunicaciones incluyendo las internáuticas.

Otra condición de tipo determinista es la disponibilidad sexual: la gente se empareja con personas que comparten las mismas necesidades y la primera es querer emparejarse, después intervienen las expectativas, edad y situación civil y por qué no decirlo, las personas buscan a personas que compartan sus propios intereses, gustos, y valores, lo que es lo mismo que decir que la clase social y la educación juegan un papel muy importante de tipo determinista en la elección de pareja,

Hasta aqui los factores que nos determinan, pero este post está dedicado a explorar las causas no lineales, aquellas de las que no tenemos noticia y que operan desde lo inconsciente. Aqui la cosa se complica porque entramos de lleno en el mundo de la complejidad, de las causas enredadas, el caos y el desorden y las reglas ocultas que gobiernan nuestro comportamiento si bien lo gobiernan de un modo indeterminado, de un modo incierto. Esto es precisamente la no linealidad.

Pero en el caos existe un cierto orden, una serie de matrices que se repiten y es ahi donde el cientifico no-lineal encuentra las sendas, los creodos de los que hablé en este post donde exploré el concepto de destino.

¿Qué dicen los sujetos respecto a sus gustos?

Los que hayan leido este post ya saben a estas horas lo que la gente declara de aquello que le gusta en el otro sexo.

Pero en este post voy a ocuparme precisamente de lo que no dicen, es decir de las leyes que gobiernan el atractivo desde algun lejano lugar inaccesible a la conciencia.

La extraña y tortuosa posición del atractivo

Para hacer más comprensible la complejidad de las cosas que voy a contarles, intentaré compartimentalizar los segmentos de población estudiada a la manera de los etólogos. Son estos tres grupos.

Mujeres y hombres alfa.- Son el 20% de la población y pueden definirse como aquellas personas que acaparan la belleza, el estatus, el poder, el dinero, la inteligencia o cualquier otro bien que pueda ser deseable por la mayoría. Es posible enunciar la primera de las leyes-predicciones del atractivo sexual: hombres y mujeres alfa se eligen entre sí a la hora de emparejarse.

Un hombre alfa

Una mujer alfa

Mujeres y hombre beta.- Somos la mayoria, un 60% de la población, somos medianías, ni poseemos belleza, estatus social, ni dinero, ni somos famosos, ni tenemos poder, pero tenemos “algo” que nos hace atractivos para alguien, si bien no ganaríamos un concurso de atractivo. Asi en general es posible afirmar que los hombres y las mujeres beta se eligen como parejas sexuales entre sí, aunque con una consideración sobre los anteriores alfa. tanto a las mujeres como a los hombres beta preferirían -si pudieran elegir- a los del grupo anterior, les parecen más atractivos.

Mujeres u hombres gamma.- Representan el 20 % de la población, son los niños, los enfermos, los ancianos, los solteros electivos, personas consagradas a algún tipo de culto, etc. No cuentan a efectos sexuales ni reproductivos, son los parias sexuales de cualquier época.

Se podrá decir que estos tres grupos son artificiosos y que como toda clasificación carece de fundamentos psicosociales reales, pero el lector deberá hacer cierto ejercicio de “suspensión del juicio” a fin de facilitarme la enorme tarea de explicar la complejidad de este tipo de conductas que efectivamente no siguen patrones lineales de causalidad.

Y es cierto porque una persona puede comenzar su andadura sexual siendo alfa y terminar sus dias siendo beta o gamma, de manera que lo primero que tenemos que aprender es que no estamos hablando de compartimentos estancos sino de estados de deseabilidad social y de ganancia o perdida de poder social (y sexual) a través del tiempo. Más tarde veremos como el tiempo interviene de forma muy clara en las transformaciones del atractivo sexual, baste con señalar que una persona puede ser muy atarctiva a los 18 años y muy poco a los 40. Y al contrario, hay quien explota tarde.

