La depresión y el tiempo (II)


No deja de ser curioso que Dalí titulara el cuadro al que pertenece este detalle de un reloj derretido como “La persistencia de la memoria”.

Sabemos entonces que el tiempo tal y como lo percibimos a través de nuestro interface sensorial -el tiempo real- es una combinación de instante y transcurso. Es aquel transcurso que discurre en un instante, es punto y es linea, es suceso y es proceso.

Pero el tiempo, asi como el movimiento y por ende -en otro nivel- la maduración se pueden detener o ralentizar. Podemos coagular el tiempo, deteniendo, no el transcurso de los relojes objetivos que marcan la duración de las cosas, sino esos otro relojes blandos, como diria Dalí que regulan nuestro medio interno, nuestros relojes biológicos se pueden desincronizar y también, a voluntad, detener.

Y es así como recordamos, precisamente a través de esos precipitados en la memoria. Un recuerdo es un instante coagulado a través de una proteína.

Y tenemos ya un por qué suceden estas dicotomías entre tiempo vivido (temps vecu de Minkowsky) y el tiempo real de los relojes. Los sujetos podemos detener el tiempo subjetivo porque no queremos admitir -no queremos que suceda lo que ya es inevitable, pues ya sucedió- algo que sobrepasa nuestra capacidad de simbolización. Porque repudiamos alguna cosa o las consecuencias de tal cosa.

Es asi como logramos vivir en el pasado y es así como nos deprimimos, pues la depresión no es otra cosa sino vivir en un tiempo que ya no existe, vivir en el pasado.

Vivir en un tiempo muerto.

Nos deprimimos cada vez que estamos obligados a enfrentar una adversidad de la vida y optamos por rechazar la inevitabilidad de algo. Lo pasado puede recuperarse a través de la nostalgia o la añoranza, pero aquello que no puede ser recuperado aparece como depresión.

Pero este fenómeno no es solamente una causa unidireccional de la depresión sino que mantiene relaciones con lo obsesivo-compulsivo donde lo que se hace es detener el movimiento psíquico de las emociones que son reemplazadas por cogniciones destinadas a lo neutral o en la anorexia mental donde lo que se ralentiza o detiene es la maduración de todo el cuerpo.

Inversos, opuestos y recíprocos.-

Los que leyeron el post anterior ya saben a estas horas que el tiempo tiene dos formas de procesamiento neural, uno como instante al que llamaremos x y otro su recíproco 1/x. Existe aun una tercera posibilidad que está más próxima a nuestra conceptualización lógica y que llamaremos no-tiempo, es decir el negativo -x.

Nuestro cerebro racional y consciente puede conceptualizar fácilmente algo o la ausencia de ese algo pero se muestra algo más incapacitado para comprender el opuesto reciproco de x, esto es el 1/x que es un número fraccionario que discurre  de instante e instante a través de un continuo que llamamos eternidad. Le llamamos así pero sin embargo nuestro cerebro se ve en dificultades a la hora de comprender qué significa esa palabra. Y sin embargo la eternidad discurre entre instante e instante entre suceso y suceso.

Pero tomemos prestadas del lenguaje algunos operadores lógicos (gramaticales) que nos ayudarán a comprender como nos las arreglamos para formalizar lingüisticamente lo que en realidad son enredos matemáticos no comprensibles por todo el mundo.

Una cosa precisa a su inversa para neutralizarse , es decir para dar cero (el elemento neutro de la suma).

Una cosa precisa a su recíproco para alcanzar la unidad (el elemento neutro del producto).

Y la unidad es el tiempo tal y como es, un instante donde cabe toda la eternidad.

Veamos como se las arregla nuestro cerebro para operar de tal modo, los adverbios saldrán en nuestra ayuda.

Supongamos que x es una idea cualquiera, por ejemplo “quiero mucho a mi madre”. Nótese que x en este caso es una afirmación (un numero positivo) que añade información sobre algo. Su inversa (-x) seria la idea contraria “no quiero a mi madre”. La inversión lógica de aquella proposición estaría presidida por el “no”. Por una negación.

De manera que un “no” equivale a una -x.

¿Donde se ubicaría esta negación? Diríamos que esta proposición negativa se encontraría en el inconsciente, en algun lugar más o menos inaccesible en tanto que se encuentra penetrada por una deseabilidad social, al tiempo que salpicada de tabúes relativos a la maternidad. Los hijos deben querer a sus madres, eso es lo deseable, es de esperar pues que el afecto contrario se encuentre suprimido de la conciencia, desconsiderado o confinado en algún lugar inaccesible fácilmente a la misma. Lo mismo podríamos decir del caso contrario: si en el consciente hay una negación “no quiero a mi madre” en el inconsciente habria una afirmación suprimida “quiero mucho a mi madre”. El lector se preguntará en este momento porque rechazar o hacer inconsciente una idea deseable como “querer mucho a la madre”. Sucede porque a veces aceptar que se quiere mucho a alguien es lo mismo que declarar que se le necesita o se le necesitó. Una declaración de vulnerabilidad que no todo el mundo está dispuesto a admitir.

