¿Chimpancés o bonobos?


Descendemos de un linaje de simios con una rama común ya extinguida de donde proceden otros que aun pueblan la tierra: los chimpancés y los bonobos son nuestros primos hermanos, con ellos compartimos casi el 90% de nuestros genes. Claro que esto no nos debe escandalizar puesto que tambien compartimos con las ratas e incluso con la mosca de la fruta una buena parte de nuestro genoma.

No es necesario aclarar que si un gen regula la síntesis de un enzima (proteina) por ejemplo y si ese gen ya está presente en las moscas es el mismo que en nuestro organismo realiza la misma función. La evolución es una abuelita muy ahorradora y no gasta en vano cuando ya encontró el diseño adecuado.

La diferencia que existe entre nuestros genes y los de la mosca de la fruta no es el gen en sí mismo sino los polimorfismos. Por ejemplo el gen DRD4 que regula la sintesis de los receptores de dopamina es el mismo en toda la escala animal, sin embargo en la mosca de la fruta solo se conocen dos polimorfismos mientras que en el hombre se conocen (por lo que yo se) 11 al menos y no se ha terminado de agotar el asunto.

De manera que las diferencias que tenemos con nuestros primos hermanos no son tanto genéticas sino relacionadas con las variaciones de la expresión de los mismos que hemos llamado polimorfismos. Sin embargo existe una curiosidad fenotipica entre chimpancés y bonobos y es la diferente organización social que existe entre ambos, más concretamente los chimpancés son una especie fuertemente jerarquizada , algo parecido a una sociedad patriarcal, sin embargo los bonobos tienen una organización social y sexual mas festiva, lúdica y dionisíaca, más femenina y permisiva por asi decir. ¿Cómo es posible que parientes genéticos tan cercanos exhiban conductas sociales tan diferentes?

Y la pregunta del millón de dólares ¿Nosotros los hombres nos parecemos más a los chimpancés o a los bonobos?

Aqui en este documental podemos observar como la sociedad de bonobos es una especie de orgía permanente de todos con todos, conductas homosexuales, y conductas sexuales no ligadas a la reproducción son la regla de interaccion social.

Lo cierto es que el linaje del sapiens ha tenido muchas vicisitudes en relación con este tema de las jerarquías tal y como podemos ver en la siguiente curva.

Al parecer nuestros ancestros (no humanos) fueron sociedades simiescas muy jerarquizadas aunque esta tendencia fue debilitándose a través del tiempo evolutivo hasta alcanzar su nivel más bajo en lo que conocemos como entornos de cazadores-recolectores. Un poco más tarde ya en el Neolitico con la aparición de la agricultura sucedió algo que cambió esa tendencia y nuestra manía por construir entornos fuertemente jerarquizados comenzó de nuevo a ascender hasta llegar a nuestros dias en que parece que nos hemos igualado con nuestros ancestros.

Lo cierto es que los psicólogos evolutivos han escarbado en este tema de la jerarquía y qué relaciones existen entre este tipo de sociedades y la patología mental. Asi John Price en 1967 en un citadísimo articulo publicado en Lancet acuñó un concepto interesante en relación con la depresión. Para Price la depresión seria el resultado de un descenso percibido en el rango social, esa seria su causa remota. Del mismo modo y tal y como conté -en este post sobre la serotonina– el grupo de Lesh en 1997 describió dos alelos (dos polimorfismos) para el transportador de la serotonina, uno malo por asi decir (el corto) y otro bueno (el largo). En el post anteriormente citado puede el lector indagar sobre los riesgos y vulnerabilidades que se derivan de poseer un alelo u otro.

Pero la novedad (Julio Sanjuan 2012) es que no hay alelos buenos o alelos malos sino que dependiendo de en qué entornos nos desarrollamos serán mejores unos polimorfismos que otros. Por ejemplo, en entornos de restricción es mejor ser un sufridor y portador del alelo corto pero en entornos opulentos es mejor llevar al menos una copia del alelo largo. En mi opinión se trata de un hallazgo extraordinario que cuestiona la fatalidad con que el publico en general contempla la genética. La idea es que no hay genes buenos o malos sino depende de qué entornos son los que van a provocar malestares segun qué polimorfismos.

Esta introducción era necesaria para abordar el problema del que quiero hablar en este post y el siguiente. Se trata de una pregunta acerca de nuestra naturaleza, una pregunta que conviene responderse a la hora de planificar acciones sociales o politicas de cualquier índole: ¿Los hombres somos buenos o malos?

