Las voces masoquistas (I)


Movido por el afán clasificador y naturalistico de su época Richard Von Kraft Ebing escribió en 1886 un tratado psiquiátrico titulado “psicopatias sexuales” lleno de casos clinicos de sexualidades insólitas y curiosidades morbosas que hicieron las delicias de sus contemporáneos, tal y como hoy sucede con los realitys shows tipo Gran hermano. Lo cierto es que hoy ya sabemos que lo que más nos gusta es averiguar qué es lo que hace la gente en la intimidad de sus dormitorios y esa fue la razón de que aquel tocho de procedencia psiquiatrica tuviera un enorme éxito de publico -similar al que más tarde tuvo el mono desnudo de Desmond Morris- sirviendo de inspiración a escritores como Oscar Wilde que lo tomaron como libro de cabecera.

Lo que hizo Kraft-Ebing fue describir una serie de conductas sexuales, unas más bizarras que otras y dotarlas de un sentido nosográfico, les llamo psicopatías, pero tambien se conocen como perversiones y hoy como parafilias.

En realidad estas conductas “desviadas” no son psicopatías, de modo que poco a poco fueron cayéndose de tal conceptualización. Con respecto a la palabra “perversión” -desafortunada como la anterior- a fuerza de generalizarse ya no sabemos qué significa y los psiquiatras ya no la usamos. Si perversión es toda aquella conducta que se encuentra desviada de su propósito original y se ha transformado en otra cosa, necesitaríamos saber para qué usamos la sexualidad y si concluimos que la sexualidad sólo sirve al propósito de la reproducción con la esposa o marido legales y en la posicion del misionero entonces habremos de convenir en que todos somos perversos, lo que significa que nadie es perverso.

La verdad es que la conducta sexual humana resiste cualquier clasificación y es por eso que hoy decimos que es inclasificable y ya hemos abandonado ese antiguo prurito naturalista y reduccionista. Y desde luego no es competencia de la psiquiatría salvo cuando coexiste con una enfermedad mental.

La verdad es que existe muy poca literatura interesada en el estudio y comprensión de estas “desviaciones” que parecen haber seguido caminos cegados para la neurociencia, algunos de ellos por prejuicio, otros por miedo al ridículo, otros por la presión de ciertos colectivos y otros por el miedo que despiertan entre los bienpensantes o quizá por el temor de ser considerado un “pervertido”. Es por eso que sabemos tan poco de las perversiones, tanto que no hemos sido capaces de construir un discurso que las rescate de lo abyecto, del crimen o de la cutrez.

En el año 2006 publiqué un libro que titulé “Un estudio sobre el masoquismo” que tuvo una distribución limitada entre profesionales y muy poco éxito de publico señalando hacia la idea que más arriba comenté: el masoquismo sigue siendo considerado una actividad ruín, un vicio incomprensible y paradójico a pesar de estar tan generalizada en la clinica y el comportamiento normal, en el arte y en la cultura humana que merecería por sí mismo una tesis doctoral sobre esta cuestión.

Mientras me documentaba para escribir aquel libro me di cuenta de que no tenia más remedio que basarme en los clásicos trabajos de Freud, Reich, Reik, Anzieu y otros investigadores malditos que habian corrido con el riesgo de aventurarse en tierras tan pantanosas, naturalmente releí el prólogo que Castilla del Pino había escrito para la edición de Alianza sobre “La venus de las pieles” de Sacher-Masoch a quien debemos el malventurado nombre de “masoquismo”que más que iluminar oscurece la esencia de los mecanismos mentales que subyacen a tal estrategia de goce. Lo publicado en pubmed era absolutamente banal y prescindible. Hasta que me di de bruces con Anita Phillips y su “Defensa del masoquismo”.

Anitta Phillips es probablemente el seudónimo de una escritora freelance que por razones obvias nunca quiso desvelar su identidad, pues se trata del primer caso de la historia donde una mujer masoquista sale del armario con una buena dosis de argumentos que coincidían con mis obervaciones clinicas y con las revelaciones que algunos pacientes -hombres y mujeres- me habian hecho en la consulta.