Otra de las objecciones que pueden hacerse es pensar que la pertenencia al selecto grupo de los alfa, es dificil de sistematizar o de describir, en efecto: la pertenencia a uno de estos grupos no puede definirse con “criterios operativos” que dejarian fuera a las excepciones, lo cierto es que estos grupos etológicos tienen tienen más complejidad y semántica de lo que pueden aparentar las formas sociales, asi los bohemios artistas, los intelectuales heterodoxos o las personas que tienen altos conceptos de sí mismos (una alta autoestima) pueden ser deseados con independencia de si tienen dinero, poder o brillo. Es cierto, pero este fenómeno ha sido muy estudiado, concretamente por Geoffrey Miller , algo de lo que hablé en este post a propósito del pájaro artista, el tilonorrinco.

La creación artistica, literaria o cientifica es la forma más sofisticada de adquirir rango o estatus y obtener parejas sexuales diversas y variadas. Y más: nos parece deseable aquello que a los demás les parece deseable, existe pues un efecto-contagio, un efecto multiplicador a partir del deseo de los demás.De manera que la pertenencia al club de los alfa está presidido por las leyes de la indeterminación y la no-linealidad, de este segmento se entra y se sale por diversas razones, mucho más complejas que el concepto de “clase social”.

Podemos pactar para entendernos que en nuestra especie las estrategias inventadas por hombres y mujeres beta a fin de ascender en su deseabilidad social son infinitas y muy elaboradas. Pero no hemos de perder de vista que en cualquier caso y con independencia de los gustos de cada época, lo cierto es que todos gastamos muchas energias en ascender y medrar socialmente. El objetivo último de este medraje no solo es sexual-reproductivo pero sobre todo es sexual-reproductivo.

El problema de la rivalidad y los recursos escasos

El primer problema que aparece es que si las personas beta son un 80% y las personas alfa solo son un 20% es de prever que la competencia por emparejarse con un/a alfa ha de ser muy intensa.

Esta competencia intensa ha sido muy bien estudiada entre las mujeres, pues los hombres beta -por razones que mas abajo explicaré- adquieren bien pronto la noción de a qué clase de mujeres pueden seducir-aspirar y a cuales no y a retirarse en orden de formación militar.

Todas las mujeres beta aspiran a un hombre alfa (pero las alfa también) y aqui aparece la primera variable de interés en este baile de indeterminación en el que se mueve el emparejamiento humano. Cosas bien distintas suceden en entornos de permisividad o de restricción sexual.

Los entornos de permisividad sexual facilitan la rivalidad entre mujeres, ya que ninguna mujer va a ser rechazada como señuelo sexual por ningún hombre a poco atractivo que tenga. Es posible afirmar que una mujer que se ofrece sexualmente será rechazada en menos ocasiones que un hombre que haga lo propio. Esta es la razón por la que hombres y mujeres adquieren de manera bien distinta su noción de ubicación en la pirámide social-sexual. Los hombres aprendemos bien pronto cual es nuestro lugar (y a qué clase de mujeres podemos aspirar) a partir de los rechazos que vamos acumulando, sobre todo cuando aspiramos a mujeres alfa, que se encuentran más allá de nuestras posibilidades. Por lo general los chicos jóvenes betas reciben un media de 5 o 6 veces más “noes” que sus vecinas chicas beta. Es así como bien precozmente los chicos aprenden y dejan de rivalizar a pesar de que en nuestra especie y en tiempos arcaicos fuimos una horda bastante agresiva donde los machos destinaron grandes energias a competir entre sí por todas las mujeres. Tenemos un resto fisico -una huella fenotipica- que asi lo indica: el dimorfismo sexual (los machos solemos ser mas grandes que las hembras).

El problema de la rivalidad femenina: ¿Qué pasa, sin embargo, con las chicas?