Existen ciertas experiencias psicológicas que parecen darles la razón a los que piensan que somos una especie bastante más parecida a los chimpancés que a los bonobos y que proceden de ciertas conclusiones precipitadas que se obtuvieron del experimento Milgram (1963) o quizá del más conocido experimento Stanford a cargo de Zimbardo que pretendian explorar los limites de la conducta humana en relación a roles predeterminados o la obediencia a la autoridad. Para muchos los resultados de estos experimentos señalan acerca de la maldad humana. Aun hoy se escuchan en televisión comentarios asombrados con respecto a los alemanes y su tolerancia, olvido o descuido con respecto a la existencia de los campos de exterminio durante la II guerra mundial, extendiendo sobre ellos una sombra de culpa histórica.

Para mi los experimentos de Milgram (1963) o de Zimbardo (1971) no demuestran nada acerca de la maldad humana sino que más bien señalan hacia alguna cuestión en relación a nuestro comportamiento en un orden jerárquico rígido como el que se diseñó por ejemplo en el experimento de Stanford y que el lector puede ver en este post que titulé “El efecto Lucifer”.

Señalan en la dirección de que aquellos que ostentan algun tipo de poder llegan a abusar de él y que los que carecen de tal poder suelen someterse a fin de evitar castigos o abusos. Y que este comportamiento es independiente de la muestra o de si el entorno es real o virtual o si sabemos que nos están controlando o vigilando. Lo que cabe esperar de los carceleros es el abuso y lo que cabe esperar de las victimas es que pierdan la noción del compañerismo, la dignidad y el gusto por la verdad y que se sometan ante la posibilidad de perder una recompensa, una prebenda o arriesgarse al castigo: la delación, la cobardía, al colaboracionismo y el “salvese quien pueda” es la actitud pasiva y vergonzante del obediente.

Sin embargo estas actitudes son perfectamente comprensibles desde el punto de vista neurobiológico: seamos más parecidos a los chimpancés que a los bonobos nuestra especie ha desarrollado una extrema dependencia de la recompensa, es decir del placer o lo que es lo mismo: de la evitación del displacer.

Y sucede por una cuestión fundamental la “dependencia de la recompensa” (DR) es un factor temperamental regulado por genes y polimorfismos, relacionados con el sistema opioide y el sistema noradrenergico que es cierta manera innato. Ignoramos cuantos polimorfismos existen en nuestra especie de los genes reguladores de la DR pero es seguro que al menos podemos pensar en dos extremos: por un lado aquellas personas que no han desarrollado una dependencia del refuerzo en absoluto y otros que han desarrollado excesivamente tal dependencia.

No hay que decir que los primeros serán dificilmente educables pues son insensibles a los premios y a los castigos, mientras los segundos.serian demasiado sensibles a los refuerzos y podrian caer en un problema de excesiva docilidad con tendencia a la obediencia ciega.

Los humanos muy probablemente nos ubicamos en un continuo desde un supuesto 0 en “dependencia de la recompensa” hasta el 1 también virtual. La mayor parte de la población se encontraría situada justo enmedio de una supuesta campana de Gauss en este continuo analógico. Lo que significa que podriamos ser dominantes ahora y en esta situación y dóciles en aquella otra, rebeldes ahora y obedientes después.

Y todo dependería del medio ambiente que es a fin de cuentas quien se encargaría de regular las conductas concretas segun el polimorfismo de cada cual. Si descartamos los casos extremos, la mayor parte de nosotros podriamos ser carceleros sádicos u obedientes prisioneros, pues nuestra orientación dependeria básicamente del princpio del placer (o la evitación del displacer). Carceleros y prisioneros aprenderían rapidamente qué es lo que se espera de ellos y cómo conseguir ventajas y prebendas de sus respectivas posiciones. Unos aprenderian a dominar y otros aprenderian a someterse con facilidad salvando los casos extremos de individuos fuertemente determinados por el peso de su genoma. Asi un psicópata verdadero (sin apenas dependencia de la recompensa) se acoplaría perfectamente a un rol de carcelero pero tambien podria aparecer como un magnifico lider revolucionario en un supuesto motin de los prisioneros pues el psicópata al no haber construido dependencias exógenas depende sólo de si mismo para abastecerse de placer.

De modo que el “psicopata” en cuestión dejaria de ser un sociopata para convertirse en un héroe revolucionario. Algo asi como el General de la Rovere, aquella pelicula mitica de Rosellini donde un impostor acaba suplantando la figura mitica de la resistencia italiana y permutando su identidad por él. Para mi no hay duda de que ese personaje era un psicópata verdadero que se redime a si mismo a través de una suplantación de personalidad.

De modo que la respuesta mas probable a la pregunta que titula este post es que somos chimpancés y bonobos y también a veces podemos ser territoriales gorilas e incluso  solitarios orangutanes. Todo depende del entorno y sucede gracias a nuestra extrema plasticidad, a tener un cerebro sin hacer, inconluso que se va construyendo a si mismo en función de los tironeos de nuestro medio ambiente. Gracias a los polimorfismos existen muchas versiones de nosotros mismos, unas nos acercan a nuestros primos los simios y otras nos alejan tanto de ellos como si fueramos arcángeles.