El masoquismo reformulado.-

El primer prejuicio que se comete con el masoquismo es la idea de que resulta paradójico que el dolor provoque placer. Naturalmente el dolor no provoca placer en nadie cuando supera un cierto umbral, pero lo interesante es que este binomio placer-dolor suele considerarse como un par de opuestos donde uno excluye al otro, en lugar de considerarse como el haz y el envés de la misma experiencia. En realidad todo aquello que limita el dolor es placentero y al revés, lo que significa que incluso neurobiológicamente las vias del placer y las vias del dolor están relacionadas y mediadas por neurotransmisores y circuitos similares y conectados. Hoy tendemos a considerar que la polaridad placer-dolor no es tal polaridad sino un continuum de sensibilidad.

Dicho de otra manera si otorgamos a la insensibilidad absoluta un 0 y la sensibilidad extrema un 10, nos encontrariamos que puntuarian 0 los psicópatas, ciertos criminales, sádicos y las personas indiferentes con los demás, los anhedónicos y probablemente un buen puñado de pacientes mentales que giraran en torno a la palabra “narcisismo”. La insensibilidad extrema, la alteridad 0.

En el otro polo nos encontrariamos a personas hipersensibles y sometidas a las tensiones de tal organización nerviosa, serán personas que podrían percibir hasta el arrastre de un caracol en su dormitorio, todos los estímulos les llegarían y serian muy vulnerables psicológicamente debido precisamente a este exceso de estímulos percibidos. Una embriaguez sensorial continua. Estos individuos serian anti-narcisistas y tendentes a relacionarse a través de la admiración, la abnegación, el altruismo o la devoción del otro. La alteridad 10.

Para entender que se debe sentir con esta sobredosis de estímulos recomendaria ahora a los lectores que recordaran el estilo literario de Marcel Proust o de Virgina Woolf, una escritora bipolar -que terminó suicidándose, en una época donde no existían psicofármacos para este mal- y cuya narrativa está llena de tantos detalles que incluso llega a saturar a aquellos que, como yo, estamos poco interesados en ellos. Pero sirve para entender el universo de percepciones constantes en los que se debaten estos cerebros hipersensibles.

Para entender mejor el concepto de sensibilización desde el punto de vista neurobiológico dirijo al lector interesado a este post donde hallará las dos formas en que nuestras células aprenden: la habituación y la sensibilización. Decía alli que la sensibilización habia surgido como mecanismo adaptativo porque:

“Un estímulo que cuando apareció era nuevo o amenazante propicia una reacción a largo plazo en el sentido de que aumenta la respuesta cualitativamente relacionada con aquella señal. Bien pensado tambien tiene su lógica evolutiva: imagínese usted viviendo su primer año de vida en un ambiente deprivado, sin estímulos o empobrecido en su variedad de cuidadores, parece lógico que en un ambiente asi nuestro sistema nervioso haga algo por sí mismo a fin de neutralizar aquella deprivación ambiental. Lo que hace es sensibilizarse, es decir autoprovocarse una especie de estimulación artificial a fin de llenar el ambiente de predictibilidad, seguridad y sincronías”.

La hipersensibilidad por sí misma no prejuzga patología, pero no cabe duda de que existe una constitución hipersensible y no cabe duda tampoco de que el masoquismo es una estrategia de los hipersensibles para eludir el sufrimiento.

Más arriba he dicho que los fenómenos masoquistas son muy frecuentes en nuestra vida cotidiana, pero existe un “pero”. El masoquismo empasta mal con la virilidad y peor aun con los ideales de independencia, competencia, autodirección y asertividad que forman parte de los valores de nuestra sociedad que privilegia el éxito, el dinero, el triunfo, el poder o el trabajo fuera de casa en el caso de las mujeres. De ahi se puede predecir que los masoquistas estarán precisamente en estos grupos de población: los hombres de poder y en las mujeres triunfadoras. A cada valor le corresponde un antivalor cuyo destino es el secreto.

Y es tan frecuente y enredado con nuestra cultura y valores que no nos hemos parado nunca a pensar en una experiencia muy común, quizá la más común de todas las experiencias masoquistas. ¿No ha estado usted nunca enamorado/a de una persona que no le corresponde en absoluto?. Ahi lo tiene, el masoquismo no es tan raro.

Ahi va un ejemplo de una mujer que le canta a su “hombre” Jim, una verdadera declaración masoquista de amor.

Nótese que el tono de la letra no es de reproche, de queja, reivindicación, protesta o victimización sino una simple, estoica y resignada experiencia de que las cosas son como son. Jim nunca le traerá las flores que prefiere Billie Holiday y asi y todo y sabiendo que acabará abandonándola declara que: “siempre llevaré la antorcha de Jim”. Hay algo de espiritual, de ascesis sagrada en esa resignación y por qué no decirlo tambien un guiño sarcástico, un giro sobre la dirección del dominio, una subversión del goce.