Las chicas no suelen acumular “calabazas” sino desengaños despues de ofrecerse sexualmente a múltiples machos alfa, pues en realidad la chica no quiere sólo copular sino adquirir y retener un macho proveedor atractivo y de por vida. Pero los desengaños no enseñan tanto como las “calabazas”. Es así que las chicas que proceden de entornos opulentos y sin restricciones sexuales aprenden más tarde y acumulando varias heridas sentimentales cual es su lugar en la pirámide social-sexual.

La rivalidad femenina aumenta en entornos de permisividad sexual.

Al final la chica beta encuentra un varón beta con el que se emparejará despues de haber acumulado muchas frustraciones, decepciones y -por qué no decirlo- rencor, hacia los hombres. Dicho de una manera más clara: los emparejamientos de cierta parte de mujeres beta es por defecto, un mal menor. Se hace de tripas corazón y se renuncia a aquello que para siempre se mantendrá -imaginariamente- deseable: el resultado predecible de este tipo de hechos es que la mujer beta cuando se empareje a largo plazo lo hará despues de haber tenido varias parejas sexuales. Lo esperable es que el divorcio precoz y la infidelidad sea el efecto contingente en este tipo de emparejamientos forzados por las circunstancias.

El divorcio, la baja natalidad, la rivalidad femenina y los trastornos psiquiátricos aumentan entre las adolescentes jóvenes en entornos de permisividad y disminuyen en entornos de restricción sexual.

El problema de la fertilidad femenina y las oportunidades de emparejamiento

Y aqui asoma otra de las variables que enredan la causalidad de los emparejamientos sexuales: el tiempo fértil, es decir la edad de la mujer.

Dado que el hombre es fértil toda su vida y la mujer pierde atractivo y capacidad reproductiva con la edad, lo esperable es que exista un periodo crítico (la edad fértil de la mujer) donde se den cita todas las adversidades, enredos y rivalidades entre féminas. A esto hay que sumar el retraso en la maternidad debido al acceso a estudios complejos y tareas laborales ad hoc que hacen a la mujer más independiente de los varones en términos económicos pero no psicobiológicos, introduciendo otra variable de compleijidad.

La independencia económica de la mujer juega en contra de su esperanza reproductiva y de sus emparejamientos a largo plazo.

La baja natalidad es la consecuencia de este fenómeno que tiene efectos perniciosos sobre la sociedad en su conjunto y que lleva la rivalidad de las mujeres hasta el paroxismo, rivalidad por un hombre alfa o en su defecto por un hombre beta.  Pues no hay que olvidar que emparejarse con un macho alfa eleva el rango o estatus de la mujer del mismo modo que en el hombre.

La contraestrategia de los hombres y la conjura de los machos

Mientras tanto, los hombres alfa acumularán múltiples experiencias sexuales con mujeres de todo tipo. Aqui hay un jugador italiano de fútbol -Cassano- que declaró a la prensa haber tenido contactos sexuales con 700 mujeres en su vida, pueden ustedes hacer una media anual suponiendo que tenga este señor unos 30 años. De manera que los hombres beta no tienen más remedio que quedarse con los restos del festín: aquellas mujeres que quedaron ya obsoletas para los variables gustos de los hombres alfa.

La consecuencia es que existirán muchos hombres -incluso proveedores- deprivados sexualmente que optarán por el crimen en el extremo más patológico o por la retirada rencorosa y misógina en el nivel más adaptado.

O por aparentar que tienen más recursos de los que realmente poseen actuar como descuideros ajenos y sobre todo recurrir al engaño a fin de emparejarse o reproducirse.

El resultado de todo este panorama es el crecimiento exponencial de singles (solteros) maduros disponibles, – con o sin cargas familiares- (hijos a su cuidado o hijos que les han sido despojados por el divorcio) tanto entre ellos como entre ellas.

