El cerebro como metáfora


La metáfora del cerebro ya no es el ordenador sino el liberalismo económico

Marino Perez Alvarez

Una metáfora es una comparación, una figura retórica que se utiliza para hacer comprensible lo ininteligible, pero las metáforas tienen un problema: muchas veces oscurecen aquello que pretenden hacer más comprensible. Este es el caso del cerebrocentrismo actual donde cualquier cosa pretende ser explicada a través del cerebro, sus módulos o sus conexiones, naturalizando todo aquel conocimiento que procede de la tradición del pensamiento filosófico y de las humanidades. Si la ética, la religión, la filosofía o el amor pueden reducirse (naturalizarse) a una cuestión de conexiones cerebrales es muy posible que cada vez más seamos más sabios en neurología o biología molecular pero más ignorantes acerca de nosotros mismos: el declive de las humanidades es precisamente no sólo la causa de nuestro escaso pensamiento critico sino de que hayamos caido fascinados por los hallazgos de la neurociencia que muy a pesar de todo ha sido incapaz de resolver el problema del dualismo mente-cerebro.

Esa es la tesis que Marino Perez desgranará en estos videos.

La psicología nunca debió separarse de la filosofía para abdicar de su paradigma y mimetizar el paradigma médico y su fundamentalismo explicativo, aterrizando en el cerebro a través del cognitivismo.

Marino Perez Alvarez impartió en 2011 un seminario en la universidad de Oviedo y más concretamente en la Fundación Gustavo Bueno y versó precisamente sobre los temas de su ultimo libro “El mito del cerebro creador”.

Una critica razonada al cerebrocentrismo, el gencentrismo y las tecnologías de neuroimagen que pretendiendo aclarar oscurecen aun mas si cabe aspectos que dificilmente llegan a empastar bien como el bien conocido “problema dificil de la conciencia” y lo hacen a través de la naturalización de la cultura, el reduccionismo biológico y el individualismo interiorizante.

Personalmente no estoy del todo de acuerdo con lo que cuenta en este seminario, sobre todo en su ataque a los psicofármacos. Creo que es cierto, sin embargo, que el uso de los psicofármacos y su éxito comercial ha pervertido en gran medida nuestra concepción del cerebro al confundir su mecanismo de acción con la fisiopatología de los trastornos psicológicos o psiquiátricos. Efectivamente, la causa de la depresión no es el déficit de serotonina pero Marino Perez se equivoca cuando dice que la psicosis no tiene nada que ver con la dopamina. Hay algo que sabemos y es que la psicosis tiene que ver con una hiperfuncionalismo dopaminérgico y por tanto el bloqueo de los receptores dopaminérgicos (D2) está ampliamente documentado que correlaciona con el alivio de la psicosis.

Claro que correlación no es lo mismo que causación pero justifica la aplicación de estos psicofármacos en el tratamiento de las psicosis mientras no tengamos otros recursos.

Que la aspirina alivie el dolor de cabeza no quiere decir que la causa del dolor de cabeza sea la falta de aspirina, pero ¿podemos prescindir por esta razón de dar aspirina a nuestros pacientes? En realidad la aspirina (el acido acetil salicilico) interactua con la cascada de la inflamación y esta es la razón por la que alivia el dolor de cabeza con independencia de si la inflamación está o no implicada en todos y cada uno de los dolores de cabeza.

Pero es necesario decir que la aspirina se “inventó” antes de que se conocieran los detalles de esa cascada de la inflamación, de modo que su uso como medicamento es exiuvantibus , un uso que no es privilegio de los psicofármacos sino que muy probablemente se halla en el eje de todos los remedios médicos, algo funciona sin saber por qué y más tarde se descubre ese por qué. La aspirina se usó para el dolor de cabeza y más tarde se descubrió por qué funcionaba y por qué a veces fallaba. Más tarde se descubrieron nuevas indicaciones como por ejemplo su cualidad antiagregante plaquetaria.

Dejo aqui los cuatro videos del susodicho seminario por su interés en ahondar en eso que se ha venido en llamar “pensamiento critico”, más necesario que nunca precisamente por su rareza.

Se trata de un seminario largo de casi cuatro horas y que aborda problemas filosoficos y epistemológicos de calado.

Video 1.-El abuso de las neurociencias y el cerebrocentrismo.

Video 2.-Dualismo grueso y dualismo sutil.

Video 3.- Sobre la materia.

Video 4.- La causa final.

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31 pensamientos en “El cerebro como metáfora

  1. Querido maestro, a lo que usted apela; lo que usted busca, concienzudamente integrar, es una labor de titanes. Si usted llegara, imagine, a redactar, de forma tan didáctica como acostumbra, la forma cómo operan los instintos, la cultura y la amistad, por ejemplo, de manera consecutiva, y no correlativa, ¿qué se encontraría? ¿Sabe lo que se encontraría?…….. A usted. Otro puerto donde partir. Quiero decir, no una meta sino otro recoveco, otra calle donde seguir caminando. Querido maestro, la piedra filosofal está en nuestros sueños, pero no existe para el razonamiento cartesiano.

    Si algo aprendemos al pensar, es que el pensar no tiene fondo ni fin. Me refiero a todas estas cuestiones que se enredan según la perspectiva, el modo de ser o la formación y vida de cada uno.

    Recuerdo habérselo oído alguna vez, o muchas: nuestra mente no tiene un fin determinado, no es finalista, sino probabilística, y traduciéndolo a mi lenguaje, creativa. Tanto que hasta se crea ella sola.

    La clave, o una de las claves, es dejarla respirar -me refiero a la mente- , sentir su plasticidad. No orgánica, o no solamente orgánica, sino como una matriz que genera, y vuelve a generar. Así llegamos a Platón. Pero eso tampoco es cierto. También llegaríamos a Buda o a los sufís. Bueno, lo que está claro es que todas estas personas tenían lo mismo que tenemos nosotros encima de los hombros.

    Creo que usted está buscando donde acaba todo esto, cuando resulta que todo esto no acaba en ningún lugar exactamente. Nuestra variabilidad es nuestro ser. Quien no quiera asumirlo, eso que se pierde.

    Creer en la posibilidad es, en cierto modo, el primer peldaño de la certeza. ¿Por qué nos enseñaron que lo quieto es más seguro que lo móvil? ¿Por qué nos enseñaron que un hombre ya está terminado a una edad dada o cuando ha alcanzado una determinada “meta” sentimental, laboral o de otra especie?