En el proximo post hablaré de las razones por las que nos enamoramos de personas que no nos corresponden y cual es la estrategia -seguramente inconsciente- que subyace a esta “adversidad”. Y seguiremos hablando de la neoconceptualización del masoquismo y lo más importante hablaré de las cualidades terapeuticas del mismo.

10 pensamientos en “Las voces masoquistas (I)

  1. Quizá algún lector, maestro Carmesí, ponga el grito en el cielo, pero los que le conocemos hace lustros no podemos por menos de admirar hasta el paroxismo (alteridad 10 :D) su heterodoxa idiosincrasia y facilidad de divulgación (entendamos como divulgación, en este caso concreto, la explicación “a calzón bajado” que dice usted, o más bien “a calzón neurocientífico” para el gran público, de temas tan espinosos).
    Definitivamente, me gusta la posible relación que menciona entre alteridad 0 y narcicismo.
    Sincrónicamente, en un hilo del FB hoy se hablaba tb de dominancia/sumisión… casualidad, o será el día 🙂
    Estoy totalmente de acuerdo: ascesis sagrada, subversión del goce. Qué bien explicado, sí. Enhorabuena 🙂

  2. ¿No extiendes demasiado el concepto de masoquismo?…Tal y como lo explicas queda tan cerca del altruismo que estaria en Bogart en Casablanca, en Don Quijote y hasta en el mito de la Crucifixión… Y tal como tu mismo explicas en otro post el altruismo es algo muy potenciado por la cultura por que es una estrategia reproductiva util al grupo ¿por que entonces el masoquismo es condenado, secreto, castigado por la cultura…?

  3. Bueno Benjamin, no se si lo extiendo poco o mucho pero el masoquismo tiene clasicamente una versión moral (maosquismo moral le llamaba Freud) y masoquismo erogeno quee s el masoquismo propiamente dicho o fisico. Citas a JC y a Bogart y me parece muy adecuado, ambos forman parte de versiones dolorosas en el caso de JC y altruistas en el Bogart de Casablanca.
    el altruismo y el egoismo, ambos están muy representados en la naturaleza y en un equilibrio oscilatorio permanente pero la prescripcion del Bien o de lo moralmente adecuado no pertenece a la naturaleza sino a la cultura. El masoquismo es condenado a la vez que se exhibe en una doble moral, toda nuestra imagineria religiosa es profundamente masoquista y no deja de ser curioso que se llame Pasion.

    • La distinción masoquismo moral/erogeno me aclara mucho, pero sigo pareciendome oscura la explicación de porque el masoquimo moral es tan aplaudido (es, probablemente, el mito mas repetido y admirado por la cultura occidental) y el erogeno tan condenado.

  4. Hay una máxima de G.K. Chesterton que dice: “Los hechos no vienen antes, la verdad es la primera”. Lo que implica que existe una verdad metafísica que trata de ser imitada físicamente que se cuela de rondón, como siempre el conducto que nos lo muestra es el “Mito”, como la aludida “Pasión de Cristo”. Por tanto debe haber un espacio noumenal que insufla cierto sentimiento de conducta moral, o es que acaso no lo sentimos todos en algún que otro momento?, esa heroicidad abnegada del deber hacia el auto sacrificio, masoquismo placentero de hacer lo correcto como contraparte al dolor…. que supone.

    Que estamos ciegos y solo observamos el mundo objetivo ?

    * Sincrónicamente mientras escribía este petit texto sonaba en Radio 3 una versión Kim Crimsoniana “Larks’ Tongues in Aspic, Part Two”, digo yo que algo de esto tendrá que ver con el Máster Blog Paco….

    Vocecita Masoquista JM

  5. Sinceramente creo que el estudio del masoquismo en el hombre es uno de los temas más complejos porque dentro del propio concepto de masoquismo se encuentra términos que aparentemente pueden parecer antitéticos pero muy relacionados como es el concepto de “amor” y “pasión” tal y como se ha señalado en un comentario. En cuanto al sadomasoquismo erógeno creo que habría que encuadrarlo dentro de los juegos sexuales, fantasías eróticas de sumisión y poder llevadas a la práctica en la relación sexual. Como todo juego debe tener unas reglas y unos límites, cuando se rompen o se sobrepasan esos límites es cuando creo puede aparecer la psicopatología por poner en riesgo la salud mental del individuo o su propia vida.

