Felicidad y estados felicitarios (I)


Todos los hombres aspiran a la felicidad pero todo se ensombrece cuando tratamos de explicarla

(Séneca)

Aunque dicen que Mathieu Ricard es el hombre más feliz del mundo, lo cierto es que el término felicidad es difícil de atrapar y de definir. Igual por cierto que sucede con todas las palabras que acaban en “dad”. Se trata de conceptos ideales que poseen una existencia intangible y que se corresponden con los universales platónicos, no sabemos bien donde habitan estas abstracciones, pero sabemos que nuestra mente es capaz de construirlos e imaginarlos de una forma idiosincrásica.

Lo que significa que cada uno de nosotros somos capaces de imaginar una felicidad especialmente diseñada según nuestros gustos pero tambien una felicidad conceptual. Hay tantas felicidades como individuos capaces de pensarla y sucede porque los estados felicitarios son diversos, múltiples, heterogéneos, contradictorios, cambiantes y muchas veces costosos. La forma de llegar a ella es también diversa y sabemos que hay algo en lo vivo con conciencia (lo humano) que nos impele en su busca tal y como señaló Séneca.

El problema está en cómo se relaciona el concepto “felicidad” con los estados felicitarios concretos. ¿Cómo es posible que lo múltiple quede abarcado por el Ideal? ¿Cómo caben tantas versiones de la felicidad en una sola idea?

La felicidad (del latin felicitas) tiene muchas versiones, tantas como culturas, filosofias y épocas. Se le llama tambien prosperidad, longevidad, éxtasis, nirvana, salvación, beatitud, eutimia, virtud, equilibrio, goce, alegría, bienestar, armonía, sosiego, paz, etc, pero lo cierto es que cada uno de nosotros sólo puede dar cuenta de ella a través de la sensación de placer, de modo que voy ahora a contarles qué es el placer, lo que procede pues es un cambio del nivel de definición y adentrarnos en la via dopaminérgica que es el correlato neurobiológico, el soporte neural del placer.

La via neurobiológica del placer.-

El placer como el dolor o displacer son potencialmente sensaciones-percepciones innatas, que vienen de serie con nosotros. Junto con una tendencia tambien innata: tendemos a acercarnos (buscar) al placer y tendemos a alejarnos del displacer o del dolor.

El placer es aquello que tendemos -a través de una conducta cualquiera- a buscar y repetir, mientras que el dolor es aquello que tratamos de evitar.

Ambas sensaciones-percepciones son rasgos adaptativos que la evolución ha seleccionado positivamente, el placer nos acerca a la comida, al cobijo y al sexo mientras que el dolor nos aleja de los accidentes y del riesgo. Pero es posible enfermar tanto de una causa como de la otra: es posible perder la capacidad para experimentar placer: un síntoma llamado anhedonia, muy frecuente en las depresiones y es posible perder el temor al dolor como sucede en ciertos sujetos hipofóbicos, impulsivos, psicóticos o buscadores de sensaciones extremas.

Sin embargo el placer y el dolor -como suele suceder con los extremos- pueden llegar a tocarse. Asi el placer desborda al sujeto y se convierte en dolor y el dolor a su vez puede convertirse en fuente de placer como sucede en siertos sujetos masoquistas a través de ciertas inversiones objetales.

Y sucede porque nuestro cerebro está diseñado para regularse de acuerdo con el medio ambiente y el aprendizaje y es por eso que decimos que tenemos un cerebro plástico y modelable, precisamente porque está a medio hacer.

Tal y como podemos ver en esta diapositiva la via dopaminérgica (tambien llamada via del placer-recompensa y tambien de la motivación) nace en el centro del cerebro en el área tegmental y tiene cuatro carreteras o autovías principales, en todas ellas aparece el neurotransmisor dopamina como mensajero principal:

  • La via tubero-infundibular, fundamentalmente endocrina , su marcador biológico es la prolactina.
  • La via nigro-estriada responsable de regular el movimiento y que podemos observar como se avería en el Parkinson.
  • La via mesolímbica que desemboca en el nucleo accumbens que es el centro del placer propiamente dicho.
  • La via mesocortical que va hacia la corteza cerebral y es la via más moderna de nuestro cerebro y que tiene fundamentalmente una función cognitiva. Es la responsable de que el placer no se produzca solo cuando experimentamos con lo placentero sino que a través de la imaginación podamos tener experiencias placenteras.

El placer tiene dos partes bien definidas, una es la parte apetitiva o hedonística y otra parte es la consumación del placer (por ejemplo en el orgasmo o en la saciedad). Lo interesante es que la parte apetitiva o hedonística tiene que ver con lo que nosotros entendemos como “nuestro placer” es decir con nuestro gusto que es algo individual y característico de cada cual. Es por eso que la via dopaminérgica es una via de búsqueda a través de la motivación que se dota de elementos cognitivos y preferenciales en la corteza prefrontal, alli donde hacemos planes; sin embargo la consumación del placer no se debe a la dopamina sino al sistema opioide que recubre todo el cerebro en una especie de casco y cuyas vias neurales son más difusas y alcanzan a todo el cerebro. Dicho de otra manera: buscamos el placer a través de una via neural pero lo disfrutamos realmente en otro lugar, más bien sin localidad.