    No sé.
    Llevo unos días escuchando las bondades terapéuticas del “perdón”. Quien lo dice parece que ha descubierto el agua caliente, o que no ha perdonado nunca. Ya sabe que los psicólogos se sienten estupendos cuando exponen todos estos conocimientos que todos saben, o deberíamos saber. Bueno, dejemos el caso.
    Cuando alguien perdona, está, efectivamente, evaluando a la persona no como algo rígido y terminado, sino como alguien que se transforma, que cambia, que gravita; y se reconoce también en el otro en su movimiento y alternancia.
    ¿Por qué cuesta tanto afirmarse en lo disperso, en lo nublado, en lo perecedero?

    Siga buscando. Es su destino.
    ¿Cómo era aquello..? Ah, sí: “Tu carácter es tu destino”. Más o menos.

    Feliz Jueves Santo. En Cuenca es un día muy especial.

  2. Marino Pérez Álvarez dice que algunas de las metáforas que se utilizan para poder explicar el funcionamiento del cerebro dejan de funcionar como simple lenguaje metafórico para apropiarse de la idea con significado literal. Este es el peligro de no utilizar el lenguaje con propiedad, en este caso de no utilizar un lenguaje científico que no permita la connotación nada más que en unos niveles mínimos. Porque una cosa es la realidad física de hechos contrastables que existen fuera del propio ser- independientes a la existencia del mismo- y otra la realidad mental o psíquica que llega a través de ideas que son conformadas, moldeadas por el lenguaje . El problema no está en el lenguaje que permite fórmulas que eviten la confusión sino en la elección de dichas expresiones y cómo son desarrolladas y explicadas a lo largo del texto.

    Por otra parte que el lenguaje que se utilice a la hora de estudiar el cerebro sea un lenguaje traído de disciplinas que nada tienen que ver con la medicina sino más propio de ámbitos económicos e informáticos dice mucho, muchísimo de cuál es el objeto de búsqueda en este análisis detallado del encéfalo. Porque según sea el objetivo que se pretenda alcanzar con el estudio de este órgano perteneciente al cuerpo de un ser vivo así será el lenguaje que se utilice. El investigador no podrá obviar su interés real en el estudio y búsqueda de las funciones cerebrales al utilizar unas expresiones u otras y este caso ya dichas expresiones dejan de ser metáforas para responder a un interés real y determinado que es el que dirige la investigación.

    Me parecen sumamente interesantes todas las imágenes que a través de la técnica se han podido tomar de las diferentes regiones y zonas funcionales del cerebro. Eso es un avance, pequeño pero un avance aunque no responda a un estado real porque han sido tomadas en circunstancias muy alejadas del entorno en donde tendrían su lugar de origen, es decir, tienen un margen de error muy grande. Lo realmente preocupante desde mi punto de vista es el interés real que tienen estos estudios porque no es lo mismo que la máquina sirva al hombre para progresar y alcanzar bienestar que el hombre sea el conejillo e indias de la máquina para que la técnica pueda avanzar con unos fines que no están nada claro.
    ´
    Así que sí, el lenguaje que se utiliza en este tipo de estudios creo no es el adecuado porque se alejan mucho de un entorno humano o propio del ser vivo, desde el mismo momento en que se prescinde casi siempre de la mención del cuerpo como si viéramos en la naturaleza cerebros ailados por todas partes, y sí con un interés mecánico y económico- político ( realidad político- religiosa).

    El cerebro no hizo al hombre. Pero el hombre sí que quiere hacer un cerebro no se sabe muy bien para qué fines y esto es lo que se tendría que aclarar y determinar.

  3. Yo estoy todavía en mayor desacuerdo con Pérez, y, ciertamente el problema (ya que lo es a efectos de contrastación empírico-científica) es que su análisis depende exclusivamente de una reflexión desde dentro del llamado «materialismo filosófico» (MF), una de cuyas emanaciones es eso llamado «cierre categorial» que no es sino, a afectos de un supuesta aplicación práctica, una mera censura a la labor científica, y sobre todo sus consecuencias explicativas o aún especulativas.

    Según Gustavo Bueno los científicos no pueden decir un palabra que no se circunscriba a su microscopio, o su telescopio, y les está ¿prohibido? hablar de lo que se denomina ‘generosidad’ p.ej., porque simplemente es que se trata de una «idea» a lo Platón. De hecho, escúchese de Bueno cómo la multidisciplinariedad es algo no «correcto» según el MF, o sea él mismo. ¿Qué aporta esto al hecho empírico de que le hagan inhalar oxitocina a una persona y esta manifieste más de eso que se llama «generosidad»? Nada, sino que queda más bien en seria duda, al menos como pretensión de hacer epistemología gramatical y practicar censura.

    Por lo menos por experiencia propia, en un sitio donde se defiende y divulga este MF (ver aquí o aquí) (irónicamente, una pura metáfora: lo que Bueno denomina «materia» pero que sin embargo no es física ¿para que no se le descubra como el dualismo —pluralismo como le dicen— que es?) se llega a ver, dramáticamente diría yo, como admiten que se trata de un mero trans-empirismo. Vaya fundación de «pensamiento crítico».

    Saludos

  4. Muchas gracias Antonio por tu aportación, no acabo de entender cual es tu punto de vista sobre la cuestión del cerebro pero creo entender que tu tambien has desarrollado el pensamiento critico que para mi es aquel que nada contracorriente de aquello a lo que hacemos aquiescencia mas o menos consciente. El tema del dualismo mente-cerebro no está resuelto y todo parece indicar que seguirá sin resolverse durante mucho tiempo. Mi opinión de este retraso está relacionada con los paradigmas que usamos para entender el fenómeno, me da la impresión de que estamos empeñados cada uno en dar carta de naturaleza a nuestra propia experiencia y que ejercitamos de alguna manera eso del “cierre categorial”. Yo no se si los hallazgos de la neurobiologia y de la fliosofia de la mente son integrables pero en cualquier caso tengo la impresión de que carecemos de un sistema de pensamiento que nos lo permita.

    • Qué tal.

      Bueno, mi punto era un crítica al MF, el fundamento de Pérez. Como se puede ver por parte de quienes defienden el MF, como el mismo Pérez, el caso de la generosidad y la oxitocina simplemente no pueden responderlo. Entender que ‘la generosidad es una molécula’ es una mala interpretación de la neurociencia social.

      La identidad cerebro-mental es un hecho ampliamente demostrado (y hablar de «la mente» no es más que un artefacto conceptual y gramatical), sin embargo el MF insiste en que lo que se llama «mente» es una «cosa-en-sí-misma» y aún la denominan «materia» (filosófica pero no física ¿?). La pregunta sobre este patente dualismo es ¿dónde está la evidencia empírica de que lo llamado «mente» es una entidad independiente de los procesos neurales? La respuesta: en ningún lado.

