Contener, obtener y retener (II)


John Bowlby definió la conducta de apego como “cualquier forma de conducta que tiene como resultado el que una persona obtenga o retenga la proximidad de otro individuo diferenciado y preferido, que suele concebirse como más fuerte, atractivo y/o sabio”. El apego es instintivo e innato tanto en la madre como en el hijo, y el sistema de conducta responsable de construir y mantener el vínculo de apego está diseñado para mantener tanto la proximidad física como la comunicación social entre los compañeros vinculados. A causa de su significado crucial para la supervivencia, el vínculo madre-hijo ha evolucionado en una gran variedad de especies. Un apego estable en niños está asociado con seguridad emocional y con el desarrollo de un modelo interno de uno mismo como digno y capaz de dar y recibir afecto. El apego inestable sin embargo tiende a ocasionar inseguridad emocional, desarrollo de un autoconcepto defectuoso y tendencia a un tipo de conducta “viscosa” con las personas significativas, lo que Bowlby llamó apego ansioso. El contacto físico, un componente importante en la formación de apego, es uno de los más potentes medios de dar seguridad y reducir el miedo. Se ha dicho que tal seguridad física puede afectar la actividad opioide en el córtex cingulado y que la ansiedad de apego puede, en consecuencia, ser un factor importante en el desarrollo posterior de dependencia de drogas o alcohol, asi como en multitud de patologías.

Ya en los animales podemos observar conductas de apego innatas como sucede en los troquelados que los etólogos llaman impronta y de la que se supone que el apego es su derivada evolutiva. Es posible hablar de una teoria del apego a partir de los trabajos observacionales de Harlow con simios, Lorenz con sus gansos o Tinbergen con sus gaviotas, tambien de Bowlby, Anna Freud, Spitz, Mahler o Melanie Klein, psicoanalistas que trasladaron el diván a las cunas de los orfanatos donde trabajaban para comprobar la teoria psicoanalitica desde abajo, ellos nos legaron la ya conocida teoria del apego.

De manera que podemos clasificar los trastornos del vínculo temprano como accidentes del apego. Asi siguiendo a Bowlby y a Ainsworth podemos definir dos tipos de apego,

1.- El apego seguro que procede de la madre lo “suficientemente buena” de Winnicot..

2.-El apego inseguro que a su vez puede desglosarse en otros dos items según Ainsworth:

– El apego ansioso.

– El apego ambivalente.

Lo que a su vez da lugar a dos estilos de maternaje, la madre intrusiva y la madre rechazante. Y en los niños dos tipos de estructura, la evitativa -que seria una estructura dirigida a eludir la intrusividad parental- y la ambivalente que seria una estructura destinada a lidiar con la incertidumbre de una madre que ahora acoje y ahora rechaza, que devuelve con hostilidad las muestras de cariño y a la que paradójicamente el niño se pegotea demostrando asi su intensa necesidad de afecto.

El caso Daniel (es continuación del post anterior).-

Recordaremos ahora a Daniel para encuadrarlo en la teoria del apego, vimos ya que la madre de Daniel presentaba un perfil rechazante (más abajo veremos por qué) y recordemos que Daniel presentaba sintomatologia cognitiva, conductual y emocional de eso que más arriba hemos llamado apego ambivalente. Recordemos algunos de los sintomas de Daniel.

1.- No comprende los juegos, ni sus reglas, cree que jugar con algo es arrojarlo al suelo.

2.-Si se acapara su atención mejora su hiperactividad pero vuelve a ella si alguien discute, o grita o simplemente le regaña.

3.-No sabe los colores, es decir muestra un notable retraso en el lenguaje y en la comprensión.

4.-No sostiene la mirada pero sin embargo escruta con la mirada al interlocutor o interlocutores cuando hablan. Siente mucha vergüenza a ser mirado.

5.- Golpea y pega a los niños  a partir de un modelado negativo.

6.- Carece de angustia ante el extraño, se va con cualquiera que le sonría.

7.- Se adhiere cualquier persona que le sonria.

8.- Pareciera como si estuviera demandando amor todo el tiempo.

Estas observaciones que me llegaron a través de su psicóloga fueron la base para establecer el diagnóstico al que se llegó y del cual ya hablé en el post anterior.

Ahora es el momento de hablar de Melanie Klein.

Melanie Klein fue una psicoanalista austriaca especializada en niños que conceptualizó ontologicamente lo que sucedía en la mente de los infantes de corta edad, Para Klein los niños vienen al mundo en un estado completo de indiferenciación que a través de una serie de pasos o mecanismos conseguian establecer una síntesis entre ellos mismos, el otro y el mundo. Lo interesante de la teoria de Klein es recordar que todo parece suceder en estos tres tiempos:

– La proyección de la fase esquizo-paranoide. En un primer momento el niño proyecta en el mundo sus sensaciones desagradables y sus malestares. En este sentido, existiría en un primer tiempo un objeto ahi afuera contenedor, que seria el blanco de estas proyecciones que aunque proceden del interior del cuerpo el niño las vive como si procedieran de afuera. La madre es en este sentido una diana de estas proyecciones que devuelve al niño metabolizadas estas sensaciones displacenteras. Se trata de la facultad de contener propiamente dicha.