El placer refuerza la conducta aprendida a su través y es por eso que lo repetimos pues guardamos memoria de él en nuestro cerebro y es por eso que la repetición de algo placentero (o aversivo) conlleva adicción. Pues no hay adicción sin placer y sin repetición. Es lo que sucede por ejemplo con las drogas capaces de generar adicción pero no sólo con ellas sino con los comportamientos adictivos como correr, comer, dormir, juegos de azar, etc.

Es interesante entender que todas estas condiciones adictivas ocupan la misma vía dopaminérgica mesolimbica que se enciende con una deplección de dopamina y aqui viene lo más importante: se enciende igual tanto si estamos siendo estimulados por el placer vinculado al objeto del placer o si imaginamos que vamos a disfrutar de él.

Es por eso que en esta diapositiva podemos observar como no es sólo que los cocainómanos prefieran la cocaina al sexo, sino que la prefieren incluso en condiciones imaginales. Basta ir a comprar cocaina para que el accumbens de los cocainómanos se encienda.

Es por eso que Newlin en 1994 habló de saliencia.

La saliencia empasta perfectamente con la idea que expresé más arriba y que era la siguiente: es por eso que el cerebro (la via dopaminérgica) está a medio hacer que sirve tanto para un roto como para un descosido. Sirve para gozar de los placeres comunes pero tambien de los otros, de los placeres prohibidos, por asi decir: aquellos capaces de desbordar la capacidad humana para gozarlos.

Aqui se nos plantea ya una diferencia fundamental entre placer y felicidad. El placer puede desbordar al sujeto que es incapaz de lidiar con ciertos e intensos placeres: los que se instalan en el comportamiento humano a través del exceso. Exceso de comida, de sexo, de juego terminan por saturar nuestro sistema de recompensa y llevan al sujeto a una desensibilización progresiva del disfrute. Algo que podemos contemplar en su forma dramática con el abuso de drogas: una experiencia sublime puede transformarse en una patología a través de la repetición. Todo parece indicar que nosotros los humanos estamos diseñados sólo para tolerar pequeñas dosis, casi homeopáticas de placer.

Es interesante saber también que la via dopaminérgica es la via de la psicosis (aunque no la única), y es ésta via la que bloqueamos cuando damos antipsicóticos que se fijan a los receptores D2 del area mesolímbica sobre todo y disminuyen la producción positiva de síntomas (aunque carecen de acción sobre los síntomas negativos de la psicosis). Todo ello sugiere que los psicóticos tienene un hiperestimulación de la via dopaminérgica similar a la que acaece en los toxicómanos junto con una hipofrontalidad, es decir una disminución de la via cognitiva prefrontal. No es de extrañar pues que exista tanta comorbilidad entre adicciones y psicosis.

Dicho de un modo más claro: el placer, la locura y la felicidad son conceptos relacionados por alguna extraña semántica filosófica pero tambien por una via neural compartida que -retengamos esto- está a medio hacer. ¿Qué significa decir que la via dopaminérgica está a medio hacer?

Significa que la evolución de nuestra especie aun no ha terminado tal y como propuso Heidegger y si volvemos a contemplar la diapositiva donde se muestran las autopistas de la citada via podremos observar el largo y tortuoso camino que la via mesocortical inició en tiempo inmemorial, un camino de frontalización que sugiere que el hombre se dirige raudo hacia una mayor capacidad conceptual y abstracta.

Personalmente estoy convencido de que sólo entonces superaremos esa dualidad que existe entre las Ideas (felicidad) y estados felicitarios. Algo sobre lo que volveré en el siguiente post.

Nota liminar.-

Las diapositivas pertenecen al Dr Cecilio Alamo catedrático de farmacología de la universidad de Alcalá de Henares, y forman parte de la presentación de su participación en el Encuentro: “Realidades en patología dual: antipsicóticos”, realizado en Castellón el dia 13 de Abril del 2012 y organizado por el Consorcio Hospitalario provincial de Castellón.

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11 pensamientos en “Felicidad y estados felicitarios (I)

  1. Creo recordar que ha hablado alguna otra vez sobre la dicotomía placer-dolor. A Santa Teresa le habría encantado el post, y yo sigo estando de acuerdo. Leerle tb es un placer, claro está 🙂

  2. Todo parece indicar que nosotros los humanos estamos diseñados sólo para tolerar pequeñas dosis, casi homeopáticas de placer.

    La exhuberancia en todo creo que es no-natural, si es no.natural acarreará enfermedades. La codicia es mala en trodos sus aspectos, una educación adecuada es vital. Un trabajo interesante para reflexionar.