      No estoy seguro que la filosofía de la mente al menos por sí misma haga «hallazgos» (más bien atiende los de la neurobiologia o de la psicología), y mi impresión es que podemos enfrentar sistemas de pensamiento, pero el MF es uno implausible al inventar «materialidades», innecesarias.

      Saludos

  5. Creo Antonio que el tema de fondo de lo aportado por Marino Pérez no es tanto su propuesta filosófica materialista sino su denuncia de las dogmáticas y mitos de la neurociencia más cientificista. Én ese sentido su crítica al reduccionismo de cierta neurociencia es dificilmente rebatible a no ser que todos nos volvamos analfabetos y olvidemos el valor de todo género de disciplinas, fundamentalmente de letras. La conciencia depende tanto del medio sociocultural o de la biografia psíquica como de la fisiología cerebral. Hasta el punto que esa fisiología se enhebra y se produce a la medida de la socializacion humana desde esa reciprocidad existente entre el cerebro y su plasticidad, la cultura y los contextos singulares de cada individuo. Incluso el cerebro, como producto evolutivo, queda diseñado en el propio proceso de hominización con todo lo que tuvo de social y cultural.

    Por lo que se refiere al cierre categorial no se trata de que los científicos no hablen de temas no científicos -nadie dice eso, eso es un disparate- sino de que sepan por ilustración propia de que una cosa es la ciencia y hablar como científicos que hablan de ciencia; y otra pensar y reflexionar sobre los más diversos temas ya fuera de su propia disciplina y de la propia coherencia interna de la misma. Esto no sólo es legítimo y hasta deseable pero claro ya no es ciencia.

  6. La evidencia, Antonio, de que la mente no se puede reducir a los procesos neuronales ni al cerebro viene dada, precisamente, por la plasticidad cerebral y por como ésta supone que el cerebro quede constituido, en su propia fisiología, en reciprocidad con la cultura o con la propia biografia. Como ya he dicho incluso el cerebro en su diseño evolutivo a lo largo del proceso de humanización viene dado por esta reciprocidad entre fisiología y desarrollo técnico y cultural, a la medida de la creatividad humana y de sus esfuerzos adaptativos. Mario Perez hace una interpretación de todo esto desde su postura materialista. Bien, esto es lo que menos aporta al debate.

    • Precisamente, no es que la mente «se reduzca» a procesos neurales (que incluyen la neuroplasticidad) sino que lo que llamamos «mente» no es sino, a efectos de observación empírico-científica, procesos neurales, ni más ni menos. Decía que conceptual y comunicativamente es de hecho útil hablar de «la mente» como si realmente fuera una entidad independiente, pero lo observable, que es pues el hecho demostrado al que me refería, es el cerebro funcionando según los estímulos internos/externos y el aprendizaje. Es entonces una innecesaria hipertrofia gramatical denominar «la mente» como una «materialidad» filosófica.

      Por cierto, allí en los enlaces al sitio buenista ya he contestado a eso de que el cerebro es construido por la cultura: no todo el cerebro es neuroplástico y la neuroplasticidad misma no es otra cosa que un fenotipo, no un fenómeno sui géneris. No hay ninguna evidencia de que la revolución agrícola haya cambiado la estructura del cerebro (al menos como para afirmar que el cerebro sea una construcción cultural —sic), y menos la revolución industrial ni el uso masivo de computadoras. Al contrario, la cultura humana es, probablemente, un subproducto de la expansión dopaminérgica en el neocórtex (Previc 2009).

      Saludos

  7. Con respecto al cierre categorial decir que cada ciencia es un constructo inmanente tal y como dice el profesor Bueno:
    “Cada disciplina cientifica opera como delimitando una categoría de la realidad irreducible a las demás categorías. Una ciencia se mantiene en la inmanencia de esa categoría, que no está constituida por un objeto sino por múltiples objetos o términos que mantienen entre sí relaciones definidas y se componen o disocian mediante operaciones capaces de dar lugar a otros términos de la categoría a partir de los precedentes. El cierre alude precisamente a esta capacidad de las operaciones para determinar objetos que siguen perteneciendo a la categoría y la amplían, y en la medida en que este cierre va estableciendo concatenaciones entre objetos que establecen los límites de una unidad categorial se denomina «cierre categorial». O dicho de otra forma es imposible integrar dos visiones distintas de un mismo problema a no ser que inventemos otro paradigma que no sea una simple fusion ecléctica-débil de ambas sino que las contenga desde otro lugar.

  8. Creo que este comentario de Bueno sobre el cierre categorial da en la clave de la la desconfianza de su escuela (materialismo filosófico como superación del materialismo del siglo XIX) respecto de los estudios pluridisciplinares ya que las diversas ciencias y disciplinas no son tan facilmente traducibles en sus contenidos las unas a las otras. Sin un paradigma omniabarcante con capacidad integradora que de cuenta de la unidad de las ciencias y saberes todos los estudios pluridisciplinares no son más que coitus interruptus.

  9. Carlos, todo lo que dices no implica la necesidad de inventarse «materialidades» filosóficas, el marco de pensamiento de Pérez y de donde parte su crítica (hasta llegar a la conspiranoica de que todo es un asunto de oscuros negocios). Como bien notas, la consciencia puede definirse como un «todo» cerebro-cultura-contexto, pero a ese «todo» no hay necesidad de platonizarlo.

    Y siento contrariarte, pero a efectos prácticos el «cierre categorial» (que es pues inevitable dado que según el MF la relación p.ej. entre oxitocina y generosidad es un «género de materialidad» al que no puede, o no debe acceder la neurociencia) es una obvia necesidad buenista para proteger lo filosóficamente correcto según el propio MF. Así, como me respondieron en aquél sitio donde lo defienden: la neurociencia sólo sabe de químicos y la generosidad es una idea. Lamentablemente para el MF, sigue estando el asunto de la correlación entre oxitocina y generosidad, siendo que la correlación misma es todo lo demás implicando las estructuras y funciones neurales y su interacción con el entorno y el aprendizaje. Lo que referimos gramaticalmente como ‘generosidad’ no es pues una-cosa-en-sí (no es «una idea»).

    Dado que existen referentes para lo que llamamos ‘consciencia’, ‘amor’, ‘justicia’ o ‘moral’ (digamos p.ej. la interacción cerebro-cultura), la neurociencia no puede ser atenazada cuando en sí misma es multidisciplinar, debido precisamente a que tales objetos de estudio se asocian a conceptuaciones pre-neurocientíficas que no puede excluir (p.ej. todo análisis filosófico hecho sobre la generosidad, la moral, etc.).