– En un segundo tiempo existe una introyección, pero para que esto suceda el niño tiene que saber que existe un otro diferente a él. Es en este momento cuando aparece la ansiedad de separación (y la angustia ante el extraño), puesto que una vez el niño ha encontrado al objeto de amor y de reparación ha de sostener su imagen en su interior cuando aquel desaparezca. El niño ha de ser capaz de tolerar su ausencia (manteniéndolo vivo en su interior). Klein llamó a esta fase la posición depresiva y durante ella el niño ya no expulsa sino que obtiene y retiene.

– De la oscilación permanente de esta tensión dialéctica entre proyección-introyección aparecerá la necesaria síntesis y el agrupamiento interno de lo que está dentro y lo que es del otro. La barrera entre el Yo y el mundo aparecerá desde este balanceo entre lo propio y lo ajeno.

Como el lector ya habrá entendido el problema de Daniel sucede porque no ha sido capaz de mantener en sí mismo esa figura materna tranquilizadora, es como si no hubiera resuelto la posición depresiva y precisara del contacto fisico para vincularse efectivamente con alguien. Del mismo modo, en sus juegos utiliza este mismo mecanismo, tal y como lo ha aprendido. Cuando Daniel recibe una muestra de cariño o de aproximación por parte de otro niño reacciona con una agresión, asi se modeló el cerebro de Daniel a partir de sus interacciones con la madre.

Es interesante conocer tambien algun detalle de la madre, Lucia y averiguar qué es lo que le sucede a esta mujer ciertamente voluntariosa aunque inconstante con este niño, y conocer un poco sus razones.

Lo cierto es que Lucia se casó con Jose con la oposición de sus padres y parece que los resultados de este emparejamiento les hayan dado la razón a aquellos. Jose abandonó a Lucía inmediatamente después de dejarla embarazada porque “no se encontraba preparado” y aunque volvió al hogar, y engendró otro hijo, en la actualidad ha vuelto a desaparecer de la vida de Lucia y Daniel. Los padres de Lucia (abuelos de Daniel) son la unica cobertura de apoyo social que tiene Lucia, aunque se trata de unos malos cuidadores por lo que ella no los utiliza demasiado pues carece de la suficiente confianza para hacerlo. Además los padres le echan en cara a su hija el haber sido abandonada y no haber hecho nada para recuperar a su marido. Más concretamente los padres (abuelos) sostienen que Lucia deberia haber perseguido a su marido y obligarle a volver.

Podríamos decir pues que Lucía está sola en la crianza de sus hijos y que carece de apoyo social.

Pero en esta historia falta algo, un algo que usualmente no se cuenta en la primera sesión, algo que le da sentido a toda la narración y que de alguna manera explica el vinculo entre Lucia y Daniel más allá del abandono de José que es sin duda alguna, una tragedia, pero una tragedia puntual. Hay otra tragedia histórica que resuena con fuerza con aquella.

Y es ésta:

La madre de Lucia tuvo tambien dos hijos, Lucia es la hija mayor, pero al poco de nacer su marido les abandonó. Podemos imaginarnos como serian los primeros meses de vida de Lucia, al cuidado de una madre abandonada en un ambiente rural en una época bien distinta a la actual.

Una época tan distinta que la madre de Lucia en cuanto se recuperó del parto se empeñó en hacer que su marido volviera a casa y a través de ciertas maniobras manipuladoras y chantajes emocionales lo consiguió.

Y éste es precisamente el doble reproche de los abuelos hacia Lucía, ellos ya sabían que José les abandonaría y también sabian que Lucía no conseguiría que volviera, por eso se opusieron a la pareja desde el principio.

Ellos ya lo sabían.

Anuncios

9 pensamientos en “Contener, obtener y retener (II)

  1. Pues yo lo siento pero no lo veo nada claro. Expones todo el caso el caso de Daniel apoyándolo en la relación que mantiene con la madre. Una relación ambivalente, pero relación al fin y al cabo. Es decir, Daniel no ha sido abandonado por su madre sino por su padre, el abandono y desaparición es la de la figura paterna y no materna que aunque no responde como debiera siendo una madre amorosa siempre realiza la función contenedora el tiempo que puede.

    La cuestión es que si no echa mano de los abuelos para la crianza mientras ella está trabajando, supongo que llevaría al niño a una guardería y en ese caso el niño no sólo se percibe abandonado de su padre, abandono real, sino de su madre, abandono parcial, y además con una situación ambivalente mientras permanece con ella, quedando su estructura de relaciones afectivas gravemente dañado porque no tiene dónde sustentarse. Me parece que no comprende las reglas de los juego porque el niño no está sustentado por ninguna estructura reglada que le haga comprender cómo funciona las cosas, y esas estructuras sólo se adquieren desde una base firme de amor y cuidado por ambos progenitores que son los modelos a través de los que el niño adquiere la comprensión de la realidad mediante proyección e introyección,¿no?