  3. ¡ Qué casualidad ¡ Había escrito un comentario para tu anterior post pero al final me he arrepentido y no he dado al botoncito de publicar, a cambio, escribí otro en tu post ” La mente extendida ” Y digo casualidad porque en el comentario abortado hacía referencia a los conceptos abstractos y a las realidades concretas y ponía como ejemplo el término ” generosidad “, acabado en -dad. Ya he visto que tú has escrito sobre la ” felicidad ” que también acaba en -dad. Menos mal que no lo he eliminado del todo y puedo recuperar parte de él, así no me arrepiento:

    ” Siguiendo la línea de argumentación de Benjamín me parece que es un error pensar que el pensamiento mágico desaparece tras la aparición del racionalismo porque ese pensamiento mágico es parte integrante y fundamental de la actividad humana- en mayor o menor medida y es imposible de erradicar- y es aquí precisamente donde se encuentra el gran escollo que se debe integrar y al que dar explicación porque escapa a la conceptualización racional, se debe computar desde otros parámetros. Fenómenos que están relacionados con el aumento o disminución de determinadas hormonas o neurotransmisores pero que al mismo tiempo nada tienen que ver con ellos. Que una mayor o menor cantidad de oxitocina origine estados más o menos propensos a la generosidad no explican la complejidad de tal concepto y por ende de ese tipo de comportamiento generoso en una persona, porque hablar de generosidad es hablar en abstracto y es en la concrección de una persona donde se observa hasta qué punto esa persona entiende y da origen a una conducta determinada y relacionada con aquella […] La dualidad es imposible de superar sencillamente porque el proceso no es de superación sino de integración. Me parece. “

    • Posiblemente me expresé mal. Evidentemente el pensamiento mágico no desaparece con el racional pero representa un salto cualitativo. Lo que yo queria decir es que podriamos “soñar” con un nuevo salto en el pensamiento humano que permita entender de una forma integrada la oxitocina/las conductas generosas/ la GENEROSIDAD o la dopamina-opioides/conductas placenteras/ PLACER.

  4. Pues estoy bastante de acuerdo con lo que dices, pero creo que la dualidad entre felicidad-estados felicitarios no procede solo de abajo sino de la imposibilidad de construir un concepto abarcativo. La mayor parte de las personas entienden como felicidad a los placeres mas o menos materiales que pueden degustar, asi unos disfruta viajando, otros comiendo y la mayor parte de la población sintiendo que forman parte de algo superior a ellos mismos , asi son culés o madridistas y ahi es donde acumulan la mayor pasión. El problema es que parece no haber conexión entre el concepto y su experiencia y al mismo tiempo la paradoja es que el hombre está condenado a construir conceptos al tiempo que no puede renunciar a sus experiencias concretas.
    El problema a mi modo de ver es que no basta con crear conceptos acabados en “dad” sino habitarlos.
    El dia que los humanos seamos capaces de habitar en esos conceptos y no solo de imaginarlos para imponerselos a los demás, ese dia seremos felices, siempre que entendamos que no seremos felices todos, pues una sociedad feliz en todos y cada uno de sus miembros careceria de sentido. ¿De qué se llenaria una humanidad feliz?

  5. Creo que insistes poco en que la evitación del dolor y no solo las conductas placenteras es un componente muy importante de los “estados felicitarios”. La evitación del dolor no solo nos aleja del riesgo sino que nos induce a no perder la comida, el cobijo o el sexo. Al una vez leí que el dolor por una perdida es doble que el placer obtenido por un nuevo goce. Pero,como en el placer, tambien el dolor se debe evitar de forma homeopatica pues la evitación en exceso conduce a patologia (agorafobia y otras neurosis)

  6. SI, no me he detenido en el tema de la evitación del displacer porque se trata d euna definición negativa: la infelicidad.
    La felicidad no es solo la ausencia de dolor o enfermedad sino que hay algo más, de ese algo más que está mas allá del placer y que de alguna forma lo trasciende. Lo interesante de este concepto es que esa trascendencia puede llevarse a cabo tanto con el placer como con el displacer.

  7. Lo curioso de la cuestión es que tenemos más expresiones para identificar y definir los distintos estados del dolor que para determinar el placer. La felicidad sería sobre todo y fundamentalmente una, la ausencia de dolor(es), pero sin dolor no hay placer esa es la paradoja.
    ¿ De qué se llenaría una humanidad feliz ? De autómatas sin sentimientos

  8. ¿ Qué significa que los psicóticos tienen una hipofrontalidad ? No entiendo que digas que existe comorbilidad entre adicciones y psicosis, supongo que fuera de los efectos de las drogas, si estos no tienen por qué tener esta correlatividad con la hipofrontalidad.

    • Hipofrontalidad significa una disminución de la actividad de la corteza prefrontal que es la parte de la corteza que planea a largo plazo y ejecuta planes racionales, adaptados y con sentido

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