Pero disponemos de otros operadores lógicos (lingüisticos) relacionados ya no con lo inverso sino con lo recíproco. Nuestro cerebro racional tambien puede representarse una señal 1/x y lo hace sobre todo con los adverbios y las conjunciones adversativas: pero, quizá, puede ser, a menudo, no obstante, casi, etc.

Un adverbio es algo que complementa un sintagma, es decir tiende a la unidad matemáticamente hablando. 1/x es una expresión matemática que complementa a x.

Una conjunción es algo que enlaza diversos tramos de un sintagma, de entre ellas las mas interesantes son las conjunciones adversativas pues:

Contraponen dos oraciones o términos sintácticos. La contrariedad puede ser parcial o total; la parcial expresa una corrección o restricción en el juicio de la primera oración, de modo que la coordinación es restrictiva (de la wikipedia):

Pues 1/x siempre ha de ser menor que x. Diriamos que el uso de las conjunciones adversativas relativiza y minimiza el juicio x. Tal que cuando exponemos “quiero mucho a mi madre”. Su recíproco vendría a decir, algo asi como “si, pero”.

Dicho de otro modo: nuestro cerebro puede construir juicios majestáticos y radicales (discretos) y juicios relativos o graduales (no-discretos). Ambos son necesarios para mapear la realidad de un modo móvil, complejo y cambiante. Sin movimiento interno, el curso de estas cogniciones se detiene arrastrando al tiempo con ella.

El que “quiere mucho a su madre” ha de contemplar en otro lugar una restricción a este juicio. Ha de contemplarse a sí mismo haciendo no una negación (que detendría el proceso) sino una construcción relativizadora de esta idea. Es solo así, relativizando estos constructos que podemos ser capaces de construir realidades afectivas ligadas a la realidad de las cosas y separadas de la tendencia a la idealización o al menosprecio para el que nuestro cerebro se halla especialmente dotado de serie y cuya secuela más conocida es la de instaurar el tiempo como suceso deteniendo el transcurso del tiempo como proceso.

Lo que nos lleva hacia la idea original de Freud de que curarse es poner tiempo en el inconsciente, sucesos que son procesos  .¿Cómo hacerlo?

Será en otro post.

Proyecto GMS (Global mind squeezing). Texto y pretexto: Francisco Traver y Agustin Morales.

6 pensamientos en “La depresión y el tiempo (II)

  1. Hola:

    Muchísimas gracias por el post. Te hablo como enferma (de depresión, claro): aunque mis matemáticas no llegan a tanto, más o menos capto el sentido de lo que quieres decir. Mi pregunta es, ¿cómo se traduce eso en una terapia, cómo se puede ayudar a un paciente a poner tiempo en el inconsciente? Y, ¿es conveniente hacerlo? Hablas en un post más reciente que el cerebro podría tener sus propios recursos para superar el duelo, por ejemplo tras una ruptura amorosa mediante el mecanismo del masoquismo. ¿Es preferible poner tiempo en el inconsciente o esperar a que el cerebro se repare a sí mismo? Es interesante también lo que planteas: ¿se provoca la depresión por que el tiempo se detiene o el tiempo se detiene por causa de la depresión? Si es el hipotálamo atrofiado el que causa la depresión, me parecería lógico estimularlo eléctricamente para superar la depresión. Pero si la depresión causa la atrofia del hipotálamo, ¿podría ser un mecanismo de defensa? ¿Podría ser necesario vivir ese “tiempo muerto” para poder superar el duelo?

    Un saludo, y gracias por darle otra perspectiva a las cosas.
    C

    • Es difícil trasladar la teoría a los casos individuales pues toda depresión tiene su propio mecanismo pero yo creo que en general podemos hablar de un tiempo detenido, el paciente ha de hacer algo para hacerlo aunque inconscientemente claro. Pero piensa una cosa: si has sido capaz de parar el tiempo también puedes ponerlo de nuevo en marcha.

  2. Si me permite mi humilde opinión por experiencia propia y oída, es MUY recomendable intentar la vía del ejercicio físico. Al mover el cuerpo, activamos el tiempo (pues no hay movimiento despegado del tiempo). Moverse lo cura casi todo. Ánimo para Carolina.

  3. Esa es una via desde luego. En realidad está demostrado que el ejercicio fisico mejora la actividad mental de todo el mundo, sean depresivos o no. El problema es que el movimiento no gusta a todo el mundo, es decir para que el movimiento resulte terapeutico es necesario que disfrutes con el movimiento.

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