    Y sobre generosidad/oxitocina, Paco, pues no puedo estar más de acuerdo: nótese que dije que son los buenistas los que entienden que «la generosidad es una molécula» (o también, que «la maldad sale de una neurona»).

    Saludos

  10. A mi me parece que el estudio de la materia no le compete a la filosofía ni tampoco a ninguna neurociencia y que desde un punto de vista cognitivo lo que realmente es interesante es la formación de una mente que funciona como un exocerebro modulando las relaciones neuronales porque cada realidad ya sea física o imaginaria percibida por la persona da lugar a un estado de configuración que modifica la estructura neuronal.

    Existen palabras fantasmas que nunca han sido usadas en la realidad física- psicológica de los hablantes y sin embargo, por equivocación, han sido definidas durante siglos en los diccionarios, pero que esas palabras hayan sido definidas no significa que haya que buscarles ningún ente físico o mental que se le corresponda, enzarzarse en ua discusión así sería absurdo igual que intentar desmontar la crítica de Marino Pérez sobre la base del Materialismo Filosófico.

    • Curioso pero lo absurdo más bien sería decirle a un neurocientífico que descubre, empíricamente en contraste con los postulados del MF, una relación entre una función y/o una estructura, y una conducta o el acto de sumar, que no puede elaborar explicaciones neurocientíficas de tal conducta o de calcular. No hay argumento válido, que soporte el escrutinio empírico, para que a las «palabras fantasmas» no pueda descubrírseles referentes nada fantasmagóricos. Además las palabras no son entes fantasmagóricos, sino fonemas o grafemas convenidos socio-comunicativamente, muchos de los cuales como la palabra ‘generosidad’ refieren a conductas e ideaciones que de hecho podemos observar empíricamente. Y claro que hay palabras y construcciones gramaticales que hacen referencia a supuestos entes o eventos inconcebibles empíricamente, pero al menos no es el caso de lo que llamamos ‘generosidad’.

      Saludos

      • Pues sí, estoy de acuerdo con lo que dices pero el conocimiento empírico-positivista, el estudio fisiológico el cerebro, de momento no da respuesta a cómo funciona la modulación sociocultura en la estructura neuronal para la creación de una consciencia determinada, ni tampoco resuleve la dualidad cerebro-mente, sin necesidad de entender por mente un ente material que no tiene por qué serlo, aunque sí puede ser el producto de las estructuras neuronales en una actividad de retroalimentación en constante reflexividad con un exocerebro sociocultural.

        https://pacotraver.wordpress.com/2011/12/26/amor-celos-y-exocerebro/

        Saludos

  11. (1) Creo Antonio que lo dices tu mismo con precisión: “Precisamente, no es que la mente «se reduzca» a procesos neurales (que incluyen la neuroplasticidad) sino que lo que llamamos «mente» no es sino, a efectos de observación empírico-científica, procesos neurales, ni más ni menos”
    Esto es Antonio precisamente lo que pretendo apuntar. En realidad todo esto de lo que se trata es de delimitar ámbitos disciplinares diversos para constatar su autonomía. El problema de fondo no es que lo que llamamos mente, a efectos de observación empíricopositica, no sean procesos neuronales y plasticidad cerebral, sino que esta perspectiva empiricopositiva y neurofisiológica no es la única manera de enfocar la cuestión de la mente. Por eso la dualidad mente-cerebro es irreductible a lo fisiológico y por eso hablar de mente no es una licencia gramatical ya que hay otros ámbitos de estudio que la dan un enfoque en el que la mente no queda reducida a la neurofisiología. Y no sólo eso sino es que además esos ámbitos, que tienen más que ver con la cultura o con la particularidad psicofísica, tienen capacidad para constituir la propia fisiología cerebral del mismo modo que son constituidos por la misma. La clave está en lo que dices de “a efectos de obervación empíricocientifica… Hay otras maneras de abordar el problema no reducibles a lo fisiológico, al tiempo que otros factores constituivos de lo fisiológico puramente culturales o particulares. No cabe pues una reducción explicativa a lo fisiológico, única manera de poder afirma que la dualidad mente-cerebro queda cancelada…. Como tampoco cabrá decir eso que nos venden de que el cerebo crea la realidad o que la conciencia esta en función del cerebro. Desde luego que lo está pero no sólo.

    (2) De lo que dices del cierre categorial yo no soy buenista pero entiendo perfectamente lo que te comentaron y no creo que sea una reacción defensiva del materialismo filosófico ya que plantea un tema de fondo y es que los científicos (o los psicólogos cognitivos) hablan de toda una serie de temas tales como la libertad, la felicidad o el amor sin tener en cuenta que dejan de hacer ciencia para hacer filosofía. El tema es que cualquier cosa que se diga respecto de tales asuntos tiene a sus espaldas -o enfrente- dos mil años de reflexión filosófica sobre tales asuntos; y cuando digo filosófica no me refiero a la casta de los filósofos sino a la racionalidad humana. De tal suerte que es muy dificil decir algo de interés al margen de todo ese bagaje intelectual o siendo un analfabeto funcional respecto del mismo. Por lo demás no entiendas esto como una alusión personal que no es el caso. Es más, soy plenamente consciente que una de las técnicas de discusión típicas de los buenistas es el control del lenguaje a travás de la exigencia de clarificación de los significados. Lo cual puede no estar mal a no ser que tal demanda lo que busque sea cerrar la boca del interlocutor desde el más absoluta desinterés en comprender lo que dice.

    (3) Muy probablemente las teorías de la evolución terminen por ofrecernos algún género de solución neolamarckista – y esto es una predicción- en la linea de lo ya esbozado por Margulis ya que el darwinismo deja muy en suspenso la relación entre conducta y esfuerzos adaptativos y evolución. Con todo y sobre el papel de la conducta en la evolución disculpa que me remita al libro de Marino Pérez. En el se trata cómo la conducta y los esfuerzos adaptativos pueden ser operantes en la evolución. Lo que supone la influencia en esa peculiar evolución que culmina con el sapiesn sapiens -hominización- de las esferas de lo cultural o la de la particularidad psicofísica. Ciertas mutaciones genéticas en principio azarosas -Marino P. no apela a neolamarckismo alguno- podrian perdurar o no dependiendo de su adaptabilidad al medio cultural y tecnólogico que se desplegaba en el proceso de humanización hasta culminar en el sapienes sapiens y su cerebro. Dicho de otra manera, el cerebro humano estaría diseñado neurologicamente a la medida del medio cultural y tecnológico que el proceso de humanización iba desplegando. Sobre este tema se refiere al llamado “efecto Baldwin” y como la capacidad de digerir la lactosa tiene una relación directa con la incipiente cultura del pastoreo.