Nota liminar.-

Este post es una redacción libre y ampliada de una conferencia dictada por Julio Sanjuán titulada “La depresión desde una perspectiva evolucionista”, en el encuentro de “Controversias” en Barcelona, el dia 22 de Marzo de 2012.

9 pensamientos en “¿Chimpancés o bonobos?

  1. Magistral explicación de la plasticidad entre genoma y fenotipo, que nos lleva a tener que empezar a plantearnos si desde los tratamientos farmacológicos actuales podemos intervenir en el AREA DE LA RECOMPENSA. Creo qeu ha llegado el momento de que desde la psiquiatría exploremos los polimorfismos relacionados con la dependencia de la recompensa, pues los clínicos sabemos que algunos fármacos normalizan esta función en psicóticos como los pacientes con esquizofrenia… os imaginais si también lo hicieran sobre los psicópatas…. el dinero que nos ahorraríamos en cárceles… sin riesgo de quedarnos sin héroes en una época social en la que no nos hacen falta!!!!!! es el momento de la farmacogenómica en salud mental.

  2. La verdad es que me hace gracia la especialización de la evolución genética en compartir una buena parte de genes con la mosca de la fruta, teniendo en cuenta que la mosca de la fruta sólo tiene 4 pares de cromosomas ¿ qué desperdicio del resto si somos tan parecidos ? Hay un vídeo en TED: http://www.ted.com/talks/lang/en/gero_miesenboeck.html, sobre los estudios por estimulación lumínica para poder rediseñar el cerebro de la mosca de la fruta a voluntad del investigador y hay una frase que dice que me llama mucho la atención de Gero Miesenboeck:
    ” parece que el único rasgo que sobrevive a la decapitación es la vanidad ” a propóstio del exerimento de decapitar a las moscas para ver si eran receptivas de igual forma a la señal lumínica.
    Estoy de acuerdo con Gonzalo Haro en que no necesitamos psicópatas como héroes, sobre todo porque ningún psicópata es realmente un buen líder social, sólo podrá arrebatar a las masas para poder utilizarlas en su propio beneficio y esto se aleja diamentralmente de mi concepto de líder, aunque se acerca bastante a la nueva acepción que desde los sistemas económicos se pretenden implantar. De la farmacogenómica en salud mentad no puedo opinar, pero que todos los estudios sobre los genomas tienen siempre un corolario moral hablando de genes buenos y malos, de genes que sirven y genes basura eso es cierto, incluso hablan de genes femeninos y genes masculinos y esto desde un punto de vista lingüístico es una estupidez, como si habláramos de santos y demonios dentro de nuestro propio cuerpo, un lenguaje muy parecido al utilizado en la Iglesia durante la Edad Media más que propio de investigaciones científicas serias, esto sí que lo puedo decir.

      • Pues será un lapsus, pero en un científico un lapsus de ese tipo es un poco raro, no es que equivoques una letra por otra es que utilizas los términos indistintamente en casi todas las ocasiones y eso produce confusión, de hecho yo al principio no sabía si psicología evolutiva y evolucionista era lo mismo después de leer tus textos. Por eso te hecho esa apreciación.

        En mi texto donde pone Trema léase Tema y no Rema.

      • Valorando tu pregunta en relación con el lenguaje y el vocabulario, creo que el adjetivo sería puntillosa en todo caso, pero dentro de los textos divulgativos ser puntilloso es ser sinónimo de ser cuidadoso con los términos para una correcta recepción del mensaje.
        http://lema.rae.es/drae/?val=puntilloso

  3. ¡ Uy ! ¡Qué calificativo tan rarillo! Pues no sé, supongo que si a uno le interesa un tema, un pelín se puede ser. No creo que haya otra manera de conseguir interesarse por temas de tanta enjundia como los que tratas en tus post y relacionarlos con el lenguaje que es lo que intento hacer yo, pero,vamos, que casos más rarillos se han visto, me parece.

  4. lo único y verdaderamente claro en esta actualidad inquietante es que los seres humanos perdimos cada uno la capacidad para ejercer libremente la conciencia es decir nos dejamos llevar por una sociedad desigual enferma sin ningún valor que resalte el amor la bondad y la satisfacción de ver otro ser humano feliz y si guiados por supuestos lideres de cada país que lo único que son es una partida de millonarios psicopatas que ejercen su poder sobre las masas por el narcótico mas poderoso que jamas ha existido el cual no es ni mas ni menos que el dinero y el poder .

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