Dado que las leyes del divorcio favorecen a la mujer lo más probable en las sociedades opulentas es encontrarse con mujeres que viven solas con hijos de parejas anteriores y hombres que viven solos o que han vuelto con sus padres. Hay que señalar que estas personas han perdido capacidad de atractivo y descienden en la piramide social-sexual de alli donde estuvieran al tiempo que participan -como algunas mujeres- del desengaño y el consiguiente rencor hacia la mujer.

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26 pensamientos en “Las leyes no-lineales del atractivo sexual (I)

  1. Muy buenas las reflexiones, maestro.
    Cierto eso de los desengaños debidos a que “la chica no quiere sólo copular sino adquirir y retener un macho proveedor atractivo y de por vida”, incluso cuando la mayor es negada. Luego pasa lo que pasa, que ellas huyen compungidas y siguen buscando y buscando porque quien la sigue, a veces la consigue. Y así vamos y dale nomás, que diría Cortázar…
    Lo del engaño de ellos como recurso tradicional también está muy bien explicado, sí.
    🙂

  2. Muy excesivo me parece ese 20% de machos alfa. Si computamos la totalidad de la población masculina, incluyendo a niños y a ancianos como se desprende de la descripción de macho gamma, ese 20% de machos alfa significaría que todos los jóvenes son alfas. Y la realidad es que cada vez hay más jóvenes -varones-. que están fuera del mercado sexual. Yo diría que los machos alfa no llegan ni a un 3% de la población total ni al 10% de la población joven.

  3. La mujer beta compite con la mujer alfa ofreciendo cuidados extra al hombre (alfa). La mujer alfa promedio no puede ofrecer muchos más cuidados de los que recibe y establecerá una relación de cuidados de toma y daca. La mujer beta en cambio está en condiciones de ofrecer un plus de cuidados e incorporar a su pareja con cuidados similares a los del hijo.
    En particular mujeres beta de mediana edad, se llevarán finalmente a un buen porcentaje de hombres alfa de edades superiores que ya van demandando cuidados de manera creciente.
    Debido a lo anterior, habrá un número de mujeres alfa que se quedarán sin su correspondiente hombre alfa, y puesto que el hombre gamma no es una opción deseable para ellas, optarán por retirarse que es precisamente lo que se observa.

    • Agus, tú siempre tan sagaz! Me encantó tu reflexión.
      Esos cuidados que mencionas me hacen pensar en cierto fariseismo (innato por lo demás), una estrategia más (evolutiva?) o versión del engaño en vistas a seducir (o sea, estrategia farisea donde las haya) por tal de que nos quieran, nos necesiten, etc. Pura ley de supervivencia que me lleva a creer que las leyes del instinto se resumen en dos. Cuidados fariseos, o sea. Los cuales, dicho sea ya de paso, no se restringen a lo amatorio o intersexos (me vienen a las mentes tantas y tantas madres con el trillado “tanto que he hecho por tí y mira cómo me lo pagas”, y es sólo un decir). Bingo. Línea, al menos.

      • Ivan, tal vez no he comprendido correctamente alguna de tus ideas, pero puedo agregar, a partir de mi experiencia, primero como mujer y después como profesional, que el paso, aun potencial, de hembra beta a alfa, no se da a partir del peso o del atractivo, al contrario, estas propuestas son ilusiones y engaños de la mercadotecnia. No he conocido a una mujer que realmente pudiera cambiar su percepción de sí misma, estando más flaca, o incluso tras una cirugía plástica que incluya varias partes del cuerpo. Al contrario, en la mayoría de los casos, lo que sigue es una terrible depresión u otros trastornos emocionales cuando el medio sigue considerándo a estas mujeres betas, de la misma manera que ellas tampoco pueden verse de otra manera pues la estructura interna no se cambia de esta forma.

        Paco, agradezco infinitamente tu heterodoxia, me has enseñado mucho más que en las aulas universitarias e institutos psicoanalíticos. Ana, yo también me asusté un poco, así que bienvenido sea tu comentario.