      • El lactante efectivamente no sabe que ha sido abandonado por su padre y ese abandono afecta al vínculo de la madre, pero puede afectar tanto para que el vínculo sea más débil, mostrando un rechazo de la madre hacia el niño, como para que el vínculo sea aún más sólido todavía, intentando la madre suplir las carencias del padre ausente. Creo que esto dependerá del por qué cree la madre que se produce el abandono y de la relación afectiva que siga manteniendo con el padre.

        En el caso de Daniel el padre desparece antes de que se produzca su nacimiento, el lactante no tiene noción de abandono paterno, pero vuelve, aparece y se configura como padre en el mundo simbólico del niño para luego volver a desaparecer, por tanto, el abandono existe y es percibido como tal por Daniel. Por los datos que das este segundo abandono debió producirse en un momento crucial en la adquisición del lenguaje y podría afectarle mostrando el retraso que tiene.
        Daniel sí fue abandonado por el padre y mal querido por la madre, por el primero en la fase de adquiición de estructuras lingüísticas y por la madre no fue sustentado en la fase de creación de estructuras afectivas cuando más lo necesitaba siendo un bebé.

        La relación de Lucía con sus padres servirá para poder tratar los problemas afectivos de la madre y que no se proyecten esas oscilaciones ambivalentes de apego y vínculo sobre los niños. Sus padres sabrían lo que sabrían pero eso no determina que las cosas sucedieran como tal, sólo explica la dependencia afectiva que Lucía pueda tener con respecto de su marido que le ha abandonado dos veces y en caso de volver la puede volver a abandonar una tercera vez.
        La abuela ya vivió su vida y es Lucía la que no sabe encaminar ahora la suya, reseñar la supuesta culpabilidad de la abuela de nada le sirve a Lucía para poder restaurar su falta de seguridad que no debe buscarla en sus padres sino en sí misma.

  2. Un diáfano caso de karma familiar truncado, proyecciones volitivas truncadas de la abuela sobre la hija… Cuánto truncamiento!, y lo malo es que la cabeza de turco sean los niños (que luego a su vez… etc. etc.).
    Bien, la ejemplar abuelita (nudo del dilema según lo veo yo) consiguió la “hazaña” (chantajística) de recuperar al marido, pero no estaría mal preguntarle (y que también se lo preguntara ella, de paso) con qué consecuencias.

  3. Voy a contar una historia que me impresionó, sobre los abuelos. Hace ya unos cuantos años tuve que estar durante un tiempo en un hospital, debo decir que en los hospitales se aprende mucho, las personas establecen relaciones y vínculos que no se dan de puertas afuera del mismo. El caso es que en una sala contigua había una niña de meses ingresada por problemas respiratorios, con neumonía. Verla allí tan pequeñita y con todo el aparataje que llevaba puesto impresionaba. Junto a ella siempre estaba una mujer, que en un primer momento determiné como la madre pero resultó que no era así. Se trataba de una mujer del personal de servicio que pasaba con ella las veinticuatro horas del día. Los padres sólo venían a verla un ratito a partir de las ocho o nueve de la noche y luego rápidamente se iban.

    La imagen era desalentadora, pero lo que más me impresionó fue su abuelo. El abuelo llegaba cada tarde y se quedaba en el pasillo mirando a través de los cristales, apenas entraba, sólo se quedaba inmóvil delante del cristal en una postura pensativa y muy preocupado, durante largo rato miraba fíjamente la escena de su nieta y la cuidadora. Yo veía a ese hombre y me daba mucha pena porque no era un señor al uso, era una personalidad política de muchísima relevancia había llegado al cargo político más alto que se puede alcanzar en nuestro país y ahora lo veía delante de mí en una faceta enteramente humana y me preguntaba qué estaría pensando exactamente. El caso es que nadie sabía dónde estaba su hija o su hijo pero todos sabíamos dónde estaba su nieta, ahogándose.

  4. Paco nuevamente te felicito por tu extraordinaria capacidad integradora.

    Siguiendo la clasificación de Ainsworth (o cualquier otra) sobre las teorías del apego, ¿existirá algún vínculo carente de ambivalencia? Freud decía que la única relación no ambivalente era la de la madre hacia su hijo, pero entendemos que tal afirmación era totalmente subjetiva.

    Y acerca de Daniel. Me parece clara la razón por la que el niño no pudo alcanzar la posición depresiva e introyectar a la madre, aceptando así que su progenitora es una persona separada de sí mismo, (lo que justifica la idea de la depresión kleiniana), pero al mismo tiempo una figura ya internalizada. Y es que al chico le faltó una constancia de objeto durante la posición esquizo-paranoide, de tal manera que los objetos primarios siguen escindidos e impiden un desarrollo más sano. Si jalamos la cuerda, esto nos lleva también a entender lo que sucede con los padres y abuelos del chico.

    Pero lo anterior es una postura totalmente psicoanalítica. Hoy en día, la neurociencia ha aportado nuevas ideas acerca del desarrollo mental temprano partiendo del funcionamiento cerebral. Me interasa mucho conocer alguna explicación en este sentido.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s