    Mi conclusión como tu bien dices es que “Precisamente, no es que la mente «se reduzca» a procesos neurales (que incluyen la neuroplasticidad) sino que lo que llamamos «mente» no es sino, a efectos de observación empírico-científica, procesos neurales, ni más ni menos”. Ahora bien la mente no es solamente estudiable desde este punto de vista empíricopositivo. De ahí que la mente ni sea un juego de lenguaje, más o menos disculpable, ni lo mental sea reducible a la neurofisiología. La dualidad mente-cerebro parece ireductible.

  12. Carlos:

    «El problema de fondo no es que lo que llamamos mente, a efectos de observación empíricopositica, no sean procesos neuronales y plasticidad cerebral, sino que esta perspectiva empiricopositiva y neurofisiológica no es la única manera de enfocar la cuestión de la mente.»

    El patente problema de fondo es que, habiendo por supuesto n maneras de enfocar, definir, explicar qué es la mente, científica, filosófica, religiosamente (y etc.), no todos los enfoques son susceptibles de contrastamiento y constatación empírica (ni están obligados), pero entonces lo que sale a la superficie con el MF es que no se le puede pedir tal anclaje, y reconoce que sus postulados son trans-empíricos. Y por cierto, no debe entenderse que únicamente hay «reducción» a la neurofisiología, sino, en contraste con el MF (y su dualismo-pluralista que por puro acto de voluntad gramatical denomina «materialidades») se trata de diversos niveles de organización/funcionalidad de la materia-física, percepto-empíricamente observable.

    «los científicos (o los psicólogos cognitivos) hablan de toda una serie de temas tales como la libertad, la felicidad o el amor sin tener en cuenta que dejan de hacer ciencia para hacer filosofía.»

    Yo preferiría no discutir este punto porque mi impresión (aunque puedo demostrarlo para efectos de objetividad) es que, con un toque de pragmatismo ya que hablamos de ciencia, no tiene sentido decirle a un neurocientífico que al definir la generosidad en términos neurocognitivos está haciendo «vulgar filosofía» o «filosofía de la mala» como despectivamente suele expresarse el propio Bueno.

    «El tema es que cualquier cosa que se diga respecto de tales asuntos tiene a sus espaldas -o enfrente- dos mil años de reflexión filosófica sobre tales asuntos; y cuando digo filosófica no me refiero a la casta de los filósofos sino a la racionalidad humana»

    Sería pues interesante saber qué cosa explica tamaña tradición sobre la generosidad. Esto no significa que la neurociencia social haya puesto punto final a la generosidad, en absoluto, pero el conocimiento humano hace varios siglos ya de dejo de ser una exclusividad del mero acto de reflexión introspectiva (racionalidad). Sin perjuicio de reconocer que los chamanes o los teólogos cristianos tengan su propio enfoque de la ‘generosidad’.

    «Dicho de otra manera, el cerebro humano estaría diseñado neurologicamente a la medida del medio cultural y tecnológico que el proceso de humanización iba desplegando. Sobre este tema se refiere al llamado “efecto Baldwin” y como la capacidad de digerir la lactosa tiene una relación directa con la incipiente cultura del pastoreo.»

    Hay demostradas diferencias neurocognitivas chinos/estadounidenses, pero nada de ello si quiera sugiere que tengamos regiones o funciones dedicadas al uso de computadoras ni para el maquillaje (muchos menos de que vayan a aparecer). Hay también evidencia de que algunas regiones del genoma, asociadas a la estructura del córtex, han sufrido muy recientes cambios, coincidiendo con la revolución agrícola p.ej., lo que mientras tanto, no es evidencia de causalidad agricultura → cerebro → genes. Así, al fin ¿dónde está la evidencia (como sorprendentemente me comentaron en defensa de MF/Pérez) de que la cultura humana (o sea la escritura, la pintura, la misma filosofía, o la religión) modificaron físicamente el cerebro? En ningún lado, por lo que el argumento de Pérez es tan trans-empírico como el propio MF del que surge. P.ej. las matemáticas son un derivado cultural de ciertos principios básicos de cognición espacial (cantidad, adición, sustracción, conjunto); o la religión de la neurocognición social; mientras el lenguaje un derivado de modificaciones motoras.

    Dado que hay una relativa neuroplasticidad en zonas críticas como el hipocampo, la amígdala o el córtex orbitofrontal (asociados al aprendizaje y la cognición social, notablemente también observable en otros primates y ratones), en todo caso lo evidente es que los propios aspectos de la cultura humana como los mencionados, son subproductos de p.ej. la expansión dopaminérgica y la superpoblación de neuronas en huso en el córtex frontopolar y cingulado (que precisamente soportan p.ej. la prospección y el pensamiento abstracto), en tanto que ciertamente se han dado antes, y bastante, de que aparezca la cultura humana moderna (hace 40 mil años), mientras la propia neuroplasticidad de ciertas regiones evidencia que el aprendizaje cultural también tiene efectos estructurales.

    La dualidad mente-cerebro parecerá irreductible en tanto ilusión filosófica o porque sean filosóficamente enfocados el cerebro y la mente como entidades en sí mismas cada una (de Descartes a Bueno), que, bueno, es la herencia cultural que enfrenta la neurociencia. No le veo sentido a llamar «reducción» a la enorme complejidad de niveles de materia física implicados en la interacción cerebro←→cerebro/cerebro←→entorno (la sociocultura).

    Saludos

    • Paco, porque ese sitio está enfocado en divulgar el pensamiento de G. Bueno, seguir con literalidad su doctrina (mientras hay patente desprecio por la neurociencia en especial), y defenderlo.

      Saludos

  13. Entiendo por buenista seguidor de Bueno, no?. jejej.

    En términos generales no creo que lo que argumentes rebata nlo dicho. Paso a contestarte en algunos items. Yo no soy partidario del MF y coincido con alguna de las críticas que le diriges acerca de lo arbitrario de hablar de la materialidad de, por ejemplo, cosas como las instituciones sociales; pero no por que no sea una afirmación con sosten empírico sino por que filosoficamente no es racional de acuerdo los protocolos propios del pensamiento racional que, permite que te recuerde, no se reducen a la evaluación de lo empírico-positivo.