  4. Paco, ante todo te felicito por este post que me ha entusiasmado mucho, pero también me ha puesto a pensar en muchísimas cosas, por lo que voy a tratar de compartir algunas ideas que me han surgido.

    El tema propuesto es interesantísimo y da para muchos cuestionamientos más en relación a los vínculos que el ser humano establece en la sociedad. Asimismo nuevos pensamientos surgen con las lecturas de los comentarios.

    Aunque está implícito en este trabajo, las interacciones de las personas incluidas en los tres grupos, van más allá del atractivo sexual o de la formación de una pareja. En cualquier lazo entre dos o más sujetos intervienen las carácterísticas que definen a los grupos que mencionas, lo cual da lugar tanto al crecimiento como a los rechazos sociales, y esto sucede aun en personas que supuestamente viven una armoniosa vida de pareja. En otras palabras, la presencia de los demás siempre deja huellas más allá de lo sexual. Esto lo sabemos todos, sin embargo he visto (injusta y tristemente, pero es real) que personas agraciadas físicamente, reciben desde la infancia, mayores estímulos que acrecentan la autoimagen y la autoestima.

    ¿Es posible que exista un cuarto grupo (delta) de donde surgen individuos con características de los grupos anteriores, pero que no podemos incluirlos en los ya descritos? No me refiero, siguiendo a Paco, a las modificaciones de los estados que ocurren a través de tiempo, sino a personas que contínuamente oscilan en los tres grupos sin pertenecer a ninguno.

    En la actualidad el concepto de familia tradicional resulta muy cuestionable y sabemos que estas nuevas sociedades son multicausales e incluso inconsistentes. Personalmente lo considero un avance pues estamos aprendiendo a vencer prejuicios, pero también es cierto que los riesgos de caer en estados de desprotección y extrema soledad son altos. Quizás este sea el prototipo del sujeto delta, mismo que empieza a carecer de atractivos y de posibilidades de inclusión en la sociedad.

    Disculpen tanto rollo, el post me dejo pensando…

  5. Bueno, en realidad los tres grupos de los que hablo son artificios que inventaron los etólogos para estudiar a los animales en su medio. Pero a mi me parece que aportan mas datos que nuestro constructo “clase social” que de alguna manera excluye el atractivo. Entedemos como clase social a aquellos individuos que comparten:
    1.- Entornos educativos y nivel de instrucción.
    2.- Entornos de hábitat y vecindario.
    3.- Disponibilidad económica.
    En realidad este constructo puede solaparse con los individuos alfa, pero no es lo mismo, puesto que deja el atractivo sin codificar puesto que el atractivo no es un valor innato sino algo construido socialmente y que atraviesa las clases sociales de forma transversal aportando impredcitibilidad al sistema.

    • Ahora sí has dicho lo que es. La pirámide social ( de alfas, betas, gammas y deltas ) es socio_cultural_ económica. Tras la ruptura de la sociedad estamental los individuos podían ascender o descender de escalón social porque la clase no era impuesta como gracia divina. Pero existe siempre lo que se denomina “techo de cristal “- tanto para mujeres como para hombres- muy difícil de romper por muy “alfa” que una persona sea como don dado por la naturaleza. Los organizadores de los concursos de misses lo saben muy bien- la impredictibilidad que permite el sistema, claro.

      Esto es algo tan sabido y tan reflejado en la literatura que volver ahora a plantearlo desde el punto de vista de los etólogos creo que es una confusión total de lo que es cultura y el hombre hace ya muchiiiiiiiiiiísimo tiempo es un producto cultural. En Almería parecen tenerlo más claro y desde hace algunos años corría el chiste de que la fórmula matrimonial allí debía cambiarse por algo más adecuado con la realidad y así terminar la consagración del sacramento diciendo : ” Hasta que la rusa os separe ”

      Y nunca está de más recordar este bellísimo poema de Kavafis – para analizar desde el punto de visto etológico, evidentemente- :

      • El poema:

        Dias de verano de 1908

        Aquel año se encontró sin trabajo;
        y en consecuencia vivía de las cartas,
        y de los dados, y de dinero prestado.
        Un puesto, con tres liras al mes, le habían ofrecido
        en una pequeña papelería.
        Pero lo rechazó, sin ninguna vacilación.
        No le venía. No era sueldo para él,
        un joven con bastante cultura, y de veintidós años.
        Ganaba, no ganaba dos, tres chelines al día.
        De las cartas y los dados qué podía sacar el muchacho,
        en los cafés de su clase, populares,
        por más que jugara con viveza, por más que eligiera necios.
        El dinero prestado, eso era y no era plata.
        Raramente alcanzaba a un tálero, lo más frecuente medio,
        a veces caía a sólo un chelín.
        Cada semana, a veces más seguido,
        cuando se libraba del terrible trasnochar,
        se refrescaba bañándose, nadando en la mañana.
        Su ropa era una terrible ruina.
        Siempre llevaba el mismo traje, un traje
        muy desteñido color canela.
        Ah días del verano del novecientos ocho,
        de vuestra visión, artísticamente,
        se borró la ropa raída color cáscara.
        Vuestra visión lo conservó
        cuando se despojaba de ellas, cuando se las quitaba,
        las ropas indignas, la ropa interior remendada.
        Y quedaba enteramente desnudo,. inmaculadamente hermoso: una
        maravilla.
        Sus cabellos sin peinar, desordenados;
        sus miembros un poco quemados
        por la desnudez matinal en los baños, y en la playa.

  6. ¿No es un poco artificial ese modelo simétrico de hablar de hembras alfa y beta del mismo modo que hablamos de machos alfa y beta?

    A mí me parece un modelo artificial producto de la corrección política actual, porque en realidad el valor reproductivo de una hembra es siempre muy superior al de un macho, de modo que la frontera entre hembra alfa y beta siempre será mucho más difusa que la frontera entre macho alfa y beta. De hecho, la jerarquía entre machos tiene sentido como forma de regular el acceso a las hembras fértiles y a la reproducción, pero la jerarquía entre hembras no tiene tanto sentido porque todas tienen acceso a la reproducción por ser ellas portadoras de la matriz (creo que algunos científicos dicen que a lo largo de la historia sólo el 40% de hombres logran reproducirse mientras que en las mujeres el porcentaje llega al 80%).

    Sólo por eso me parece que el artículo es estructuralmente incorrecto, porque peca un poco (a mi juicio) de corrección política e igualitarismo sexual muy acorde con nuestros tiempos pero insostenible desde un punto de vista evolucionista.

    Según mi experiencia, toda hembra beta se cree potencialmente alfa si adelgaza un poco (supongo que estarás harto de verlo en la práctica clínica) y si se arregla y emperifolla. Y de hecho no van desencaminadas, porque una hembra beta en edad fértil sólo tiene que tunearse un poco para pasar a la categoría de alfa y poder tener relaciones sexuales con hombres alfa.

    Por otro lado, si consideramos hembra alfa a una famosa guapa como la Carbonero o a una top model, luego resulta que éstas lo tienen más difícil para ligar que una mujer con una belleza más “de barrio” y que no es famosa. De modo que si estamos encasillando a alfas y betas en función de su nivel de deseabilidad sexual, resulta que las top models no podrían ser consideradas alfa, porque los hombres las ven menos atractivas que a la veinteañera de discoteca de metro sesenta.

    Sin embargo, la fama y el prestigio social sí que son indicadores de “machoalfismo”, porque eso es lo que las mujeres encuentran atractivo en un hombre. Pero ponerme como ejemplo de hembras alfa a Sara Carbonero o a Angelina Jolie como he visto siempre que alguien se aventura a hacer una descripción del artificioso concepto de hembra alfa me parece risible, porque la gran mayoría de hombres ya las encuentran mayores (no en vano la edad de jubilación media de las actrices porno son 23 años), demasiado artificiales y demasiado famosas para ser hembras alfa (una mujer demasiado reconocida socialmente no es tan sexy para un hombre como una mujer más joven e inocente).