    En tu libro dices: ” Nadie es constantemente dominante o sumiso todo el tiempo sucede como en la dureza o en la ternura, extremo de un continuo de posibilidades ejecutivas que son ensayadas una y otra vez en nuestras interacciones personales, llegando solo a constituirse en un estereotipo en los casos extremos ¿ patológicos ? ” Eso mismo es lo que me parece a mí, y así lo expuse en un escrito que hice, para pasar el rato, y que titulé ” El símbolo del fetiche ” allí decía que empecinarse en un rol extremo provocaba la anulación de la persona, es decir, se convierte en un estereotipo y ya no hay ninguna ascesis sagrada que valga, ya sólo puede haber negación absoluta de uno mismo o del otro, relaciones sumergidas en una espiral de destrucción.

    • Vaya, veo que eres tu la que compraste mi libro, que emocion!
      Aqui nadie ha hablado de juegos de dominancia o sumisión (aun) sino del masoquismo como estrategia de goce mal conocida y que forma parte de una de tácticas de contrapoder mas sofisticadas que existen. A mi lo que me interesa es el masoquismo cotidiano, ese que usamos y negamos para edulcorar nuestras adversidades y es de lo que pretendo hablar en el proximo post.

      • Sí, siempre es emocionante poder leer a uno de tus autores preferidos y poder comentarlo con él mucho más. Es algo que no sucedía antes de que apareciera la red. Expectante ante el próximo post.

  6. Fascinante el post. Tan sólo un par de críticas (espero que constructivas).
    1/ Identifica usted sensibilidad sensorial con sensibilidad en el sentido de identificación con las necesidades de los demás. Creo que por más que en nuestro idioma se utilice la misma palabra (“sensibilidad”) se trata de conceptos diferentes. Un asesino podría ser un hipersensible sensorial. Y una persona hiperconsiderada hacia los demás podría no tener una baja sensibilidad sensorial.
    Creo que el propio Sacher-Masoch mueve a esa confusión, cuando para explicar su particular gusto, se describe así mismo como “hipersensible”, para a continuación definir su concepto de hipersensibilidad, no como un excesiva sensibilidad sensorial, sino justo como lo contrario, como una superación de lo sensorial. Masoch dice que así como otros se emocionan al ver un paisaje hermoso, él siente la emoción a través de la reflexión y la conceptualización de lo que es hermoso.
    Piense en la clasificación tipológica de Myers-Briggs entre sensitivos (que perciben su realidad fundamentalmente a partir de los sentidos) e intuitivos (que la perciben a través de conceptos). Para mí Masoch es claramente un intuitivo, y resulta significativo que para explicar su particular gusto sexual, de cuya carácter “extraño” él era consciente, acudiera a esta diferencia en la percepción de la realidad exterior.
    2/ Predice usted que el masoquismo tendrá mayor frecuencia entre individuos de éxito y poder. Me temo que se trata de un mito sin ningún trabajo de campo que lo confirme. Los orígenes del mito son claros: el propio Sacher-Masoch era un aristócrata. Y hasta hace bien poco los servicios de pago para masoquistas eran muy caros, de manera que quedaban reservados a hombres pudientes. En los últimos años gracias a Internet, los servicios para masoquistas se han popularizado y abaratado, y se han extendido también a mujeres. Precisamente el libro de Anita Philips reivindica el derecho de las mujeres masoquistas a gozar su sexualidad sumisa sin por ello traicionar el feminismo.
    Cualquier libro de memorias de dóminas profesionales o documental al respecto demuestra que sólo es una razón de precio la que hace que los hombres ricos y poderosos estén sobre-representados entre su clientela. Le recomiendo el libro “Confesiones de una dómina” al respecto. Piense que hombres masoquistas con escasos recursos consiguen servicios gratuitos de dóminas a cambio de realizar sus labores domésticas (en el mundillo se conocen como “esclavos personales” y típicamente tienen posiciones sociales bajas)

    • Estoy de acuerdo contigo en lo que dices, efectivamente el masoquismo fue prevalente entre hombres que acumulaban mucho poder en las muestras de la psiquiatria clasica y en las descripciones que noshan llegado tanto de Sacher-Masoch como de Kraft-Ebing. Seria interesante saber si alguien ha estudiado este fenomeno entre los negros esclavos d elos campos de algodón en USA. Seria interesante conocer si la esclavitud real correlacionaba con el masoquismo sexual.

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