    (1) Hablar del no “sosten empírico” de la filosofía o del MF es tanto como no decir nada. Para empezar el uso del término empírico que haces esta acotado al método científico y a su campo ya que hay muchas variedades de empirismo. Por ejemplo, el empirismo clásico del XVIII -a lo Hume- se refería a una atención a la percepción y al fenómeno pero en la propia sensibilidad -no me refiero a las emociones- con lo que conectaría con la fenomenología y la hermeneútica. El empirismo del que hablas acota su significación en la atención al experimento y descarta la vivencia de la sensibilidad como integrante del método científico; con mucha razón por cierto. Pero claro otras disciplinas se constituyen a partir de la propia sensibilidad y vivencia y en el refinamiento del discernimiento en la razón(por ejemplo, la filosofía). Fueron Aristóteles y Platón quienes dijeron eso de que el origen de la disposición filosofica es capacidad para “admirarse”… Discutir esto es algo puramente filosófico y decir que, por ejemplo, la única razón válida es la científica es también una discusión puramente filosófica. De la posición filosófica que apuesta por la valoración de lo empírico-positivo surge el método científico. Sólo una mala racionalidad piensa que a éste responde el único modo de racionalidad posible “por ser empírico”. Es falaz decir que las afirmaciones filosóficas o las metáforas literarias no tienen base empírica. Lo que no tienen es significación ni entrada en el ámbito de lo empíricopositivo… Hablar de que algo no tiene base empírica, por mi experiencia, sólo suele esconder la censura integral de las humanidades y taponar el pensamiento al margen de la razón científica… Decir que las humanidades no tienen base empíricopositiva es como no decir nada ya que otro es su método, su campo y su empirismo. Su base si es empírica como supo ver la fenomenología… Y no puede ser de otra manera ya que nadie piensa desde la nada sino desde su sensibilidad admirada ante el mundo.

    (3) Te reitero que es imposible decir nada a derechas sobre la felicidad o el amor teniendo una idea vulgar o coloquial de su significado y sin estar minimamente al tanto de las muy diversas declinaciones del sentido de estas palabras a lo largo de la cultura humana. Con todo, la clave no es esta sino que se pasa a hacer filosofía y se deja de hacer ciencia. La filosofía es una reflexión sobre el lenguaje y sobre sus lineas de sentido. Si se es un analfabeto respecto de esto se hará mala filosofía. En definitiva, si se habla del amor al margen de un determinado conocimiento del bagaje humano sobre el amor sólo se hará filosofía vulgar.

    (2) Lo que acontece hace 40000 años es un deslumbrante proceso, sin precedentes, de produccion de enseres muebles y de arte rupestre de una enorme complejidad técnica y simbólica. Es revelador por que nos hablaría de una evolución en el cerebro a la medida del despliegue del propio campo humano tecnológico y cultural (ya que ese era el medio de evolución de los homínidos y no otro). De tal suerte ese desarrollo del cerebro acontecería simultaneamente con la deslumbrante revolución del paleolítico superior con toda su complejidad técnica y de abstracción simbólica, tal y como acreditan los estudios sobre el arte de la época. Por cierto, la época en la que nace eso que llamamos arte. No te entiendo bien pero creo que te refieres a que como esto sucedió hace 40000 años y que como la modernidad comenzó recientemente “en tanto que ciertamente se han dado antes, y bastante, de que aparezca la cultura humana moderna (hace 40 mil años)”, pues el cerebro sería lo que induce el cambio y no al revés. Esta no es una afirmación científica sino de crítica de la cultura y además llena de los típicos prejuicios ideológicos de nuestro tiempo. Lo cierto es que la complejidad simbólica y artística del paleolítico superior valida justo lo contrario. Con todo se consciente de que esta tampoco es una discusión científico, así que nada aporta a lo que pretendes demostrar, sino filosófica. Me vienen a la cabeza esos ejemplos que dan los antropólogos, ridiculizando que el hombre primitivo estuviera privado de racionalidad, sobre el método deductivo aplicado por los abórigenes australianos para seguir las huellas del canguro e interpretarlas como tales…

  14. Finalmente algo breve. La prueba de que el cerebro humano ha evolucionado a la medida y compas de la cultura y la tecnología es que lo que caracteriza la hominización es precisamente el despliegue de ese proceso hasta la revolución del paleolítico superior. El medio propio de ese proceso evolutivo ,desde el homo habilis, era ya un medio intervenido por esa irrupción progresiva de lo tecnológico y lo simbólico(cultura). Guardar objetos y nombrarlos…

  15. Veo que esta frase mía no se entiende bien en el contexto global del párrafo en el post largo.”No te entiendo bien pero creo que te refieres a que como esto sucedió hace 40000 años y que como la modernidad comenzó recientemente “en tanto que ciertamente se han dado antes, y bastante, de que aparezca la cultura humana moderna (hace 40 mil años)”, pues el cerebro sería lo que induce el cambio y no al revés.”
    En este párrafo me refiero al salto evolutivo en la fisiología cerebral de la que nos hablas que supuestamente precedería la modernidad como expresión de la razón abstracta. La revolución del palelítico superior, coincidiendo con ese cambio, nos mostraría justo lo contrario.

  16. «Hablar del no “sosten empírico” de la filosofía o del MF es tanto como no decir nada. »

    Carlos, yo pienso que más bien es importante recordar que el MF critica enfoques empíricamente fundados, o al menos potencialmente probables empíricamente desde su trans-empirismo, lo cual pues es un sinsentido. La realidad es que la neurociencia como multidisciplina incluye a la filosofía (p.ej. lo que se define como ‘generosidad’ en un estudio de hecho no hace sino recoger su definición tradicional), y no todas las corrientes filosóficas son trans-empíricas, como bien notas, pero no porque un filósofo se ponga a mirar un cerebro y luego se dedique a hacer puras reflexiones introspectivas sobre cómo funciona la materia esa. El mejor ejemplo es Descartes cuando intentó descubrir CÓMO el alma se convertía en actividad material (física), pero a falta de microscopio no pudo observar que aún la glándula pineal estaba dividida en dos.

    «Te reitero que es imposible decir nada a derechas sobre la felicidad o el amor teniendo una idea vulgar o coloquial de su significado y sin estar minimamente al tanto de las muy diversas declinaciones del sentido de estas palabras a lo largo de la cultura humana.»