    Ahora bien, cuando hablamos de hembras alfa de qué hablamos? ¿De grado de atractivo sexual para el sexo opuesto? Porque si es atractivo sexual, ni Sara Carbonero ni ninguna famosa millonaria puede ser alfa. Porque al 99% de hombres estas mujeres nos repelen. Y si hembra alfa significa hacer una traslación de los valores que definen a macho alfa así, por puro afán de corrección política y abuso del modelo simétrico, pues ya digo que me parece un error, porque lo que hace atractivo a un hombre (fama y dinero) a una mujer la hace más bien repelente.

    En resumen, demasiada corrección política y demasiada simetría tiene la estructura del artículo a mi juicio.

    • Iván, ni te salen las cifras del tanto por ciento ni la división entre alfas, betas y gammas de la especie humana porque el estudio está hecho siguiendo una visión artificial del hombre paralelo al resto del mundo animal y tener en cuenta al hombre desde ese punto de vista sin incluir la evolución que presenta la civilización- teniendo en cuenta que no todas las civilizaciones son iguales ni valen lo mismo por el mero hecho de exisitir- es volver a la época de las cavernas… ni tan siquiera a la Edad Media.

    • Bueno te cuento y te respondo:
      1.- Todo el mundo me acusa de ser un heterodoxo y para ti tengo demasiada corrección politica, de modo que lo agradezco porque eso me devuelve a la ortodoxia. por un dia 🙂
      2.- Lo de las hembras alfa no es algo que yo haya inventado, sino algo que dicen los propios etologos. Al parecer existen simios (chimpancés sobre todo) donde es posible observar ciertas jerarquias en las hembras, incluso está descrito que transmiten esa jerarquia a su descendencia. Probablemente porque los chimpancés no son poligamos sino promiscuos, mas parecidos a nosotros que los gorilas.
      3.-Dices que Sara Carbonero no te parece una buena opción de hembra alfa porque te resulta repelente. Yo diria que eso es harina de otro costal pero ser una hembra alfa no significa sólo ser bella y poder reproducirse, porque es verdad que todas o casi todas las mujeres tienen esa opción pero no con Casillas, :-), sino pertenecer a ese club de alfas y emparejarse a su vez con un macho alfa, ganar dinero y estar buena.
      4.- Las mujeres alfa (por emparejamiento o por propios méritos) tambien han de competir, no solo con sus homólogas alfas sino con todas las betas dispuestas a ofrecerse al macho alfa por menos inversión de lo que ella haría.
      5.- A los hombres nos repelen las mujeres que no podemos tener por estar mas allá de nuestras posibilidades. De tripas corazón.
      6.- Y claro no es lo mismo una mujer en edad fértil que una mujer climatérica. La edad juega en contra de los intereses sexual-reproductivos de la mujer y es ahi cuando han de hacerse las inversiones. Mas adelante se pueden conservar con inteligencia, de hecho estoy pensando ahora en una mujer alfa que conozco y que se convirtió en alfa por matrimonio, pues es el matrimonio la via de ascenso de la mujer más frecuente como en los simios.

  7. Maestro Carmesí, no creo que lo de heterodoxia pueda ubicarse en el cajoncito de la acusación. Tan bien que le sienta el epíteto! tan atractivo que resulta! tan buenos recuerdos que trae esa connotación! No reniegue a eso, se lo pedimos sus fans de rodillas! 🙂

  8. Paco, entiendo lo que dices, pero me parece que en tu definición de alfas y betas se mezclan de forma un tanto confusa el rango sexual con el socioeconómico. Por ejemplo, dices que conoces a una mujer que accedió al rango alfa a través del matrimonio. Más bien entiendo que consiguió promocionarse socialmente, pero eso no supone aumentar su atractivo para el sexo opuesto, sobre todo cuando se trata de una mujer que se aleja peligrosamente de la veintena. Por supuesto que a mayor nivel socioeconómico más acceso a embellecedores como la ropa cara o la cirugía plástica, pero eso son parches que no pueden competir con el atractivo sexual de una veinteañera (yo siempre insisto en la edad de jubilación de las actrices porno, que me parecen un indicador muy fiable de por dónde van los tiros, siento si a alguien le parece soez).