    Es curioso que habiendo yo puesto ejemplos específicos como las matemáticas o el lenguaje me respondas con supuestas imposibilidades de abordaje empírico de aspectos claves de la cultura humana (que por supuesto también incluyen la justicia, la felicidad o el amor, todas por supuesto desde no hace algunos añitos ya abordadas por la psicología y la biología), en lugar de mostrarme lo contrario sobre tales ejemplos. Con todo respeto, aunque te declaras no-buenista, dices exactamente las mismas cosas que los buenistas. Será entonces tu percepción subjetiva que te parezca «vulgar» que un neurocioentífico recoja modestamente la definición de ‘generosidad’ del diccionario (¿que esto no es humanismo?), y que tal se proporcione explícitamente al inicio de su estudio, a no ser que simplemente no te parezca o me muestres que la palabra ‘generosidad’ (también) se define como ‘una manifestación sobrenatural de la veinteava dimensión‘.

    Tu te quedas allí introspectivamente diciéndote a ti mismo, y como acto meramente comunicativo diciéndomelo a mi, pero allí afuera es perfectamente posible recoger una definición de ‘generosidad’, que, vaya, por una extraña curiosidad, resulta que se corresponde con funciones/estructuras del cerebro a su vez correlativas con p.ej. la empatía y la ayuda ante el beneficio propio (¡justamente lo que sugiere la definición!). La pregunta es ¿qué término sería el más adecuado para referirse a esto?

    «En este párrafo me refiero al salto evolutivo en la fisiología cerebral de la que nos hablas que supuestamente precedería la modernidad como expresión de la razón abstracta

    No se si estoy entendiendo bien ¿me estás diciendo que hace 40 mil años hubo un (enorme) salto neurofisiológico que condujo al pensamiento abstracto? Si es correcto ¿puedes por favor decirme cuál? O quizás no me expresé con claridad: lo que ocurrió hace 40 mil años fue lo que algunos llaman «big bang humano», pero que sin embargo otros refutan, de los aspectos modernos de la cultura humana, y no un cambio cerebral sustancial. El cerebro anatómicamente moderno surge con la especie humana (aunque sí hay genes que continúan cambiando, como ya comenté), hace 200 mil años, o por lo menos nada evidencia que después, y a esto me refería como «bastante antes» del Paleolítico Superior.

    Si como explican algunos el surgimiento de la modernidad se debe no a saltos biológicos (demás decir que queda descartado que una explosión cultural ¿sui géneris? haya modelado el cerebro actual, con lo que ciertamente queda refutado el enfoque buenista) sino al intercambio cultural, entonces es de crucial importancia la neuroplasticidad límbica y la plasticidad de la memoria y la cognición social (que tampoco significa que la neuroplasticidad haya aparecido en el cerebro por obra y gracia de la cultura).

    Saludos

  17. Hola:

    (1)Sobre la última parte de tu respuesta creo que ni yo te entendí a ti ni tu a mi. Además lancé el mail por error sin repasarlo. Aunque creo recordar que dijistes algo sobre que ciertos cambios fisiológicos cerebrales habían sido previos al desarrollo de la complejidad social humana y a la capacidad de abstracción del hombre. Lo que demostraría que el cerebro es causa de lo mental. El problema es que no todo se reduce a eso y lo cierto es que esos cambios cerebrales, su misma selección, acontece en un medio progresivamente cultural que responde a la creatividad de los diversos homínidos y que se va desplegando a lo largo y ancho de la hominización. Aquí el problema es el de la desconexión entre conducta y evolución, esto es, la cuestión de cómo los habitos de los organismos -en este caso las conductas de los homínidos y sus hábitos culturales- pueden influir en la evolución. Esto es perfectamente explicado por el efecto Baldwin. Luego esos cambios en la fisiología cerebral respondían en una determinada medida al propio medio cultural en desarrollo previamente desplegado. De tal suerte que el propio cerebro habría evolucionado al compás de ese medio cultural y de sus diversas innovaciones. Por eso no se podría hablar de una causalidad del cerebro absoluta respecto de la mente sino de la mente como resultante de una determinada complejidad.

    (2) Ninguna filosofía puede criticar enfoques empiricamente fundados ya que lo que tiene base empírica no es el enfoque sino los resultados operatorios del mismo. Racionalmente uno se decanta por un método empírico, (siendo preciso, y esto es muy importante, empíricopositivo) y es capaz de razonar por qué. A continuación aplica el método y hace un experimento de acuerdo a ciertas previsiones que se quieren corroborar. El resultado del experimento falseará o corroborá las teorías con un fundamento empírico… El fundamento empírico es el sostén de las diversas teorías científicas pero no del enfoque científico como tal. El método científico no está empiricamente fundado. Muy al contrario es el resultado de una deducción racional e incluso de una determinada cosmovison y de un cierto imaginario. ¡como no se va a poder criticar filosoficamente un paradigma de conocimiento o enfoque, con sus diversos a prioris, -o señalar sus malos usos- si este debate es un debate epistemológico y por tanto filosófico!. Finalmente, una cosa es lo que el científico dice de su descubrimiento y las teorías científicas que elabora y otra, bien distinta, las legítimas interpretaciones extracientíficas de los mismos. En las mismas conviene exigir al científico algo de ilustración básica más allá que tirar de diccionario.

    (3) Pensar mirando lo que significan las cosas en un diccionario… Pocas asignaturas se sacarían en la carrera de filosofía con este método. Conozco un caso de una amiga que en las clases de ontología aristotelíca la desesperaba no entender que era la enología. Lo miró en el diccionario y vió que significaba ciencia del vino pero claro tambien significaba ciencia del Uno.
    No me refiero a ti cuando hablo de científicos metidos a ejercer una filosofía vulgar ya que no te concozco. Un científico cuando habla del amor o la generosidad no habla con fundamento empírico más allá de la estricta referencia neurofisiológica que haga. Una cosa es la ciencia y la interpretación que se hace de esta. Si uno es un analfabeto su interpretación resultara analfabeta, o peor, reflejara servilmente el pensamiento dominante en su sociedad. Esto es algo irrebatible. Alguien poco formado en un tema no podrá decir cosas de interés.

    (4) Lo que dices de dividir los modos de pensar en empíricos -los que tienen un fundamento empírico predefinido por ti mismo- y transempíricos -los que no- no es más que un modo de asesinato discreto de las humanidades y de la razón filosófica, por decirlo claramente. Ya que una cosa es que no se tenga base empíricopositiva y otra, muy distinta, que no se tenga base alguna. Esta posición nada tiene que ver con la ciencia ni con la investigación científica sino con una mala filosofía que desconoce (1)para empezar la génesis puramente filosófica del método científico (2) la filosofia, ni el arte ni la poesía pueden ser medidas por el baremo de lo empíricopositivo. El ejemplo que pones de Descartes está mal cogido ya que ahí Descartes no hace filosofía sino que hace ciencia o intenta hacerla. Su pregunta es científica y no filosófica. No es un ejemplo de “filosofía transempírica”. Esta confusión entre lo filosófico y lo científico era muy normal en la época ya que por aquel entonces se estaba formando la ciencia moderna.
    Finalmente, referirse a otros modos de empirismo y a como la filosofía opera desde esa capacidad de admirarse ante el mundo no supone cierta empiricidad para cierta filosofía; lo que supone es que es un dislate pensar de que alguna disciplina pueda ser transempírica en el sentido que no tenga base alguna. Ya se que no tiene base empíricopostiva y que tu, con tus afirmaciones, sólo puede considerar la racionalidad desde la razón positiva. Bien esto es una mala posición filosófica que sólo tiene un nombre: cientificismo. Al día de hoy, por cierto, casi una talibanía.