    Sin embargo, en la definición de macho alfa y macho beta sí que los aspectos sexuales y socioeconómicos están más entremezclados, pues el poder y el dinero en los hombres sí resultan afrodisíacos para las mujeres, pero en la definición de hembra alfa y hembra beta, los aspectos socioeconómicos tienen poca relevancia pues para los hombres el poder y el dinero de una mujer tienen poco poder afrodisíaco comparados con juventud y belleza.

    Pongamos por ejemplo a Isabel Preysler. Si usamos la acepción socioeconómica de hembra alfa, es una alfa indiscutible. Pero si usamos la acepción puramente sexual, no podemos decir que sea alfa, pues la gran mayoría de hombres no la ven (ya) sexualmente atractiva y prefieren a una verdulera de 20 años de belleza media.

    Así pues, parece que la discrepancia estriba en que tú haces una definición de hembra alfa en la que los aspectos sexuales están estrechamente ligados a los socioeconómicos (tal como sucede en la definición de macho alfa), pero como digo no me parece correcto ese planteamiento simétrico de trasladar los valores del macho alfa a la hembra alfa, porque lo que en un hombre confiere atractivo (edad, poder, dinero, prestigio), en una mujer se lo quita.

    Y si no hablamos de atractivo sexual sino de posición social, entonces quitemos toda esa cháchara de etólogos de alfas y betas y hablemos de lo de siempre: clases sociales.

    • Bueno, pero tomando como ejemplo a la Preysler ella hizo su carrera cuando era joven y atractiva. Es en ese periodo cuando accedió a la alfa esencia, luego hizo tareas de mantenimiento para conservar su estatus como hacen algunas hembras alfa como jacquline Kennedy que consiguió a otro millonario para medrar. Y es seguro que a Onassis le precia atractiva

  9. Hola excelente artículo, hace mucho no pasaba por aquí, pero veo que siempre analizando el comportamiento humano.
    Dos preguntas, si en el macho la intelectualidad o lo artístico, le sube el valor,
    que sucede con las mujeres intelectuales, artistas(no del showbisness que utlizan su cuerpo como parte del trabajo, danza, actrices, cantantes)digamos escritoras, poetas, artes plásticas…que buscarían entonces ocultamente?
    O que sucede cuando una mujer o un hombre escoge a compañeros de un “estatus social” inferior….es más normal que el hombre escoja a mujeres de niveles sociales inferiores que al revés, pues la mujer buscar “ascender” al casarse con un macho alfa con dinero?

    saludos

  10. Hay mujeres fascinadas por los hombres intelectuales y los artistas han gozado siempre de un encanto suplementario, sin embargo la intelectualidad o las habilidades artisticas no añaden nada al atractivo de la mujer, lo cual no significa que las mujeres no tengan competencias artisticas o intelectuales. De tenerlas, se emparejarán con hombres que valoren esas tendencias pero que no les sobrepasen lo que para los hombres es un potente disuasorio.
    Los hombres por lo general eligen según habilidades como por ejemplo las de cuidado y el atractivo entendido de forma genérica. Cada vez mas hay mujeres muy competentes emparejadas con hombres menos competentes. Es lógico al aumentar la calidad educativa de las mujeres cada vez hay más mujeres compitiendo en los nieveles alfa y menos recursos para repartir. Los hombres beta por su parte han adoptado la estrategia de dejarse querer como haciaís vosotras antes de la revolucion sexual.

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