  18. Veo una errta en el párrafo 3 del mensaje anterior y aquí lo reproduzco sin errata

    3) Pensar mirando lo que significan las cosas en un diccionario… Pocas asignaturas se sacarían en la carrera de filosofía con este método. Conozco un caso de una amiga que en las clases de ontología aristotelíca la desesperaba no entender que era la enología. Lo miró en el diccionario y vió que significaba ciencia del vino pero claro tambien significaba ciencia del Uno.
    No me refiero a ti cuando hablo de científicos metidos a ejercer una filosofía vulgar ya que no te concozco. Un científico cuando habla del amor o la generosidad no habla con fundamento empírico más allá de la estricta referencia neurofisiológica que haga. Una cosa es la ciencia y otra la interpretación que se hace de esta. Si uno es un analfabeto su interpretación resultara analfabeta, o peor, reflejara servilmente el pensamiento dominante en su sociedad. Esto es algo irrebatible. Alguien poco formado en un tema no podrá decir cosas de interés.

  19. Estimado Carlos, no discutiré el Efecto Baldwin ni las predicciones explicativas y las controversias sobre ello: el punto es que si bien ese efecto puede explicar que la cultura haya formado al cerebro, no hay evidencia de ello y era lo que te había pedido. Simplemente no la conseguirás porque no existe. La cultura moderna no ha cambiado al cerebro, al menos en líneas generales o de modo significativo como para apoyar tu argumento.

    La epistemología tampoco es más una propiedad de la filosofía. De hecho al conocer neurocognitivamente cómo es que percibimos el mundo externo, y descubrir sesgos y propensiones en el proceso de percepción y elaboración de proposiciones y explicaciones, más bien la sola atención filosófica del asunto carece de sentido para efecto de echar luz sobre qué es lo que el cerebro humano entiende por eso que llama ‘realidad’.

    Sobre amor, justicia o generosidad, tampoco veo ningún aporte sustancial a efectos de explicar qué es lo que llamamos pues ‘amor’ o ‘generosidad’, y, ya que por último no puedes eludir al cerebro, cómo es que éste los procesa.

    Tampoco tiene mucho sentido recordarle a un neurocientífico (aunque yo no lo soy, y aún así no lo sea) que «la filosofía es la madre de todas las ciencias», y ya mostré porqué a efectos prácticos. Y sí, Descartes hizo mala ciencia, o sea, siguió filosofando con el cerebro en sus manos, simplemente porque no pudo observar más. Es un ejemplo patente de la diferencia entre quedarse haciendo puras reflexiones introspectivas, y poder observar o hacer experimentos para buscar explicar algo. Esto por supuesto ya fue superado con los escáneres cerebrales y nuevas técnicas cada vez más poderosas de observación del cerebro en vivo mientras ‘piensa’.

    No puedes eludir tal realidad, y no es necesario recurrir a dramatizaciones sobre las humanidades. En tanto el cerebro humano piensa y reflexiona, y es ciertamente adicto a las explicaciones sin necesidad de experiencias factuales ni comprobaciones, habrá humanidades y seguirán enriqueciendo la cultura humana.

    Saludos

  20. (1) Sobre el tema del efecto Baldwin tu argumento es bastante falaz ya que lo que pides es demostrar como y de que manera acontece detalladamente el efecto Baldwin para considerarlo probado en término científicos… Lo que es lo mismo que decir como y de que manera acontece la evolución natural. La selección de cambios azarísticos en el medio natural o cultural (en el caso del hombre)sobre la base de la supervivencia de los organismos no es más que una hipótesis. De la evolución desconocemos mucho si vamos al detalle preciso de la misma. El efecto Baldwin a lo que apunta es a que ese medio de selección está culturalmente intervenido. Tu demanda de pueba no cuestiona el efecto Baldwin sino toda la teoría de la evolución. Esto es un sinsentido ya que paralizaría cualquier hipótesis.

    (2) De la filosofía, de las cosmovisiones de cada cual, de las ideología privadas, de nuestros estados anímicos… De todo esto codepende la percepción tanto como del cerebro, es decir, de nuestra memoria personal y cultural depende la percepción misma y no sólo de la mera fisiologia; gracias a la plasticidad cerebral… Aquí encontramos un problema de base y es qué se entiende por percepción… Otra vez nos encontramos con la filosofía y su reflexión sobre el lenguaje… Dicho de otro modo es imposible hablar de la percepción si se desconoce lo más mínimo sobre la polisemia y sentidos posibls de esta palabra. A no ser claro que se quiera vender una moto y nos cortemos todos la cabeza.

    (3) El problema no es que el cerebro no tenga que ver con el amor (claro que lo tiene) sino (a) a que te refieres cuando hablas de amor, (b) que quieres comunicar (c) hasta que punto la noción de amor que tienes en la cabeza es una construcción cultural. (d) los pueblos en la historia no tiene una noción unívoca del amor… (e) De qué hablamos pues(f) finalmente: la cuestión del amor no queda cancelada en su fisiología. Estamos ante palabras muy polisémicas.

    (3) Sobre las tecnicas de neuroimagen ya se que has leido mucho sobre lo fabulosas que son pero tambien deberías leer algo sobre sus límites. Te recomiendo el siguiente link http://www.papelesdelpsicologo.es/vernumero.asp?id=1946

    (4) Me dices “no puedes eludir tal realidad…” Creo que aquí está la CLAVE DE LA CUESTION. La cuestión es que tu te mueves en un horizote filosófico por el cual existe una saber empírico -la ciencia- y otro meramente intospectivo -todos los demás-
    Claro el problema es que esto hay que creerselo y además ciegamente ya que no pasa de ser una mera suposición inherente a una determinada cosmovisión(en concreto a esa atmosfera vagamente positivista que padecemos). En realidad no llega ni al nivel de elaboración filosófico o epistemológica. No me voy a repetir sobre el “empirismo” de las humanidades…

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